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Políticamente... conservador

ANTE LA INDEPENDENCIA: ¿Quién protegerá a los cristianos de Kosovo?

Esta semana, Montenegro votó por finiquitar su unión con Serbia, la última alianza que quedaba de la ex Federación Yugoslava. Las noticias referentes al voto dan con frecuencia como un hecho que Kosovo, la provincia serbia bajo administración de la ONU desde 1999 será la siguiente en lograr su independencia; probablemente sucederá a finales de este año.

Pero a cualquiera a quien le interese la libertad religiosa, los derechos de las minorías y el Estado de Derecho debería ser muy escéptico con la idea de un Kosovo independiente. Desde 1999, cuando una campaña de bombardeos de la OTAN sacó a las fuerzas militares serbias que luchaban contra un movimiento separatista albanés, la minoría cristiano-ortodoxa en Kosovo ha estado bajo la intensa presión de los extremistas musulmanes de Albania.

Artemije, el obispo ortodoxo serbio de Kosovo y Metohija y el oficial eclesiástico de más rango en la región, escribió una carta fechada el 18 de Febrero y dirigida al presidente George Bush en la que aseguraba que conceder la independencia a la provincia significaría dar a los terroristas "una victoria importante" en Europa.

"Separar Kosovo de una Serbia democrática prácticamente significaría la sentencia de extinción para mi gente en la provincia –la mayor parte de mi diócesis – que sigue sufriendo una violencia incesante a manos de elementos yihadistas terroristas y criminales que dominan la cúpula musulmana de Albania" decía el obispo.

Docenas de iglesias, monasterios y santuarios han sido destruidos o dañados desde 1999 en Kosovo, cuna del cristianismo ortodoxo en Serbia. La Iglesia Ortodoxa de Serbia lleva una lista de casi 150 ataques a lugares sagrados que a menudo tienen que ver con la profanación de altares, vandalismo de iconos y el arrancar cruces de los techos de las iglesias. Un ataque en marzo de 2004 protagonizado por una turba albanesa contra los serbios se saldó con 19 muertos, incluyendo a 8 serbios de Kosovo, y más de 900 heridos según la agencia de noticias France Press (AFP). La misión de la ONU en Kosovo, según afirmaba AFP, dio cuenta de que 800 casas y 29 iglesias y monasterios serbio ortodoxos –algunos del siglo XIV– habían sido quemados durante la refriega. La OTAN tuvo que enviar a la provincia 2.000 tropas extra para detener la destrucción.

Todo esto sucedió a pesar de la presencia de los cascos azules de la ONU. Según las noticias del Consejo Americano por Kosovo, los separatistas albaneses se oponen a la expansión de la protección militar de los lugares cristianos sagrados con fuerzas de la ONU. Una de las principales preocupaciones de los cristianos es la suerte que pueda correr el Monasterio Visoki Decani, el único lugar de Kosovo reconocido como patrimonio mundial de la UNESCO.

Se está en conversaciones directas bajo los auspicios de la ONU. Serbia se resiste a la presión de los poderes occidentales para amputar Kosovo porque según la ONU los albaneses superan 9 a 1 a los serbios en población. Uno de los asuntos más espinosos es el posible regreso de los no albaneses que han huido de la provincia desde 1999. Algunos cálculos hablan de una cifra tan alta como 250.000.Los diplomáticos occidentales y los grupos independentistas de Albania están prometiendo que un Kosovo nuevo e independiente permitiría a la minoría serbia vivir en paz y eso ayudaría a que la provincia –una de las regiones más pobres de Europa– reconstruya su economía.

La Alianza por un nuevo Kosovo, grupo pro independentista que cuenta en su Consejo con ex funcionarios del Departamento de Estado americano y con funcionarios electos del mismo, ha estado presionando por una escisión de Serbia. William Ryerson, ex embajador americano en Albania y uno de los consejeros del grupo, escribió recientemente que Serbia había perdido "cualquier derecho moral" para gobernar Kosovo después de su "campaña de limpieza étnica" en los años 90. Predijo que un Kosovo independiente, ligado económicamente al resto de Europa "probablemente sería una mayor fuente de estabilidad en los Balcanes que si le negaran ese estatus".

Si eso ha de suceder, la provincia primero tendría que comportarse mucho mejor. Por años esta región ha sido el centro de actividad de bandas criminales. "Kosovo se ha convertido en un agujero negro de corrupción y crimen organizado que incluye el tráfico de drogas, armas y esclavos", decía el obispo Artemije al Presidente Bush. "Estas cosas pasan con demasiada frecuencia bajo las narices de los soldados de la OTAN que temen enfrentarse directamente con estos criminales".

El periodista Srdja Trifkovic, desde la web Serbianna.com, escribe que un Kosovo independiente resultaría en "un estado criminal como no se ha visto desde la defunción del régimen talibán en Afganistán" justo en la frontera sur de Europa. Seguía diciendo que aunque la comunidad internacional comprensiblemente desea una "conclusión" al asunto Kosovo después de unos 7 años de control asumido por la ONU, un desenlace como la escisión de la provincia "convertiría en una farsa" algunas de las preocupaciones americanas más importantes en cuestiones de seguridad.

"Será difícil encontrar otro ejemplo de un lugar en el que los gobiernos, que ven como su prioridad principal la guerra contra el terrorismo internacional, sean los que ayuden a un movimiento musulmán terrorista con un fuerte elemento yihadista a que dividan lo que es universalmente reconocido como parte de un estado soberano y que además destinen a la extinción al elemento cristiano que queda", dice Trifkovic.

Dado el historial de persecución a los cristianos en Kosovo mientras han estado bajo la supervisión y protección de la ONU ¿qué se puede esperar de una provincia independiente administrada por políticos y fuerzas de seguridad musulmanes de Albania?

Como se lo dijo el obispo Artemije al Presidente Bush en su carta, la única disminución de la violencia contra los cristianos serbios ha ocurrido porque hay cada vez menos en la provincia y menos iglesias, monasterios y cementerios, ahora en proceso de demolición. Le rogó a Bush que trabajase en una solución para Kosovo que "procure la dignidad humana y el respeto para todas las personas sean albaneses o serbios, romanos o turcos, musulmanes o cristianos". Añadía que un Kosovo independiente "no es inevitable ni deseable".

Los cristianos preocupados por la persecución de su iglesia deberían prestar atención a las advertencias del obispo. Sin una protección legal adecuada y sin seguridad, la minoría cristiana y el legado de siglos de la fe en Kosovo podría convertirse pronto en un simple recuerdo.

 John Couretas es director de Comunicaciones del Instituto Acton.

Traducción por Miryam Lindberg del artículo original. Libertad Digital, suplemento Iglesia, 1 de junio de 2006
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