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Crónicas de actualidad

La nueva guerra de Israel

La naturaleza de la guerra contra Israel cambió, quizá irreversiblemente, esta semana*. Los procesos que se vienen desarrollando desde hace más de cuatro años confluyeron y nos plantearon una realidad político-militar distinta a la que conocíamos.
El rostro del enemigo ha cambiado. Si en el pasado era posible decir que la guerra emprendida contra Israel era única y distinta de la yihad global, tras los sucesos de la semana pasada ya no es posible sostener tal afirmación con un mínimo de credibilidad. Los ataques del Sinaí, la aparición de las cintas de Osama ben Laden y Abú Musab al Zarqaui y la detención de terroristas de Hamas por parte de Jordania, todo ello deja a las claras que a día de hoy es imposible separar las guerras. La nueva situación tiene consecuencias críticas para el carácter de la campaña que tiene que librar el Ejército israelí con el fin de defender el país, así como para la naturaleza de las políticas que el Gobierno israelí tendrá que adoptar e impulsar.
 
Los atentados del Sinaí fueron relevantes por varias razones. En primer lugar, fueron muy distintos entre sí. El primero, contra los turistas de Dahab, fue el típico ataque a un objetivo blando de los que estamos acostumbrados a ver en el Sinaí durante el último año y medio. El segundo, contra los observadores de la Fuerza Multinacional, fue más excepcional, pues sólo hay un precedente.
 
En un artículo publicado el pasado octubre en Meria, Reuven Paz explicaba que el estratega de Al Qaeda Abú Musab al Suri respaldaba el primer tipo de ataque. Su secuaz Abú Mohamed Hilali escribía en septiembre que, en la yihad contra el régimen egipcio, no hay motivo para atacar a las fuerzas extranjeras, o a las egipcias, porque no lleva a ninguna parte. Hilali alentaba a los terroristas a atacar, por una parte, objetivos blandos, como turistas u organizaciones no gubernamentales extranjeras, y, por la otra, objetivos estratégicos, como el gasoducto hasta Israel. Con ello se lograrían objetivos políticos. En oposición al punto de vista de Hilali se encuentra la estrategia de Zarqaui. Como es de esperar del comandante de Al Qaeda en Irak, Zarqaui defiende los ataques contra fuerzas extranjeras.
 
El análisis precedente no prueba que los ataques fueran perpetrados por dos ramas diferentes de Al Qaeda. Pero la combinación de enfoques esta semana sí concede crédito a la afirmación de que Al Qaeda presta en la actualidad mucha atención al vecindario de Israel. Y esto es algo enormemente significativo.
 
Hasta hace poco, Israel, como Jordania y Egipto, no interesaba particularmente a Al Qaeda. Cuando el lugarteniente de Ben Laden, Aymán al Zauahiri, y su jefe militar, Saif al Adel, fusionaron su organización terrorista, la Yihad Islámica egipcia, con Al Qaeda, adoptaron el enfoque de Ben Laden, que imponía la suspensión de la guerra contra el régimen egipcio para concentrarse en atacar América y a sus aliados. De la misma manera, cuando el terrorista jordano Abú Musab al Zarqaui ingresó en Al Qaeda se le obligó a dejar de lado su deseo de derrocar al régimen hachemita. Israel no aparecía en la agenda.
 
Pero hoy todo ha cambiado. Israel, como Egipto y Jordania, está en el punto de mira. Ben Laden en persona lo dejó claro en su última cinta. Al colocar a Hamas bajo su protección, Ben Laden hizo tres movimientos de golpe. En primer lugar, afirmó que los palestinos ya no son actores independientes. En segundo lugar, definió la Autoridad Palestina liderada por Hamas como parte de las tierras islámicas liberadas donde Al Qaeda puede sentirse como en casa. En tercer lugar, se dio un garbeo por la cuestión palestina, que es más popular en el mundo islámico que la guerra de Irak, donde aparentemente Al Qaeda se encamina hacia la derrota.
 
Por otro lado, ya en noviembre Zarqaui daba cuenta de su plan de retomar su antigua guerra y trabajar para tumbar a los hachemitas (y destruir Israel), tras ordenar el atentado suicida contra un hotel de Ammán, ese mismo mes. En aquel entonces Zarqaui proclamó que Jordania no era sino una escala en el camino hacia la conquista de Jerusalén.
 
En el vídeo de esta semana Zarqaui destacaba que uno de sus principales objetivos es la destrucción de Israel mediante la conquista de Jerusalén. Tanto él como Ben Laden dejaron claro que, para ellos, la guerra contra Estados Unidos y la guerra contra Israel son una misma cosa.
 
Ben Laden y Zarqaui ponían de manifiesto la estrategia a largo plazo de Al Qaeda, que Zauahiri expuso el año pasado al periodista jordano Fuad Husein. Zauahiri explicó entonces que hay siete etapas en la yihad previa al establecimiento del Califato global. Según Zauahiri, la yihad global comenzó en 2000 y terminará en 2020. Hoy nos encontramos en la tercera etapa, que incluye el derrocamiento de los regímenes de Jordania, Siria y Egipto y el señalamiento de Israel para su destrucción.
 
Mientras Al Qaeda pone la mira sobre Israel y sus vecinos, las detenciones de terroristas de Hamas en Jordania muestran que los palestinos trabajan para dar impulso a la yihad global. La tentativa de Hamas de perpetrar ataques en Jordania señala un cambio en la percepción que dicho grupo tiene de sí mismo: de terroristas locales, han pasado a ser miembros del eje islamista, liderado por Irán y que incluye a Siria, Al Qaeda y Hezbolá.
 
Una semana después de que Zarqaui perpetrase los ataques de Ammán, el ministro de Exteriores iraní, Manochehr Mottaki, se reunía en Beirut con los jefes de Hezbolá, Hamas, la Yihad Islámica, el Frente Popular para la Liberación de Palestina, el Frente Democrático para la Liberación de Palestina y el Frente Democrático para la Liberación de Palestina-Comando General. Al final del encuentro, Ahmed Jibril declaraba: "Confirmamos que lo que está pasando en la ocupada Palestina está orgánicamente vinculado a lo que sucede en Irán, Siria, Irak y el Líbano".
 
Una semana después, Hezbolá lanzaba su mayor ataque con misiles katyusha contra el norte de Israel desde que el Ejército de este país se retirase del sur del Líbano, en mayo de 2000. Dos semanas después, la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida contra un centro comercial de Netanya. Al poco, agentes de la Al Qaeda de Zarqaui lanzaban desde el Líbano otra andanada de katyushas sobre el norte de Israel.
 
Asimismo, el 19 de enero el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, celebraba en Damasco una cumbre del terror con los mismos protagonistas. Ese mismo día la Yihad Islámica perpetraba un atentado suicida en la antigua estación de autobuses de Tel Aviv. Y el 18 de abril, víspera del atentado suicida de la semana pasada, Ahmadineyad celebraba otra cumbre del terror en Teherán, con los mismos participantes. De nuevo, poco después de la cumbre Al Qaeda golpeaba en el Sinaí.
 
Las siete etapas de la yihad de Zauahiri están estrechamente relacionadas con un texto de 60 páginas redactado por Saif al Adel en algún momento posterior a la invasión norteamericana de Irak. Adel confió su manuscrito al mismo periodista jordano. Se dice que Adel, que lleva operando desde Irán desde la batalla de Tora Bora, en noviembre de 2001, es el comandante de Zarqaui en Irak y el enlace de Al Qaeda con el régimen iraní.
 
Adel fijaba en su manuscrito las intenciones de Al Qaeda en la tercera etapa de la yihad. Explicaba que la organización necesitaba nuevas bases y que buscaba un Estado fallido (o varios) para asentarse. Entre las posibles opciones estaban Darfur, Somalia, el Líbano y Gaza.
 
En palabras del escritor americano y experto en Al Qaeda Richard Miniter, "las fuerzas norteamericanas, junto con las keniatas y las etíopes, han logrado en gran medida que Al Qaeda no se radique en Somalia o Darfur". "Sólo les quedaba el Líbano, con todos sus problemas, con sus varias facciones políticas, los señores tribales y la ONU. Pero entonces, de pronto, como maná caído del cielo, Israel entregó a Al Qaeda el mayor regalo que haya recibido nunca, cuando Ariel Sharon decidió darles Gaza".
 
Israel, añade, proporcionó a Al Qaeda la mejor base que haya tenido jamás. Gaza no sólo se encuentra en una zona estratégicamente vital –entre el mar, Egipto e Israel–, también es bastante inmune a los ataques, puesto que el Gobierno de Kadima será reticente a reconquistar el territorio.
 
Por lo demás, como ocurrió cuando los terroristas de la Yihad Islámica egipcia y la Gamaa Islamiyya se fusionaron con Al Qaeda, en los años 90, los palestinos son una población ideal para ésta. Ya apoyan la yihad. Cuentan con una gran experiencia de lucha. Y si a Hamas apenas le llevó dos semanas hacer que todos los demás grupos terroristas –desde Fatah a los Comités de Resistencia Popular, pasando por el Frente Popular– le jurasen lealtad, la cooptación de Hamas por parte de Al Qaeda no debería ser muy difícil.
 
Al Qaeda está asentándose gradualmente en Gaza, Judea y Samaria. Atrae terroristas palestinos a sus filas y les proporciona adoctrinamiento ideológico y formación militar. Por ejemplo, en noviembre un reclutador de terroristas en Jordania que había atraído hacia las filas de Al Qaeda a dos sujetos procedentes de la zona de Nablus, y que les había dado órdenes de que reclutaran a otros, informó a aquéllos de que pretendía enviarles un entrenador militar de Gaza. Los dos sujetos, que fueron arrestados en diciembre, habían planeado perpetrar un doble atentado suicida en Jerusalén.
 
En mayo del año pasado, por primera vez una célula terrorista anunciaba su asociación con Al Qaeda. Cuando un periodista extranjero pidió a Raanan Gissin, portavoz del entonces primer ministro, Ariel Sharon, que comentase el suceso, Gissin expuso la postura del Gobierno de esta manera: "Existen algunas pruebas de vínculos entre militantes de Gaza y Al Qaeda… pero para nosotros los grupos terroristas locales son igual de peligrosos".
 
A primera vista, la arrogancia de Gissin parece apropiada. Después de todo, ¿qué nos importa quién sea el que envía terroristas suicidas a nuestras cafeterías y autobuses? Pero las cosas no funcionan así.  Al igual que los ataques de Egipto, las detenciones en Jordania y los últimos mensajes de Ben Laden y Zarqaui, todo indica que nos encontramos en una guerra mundial.
 
Los palestinos ya no son los únicos que se encuentran en guerra contra nosotros. Hoy, el eje islamista emprende la guerra contra nosotros a través de los palestinos. El centro de gravedad se ha desplazado. Hoy, los jefes que determinan el carácter y el calendario de las ofensivas de terror no se asientan en Gaza, Judea o Samaria, sino en Teherán, Waziristán, Damasco, Beirut, Ammán y Faluya. Las consideraciones que les guían a la hora de apretar el gatillo no son locales, sino regionales –en el mejor de los casos– o –en el peor– completamente desvinculadas de los acontecimientos locales.
 
Este nuevo estado de cosas exige un cambio en el modo en que las fuerzas de seguridad israelíes comprenden y libran la guerra. Es preciso reconsiderar todo el proceso de recopilación de información de Inteligencia para el descubrimiento y la prevención de ataques terroristas.
 
También es necesario reconsiderar las estrategias política y diplomática. Hablar de una barrera de separación, o de fronteras finales, por no mencionar el abandono de Judea y Samaria en manos de Hamas, suena alucinatorio cuando frente a nosotros están Zarqaui, que se especializa en guerra química y biológica, Ben Laden, que se especializa en volar aviones por los aires, e Irán, que amenaza con un holocausto nuclear.
 
¿Quién puede hacer que Ehud Olmert, Amir Peretz, Tzipi Livni o Yuli Tamir tomen las medidas necesarias para proteger a Israel de la realidad que reflejan los acontecimientos de la semana pasada?

Por Caroline Glick

·          La versión original de este artículo apareció en el Jerusalem Post el pasado día 28.
Libertad Digital, suplemento Exteriores, 2 de mayo de 2006.

 

Coincidencia ruso-china ante el problema de Irán

El gobierno ruso ha evaluado de manera positiva la visita del presidente chino Hu Jintao a los Estados Unidos. Existía en Rusia una cierta preocupación ante las presiones de los EE.UU. a Hu Jintao para que China se sumase a las sanciones contra Irán propuestas por el gobierno Bush. Sanciones que en un primer paso responden al interés en someter a su control la política de Irán, y en un paso posterior a una posible intervención militar.

Mas Hu Jintao se ha definido de nuevo contra la imposición de sanciones y contra presionar fuertemente a Irán, lo que ha provocado un respiro en Moscú. El gobierno ruso intenta de forma muy activa alcanzar y sobrepasar un día a los EE.UU. en el mercado chino, y temía que una política común hacia Irán favoreciese la interdependencia económica entre Washington y Pekín.

Coinciden tanto los expertos chinos como rusos en que una posible guerra contra Irán supone un peligro para Pekín y para Moscú, pues representaría una amenaza para la zona del Mar Caspio y el Asia Central.

En el caso de una posible ocupación de Irán, la salida al Caspio de la potencia militar norteamericana creará problemas para los gobiernos de Kazajstán y Turmenikstán, con sus gigantescas reservas de gas, y detrás de ellos a los restantes Estados de Asia Central. Estaría bajo control estadounidense el transporte por mar del petróleo y del gas líquido iraní a China vía Golfo Pérsico. China recibe de Oriente Próximo y Medio el 80% de sus importaciones petrolíferas, y EE.UU. le ofrece que quede bajo control norteamericano el 15% de sus suministros energéticos actuales, que es la cifra que corresponde a Irán.

Pero China se encuentra hoy en una posición bastante ventajosa en el Próximo y Medio Oriente, ya que, aun sin alcanzar el nivel de intermediación de Rusia o de la UE, cuenta con una buena disposición tanto de los países árabes como de Israel por su actitud no intervencionista.

En otro orden de cosas, pero relacionado también con la cuestión energética, el presidente ruso, Vladimir Putin, ha "sugerido" modificar el recorrido del oleoducto Siberia Oriental-Pacífico, desviándolo cuarenta kilómetros al norte para evitar la amenaza de contaminación del lago Baikal, la mayor reserva de agua dulce del mundo. El coste del nuevo recorrido supondrá un considerable incremento de los costos, ya que según los cálculos de los expertos cada cien kilómetros de oleoducto costarán casi trescientos millones de euros.

 

 

Ángel Maestro

 

El Semanal Digital, 2 de mayo de 2006

 

Evo Morales decreta «el fin del saqueo extranjero de nuestros recursos naturales»

El decreto del presidente otorga al estado boliviano el «control absoluto» de los hidrocarburos

El presidente de Bolivia, Evo Morales, firmó ayer un decreto gracias al cual el Estado recupera el «control absoluto» sobre las reservas de gas y petróleo. Las empresas extranjeras que operan en el país tienen 180 días para entregar su producción a la petrolera estatal YPFB, que gestionará a partir de ahora los recursos naturales bolivianos. Morales cumple, antes de lo previsto, con la promesa insignia que le aupó a la Presidencia.

 

DONOSTIA

 

El presidente de Bolivia, Evo Morales, firmó ayer un «decreto supremo» que da al Estado el «control absoluto» de todos los hidrocarburos, actualmente en manos extranjeras. Ese decreto establece que las empresas extranjeras que operan en Bolivia deberán entregar toda su producción a Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB, estatal) y regularizar en menos de 180 días sus actuales contratos, si quieren seguir operando en el país. De lo contrario, el Gobierno intervendrá sus instalaciones.

 

Morales anula así el proceso de «capitalización» de empresas públicas, que significó para el país la pérdida del control estatal sobre la riqueza nacional, y que fue promovido por gobiernos afines al neoliberalismo, como el depuesto presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. «Se acabó el saqueo de nuestros recursos naturales por empresas extranjeras», advirtió Morales. Una vez concluido el proceso, YPFB comercializará los recursos en el país y tendrá a su cargo los convenios de exportación.

 

El presidente de Bolivia anunció la confiscación de las acciones necesarias de varias empresas mixtas para que YPFB tenga en ellas más del 50%, entre ellas Andina, filial de la hispano-argentina Repsol YPF, y una subsidiaria de Petrobras Bolivia.

 

Anuncio sorpresivo

 

Varias fuentes diplomáticas comentaron que el «decreto supremo» va más allá de lo que preveían y que a las petroleras extranjeras no les quedará más remedio que recurrir a arbitrajes internacionales, o abandonar Bolivia.

 

La nacionalización fue anunciada sorpresivamente por Morales en el campo de San Alberto, el más rico del país, operado por la brasileña Petrobras y situado en la localidad de Carapari, a unos 100 kilómetros al sureste de la ciudad de Tarija.

 

Los campos San Alberto y Sabalo, desde donde se exporta el 70% del gas boliviano y que están operados por Petrobras, están ahora obligados a entregar el 82% de su producción a YPFB, lo que permitirá generar para el Estado 300 millones de dólares adicionales en 2007.

 

El anuncio se produjo al mediodía, a una hora en la que estaba anunciado que el presidente iba a encabezar en La Paz una manifestación por el Día del Trabajo.

 

El mandatario dijo que ésta es la «tercera y definitiva» nacionalización del gas, después de que en 1937 se estatalizara ­por primera vez en Sudamérica­, la empresa Standart Oil, y en 1969 la Gulf Oil, ambas norteamericanas.

 

Morales exhortó a los bolivianos a movilizarse frente a «cualquier intento de sabotaje de algunas empresas» y dijo que serán bienvenidos los trabajadores de las petroleras que se sumen «a este cambio».

 

«Pedimos a las empresas petroleras que respeten la dignidad de los bolivianos, que respeten esta decisión del pueblo boliviano. Si no respetan, nos haremos respetar a la fuerza, porque se trata de respetar los intereses de un país», advirtió Morales. Como advertencia, las Fuerzas Armadas tomaron el control de medio centenar de campos petroleros distribuidos por el país.

 

Bolivia posee reservas de 48,7 billones de pies cúbicos de gas, los segundos del continente tras los de Venezuela, que tiene el triple. En Bolivia, además de Repsol YPF y Petrobras, operan las Bristish Gas y British Petroleum y la franco-belga TotalFinaElf. También tienen inversiones las estadounidenses Panamerican Energy y Exxon Mobil, la argentina Pluspetrol, la Canadian Energy y la coreana Dong Wong.

 



Repsol YPF: «No parece una buena noticia»
La petrolera Andina, filial de Repsol YPF en Bolivia, reconoció ayer, nada mas darse a conocer el decreto, que «no parece a priori una buena noticia». La valoración oficial vendrá de la Cámara de Hidrocarburos española, a la que pertenece Repsol YPF, que estaba analizando el decreto punto por punto. No obstante, adelantó su preocupación porque «a partir de ahora todo puede pasar». Así, consideró que «se está empezando a vivir» lo mismo que en Venezuela. -

 



Campaña para la Asamblea que «refundará» el país

 

LA PAZ

 

Los candidatos a elaborar una nueva Carta Magna en Bolivia comenzaron ayer oficialmente sus campañas en los medios de comunicación, aunque el Gobierno y la oposición hacen proselitismo desde hace meses de cara a la elección de la Asamblea Constituyente el 2 de julio. Los 255 diputados que resulten elegidos comenzarán sus deliberaciones el próximo 6 de agosto y tendrán un plazo máximo de un año para reemplazar la Constitución actual, vigente desde 1967.

 

Evo Morales se reafirmó en su promesa de «refundar» el país en esa Asamblea y cambiar radicalmente las estructuras estatales, administrativas, jurídicas y políticas.

 

El presidente de Bolivia se lamentó de que el actual sistema legal y constitucional le impide gobernar en favor de las mayorías indígenas marginadas por siglos, que no participaron en la primera fundación de Bolivia como república en 1825. «El pueblo debe convertirse en constituyente para encontrar la verdadera independencia. Esta es una lucha por la independencia, por la liberación. Queremos de verdad refundar nuestra Bolivia», aseguró recientemente.

 

El primer presidente indígena de Bolivia apuntó, además, contra las políticas neoliberales y las privatizaciones de sus antecesores en el Palacio Quemado, políticas que ­añadió­ han convertido al país en un «estado colonial».

 

El mismo 2 de julio los bolivianos se pronunciarán en referendo sobre si conviene o no reformar el régimen de autonomías departamentales.

 

Gara, 2 de mayo de 2006

 

Revel: un muerto que nace todos los días

Hace más de veinte años, en los primeros ochenta del siglo pasado, tuve el gran honor de conocer personalmente a Jean François Revel. Fue durante una cena en el restaurante “El Molino” en honor del más influyente de los intelectuales liberales del último medio siglo y uno de los pocos y verdaderos amigos de España que ha dado Francia en todo ese tiempo y su anfitrión fue el gran periodista y crítico gastronómico Xavier Domingo. Asistimos también Carlos Dávila, periodista político de Diario 16, y yo, recién llegado desde la literatura y la docencia al diario dirigido por Pedro J. Ramírez y a la revista Cambio 16, donde colaboraba ya Revel.

 

 

 

Aquella noche, Revel bebió vino como para tumbar a dos o tres hombres robustos –él lo era, en un estilo que siempre me recordaba a Von Stroheim– y durante la sobremesa quedó en una posición varada, entre diagonal e inclinada, que le permitía asistir a la charla sin participar en ella pero sin, aparentemente, perderse nada. Ni se levantó ni se derrumbó. Era un milagro de solidez moral, política, ideológica y hepática. Como para los demás presentes, Revel era ya entonces un maestro; o mejor: el maestro. Para mí, antes de aquella noche y sin duda después, significó mucho más que un modelo intelectual: un estilo de agitación política; la prueba de que cualquier política realmente liberal en las sociedades democráticas es inseparable del periodismo; que no existe un  periodismo comparable al de las ideas; que no hay idea comparable a la de la Libertad.

 

 

 

De las demás veces en que lo vi y pude hablar con él recuerdo su participación en una de las primeras Jornadas Liberales Iberoamericanas, que es donde comenzaron a gestarse “La Ilustración Liberal” y “Libertad Digital”. Fue en tierras alicantinas y el mismo día en que Carlos Alberto Montaner me presentó a un brillantísimo Plinio Apuleyo Mendoza y  poco antes de que aparecieran en las Jornadas Mario Vargas Llosa y su hijo Álvaro. Prácticamente todos los intelectuales iberoamericanos importantes de nuestra cuerda acabaron yendo alguna vez a Albarracín cuando las Jornadas Liberales se trasladaron definitivamente allí, gracias al patrocinio de Manuel Pizarro e Ibercaja.

 

 

 

La penúltima vez que le recuerdo fue en un homenaje al propio Revel organizado por José María Álvarez en la Universidad de Murcia. Yo fui uno de los invitados y pronuncié una conferencia sobre sus Memorias: “El ladrón en la casa vacía”. No recuerdo si la llevé escrita del todo o solamente el guión. Tampoco la tengo a mano. Sí recuerdo que en la cena su problema con el alcohol parecía haberse agravado, pero seguía estando lúcido y brillante como siempre por la mañana, que era cuando escribía.

 

 

 

La última vez fue en la imposición de la Gran Cruz de Isabel la Católica que se celebró en La Moncloa y que fue el acto de despedida de Aznar al frente del Gobierno. Antes del presidente y del condecorado Revel hablaron Miguel Ángel Cortés y Esperanza Aguirre, que pronunció un gran discurso en el que nos reconocimos, como liberales y españoles, todos los presentes. Fue la última gran reunión de intelectuales y políticos españoles de la derecha liberal, porque asistió todo el que pudo, y recuerdo que yo hice la crónica para Libertad Digital. Fue una mañana diamantina, de sol y frío, de indecible melancolía, porque todos teníamos la conciencia de vivir el final de una época, aunque nunca esperamos semejante entierro. Hablé un rato con Revel y, lejos del estilo amable, distante y tendente a la deserción de los compromisos sociales que solía cultivar, le vi sinceramente emocionado. Tanto o más que nosotros. Me pareció un gran gesto de Aznar y un homenaje que le debíamos todos, como liberales y como españoles.

 

 

 

Me he enterado de su muerte en el sitio en que debía hacerlo: “Libertad Digital”. Y al escribir este recuerdo del maestro más importante para toda nuestra generación liberal he recordado también una larga entrevista en “La Linterna”, que debo tratar de rescatar. Pero sobre cualquier prueba física del contacto personal que con él mantuvimos, queda el agradecimiento sincero por todo lo que le debemos. Nadie ha defendido la libertad como él. Y probablemente en ningún país ha influido tanto como en España. Tal vez por eso su muerte no significa silencio sino recuerdo; no desaparición sino reconocimiento. Su enseñanza periodística, su probidad intelectual y su valentía política, siempre al servicio de la Libertad, están tan frescos y tan vivos que bien podemos decir que, para  nosotros, Jean François Revel sigue naciendo todos los días.

 

 

Federico Jiménez Losantos

 

 

 

Libertad Digital, 1 de mayo de 2006

Muere el escritor francés Jean François Revel a los 82 años debido a un problema cardíaco

El escritor y periodista francés Jean François Revel, miembro de la Academia Francesa desde 1997, ha muerto en la noche de este sábado como consecuencia de un problema cardíaco en el hospital Kremlin Bicetre, en las afueras de París. Su familia ha dado a conocer su muerte un día después. El autor de "El conocimiento inútil", de 82 años y casado en segundas nupcias con la también escritora Claude Sarraute, había sido hospitalizado hace dos semanas. A diferencia de otros intelectuales, Revel se mantuvo fiel a sus creencias hasta el fin.

 

 

L D (EFE) Conocido por su inconformismo y por definirse como intelectual liberal, el académico deja una obra compuesta por una treintena de libros que empezó con un ensayo filosófico en el que anunciaba que la filosofía había muerto ("Pourquoi des philosophes?") en 1957, el mismo año que comenzó su carrera periodística.

En esa faceta profesional, trabajó desde mediados de los años 60 como editorialista del semanario L'Express, del que fue director desde 1978 hasta que dimitió en 1981. Empezó a colaborar después, y hasta muy recientemente, en otro de los principales semanarios franceses de información general, Le Point, así como con cadenas de radio como Europe 1 y RTL.

Nacido en Marsella en 1924 y llamado en realidad Jean-Francois Ricard, hizo sus estudios secundarios en Lyon y en 1943 entró en la elitista Escuela Normal Superior, donde se especializó en Filosofía. Tras la guerra, en la que se implicó en la resistencia contra la ocupación nazi de Francia, fue nombrado profesor de Filosofía primero en la ciudad de Tlemcen (1947-1948), en Argelia (entonces colonia francesa) y luego en el Instituto Francés de México (1950-1952) y en la Facultad de Letras de Florencia (1952-1956), en Italia.

De vuelta a Francia, trabajó en un gabinete ministerial y estuvo destinado de nuevo como profesor en Lille y París hasta que abandonó la universidad en 1963. Como escritor, varias de sus obras fueron galardonadas, entre ellas la titulada en español "Cómo terminan las democracias", que obtuvo los premios Aujourd'hui 1983 y Konrad Adenauer 1986, o "El conocimiento inútil" (1988), distinguida con los galardones Chateaubriand y Jean-Jacques Rousseau.

Su último gran ensayo, publicado en 2002 y también traducido al español, de nuevo abordó un tema polémico (la animadversión por EEUU) con ironía y a la contra de la mayor parte de los intelectuales franceses: "La obsesión antiamericana: dinámica, causas e incongruencias". Otro de los libros que ilustran su carácter es "El monje y el filósofo", que escribió desde su condición de ateo en un diálogo con su hijo Mathieu Ricard, budista declarado.

 

 

Libertad Digital, 1 de mayo de 2006

 

Un «sol rojo» alumbra Nepal.

Muerto Mao, y descafeinado el maoísmo en la propia China, algunos de sus rescoldos, sorprendentemente, continúan provocando incendios por el mundo; alimentados por una ideología inhumana cargada del «culto a la personalidad» a un desaparecido. Si antaño fueran Perú -de la mano de la sanguinaria organización terrorista Sendero Luminoso- y algunos estados indios los golpeados por sus correligionarios locales, es en Nepal, actualmente, donde se sufre una «guerra popular» planteada al más puro estilo maoísta, a lo que se suma una grave crisis política.

 

La semana pasada Nepal disfrutó de espacios preferentes en las primeras portadas de diarios y en los noticiarios televisivos de todo el mundo: muchedumbres en manifestación se enfrentaban, en la capital, a la policía nepalí mientras que, según otras informaciones, la guerrilla maoísta seguía avanzando. ¿Qué está pasando en el «techo del mundo»?

 

Desde hace, ya, 10 años, el Partido Comunista de Nepal (Maoísta), en lo sucesivo PCN (M), se decidió de nuevo, tras unos años de acatamiento de la legalidad, por la conquista armada del poder. Poco a poco fue consolidando su control sobre los territorios «liberados», siguiendo la ortodoxia maoísta del «cerco de las ciudades por el campo», conforme sus tácticas de la «guerra popular prolongada y de desgaste». Y, de este modo en la actualidad, ya controla un 40 % del territorio de Nepal, aunque no las ciudades.

 

El segundo factor relevante de la situación política nepalí deriva de la anormalidad constitucional que se vivía desde que el discutido rey Gyanendra efectuó un autogolpe de Estado el día primero de febrero del año 2005, asumiendo un poder casi absoluto; tras destituir al Gobierno democráticamente electo y disolviendo el Parlamento. Los objetivos alegados: acabar con la corrupción política y frenar la ofensiva guerrillera.

 

Obligado por las más numerosas manifestaciones que ha conocido Katmandú –la capital- en toda su historia, el rey anunció el pasado viernes 21 de abril que devolvía el poder ejecutivo al pueblo, a la vez que instaba, a los siete partidos políticos opositores coaligados, a que nombraran un nuevo primer ministro. Oferta rechazada y que no ha impedido que las manifestaciones se sigan sucediendo.

 

En el pasado mes de noviembre de 2005 la llamada «Alianza de los Siete Partidos» llegó a un acuerdo de colaboración con el PCN (M) en el común objetivo de reimplantación de la democracia mediante una asamblea constituyente; un partido que desarrolla un curioso y nada inocente «doble juego». Por una parte decretó un «alto el fuego» en el valle de Katmandú, donde se han desarrollado las manifestaciones multitudinarias; por otra, ha relanzado su ofensiva armada en otras zonas del país. Y no oculta que su objetivo final es «la implantación del socialismo y el comunismo». Todavía hoy. Increíble. Esta posibilidad, ya no tan lejana, es alentada, en parte, por la vecina China que, si bien ya no manifiesta los fervores revolucionarios de antaño, contempla el hipotético triunfo del PCN (M) como una posibilidad para la ampliación de su influencia. Por otra parte, India observa con preocupación que su temido vecino chino se le asome, con mayor ventaja, desde la enorme terraza himalaya, inflamándose así las energías de los diversos grupos guerrilleros maoístas operativos en varios de sus estados.
 
La clase política nepalí, desprestigiada por diversos escándalos, no parece que controle el movimiento popular manifestado estos días. En tal contexto: ¿serán los comunistas, decididos e implacables, quienes capitalicen los cambios y, en un movimiento de pinza –lucha armada y movilizaciones populares-, se haga con el poder?

 

Baburam Bhattarai, quien era miembro del Politburó y Jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del PCN (M), fue entrevistado por el semanario Nepali Times en su número del 13 al 19 de julio de 2001. Allí encontramos, como especialmente significativa, una respuesta que desvela el material con que está forjada esta organización con que replica a la siguiente pregunta.
«Nepali Times: Luego de seis años de la guerra popular y de más de 2.000 nepaleses muertos, ¿piensa que ha valido la pena el precio pagado hasta ahora?
Baburam Bhattarai: Aunque es un anacronismo colgarle una etiqueta de “precio” a un trascendental proceso revolucionario en términos de bajas de seres humanos, consideramos que el “precio” pagado hasta ahora por las masas nepalesas en los seis años de la guerra popular ha sido antes bien algo bajo. Tales “precios” en las auténticas revoluciones se pagan en millones y no en miles. ¿Recuerda la Revolución Francesa? Si se considera el poder y el prestigio ganados por las masas pobres y oprimidas del campo nepalés durante los últimos seis años, el “precio” pagado definitivamente ha valido la pena» (http://www.cpnm.org/new/Spanish/baburam_jul2001.htm;23.04.06).
Más adelante agradece el apoyo hacia su causa mostrada por el autodenominado Movimiento Revolucionario Internacionalista, que agrupa a varios partidos maoístas liderados por ¡Sendero Luminoso! Si usted quiere consultarla por internet, cosa bien sencilla, encontrará en sus ediciones el mismo lenguaje, las mismas valoraciones y numerosas loas recíprocas. Por cierto, la revista de esta anacrónica organización peruana se llama «Sol Rojo», en homenaje al «camarada» Mao; uno de los mayores genocidas de la historia de la humanidad. Para que luego se diga que las ideologías han muerto. No todas, ni en todas partes, evidentemente.

 

De nuevo, viejas estrategias e ideologías, que parecían arrojadas a los trasteros de la historia, impactan en la realidad humana, ganando voluntades y trastocando la evolución normal de una nación y de sus gentes. Otra vez, de manera acaso insospechada, una ideología provoca una verdadera mutación antropológica; y en el único país confesional hinduista del mundo.

 

Páginas Digital, 24 de abril de 2006

El muñeco de ETA

Aunque ETA había vuelto a ejercer el terror unas horas antes del mitin de Vista Alegre, el domingo por la mañana estaba crecido el presidente del Gobierno. Se sentía el principal promotor de este horrible vertedero de residuos terroristas, o sea radioactivos, en que se ha convertido España. Acaso por eso, nadie con ganas de vivir al aire libre, sin contaminación, soporta tanta inmundicia. En cualquier momento todo puede saltar por los aires. De hecho, sólo quien se ha adaptado a vivir entre la basura, o sea, quien se ha convertido él mismo en basura, puede vivir como si esto fuera lo normal. Sólo quien se engaña hasta la imbecilidad puede soportar la tiranía de este cruel cementerio: España ha muerto, pero sus residuos, los nacionalismos, imponen por todas partes su criminal dictadura. Algunos ingenuos creían que se iban a salvar del terror de los nacionalistas, por ejemplo, los nihilistas andaluces, pero ya empiezan a sufrir en sus carnes el rigor del terror. Vivir en una España rota será cada vez más duro. Los ciudadanos de bien están amargados porque, desde que el terrorismo internacional coadyuvó a que Zapatero llegara a la Moncloa, los políticos nacionalistas y de izquierdas no han hecho otra cosa que adaptarse a lo impuesto por el terrorismo nacional.

 

Sin embargo, en Vista Alegre, algunos de esos ingenuos, y también un sector de los cantores de las hazañas de Zapatero, acostumbrados a vivir arrastrados entre la basura nuclear, esperaban que el presidente del Gobierno condenase el atentado de ETA contra un ciudadano navarro de UPN. Sus "esperanzas" eran autoengaños para soportar un rato sus indignas vidas. Pero Zapatero no podía condenar lo que le da un poco de vida política. Sería ir a la contra de su parasitismo. Además, era imposible, porque el dueño del cementerio no es Zapatero, sino los terroristas. El presidente de Gobierno es un muñeco en manos de ETA. Zapatero no puede hacer otra cosa que callar y tragar. Disimular y decir imbecilidades para otros tantos correligionarios. En su ayuda han salido, inmediatamente, Llamazares, Durán y Carod-Rovira, quienes han justificado que el atentado de ETA en Navarra es el mejor método, el único, que la población puede esperar para sobrevivir a lo que se nos viene encima.

 

Mientras tanto, en Vista Alegre, Zapatero, representando a la perfección el papel que le ha reservado el terrorismo, entretenía a los suyos haciéndoles olvidar por unas horas que están al borde de la muerte. El PSOE apenas es nada sin los nacionalismos. Todo está pendiente del "proceso de paz", o sea de ETA. En fin, como muñeco parlante, Zapatero resumió con exactitud la basura producida por este cementerio, durante los dos últimos años. Ha ocultado una estatua de Franco, sobre todo para que no investiguemos en el pasado de alguno de sus compañeros de partido, ha aprobado una ley contra el matrimonio heterosexual y ha sacado un Estatuto, especialmente para que los políticos salvajes de Cataluña, los nacionalistas, sigan exprimiendo al resto de los españoles. Ahí está el resumen de la mitad de la legislatura. Dice Zapatero, con mucha razón, que eso es imposible de reciclar o, por decirlo literalmente con sus palabras, "es imposible de derogar". Sin duda, nadie podrá transformar en abono esa basura. Contaminará irremisiblemente a las próximas generaciones.

 

Agapito Maestre

 

 

Libertad Digital, 24 de abril de 2006

Desintegración nacional. La España soviética

Algunos prestigiosos sovietólogos reconocían al terrible régimen comunista una única virtud después de 70 años de totalitarismo: haber acabado con las luchas nacionales en el territorio de la antigua URSS. Algo parecido debió pensar algún franquista convencido tras 40 años de dictadura. La realidad, al menos en lo que a la Unión Soviética se refiere, no puede haber sido más distinta.

 

 

Ahora Alfonso Guerra ha comparado el proceso de disolución de la Unión Soviética tras la caída del régimen comunista con el proceso de desmembración al que puede estar abocada España con el cambio de régimen que impulsa Zapatero. La reflexión es intelectualmente sugerente, aunque lo primero que hay que decir es que si se cumplen los vaticinios de Alfonso Guerra, él sin duda tendrá su cota de responsabilidad, como diputado y como presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, en la historia de ese desastre.

 

 

En todo caso, la cuestión a analizar es qué probabilidades tiene España de disgregarse en una sucesión de repúblicas independientes como ocurrió en la década de los 90 en la antigua URSS. Lamentablemente, hay que reconocer que las posibilidades son muchas si Rodríguez Zapatero se mantiene en el poder.

 

 

El primer capítulo de este proceso es el proyecto del Estatuto catalán aprobado recientemente en el Congreso de los Diputados. Este estatuto tendrá al menos cinco efectos.

 

1. El reconocimiento de Cataluña como nación rompe conceptualmente la unidad política que había sustentado España en los últimos cinco siglos.

 

2. El sistema de financiación diseñado atenta contra la cohesión y la solidaridad entre las distintas partes de España.

 

3. La práctica desaparición del Estado de Cataluña y el establecimiento de una relación bilateral en pie de igualdad con el resto de España sitúan de facto a Cataluña como una entidad política semi-independiente.

 

4. El intervencionismo que propugna el nuevo texto puede ser un arma poderosa en manos de los nacionalistas catalanes para hacer reingeniería social y crear su propia conciencia nacional.

 

5. Finalmente, hay que tener presente que el conjunto de los nacionalistas ven el nuevo Estatuto como un mero tramite para alcanzar su verdadero objetivo, la independencia.

 

 

El segundo capítulo en este proceso de disgregación lo constituye la negociación con ETA. Es muy posible que ni los terroristas ni los nacionalistas vascos ni siquiera se conformen con un estatuto como el catalán. Ellos, que ya gozan de total autonomía financiera, aspirarán a ir un paso más allá que los catalanes. La amenaza de una vuelta al terrorismo, que resultaría letal en términos políticos para el actual presidente del Gobierno, actuará además como un poderoso acicate para que Rodríguez Zapatero ablande aún más sus posiciones. Se guardarán las formas, en el sentido de que la negociación política no se hará con ETA, sino con el nacionalismo vasco. Pero no hay que olvidar que los objetivos de independencia y anexión de Navarra son comunes a ambos. Y los terroristas, en todo caso, mantendrán la supervisión del proceso y no dudarán en volver a la actividad criminal si no obtienen los resultados esperados de la negociación política.

 

 

El tercer capítulo será la emulación de los procesos seguidos por vascos y catalanes por otras autonomías. En Galicia, los nacionalistas comparten poder con los socialistas y ya han anunciado que ellos no pueden ser menos. El presidente de Canarias, de corte nacionalista, ya ha anunciado su pretensión de convertir el archipiélago en nación. Incluso los socialistas andaluces han reivindicado su carácter nacional, a pesar de que la inmensa mayoría de sus habitantes no comparte ese sentimiento. El proceso será ya imparable.

 

Comunidades gobernadas por el PP como Baleares o Valencia aspirarán también a la plena autonomía financiera, a su policía autonómica, a más competencias. En definitiva, se trata de un juego de acaparar dinero y poder, que son las dos principales motivaciones políticas. Una vez el proceso está en marcha, nadie querrá ser menos que nadie, ninguna autonomía querrá ser relegada a ser una comunidad de segunda, todo el mundo velará por sus intereses particulares, pero nadie lo hará por los intereses generales.

 

 

La mayor parte de los nacionalistas radicales sueñan con un estado independiente.

 

 

Pero muchos nacionalistas moderados, hoy por hoy mayoritarios en País Vasco y Cataluña, aspiran simplemente a una confederación en la que tengan todas las ventajas de la independencia y todas las ventajas de la confederación, pero sin asumir ningún coste por pertenecer a ella. La pregunta que se hacen cada vez más españoles es si, en esas condiciones, Cataluña o el País Vasco no se terminarán convirtiendo en un lastre para el resto de España que conviene expulsar cuanto antes.

 

 

Desgraciadamente, ese sentimiento puede acelerar aún más el proceso.

 

 

Pero conviene que nadie se llame a engaño. La explosión de la Unión Soviética no fue ni pacífica ni ordenada, sino violenta y sangrienta. Hay muchos potenciales conflictos civiles dentro de cada una de las comunidades que aspiren a independizarse. Las fronteras entre las posibles republicas ibéricas independientes serían otra fuente inagotable de conflictos. Hay también afanes expansionistas en algunas comunidades.

 

 

Los enemigos externos, en especial la yihad islamista, verán en la disgregación de España una oportunidad para alcanzar sus metas. El desastre que puede suponer el fin de España tendría un altísimo precio para las futuras generaciones. A tiempo estamos de evitarlo.

 

 

Grupo de Estudios Estratégicos (GEES).

 

 

Libertad Digital, 6 de abril de 2006