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Políticamente... conservador

Crónicas de actualidad

23 razones por las que no podemos votar a favor del Estatuto por culpa de su Título I

  1. Las consecuencias del Título I no son teóricas. Tendrá efectos en los ámbitos de las leyes, de la actuación de la Generalitat, en el ámbito judicial y producirá iniciativas legislativas ante el Parlamento español. Afectará a nuestras vidas.
  2. Define un proyecto para la sociedad incompatible con el que tenemos una buena parte del pueblo catalán. A diferencia del Estatuto de 19799, hecho por consenso, éste alza el muro de la división social. Es conflictivo, motivo de confusión jurídica y, por tanto, de debilitamiento de las garantías de los ciudadanos. Nos hace más indefensos ante el poder político.
  3. Su ambigüedad y confusión permite con facilidad configurar un modelo de sociedad muy distinta al que establece la Constitución Española adoptada por consenso.
  4. Los catalanes no podemos aceptar el argumento de que como la Constitución Española ya nos protegerá de los excesos del nuestro Estatuto de Autonomía, podemos votarlo favorablemente. ¿Para qué queremos un Estatuto que es un peligro?
  5. El Título I crea unas expectativas que todo el mundo sabe que la Generalitat no podrá satisfacer por falta de recursos económicos. Es una acto fruto de la demagogia o la inconsciencia. El resultado producirá frustración, desconfianza y desacreditará al Estatuto y a la Generalitat.
  6. El Estatuto se afirma en los Derechos Históricos, pero a la vez censura toda referencia al Cristianismo, fundamento de estos derechos, cultura y tradición. La Cataluña que dibuja el Estatuto no se quiere a sí misma.
  7. El Título I, al imponer unos principios políticos partidistas, liquida la alternancia de programas de gobierno, que es el fundamento de la democracia
  8. Establece una sociedad intervenida por los poderes públicos en todos los ámbitos de la vida personal y social, y excluye de los principios contemplados en el Título I la subsidiariedad.
  9. A pesar de la larga enumeración de principios –algunos bien discutibles- para guiar la acción de gobierno, se menosprecia uno de tan necesario como es la seguridad.
  10. Elude el derecho a la libertad de educación que está establecido en la Constitución.
  11. Puede limitar el derecho a recibir clases de religión en la escuela pública (art. 21.2)
  12. El Título I fomenta las uniones de hecho a la vez que ignora el matrimonio.
  13. No contempla la especificidad de la familia. Da pie a considerar como tal a formas de convivencia que la Constitución Española excluye de la definición de familia.
  14. Olvida escandalosamente la solidaridad intergeneracional con los menores de 50 años amenazados por la quiebra de la Seguridad Social.
  15. Da pie a introducir la eutanasia y el suicidio asistido, por los que la Generalitat ya ha hecho pública una iniciativa política (art.20)
  16. El artículo 41.5 vulnera el derecho a la vida desde su concepción que establece la Constitución Española, al instaurar el principio de que la mujer tiene derecho a disponer de su propio cuerpo sin ninguna limitación, estableciendo así el aborto libre.
  17. El Título I ignora los retos de la ciencia en la ética al no incorporar ningún principio, derecho o deber que proteja al ser humano, ni siquiera los acordados por las Naciones Unidas sobre la clonación.
  18. Impone la ideología de género (art. 41 et al) como principio del gobierno de Cataluña. Esta ideología reproduce el mismo esquema de la lucha de clases del marxismo y lo traslada a las relaciones entre hombres y mujeres, presenta el matrimonio religioso, la familia y la maternidad como fuente de injusticia y violencia contra la mujer.
  19. Olvida los dos grupos de mujeres más marginadas por los poderes públicos: las viudas con bajas pensiones y las mujeres que trabajan en casa a causa de los hijos a quienes cuidan.
  20. No traduce el principio de elección directa de los diputados al mantener las listas cerradas y bloqueadas, sobre las que todavía aplica más restricciones a la voluntad del elector.
  21. Da un trato marginal e insuficiente al escándalo social de la pobreza y la marginación.
  22. Para el Estatuto, la religión, las confesiones religiosas, en Cataluña no existen. Fomenta el laicismo que pretende reducir la religión a un hecho privado, negándole su dimensión social. Silencia lo que establecen las Constituciones Española y Europea.
  23. Utiliza la memoria histórica en términos partidistas y sectarios que promueven la división.
 Publicado por E-Cristians el 2006-04-24 

Es hora de movilizarse, afirma Pío Moa

Sin duda, la inmensa mayoría de los españoles desea vivir en una nación democrática, estable y unida, condiciones para asegurar la prosperidad, una influencia adecuada para proteger nuestros intereses en el mundo de hoy y el desarrollo de nuestra cultura, que ha conocido épocas gloriosas. Pese a lo razonable de tales aspiraciones, no se trata de un objetivo fácil, como prueba la historia reciente: una y otra vez las mejores perspectivas de estabilidad evolutiva han caído por tierra ante el empuje de fuerzas contrarias. Por remontamos al pasado inmediato, España consiguió, en 1978, dotarse de la Constitución más democrática y de mayor consenso de su historia, que ha garantizado un período largo de desarrollo en libertad. Ello no quiere decir que la Constitución no tenga defectos, o que los casi treinta años transcurridos no hayan estado plagados de dificultades, o que la democracia apenas se haya aplicado en algunas regiones. Pero el balance es eminentemente positivo.  Sin embargo, asistimos hoy a una involución acelerada y brutal. En lugar de culminar la democratización extendiéndola a aquellas zonas donde el terrorismo, directa o indirectamente, ha mutilado las libertades, ocurre al revés: el siniestro modelo establecido en esas zonas por los separatismos y el terrorismo se está extendiendo a todo el país. La Constitución está siendo corroída por medios ilegales, y el amplio consenso antes logrado está disolviéndose por las intrigas e imposiciones fraudulentas de diversos grupos políticos. Entramos así en un nuevo período de inestabilidad, por cuanto ningún arreglo entre esos grupos podrá obtener el grado de lealtad y respeto social conseguidos por el sistema salido de la Transición. Nos hallamos ante una crisis muy seria, y de nada sirve cerrar los ojos.  [...]  Intento describir aquí la marcha de la "segunda Transición", una transición que ya no es de una dictadura a la democracia, como la anterior, sino de la democracia a la demagogia. Y la demagogia, lo sabemos desde los griegos, consiste en la degradación despótica de la libertad. La cabeza visible de este proceso es el actual presidente de la nación. Va de suyo que al personalizar en él no debe ignorarse el papel decisivo de otras fuerzas e individuos, en particular los ligados al grupo mediático Prisa, ligados también en su origen al franquismo, sorprendentemente. Pero hablo del Iluminado por economía y porque, a efectos prácticos, él asume la responsabilidad de la actual involución.  Nada se pierde más fácilmente de vista en el maremágnum de la información de actualidad que la perspectiva y el fondo de los sucesos. De ahí la conveniencia de enmarcar el presente en un contexto histórico más amplio.  Si observamos la historia contemporánea de España percibimos con facilidad tres grandes ciclos. El primero comienza con la Guerra de Independencia y termina desastrosamente en 1873, con la caótica I República; el segundo empezó poco después, con la Restauración, y concluyó en el fracaso de la II República, en 1936; y el tercero dura desde la Guerra Civil hasta nuestros días, cuando asistimos a una muy grave crisis (...) Crisis superable o no, depende de cómo la afrontemos los españoles.  Llama la atención la duración de estos períodos, en torno a los sesenta-setenta años cada uno, y la presencia de la guerra civil en los tres casos. Este repetido y sangriento fracaso ha dado pie a mil jeremiadas sobre nuestra incapacidad para convivir, nuestro carácter cainita, y tópicos de ese jaez, condensados por Gil de Biedma en sus conocidos versos: De todas las historias de la Historia, sin duda la más triste es la de España, por que termina mal. Tales frases no tienen un nivel superior al de la gansada, pero cierta charlatanería intelectual muy extendida las repite como oráculos.  De hecho, España no ha sufrido más convulsiones que la mayoría de los países europeos en estos dos últimos siglos. Francia, tanto tiempo tomada aquí por modelo, ha padecido conflictos externos incomparablemente más cruentos, y terminados en derrota la mayoría; y también movimientos revolucionarios equivalentes a guerras civiles, más cortas que las españolas pero muy intensas. Y para qué hablar de Italia, Alemania o los países del Este europeo, no digamos ya los de otros continentes...  Cada uno de esos tres ciclos ha tenido peculiaridades notables. El primero decidió el triunfo bélico del liberalismo sobre el carlismo, abriendo a continuación una etapa de querellas entre liberales moderados y exaltados, de semiestancamiento económico y fuerte retraso respecto de la Europa industrial; el segundo ciclo, mucho más estable y progresivo, asentó un régimen evolutivo de libertades y un progreso sostenido, pero al final naufragó en las convulsiones republicanas y una nueva guerra civil, la de 1936; y el tercero invierte la dinámica del ciclo anterior, pues nació con una larga dictadura que, en paradoja aparente, abrió paso, sin ruptura, a la democracia actual.  Junto a estas diferencias cabe apreciar un fondo común: los tres ciclos pueden describirse como intentos del liberalismo moderado por organizar una convivencia estable y en libertad, intentos exitosos durante períodos más o menos largos, hasta fracasar una y otra vez a manos de los extremismos. La I y la II República constituyeron el triunfo de los demagogos, triunfo catastrófico para la nación, como no podía ser menos. Obviamente, una república no conduce por fuerza al desastre, como prueba la experiencia de otros países, pero debe reconocerse que en España sus dos ocasiones han resultado muy mal.  Ante este hecho surge la cuestión: ¿por qué la izquierda en España –con las excepciones de rigor– ha tendido tan fuertemente a la demagogia y la violencia? Yo aventuraría dos causas. En primer lugar, porque su ideario ha solido entroncar con el jacobinismo francés, especie de liberalismo exaltado y cuna de los totalitarismos modernos, el cual pretendía hacer tabla rasa del pasado y de la cultura occidental, de tan hondas raíces cristianas; tendencia muy distinta de otro tipo de liberalismo, el anglosajón, evolutivo y respetuoso con las tradiciones civiles y religiosas. En segundo lugar, por su vacío intelectual. El izquierdismo español no ha producido teorías o estudios sociales de alguna enjundia. Nunca o casi nunca pasó de vulgarizar al nivel del dogma y la consigna las doctrinas elaboradas fuera. Así ocurrió con los liberales exaltados, los republicanos, los marxistas o los anarquistas.  Esa debilidad intelectual favorecía el fanatismo y la algarada, la maniobra inescrupulosa y la corrupción, manifiestos una y otra vez en el republicanismo histórico (sobre todo el primer Lerroux), en el socialismo y, con mayor furia, en el comunismo.  Vale la pena reflexionar sobre esta historia, y en particular sobre las dos dictaduras del siglo XX, la de Primo de Rivera, de 1923 a 1930, y la de Franco, de 1936 a 1975. Las dos fueron reacciones a los desmanes de las izquierdas y los separatismos. He examinado la cuestión con detenimiento en Una historia chocante, y no me extenderé ahora. Baste señalar que en al 1923, cuando Primo de Rivera dio su golpe de Estado, el país se hallaba al borde de un derrumbe revolucionario, con un pistolerismo anarquista desestabilizador, los separatistas vascos, catalanes y gallegos dispuestos a la acción armada, unidos en una Triple Alianza, y una generalizada descomposición política. Y en 1936, cuando Franco se rebeló, la descomposición había llegado a tal grado que las propias fuerzas de seguridad del Estado obraban como grupos terroristas, muy capaces de asesinar a los jefes de la oposición. España no habría tenido estas dictaduras sin la previa ruina social y política creada por las izquierdas y los separatismos.  Pese a su anormalidad institucional, los dos dictadores resolvieron muchos problemas acuciantes, planteándose después de ellos la vuelta a un sistema constitucional. A ese fin había dos salidas: la ruptura con el pasado inmediato, o bien una reforma capaz de conservar los logros de las dictaduras y de construir sobre ellos. El exiliado líder catalanista Tarradellas anunciaba ya durante el franquismo: "Si algún día gobernase, no destruiría nada de lo hecho por Franco que fuera positivo para el país y la estabilidad general". Pero en 1930, después de Primo de Rivera, se impuso la ruptura, alumbradora de la epiléptica II República. En 1976, en cambio, triunfó la opción reformista, y el fruto han sido treinta años de aceptable convivencia democrática, si exceptuamos las Vascongadas y, en menor medida, Cataluña. El PSOE se democratizó a su vez, abandonando el marxismo, y pareció posible consolidar definitivamente la convivencia en libertad, por primera vez tras el fracaso de los ciclos anteriores.  ¡Y últimamente han tornado los viejos fantasmas! El izquierdista español (con excepciones, insisto) se autotitula progresista, representante de los pobres, de los oprimidos, del pueblo, del proletariado, etcétera; y, con un toque mesiánico, ansía cambiar de raíz la sociedad y la historia en función de ideas que él mismo no ha asimilado bien, reduciéndolas con frecuencia a simplezas. Aún podría excusarse su aspiración rompedora si la acompañara la genialidad o un talento destacado, pero hasta ahora nunca ha ocurrido, quizá porque un verdadero talento encaja mal con tal aspiración.  La larga lista de los líderes izquierdistas es también la de mediocridades intelectuales y políticas, trátese de Pi y Margall, de Lerroux, de Federica Montseny, de Pablo Iglesias, de Prieto, de Largo Caballero, de la Pasionaria o de cualquiera que se venga a la cabeza. No digamos ya personajes irrisorios como Zapatero, Carod, Maragall... Una relativa excepción, Azaña, hubo de denunciar con amargura la escasa inteligencia y la "corrupción de los caracteres" de sus correligionarios y aliados, gente sólo capaz, a su juicio, de "una política tabernaria, incompetente, de amigachos, de codicia y botín, sin ninguna idea alta". No extrañará que un hombre de izquierdas moderado, inteligente y demócrata como Besteiro se viera pronto desplazado.  El PSOE, hoy está plenamente documentado, organizó a partir de 1933 la guerra civil –en sus propias palabras–, creyendo llegada la ocasión histórica de cumplir sus objetivos marxistas. Y, junto con los nacionalistas catalanes de ERC, los comunistas y otros, llevó la República a la quiebra. Estos hechos podrían quedar como suceso antiguo y superado, máxime cuando el PSOE se democratizó durante la Transición, al abandonar el marxismo; pero la democratización fue parcial, y hoy asistimos a una alarmante vuelta atrás.  Antes de la Guerra Civil, el ataque mayor a la convivencia partió de los revolucionarios, coligados en buena medida con los separatistas. Hoy la iniciativa corresponde a los separatistas, problema de segundo orden si los dos grandes partidos nacionales permanecieran firmes en la defensa de las libertades y la unidad de España. Por desgracia no ha sido así, y el Partido Socialista sirve hoy de caballo de Troya a los movimientos disgregadores y liberticidas. Puede datarse el origen próximo de la crisis en dos fechas: la Declaración de Barcelona, de julio de 1998, y las elecciones vascas de junio de 2001. La primera, firmada por los separatistas gallegos, vascos y catalanes, invocaba como precedente la mencionada Triple Alianza de 1923, que amenazaba recurrir a las armas. Y anunciaba "un trabajo conjunto sobre lengua y cultura, fiscalidad y financiación, símbolos e instituciones, presencia en la Unión Europea y otras cuestiones que acordemos" previendo una propaganda internacional y "una relación estable y permanente entre las tres fuerzas políticas y una estructura abierta que permita llevar a cabo las actuaciones conjuntas que requieran los objetivos declarados". Objetivos resumidos en una "segunda Transición" que liquidase la Constitución de 1978 y disgregase a España en regiones ("naciones") separadas, aunque, con vistas a evitar su exclusión de la Unión Europea, mantuvieran una apariencia de unidad en un "Estado español" virtual.  El peligro no parecía entonces relevante, pues los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP, mantenían los principios democráticos del Pacto Antiterrorista. Pero fuerzas muy activas al lado y detrás del PSOE trabajaban contra la unidad de los demócratas y a favor del aislamiento del PP mediante una alianza con los separatistas. Presionaba en esa dirección, sobre todo, el poderoso grupo mediático Prisa, del cual se ha dicho que no es el órgano de expresión de un partido, sino una empresa de comunicación que posee un partido.  Dicho grupo vio su oportunidad en las elecciones vascas de 2001, cuando los demócratas obtuvieron sus mejores resultados en muchos años, perdiendo por poco frente a los separatistas y terroristas. Esta derrota menor fue explotada por el grupo Prisa y sectores del PSOE para desmantelar la alianza a favor de la Constitución y la democracia y promover la alianza contraria, del PSOE con los separatistas e, indirectamente, los terroristas. Esa alianza de hecho concreta el proceso involutivo que hoy vive España. ¿Terminará aquí, en un nuevo desastre, el tercer ciclo mencionado antes, o, por el contrario, se impondrá la cordura que permitió hacer la Transición? ¿Cundirán por toda España las situaciones generadas por los separatismos en las Vascongadas y en Cataluña, o, al revés, la democracia se extenderá con firmeza también a esas regiones? ¿Se cumplirá la ley o se hundirá el Estado de Derecho en negociaciones con el terrorismo, legalizando el asesinato como forma de hacer política y obtener fuertes concesiones?  En las ocasiones difíciles todo depende de si la sociedad logra entender la magnitud del desafío y afrontarlo con suficiente energía. La crisis no puede superarse renunciando a la democracia ni mediante intervención militar. La solución sólo vendrá de la toma de conciencia y la movilización de los españoles resueltos a defender la libertad.  Pues nadie en sus cabales puede desear una involución democrática que abocaría a crear ciudadanos de primera y de segunda, e imponer despotismos caciquiles por todo el país; a una disgregación que convertiría España en un conjunto de pequeños Estados impotentes, en discordia y sujetos a las intrigas e intereses de otras potencias, facilitando de paso la agresión islámica. Pero no basta denunciar los males evidentes y sus raíces, y mucho menos contentarse con una defensiva roma. Es urgente tomar la iniciativa, oponer a esos procesos el ideal de una España de libertades, firmemente unida, solidaria y sin privilegios regionales.  Por esto, y no sólo contra aquello, debe movilizarse la ciudadanía. A lo cual aspira a contribuir este libro.  NOTA: Este artículo es un fragmento editado del prólogo de El Iluminado de la Moncloa y otras plagas (Libros Libres, 2006; 314 páginas).  

Pío Moa

Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 13 de mayo de 2006

El movimiento conservador desde 1950. The Conservative Movement since 1950. Steven Hayward. The Insider, Spring 2006.

Steven Hayward, actualmente en el American Enterprise Institute, ha resumido su conferencia pronunciada en Princeton “The Coonservative Movement: Its Past, Present and Future” en un interesante artículo aparecido en The Insider. Destaca en primer lugar la propia conciencia de los conservadores norteamericanos de formar un movimiento, unido a pesar de todas sus disputas internas. Aquí Hayward repasa principalmente los últimos 30 años del movimiento conservador, años en los que ha triunfado, alcanzando el poder y organizándose con fuerza. Las corrientes internas, que el autor sintetiza en tradicionalistas, libertarios y neoconservadores, que muchos auguraban que harían estallar el movimiento no han explotado. Para Hayward las tensiones son evidentes e incluso violentas, pero aún tiene sentido hablar de conservadores en Estados Unidos. Otro de los rasgos de estas décadas ha sido la extensión del conservadurismo desde unas élites intelectuales a la mayoría del pueblo, lo que ha significado un cierto acomodamiento al antes tan denostado “big government”; incipiente en Reagan, muy claro con Bush. El artículo señala algunas enseñanzas fruto de la experiencia de estos años, entre las que destaca que ganar elecciones no es suficiente para cambiar el curso de las cosas. Y también tendencias: la profundización entre los conservadores del estudio de los fundadores y de la defensa del “originalismo”, lo que hace prever que la batalla judicial continuará incluso en el caso de que la cuestión del aborto despareciera.  Publicado en American Review por American Review
10-05-2006

Alegato por la democracia de José María Aznar

Hoy nos hemos reunido aquí para hablar de libertad. Pero no para hacerlo de forma demagógica, llena de palabras huecas y grandilocuentes. Eso lo dejamos para quienes ustedes ya saben. Hoy vamos a hablar de la verdadera libertad, la única libertad en la que ustedes y yo creemos; la libertad real del ser humano, la que le permite forjar su propio futuro y hacerse dueño de su destino. La única libertad que proporciona bienestar y progreso económico y social a nuestras sociedades. A veces reivindicar esta libertad real y concreta no es fácil. Lo vemos cada día por televisión, dentro y fuera de nuestro país: La libertad no es gratis y tiene muchos enemigos. Se lucha por ella, y cuando se consigue, se lucha por defenderla. Ustedes saben que siempre he denunciado el oportunismo y las malas ideas, aquellas que sustituyen la libertad auténtica por mitos históricos o políticos. Frente a ellos estamos hoy aquí para reivindicar la libertad auténtica.  Y qué mejor forma de hablar de la libertad auténtica que teniendo entre nosotros a mi buen amigo Natan Sharansky. Siempre he considerado a Natan Sharansky como un sabio, en el sentido estricto de la expresión. Su apasionante biografía nos muestra que la tenacidad del ser humano y su anhelo de libertad pueden doblegar fuerzas poderosas. Su vida es un ejemplo de inconformismo y de determinación. Su bibliografía, sus reflexiones en torno a la libertad y a la democracia nos proporcionan ideas válidas en una época de nuevos riesgos y amenazas. Su vida y su obra constituyen hoy un valioso ejemplo para todos nosotros. Permítanme repasarlas. En 1978, siendo un brillante científico, Sharansky fue condenado a trece años de prisión. Ustedes ya saben porqué: Llevaba años trabajando por la libertad con su amigo y maestro Andrei Sajarov. Fue enviado con otros muchos al Gulag siberiano, bajo la acusación de traición. Encontrarán las condiciones de su cautiverio en su obra “Fear No Evil”, que yo aprovecho hoy para recomendarles. Sería tentador rendirse entonces, pero su esposa mantuvo viva la llama de la esperanza. Buscó en el mundo libre ayuda para su causa. Muchos miraban para otro lado y abogaban por el entendimiento. Otros justificaban lo injustificable. Pero su voz encontró eco en algunas personas. Cuando mi buen amigo Natan resistía como podía en las prisiones soviéticas, Ronald Reagan llamó a las cosas por su nombre; “Imperio del Mal”. Algunos hicieron bromas sobre la expresión. Otros le llamaron exagerado y belicista. Imagínense quiénes; hoy hacen lo mismo ante la amenaza terrorista. No llaman a las cosas por su nombre, y condenan a las víctimas del terror y de la tiranía a seguir siéndolo..Muchos disidentes comprendieron ese día que no estaban solos. La ayuda y el apoyo exterior, la presión sobre los dictadores acabaron dando sus frutos. En febrero de 1986, Sharansky alcanzó la libertad, y cruzó al mundo libre. Pero la labor iniciada debía continuar desde el exterior. Ahora le tocaba a él llamar a las cosas por su nombre. Ayudó a otros disidentes a recuperar la libertad tal y como a él le habían ayudado. Hizo posible su aspiración de emigrar a Israel, y puso su sabiduría y la experiencia al servicio de su país. Hoy, en una época incierta, los lectores españoles podemos leer su principal obra. Y aprender su más importante enseñanza; no dejar solos a quienes sufren por defender la libertad, y llamar a las cosas por su nombre. Permítanme hacerles una confesión; releyendo la obra que ahora ustedes pueden leer, uno tiene la tentación de echar la vista atrás.  Y ello pese a que espero que convengan conmigo en que aún no es necesario hacerlo por razones de edad. Como dice ahora un buen amigo mío, si quieren saber qué pensé durante ocho años de gobierno, lean el libro de Sharansky. Desde 1996, la creencia en que la libertad es una fuerza poderosa capaz de impulsar a España hacia delante guió nuestros propósitos. La búsqueda de la claridad moral para ello se convirtió en principio indispensable de actuación política. Cuando fui elegido presidente del Gobierno, tres ideas ocupaban mi cabeza: La confianza en el poder de la libertad de los españoles; la creencia en que el Estado de Derecho es la mejor forma de respetarla; y la seguridad de que la nación española era la mejor garantía de ello. Ideas claras y sencillas, que exigían determinación, claridad y voluntad. Y España respondió. Las cifras económicas, sociales, políticas nos dieron la razón. Nos convertimos en un país serio, solvente, respetado. Pero sobre todo, triunfamos cuando arrinconamos al terrorismo etarra desde la reivindicación de la democracia y la libertad. Desde la seriedad y la determinación política y moral. Por eso, permítanme recordar hoy que sí puede vencerse al terrorismo, desde la firmeza moral y la determinación de las instituciones. No cediendo ante el chantaje terrorista, aplicando la ley. Defendiendo la libertad y las instituciones democráticas. Pienso que esto era verdadero hace diez años, y lo es más en un siglo que ha nacido a la sombra de los grandes atentados terroristas. No corren hoy tiempos fáciles para la libertad y la democracia. Millones de personas en el mundo sufren aún regímenes criminales, que asfixian sus anhelos y frustran su futuro. Estos regímenes los condenan a la miseria, pero van más allá: constituyen también un peligro para nosotros. Extienden la violencia y la miseria por el mundo. Por eso resulta iluso pretender mantenerse al margen. Nuestra propia libertad depende hoy de la libertad de los demás. Y por encima de ello, no podemos abandonar a millones de seres humanos a su suerte. Ayudarles es una exigencia moral para quienes luchan por conseguir lo que nosotros ya disfrutamos. Personas que no pueden, siguiendo el criterio de mi amigo Natan, salir a las plazas para discutir libremente. Debemos recordar un hecho a veces olvidado; la democracia es un bien universal que no podemos negar a nadie.  Como dice Sharansky, en el momento en que se suelta el virus de la libertad, las cosas empiezan a cambiar. Esto es aquello que más temen los regímenes totalitarios y los grupos terroristas. Cuando el ser humano puede elegir, elige la libertad, elige la democracia. Por ello buscan evitar que las personas puedan elegir. Por ello nosotros debemos conseguir que sí lo hagan. Señoras y señores, La libertad es una fuerza poderosa, capaz de transformar toda una sociedad. Por eso les confieso que lo que yo he pensado siempre, lo ha escrito ahora Sharansky:  la libertad representa una fuerza poderosa que acaba doblegando tiranías, dictaduras y regímenes de terror. Debemos cuidarla y respetarla. Fomentarla y extenderla. El régimen soviético no comprendió que el ser humano prefiere la libertad a la opresión, la democracia a la tiranía. Hoy, el terrorismo y quienes buscan congraciarse con él, tampoco comprenden lo que enseña Sharansky; que la libertad es un bien humano tan poderoso como innegociable. Por eso no hay término medio entre la libertad y la tiranía. Como enseña mi amigo Natan, la sociedad del miedo es incompatible con la sociedad abierta. No hay termino medio entre e terror y la democracia. Porque lo que el terrorismo quiere es sacrificar para siempre el deseo de libertad, y para eso asesinará, engañará, dividirá y hará lo que haga falta para vencernos.  La tentación pactista es la solución más cómoda. Frente a ello, la defensa de la libertad es difícil, exige claridad moral e intelectual. Pero es posible y da resultados. Por eso la obra que hoy presentamos aquí es un referente intelectual y moral para todos aquellos que defendemos sin fisuras la libertad y del Estado de Derecho. Son valores innegociables. Por ello, soy el primero en celebrar la iniciativa de Gota a Gota de esta edición en español de la obra cumbre de Natan Sharansky. A partir de hoy, supondrá una referencia indispensable para la cultura y la política de nuestro país. Permitirá a los españoles participar de las reflexiones de Sharansky acerca de la superioridad de una sociedad libre sobre una sociedad del miedo. Del estado de derecho sobre la violencia y la intransigencia. De la libertad sobre el terror. Del bien sobre el mal. Siempre he defendido la superioridad de la sociedad abierta sobre cualquier otra. He defendido la fuerza poderosa de la libertad, la claridad y la firmeza moral en las actividades políticas. Por eso recomendé la obra de Sharanky a algunos de mis mejores amigos, que la leyeron con entusiasmo. Y hoy tengo el honor de recomendársela también a todos ustedes. Seguro que la leerán con el mismo entusiasmo y con las mismas ganas de reivindicar la libertad que yo siento en estos momentos. Muchas gracias.
Por José María Aznar
 (Palabras en la presentación del libro “Alegato por la democracia” de Natan Sharansky de la Editorial Gota a Gota, 9 de mayo de 2006) GEES.ORG, 11 de mayo de 2006

Una restauración de España por la ciudadanía.

Tal ha sido el concreto y vibrante llamamiento realizado el día 2 de mayo, en Pamplona, con el estilo y el entusiasmo que siempre le caracterizan, por el historiador Fernando García de Cortázar; conferenciante en el homenaje realizado a quien fuera concejal de su ayuntamiento, asesinado por ETA un día 6 de mayo de hace -casi- 8 años, Tomás Caballero. 

Convocado por la fundación que lleva su nombre y la de Víctimas del Terrorismo, el ilustre historiador, de escuela liberal, recordó al numeroso auditorio principios y valores fundamentales, pero oscurecidos por un lenguaje perverso construido por nacionalistas y hecho propio por muchos comunicadores e intelectuales. Así, como ejemplo, recordó que no puede hablarse de proceso de paz, de diálogo; pues aceptar tales términos supone sucumbir a una equidistancia -inmoral e injusta- que equipara víctimas con verdugos.

Vivimos un tiempo de confusión y crisis que exige el compromiso de quienes conciben a España como un plebiscito diario de la ciudadanía, expresión de un proyecto que se asienta en una convivencia democrática que llega hasta el mismísimo derecho a la disidencia. Sin embargo, esa supuesta “segunda transición” que quieren imponernos algunos, aseguró, la están diseñando aquéllos que no creen en España, es decir, los nacionalistas.

A juicio del historiador, el nacionalismo español se ha diluido en la descentralización de las Autonomías y en Europa: expresiones de modernidad y madurez democráticas. Por el contrario, los nacionalismos periféricos se asientan en la tierra, las fuerzas telúricas y los mitos idealizados, los muertos…, el hecho diferencial esculpido en el contraste con “el otro”, lo que en su expresión terrorista extrema lleva a la destrucción de personas concretas. En definitiva, en presupuestos antidemocráticos compartidos por el fascismo; pues el mismo siempre ha sido un comunitarismo radical. 

García de Cortázar reivindicó al pacto constitucional como base para la convivencia colectiva; al que se oponen, en su desarrollo democrático, tres “armas”, manejadas con soltura y eficacia, los nacionalismos enemigos de una España a la que ni siquiera reconocen su existencia: la lengua, la etnia, la falsificación histórica.

 ¿Qué han diseñado para España unos nacionalistas que no creen en ella? Acaso, un Estado confederal que no sería sino la abolición de la soberanía nacional; una fugaz fase transitoria de la “construcción nacional” de entes imaginarios cuya pertenencia se determinaría por la adhesión política. Lo contrario de una ciudadanía libre. 

En todo ello subyacería una supuesta dicotomía: España plural versus España de las Autonomías. Un debate falso, pues quienes defienden la etérea España plural no creen en ella, instrumentalizándola, a su vez, para la construcción de sus proyectos privativos, a expensas de la realidad negada. Pero no toda la responsabilidad es de los nacionalistas. Cierta izquierda española, aparentemente hoy mayoritaria, ha renunciado al decisivo principio de igualdad de los ciudadanos ante la ley, al asumir como válida la ecuación nacionalismo = progresismo. Y es que esa fórmula ha sido nefasta, recordó: pues no hay más que mirar a Cataluña donde fue asumida por la izquierda hace 30 años, lo que ha provocado un dominio cultural absoluto de la sociedad catalana por el nacionalismo; situación que contrastaría, siempre según el criterio de D. Fernando, con la capacidad de resistencia cívica demostrada en el País Vasco. Pero, el riesgo sigue ahí y avanza: no hay más que observar la deriva manifestada por Patxi López y sus amigos. 

Nación española como ejercicio de modernidad y de la razón construido sobre un proyecto político de futuro, que se apoya en una historia compartida. Liberalismo frente a oscurantismo. Soberanía nacional frente a determinismo ideológico. Igualdad frente a exclusión. Ciudadanía frente a militancia. Nutrida de citas de Argüelles, Ortega, Salvador de Madariaga, Cernuda…; la propuesta refundadora, aunque pueda antojarse paradójica, de un ilustre intelectual español. Jesuita, para más señas.

Páginas Digital, 8 de mayo de 2006

La esencia lesbiana

 Un equipo de científicos del Hospital Universitario Karolinska (Estocolmo) acaba de descubrir que el cerebro de las lesbianas reacciona de forma diferente a ciertas feromonas que el de las demás mujeres. El estudio aviva la agria polémica sobre si el homosexual nace o se hace. Entre el hombre más viril y la mujer más femenina existe un amplio abanico de identidades sexuales, todas naturales. O no.

 

Para algunos, la conducta homosexual es una opción sexual debida a la naturaleza, esto es, que tiene una base biológica. Para otros, sin embargo, se trata de una desviación o perversión del comportamiento erótico que califican como normal y que identifican con la heterosexualidad. Estamos ante dos posturas opuestas y en gran medida irreconciliables.

 

En sus reclamaciones, los homosexuales piden que se reconozca la atracción entre personas del mismo sexo como algo natural en ellos, o, lo que es lo mismo, que los homosexuales "nacen y no se hacen". ¿Y qué opina la ciencia al respecto? ¿Existe realmente una base biológica de la gaycidad? Veamos.

 

En el último número de la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), un equipo de neurólogos del Departamento de Neurociencia Clínica del Hospital Universitario Karolinska, en la capital sueca, cuentan que las lesbianas responden de forma diferente a los estímulos de las feromonas que las demás mujeres, aunque lo hacen de manera distinta que los hombres gays. La mayor parte de los científicos aceptan la posibilidad de que dos sustancias segregadas por nuestro cuerpo actúen como feromonas, sustancias químicas inodoras que nuestro cuerpo produce y tienen como única misión afectar nuestro comportamiento sexual y atraer al sexo opuesto. Estos elixires eróticos son captados por el órgano vomeronasal (OVN), un botón de neuronas alojado en nuestra nariz.

 

En los animales, las elección de compañero para reproducirse viene determinada en gran medida por ciertas feromonas. Éstas son procesadas en una región del cerebro que se conoce como hipotálamo anterior, concretamente en una área llamada preóptica que se ha identificado como los centros de apareamiento masculino y femenino. Una lesión en este núcleo sexual altera drásticamente la conducta de apareamiento en los animales. Si se hace en ratas macho, por ejemplo, éstas reducen su actividad coital y muestran mayor interés por los estímulos de sus compañeros del mismo sexo que por los de las hembras. Y si la misma operación se le practica a ratas hembra, éstas dejan de lado a los machos y se sienten "atraídas" por sus compañeras de jaula.

 

En el ser humano, la función reproductora viene mediada por una circuitería neuronal asentada en el hipotálamo anterior. Algunos científicos sostienen que existen razones fundadas para creer que estos circuitos juegan un papel principal en la integración de las hormonas y los estímulos sensoriales que dirigen nuestro comportamiento erótico, así como que podrían estar implicados en nuestras preferencias sexuales. Basan su tesis en que en nuestra área preóptica existen unas células que controlan la síntesis de luteína, proteína reguladora de la secreción de testosterona en el hombre y que en la mujer controla la maduración de los folículos, la ovulación, la iniciación del cuerpo lúteo y la secreción de progesterona.

 

Las mencionadas células, que nacen en la mucosa olfativa, median en el feedback de estrógeno, que curiosamente es diferente en hombres y mujeres, y diferente en hombres hetero y homosexuales.

 

Otro de los pilares en que se sustentan los defensores de este dimorfismo sexual a nivel cerebral es que en el hipotálamo anterior se hospeda un conglomerado de neuronas que es diferente en los dos sexos y, según un estudio, tiene diferente tamaño en varones homo y heterosexuales. La misma desigualdad volumétrica fue encontrada hace dos décadas en una región cerebral que se conoce como núcleos supraquiasmáticos, que contienen los relojes que cronometran los ritmos circadianos.

 

La verdad es que desde los años 70 los científicos vienen hurgando en nuestros centros hipotalámicos para entender nuestras inclinaciones sexuales: en 1978, el grupo de Roger Gorski encontró que en el hombre la mencionada área preóptica es de doble tamaño que en la mujer. A principios de los 90, el neurólogo inglés Simon LeVay amplió estas diferencias cerebrales a los homosexuales. LeVay y su equipo del Salk Institute, en La Jolla (California), describieron cuatro núcleos "eróticos" en el hipotálamo anterior, que identificaron abreviadamente como NIHA1, HIAH2, NIHA3 y NIHA4. Sus trabajos se centraron concretamente en el tercero, pues vieron que el NIHA3, que es 2,5 veces más pequeño en la mujer que en el hombre, tenía el doble de tamaño en los hombres hetero que en los gays. Por tanto, el NIHA3 de estos últimos era similar en volumen al de la mujer.

 

La investigación del neurólogo, que fue practicada en 41 cadáveres, fue acogida con entusiasmo por la comunidad homosexual, aunque no toda, pues un sector se niega a aceptar un posible "defecto biológico" en su sexualidad, algo que sólo hace fomentar la discriminación. No obstante, los resultados de la investigación de este prestigioso investigador no son compartidos por toda la comunidad científica. Voces críticas argumentan que los datos aportados no son concluyentes y que como mucho constituyen un primer paso para entender la compleja sexualidad humana. Algo que, por cierto, acepta LeVay.

 

En 1993, dos años después de que el neurólogo inglés publicara sus estudios en Science, otro investigador saltó a la primeras páginas de la prensa internacional al anunciar en la misma revista una conexión genética de la gaycidad. Dean Hammer y sus colaboradores del Instituto Nacional del Cáncer (EEUU) venían a decir que la clave de la homosexualidad se hallaba en el cromosoma X, concretamente en una región bautizada como Xg28. La polémica no se hizo esperar, hasta que cuatro años más tarde otro informe, en Genetic Nature, desmontaba los argumentos de Hammer, por cierto gay, y descartaba la existencia de unos patrones genéticos comunes en la homosexualidad después de analizar el ADN de 52 parejas de hermanos gays.

 

Aun así, los genes siguen planeando en los laboratorios de la conducta humana. Sin ir más lejos, hace dos años Eric Vilian, genetista de Los Ángeles, descubrió que 54 pedacitos de ADN organizan de manera diferente los cerebros de hombres y mujeres. En concreto, 18 son más activos en los primeros, y 36 lo son más en los segundos. ¿Pero qué hace ese medio centenar de genes? No se sabe.

 

Hoy, nuestro hipotálamo vuelve a estar en el punto de mira de la neurosexología. Los científicos escanean los cerebros de hombres y mujeres, homos y heteros, con la intención de hallar las claves de nuestras elecciones sexuales. Ivanka Savic y sus colegas del Instituto Karolinska creen haber dado con una. En ella hay dos feromonas implicadas: el derivado de la progesterona 4,16-androstadien-3-one (AND) y el esteoroide similar al estrógeno estra-1,3,5 (10), 16-tetraen-3-ol (EST). La AND se encuentra en el sudor masculino en una concentración 10 veces superior que en el femenino, y la EST está presente en la orina de las mujeres embarazadas. En un estudio anterior, los investigadores suecos hicieron oler estas dos feremonas a un grupo de personas de diferente opción sexual mientras que sus cerebros eran escaneados con un tomógrafo de emisión de positrones (PET), equipo de imagen médica que permite ver en vivo y en directo las regiones cerebrales que se activan y se apagan ante determinados estímulos.

 

El equipo de Savic se encontró con que los hombres homosexuales y las mujeres heterosexuales activaban las mismas neuronas del hipotálamo anterior en respuesta a la feromona masculina, la AND. Por el contrario, la EST sólo "encendió" el hipotálamo de los varones heterosexuales.

 

¿Y qué ocurre en la cabeza de las lesbianas? Para saberlo, Savic invitó a 12 mujeres con esta orientación sexual a someterse al mismo experimento. El resultado fue del todo inesperado. A diferencia de los otros grupos estudiados, las lesbianas respondieron al olor de las dos feromonas con la misma intensidad. En concreto, la forma en que sus cerebros procesan la AND y la EST se parece más a la de los hombres heterosexuales que a la de las mujeres heterosexuales. Otro hallazgo no menos interesante es que la afinidad neurológica de las lesbinas con el sexo opuesto no fue tan marcada como la que encontraron en el estudio anterior entre los hombres gays y las mujeres heterosexuales. Para Savic, estos resultados indican que la homosexualidad femenina es bastante diferente a la masculina, al menos en sus bases biológicas.

 

Como era de esperar, el estudio sueco vuelve a levantar una polvareda entre quienes defienden posturas extremas sobre la identidad sexual. Si los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, ¿de qué planeta vienen los 280 millones de homosexuales que hay en el mundo? ¿Y los 12 millones de bisexuales? ¿Comparten todos ellos una misma conducta transgresora? ¿Su orientación tiene una raíz biológica o es el resultado de la socialización y las experiencias vividas de cada individuo? ¿Se nace o se vuelve uno gay o bi? Una cosa está clara: los científicos tienen muchísimo trabajo por delante.


Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 7 de mayo de 2006


El congreso «Europa por la vida» sale en defensa del embrión humano

MURCIA, viernes, 5 mayo 2006 (ZENIT.org-Veritas).- El congreso «Europa por la Vida» que se celebra del 4 al 7 de mayo en la Universidad Católica San Antonio de Murcia (UCAM) se ha convertido en una articulada defensa del embrión humano.

El encuentro fue inaugurado este jueves con una conferencia del cardenal Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, en la que reconoció que el hombre «no puede volverse objeto de las de aventuras de la ciencia, por muy arrogante que ésta sea».

Según el purpurado, la discusión sobre si el embrión es o no persona es una discusión que ya se había cerrado hace muchos años, e indicó que la reapertura de este «dilema superado por la ciencia» se debe a una serie de intereses «que no tienen nada de científicos».

«No hay un Estado que pueda arrogarse el derecho sobre la vida de un niño, porque el hombre no es una cosa, sino una imagen que viene de Dios», añadió, constatando que la familia y la defensa de la vida humano son «un sello» del pontificado de Benedicto XVI.

En este sentido se expresó también el obispo de Cartagena y presidente de la Subcomisión para la Familia y la Vida de la Conferencia Episcopal Española, monseñor Juan Antonio Reig Pla, quien afirmó que «la Iglesia siempre ha enseñado que el ser humano debe ser tratado como persona desde el momento de la concepción y por tanto se le deben reconocer los mismos derechos que a toda persona, especialmente el derecho inviolable a la vida».

Derechos asesinos
En su discurso inaugural, el presidente de la UCAM y consultor del Consejo Pontificio para la Familia, José Luis Mendoza, centró la atención del congreso «en aquellos atentados, que hacen referencia a la vida naciente y en fase terminal, que suscitan graves problemas por el hecho de que en la conciencia colectiva tienden a perder el carácter de “delito”, para pasar a ser un derecho, hasta el punto de obtener su reconocimiento por parte de los estados, y su ejecución, mediante la intervención gratuita de los mismos agentes sanitarios».

Mendoza criticó la «inversión de grandes sumas para la obtención de productos farmacéuticos que hacen posible la muerte del embrión en el seno materno, sin necesidad de recurrir a la ayuda del médico», así como «la política antinatalista dirigida contra los países pobres».

«No menos graves son las amenazas que afectan también a los enfermos incurables y a los terminales, en un contexto social y cultural, que haciendo más difícil afrontar y soportar el sufrimiento, agudiza la tentación de resolver el problema del sufrimiento eliminándolo en su raíz», añadió.

Se refirió también a la aprobación del «matrimonio homosexual»: «Esta medida ha generado un grave desorden social y moral por parte de los gobiernos que lo han impuesto de manera dictatorial; hecho que en España ha sido rechazado por millones de españoles en diversas manifestaciones».

Censura en los medios
Por su parte el sacerdote y periodista Santiago Martín, consultor del Consejo Pontificio para la Familia, denunció que se da una censura en los medios de comunicación, basada en el silencio, la tergiversación o la ridiculización de los argumentos de las instituciones que defienden la vida y la familia.

La familia, patrimonio de la humanidad
Por su parte, el cardenal Ricardo María Carles, arzobispo emérito de Barcelona, afirmó este viernes que «si se quiere desestructurar una sociedad, hay que comenzar por desestructurar el matrimonio».

Para el purpurado «la decadencia de estabilidad de la vida familiar está intrínsecamente ligada a la decadencia de la democracia, entendida en el sentido filosófico, como un sistema de gobierno que reconoce el valor soberano del hombre».

Por este motivo se preguntó si ha llegado el momento de pedir que «el matrimonio sea patrimonio de la humanidad».
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Minuto Digital participó en las Primeras jornadas liberales en la red

El pasado fin de semana se celebró en Santiago de Compostela, con la asistencia de la eurodiputada Loyola del Palacio, la primera jornada liberal en la red. A dicho encuentro asistieron un nutrido grupo de blogeros, que reivindicaron el espacio de libertad y pluralidad que supone Internet y concluyeron en la necesidad de contar con una fuerte y dinámica presencia en la red de opiniones alternativas al pensamiento único dominante.

Como ponentes del acto asistieron Don José Vilas Nogueira, Catedrático de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago de Compostela, que analizó la situación política española en la actualidad y la influencia de los medios de comunicación en la sociedad. Por su parte el profesor Miguel Cancio de la Facultad de Ciencias Economicas y Empresariales de Santiago de Compostela, centró su intervención en la critica a las tendencias totalitarias que cada día se detectan con más descaro en el gobierno de Rodríguez Zapatero. Por su parte nuestro colaborador, Mateo Requesens, que en representación de Minuto Digital acudía al evento, subrayó el potencial de los diarios digitales e Internet en el mundo de la comunicación y la necesidad de no dispersar los esfuerzos de las diversas sensibilidades de la derecha para evitar que en Internet se produzca el mismo monopolio que en los medios tradicionales y la cultura tiene la izquierda. Por su parte Luís Balcarce, pionero en el mundo de las bitácoras expuso su experiencia y destacó la capacidad de influencia de los blogs en el mundo de la política actual.

Loyola del Palacio cerró el turno de intervenciones resaltando la situación por la que atraviesa España, en la que el gobierno socialista mira al pasado, añorando una fracasada II República y olvidando que con la Constitución de 1978 todos partimos desde cero hacía un futuro en común que quería olvidar rencillas pasadas. Igualmente denunció la pretensión totalitaria de la izquierda de atribuirse el derecho exclusivo de decidir quien defiende y quien no, la libertad, la democracia y la paz, comportamiento que erróneamente se toleró por parte de la UCD durante la transición. Por último Loyola del Palacio brindó su apoyo personal a las nuevas tecnologías y a la red.

 

 

Minuto Digital, 2 de mayo de 2006