Blogia
Políticamente... conservador

Crónicas de actualidad

Manifiesto: El Occidente fuerza de civilización

El Occidente  El Occidente está en crisis. Atacado desde el exterior por el fundamentalismo y por el terrrorismo islámico, no pudiendo contestar al desafío. Minado internamente por una crisis moral y espiritual, no encuentra el coraje para reaccionar. Nos sentimos culpables de nuestro bienestar, sentimos vergüenza de nuestras tradiciones, consideramos el terrorismo como una reacción a nuestros errores. El terrorismo, es sin embargo, una agresión directa a nuestra civilización y a la humanidad entera.

Europa se ha paralizado. Continúa disminuyendo la natalidad, competitividad, unidad de acción en la escena internacional. Oculta y niega su propia identidad y por lo tanto suspende la tentativa de tener una Constitución legítima para los ciudadanos. Determina una fractura con los Estados Unidos y hace del antiAmericanismo una bandera. Nuestras tradiciones se ponen en discusión. El laicismo o el progresismo reniegan de las costumbres milenarias de nuestra historia, desprecian por lo tanto los valores de la vida, de la persona, del matrimonio, de la familia. Se predica la igualdad de valores de todas las culturas. Se deja sin guía y sin regla alguna la integración de los immigrates.

Como ha dicho Benedicto XVI," ..Hoy el Occidenta no se ama a sí mismo..". Para superar esta crisis , necesitamos más empeño y en los asuntos de nuestra civilización.

Europa

Estamos comprometidos en refundir un nuevo europeismo que encuentra la inspiración de los padres fundadores de la unidad europea en su verdadera identidad y en la fuerza de hablar al corazón de sus ciudadanos.

La Seguridad

Estamos comprometidos en hacer frente al terrorismo de cualquier clase, por tratarse de un crimen contra la humanidad, y privarlo de cada justificación o ayuda, para aislar todas las organizaciones que atentan contra la vida de civiles, a enfrentarnos a cualquier predicador del odio. Estamos comprometidos a proveer el apoyo total a los soldados y a las fuerzas del orden que tutelan nuestra seguridad, tanto en el interno de un país como en el extranjero.

La integración

Estamos comprometidos a promover la integración de los inmigrantes en nombre de los valores y principios de nuestra Constitución, sin aceptar más que el derecho de la comunidad sin que prevalezca sobre el derecho de los individuos que los componen.

La vida

Estamos comprometidos a sostener y apoyar el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural; aconsiderar al "feto" como una "persona"; titular por tanto de derechos que deben ser tenido en cuenta, y nunca como "algo" facilmente sacrificable para fines diversos.

La subsidariedad

Estamos comprometidos a apoyar el principio "Tanta libertad como sea posible, tanto Estado cuanto sea necesario ". Con esto se exalta la supremacía cristiana y liberal de la persona y de los cuerpos intermedios de la sociedad civil y se concibe el poder político como una ayuda y un instrumento para la libre iniciativa de individuos, familias, asociaciones, compañías, servicio volontario.

Familia

Estamos comprometidos en afirmar el valor de la familia, sociedad natural fundada sobre el matrimonio, que debe ser protegida y distinguida de cualquier otra forma de unión.

La libertad

Estamos comprometidos en difundir la libertad y la democracia como valores universales válidos en cualquier parte, tanto en Occidente como en Oriente, tanto al Norte como al Sur. No es el precio de la esclavitud muchos, que pueden vivir el privilegio de unos pocos.

La religión

Estamos comprometidos en confirmar la distinción entre el Estado y la Iglesia, sin rendirnos a la tentativa laicista de relegar e la dimensión religiosa solamente a la esfera privada.

La educación

Estamos comprometidos en defender y promover la libertad de educación sin negar la función pública de la instrucción. Entendemos que realizar la comparación completa de la escuela no estatal (privada) con la escuela estatal (publica), aplicando también en este campo el principio general de subsidiariedad.

Italia

Estamos comprometidos en convertir nuestra Patria todavia en un a Patria más potente para exaltar los valores del conservadurismo liberal, de modo que el crecimiento de las libertades públicas e individuales se equiparen al mantenimiento de nuestras tradiciones. No puede ser ni libre ni ser respetado quien se olvida de sus propias raices.

Publicado por Marcello Pera el 2006-03-31

 

El dilema de Rajoy

Rajoy se encuentra ante un dilema diabólico. Por un lado, están los cantos de sirena del pacificador Zapatero y de sus asesores más progresistas. Por otro, la siempre difícil batalla por los principios.

 

Hasta ahora, Rajoy había mantenido más o menos un equilibrio entre la firmeza en la defensa de la Constitución y de los principios del Pacto Antiterrorista y el abandono de la lucha as favor del matrimonio, la familia y la vida. Creía de esa manera agradar a los dos flancos de su electorado.

 

Lo que ahora está en juego es el total desprecio de la base electoral tradicional del PP, el hasta ahora voto cautivo o “voto útil”. Si opta por unirse a la cohorte de los aduladores del Pacificador, si cede a las tentaciones del síndrome de Estcolmo, Rajoy tiene asegurada una existencia tranquila. Sólo tendría que avalar el argumento gubernamental de que el Estatuto no rompe la solidaridad y la igualdad de los españoles, que respeta la Constitución. O al menos abandonar en manos de Zapatero la gestión del “desarrollo autonómico” y del “proceso de paz”, censurando toda crítica. A cambio, el Pacificador le reservaría el calificativo de estadistas y obtendría el favor del imperio Prisa. Eso sí, no volvería a ganar unas elecciones.

 

La otra vía, la de la defensa de la Constitución y de los principios, presenta muchos riesgos. Un camino que conlleva sangre, sudor y lágrimas y que implica la aparente marginación política del PP. Aislamiento por parte del resto de las fuerzas políticas y de los medios afines al Pacificador. Y sin embargo, ésta es la única vía que le permite diferenciarse del PSOE y que le asegura mantener una base electoral sólida, identificada con el ideario y el proyecto del PP. Votantes que ante los errores de cálculo del Pacificador –no olvidemos que Rodríguez Zapatero está jugando con el fuego de una banda de terroristas- le permitirían ganar unas elecciones.

 

En los Estados Unidos, los expertos del marketing político lo tienen muy estudiado. Sin no defienden los valores con los que se identifican tus electores, olvídate de ganar votos. No les vendría mal a los estrategas del PP viajar más al otro lado del atlántico, para aprender esta lección básica. A lo mejor, hasta se animaban a defender a la familia.

Ignacio Arsuaga. Hazte oír.
Semanario Alba. Nº 79, (7 a 13 de abril de 2006).

 

Curar la quiebra conservadora

“Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos…” Esa descripción dickensiana de Europa durante la Revolución Francesa se mantiene vigente hoy para los conservadores norte-americanos.
En la edición estadounidense actual, no obstante, las dos ciudades de nuestro cuento no son Paris y Londres. Son “Washington, D.C.” y “el resto del país”.
Más allá de los confines de Washington, este es el mejor de los tiempos para el conservadurismo. La inmensa mayoría de los norteamericanos comparten los valores sociales tradicionales y, como política, los principios más básicos del conservadurismo tales como un gobierno limitado, el estado de derecho y el mercado abierto. La expansión económica continúa veloz (estimulada por prudentes recortes de impuestos), con una creación anual de millones de empleos, el desempleo cerca de mínimos históricos y con la inflación estrictamente contenida. El mejor de los tiempos, sin duda.
Sin embargo, a los conservadores que se atreven a mirar lo que está pasando dentro de Washington no se les puede echar en cara que piensen que es el peor de los tiempos.
Es paradójico. Políticos auto-proclamados conservadores han dirigido el gobierno central (tanto la vertiente ejecutiva como la legislativa) durante media década. Sí, han conseguido mucho. Pero también han metido la pata, una y otra vez.
El gasto público se ha disparado (ha incrementado casi el 50% desde 2001). El Congreso “conservador” estuvo al mando durante el incremento del 40% del gasto público para financiar proyectos escolares locales (“No Child Left Behind”) y promulgó el programa nuevo más caro de los últimos 40 años (el programa Medicare para medicamentos). Desde la seguridad nacional, pasando por la ayuda a las granjas y hasta las carreteras, no ha habido un solo problema que este “conservador” gobierno no haya intentado empapelar con dinero. Montones de dinero. Y más dinero.
Es un problema enorme. A medida que el estado gasta más y más, se implica más amplia y más profundamente en nuestra vida cotidiana. Pero las personas pueden crear y mantener una sociedad sana solamente cuando son libres para crear su propio destino, para esforzarse, para cometer y superar sus errores y para alcanzar el éxito a su propia manera.
Érase una vez los políticos conservadores tenían esto presente. Llevaban consigo los principios de gobierno limitado hasta su cargo público. Pero después de sostener las riendas del poder durante un tiempo, hay demasiados dispuestos a cambiarse de caballo para transitar por los montes del Gran Gobierno, originarios de Washington.
Los líderes del Congreso han de volver a sus puestos originales para poder enderezar al Gobierno nuevamente.
La mayoría conservadora que les votó puede contribuir haciendo un seguimiento detenido de los debates y asegurándose de que sus representantes llamados conservadores responden como tal.
Aquí hay seis sencillas preguntas que nuestros políticos, y quienes les votan, deberían tener presente al debatirse sobre una propuesta de actuación gubernamental:
  1. ¿Es cosa del gobierno?  El poder Central solamente debería cargar con aquello que no puede ser manejado de forma más eficiente por un estado, una comunidad o un individuo
  2. ¿Promueve la auto-confianza? Hay demasiados programas gubernamentales que castigan la iniciativa individual; algunos incluso crean una permanente subclase dependiente.
  3. ¿Es responsable? Demasiados creadores de políticas públicas tratan el Tesoro Público como un pozo sin fondo. No lo es. Las promesas sin fondos de Washington tarde o temprano habrán de ser pagadas. ¿De dónde ha de venir ese dinero?
  4. ¿Contribuye a la prosperidad de los EUA? Los políticos alardean de “llevarse el gato al agua”. Pero todos los proyectos para el gato así como los programas ilimitadamente financiados acaban por agotar la prosperidad de los EUA.
  5. ¿Contribuye a nuestra seguridad? El Congreso exige que casi el 40% del gasto central en protección antiterrorista se divida equitativamente entre los estados de la Unión. ¿Es realmente equiparable la amenaza terrorista en Montana, a la de California o Nueva York? El primer deber del Gobierno es proteger a la nación, no hacer un “café para todos”.
  6. ¿Nos unifica? Nuestro país se hace más fuerte a través de la integración y del crecimiento, no a través de la división y la substracción. Las políticas públicas deberían fomentar el patriotismo, los valores norte-americanos y una lengua común para promover una identidad nacional unificada.
El Gobierno es tan bueno como las personas a las que representa. Y, de hecho, eso nos favorece. El “experimento americano” es el “experimento” de más éxito de la Historia. Un puñado de inmigrantes arracimados en la costa del Atlántico cuando ganaron su libertad, dispuestos a conquistar un continente. En una centuria lo habían logrado.
Si nosotros, los ciudadanos, empezamos a reclamar que nuestros legisladores respondan a las seis preguntas anteriores, podremos conseguir que sigan andando por buen camino; el camino forjado por los Fundadores y por aquéllos que les siguieron.
Como todo en la vida, estos los puntos de referencia son independientes. Por supuesto los políticos han de ceder algunas veces. Pero se les paga por tomar decisiones difíciles, no por socavar los principios en los que articulan la campaña electoral.

Con la implicación de una ciudadanía comprometida, esos a quienes eligieron deberían poder aferrarse a los principios y políticas públicas conservadores que expanden la libertad, las oportunidades y la prosperidad para todos. Eso produce un futuro que es simplemente “el mejor de los tiempos”.


 Edwin Feulner es presidente de The Heritage Foundation, un instituto de investigación de políticas públicas asentado en Washington y co-autor del Nuevo libro Getting America Right.
Publicado en Heritage Foundation por Edwin Feulner
American Review, 05-04-2006

Navarra: como siempre, como ahora

Los partidos políticos independentistas vascos,  PNV, Batasuna (éste no legal), EA, Aralar, y el sindicato LAB, reafirman siempre, ahora, sus objetivos sobre Navarra. A ellos presta ETA su fuerza armada. En todo caso, con o sin armas, plantean la integración de Navarra -dicen- como requisito indispensable y base necesaria para acceder, en el plazo más breve posible, a - si es el caso- un autogobierno federalista y luego a la autodeterminación que permitirá conseguir la independencia a un “Euzcadi con buenas relaciones con España” (frase ésta de Ibarreche, después de la entrevista con el Presidente del Gobierno Español, y no contestada por éste). Todo ello resulta inviable sin contar con el ámbito territorial y la legitimidad histórica de Navarra.

Unas conclusiones iguales aprobó la Asamblea “Nacional” Extraordinaria del PNV el 27 de junio de 1981 al revisar su actuación política sobre Navarra y actualizar entonces la estrategia a seguir en le proyecto de absorción por incorporación de esta región española en el inventado “Euzcadi”. Desde entonces el PNV y sus corifeos se muestran también como partidos políticos de Navarra y para Navarra; y presentan la integración como una exigencia natural - y posteriormente, un natural resultado – de la “naturaleza vasca” de Navarra; a la vez que esos separatistas aparecen como la única alternativa de política socio-económica apta para Navarra. A este efecto proponen frente al sistema capitalista o al social-marxista, un orden social nacido de “nuestro propio ser vasco, primando al trabajo”.

 

Aquella estrategia, aquellos planes de 1981 han variado poco y hoy se vuelcan otra vez sobre Navarra las campañas fanáticas para “euskadizarla”; para convencer a los navarros que “Euzkotaren aberria, Euzkadi da” (los navarros son vascos, su Patria es “Euzcadi”, no España)

 

Campañas políticas, culturales, deportivas (¡ésas horribles!), económicas y lúdicas, con derroche de millones de euros, muchas veces con el apoyo, a veces ignorante y casi siempre cobarde, de otros partidos políticos y de gobiernos que llevan en sus programas el defender la unidad de España. Ahora, del 2006 en adelante, esas campañas cobrarán renovada violencia, mayor vigor, toda vez que todo un gobierno socialista español está consiguiendo, con tanta hipocresía como mentira, que se arrumbe en la cuneta lo “español” del partido, del PSOE. Y es que existe una Internacional Socialista.
Por eso pienso yo que se dieron y se dan otras más ocultas y profundas intenciones en los apoyos del PSOE a estas reformas en los estatutos de las Autonomías: hoy el catalán, mañana el “euzcadiano”, pasado mañana, y al otro, y al otro, a los 14 restantes estatutos o Autonomías (Navarra es foral, no estatutaria); apoyo, digo, en el camino a la soberanía a través de las reformas, hechos al margen de la propia constitución de 1978; y aún en contra de ésta.
Así, según mi pensamiento, cabe que si el PSOE consigue en el 2007 una mayoría absoluta en el gobierno, logre confederar las autonomías en una “Unión de Repúblicas Socialistas Ibéricas” (la Monarquía no presidirá esa “Unión”), con sus gobiernillos respectivos y un “Gobierno de las nacionalidades”. Este será quien realmente lleve el timón de toda la “Unión”.

 

(¿Rebuscado?... Bueno, una cosa así sucedió en Rusia, luego URSS o “Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas”, con gobiernos autonómicos, de “nacionalidades”, supeditadas en todo a Stalin – autor de la idea – y al Politburó Nihil novum sub sole!).

 

Por los caminos políticos españoles de hoy pudiera llegarse, con visión tremendista, primero a un “crack” económico que lleva al desorden social; este a la violencia anarquizante; luego (pues no se puede vivir sin un orden político-social) a esa “Unión de repúblicas ibéricas”, gobernada desde el centro por un partido que no tolerará que se le opongan otros “autonómicos-soberanistas”.

 

(¿Visión tremendista?...pues fue realidad, desde 1931 a 1975, en España, tanto en la República, como en la guerra, como en los años de Franco. De 1931 a 1939 se “despiezó” España y fueron desapareciendo autonomías estatutarias y los partidos políticos que las apoyaron. El PC (los comunistas) era, ya  en 1937, el que gobernaba la nación española al compás de las conveniencias de la URSS. Acabaron con los catalanistas, los “euzcadianos”, los republicanos, los troskistas del POUM, y nada de los anarquistas de la CNT y la FAI. Sí, y con todos sus órganos de gobierno. Sólo quedó un “Gobierno rojo” y un “Ejército rojo”, derrotados por el “Ejército nacional” al mando de Franco, y éste y sus gobiernos, ni permitieron autonomías soberanistas; ni partidos políticos tampoco. Ergo…),

 

Volvamos al hoy y a Navarra, y siempre olvidando que pueda darse una reacción defensiva que devuelva a España y a la española Navarra esos “espacios de la memoria” en los que han de plantearse la supervivencia de la Patria y de la Nación; toda vez que como enseñaba Juan Pablo II y ha recogido Benedicto XVI: “La memoria nos da las raíces en las que aprendemos el sentido de la vida. Cuando no se reconoce el pasado, se pierde también el futuro, a favor de un presente vacío”.

 

Esperemos que eso no suceda; que España y Navarra no pierdan la memoria. Mientras tanto, pensemos que hace pocos días el PSOE – en sus filiales de Cataluña y “Euzcadi”- parece dejar vía libre a esa pérdida de memoria española; y que su filial Navarra, el PSN, deja de lado – se abstiene- la defensa del ser de Navarra a los que queremos que esta no sea “moneda de cambio” en los pactos con los separatistas de “Euzcadi”. Parece, asimismo, que el PSN, abandona la E de “español” y apoya, tanto en lo cultural, como en lo social y aún en lo económico, los planes estratégicos de los partidos políticos “euzcadianos” sobre Navarra: Alianzas municipales; aportaciones culturales y “folklóricas”; pasividad en las huelgas, aún sabiendo que pueden arruinar a sus afiliados (ejemplo inmediato: la actuación, mejor dicho, la hipócrita falta de actuación de UGT en la huelga y paros de la Volkswagen en Pamplona); enfrentamientos radicales con UPN y CDN y así sucesivamente.

 

Sí, todo parece corresponder con los planes y perspectivas de futuro de los separatistas (que ahora apoya) como del propio PSOE para un gobierno de muchos años instalado en el poder (y entonces no habrá otra soberanía distinta de la del “partido”). Será en el 2007 cuando, desde una mayoría, junto con los partidos de izquierda y separatistas, intente a través de todos esos planes que Navarra, ya integrada en “Euzcadi”  forme parte de la, no por utópico menos imposible, “Unión de Repúblicas socialistas Ibéricas”, gobernada más que por sus respectivos “gobiernillos” por un partido político central, totalitario que acabará, si puede, con los separatismos, pero también con la foralidad navarra.

 

Javier  NAGORE YÁRNOZ  (4.IV.2006)

La Convención popular y la convicción Republicana

Se ha celebrado la Convención del PP, bajo el lema “Hay futuro”. La prensa ha destacado el poderoso marketing popular “a la americana”. Sin embargo, visto “a la americana”, es posible que ni allí hubiera marketing ni haya futuro para el PP.
La última Convención del PP, celebrada en Madrid del 3 al 5 de marzo bajo el lema “Hay futuro”, ha sido para muchos un “americanizado” ejercicio de marketing: megapantallas, serpentinas y 10 horas de clases de telegenia impartidas en el “Aula de formación” popular. ¿Es eso marketing? El profesor Kotler recordó en 1967 que el contenido es el motor del marketing, pues asegura la compra repetida. En 1972 los publicistas Ries y Trout advirtieron de que el marketing estratégico no venía determinado por envolturas, sino por el vigor con que una idea poderosa se asociaba a una marca en la mente del consumidor. Más allá de la faramalla, ¿hubo auténtico marketing, ideas fuertes y diferentes en la Convención popular?
Los “Grupos de Debate” del PP trabajaron 14 temas. La mayoría de las propuestas (cultura del conocimiento, lucha contra la pobreza, sostenibilidad, etc.) no permiten construir una oferta estratégica poderosa. Sólo dos ideas diferenciaron al PP de su competidor socialista: el rechazo de los nacionalismos y la firmeza contra el terrorismo. Estas ideas se suponen instaladas sobre valores profundos y diferentes que provoquen la “fidelización” del consumidor. De lo contrario, el PSOE podría hacer lo mismo que con la “idea económica” del PP: copiarla. ¿Cuáles son, pues, los valores en los que el PP sustenta su propuesta estratégica? Al parecer los “valores seculares”, que deben “potenciarse para extenderlos a todos los ámbitos de la convivencia”, aceptando la “menor estabilidad de las estructuras familiares” y la “necesidad de racionalizar algunos de nuestros comportamientos más tradicionales”. Es decir: las “nuevas ideas” que anunció Rajoy se sostienen sobre valores muy parecidos a los de su rival socialista.
¿Es este el marketing “yankee”? No lo parece. El Partido Republicano (GOP) construye sus propuestas sobre valores diferenciales. “Fe y Valores” no es sólo una de las 8 “Issues” del programa republicano, sino también el único punto que merece un “equipo de trabajo” específico. El más reciente de los 8 “equipos” del GOP es el “Catholics Team”. Los valores conservadores están “en el corazón del Partido”: entre ellos la “cultura de la vida”, el “fortalecimiento de la familia” y la “santidad del matrimonio”. La solidez y la diferenciación de los valores republicanos, enunciados sin temor como “compassionate conservatism”, vigorizan el programa del partido, permiten la generación de ideas novedosas como el cheque escolar, y restan credibilidad a los intentos demócratas de copia. En definitiva: un marketing genuino que ha permitido al Partido Republicano ganar seis de las últimas nueve elecciones presidenciales.
Rajoy perdió las elecciones en 2004, después de 8 años de éxitos económicos; Gore fracasó en 2000, tras la más larga expansión económica de la historia norteamericana. El PP ha recogido sus logros durante 1996-2004 en el informe “Los indicadores del cambio”, una sucesión de números sin dirección axiológica; Bush presentó el balance de su primer mandato como el resultado de los valores profundos republicanos. Si el PP sigue creyendo que los “consumidores” no tienen ideas, sino hipotecas; si no enraíza sus propuestas en valores diferenciales; si no hace auténtico marketing “a la americana”, vanos son los envoltorios frívolos y las carcasas pragmáticas. Si la Convención “Hay futuro” es el programa del PP, entonces no hay futuro. Ni PP. Sin convicciones no valen convenciones.
Publicado en American Review por Guillermo Elizalde Monroset
American Review, 16-03-2006

 

¿Hay una «solución irlandesa» para el país vasco?

Por STANLEY G. PAYNE, Profesor emérito de la Universidad de Wisconsin

 

 

| LA TERCERA DE ABC |
1 de abril de 2006

 

 


ESTÁ muy bien que el presidente Zapatero desee investigar el proceso de la paz en Irlanda y aprender de ello. Ha sido un éxito en la lucha contra el terrorismo. Pero si está buscando una «solución irlandesa» para el País Vasco, encontrará que el arreglo reciente que ha tenido lugar en el Ulster no es exactamente la «solución irlandesa» deseada por los nacionalistas vascos. La «solución irlandesa» buscada por ellos no es la del Ulster del siglo XXI, sino la del Estado Libre de Irlanda, negociada con el Gobierno británico en 1922.

El caso irlandés históricamente tenía mucha importancia para el PNV, tanto por su éxito político como por los lazos económicos entre el País Vasco y Gran Bretaña, que en cierto sentido acercaron más a los vascos a los asuntos británicos. Sobre todo durante los años veinte del siglo pasado, cuando el empeño nacionalista y secesionista irlandés fue coronado con éxito, sirvió como modelo e inspiración tanto para los nacionalista vascos como para los catalanistas de izquierdas. El hecho de que los nacionalistas irlandeses no consiguieran reestablecer de un modo eficaz el idioma gaélico fue lo de menos.

Tampoco el hecho de que no había casi semejanza alguna entre los casos de Irlanda y el País Vasco les detuvo. Irlanda fue históricamente una isla y un país totalmente separado de Inglaterra, luego conquistado directa y brutalmente por la fuerza de las armas, primero en parte durante la Edad Media, y luego totalmente durante los siglos XVI y XVII. La mayor parte de la tierra de la isla fue usurpada directamente por la nueva clase dominante inglesa, y la mayor parte de la población reducida a la servidumbre. No había nada parecido a la larga historia de asociación política semiautónoma y participante de las provincias vascas con la Corona de Castilla, una asociación que dejaba intactas las propiedades, la economía y la sociedad vascas, con un sistema elaborado de fueros negociado y establecido precisamente por esta misma Corona al fin de la Edad Media. Aunque finalmente más y más campesinos irlandeses consiguieron emanciparse en cuanto al acceso a la propiedad durante la segunda mitad del siglo XIX, la «guerra sucia» que tuvo lugar en Irlanda entre 1919 y 1921 no fue una campaña terrorista como la de ETA, sino una guerrilla contra una potencia colonialista, como la que ocurrió en el sur de los Estados Unidos contra Gran Bretaña entre 1779 y 1781, o en España contra las tropas de Napoleón, cuando se inventó, o al menos se popularizó, la palabra «guerrilla».

El problema que afrontaban ambas partes cuando se negoció la autonomía total para Irlanda tenía que ver con el sector discrepante o lealista de la población. En cierto sentido, esto fue más fácil en Irlanda que en el País Vasco, porque la porción de la población que deseaba mantener la misma relación con Gran Bretaña era minoritaria, y en muy gran parte concentrada en una sola región. Por contraste, el porcentaje -por otra parte, en muchos casos sorprendentemente valiente- de la población del País Vasco actual que no desea someterse a lo que se llama (solamente con una cierta exageración, aunque no completamente) el «nacionalismo totalitario» es bastante más grande. Otra diferencia es que el nacionalismo irlandés, aunque muy violento en su lucha antibritánica, no era «totalitario» en sus procedimientos internos, sino bastante más tolerante que el vasco, y no imponía controles lingüísticos, etc.

El arreglo de 1922 no concedía la independencia a Irlanda, sino la condición de «Commonwealth» igual a Canadá, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur. Seguía formando una parte del imperio, y el Rey británico era todavía jefe del Estado. Los condados protestantes del Ulster estaban separados completamente, una secesión menor dentro de la secesión mayor.

Esta solución -muy imperfecta desde el punto de vista nacionalista-abrió paso a un año de guerra civil irlandesa entre los radicales y los moderados que controlaban el Gobierno nuevo en Dublín. El asesinato en emboscada de Michael Collins, el gran jefe del Irish Republican Army (IRA) que había ganado su guerrilla antibritánica, fue perpetrado por los nacionalistas radicales, aunque pronto depusieron las armas.

El jefe de los radicales, ahora olvidado generalmente por la opinión española, fue un profesor de matemáticas de instituto, de apellido español: Eamon de Valera. Éste nació en Nueva York, hijo de padres inmigrantes -español él, irlandesa ella- . Después de la muerte repentina del joven padre español, la viuda regresó a Irlanda con su hijo, que fue educado en la más pura ortodoxia nacionalista irlandesa.

De Valera -«Dev», como se le llamaba entre el público- volvió pronto a la legalidad y a la lucha puramente política. En 1932 llegó a ser elegido con apoyo mayoritario como presidente de Gobierno en Dublín, mientras el Estado Libre de Irlanda seguía formando técnicamente parte del imperio británico, pero cuatro años después promulgó una constitución nueva para Irlanda que no hizo la menor mención de la Corona británica ni del imperio. Fue esencialmente el paso a la independencia total, y no fue impugnado por el Gobierno británico.

En términos generales, esta es probablemente la «solución irlandesa» deseada por el PNV y ETA -naturalmente, sin el estorbo de la secesión de ningún Ulster vasco-. No ofrece nada, naturalmente, al sector democrático de la población de las tres provincias, y el progresivo abandono de este sector de parte del Gobierno español constituye uno de los problemas más hirientes y neurálgicos de las relaciones actuales con el País Vasco.

Hay una responsabilidad democrática con los derechos de los sectores democráticos que no se puede eludir.

Hubo una ocasión, en 1933, en la que Álava actuó como «el Ulster vasco», y aún más. Entonces la oposición alavesa a ser dominada por las dos provincias de mayor población e industria frustró totalmente el tercer intento de elaborar un estatuto de autonomía en la Segunda República, autonomía que no fue obtenida hasta después del comienzo de la Guerra Civil. Ha sido por eso, para reafirmar la identidad vasca de la provincia, por lo que la capital de la Euskadi actual está en Vitoria y no en Bilbao o en San Sebastián.

Naturalmente, los nacionalistas pretenderán más. No estarán satisfechos de extender aún más el dominio que ya ejercen sobre el País Vasco, no concediendo la misma tolerancia al sector democrático que ellos siempre se reclamaban por sí mismos. Ni siquiera estarán satisfechos con la expansión máxima de los términos de la autonomía, ni meramente con algún vago reconocimiento verbal del estatus de «nación».

El nacionalismo radical siempre tiende al totalitarismo y al imperialismo. Así, insistirán de un modo unilateral en la extensión de su proceso político a una Navarra que, con respecto a la inmensa mayoría de sus habitantes, no quiere tener nada que ver con ello. Los nacionalistas insistirán, como mínimo, en imponer su propio referéndum sobre los navarros, que no lo desean para nada, si no es que pretenden interferir aún más en los asuntos navarros. Para ellos es Navarra, y no su propia población democrática -la que rechaza el nacionalismo extremista-, lo que constituye el «Ulster vasco».

 

Conservadores USA

En los Estados Unidos, el mundo liberal se opone, casi también geográficamente, al mundo conservador que puebla el mundo, la red zone del Midwest. Es el mundo con predominio protestante, y en gran parte católico, que ha permitido la reelección de Bush, que tiene la intención de defender e incrementar valores como la defensa de la religión protestante, la defensa de la vida, la defensa de la patria, la lucha en contra de las manipulaciones genéticas, de los excesos de científicos indiscriminados, la defensa de una libertad real en la educación, la conservación de las costumbres tradicionales en contra de las degeneraciones que desde el mundo libre radical presionan cada vez mas.
Frente a estos méritos en defensa del valor de la persona humana, está sin embargo el límite de una falta de verificación de aquello en lo que se cree, mediante la comparación con la propia experiencia y las exigencias humanas de verdad, justicia y belleza. Así es la tradición, es como una soga al cuello, una serie de reglas morales de aceptación prioritarias, y sin poder rectificar la validez personal y existencial. De ahí nace un mundo dominado por la moral y seguido por el fariseísmo, porque se es incapaz de aceptar el error. En vez de sentido del pecado y deseo de liberación, predomina un sentido de culpa colectiva que da lugar a una cerrazón, a defenderse de la novedad, a considerar enemigo a cualquiera que no pertenezca a su grupo.
Es por eso que se juntan contradicciones evidentes, porque en nombre de la defensa de la vida se termina aceptando de modo acrítico la pena de muerte, a concebir la cárcel como un castigo sin remisión, a legitimar y a invocar la defensa violenta como método de vida social.
Desgraciadamente, los católicos que se adhieren a este mundo “conservador”, en vez de proponer una experiencia caracterizada por la objetividad y posibilidad personal de investigación y encuentro con la verdad. Terminan casi siempre por ser esclavos de las mismas leyes y morales e indican una solución con forma de modelo de organización social, y no como una experiencia de vida abierta a cualquiera.
Se puede concluir que la división entre liberales y conservadores llega a matar aquel amor al yo, aquel respeto profundo de la persona humana escrito en el artículo 1 de la Constitución americana. Es negarse al sueño americano, una afirmación que no da una oportunidad para todos.
¿Qué enseña todo esto al mundo provinciano de Italia y Europa, que de una parte parece inspirarse en la mentalidad radical-chic de ciertos desenfrenados liberales americanos y, por otra parte, siente la tentación del mundo neo-con? Intentaremos de dar respuesta a esta pregunta más adelante.
Giorgio Vittadini es presidente de la Fundación para la Subsidiariedad.

Páginas Digital, marzo de 2006

La «checa» de Bellas Artes

N o sé qué tiene el Círculo de Bellas Artes que en cuanto se juntan ahí cuatro rojos sólo se les ocurre montar una «checa» y ponerse a ordenar paseos, a dictar sentencias de muerte, literales o metafóricas. La primera «checa» de Bellas Artes, una especie de cadena de montaje en la que entraba un hombre y salía un cadáver, funcionó durante el tiempo del «paqueo», cuando según Foxá nadie se atrevía a parar un taxi con la mano extendida por no ser asesinado por las milicias comunistas. Y tuvo como cómplice y presencia ornamental a Rafael Alberti, bolchevique de atrezo que, cuando no estaba pasmado en su bucolismo de palomas equivocadas, contribuía al intento de sovietizar España enviando cada tarde a unos cuantos desgraciados a las fosas comunes de la Casa de Campo y de Paracuellos: esos muertos en los que jamás reparan las actuales fundaciones que pretenden defender la memoria histórica. Precisamente a la fragilidad de esa memoria histórica, y a su manipulación por la propaganda del Régimen democrático, hay que atribuir la desfachatez impune de que, hoy en día, los herederos de aquellos verdugos ¬Llamazares y por ahí¬, sin renunciar a un solo concepto ni pedir perdón, puedan impartir lecciones democráticas y hablar de libertad: ellos, «Nosotros los rojos», que esclavizaron y mataron a millones.

   Y en fin, que aunque de forma metafórica, pero no por ello menos reveladora de un carácter sectario, la nueva «checa» de Bellas Artes ha vuelto a dictar una sentencia de muerte: esta vez el paseo se lo han dado a Mendiluce unos aprendices de comisario político ¬Sabina y por ahí¬ que ya quisieran poder decir que su pluma vale lo que una pistola de capitán: fuera máscaras, éstos son los demócratas. A todas ésas, uno va a terminar simpatizando con Mendiluce, náufrago agarrado al exhibicionismo como tabla de salvación y que, cada vez que cree haber llegado a una playa, es arrojado de nuevo el mar porque en ninguna parte es «uno de los nuestros».

David Gistau

La Razón, sábado 24 de mayo de 2003