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Un clásico olvidado del siglo XX. Reaparece “Dios ha nacido en el exilio”, de Vintila Horia

Un clásico olvidado del siglo XX. Reaparece “Dios ha nacido en el exilio”, de Vintila Horia La editorial Ciudadela acaba de reeditar una magnífica novela de un amigo mío: Dios ha nacido en el exilio, de Vintila Horia.

 

Abro este libro al azar y en las páginas 196 y 197 leo lo siguiente: un individuo ha matado a su mujer con la excusa de que ésta sufría empujándola por las escaleras de su casa; anuncia al protagonista su boda con su amante a la vez que le culpa a él de haberle inducido al crimen. Un asesinato disfrazado de compasión y un asesino que exige su derecho a la felicidad. ¿Describe la novela el presente o el futuro? No, está ambientada en el Imperio romano y fue publicada en 1960. Hablo de Dios ha nacido en el exilio, ganadora del antes afamado Premio Goncourt.

 

¡Qué alegría verla reeditada! Fui amigo de su autor, Vintila Horia, durante unos pocos años, pues él murió en 1992; en ese tiempo su amistad fue generosa, decisiva e iniciática. Hasta ahora “Dios ha nacido en el exilio” sólo podía leerse en ediciones de los años 60 encontradas en librerías de viejo. Un prólogo acertado cuenta la vida de Vintila así como los avatares de la novela. Si en los años 60 la persiguieron los comunistas y sus tontos útiles, hoy la ignorarán los progres y los marxistas devenidos en nihilistas.

 

¿Es una novela histórica? No, es una novela religiosa. La búsqueda de Dios por unos hombres. Un argumento que vale para cualquier época, incluso para ésta. Sólo que Horia lo sitúa en el Imperio romano y en los años del nacimiento de Jesucristo. El protagonista es el poeta Ovidio, desterrado por el emperador Augusto a Tomis, en la lejana Dacia, hoy el puerto de Constanza, en Rumanía. Allí, el poeta exquisito es forzado a vivir junto a bárbaros, mercaderes, legionarios, prostitutas, deportados... y algo le une a muchos de ellos: el deseo de conocer al Creador y de liberarse de un poder despótico . En el puerto se difunden todos los mitos y rumores sobre deidades: dacios, egipcios, romanos, griegos..., incluso llegan noticias sobre la venida del mesías que esperan los judíos.

 

¿Aparecen batallas, duelos, conspiraciones? Tampoco. Los únicos combates que hay los libran los hombres contra sus miedos, sus rutinas y sus desesperaciones. Nuestra vida cotidiana.

 

¿Es fácil de leer? ¿Desde cuándo el mapa del tesoro es sencillo? Y aquí el tesoro es la Paz.

 

Una novela que nunca obtendría el Planeta. Por eso hay que leerla. Éste es el tiempo para el que fue escrita.

 

PEDRO FERNÁNDEZ BARBADILLO

elmanifiesto.com, 20 de marzo de 2008

 

 

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