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Políticamente... conservador

To end all wars

¿Por qué presentar una película de 2001 cinco años después? To End All Wars no ha pasado por nuestras pantallas, no está doblada al castellano y ha pasado absolutamente desapercibida dentro del panorama cultural actual, no sólo el laicista o el políticamente correcto, también dentro de la cultura cristiana.

El film relata la penosa historia de un batallón escocés de la II Guerra Mundial que es capturado por los japoneses en el frente asiático e internado en un campo de concentración en Tailandia.

El argumento, desde luego, puede ser uno más de tantas películas del género bélico.

Pero lo que cambia, a mi modo de ver, son dos cosas. El enfoque que se ofrece no es el habitual, aunque debiera serlo: el drama humano. ¿Qué hacen unos cuantos hombres ante una situación límite y casi desesperada? ¿Cómo la afrontan? ¿Qué planes tienen? ¿Cuándo se pierde la dignidad humana y cómo se recupera?

El segundo aspecto es que está basada en hechos reales, que la historia sucedió, ha sido así. Y no es para menos. Me apuesto el gaznate a que ningún guionista escribiría una historia así. Y debe ser así, pues siempre es la realidad la que marca el camino y el corazón del hombre el que responde con toda su inteligencia, creatividad y energías al momento en el que se encuentra. La realidad supera toda medida, provoca hasta el mismo límite humano. La realidad obliga a la persona a hacer un camino, un recorrido, con la hipótesis en la que ha sido educado, escogiendo unas alternativas frente a otras, siempre dentro del fin de llegar a ser feliz.

La película ofrece tres tipos de planes a través de tres personajes principales.El primero, el del coronel, escapar cuanto antes y el recto y leal honor de defender la patria y la dignidad de sus hombres.

El segundo, del mayor, reventar a los japos tiranos y sin piedad (la escena donde aparece el teniente-coronel del ejército japonés tirado por un carrito llevado por personas en medio de la selva es escalofriante) que les oprimen, humillan y les llevan a una muerte segura.Un tercer “plan” de un soldado escocés llamado Ernest Gordon, verdadero protagonista de la historia, que propone la hipótesis más genuinamente cristiana en medio del infierno.

Hay muchísimos elementos que comentar pero interesa subrayar sobre todo uno: el mejor plan de todos es el que es más realista (salva a un mayor número de personas), el más humano, el más inteligente (el que mejor utiliza la razón), y el que mejor consigue su objetivo (salir con vida de aquel campo).

En definitiva, una película cinco estrellas que sorprende tanto a propios (cristianos) como a extraños, muy difícilmente contestable (narra hechos, no interpretaciones) y que vuelve a mostrar algo que a todos se nos olvida: la absoluta inteligencia y adecuación de la hipótesis cristiana a este mundo y a lo humano.

El cristianismo es razonable porque corresponde de modo inaudito a lo humano. Sólo por eso, lleva más de 2.000 años sobre la tierra.

Jesús de Alba

Páginas Digital, 7 de julio de 2006 

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