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Políticamente... conservador

AMERICAN CONSERVATISM: una enciclopedia del pensamiento conservador

Los interesados en conocer las bases ideológicas y las variantes del pensamiento conservador en EEUU tienen una buena oportunidad con este vasto volumen de mil páginas. Su lectura puede aclarar la visión de quienes en España siguen demonizando el marbete ideológico de "conservador".

Por Alberto Acereda

 

 
En muchas ocasiones la negación de ciertas etiquetas ideológicas impide establecer un verdadero diálogo. Las variadas formulaciones teóricas e ideológicas pueden desvirtuar los conceptos de fondo. En ocasiones, los liberales más puristas rechazan cualquier añadido procedente del ámbito "conservador" y hasta miran con recelo a la fórmula o etiqueta "liberal-conservadora".

 

 

 

 

Desde luego, hay justificadas razones históricas que prueban cómo en la historia de España, por ejemplo, "liberales" y "conservadores" resultaban ser cosas bastante diferentes. En la lengua inglesa y en la vida política norteamericana comprobamos fácilmente la oposición entre liberals y conservatives, correspondientes a las modernas concepciones generales de "izquierda" y "derecha", respectivamente.

 

 

 

En el desarrollo histórico de los últimos sesenta años, sin embargo, y especialmente en el caso norteamericano, es más que notable el éxito propiciado por el ideario conservador. Dicho de otro modo, el componente conservador en el ámbito de la democracia liberal estadounidense ha dado frutos muy positivos, que hoy pueden ser fácilmente comprobables y aun imitables.

 

 

 

Este libro tiene el valor de explicar bien los conceptos, las figuras clave y la evolución histórica del pensamiento conservador en EEUU. Las más de seiscientas entradas, elaboradas por unos doscientos colaboradores, perfilan un denso volumen de necesaria consulta como herramienta de trabajo para conocer el conservadurismo en la democracia más avanzada del planeta.

 

 

 

American Conservatism prueba cómo el ideario conservador norteamericano surgió activamente tras la II Guerra Mundial y como respuesta a la tergiversación de los principios liberales y al incremento del intervencionismo del Estado. Se apoyaba fundamentalmente –y lo sigue haciendo en nuestros días– en la suprema creencia en la libertad del individuo dentro de su sociedad, en un esfuerzo por combinar esa libertad individual con la responsabilidad personal, en el marco de un Gobierno limitado, y en unos mercados económicos libres e ilimitados.

 

 

 

Los principios del conservadurismo –apuntados por Russell Kirk en su fundamental The Conservative Mind (1953)– siguen hoy vigentes y se resumen en convicciones como la de que la sociedad está regida por las acciones conscientes de los individuos y la de la existencia de un Creador Supremo; que el respeto a los valores tradicionales son punto de partida para el desarrollo de las varias actividades humanas guiadas por la libertad; que las sociedades civilizadas requieren de orden y clases; que la propiedad y la libertad están directamente conectadas; que el ser humano debe controlar sus deseos y apetitos y gobernar por la razón más que por la emoción; y, finalmente, que la sociedad debe cambiar, pero de un modo más lento que acelerado.

 

 

 

Aquel libro de Kirk confirmó la existencia de una tradición con raíces en los Padres Fundadores dieciochescos y que sentaba las bases para la modernización del ideario conservador. La doctrina Reagan marcó un avance sustantivo, claramente expuesto en este volumen enciclopédico, al mostrar el error de quienes relegaban al individuo y lo sometían al poder ilimitado e intervencionista del Gobierno. El Contrato con América de los 90, liderado por Newt Gingrich, afirmó la pervivencia del conservadurismo y sus posteriores éxitos electorales.

 

 

 

Este volumen –preparado durante más de quince años– proporciona un conocimiento histórico y una perspectiva que llena un necesario hueco bibliográfico. Con entradas no demasiado extensas pero sí suficientemente rigurosas y acompañadas de una buena lista bibliográfica para cada caso, el lector tiene la oportunidad de acercarse a varias de las cuestiones sociales y políticas del conservadurismo.

 

 

 

Entre los pensadores que aquí se estudian vale citar a Lord Acton, Walter Williams, William F. Buckley Jr., Russell Kirk, Milton Friedman y –por supuesto– Friedrich von Hayek, Ludwig von Mises y otros liberales, que prueban las innegables conexiones con el conservadurismo contemporáneo norteamericano. Lo mismo cabe decir si pensamos en políticos conservadores emblemáticos aquí reseñados, no ya sólo John Adams o John Witherspoon, sino figuras como Barry Goldwater, Ronald Reagan o el mismo George W. Bush.

 

 

 

En el ámbito de las revistas y semanarios, se rescata el valor de lo realizado por National Review, The American Mercury y The Weekly Standard. En cuanto a libros clave, se da cuenta aquí de obras señeras como The Conscience of a Conservative, de Barry Goldwater; The Road to Serfdom, de Hayek, o Witness, de Whittaker Chambers, así como el citado The Conservative Mind. Cabe mencionar el cuidadoso recuento de organizaciones para la evolución del ideario conservador, con órganos como el Young Americans for Freedom o think-tanks de la envergadura de la Heritage Foundation.

 

 

 

Dentro de los hechos históricos, el volumen valora aquellos que marcaron la evolución del conservadurismo, como la Revolución Americana, el New Deal o la Guerra de Vietnam, y todo ello en el marco de ideas como la libertad académica, el relativismo, la tradición y otros debates identitarios entre conservadores, neoconservadores, peleoconservadores, libertarios, fusionistas, etcétera.

 

 

 

En esa magnífica heterogeneidad, el acierto de este volumen es el equilibrio y la capacidad de ampliar miras y realizar una definición inclusiva y no exclusiva del "conservadurismo". Todas las variantes son tratadas con rigor y cuidado, a fin de alcanzar una visión variada, dinámica y moderna de los fundamentos de la ideología conservadora. Una mirada atenta a esta enciclopedia mostrará a más de un liberal español la necesidad de aunar esfuerzos y mezclar el liberalismo económico con los valores conservadores en lo relacionado con el individuo, la familia y la moral.

 

 

 

Las variantes ideológicas descritas en American Conservatism sirvieron en el siglo XX para acabar con todos los totalitarismos, forzar el colapso del comunismo y asentar las democracias liberales y los mercados libres alrededor del mundo. El lector español interesado encontrará la justificación del necesario reclamo de un sano liberalismo conservador.

 

 

 

 

 

Bruce Frohnen, Jeremy Beer y Jeffery O. Nelson (editores): American Conservatism. An Encyclopedia. Intercollegiate Studies Institute Books (Wilmington, Delaware), 2006; 1.000 páginas.

 

Libertad Digital

 

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