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Políticamente... conservador

Partido Popular: es necesario un mayor compromiso

Partido Popular: es necesario un mayor compromiso Es perfectamente comprensible que un partido grande, que aspira al gobierno, deba matizar sus propuestas para mirar de atraer al máximo electorado y producir el mínimo rechazo. Hay que decir que durante estos meses, la trayectoria del PP no se ha guiado por este criterio sino más bien el de tener unas actitudes muy duras que, sobre todo, podían ser comprendidas por sus votantes más fieles, pero que carecían de atractivo para los que habitan en fronteras más lejanas. Ahora, al acercarse las elecciones, busca un reposicionamiento.

Esto también es legítimo y nada criticable. Se trata de tener la garantía de que tus propios votantes están muy movilizados, para intentar ir a buscar otros más dudosos, menos fieles. Después en la práctica, el resultado está por ver, porque depende de la capacidad de modular sin perder credibilidad y de lo que haga el adversario. Hay que decir, en relación a este último aspecto que el gobierno se lo pone fácil, porque lo está haciendo francamente mal, muy mal.

 

Dicho todo esto, hay que constatar que la actitud del PP ante algunas cuestiones muy importantes resulta poco comprensible. Se trata de su posición, mejor dicho su no posición, al dar a entender que no va a tocar nada en relación al aborto, el divorcio express y los matrimonios y adopción homosexual. Todo esto merece precisarse.

 

Nadie le pide que cambie la ley del aborto pero después de lo que ha venido sucediendo, constatando la ilegalidad masiva y la crueldad con que se practica el aborto en España, parece lógico que el PP tuviera en su programa algunas propuestas concretas, no tanto de cambios de la ley sino de la forma de aplicarla, que garantice el real cumplimiento de la misma.

 

Esto es una medida de higiene democrática. Los países no pueden tener leyes que se incumplan masivamente porque dan lugar a situaciones cancerígenas. La metástasis del fraude de ley se ramifica, como es el caso, en muchos otros terrenos: dinero negro, usurpación profesional, riesgo sobre la salud pública y un montón de cosas más.

 

Sobre el divorcio express, es cierto que el Partido Popular tiene las manos bastante atadas porque no votó en contra de esta ley, no se atrevió, no tuvo el valor moral de hacerlo a pesar de constituir una anomalía legislativa, una ley única en el mundo, que el Consejo General del Poder Judicial, calificaba de inspirada en el repudio islámico al alcance tanto del hombre como de la mujer. Pero visto lo que está sucediendo lógico es que haya un replanteamiento.

 

Ningún país de las condiciones sociales y económicas de España puede soportar una tasa de divorcialidad como la actual. La combinación de ésta con la judicialización de las relaciones entre hombre y mujer, de la ley que debería proteger a la mujer contra la violencia de género -aunque no lo haga- llevan a una situación de colapso de la estructura familiar.

No se pueden sumar cada año decenas de miles de divorcios y decenas de miles de procesos judiciales sin arrasar las relaciones de pareja. El país necesita otro enfoque. ¿Cúal? Pues simplemente el que se encuentra en Europa. ¿Por qué no podemos tener una legislación sobre el divorcio y el conflicto familiar como la que tiene Alemania, Francia, Gran Bretaña? ¿Tan extraño es esto? Y ¿esto no es una propuesta razonable que el PP podría incorporar en su programa?

 

El tercer elemento guarda relación con el matrimonio y adopción homosexual. En su momento ahí si estuvo claro el PP. Votó en contra y desarrolló un discurso bien definido. Después presentó el correspondiente recurso ante el Tribunal Constitucional. Por eso ahora no puede dejar la cuestión en el limbo, ni ir a la excusa de lo que resuelva el TC, porque una cosa es que una ley se encuentre dentro o no de la Constitución y otra que sea una buena ley.

 

Una cosa no guarda relación con la otra. ¿Sería mucho pedir también aquí que nuestro país se igualara con el resto de los países desarrollados de Europa, o con EEUU? ¿No podríamos tener una ley como la francesa, o ya puestos en plan progre total, la sueca o la británica? ¿Tan puñeteramente reaccionarios son estas sociedades?

Y que no se hable de nuestra capacidad de innovar y ser precursores. Un país que ocupa el 24 lugar del mundo en el ámbito de la innovación no está como para ir dando lecciones a nadie, y menos a aquellos países que han demostrado hasta la saciedad que legislan normas bien hechas.

 

Cierto es que el PP se ha comprometido a crear un ministerio de la familia. Esto es bueno y hay que celebrarlo, pero se trata de una cuestión meramente instrumental que no define objetivos ni fines. Sin querer incurrir, en este punto, en una comparación, porque son odiosas, es necesario con todo, recordar que una de las primeras cosas que hizo Zapatero fue crear el Ministerio de la Vivienda y así nos ha ido.

 

El PP tiene la obligación, por credibilidad, de ser algo más concreto en cuestiones tan centrales como las apuntadas. Nadie le pide que mee agua bendita, porque además no es una práctica común, diríamos que más bien inexistente, sino que simplemente que presente en propuestas razonables sobre temas vitales mal planteado. En definitiva, que devuelva a España a Europa en este terreno, y termine con el periodo de la anomalía Zapatero.

 

Editorial de Forum Libertas, 11 de enero de 2008

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