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Políticamente... conservador

Cambio de líder en el PP: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”

Cambio de líder en el PP: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”

Toda la opinión pública y publicada se debate en torno a la retirada de Mariano Rajoy. Desde hace meses, casi años, se daba por supuesto que el candidato del PP o PSOE que pediera las elecciones debería tirar la toalla e irse a casa. Zapatero ha ganado y Rajoy ha perdido. Sin embargo, apuesto claramente por la continuidad de Rajoy como líder del principal partido de la oposición.

 

No sólo por los datos objetivos extraídos tras analizar los resultados de las pasadas elecciones del 9 de marzo: Rajoy ha conseguido unos resultados en número de votos mejores que los obtenidos por José María Aznar, es el partido que más ha subido en estos comicios en número de votos y porcentaje de voto. El PP ha obtenido más votos, más escaños y mejor porcentaje que el 14 de marzo de 2004.

 

Además, Rajoy ha aglutinado todo el voto de la derecha y del centro político. Toda la bolsa del supuesto votante del centro es para él, ya que lo que ha quedado meridianamente claro en estas elecciones es que el PSOE ha pescado en la izquierda más radical, obviando el centro. Representa la izquierda pura y dura, ya no hay dudas.

 

Es verdad que el trabajo en la oposición del líder de los populares no ha sido del todo bueno. Ha dado muchos palos de ciego, ha cambiado de estrategia en grandes asuntos como la reforma de los estatutos o la manera de afrontar el 11-M de manera dubitativa y, lo peor, bastante influido por presiones ajenas al partido. Pero también es cierto que ha hecho una excelente campaña electoral. Ha convencido, ha trasladado confianza y seguridad, ha lanzando un mensaje moderado y, sobre todo, ha trabajado mucho, y eso cuando lo hace Mariano Rajoy se nota, porque se ve la diferencia respecto a los cuatro años anteriores. En conclusión: regular legislatura, buena campaña.

 

Mariano Rajoy ha sido en esta larga campaña electoral verdaderamente él. Y en cierto modo este fracaso electoral puede considerarse como el primero, el primero verdaderamente de su proyecto. En 2004 se presentaba tras una legislatura en la que no era el último responsable, ya que el entonces presidente del Gobierno era José María Aznar. Ni era un presidente que se sometía a valoración por los españoles ni era el líder de la oposición. En esta ocasión, el 9 de marzo, por primera vez sí era responsable de su trabajo. Es por ello que creo que, aunque son dos las elecciones perdidas siendo cartel electoral, es el primer fracaso de su proyecto personal.

 

Por ello creo que puede tener una segunda oportunidad, porque los resultados han sido buenos y porque ha sabido mantener, como ha podido, las aguas revueltas en un partido totalmente bloqueado por pasar a la oposición. Y, además, estos resultados le permiten mantener la cabeza bien alta y con orgullo, tras la dura legislatura a favor de aislamiento antidemocrático que ha sufrido el PP, sin precedentes en nuestro país, con la bendición del PSOE.

 

A él solito hay que atribuirle la dignidad de que hoy el PP siga representando a una amplísima mayoría de españoles, que le han respaldado todavía más que en 2004. No se puede decir lo mismo de su actual equipo de colaboradores en la dirección. Es difícil encontrar otro nombre, otra cara, para sustituir a Mariano Rajoy en caso de que no quiera seguir. Otro líder que consiga aglutinar a un número creciente de votantes gracias a la imagen de consenso, confianza, seguridad, el sentido común que tanto le gusta, y sobre todo moderación. Creo que no hay otro dirigente mejor ahora en el PP. Cambios en el PP, sí, profundos y en la dirección. Cambios en el líder, no. “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

 

Raquel Martín

Páginas Digital, 11 de marzo de 2008

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