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Crónicas de actualidad

Populismo latinoamericano: ¿Habrá esperanza?

No hay discusión. América Latina es un desastre con la excepción de Chile, que descartó el populismo cuando tocó fondo en tiempos del socialismo de Allende, y liberó su sistema en tiempos de Pinochet, lo cual parece que no lo aprecian. Eso sí, tampoco descartan la política que él impuso porque saben que de ella se deriva la prosperidad que el resto de América Latina quisiera disfrutar. Ello lleva a muchos a pensar que lo que se necesita es un dictador. Pero no es así; la democracia sí puede funcionar, pero no funciona de cualquier manera.

 

Definitivamente, con los sistemas de gobiernos que prevalecen, basados en la arbitraria interpretación de lo que es el "interés general" y la destrucción del derecho individual, no importa quienes sean elegidos para gobernar, por más inteligentes y honrados que sean. El fracaso continuará y la ayuda extranjera es parte del problema, a pesar de sus generosas donaciones.

 

La existencia del derecho individual es indispensable. En América Latina llevamos medio siglo de una confusión entre lo que son derechos y lo que son intereses. Se dice, con razón, que el interés general debe privar sobre el interés particular. Pero eso no es lo mismo que decir que el interés general debe privar sobre el derecho individual. Una cosa son derechos y otra son intereses. Si va a privar la interpretación política del interés general sobre el derecho individual no existirá el derecho individual y un país donde sus mismas leyes violan los derechos individuales será siempre un país miserable.

 

En Guatemala ya ni los padres de familia tienen derecho a educar a sus hijos, pues en aras del "interés general" se los ha arrebatado el gobierno. Ahora, por ley, hasta les enseñarán a los niños a fornicar, aunque sus padres no lo quieran. Cierto, todavía se tiene el derecho a escoger la religión, la esposa y el lugar donde se vive. Pero una persona ya no tiene el derecho de contratar sus servicios bajo los términos que libremente escoge, sino los que dictaron en el Congreso debido a algún tratado. No puede dar su hijo en adopción como le parezca, debido a que otro tratado se lo impidió. Ni siquiera tiene derecho a tener el perro que le dé la gana, ni de quedarse con alguna vasija que algún indígena maya dejó enterrada en lo que hoy es su jardín. Violar derechos individuales es la regla, para lo cual el Congreso promulga leyes aduciendo el interés general.

 

Quienes se oponen a que priven los derechos individuales sobre el interés general argumentan que no hay derechos absolutos, como si alguien estuviera sosteniendo eso. Por supuesto que no hay derechos absolutos. Eso es contradictorio, pues si usted no tiene derechos que otros tienen prohibido violar, entonces usted no tiene derechos. Tener un derecho quiere decir que todos, principalmente el gobierno, tiene que respetarlo. Y esa obligación de no violar el derecho ajeno es, a la vez, el límite del derecho individual. El derecho permite a todos planear su vida con la certeza de que nadie tiene derecho sobre lo suyo, que nadie tiene derecho a usar sus cosas ni su casa ni su tierra sin su permiso, que nadie tiene derecho a botar basura en terreno ajeno y que nadie tiene derecho a confiscar en forma discriminatoria el producto de su trabajo pacífico. Sin esos derechos, la sociedad no prospera. Por ello es que el "interés general" no debe usarse como excusa para destruir el derecho individual. Cuando el derecho individual no prevalece, no funciona la democracia y la prueba de ello es América Latina.

 

© AIPE

 

 

 

Manuel F. Ayau Cordón es Ingeniero y empresario guatemalteco, fundador de la Universidad Francisco Marroquín, fue presidente de la Sociedad Mont Pelerin.

 

 

Libertad Digital, 21 de abril de 2006

La guerra dual de Irak

Edward Wong y Kirk Semple, del New York Times, informaban desde Irak el pasado día 2. Su artículo de portada, en la columna derecha, incluía esta buena noticia: "Las bajas americanas caen en picado durante los últimos 5 meses". Pero, como siempre que en los medios importantes se trata de las acciones norteamericanas en el extranjero, la parte positiva tenía que ser eclipsada por la negativa; en este caso, por un incremento de las muertes entre árabes sunníes y chiíes.

 

Wong y Semple informan de que tanto sunníes como chiíes están abandonando las zonas de población mixta y agrupándose entre correligionarios, si bien las cifras contrastadas son reducidas. Irak se encamina, según el NYT, hacia una ruptura étnica y sectaria. Al parecer, los iraquíes están demasiado ocupados en asesinarse entre sí como para masacrar americanos.

 

 

 

¿Por qué se produce esta autosegregación en Irak? Por lo mismo, dicen algunos representantes de la mayoría chií, que los chiíes no están satisfechos con el acuerdo de gobierno promovido por los funcionarios norteamericanos en Bagdad. Los chiíes sostienen que EEUU respalda a los vecinos sunníes hostiles a Irak, que están financiando el terrorismo radical sunní. Asimismo, EEUU quiere que los chiíes acepten un compromiso con los sunníes que les oprimieron en el pasado y que aún hoy les matan. A lo largo del mismo fin de semana (1-2 de abril), el Financial Times de Londres citaba a un furioso ayatolá iraquí, Mohamed al Yacoubi: "El embajador americano y los tiranos de los estados árabes están prestando apoyo político a los partidos que han dado cobertura política a los terroristas".

 

 

 

Uno podía esperar no cayera en el olvido el atentado del 22 de febrero contra el santuario chií del Imán Oculto en Samarra, la atrocidad que tan dramáticamente ensanchó el abismo que separa a sunníes y chiíes. ¿A quién hay que culpar de la destrucción del santuario? Como sabe todo el mundo musulmán, el letal culto wahabí de Arabia Saudí –que tiene una larga frontera con Irak y posee un numeroso clero al que repugnan los chiíes– está aterrorizado ante la perspectiva de un Gobierno de mayoría chií en su frontera norte, por lo que está avivando las llamas del conflicto.

 

 

 

¿Y por qué la coalición liderada por Estados Unidos responde a esta situación insistiendo en que el nuevo Gobierno de Irak apacigüe a los sunníes? De nuevo, el ayatolá Al Yacoubi está en lo cierto: porque carecemos de la voluntad de decir a los saudíes, por encima de todo, y, en segundo lugar, a los jordanos, que pongan fin a la incitación, el reclutamiento y el traslado de terroristas a Irak.

 

 

 

Analicemos ahora otro aspecto del debate. La descripción de la violencia radical sunní en Irak como "insurgencia", que le concede cierta apariencia de legitimidad local, si no un verdadero caché –piense en el Che Guevara, etcétera–, nunca se escucha entre los iraquíes. Los partidarios de las atrocidades sunníes se refieren a sus autores como muyaidines, o yihadistas. Sus detractores y víctimas les llaman exactamente lo que son: terroristas wahabíes. Estos criminales son como aquellos que durante un tiempo fueron denominados, correcta pero incompletamente, "combatientes extranjeros", hasta que quedó claro que la mayor parte eran saudíes.

 

 

 

Los grandes medios, que odian utilizar esa palabra que empieza con W (wahabí), también son reticentes a mencionar la palabra que empieza con S cuando debaten sobre terrorismo global, a pesar del recuerdo imborrable de que 15 de los 19 pilotos suicidas del 11-S eran saudíes. Los medios comparten esa desagradable reticencia con el Gobierno norteamericano.

 

 

 

Este punto aparentemente trivial nos trae a la memoria un fenómeno que dura ya décadas: la paradoja de las "guerras duales"; es decir, guerras que son vistas de manera completamente diferente por, de un lado, aquellos que las viven y, del otro, los medios americanos y la élite política progresista.

 

 

 

– Hoy, lo que los medios americanos llaman en Irak "insurgencia" es, en realidad, una agresión exterior perpetrada por los vecinos sunníes del país. Así lo ven los iraquíes.

 

– No hace mucho, los grandes medios denominaban "guerra civil" a las matanzas cometidas en la antigua Yugoslavia, aunque no se trataba de otra cosa que invasiones serbias de los pobres dominios de las "repúblicas socialistas" adyacentes. Así lo veían las víctimas eslovenas, croatas, bosnias y albanesas.

 

– Antes de eso (y en una reversión del paradigma que, no obstante, refleja la misma ignorancia, arrogancia e influjo ideológico), el conflicto entre sandinistas y contras en Nicaragua era calificado en los medios relevantes como un acto norteamericano de agresión. Realmente era una guerra civil, y nunca fue visto como algo distinto por los nicaragüenses (incluso por los sandinistas, que admitieron en Managua lo que negaban sus amigos izquierdistas de Washington).

 

 

 

La regla de la "guerra dual" es simple: la guerra que viven quienes luchan, huyen, son expulsados, violados o heridos, o mueren, es completamente distinta –no sólo en su dolor e inmediatez, sino en sus causas y contradicciones– de la guerra que se debate en las capitales del mundo. Nicaragua nos brinda un ejemplo palmario del abismo entre ambas realidades; abismo nunca cerrado, al menos en las mentes americanas y europeas.

 

 

 

Pero aquí el paralelo crucial se da entre Irak y la antigua Yugoslavia. En aquél, los árabes sunníes apenas constituyen el 20% de la población. Atormentaron y explotaron a sus vecinos chiíes durante muchas generaciones. Ahora, dado que se ven amenazados por la pérdida del poder, atacan a sus conciudadanos expulsándoles de las comunidades mixtas, al igual que hicieron los serbios con los croatas y los musulmanes bosnios.

 

 

 

Estados Unidos ha venido a liberar Irak, pero insiste en que la liberación incluya ventajas perpetuas para los antiguos torturadores del país. Los líderes de los chiíes, y muchos kurdos (sunníes) –que también acusan la dominación árabe sunní–, se preguntan: ¿qué es esto de la democracia, de la que tanto hemos oído hablar, si no significa el final de los abusos sunníes?

 

 

 

¿Por qué deberían ser ahora los sunníes objeto de tanta solicitud por parte de América y de la Coalición? ¿Por el mero hecho de que son una minoría? Tales miramientos nunca impresionaron a nadie en Occidente cuando el debate se centraba en el destino de los sudafricanos blancos, cuyo legado histórico es el mismo que el de los sunníes iraquíes.

 

 

 

La lógica por la que las fuerzas norteamericanas llegaron a Irak para, en la práctica, proteger a los antiguos opresores del país reproduce la absurda política seguida en Kosovo, donde Serbia asesinó a miles de personas e intentó expulsar a una nación entera de su territorio histórico. Una vez que Naciones Unidas asumió el gobierno de la provincia, las atrocidades sufridas por los albanokosovares fueron súbitamente olvidadas; todo lo que contaba era proteger a los derrotados serbios.

 

 

 

La equivalencia moral entre víctima y criminal es el nuevo imperativo. Lo mismo ha ocurrido en Irak: la terrorífica opresión sufrida por la mayoría chií bajo el mandato sunní ha sido relegada al olvido, ante la urgencia de los representantes americanos y de la Coalición por proteger a los sunníes.

 

 

 

¿Cuál ha sido el resultado de esta política, no sólo en Kosovo, también, y antes, en Bosnia Herzegovina, donde se dejó a los serbobosnios el control de dos tercios del país, según lo estipulado en los Acuerdos de Dayton? En primer lugar, el estancamiento económico. Puesto que los serbios de Bosnia y Kosovo conservan la influencia política, pueden bloquear la privatización y la reestructuración empresarial, necesarias para aliviar problemas como un desempleo del 70%, una educación sin suficiente financiación, la ausencia de legislación laboral y de pensiones.

 

 

 

¿Cuál será el resultado probable de tal política en Irak? Anteponer el interés de los sunníes a todo lo demás significa más terror wahabí y más separación, así como obstáculos continuos a la reforma económica y una mayor desintegración social. También significa el reforzamiento de la ideología extremista en Arabia Saudí, y una mayor inestabilidad en Jordania, así como un incremento de las tensiones a propósito de Irán. Apaciguar a los sunníes radicales no les tranquilizará, de la misma manera que no ha calmado en absoluto a los serbios de Kosovo. En vez de ello, les animará a acometer mayores desafíos.

 

 

 

¿Quién respalda la imposición de tales políticas? El reino saudí actúa en todo el mundo musulmán sunní protegiendo a aquellos por los que siente una afinidad pseudorreligiosa. En Kosovo, los serbios cuentan con el apoyo de la presión internacional procedente de Rusia y, en menor medida, China.

 

 

 

¿Queremos, o nos merecemos, un segundo Kosovo en Irak; una tregua llamada "paz" en vez de la libertad del oprimido? ¿Se merecen los iraquíes semejante trato? A quienes estudian la política norteamericana de conciliación con los iraquíes sunníes se les debería recordar que existe una posibilidad todavía peor que un Kosovo II. Sería la repetición de la tragedia de 1991, cuando el padre del presidente George W. Bush rehusó terminar el trabajo de derrocar a Sadam y hubo de hacerse la necesaria limpieza 12 años más tarde. En aquel entonces los chiíes se rebelaron contra Sadam; fueron abandonados por Estados Unidos, y masacrados.

 

 

 

Si Estados Unidos cede una vez más ante la presión de Arabia Saudí y de otros estados gobernados por sunníes –los mismos poderes que salvaron a Sadam de la expulsión definitiva tras la guerra de Kuwait– y niega a los chiíes la oportunidad de consolidar el gobierno de la mayoría en Irak, Bush II podría acabar siendo no mejor que Bush I.

 

 

 

Ese sería el peor escenario de todos. Se ha vertido mucha tinta acerca de que si no luchamos contra el islamofascismo (del que Sadam y Zarqaui representan variantes vagamente discernibles) en Oriente Medio tendremos que hacerlo más intensamente en nuestro propio suelo. Pero hay algo que debería ser obvio: abandonar en Irak será, ciertamente, un incentivo para que nuestros enemigos asalten la nación americana una y otra vez. No nos atacan por lo que hacemos, sino por lo que no hacemos; no por lo que somos: un pueblo fuerte comprometido con nuestros valores, sino por lo que aparentamos ser: débiles, vacilantes y dados a compromisos ilusorios.

 

 

 

Debemos completar lo que hemos empezado en Irak: el gobierno de la mayoría, el pluralismo religioso y la gratificación del espíritu de iniciativa harán más por ese país, y por la región, y por el mundo, que las políticas basadas en la mala fe.

 

 

 

Stephen Schwartz, presidente y fundador del Centro por el Pluralismo Islámico (Washington), la más relevante institución con que cuenta el Islam moderado en el mundo.

 

 

Libertad Digital, suplemento Ideas, 19 de abril de 2006

 

 

Ollanta Humala, el «guerrero que todo lo mira»: ¿futuro presidente del Perú?

Se cumplieron las previsiones electorales en Perú, al menos en parte. Ganó Ollanta Moisés Humala Tasso, por encima de la socialcristiana Lourdes Flores Nano y del aprista Alan García; si bien deberá concurrir a una segunda vuelta al no haber alcanzado la mayoría automática. Un candidato inquietante en la línea de Hugo Chávez y Evo Morales.

 

El padre de Ollanta Humala, Isaac, configuró el denominado «etnocacerismo», una ideología nacionalista que exalta el pasado inca del Perú. Isaac puso a sus siete hijos diversos nombres incas: así, Ollanta significa «el guerrero que todo lo mira». ¿Profético?

 

Nació en Lima el 27 de junio de 1963 en el seno de una prestigiosa y numerosa familia oriunda de Ayacucho. Militar profesional, fue acusado de violación de los derechos humanos en Huánuco, región donde se enfrentó a la guerrilla maoísta de Sendero Luminoso desde 1992. Participó también en los incidentes fronterizos con Ecuador de 1995. El 29 de octubre de 2000 asaltó unas instalaciones mineras de Tacna, a modo de intentona golpista contra el entonces presidente Alberto Fujimori. Con su pequeño destacamento de reservistas recorrió «a la fuga» los Andes, mientras exigía la renuncia de Fujimori y de los –que juzgaba- corruptos jefes de las Fuerzas Armadas. El Gobierno de transición, que relevó a Fujimori, finalmente, le amnistió. Sigue estudios de Ciencias Políticas en los años 2001 y 2002. Agregado militar en Francia y Corea del Sur, es retirado del ejército en diciembre de 2004.

 

En abril de 2005 fundó el Partido Nacionalista Peruano, junto a su esposa Nadine Heredia, conocida comunicadora social, pero al no poder concurrir a las elecciones con el mismo, se incorporó como candidato a la Unión por el Perú.

 

¿Qué ideas preconiza el popular y discutido Ollanta Humala? Veamos algunas de ellas.

 

El 2 de marzo de 2006 saluda al presidente Kirchner, reconociendo su «liderazgo regional, no sólo en la Argentina, como parte de la construcción progresista en Latinoamérica, la patria grande».

 

El 18 de marzo de 2006 afirma ser «parte de las corrientes políticas latinoamericanas: en unos lugares llamados socialistas, de izquierda, indigenistas y en el Perú, el nacionalismo. Todos estamos confrontados al modelo económico neoliberal que esta destruyendo nuestras naciones»

 

Se ha declarado admirador del general Juan Velasco Alvarado, dictador durante siete años, quien trató de instaurar una «tercera vía» peruana (en cierta sintonía con los «no alineados» de la época, Nehru, Nasser, Tito), arruinando al país, hasta que fue destituido por otros militares en 1975.

 

En el Ideario de su partido, apartado Principios, afirma entre otras muchas cosas: «El Partido Nacionalista Peruano, surge en el escenario político con una clara ideología Nacionalista, recogiendo y asumiendo la gran Veta Nacionalista de nuestros antepasados desde la época del gran Imperio de nuestros Incas, las luchas libertarias contra la opresión de la Colonia española, reivindicando la gesta heroica de Manco Inca y Tupac Amaru II y en general, del pueblo peruano que históricamente ha demostrado su compromiso con la Patria siendo siempre los primeros en sacrificarse en defensa del país. (…) El Partido Nacionalista Peruano, reconoce de manera especial, el aporte del Amauta José Carlos Mariátegui, fundador del socialismo peruano, asumiendo su convocatoria de Peruanizar el Perú y de Víctor Raúl Haya de la Torre, creador de una doctrina Antiimperialista de integración Latinoamericana, constituyéndose ambos en la expresión del pensamiento político creativo, sin duda más importante en nuestra historia republicana».

 

Recordemos que José Carlos Mariátegui fue un notable teórico marxista que fundó la revista Amauta en 1926. En 1928 rompió con el APRA, fundó el Partido Socialista, la revista proletaria Labor, y publicó sus famosos Siete ensayos de interpretación de la realidad peruana. Un año más tarde fundó la Confederación de Trabajadores de Perú. Muere el 16 de abril de 1930.

 

Víctor Raúl Haya de la Torre, por su parte, fundó en México el 7 de mayo de 1924 la Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), con pretensiones continentales, y, posteriormente en su patria, el Partido Aprista Peruano. Su ambición era «¿cómo hacer conciencia?», respondiendo «con ciencia»: los orígenes hegelianos del marxismo, las técnicas de la oratoria política, la crítica social, la lucha antiimperialista... De sí mismo dijo: «Toda mi vida he sido un luchador social. Por accidente, un político». Su libro fundamental fue «El Antiimperialismo y el APRA». Después de años de persecución, asilos y exilios, fue elegido Presidente de la Asamblea Constituyente de 1978, siendo éste el único cargo oficial que desempeñó en Perú. Bajo su presidencia se elaboró la Constitución de 1979. Falleció el 2 de agosto de ese mismo año. Paradójicamente, como sucesor, de este inspirador del «guerrero que todo lo mira», lidera el partido que antaño fundara Haya de la Torre el polémico Alan García, su competidor electoral.

 

Entre sus Objetivos encontramos el siguiente: «1. Instauración de una Segunda República mediante la convocatoria a una Asamblea Constituyente, que oriente un proyecto nacional que cambie y desarrolle nuestra patria, liberando así a los grandes sectores sociales marginados por siglos de injusticia y prepotencia». Una singular propuesta rupturista coincidente con el programa del boliviano Evo Morales.

 

De Visión internacional procede el jugoso párrafo que sigue: «2. Constatamos que la tradicional confrontación ideológica mundial entre Socialismo (Izquierda) y Capitalismo (derecha), terminó con el fin de la "Guerra Fría"; actualmente, la nueva confrontación mundial se viene dando entre la Globalización (fase superior del Imperialismo triunfador de la Guerra Fría) que tiende a transformar a los estados naciones soberanos en estados naciones globalizados y sin soberanía (Neo colonias) y los Nacionalismos Integradores que defienden la Libertad e Independencia de cada país». También coincide, en ello, con Morales, Chávez, Castro, Kirchner…

 

En resumen, una peculiar combinación de nacionalismo, indigenismo, populismo, denuncia de la corrupción, internacionalismo socializante… y ególatra culto a la personalidad. Pero no se trata de un caso aislado. Evo Morales en Bolivia, el aventajado candidato Andrés Manuel López Obrador por el izquierdista PRD en México, y otros, también mantienen posiciones en buena medida análogas.

 

Un fantasma recorre América Hispana: el indigenismo. Permítasenos la broma. Imprevisible e inquietante, en cualquier caso. A juicio de todos ellos, para superar la larga crisis de sus países debe remontarse a los orígenes autóctonos anteriores a la colonización española, al cristianismo que llevaron consigo, y a los Estados criollos que precariamente se implantaron en el siglo XIX; pues ahí radicarían las raíces de los males pasados y presentes. Por ello reclaman un retorno a las culturas aborígenes y a sus expresiones comunitarias, a los residuos religiosos precristianos allí donde acaso pervivan, nuevos procesos constituyentes en lo político, un modelo social alternativo a la «globalización neoliberal»…

 

Pero, lo más preocupante, es que, así, intentan romper con siglos de tradición cristiana que aportó, a la América Hispana, una rica historia, una cultura integral, el mestizaje, y, con todo ello, la centralidad de la persona; axioma desconocido en las culturas precolombinas.
Fernando José Vaquero Oroquieta

 

Páginas Digital, 17 de abril de 2006

HazteOir.org denuncia que el Gobierno inicia una etapa más radical y rupturista

HazteOir.org (HO) considera que, con la marcha de Bono, el presidente del Gobierno se ha desembarazado del último de los elementos incómodos de su partido y "blinda" el Ejecutivo para iniciar su etapa más radical y rupturista.

Según Ignacio Arsuaga, presidente de HO, "el nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como ministro de Interior es una mala noticia, y supone un paso atrás en la democracia española". "No olvidemos -añade Arsuaga- que Rubalcaba fue ministro de Interior en tiempos de los GAL y amigo personal de Rafael Vera, y que conoce muy bien todo el proceso de negociación con ETA. No es de extrañar, por tanto, que personajes como el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Pernando Barrena, se sientan satisfechos y consideren 'interesante' el hecho de que 'alguien que ha estado en la cocina del proceso desde el principio' ocupe la cartera de Interior".

Para HazteOir.org, resulta inadmisible oír de fuentes de la Moncloa que "Rubalcaba dirigirá, en estrecho contacto con el presidente Zapatero, el proceso de diálogo con ETA". "Los ciudadanos -añade- no queremos un Gobierno que dialogue con asesinos y ceda a sus chantajes. No se puede hablar con los terroristas sin la entrega de las armas y el cese definitivo de la violencia. El alto al fuego no es más que un cebo para presionar al Ejecutivo y alcanzar de él sus reivindicaciones históricas".

Máxime cuando ayer, a través de su boletín interno Zutabe, difundido por la radio televisión pública vasca, ETA exigía como condiciones para mantener su alto al fuego la autodeterminación, la anexión de Navarra y los "territorios" del sur de Francia que asumen como propios, la amnistía total para etarras encarcelados, la expulsión de las fuerzas armadas y las fuerzas de seguridad y la desactivación de los cuerpos especiales de la Ertzaintza.

Junto a esto, el presidente de HazteOir.org teme que el control del nuevo ministro de Interior sobre la Comisión de Seguimiento del Pacto Antiterrorista, la Comisión de Secretos Oficiales, las fuerzas de seguridad, la política penitenciaria y el registro de partidos políticos, reste transparencia a la gestión del Ejecutivo en materia antiterrorista y propicie las concesiones que esperan los etarras, con políticas de acercamientos de presos e incluso una posible legalización de Batasuna.

Jueves, 13 de abril de 2006

Memoria histórica selectiva

Coincidiendo con las celebraciones del 75 aniversario de la II República, el Gobierno tripartito acaba de remitir al Parlamento catalán el proyecto de ley del Memorial Democrático. La exposición de motivos señala que esta ley tiene por objeto "desplegar las políticas públicas del Gobierno dirigidas a la acción cívica de recuperación, conmemoración y fomento de la memoria democrática, es decir, del conocimiento de la segunda república, de la Generalitat republicana, de la guerra civil, de la represión de la dictadura, del exilio y de la deportación, de los valores y de las acciones del antifranquismo y, por tanto, de todas las tradiciones de la cultura democrática, con la finalidad prioritaria de estimular la comprensión del tiempo presente". ¿Y las checas? ¿Y el asesinato indiscriminado de religiosos por parte de los republicanos?

 

 

 

Este Memorial Democrático impulsado desde el Gobierno tripartito nace para traicionar nuestra historia y los principios democráticos de la Constitución. Según señala la exposición de motivos de esta ley, "en Cataluña y en España —como si fueran cosas distintas— el sistema democrático actual tiene su origen y se ha construido en el antifranquismo". Nada más falso. Una de las virtudes de la Constitución española de 1978 y de la transición fue la superación de las dos "españas". No se quiso, premeditadamente, mirar al pasado ni pasar cuentas. Los españoles, todos, quisimos construir juntos el futuro. Y no podemos decir, veintiséis años después, que hasta ahora las cosas no nos hayan ido razonablemente bien. Por eso resulta tan injusto para quienes construyeron nuestra democracia, después de cuarenta años de dictadura, que la ley impulsada por el tripartito señale que "uno de los déficits de la transición a la democracia fue la institucionalización de la desmemoria".

 

 

 

El Memorial Democrático del tripartito no incluye a los 2.039 religiosos asesinados por la represión republicana en Cataluña (6.842 obispos, sacerdotes seculares, religiosos y monjas en toda España). El consejero Saura también ha olvidado en su ley del Memorial Democrático los nombres de las 18 iglesias quemadas sólo en la ciudad de Barcelona por los republicanos el 19 de julio de 1936, así como las declaraciones del máximo responsable del Partido Obrero de Unificación Marxista, que afirmó que "la clase obrera ha resuelto el problema de la iglesia, sencillamente, no dejando ni una de pie". El Memorial Democrático del tripartito tampoco subvencionará el estudio y catalogación de las múltiples "checas" de Barcelona que sirvieron para torturar y asesinar a todos aquellos que no pensaban como las "milicias ciudadanas" nacidas con el objetivo de "aniquilar en toda Cataluña los últimos núcleos fascistas existentes", según el decreto de 23 de julio de 1936 firmado por el presidente Lluís Companys. No debemos abrir viejas heridas que quedaron cicatrizadas con la llegada de la democracia y la aprobación de la Constitución, pero si se pretende abrirlas, abrámoslas en canal. Aprovechemos el Memorial Democrático para estudiar y denunciar las barbaridades del franquismo pero también las cometidas por los republicanos.

 

 

 

 

 

 

Daniel Sirera es Portavoz adjunto PP en el Parlamento de Cataluña

 

 

Libertad Digital, 14 de abril de 2006

 

Presentación del libro de D. Ramiro de Maeztu "Defensa de la Hispanidad", en Bailbao

Fecha: Martes 18 de abril. de 2.006
Hora 19:00
Lugar: Sociedad Bilbaína (C./Navarra,1·Bilbao).
Participa:
D. Adolfo Careaga
Ex-congresista de Coalición Popular por Vizcaya
Presenta:
D. José Luis Orella
Presidente del Foro Arbil

 

El juicio objetivo e imparcial de Mario Mauro ante la mal llamada «tregua» de ETA.

Quienes pretenden aplicar el método científico al ámbito de las Ciencias Humanas parten de los peligros de la casi inevitable subjetividad, de todo investigador, o escritor, como una de las principales dificultades para llegar a cualquier conclusión verídica y compartida.

Por ello proponen diversas medidas que, aplicándolas a la investigación en cuestión, asegurarían una mayor objetividad; que difícilmente podría darse entre los afectados de manera directa por el fenómeno o la situación  de que se trate.

Acaso por ello, cuando tratamos de desentrañar las claves de una noticia, si seguimos tales premisas de manera absoluta, podemos caer en un problematicismo metódico que cuestione por completo nuestra elemental objetividad, empujándonos hacia un relativismo que impide afirmar con convicción cualquier proposición.

Para evitarlo, los seguidores de dicho método propugnan, entre otras normas, que el investigador no se encuentre implicado directamente en un fenómeno dado: ser observadores externos, ajenos, fríos y, si puede ser, indiferentes. De esta manera, si bien venimos afirmando en nuestro caso, y con convicción, determinados análisis y juicios de valor ante la mal llamada «tregua» de ETA –no en vano se trata únicamente de la suspensión temporal de una parte de sus actividades terroristas-, es juicioso preguntarse si, tal vez, la pasión nos ciega y la subjetividad propia de nuestra innegable implicación personal, nos determinan indefectiblemente. Pero ello, sin llegar hasta el extremo de la duda total: estéril, por definición.

Por ello, hemos querido escuchar lo que opina Mario Mauro, vicepresidente del Parlamento Europeo -en una entrevista realizada por Fernando Toda para el semanario ALBA (Nº. 79, 7 al 13 de abril de 2006) con motivo de su presencia en la Convención Católicos y Vida Pública recientemente celebrada en Barcelona- en torno a esta cuestión. Lo reproducimos literalmente.

«Pregunta: En España hay una gran expectación ante el anuncio de la tregua de ETA. ¿Cómo ha vivido Europa el comunicado de la banda terrorista?
 

Respuesta: Con mucha prudencia. Esta acción aparentemente unilateral no dice nada sobre cambiar su estrategia en relación al futuro del País Vasco. Además, existe el temor de que sea un instrumento táctico para imponer el control sobre la sociedad. También se tiene preocupación porque ETA no ha renunciado a nada ni ha pedido perdón. Y existe cierta perplejidad, porque España ha hecho ver a Europa que ETA no es más que un grupo terrorista, pero ahora se habla de político».

Imparcial, ajeno, sin implicación personal en el «conflicto»…, pero contundente, conciso y particularmente clarividente. 

No podríamos haberlo resumido y expresado mejor. Para nuestra satisfacción como analista. Para nuestra intranquilidad como ciudadano.
 

Fernando José Vaquero Oroquieta 

 Página Digital, 11 de abril de 2006

II República: ¿de qué siente orgullo Zapatero?

En su reciente comparecencia en el Senado, el presidente Rodríguez Zapatero ha formulado tres afirmaciones en relación a la II República que necesariamente deben de preocupar a la sociedad española.
Afirmó:
-que nos podíamos sentir orgullosos de aquel período de  nuestra historia,
-que su gobierno heredaba muchas de sus políticas
-y que aquella Constitución republicana “iluminaba” a la actual.
La República fue para una buena parte de los españoles, una ilusión. Véase a Ortega y Unamuno, por citar a dos personalidades relevantes. Al poco tiempo se había transformado en un mal sueño que evolucionó en pesadilla y terminó como una gran tragedia, la peor que ha vivido España a lo largo de su historia.
En el corto periodo que va del abril de 1931 a julio de 1936, cuando se inició el golpe de estado que dio lugar a la Guerra Civil, la República estuvo sembrada de arbitrariedades por parte de los gobernantes que la  promovieron: asesinatos políticos, insurrecciones, represalias brutales y un discurso continuado sobre la toma violenta del poder y la  proclamación de la dictadura del proletariado.
En todo ello el PSOE participó en  primerísima linea y por tanto tiene una responsabilidad histórica que nunca ha revisado ni por la que nunca ha pedido perdón, cosa que por ejemplo sí hizo la Iglesia Española en el año 2000.
De hecho, ninguno de los protagonistas bélicos se ha presentado ante a los españoles diciendo: “lo reconocemos, lo hicimos mal, tenemos buena parte de culpa. Nos ha servido de lección”. No solo esto, sino que va Zapatero y proclama formalmente su orgullo.
¿Orgullo de qué? ¿De los 6.800 curas, religiosos y monjas asesinados, la inmensa mayoría mucho antes que los obispos se inclinaran por el lado de Franco? Solo entre julio y agosto del 1936 se liquidaron a más de 3.000, y ya eran cerca de 6.000 en diciembre de aquel año.
En buena medida esta masacre, una de las mayores de la historia moderna junto con las cometidas por los comunistas y la revolución mejicana, ayudan a explicar el alineamiento posterior de la Iglesia. Hasta 12 obispos fueron asesinados y otros miles de laicos católicos pasaron por el paredon o fueron “paseados” por el simple hecho de serlo. Más de 20.000 edificios religiosos fueron destruidos y con ellos se perdió un patrimonio artístico de un valor incalculable.
Ante esto Zapatero debería haber callado o, mejor todavía, proclamado su congoja y su petición de perdón como representante de una de las fuerzas políticas que tanto daño hizo. El que el franquismo fuera una dictadura que evolucionó hasta confluir con la oposición en un régimen democrático, en ningún caso justifica el terrible daño que la República hizo a todos los españoles. Lo contrario del olvido no es la memoria, sino la verdad.

Editorial de www.forumlibertas.com, 10 de abril de 2006