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Políticamente... conservador

En el PP comienzan a cundir los nervios por la "parálisis" de Rajoy

El líder popular ha decidido dar una oportunidad al Gobierno y "esperar y ver", apoyado por los "moderados" de su entorno, pero provocando al mismo tiempo la queja de los "duros".

El PP está atravesando un delicado momento interno. La decisión personal de Mariano Rajoy de pisar el freno en la política de oposición e imponer la cautela, sobre todo en lo que afecta a la definición de su propia imagen pública con respecto al alto el fuego de ETA, está generando desconcierto e incluso contrariedad en algunos sectores del partido.

El jefe de la oposición se mueve con un principio básico como referente: que debe medir las formas con las que hace ver sus recelos sobre el proceso de paz, porque no puede alentar en la opinión pública la idea de que está poniendo obstáculos al fin del terrorismo. Esta decisión de reservarse, aguantar y ver la comparten y la promueven desde su entorno, es decir, personas como Francisco Villar, José María Lassalle... Y detrás de ella están también, lógicamente, dirigentes que se autodenominan como "centristas", es el caso de Soraya Sáenz de Santamaría, Josep Piqué, Gabriel Elorriaga, Alberto Ruiz-Gallardón...

El problema es que la táctica está teniendo consecuencias externas e internas de cierto relieve, como la de que el propio Rajoy, con su espíritu proteccionista, dé a entender que alienta -con el Gobierno como amplificador- la teoría de que Ángel Acebes y Eduardo Zaplana son los "extremistas" mientras que él es el moderado. Los elogios de La Moncloa al jefe de la oposición han generado, de hecho, malestar en algunas altas instancias "populares", que empiezan a plantear en alto, sin comedimiento, incómodos interrogantes sobre los "beneficios" partidistas de los "personalizados" aplausos del Gobierno.

Portavoces de "peso" se están encargando de hacer que el presidente del partido tenga conocimiento del nerviosismo y la contrariedad generadas por su estrategia de oposición en este nuevo contexto político. Como siempre, en medio de las dos corrientes, Rajoy intenta calmar los ánimos, afirmando en las reuniones internas que tiene que escuchar a los "moderados" y a los "duros": aunque a día de hoy, según coinciden en análisis unos y otros, la balanza se ha empezado a inclinar hacia los primeros.

Lo que nadie se está atreviendo a trasladarle es que tanto miembros de una corriente como de la otra han empezado ya a hablar en los cenáculos periodísticos de 2008 en términos de derrota, y situando la incógnita en si se perderá por mayoría absoluta o sólo por poco. "Esto está dando la vuelta continuamente. Pero hoy, estamos abajo", reconoce un dirigente veterano en la "cocina" de Génova.

 

 

El Semanal Digital, 27 de abril de 2006

 

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