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Políticamente... conservador

La política rompe tres matrimonios más

La política rompe tres matrimonios más

La política rompe tres matrimonios más

 

Cuando uno ve la dureza y las dificultades de la vida pública, se sorprende de que personas sin convicciones profundas que defender, que podrían tener otros medios de vida, opten por ser políticos profesionales. No lo entiendo la verdad: jornadas sin límite, disgustos y sapos que tragar, y vidas privadas difíciles cuando no arruinadas fácilmente, ¿Vale la pena? Aunque cerca tenemos casos aún más pintorescos, citemos de momento tres ejemplos actuales pero no navarros de matrimonios hundidos de políticos de primera fila.

 

¿Quién no recuerda a Segolène Royal y François Hollande? Quizás sólo la ilusión del poder los mantenía unidos, o quizás la decepción de la derrota los socialistas franceses los dividió para siempre. Lo cierto es que esta pareja, que pudo ser hegemónica en la izquierda europea, se rompió.

 

Ahora bien, a la derecha las cosas no son mucho mejores. Nicolas Sarkozy conquistó, es cierto, de manera aventurera a "su" Cecilia, la original y lejana prima de Alberto Ruiz-Gallardón, pero su unión parecía liquidada antes de acercarse el político a la cima de su carrera, en la presidencia de la República. Tal vez haya habido una reconciliación, o quizás la relación entre los dos no se ajuste a los cánones convencionales. Es difícil saberlo, pero lo innegable es que Cecilia ha formado parte de la campaña política de Nicolas y es parte de su imagen pública. ¿Casualidad? Tal vez.

 

Lo que sin duda no es casualidad, ni era previsible, era la ruptura entre Daniela y Gianfranco Fini. No es lo mismo, aunque lo parezca. El político boloñés, líder de la derecha italiana, conoció a su mujer cuando ambos eran militantes de base de su partido, trabajadores en el Secolo d´Italia, el órgano oficial de prensa. No fue una historia fácil, en un partido jamás confesional pero sí anclado en ciertas convenciones conservadoras, porque Daniela ya tenía un marido, que era Sergio Mariani. En 1988, cuando Fini se convirtió por primera vez en secretario general del partido al morir Giorgio Almirante, la historia se hizo pública, con la noticia nunca explicada pero siempre rumoreada de que Mariani había tenido que ser atendido de un disparo en el hospital. Tampoco era tan extraño, en ciertos ambientes, recurrir a medios contundentes para defender las razones de uno; ciertamente ni Segolène ni Cecilia han sido disputadas de manera tan intensa, pero tampoco ellas han sufrido las agresiones violentas del terrorismo izquierdista y Daniela, esto es cierto, sí.

 

Sin embargo la vida política es dura y puede hacer daño incluso a los más unidos y a los que por definición comparten los más sólidos principios. El tiempo en común es poco, las tentaciones son muchas, otras mujeres y también otras muchas cosas. Ahora se han separado, y tal vez el próximo 3 de octubre, cuando el Real Madrid se enfrente a "su" Lazio, podremos ver a Daniela, como a ella le gusta animando sus colores. No es una mujer derrotada, pero sí debe ser un motivo de reflexión. ¿Merece la pena? Las tentaciones son muchas, y aunque se lleven con cierta discreción, dejan cicatrices a veces imborrables. Si esto le ha pasado a Gianfranco Fini, que es un hombre de una pieza aunque uno no comparta todas sus decisiones y opiniones –y ciertamente yo no lo hago- ¿qué no podrá pasar a políticos más ligeros, frágiles y cercanos?

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 22 de septiembre de 2007

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