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Políticamente... conservador

Memoria histórica selectiva

Coincidiendo con las celebraciones del 75 aniversario de la II República, el Gobierno tripartito acaba de remitir al Parlamento catalán el proyecto de ley del Memorial Democrático. La exposición de motivos señala que esta ley tiene por objeto "desplegar las políticas públicas del Gobierno dirigidas a la acción cívica de recuperación, conmemoración y fomento de la memoria democrática, es decir, del conocimiento de la segunda república, de la Generalitat republicana, de la guerra civil, de la represión de la dictadura, del exilio y de la deportación, de los valores y de las acciones del antifranquismo y, por tanto, de todas las tradiciones de la cultura democrática, con la finalidad prioritaria de estimular la comprensión del tiempo presente". ¿Y las checas? ¿Y el asesinato indiscriminado de religiosos por parte de los republicanos?

 

 

 

Este Memorial Democrático impulsado desde el Gobierno tripartito nace para traicionar nuestra historia y los principios democráticos de la Constitución. Según señala la exposición de motivos de esta ley, "en Cataluña y en España —como si fueran cosas distintas— el sistema democrático actual tiene su origen y se ha construido en el antifranquismo". Nada más falso. Una de las virtudes de la Constitución española de 1978 y de la transición fue la superación de las dos "españas". No se quiso, premeditadamente, mirar al pasado ni pasar cuentas. Los españoles, todos, quisimos construir juntos el futuro. Y no podemos decir, veintiséis años después, que hasta ahora las cosas no nos hayan ido razonablemente bien. Por eso resulta tan injusto para quienes construyeron nuestra democracia, después de cuarenta años de dictadura, que la ley impulsada por el tripartito señale que "uno de los déficits de la transición a la democracia fue la institucionalización de la desmemoria".

 

 

 

El Memorial Democrático del tripartito no incluye a los 2.039 religiosos asesinados por la represión republicana en Cataluña (6.842 obispos, sacerdotes seculares, religiosos y monjas en toda España). El consejero Saura también ha olvidado en su ley del Memorial Democrático los nombres de las 18 iglesias quemadas sólo en la ciudad de Barcelona por los republicanos el 19 de julio de 1936, así como las declaraciones del máximo responsable del Partido Obrero de Unificación Marxista, que afirmó que "la clase obrera ha resuelto el problema de la iglesia, sencillamente, no dejando ni una de pie". El Memorial Democrático del tripartito tampoco subvencionará el estudio y catalogación de las múltiples "checas" de Barcelona que sirvieron para torturar y asesinar a todos aquellos que no pensaban como las "milicias ciudadanas" nacidas con el objetivo de "aniquilar en toda Cataluña los últimos núcleos fascistas existentes", según el decreto de 23 de julio de 1936 firmado por el presidente Lluís Companys. No debemos abrir viejas heridas que quedaron cicatrizadas con la llegada de la democracia y la aprobación de la Constitución, pero si se pretende abrirlas, abrámoslas en canal. Aprovechemos el Memorial Democrático para estudiar y denunciar las barbaridades del franquismo pero también las cometidas por los republicanos.

 

 

 

 

 

 

Daniel Sirera es Portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

 

 

Libertad Digital, 14 de abril de 2006

 

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