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Políticamente... conservador

"LA TRAICIÓN DE LOS PROFES": Revel y la pedagogía

Formé parte de ese "colectivo" de profesores progres que quería hacer la revolución desde la escuela. Nos guiamos, yo diría que con buena intención, por unos principios pedagógicos que, con el correr de los años, se han ido transformando en dogmas y se han llevado por delante la autoridad del profesor, la disciplina en las aulas y el interés por el saber y el conocimiento.Abandonar el progresismo, descubrir sus falacias, engaños y mentiras, exige mucho esfuerzo; exige que uno vuelva sobre los propios pasos en la búsqueda desesperada del punto del camino en que se abandonó la buena dirección. En esas andaba yo cuando, en 1996, los socialistas de Felipe González fueron derrotados en las urnas y en España comenzó a gobernar la derecha de José María Aznar. Fue entonces, también, cuando empezaba a generalizarse la implantación de la ley de educación elaborada por los gobiernos socialistas, la LOGSE.  Un buen día, un amigo con el que charlaba del desastre educativo que se avecinaba me recomendó que leyera El conocimiento inútil, de Jean-François Revel, y, en particular, que me fijara en uno de sus capítulos, "La traición de los profes", en el que el pensador francés expresaba sus ideas sobre lo que estaba ocurriendo con la enseñanza en su país.  Así fue como descubrí a Revel. Debo decir que me quedé un tanto aturdida por la claridad y firmeza con que denunciaba la responsabilidad que habían tenido los maestros y profesores de izquierdas en el destrozo de la escuela pública francesa. Más que leer, estudié esas páginas de Revel, que, fotocopiadas y subrayadas, he guardado desde entonces y he utilizado en charlas y artículos sobre asuntos relacionados con la educación.  Para Revel, no cabía duda alguna de que la decadencia de la enseñanza pública francesa era "consecuencia de una opción deliberada, según la cual la escuela no debe tener por función transmitir conocimientos", y de que su origen está en aquel movimiento del 68 que nació en Estados Unidos con un carácter fundamentalmente antiautoritario y de revolución de las costumbres y que, al trasladarse a Europa, se vio rodeado de todos los tópicos de la izquierda más totalitaria.  Para el pensador francés, la pedagogía que desde entonces dominó en Europa se inspiró en dos principios fundamentales: uno de ellos, un feroz antiliberalismo que llevó al profesorado a combatir abierta y decididamente la sociedad capitalista; el otro, que "la simple transmisión del conocimiento era reaccionaria". Según Revel, después de la Segunda Guerra Mundial la enseñanza francesa sufrió una extraña estalinización. La mayoría de los libros de texto de geografía e historia de los años 50 eran bolcheviques. Pero a partir de los 60, en un momento determinado, "el profesorado, no contento con estar inconscientemente sometido a la ideología marxista, decide utilizar su situación privilegiada ante la juventud para combatir la civilización liberal". A partir de entonces, escribió Revel, "la misión de los maestros ya no será enseñar sino acabar con el capitalismo e impedir el paso del imperialismo". En esta nueva tarea no se librarán de participar ni siquiera los libros de lenguas extranjeras. Las escuelas se convertirán en centros de convivencia donde la "apertura al prójimo y al mundo" tomará mayor importancia que el cultivo del saber. Se eliminará completamente el criterio, considerado reaccionario, de la competencia: "El alumno no deberá aprender nada y el profesor podrá ignorar aquello que enseña".  Esto que decía Revel de las escuelas francesas es perfectamente aplicable a la situación española. La izquierda domina en la enseñanza pública, y ¡ay de aquel que, desde ideas conservadoras o liberales, se atreva a enmendar el trabajo llevado a cabo por sus pedagogos, sindicatos, asociaciones y políticos! Cuando lo intentó hacer el Partido Popular, primero con la ministra liberal Esperanza Aguirre y más tarde con la Ley de Calidad de la Educación de Pilar del Castillo, todas las fuerzas del trasnochado progresismo se pusieron en guardia, y no vacilaron en utilizar todo tipo de falacias y subterfugios para impedir que les fuera arrebatado lo que consideran suyo: el control absoluto de la escuela pública. Ahora que las nefastas consecuencias de esa pedagogía progre y de aquella LOGSE igualitaria están saliendo a la luz, y que muchas voces denuncian la decadencia que viene sufriendo la enseñanza pública en España, la izquierda, que no está dispuesta a aceptar su responsabilidad, culpa a los políticos de derechas de favorecer la enseñanza privada y de no haber dado los suficientes recursos económicos a la escuela pública. He leído artículos de sesudos intelectuales progres en los que se responsabiliza del destrozo educativo al "capitalismo neoliberal", que intencionadamente, dicen, ha querido construir una generación de consumidores manejables y desinformados. En fin, como bien sabía y denunciaba Jean-François Revel, el poder de la propaganda es demasiado poderoso, y contra él no vale argumentar con la verdad y el razonamiento. Así que cada vez que ante mí se plantea la discusión de quién es el culpable de lo mal que está la enseñanza en España, saco esas páginas manoseadas y subrayadas de "La traición de los profes", del fallecido pensador francés, y aconsejo su lectura a mis interlocutores.  Alicia Delibes Libertad Digital, suplemento Ideas, 24 de mayo de 2006 
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