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Políticamente... conservador

Consejos para la derecha

Las elecciones norteamericanas del próximo noviembre para el Senado y el Congreso estarán más reñidas que nunca. El analista político Hugh Hewitt recoge, en su reciente libro Painting the map red, las acciones que, a su juicio, puede y debe emprender la derecha para revalidar y hasta aumentar su mayoría en ambas cámaras.

 

Desde 1994 el Partido Republicano ha ido ganando fuerza y triunfos en ambas cámaras; el apogeo se alcanzó en los comicios de 2004. Pero la batalla de noviembre tiene difícil pronóstico. Con su bagaje como analista político y comentarista radiofónico, Hugh Hewitt señala en Painting the map red algunas de las claves de esas elecciones y los pasos que la derecha liberal-conservadora debería dar para repetir triunfos y hasta ensanchar la distancia con los oponentes.

 

 

 

Varios analistas –incluidos algunos conservadores– han venido apuntando la más que posible pérdida de congresistas y senadores por parte de la derecha republicana en noviembre. El huracán Katrina, la guerra de Irak, el caso Abramoff, el encausamiento del líder de la mayoría conservadora (Tom DeLay) y la falta de acuerdo en materia migratoria son algunos asuntos que se perciben como susceptibles de producir una notable pérdida de asientos republicanos en el Congreso y hasta en el Senado.

 

 

 

A contracorriente, Hewitt aspira a que la derecha gane las elecciones y pinte de rojo –el color del Partido Republicano– los estados de la Unión. De ahí que trace una suerte de hoja de ruta para incrementar la representación política liberal-conservadora y que el Partido Republicano gane no sólo las elecciones de 2006, también las presidenciales de 2008.

 

 

 

Hewitt propone una táctica ofensiva que haga frente –sin complejos– al fanatismo del ala más radical del Partido Demócrata. Frente a la repetida y pregonada "cultura de la corrupción", demagógicamente utilizada por la izquierda contra la Administración Bush, Hewitt exige una mejor comunicación de los datos y los hechos, incluida la realidad del permanente ataque desde los medios de comunicación contra todo lo que suene a conservador y al Partido Republicano liderado por Bush. 

 

 

 

Frente a la maquinaria propagandística de las izquierdas –agrupadas en grupos promocionados por socialistas de caviar como George Soros o cadenas de televisión como la CNN de Ted Turner–, Hewitt plantea los modos en que la derecha puede y debe entusiasmar a la ciudadanía. Junto a la férrea defensa de los valores del ideario liberal-conservador, el ataque al radicalismo de las izquierdas requiere de la demostración de sus dichos y hechos.

 

 

 

El repaso de los asuntos relevantes, desde los individuales a los sociales, pasando por la defensa de la raíz espiritual judeo-cristiana y el liberalismo económico, se realiza bajo estrategias muy iluminadoras. Estamos ante un libro indispensable para entender los entresijos y retos inmediatos de la vida política norteamericana. Más importante todavía: constituye una valiente apuesta plagada de objetivos y mensajes claros y útiles para la derecha norteamericana y, de paso, para el ideario liberal-conservador transatlántico.

 

 

 

Painting the map red da cuenta de los mensajes que permiten desvelar la farándula que dirige hoy el Partido Demócrata y su paulatina radicalización hacia la izquierda, con el apoyo de grupos y medios de comunicación. Hewitt denuncia el falso pacifismo y la incompetencia para la defensa de la seguridad nacional, consecuente con su rechazo a todo lo militar, del Partido Demócrata; su odio innato a la religión, especialmente al judaísmo y al cristianismo; su intento de manipular el poder judicial; su tergiversación de conceptos tradicionales, como el de matrimonio, para luego atacar a la derecha, así como su voluntad de envenenar el proceso político y liquidar las instituciones, a menos que éstas sigan los mandatos de su sectarismo ideológico.

 

 

 

En su afán por defender los principios liberal-conservadores, Hewitt llega a proponer a los electores de la derecha que no voten más a aquellos representantes que –como el senador republicano Lincoln Chafee– traicionaron a sus representados en la anterior legislatura.

 

 

 

El lector español entenderá que las estrategias aquí trazadas por Hewitt para alcanzar una efectiva campaña electoral se forjan sobre unos valores verdaderamente sentidos, herederos del sano conservadurismo de Ronald Reagan y defendidos hasta el final, lejos del acomplejado "centrismo". Bien mirado, estamos ante un libro muy apropiado, de recomendable lectura y envío urgente a Génova 13.

 

 

 

 Por Alberto Acereda

 

 

Hugh Hewitt: Painting the map red. The fight to create a permanent republican majority. Regnery Publishing (Nueva York), 2006; 256 páginas.

 

 

Libertad Digital, suplemento Libros, 21 de abril de 2006

 

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