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Políticamente... conservador

The West´s last chance

Reseña del último libre de Tony Blankey, estrecho colaborador de Reagan y en la actualidad "editorial page editor" en el Washington Times. Reflexiona sobre la realidad europea con suma crudeza.¿podrá algún día escapar a la sharia?


El autor de esta enésima reflexión en torno al choque de civilizaciones es Tony Blankley, “editorial page editor” en el Washington Times y antiguo secretario de prensa de Newt Gingrich. No estamos hablando pues de un plumilla cualquiera, sino de alguien que además empezó trabajando a las órdenes del hoy en día venerado Ronald Reagan. Blankley planteo desde un primer momento un escenario de pesadilla pero que considera posible y en el que finalmente se proclama la sharia en Enrabia, la antigua Europa. ¿Podemos escapar de este futurible?

El libro, que no se anda por las ramas, señala el primer gran problema de nuestra civilización, el demográfico. Tras esta constatación y después de contemplar a vuelapluma el panorama intelectual europeo, uno estaría tentado de arrojar la toalla; no así Blankley que, sin grandes argumentaciones, explica que la historia es discontinua y que podemos recuperarnos de golpe como ha sucedido en otras ocasiones. No es cuestión de hacernos los pesimistas, pero lo cierto es que el olor a voluntarismo invade estas páginas.

El libro plantea principalmente el antagonismo entre Occidente y el islamismo. Para Blankley, y aquí vuelve a acertar, el islamismo de los Hermanos musulmanes y del wahabismo se caracteriza por una nueva concepción de la yihad individual, desligada de la autorización tradicional y por tanto muy difícil de controlar. Pero no todo el problema radica en nuestro antagonista; nosotros mismos estamos enfermos. En especial las élites europeas que se han desnacionalizado y abrazan una utopía global en la que el relativismo y lo políticamente correcto llevan al suicidio de Occidente.

Tras el planteamiento del problema, en el que a pesar de algunas divergencias el saldo de aciertos es claramente positive, el autor aborda las medidas concretas que deberían abordar los gobiernos occidentales y, más en concreto, Bush. Y es aquí, como era de esperar, donde la discusión se hace más intensa. Blankley, hay que reconocerlo, no duda en proponer medidas polémicas que incluyen la censura, el internamiento de sospechosos o las restricciones a los viajes y a la libertad de expresión. Más allá de la discusión de principios, uno se queda con la duda, fundada, de si todo esto sería realmente eficaz o de si la reacción que Occidente necesita no debe suceder en un plano más profundo y vital.


Publicado en Regnery por Tony Blankley
American Review, 14-06-2006

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