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Políticamente... conservador

La boda gay oficiada por Ruiz Gallardón divide al Partido Popular

La posición del Partido Popular "no ha variado en absoluto", dice el secretario de Comunicación del PP: la Constitución “no permite hablar” de matrimonio homosexual y el alcalde de Madrid debe ser “consecuente” con la línea de su partido. De cara a la opinión pública, sin embargo, el mensaje no queda tan claro. Varias personalidades del PP apoyaron la actitud de Ruiz Gallardón, aunque con palabras muy medidas para evitar un cisma o un enfrentamiento directo con la Iglesia. El portavoz socialista en el Congreso, López Garrido, sí explotó esta línea y calificó de “inaceptable en un Estado de Derecho” la aposición al matrimonio homosexual tanto de “algún sector del PP” como de “la Iglesia católica”

El alcalde de Madrid desoyó las peticiones del Arzobispado de Madrid y del secretario general del Grupo Popular en el Congreso, Jorge Fernández Díaz. Antes de oficiar el matrimonio entre dos militantes varones de su partido, se limitó a afirmar que cumplía con la legalidad, sin entrar en el fondo del asunto. A la ceremonia, entre otros, asistieron la diputada y ex ministra Celia Villalobos, algunos concejales del PP y el consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, Manuel Lamela. No lo hicieron, pese a estar invitadas, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ni la secretaria de Política Social del PP, Ana Pastor. Rodrigo Rato, desde Washington, envió una carta de felicitación, según reveló uno de los maridos.

Fue el secretario de Comunicación del PP quien transmitió la opinión oficial que este acto merece a su partido. Gabriel Elorriaga tildó a Gallardón de “incoherente” y reiteró que la oposición del PP al llamado matrimonio homosexual "no ha variado en absoluto". Según Elorriaga, los populares defienden las regulación de las "uniones estables entre personas del mismo sexo", aunque de forma "distinta" al matrimonio, ya que la Constitución "no permite hablar" de matrimonio homosexual.

Con respecto a los cargos electos locales, Elorriaga dijo que deben al partido "coherencia y solidaridad". Es una cuestión sobre todo de imagen: "Es evidente que los miembros del PP en las corporaciones municipales tienen que cumplir la ley, y una cosa es que el partido discrepe y otra no aplicar la ley, algo que no nos hemos planteado; pero es cierto que en determinadas circunstancias la visibilidad de determinadas decisiones tienen una trascendencia política que va más allá del mero cumplimiento de las leyes".

Preguntado sobre esta cuestión, el presidente del Partido Popular de Cataluña, Josep Piqué, se limitó a afirmar que “la ley está en vigor y hay que cumplirla". Piqué no entró a valorar el suceso y añadió, en primera persona del plural, que "nosotros [el PP] tenemos discrepancias puntuales” con la modificación del Código Civil que permite el llamado matrimonio homosexual.

Distinto fue el mensaje que quiso transmitir el presidente del PP de Galicia, Alberto Núñez Feijóo. Para él, esta es una "asignatura zanjada en Galicia", y aludió indirectamente a su presencia en una boda entre dos varones militantes de su partido. "A mí no me reprime nadie", añadió. Ahora bien, Feijóo consideró que "es normal que la Iglesia dé su opinión" y se preguntó si "sólo pueden tenerla los partidos". La Iglesia "dice lo que tiene que decir".

Los maridos, en cambio, no ahorraron críticas contra la Iglesia, y llegaron a decir que, entre los invitados, había sacerdotes. La “jerarquía” debe bajar “a la base” y tener en cuenta las opiniones “de los marginados y de los más necesitados”, dijo uno de ellos.


La Iglesia, fuera de la ley

El portavoz parlamentario del PSOE, Diego López Garrido, siguió por esta línea, y sugirió que la dirección del PP y la Iglesia sostienen opiniones que están al margen del Estado de Derecho: “El alcalde Ruiz Gallardon actúa como un alcalde democrático, como debe ser. Lo que es llamativo es que algún sector del PP y de la iglesia católica se nieguen a aceptar la legalidad democrática. Eso es inaceptable en un Estado de Derecho, del que habla tanto siempre el PP".

A los miembros de su partido en Madrid, en cambio, no pareció hacerles tanta gracia el gesto del alcalde, quizá por temor a que el PP les robe apoyos que daban por seguros entre el colectivo homosexual. El portavoz de Juventud del PSOE en la Asamblea de Madrid, Javier Gómez, pidió al alcalde que no hiciera de la boda "un espectáculo mediático". Para el concejal socialista y activista homosexual Pedro Zerolo, "llama la atención" que el alcalde "apueste por una ley en la que no cree", con el único fin de hacerse "una foto con gays y lesbianas".

Análisis Digital, 30 de julio de 2006

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