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Políticamente... conservador

Gustavo de Arístegui encuentra una derecha más que viva

Gustavo de Arístegui encuentra una derecha más que viva

Estos días está teniendo lugar en Roma la fiesta nacional de Azione Giovani, que es la rama juvenil de Alianza Nacional, la derecha ahora en la oposición. Este partido, que preside el ex ministro de Asuntos Exteriores, Gianfranco Fini, es ahora mismo un laboratorio de ideas en ebullición ante la necesidad de reconstruir una derecha más fuerte y más desinhibida. Las juventudes del partido son todo menos un aparato burocrático de futuros políticos profesionales. A veces incómodas, y siempre exigentes, muchos partidos de centroderecha querrían una contribución tan activa de sus retoños, y casi ninguno la tiene. La última que han montado, con esta fiesta, afecta además directamente a España.

 

Por la fiesta, junto al Coliseo, están pasando hombres y mujeres que representan todas las sensibilidades y tendencias vivas del centroderecha europeo, desde Marcello De Angelis hasta Silvio Berlusconi e incluyendo desde deportes hasta conciertos. Este sábado, 15 de septiembre, el vicepresidente de AG Vittorio Pesato ha entregado en el curso de su fiesta el premio Atreju 2007 al sacerdote don Pierino Gelmini; poco después, a las cinco de la tarde, ha tenido lugar el acto político más significativo del día, con una mesa redonda moderada por el presidente de Azione Universitaria, Giovanni Donzelli, en la que han participado el ex ministro, ex vicepresidente de AN y miembro de la Ejecutiva de ese partido, Maurizio Gasparri, el responsable de relaciones internacionales de la UMP de Nicolas Sarkozy, Thierry Mariani, y el diputado del Partido Popular español Gustavo de Arístegui. Tres presencias significativas para un tema central: "Agredir la homologación: la derecha europea frente a la identidad y la inmigración" .

 

La cuestión no es un juego para ninguno de los tres partidos, ni desde luego para ninguno de los tres países. Los tres partidos tienen en su historia, naturaleza y principios una defensa cerrada de la identidad y libertad de las naciones, así como de la soberanía y autoridad de los respectivos Estados. Ahora bien, hacer eso en un contexto de migraciones masivas, dentro de la Unión Europea y en las condiciones del siglo XXI exige elaborar una respuesta inteligente, positiva y atrevida, que no sea en modo alguno una mera gesticulación xenófoba ni un gimoteo nostálgico, ni por supuesto el relativismo suicida de la izquierda. Sarkozy, que ya es presidente de su país, y Fini y Mariano Rajoy, que se acercan al Gobierno, necesitan esa reflexión, y es interesante que la hagan aproximándose, porque los tres partidos y los tres países se beneficiarán. Una excelente iniciativa por parte de Arístegui.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 16 de septiembre de 2007

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