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Políticamente... conservador

Derecha política, hoy

¿Basta sólo el candidato para ganar?

¿Basta sólo el candidato para ganar? Cumpliendo con los rígidos estatutos de los partidos, con la solemne liturgia interna, se supone que tanto José Luis Rodríguez Zapatero como Mariano Rajoy a fecha de hoy ya han sido oficialmente proclamados candidatos a la presidencia del Gobierno por sus respectivos órganos de los partidos. Para ambos ha sido un mero trámite estatutario interno. Y ahora toca lanzarse a la precampaña y campaña electoral hasta el 9 de marzo. La suerte parece que está echada: José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, "he aquí la cuestión".

Rajoy se presentó en un baño de multitudes en Valencia haciendo lo que sabe hacer: prometiendo la mayor reducción de impuestos de nuestra democracia y Zapatero este fin de semana hizo lo propio con su correspondiente "toque o talante personal", acompañado por primera vez de su mujer Sonsoles, y haciendo hincapié en "la mirada positiva" que tiene hacia la realidad.

 

Análisis del marketing político aparte, que puede ser muy jugoso, uno se queda con la sensación de que la política española asume cada día más un carácter personal. Que la gran batalla electoral ya no se juega en el plano de las ideas. En primer lugar dentro de los grandes partidos. Ya no existen corrientes o sensibilidades que permitan aportar pluralidad a los proyectos políticos.

 

Los años en que dentro del PP existían los liberales o los democristianos, por poner algunos ejemplos, con sus correspondientes fundaciones, verdaderos hervideros de opiniones y corrientes de pensamiento, han pasado a la historia. De igual manera ha ocurrido con el PSOE. ¿Dónde están los utópicos guerristas o aquel "pepito grillo" representado por la Izquierda Socialista de Antonio García Santesmases?

 

Con tan plano perfil interno, por no llegarlo a calificar de pobre, uno se pregunta cómo es posible engendrar un programa electoral con iniciativas atractivas para la sociedad, pegadas al terreno de las preocupaciones de la sociedad y, a la vez, dando respuestas realistas a sus problemas. Porque éste es ahora el principal trabajo de los partidos políticos, la redacción de sus programas electorales.

 

Pero no. Ahora PSOE y PP se la juegan todo en el lanzamiento estelar de su líder y candidato. Parece que con eso prácticamente todo está hecho. Al PSOE, con toda su historia centenaria, le vemos apostando todas sus cartas a la persona de José Luis Rodríguez Zapatero. PSOE ya es igual a Zapatero, él asume, encarna el partido. Con que le conozcan y caiga bien, ya vale para ganar. Exactamente igual pasa con Mariano Rajoy en el PP.

 

Desaparece el debate interno sobre las ideas y también desparecen los equipos. La apuesta de los partidos es exclusivamente el candidato, no su equipo. Recuerdo cómo ganó en 1996 José María Aznar rodeado de un ramillete de buenos políticos en torno a él: Francisco Álvarez Cascos, Rodrigo Rato o Luisa Fernanda Rudi, por citar algunas de las grandes espadas, porque verdaderamente eran muchos y muy buenos los primeros espadas.

 

José Luis Rodríguez Zapatero o Mariano Rajoy, es la única disyuntiva. Estas elecciones son las más personalistas de los últimos comicios celebrados en nuestro país. Poco debate de ideas y pocos equipos. Si la política española comienza a apostar sólo por las personas candidatas, sería el momento entonces de implantar sin miedos las listas abiertas en los partidos, pero quizás todavía no hay la madurez suficiente como para hacerlo.

 

Raquel Martín

Páginas digital, 27 de noviembre de 2007

Complejos de la derecha 'popular'

Complejos de la derecha 'popular' ¿Quién va a hacer el trabajo a Rajoy mientras duermen y retozan sus asesores? Debe aprender o abandonar la nave sin más dilación. Aún hay tiempo para sacar a Rodríguez Zapatero de Moncloa por la vía democrática. Mariano Rajoy no sirve ya para la empresa, como apuntó hace unos días un significado miembro de su partido. "No nos sirve ya, se ha quemado él solo y no ha sido capaz de ‘fabricar’ un recambio". Después de estas palabras y de lo que a diario nos confirman destacados miembros del Partido Popular, nos atrevemos a hacer una pregunta: ¿Por qué tanto complejo en la derecha?

 

No más confianza que Rajoy genera el actual Gobierno. Un Gobierno de ‘Zetapé’ mucho más cercano a "hombres de paz" como Otegi, De Juana y Josu Ternera que a las víctimas del terrorismo y a los que sufren a diario el odio, la amenaza y la extorsión. Así parecen estar las cosas... Los líderes ‘peperos’ están acomplejados y la ciudadanía es consciente de ello. Es lo peor que les puede pasar a Rajoy, a Angelito Acebes y a Eduardo Zaplana. Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón están en otro estrato. Algunos de los líderes del Partido Popular empiezan a esconderse de las víctimas, como hizo ayer don Mariano Rajoy, cuando durante estos últimos años se han apuntado a un ‘bombardeo’, con tal de rentabilizar un trabajo que desde el principal partido de la oposición han sido incapaces de sacar adelante. Los intereses y los egoísmos mandan.

 

Después de leer con detenimiento la entrevista que aparece en el diario El Mundo, observamos que Mariano Rajoy utiliza un mecanismo de compensación propio de quien está desconcertado y con bastantes menos apoyos de los que cree. Mientras en varias comunidades le piden cuentas, además de trabajo serio y riguroso, él se aleja de las víctimas con la disculpa de la agenda; una agenda que ha modificado cuando le ha convenido – por egoísmo o interés – como lo hizo cuando José Mª Aznar le obligó a hacer acto de presencia en el lugar del desastre del Prestige.

 

No debería escandalizarse Mariano Rajoy cuando ‘Pepiño’ Blanco, don José, le dice las verdades del barquero ante su huida de la manifestación convocada por la AVT. Si ha actuado de esa forma, eso quiere decir que los amenazados e insultados por el entorno abertzale y la banda terrorista tampoco vamos a contar con su apoyo, en caso de necesitarlo. Se supone que su agenda se lo impedirá. Ya se sabe lo que dice el refrán.

 

La derecha sigue asustada, encerrada en si misma y sin argumentos serios. Nos duele por lo que ello supone. Y nos duele más aún, porque esa derecha cree que los liberales le harán el trabajo sucio contra ‘Zetapé’. Están muy equivocados quienes así piensan, mientras no cambie de dirigentes el Partido Popular, así como de estrategia y estilo. ¿En qué país de acomplejados vive la derecha? ¿Será por eso lo del apelativo de ‘Maricomplejines’?

 

Jesús Salamanca Alonso, analista político y profesor EPA

http://jesaal.wordpress.com

Diario Liberal, 26 de noviembre de 2007

 

 

Dos partidos en el PP

Dos partidos en el PP

La manifestación de la AVT ha tenido la virtud de mostrar la realidad política con que nos enfrentamos: el gobierno colaborador de la ETA y glorificador de los chequistas la saboteó, lógicamente, desde su misma convocatoria, mientras intentaba intimidar a Alcaraz con una denuncia temeraria y antidemocrática. El PP tuvo que fingir su apoyo –sigue habiendo ahí un caladero de votos-- mientras en la práctica la saboteaba igualmente. Nada más embarazoso para Rajoy y sus bajos perfiles que las movilizaciones ciudadanas contra la política balcanizante del gobierno. Apenas pasada la molesta manifestación, ya olvidada: Rajoy ni ha vuelto a mencionarla, y a continuación Elorriaga, en éxtasis futurista, proclama el deseo de competir con el PSOE por los favores de CiU y el PNV, convirtiéndolos una vez más en eje de la política española. Y la traición, cada día menos desembozada, al mejor legado de Aznar. El PP ha degenerado en puro oportunismo, un partido sin política propia, sin ética y sin estética.

 

No todo ese partido es igual, pero está cada día más claro quiénes mandan, mientras, como pasó a Rosa Díez y otros en el PSOE, el sector sano se halla cada día más marginado. Marginado y acobardado, incapaz de plantar cara dentro del partido o de seguir el ejemplo de la ex dirigente socialista y de arrostrar algunas dificultades temporales. Hasta en el PSOE, con bocazas como Bono o Ibarra, hay en ese sentido más pluralismo y un poco más de valor. También persiste en muchos votantes del PP la esperanza gregaria de que el partido cambie, de lo cual hay muy pocos indicios. Ese tipo de esperanza que ha solido llevar a la perdición.

 

Pío Moa

Libertad Digital, 26 de noviembre de 2007

No sin Mayor Oreja

No sin Mayor Oreja No le han llamado. Desde Génova no le han llamado para confirmarle que encabezará la lista del PP en Toledo, y eso que el encargo tendría poca importancia. Los chicos de Juan Costa –trasunto de Rato- que andan elaborando el programa le rehuyen. El ex ministro de Ciencia y Tecnología, al que las vocales siempre le traicionan y se le abren en busca de un escaparate de la calle Serrano, anda como loco encargando seminarios a la gente de FAES para que le empaqueten nuevas ideas pero huye de él.

Para Mayor Oreja, voz de donde se fabrican los ecos de las palabras sinceras, lo de estar al frente de la lista de la ciudad del Tajo sería una nadería, pero es que ni eso. Siempre que ha encabezado una candidatura se ha salido. Así fue en las pasadas elecciones europeas, cuando lo mandaron poco más o menos que a los leones. Andaban entonces, junio de 2004, muy sonados por haber perdido las elecciones de marzo. Y Jaime Mayor les brindó unos resultados del 41,3 por ciento, los mejores de las tres anteriores convocatorias. Sin organización que le respaldara, sin sociólogos de diseño y sin magos electorales y de comunicación -que entonces no había nadie para nada en Génova-, con su estilo artesanal de hacer política, generando confianza en el electorado, se quedó a un diputado del PSOE. El suyo ha sido siempre un cartel de éxito.

 

En las autonómicas de 2001 en el País Vasco, con aquella locura que hizo Aznar de presentar a un recién cesado ministro del Interior, sin tiempo para aterrizar y para contrarrestar la infernal campaña que se hizo desde los medios públicos, los populares también obtuvieron los mejores resultados de su historia: 326.933 votos, un 23,12 por ciento. Si en España hubiese algo parecido a las listas abiertas, donde se presentara barrería porque acumula un capital de fiabilidad, honradez y realismo que a muchos votantes les entusiasma. Muchos le reconocen un liderazgo social que otros compañeros de su propio partido ni sueñan.

 

Pero no se acaban de decidir a proponerle lo de Toledo y, lo que es más serio y más grave, no cuentan con él, que lo importante no es el cargo. Van camino de interiorizar los mensajes de Cebrián y de Pedro J.Ramírez. Cebrián, que durante la primera legislatura del PP lo apoyó como ministro del Interior, lo convirtió en la segunda legislatura en uno de los objetivos a derribar. Si había que combatir a un PP que había ganado por mayoría absoluta, era necesario arrastrar la imagen del ministro del Interior, convertirlo en una especie de troglodita, en un pesado pesimista, profeta de calamidades que anda siempre hablando de lo malo que es negociar con ETA. Era necesario cambiar su icono, hacerlo antipático, para abonar un diálogo político con los terroristas. Y el Grupo Prisa lo consiguió. Tanto es así que ahora, cuando alguno de sus compañeros de partido oye hablar de él, tuerce la cabeza y hace un gesto de incomodidad, como si les hubieran hablado de un pecado molesto del pasado, como si, en lugar de haber acumulado votos, su nombre estuviera asociado a algo que hacerse perdonar. Es, en parte, el resultado de haberle comprado el producto a Cebrián y, en parte también, el miedo a que sea necesario el pacto con los nacionalistas y a que un Mayor con demasiado protagonismo lo impida.

 

Al ostracismo por su antinacionalismo parece que ahora se va unir el ostracismo por su catolicismo. En el artículo de Raquel Martín “Pedro J. defiende Educación para la Ciudadanía”, se analizaba con precisión la carta del director de El Mundo del pasado domingo. Como Cebrián en su momento condicionó la agenda del PSOE, Pedro J. quiere ahora un PP alejado del 11-M (curiosa decisión la suya, después de haber estado vendiendo muchos periódicos con este asunto) y distante de la Iglesia católica. No da nombres, pero todos en Génova han entendido que estaba poniendo en la picota a Mayor Oreja, que es el que está batallando contra el laicismo, convencido de que tiene la misma raíz que el nacionalismo.

 

Hete aquí que la derecha y la izquierda periodística coinciden en un punto: en la necesidad de quitar de en medio a una de las pocas presencias católicas. Es sin duda legítimo que un director de un periódico, en la intimidad de su gabinete, redacte un artículo diciéndole al PP o al PSOE cuál debería ser su rumbo. Pero en una democracia madura, es conveniente que los partidos no sólo escuchen las recomendaciones de reputados analistas y estén también pendientes de la calle o de sus votantes. En este caso, lo que dicen se oye con más claridad que algunas vocales: “no sin Mayor Oreja”.

 

Fernando de Haro

Páginas Digital, 21 de noviembre de 2007

Y Pedrojota, tocando las narices. El PP lanza un programa lleno de buenas ideas y vacío de principios

Y Pedrojota, tocando las narices. El PP lanza un programa lleno de buenas ideas y vacío de principios El PP ha celebrado una convención que supuestamente es su banderazo de salida para las próximas elecciones. En su discurso final, Mariano Rajoy ha señalado una serie de objetivos bastante razonables, aunque desprovistos de fervor. Es obvio que se ha abandonado la “tentación Sarkozy”, el discurso de principios, para ceñirse al confortable estilo “centrorreformista”. Lo que no podían esperar en el PP era que, ese mismo día, uno de sus principales apoyos mediáticos, Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, golpeara a Rajoy con un sonado artículo repleto de tópicos “progres”. Esto se calienta.

Lo que Rajoy ha dicho en la convención del PP lo ha resumido él mismo en tres puntos: “Que dejemos tranquilas las cosas que no precisan más discusión y no crear problemas donde no los hay. Resolver los problemas que realmente preocupan e incluso roban el sueño a los españoles. Prepararnos para el futuro”.

 

Un programa templado

 

Rajoy apuesta por construir lo que él llama un “nuevo consenso”, que en realidad es un consenso sobre lo anterior: “lo primero que haré si gano las elecciones, será llamar al principal partido de la oposición y tratar de establecer un Nuevo Consenso institucional que despeje cualquier duda sobre las cosas que no se tocan o que se tocan de común acuerdo, porque son patrimonio de todos los españoles y no pueden estar al arbitrio de cualquier gobernante”. Más interesante es ver en qué consiste ese “nuevo consenso”: en subrayar que no hay otra nación que España y en cerrar el Estado de las autonomías fijando “un núcleo básico de competencias del Estado que sean intransferibles”.

 

El paquete del consenso incluye algunas otras cosas bastante acertadas, como “garantizar la capacidad de las Cortes para regular la política educativa y lingüística”: “Garantizaremos por ley –dice Rajoy- el derecho a utilizar y a aprender el castellano en todas las etapas del sistema educativo en toda España”. El “nuevo consenso” incluye determinar líneas estables en política exterior, política anti-terrorista, “poner fin al chalaneo de los resultados electorales” (eso va por el exceso de poder de los nacionalistas), etc.

 

Como era de esperar, el punto más extenso de la propuesta del PP es el económico: “Si los españoles quieren, si nos confían el gobierno, realizaremos una gran reforma fiscal para ayudar a todas las familias que lo están pasando mal”. El paquete incluye exención de IRPF para salarios por debajo de los 16.000 euros anuales, incorporación masiva de las mujeres al trabajo asalariado (una obsesión del PP), subida de las pensiones más bajas… La idea es muy razonable: con más dinero en el mercado –dinero particular, el de la gente-, aumenta el consumo, y con él la producción, y con él, el empleo, lo cual aumenta de nuevo el dinero en circulación… El “círculo virtuoso”.

 

Rajoy se permitió también una parte “comprometida” en su discurso, apelando a principios y, en particular, al sentimiento nacional: “Somos una nación valiente, pujante, trabajadora, emprendedora, capaz… Podemos ser ambiciosos”. Y también: “Me llena de orgullo que aplaudan a nuestros deportistas internacionales. Pero quiero que aplaudan a nuestros científicos, a nuestros ingenieros, a nuestros trabajadores, a nuestra capacidad para convivir en paz, a nuestro amor por la libertad, a nuestra defensa de los derechos humanos. Quiero que hagamos las cosas bien para que otros puedan contemplarse en nuestro espejo y seguir nuestro ejemplo”.

 

Las flaquezas y el aguijón

 

Lo que se puede reprochar a Rajoy en particular, y al PP en general, es que en toda esta batería de propuestas parece haber prescindido por completo de cualquier discurso sobre principios, sobre ideas fuertes. La carencia resalta más si comparamos este discurso con el que pronunció Sarkozy en Bercy pocos días antes de las elecciones que le llevaron a la victoria. El PP se ha agarrado a dos banderas –una en cada mano- que son la unidad nacional y la bonanza económica. Es un repertorio que cuadra bien con el talante “gestor” del centroderecha español y más concretamente del propio Rajoy. Ahora bien, es el mismo repertorio que no pudo derrotar al PSOE en 2004.

 

El PP elude discursos más “fuertes” para evitar compromisos de tipo ideológico: nada le resultaría más dañino –piensan en Génova- que ser identificados con una “derecha doctrinal”. Y sin embargo, en Génova deberían saber que, haga lo que hagan, nunca dejarán de reprocharles el ser la derecha, entre otras razones porque esa es exactamente su función en la política española.

 

Como para disipar en el PP cualquier expectativa en ese sentido, el mismo domingo publicaba Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, una de sus cartas-homilía en la que literalmente bañaba en lodo al equipo de Rajoy. Según Pedrojota, que responsabiliza a Aznar de las pocas expectativas actuales de Rajoy, lo que el PP tiene que hacer es sumarse a la lucha contra el cambio climático, apoyar la ley de matrimonios homosexuales, apoyar la investigación con embriones humanos, apoyar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, alejarse de cualquier convergencia con las posiciones de la Iglesia Católica, dejar de apoyar a las víctimas del terrorismo y apoyar al Gobierno en la lucha contra ETA.

 

El programa de Pedrojota habrá sorprendido a quienes desde hace cuatro años vienen escuchándole y leyéndole. Es evidente que no puede decir esas cosas en serio, porque, en ese caso, la derecha dejaría de ser la derecha. Entonces la pregunta es: ¿Qué nueva maniobra se mueve entre bambalinas para que el director de El Mundo se haya descolgado con semejante alegato? ¿Dinero? ¿Poder?

 

ElManifiesto.com, 19 de noviembre de 2007

¿Por qué la prensa española no habla nunca de él? La revolución de Ron Paul: un candidato (USA) para la derecha social

¿Por qué la prensa española no habla nunca de él? La revolución de Ron Paul: un candidato (USA) para la derecha social

Es la gran sorpresa en la carrera de las presidenciales norteamericanas, y también la esperanza blanca de la derecha social mejor informada. Ron Ernst Paul, de 72 años, natural de ittsburg, Pennsylvania, congresista republicano por Texas y ginecólogo de profesión. La Historia podría colocarle como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano en las elecciones de 2008. Esto de por sí no sería nada del otro mundo si no fuera porque las tesis de Paul están en contra de la opinión de la mayoría de los demás congresistas, tanto republicanos como demócratas. Por eso es tan interesante. Pero ¿qué es lo que piensa y defiende Ron Paul? Aquí explicamos lo que nadie más en España le contará.   

 

La política real se decide en unos pocos lugares y, desde luego, no son las urnas ni las elecciones, porque hay ciertos temas que asumen por igual todos los partidos del espectro político y que, sin embargo, revisten una importancia trascendental para el destino de los pueblos. Por eso, cuando en un lugar estratégico, como por ejemplo la presidencia de los Estados Unidos, se dirime la posibilidad de que un “outsider” tome el control, el complejo político-mediático-financiero y ciertos “lobbies” omnipotentes se ponen muy nerviosos. Es el caso de Ron Paul.

 

Es difícil resumir en unas pocas líneas qué defiende el senador por Texas. Sus tesis entroncan directamente con algunos de los temas estrella del genuino pensamiento tradicional de los Estados Unidos. Básicamente, Ron Paul defiende a ultranza la constitución y la herencia de los padres fundadores. Por este arraigado sentido de la libertad, Paul se ha declarado públicamente en contra de un sistema de identificación nacional y ha votado en contra de cualquier forma de regulación de Internet. Además, está a favor de convertir el cuidado de la salud de los Estados Unidos en un mercado libre, oponiéndose así a la socialización del mismo.

 

En lo económico aboga por el libre comercio, una reducción drástica de los impuestos y un gobierno limitado basado en una fuerte soberanía nacional. Es necesario subrayar que por “reducción de los impuestos”, Ron Paul entiende algo que va mucho más allá de los consabidos recortes a los que nos tienen acostumbrados los políticos al uso. Y es que lo que Paul quiere es la abolición del Servicio de Rédito Interno (el célebre IRS) y del impuesto federal de ingresos. Fuerte defensor de la economía clásica –defiende el retorno al patrón oro y plata como respaldo monetario- Paul jamás ha votado para aumentar impuestos o aprobar presupuestos no balanceados. Sin embargo, pese a defender el libre comercio, Paul entiende que no son estrictamente “libre comercio” las grandes áreas liberalizadas, tal y como pretenden los grandes visionarios mundialistas; más bien se trata de competencia desleal. Por ello, Paul se ha opuesto a “tratados de libre comercio” como el NAFTA y la OMC, entre otros, que en su opinión sirven a intereses especiales y a grandes corporaciones, no a los ciudadanos.

 

Políticamente incorrecto

 

En lo tocante a la política exterior, Paul apoya el no intervencionismo y se opone a las ayudas a países extranjeros. En su opinión, si se debe luchar una guerra, ésta debe librarse para proteger a los ciudadanos, ser declarada por el Congreso, combatida y ganada para luego retirarse del campo de batalla. En plena coherencia con estas ideas, es el único candidato republicano a la presidencia del 2008 que votó en contra de la Resolución de la Guerra de Irak en el 2002 y en contra del USA Patriot Act.

 

En temas sociales de candente actualidad en Europa, Ron Paul, médico de profesión, está en contra del aborto inducido y opina que el gobierno no es quién para redefinir el concepto de matrimonio. Paul opina que la intervención federal en esta cuestión es una “usurpación trascendental en el poder de los Estados”. Por si fuera poco, Ron Paul ha declarado que no debería de haber ningún control federal sobre la educación, de modo que las competencias para impartirla deben recaer solo sobre entidades de carácter local y estatal.

 

Naturalmente, la gota que colma el vaso de la incorrección política es su rechazo tajante a la amnistía de inmigrantes ilegales y a la inmigración en sí, y su defensa del cierre de fronteras, si es preciso recurriendo al ejército, como ejercicio de soberanía nacional.

 

Todas estas ideas son muy poco populares entre las elites políticas demócratas y republicanas y son francamente odiadas por los ideólogos neoconservadores, así como por el lobby pro-israelí, todos ellos favorables a la intervención militar generalizada en Oriente Medio y a la inmigración irrestricta. Por el contrario, estas cuestiones gozan de gran popularidad entre el pueblo norteamericano, que castigó duramente a la administración Bush en las últimas elecciones legislativas, para ver más tarde cómo, por acción u omisión, el poder demócrata abundaba en exactamente los mismos errores del actual presidente.

 

La popularidad de Paul se está construyendo desde la nada. Un ejército de voluntarios alienta y promueven la denominada “Ron Paul Revolution”, de manera que es ya el tercer personaje más citado en los motores de búsqueda de Internet y sus foros, en inglés y español, crecen por igual. Además, el pasado 5 de noviembre los voluntarios de Ron Paul hicieron historia al conseguir el record histórico de donaciones para un candidato, cuando 36,672 donantes únicos –de los que unos 20.000 donaban por vez primera- aportaron 4,2 millones de dólares en tan solo 24 horas, todo ello a través de una página web creada al efecto.

 

En Europa la prensa “de derechas”, así como la “progresista”, secuestra a la opinión pública la existencia de terceros candidatos que cobran cada vez más relevancia porque los problemas que preocupan a la gente son sistemáticamente ignorados por los partidos oficiales. Así, cuando en España los “dazibaos” de “El País” y “ABC” o esa especie “pravda” del universo “neocon” de “La Razón” coinciden en omitir temas que preocupan a todos, hablar y escribir sobre Ron Paul supone un maravilloso soplo de aire fresco.

 

Eduardo Arroyo

El manifiesto.com, 12 de noviembre de 2007

RAJOY DEBERÍA LEER A RUSSELL KIRK. Qué es ser de derechas.

RAJOY DEBERÍA LEER A RUSSELL KIRK. Qué es ser de derechas.

          

Mariano Rajoy ha declarado a La Razón: "Hoy en día es muy difícil precisar qué es ser de derechas, de centro o de izquierdas". Estas palabras me hacen recordar la significativa anécdota del cuestionario planteado a Zapatero y Rajoy poco antes de las últimas generales: al llegar a la pregunta sobre cuál era su periódico favorito, Zapatero respondió que El País (eran otros tiempos), mientras que Rajoy citó el Marca. Uno proclamó sin vergüenza alguna su filiación política; el otro evitó tener que pronunciarse.

Ésta es la actitud que ha convertido España en una anomalía: probablemente se trate del único país occidental en el que no existe la derecha política; o, al menos, del único en que el líder del partido que en teoría representa a la derecha confiesa que tiene dificultades para distinguir a ésta de la izquierda.

 

Resulta evidente que si el líder del PP tiene dificultades para precisar, por ejemplo, la diferencia entre las propuestas de Izquierda Unida y las de su propio partido, entonces es que tiene un grave problema (o mejor: tenemos). Desde mi modesta posición, me atrevo a recomendarle, como remedio eficaz (aunque no infalible) para aclarar conceptos, el breve texto de Russell Kirk "¿Qué significa ser conservador?", que podrá encontrar fácilmente en la sección Ensayos Cortos de la web de la Fundación Burke. Allí, en diez puntos, se van desgranando algunas ideas que podrían, si las medita con calma, ayudarle a precisar su posición.

 

Allí descubriría que "los hombres y las naciones están gobernados por leyes morales", y que, en consecuencia, no tenemos "ningún derecho" a "intentar forzar imprudentemente la naturaleza humana o el delicado tejido de nuestro orden social". Corolario: la libertad, pisoteada en repetidas ocasiones por la izquierda, debe ser defendida por la derecha.

 

Y que no se nos diga que estamos hablando de vagas teorías: la libertad de educación (que, bajo el sistema actual de concierto educativo, no es plena) y la libertad de los padres para elegir la educación moral de sus hijos son cosas bien concretas. ¿Más concreción? Introducción del cheque escolar y derogación de Educación para la Ciudadanía: dos medidas que sí podrían galvanizar a la adormecida derecha social.

 

Escribe también Kirk que "la propiedad y la libertad están inseparablemente conectadas"; y añade: "Nivelamiento económico no es progreso económico". ¿Nos animamos a romper el consenso socialdemócrata y a dejar que cada vez más personas decidan qué quieren hacer con una mayor proporción del dinero que han ganado con su esfuerzo?

 

Más adelante leemos: "La sociedad moderna necesita urgentemente a la verdadera comunidad (…) Por medio de las iglesias, las asociaciones de voluntarios, los gobiernos locales y una variedad de instituciones, los conservadores se esfuerzan para mantener a la comunidad sana". La derecha cree en la sociedad civil, la izquierda en el Estado omnipresente. Una reforma de la ley electoral que ayudara a acabar con el excesivo poder de las estructuras de los partidos sería bien vista desde la derecha.

 

Ya para acabar (pero hay más: esto es sólo una degustación), encontraría la siguiente afirmación: "La innovación moral y política puede ser tanto destructiva como beneficiosa (…) Con Lord Falkland, [los conservadores] dicen: Cuando no es necesario cambiar, es necesario no cambiar". La institución familiar, tan sacudida durante esta legislatura, merece ser preservada. Una postura de derechas valora la base natural e histórica del matrimonio, y, en castizo, recuerda que "los experimentos, con gaseosa". Matrimonio es la unión de un hombre y una mujer; lo demás es otra cosa.

 

Aún queda mucho por redescubrir en el texto de Russell Kirk, cuyas implicaciones concretas son poderosas. Confiemos en que, si no Rajoy, algunos jóvenes con sentido de la responsabilidad y ganas de contribuir a una sociedad mejor lo lean con detenimiento. Estoy convencido de que les ayudará a perder complejos, a llamar a las cosas por su nombre y a precisar qué es lo que puede sacar a nuestra patria del atolladero en que entre todos la hemos metido.

 

Por Jorge Soley Climent

© Fundación Burke

Nacho Uriarte "es España" y lidera una juventud diferente

Nacho Uriarte "es España" y lidera una juventud diferente

El presidente de Nuevas Generaciones, Nacho Uriarte, presentó este lunes 1 de octubre la campaña "Somos España" con la que los jóvenes del PP quieren celebrar la Fiesta Nacional el día 12 de octubre, precisamente cuando la unidad de España y sus símbolos son más agredidos por los radicales, pero también cuando más habitual es ver jóvenes con la bandera bicolor. Sin complejos, sin sectarismo, sin nostalgias. Los de Uriarte plantean "la fiesta que nos representa a todos y nos hace sentir orgullosos de España" y quieren llevarla, en tono festivo, abierto a todos y unidos todos bajo la bandera, a los pueblos y ciudades de las cuarenta y nueve provincias en las que existe NNGG. Es una vía de acción juvenil desenfadada, alegre, participativa y flexible, no institucional y sin complejos: un movimiento destinado a tener éxito y a marcar una generación, que además lo necesita.

 

Casi al mismo tiempo, Juventudes Navarras, a través de su presidente, mi amigo el parlamentario Sergio Sayas, se ha comprometido a no usar a los jóvenes como propaganda electoral ni como decorado de los mítines, y creo que esto sería un acierto. Es un estilo marcadamente distinto del de Uriarte, pero no por ello menos novedoso. Vamos a ver iniciativas sin duda atrevidas y originales, como la de no re-cavar los votos de los jóvenes (Diario de Navarra del 29 de septiembre, corregido después), quizás gracias a un Instituto de Juventud que, cómo no, supondrá un freno definitivo a la deriva y el abandono de este sector de la sociedad. Acción desde las instituciones y desde el presupuesto más que desde las plazas y en torno a la bandera. Otra vía de acción, que no tiene por qué ser peor; sólo foralmente distinta.

 

Activistas más heterodoxos que el blog de Pepiño

 

Quizás los de Uriarte no estén tan solos ni su activismo redescubierto sea tan raro, tan malo ni tan peligroso. Y anuncian su "desembarco" el día 12 en Navarra, como en las otras Comunidades donde la bandera no ondea, y eso forzará los cambios o las comparaciones. Me parece muy bien, porque la juventud española, como toda la europea, es más patriótica, militante y generosa, si se sabe llegar a ella, que lo que se suele pensar desde los despachos. Sobran ejemplos.

 

Se acaba de presentar en Italia el resultado de una encuesta a la que contestaron los participantes en una reunión anual de las juventudes de la derecha de aquel país, el Campo Base 2007 que tuvo lugar en agosto en Prata D´Ansidonia. Salvatore Santangelo (de la Ejecutiva de la asociación juvenil de Alianza Nacional, Azione Giovani) y Alfonso Magliocco (de la Ejecutiva estudiantil, en Azione Universitaria), conocidos por su campaña sarkozyana contra el 68, han hecho público un retrato sorprendente de la juventud italiana; sorprendente para quien insista en los tópicos y los lugares comunes del difunto siglo XX. Para Santangelo y Magliocco, el militante de la derecha joven no le gusta dejarse etiquetar, y esto se ve claramente en la encuesta. La juventud "de derechas" sorprende, deja las cosas claras y habla el idioma de quien vive en el tercer milenio. Bastante de lo que sigue puede aplicarse al camino que emprenden y a los jóvenes que van a poder movilizar las Nuevas Generaciones de Nacho Uriarte.

 

Más militantes que la izquierda abertzale

 

Dedicando como media más de treinta horas semanales a la militancia política (gratis, ni que decir tiene), los jóvenes de la derecha social italiana tienen ideas muy claras sobre el antipoliticismo: la mayoría cree que la campaña mediática de deslegitimación de la política es "una maniobra de algunos grupos de presión para debilitar la política y favorecer salidas tecnocráticas". Frente a esta tendencia, para los militantes de AG la política tiene que darse cuenta del amplio descontento y actuar rápidamente una reforma en profundidad, evitando derroches y privilegios. La reforma más urgente para promover el cambio de generaciones parece ser para ellos no sólo el voto a los 16 años sino sobre todo la promoción de asambleas juveniles y de consejos de la juventud municipales. Y desde luego no parece que los jóvenes quieran en Italia cuotas, ni femeninas, ni juveniles. Quieren oportunidades de defender principios, no huecos en las listas.

 

Salvatore Santangelo cree que lo más notable son las ganas de participar. La juventud "de derechas" quiere ser protagonista del futuro, y cree que los principales problemas del país son ahora mismo el coste de la vida, la vivienda, los contratos basura y la inmigración ilegal. Azione Giovani no se ha opuesto a la flexibilización del mercado de trabajo, pero ha exigido a su partido-matriz que se establezcan compensaciones sociales. Sobre la inmigración, el 60% es contrario a que los inmigrantes tengan derecho al voto, y un 30% creen en cambio que pueden tenerlo pero "después de un amplio número de años y sólo si respetan las reglas, trabajan, pagan los impuestos y conocen el idioma". Suma y sigue.

 

Más variopintos que todo el barrio de Chueca

 

Así que la juventud de derechas es de opiniones variadas y flexibles. ¿Una sorpresa? Según para quién. Desde luego estos matices se pierden si uno se apoltrona; por ejemplo, hay allí una juventud no hostil al Islam, "una realidad que hay que tener en cuenta sin rendirse". Y en política exterior, contrarios a la entrada de Turquía en la UE pero a la vez escépticos sobre el uso que Estados Unidos hace de su fuerza imperial; China es "el país que une lo peor del capitalismo con lo peor del comunismo" pero Rusia es "dura porque está obligada a defenderse de las provocaciones americanas". Y sobre las grandes cuestiones, Afganistán, Irak, un gran lamento por la ausencia de Europa. ¿Están locos estos jóvenes?

 

Si se les pregunta por sus líderes preferidos admiran con pasión a Sarkozy, Aznar, Arafat y Kirchner: y si es una sorpresa la presencia del líder palestino, más aún lo es la del argentino, quizás una muestra de simpatía a la que allí justamente y aquí neciamente se llama América Latina. Más bien odiados Fidel Castro, G.W. Bush, Sharon y Margareth Thatcher, y en cambio sus personajes de referencia cultural, poetas identitarios, artistas militantes, van desde Juan Pablo II a Bobby Sands: decididamente están locos.

 

Quizás son, sencillamente, gentes de su siglo y militantes de unas ideas. Para esta derecha joven el enemigo principal es la hegemonía cultural de la izquierda, seguida del pasotismo y sólo en tercer lugar el comunismo, que es un peligro relevante sólo para el 20% de los afiliados. Para ellos, pasadas ya las luchas del siglo XX, hay que hacer política prescindiendo de las viejas barreras y de los viejos frentes, manteniendo sin complejos los principios pero sin miedo a las nuevas formas, a las nuevas alianzas sociales. Rejuveneciendo el liderazgo, eso sí.

 

A Uriarte, si va por ahí, le irá bien

 

Quizás por eso tienen, además de su propia música "alternativa" gustos musicales muy poco previsibles: llevan el ipod lleno de Pink Floyd, Vasco Rossi, rock (con mucha carga de metal: esto puede gustar en especial a Uriarte) y mucha música italiana, sin desdeñar el tecno; los militantes de derecha ven menos televisión que la media, y dentro de eso prefieren las transmisiones deportivas, porque además juegan al fútbol (cada vez menos) y al rugby (cada vez más: pero en serio), el boxeo y la esgrima. Odian las transmisiones de telebasura y les gusta el cine, en especial pas películas épicas y de ación. ¿Verdad que está locos? Sin embargo un público así es el que invoca y convoca Uriarte con su "Somos España". Le irá bien.

 

La juventud europea de centroderecha, de derecha social, es si se quiere ecléctica o quizás alocada, pero en todo caso coherente consigo misma y con sus valores de referencia. No es poco, y no en todas partes triunfa lo mismo. La modernidad, la frescura, la aventura, la tradición, la transgresión y la identidad: todo eso define una juventud militante frente a una juventud institucionalizada. Y no es un juego: lo que Uriarte puede movilizar ahora con sus "desembarcos" son ya las ideas de referencia del movimiento juvenil más grande de Italia (no sólo de la derecha) y de una de las grandes bazas de Berlusconi para vencer las próximas elecciones a través de la movilización social. Nuevas Generaciones tiene a su alcance gentes igualmente capaces.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 1 de octubre de 2007