Blogia

Políticamente... conservador

Una minoría aprueba en referéndum un Estatuto sin consenso que condiciona a Cataluña y a España

Una clara mayoría de los catalanes no ha respaldado el nuevo Estatuto pactado por José Luis Rodríguez Zapatero y Artur Mas en La Moncloa la noche del pasado 22 de enero. Dos de cada tres catalanes no han respaldado la Ley de régimen autonómico con menor consenso de la etapa constitucional, que condicionará el futuro de Cataluña y de España. El Sí triunfante se corresponde sólo con el 35,7 por ciento de los catalanes con derecho a voto. La participación ha sido del 49,4 por ciento, por debajo del umbral mínimo de éxito fijado por Maragall y lejos del 59,3% del referéndum del Estatuto de 1979. Rajoy ha pedido la retirada de este "proyecto personal" de Zapatero, que se ha aferrado a la minoría en la que se apoya el triunfo del Sí.

El escrutinio al 99,7% indica una participación del 49,4%, en la que ha sido mayoritario el Sí con el 73,9%, frente al 20,7% de Noes y un 5,3% de votos en blanco. Los votos afirmativos han sido 1,8 millones, menos de los 2,5 millones de votos que sumaron los partidos defensores del Sí (CiU, PSC e IC-LV) en las últimas elecciones autonómicas de Cataluña.  El umbral de éxito había sido fijado por los promotores en un 50% de participantes. El criterio de la UE fija ese umbral en el 55%, mientras que el criterio de Rodríguez Zapatero, aplicado al Plan Ibarretxe, estableció en un 51% de participación el umbral mínimo de respaldo a un proyecto estatutario. Ninguna de esas marcas ha sido alcanzada por el referéndum celebrado este domingo sin incidentes relevantes, y después de una campaña cargada de agresiones y boicots a los defensores del No. CiU ha interpretado el resultado como la invitación a unas elecciones anticipadas.

Artur Mas ha llamado a las bases a movilizarse para empezar a trabajar para recuperar el gobierno de la Generalitat y superar la "crisis institucional, de gobierno y de liderazgo" en Cataluña.

Pasqual Maragall ha proclamado el fin del "victimismo" en Cataluña con la aprobación en referéndum del nuevo Estatuto y ha afirmado que, a partir de ahora, "lo que se amos y hagamos dependerá de nosotros mismos más que nunca". El presidente de la Generalidad ha declarado que "el país ha ganado, todos han ganado", se apoyara o no el Estatut e hizo un llamamiento a ERC y PP para que se integren al consenso y se alejen de la "práctica irritada de la política". 

La portavoz de ERC, Marina Llansana, ha reconocido que el Sí ha obtenido la victoria y, en este sentido, ha expresado "el respeto absoluto por la voluntad expresada por los ciudadanos", pero este resultado, ha precisado, queda matizado por "la cifra más estremecedora", que es "la muy baja participación de los ciudadanos".  

El presidente del PPC, José Piqué, ha dicho que el resultado del referéndum supone un "fracaso político" de los impulsores del nuevo Estatut, como José Luis Rodríguez Zapatero, Artur Mas, Pasqual Maragall y José Montilla. Piqué ha dicho que su partido "respeta" la victoria del Si en el referéndum, pero ha remarcado que "dos de cada tres catalanes se han desentendido" del nuevo Estatut, por lo que se ha pasado de unas instituciones de todos a un marco político caracterizado por "la división y la discordia". 

Maria Teresa Giménez, miembro de Ciudadanos por Cataluña, consideró que la baja participación en el voto del Estatuto se debe al "fracaso total del proyecto del Gobierno catalán", que "durante dos años y medio ha estado distrayendo a la ciudadanía" con su acción y "hoy no le ha correspondido para ir a la playa". "La ciudadanía no respalda ni está interesada" en este texto, ha dicho.

Libertad Digital, 19 de junio de 2006

Democracia de baja intensidad

Los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya estaban ayer llamados a pronunciarse en referéndum sobre una reforma estatutaria. La consulta estaba destinada a decidir sobre la versión sustitutiva del Estatut de Sau (1979), pero a diferencia de aquel, que se cimentó sobre el pacto del conjunto del catalanismo con el Estado, el nuevo texto ha sido rebajado entre CiU y PSOE. El Estado español, ante cualquier intento de cuestionar el modelo territorial establecido tras el franquismo, saca a la luz una doctrina que se puede resumir en que un estatuto, y en general, cualquier otro acuerdo que incida en el modelo de relaciones entre una parte, en este caso Catalunya, y el todo, el Estado español, precisa de una mayoría clara, de un aporte de legitimidad en las urnas que no deje lugar a dudas sobre la voluntad de perdurar que acompaña a una norma básica.

Ese dogma, bien discutible, es asumido a su manera por entidades supraestatales, como la Unión Europea, que lo han aplicado ante procesos que conllevan un cambio de estatus jurídico-político. Tal es el caso del referéndum celebrado el mes pasado en Montenegro, en el que a los ciudadanos de esa república se les impuso desde Bruselas una doble premisa para ver reconocida su voluntad democrática.

La primera, que votara el 50% del electorado, la segunda que la opción independentista cosechara más del 55% de los sufragios. El primer baremo saltó ayer por los aires en el referéndum catalán. La abstención superó el 50% y el nuevo Estatut fue refrendado con el apoyo del 36,19% del total del censo ­aunque tres de cada cuatro de los electores que acudieron a votar dijeron «sí»­.

Los defensores del Estatut festejaron anoche el respaldo de casi el 74% dado al acuerdo sellado en Moncloa por Mas y Zapatero, pero aunque el presidente español quiera con ese dato pasar la «página catalana», es difícil de ocultar la baja intensidad democrática de todo el proceso.

Frente al argumento simplista de que la ciudadanía eligió la playa frente a la urna cabe cuanto menos preguntarse por qué. Y habrá que sumar al análisis ambiental, factores de fondo como el hurto del acuerdo del Parlament, las maniobras tácticas de los partidos, la no respuesta a la demanda nacional ... No parece de recibo zanjar la cuestión con que ganó el «sí», sin tener en cuenta esa enorme reserva mostrada por la ciudadanía ante la forma y el fondo de esta reforma estatutaria. -

Editorial de Gara, 19 de junio de 2006

Más de la mitad de los catalanes no ha acudido a votar, según el sondeo de TVE y la FORTA

Más de la mitad de los catalanes con derecho a voto no ha participado en el referéndum sobre el nuevo Estatuto. El único sondeo a pie de urna, realizado por Ipso Consulting para TVE y la FORTA, apunta una participación comprendida entre el 45 y el 47%. El Sí habría ganado con el 74-77% de los votos, el No habría obtenido entre el 19 y el 21% y se habría registrado entre el 4 y el 5% de votos en blanco. 

El nazismo y el comunismo orquestaron la campaña de calumnias contra Pío XII

Entrevista al profesor Patrick J. Gallo, autor de «Pío XII, el holocausto y los revisionistas»

ROMA, domingo, 18 junio 2006 (ZENIT.org).- En una entrevista concedida a Zenit, el profesor Patrick J. Gallo, profesor adjunto de Ciencias Políticas de la Universidad de Nueva York, explica que el nazismo primero, y el comunismo después, inventaron y fomentaron la campaña de calumnias contra Pío XII.
El profesor Gallo, profesor para el semestre de primavera del Instituto Loyola de Roma, y autor de un reciente libro titulado «Pius XII, the Holocaust and the Revisionists» («Pío XII, el holocausto y los revisionistas»), editado por McFalland & Company, mantiene que «es odiosamente falsa la idea de que Pío XII estuviera en sintonía con los nazis y que no opusiera resistencia a sus atrocidades».

A la pregunta de si es plausible la hipótesis de algunos historiadores de que la campaña de calumnias contra el Papa Pío XII fuera instigada en los años sesenta por el régimen soviético, Gallo responde: «La campaña contra Pío XII no fue sólo instigada por la Unión Soviética. La campaña de calumnias había sido ya iniciada por los nazis y era compartida por los comunistas al comienzo de la guerra».

«Pío XII --añade-- indicó que el nazismo y el comunismo eran las mayores amenazas para la Iglesia, para las democracias, para la civilización occidental, para toda la humanidad. En los años posteriores al final de la Segunda Guerra Mundial, todos pudieron constatar que los regímenes de Hitler y Stalin fueron los más sangrientos de toda la historia de la humanidad».

--Algunos autores sostienen que Pío XII fue débil y temeroso ante los nazis, mientras que otros lo llaman el Papa de Hitler...

--Gallo: Para los nazis, Pío XII era claramente uno de sus enemigos. El historiador judío Richard Breitman, que ha investigado los documentos de los «Office Strategic Services» (OSS), los servicios estratégicos estadounidenses, recientemente desclasificados, afirma que «los nazis consideraban al Papa como un enemigo». Habrían planificado arrestarlo y llevarlo al norte. La propaganda nazi no mostró escrúpulos en atacar al Papa y a la Iglesia. Berlín odiaba al Papa y al Vaticano, en parte porque sabía que escondía y protegía a los judíos.

El cardenal Eugenio Pacelli, futuro Pío XII, como secretario de Estado, habló contra el nazismo en 1935 y en 1937, y fue bastante claro en manifestar que la Iglesia no habría nunca aceptado la filosofía racista de los nazis. Fue Pacelli quien contribuyó de manera determinante a la redacción de la encíclica «Mit Brennender Sorge», que condenó de forma clara el régimen y la filosofía del nazismo.

Este siguió exponiendo sus críticas con las encíclicas «Summi Pontificus Christi» y «Mystici Corporis Christi». Los nazis no se contentaron con llevar a cabo una campaña de descrédito contra el Papa y la Iglesia sino que iniciaron una verdadera persecución contra los católicos tanto en Alemania como en los territorios ocupados. Los nazis trataron de todas las maneras de demoler la autoridad moral de Pío XII y de la Iglesia Católica.

--¿Y los comunistas cómo entran en esta historia?

--Gallo: Los ataques comunistas contra la Iglesia católica empezaron en los años veinte y aumentaron en los años treinta. En los años treinta, Pío XI y Pío XII manifestaron su oposición al comunismo de manera sumamente clara. Los comunistas antes y después de la Segunda Guerra Mundial acusaron a Pío XII de haber guardado silencio mientras los nazis cometían atrocidades. Obviamente, los comunistas no hacían ninguna mención de la brutalidad del régimen estalinista y de los horrores perpetrados no sólo contra la población rusa sino también contra la población de los países de Europa del Este sometidos a regímenes comunistas.

Tanto los nazis como los comunistas estaban empeñados en eliminar a la Iglesia católica y al cristianismo. El Papa Pío XII señaló claramente a ambas ideologías como antitéticas e irreconciliables con la doctrina católica. En la inmediata postguerra, la Unión Soviética estaba absolutamente decidida a destruir la presencia de la Iglesia católica en los países de Europa del Este. Sólo destruyendo la influencia de la cultura católica y de la enseñanza magisterial del Papa, los comunistas pensaban que podían dominar la Europa del Este y extender el comunismo por todas partes.

La propaganda comunista acusó de modo sistemático a Pío XII de diversos delitos. A mediados de los años sesenta, surgió la escuela revisionista que adoptó muchísimas de las acusaciones que los nazis hacían contra Pío XII. En este contexto, fue decisivo el trabajo de Rolf Hochhuth, que con el drama teatral «El Vicario», traducido a veinte idiomas, promovido masivamente por los medios de comunicación, difundió el lugar común de Pío XII, silencioso, cobarde, apático y antisemita.

En los años sesenta, también el movimiento de la nueva izquierda, dentro del conflicto con la Iglesia Católica, introdujo la crítica venenosa contra Pío XII, tratando de utilizarla como medio para atacar la posición de la Iglesia sobre el aborto, el divorcio y otros temas relacionados con la moral.

--¿Qué es lo que le ha impulsado a escribir este libro?

--Gallo: Pío XII se convirtió en Papa en marzo de 1939, con el mundo en el umbral de una guerra de proporciones inimaginables. Las democracias occidentales y la Iglesia tuvieron que afrontar los desafíos que suponían los regímenes totalitarios del nazismo y del comunismo. El holocausto nazi, que el mundo conoció en su monstruosa atrocidad al final de la guerra, planteó un dilema moral a naciones, iglesias, organizaciones e individuos. Durante estos años turbulentos, Pío XII representó la única luz, y esta consideración era universalmente compartida por hombres de gobierno, historiadores, diplomáticos, periodistas, y autores varios. Pío XII no sólo se empeñó a fondo para evitar la guerra sino que una vez que la masacre empezó, proporcionó ayuda y consuelo a los perseguidos. Esta inmensa obra humanitaria está sólidamente probada por documentos y testimonios.

Sin embargo, luego, a mediados de los años sesenta, a esta interpretación le dieron la vuelta los revisionistas que acusaron al Papa de no haber hablado y actuado para evitar y detener aquél horrible holocausto. A pesar de la amplia documentación histórica vieja y nueva, esta interpretación está todavía muy difundida. Más recientemente, un grupo seleccionado y radical de revisionistas salió a la palestra, relanzando una cantidad enorme de acusaciones contra Pío XII. Estos revisionistas han mantenido tesis llenas de prejuicios y fabricado acusaciones. No se han preocupado de verificar los hechos sino que han actuado con el único objetivo de hacer válidas las tesis previamente fabricadas por ellos. Los revisionistas se han comportado como acusadores y como jueces, eliminando del debate todas las voces que no estaban de acuerdo con las acusaciones. Los libros escritos por estos revisionistas han sido aceptados acríticamente y han tenido gran publicidad.

El objeto de mi libro es presentar otra perspectiva, animando una investigación histórica verdadera y un diálogo razonable, tratando de comprender las motivaciones, el comportamiento y las acciones de Pío XII en el contexto de los acontecimientos reales y no fuera de la historia. Evitando la tentación de aplicar criterios modernos a hechos acaecidos hace sesenta años. La complejidad falta totalmente en las obras de los revisionistas y mi libro es muy crítico con ellos.
ZS06061801

Mitos y realidades de la píldora abortiva: ni sana ni segura, según un nuevo libro.

ROMA, sábado, 17 junio 2006 (ZENIT.org).- Uno de los primeros actos del nuevo gobierno de Italia ha sido anunciar el visto bueno a las pruebas utilizando píldoras abortivas. Las píldoras aparecen con toda una variedad de nombres, mifepristone, Mifeprex y RU-486. La ministra de sanidad, Livia Turco, anunció que algunos hospitales tendrían la posibilidad de importar las píldoras para experimentos, informaba el 23 de mayo el Corriere della Sera.

La decisión invierte la prohibición a los experimentos del gobierno anterior, tras un debate sobre el tema el año pasado.

El anuncio ha atraído protestas inmediatas. Francesco D’Agostino, presidente del Comité Nacional de Bioética, aunque no ha ido tan lejos como para condenar completamente el uso de la píldora abortiva, observaba que, al contrario de lo que a primera vista parece, la píldora no es tan sana para las mujeres y que su uso implica riesgos objetivos.

Un editorial del 24 de mayo del periódico semioficial del Vaticano, L’Osservatore Romano, declaraba que la decisión añade otra arma al arsenal contra la vida. También criticaba la rapidez con que se ha tomado la decisión, y la falta de esfuerzo alguno por escuchar las opiniones contrastadas sobre un tema tan discutible.

La decisión de Italia tiene lugar tras la creciente preocupación en Estados Unidos por la RU-486. Se ha relacionado la píldora con cuatro muertes en California y una en Canadá. Las muertes fueron resultado de infecciones bacterianas, facilitadas, según algunos expertos, por el uso de la píldora.

El 11 de mayo, se reunieron algunos científicos para discutir qué papel pudo haber jugado la píldora en dichas muertes, informaba el mismo día Associated Press. Se dividieron las opiniones, según el reportaje, con algunos que sostenían que el uso de la RU-486 permitía la propagación de la bacteria, y otros pidiendo más investigaciones antes de tomar una decisión.

Mayor riesgo de muerte
James McGregor, un profesor de obstetricia de la Centro de Ciencias Sanitarias de la Universidad de Colorado, afirmaba que el riesgo de muertes por los abortos médicos iguales a los causados por la píldora es de 1 de cada 80.000. Es un número notablemente superior al de 1 por millón de los abortos quirúrgicos. “Recomiendo que reduzcamos o eliminemos el mifepristone, o al menos lo consideremos”, declaraba, citado por Associated Press.

En el congreso, el subcomité de la cámara para derecho penal, política de drogas y recursos humanos también recibió evidencias sobre los peligros que implica la píldora, informó el 17 de mayo el Washington Post.

“Considerando las evidencias que tenemos sobre muertes y graves efectos secundarios, el fabricante de este medicamento debería haberlo retirado del mercado hace mucho tiempo”, afirmaba Michelle Gress, consejera del subcomité y portavoz de su presidente, Mark Souder.

Souder es uno de los 83 promotores de una ley que forzaría a retirar del mercado el medicamento. La ley tiene el nombre de “Ley de Holly”, en homenaje a Holly Patterson, una californiana de 18 años que murió por una infección tras tomar la píldora.

Según un informe preparado por el personal del subcomité, la Administración norteamericana para la Alimentación y los Medicamentos (FDA) “ha reconocido las muertes de ocho mujeres asociadas al medicamento, nueve incidentes de peligro de muerte, 232 hospitalizaciones, 116 transfusiones de sangre, y 88 casos de infección”. El informe observaba que estos y otros casos se añaden a un total de 950 avisos de sucesos adversos hasta el 31 de marzo.

Hasta una fuente inusual ha expresado su preocupación por la RU-486: un editorial del New York Times. Los informes sobre muertes de mujeres, comentaba el editorial del 10 de abril, “están haciendo que el tratamiento basado sobre la RU-486 parezca menos atractivo de lo que una vez se pensó”.

Aprobación en Australia y el Reino Unido
A pesar del creciente número de evidencias sobre los peligrosos efectos secundarios de la píldora, siguen adelante los planes de importar la RU-486 a Australia. A principios de año el parlamento federal quitó al ministro de sanidad la capacidad para bloquear las importaciones de la píldora, entregándosela a la Therapeutic Goods Administration, el equivalente al FDA estadounidense.

Según un reportaje en el Courier Mail del 6 de junio, un periódico del estado de Queensland, las mujeres locales serán las primeras del país en tener acceso a la RU-486. Caroline de Costa, una obstétrica de la ciudad de Cairns, declaró haber recibido la aprobación para tener píldoras disponibles el mes próximo. De Costa planea importar de Nueva Zelanda partidas de las RU-486.

En Gran Bretaña, las cifras han revelado que las píldoras sumaron 10.000 abortos en el 2005. Los datos proceden de BPAS (British Pregnancy Advisory Service), la organización que más abortos practica del país, informó el Times el 29 de mayo. Las píldoras suman un tercio de los 32.000 abortos practicados por BPAS el año pasado a mujeres en las nueve primeras semanas de embarazo.

La directora ejecutiva de BPAS, Ann Furedi, contestó a las críticas sobre el uso indiscriminado de la píldora abortiva. Citada en un artículo publicado el 5 de junio en la página web “Spiked”, Furedi declaró que el medicamento era un “método de aborto médico seguro, digno de confianza y efectivo”.

Fábulas

No es lo que dice un libro publicado esta semana en Italia: «La historia del aborto fácil: Mitos y realidades de la píldora RU486» («La favola dell’aborto facile: Miti e realtà della pillola RU486).

El libro, bien documentado, destaca un fenómeno interesante en Italia: el creciente acercamiento entre las feministas y los defensores de la vida. La coautora Eugenia Roccella viene de un ambiente fuertemente de izquierdas, con un trasfondo no religioso. También ha sido una figura clave del movimiento de liberación de la mujer en la Italia de los setenta. La otra coautora, Assuntina Morresi, es una católica pro vida.

Las dos aunaron fuerzas para publicar el libro, que reúne la última información sobre los peligros planteados por el uso de la píldora abortiva, tanto físicos como psicológicos.

El objetivo clave del libro es disipar la noción de que tomar la píldora abortiva es una forma de solución fácil. Algunos pro vida temen que la píldora haga que el aborto sea algo demasiado conveniente. Y quienes están a favor del aborto la defienden como una alternativa fácil al procedimiento quirúrgico.

De hecho, explican Roccella y Morresi, los abortos por medios químicos son más largos, difíciles e inciertos que su alternativa quirúrgica. Usar la píldora abortiva requiere repetidas visitas a una clínica. Y sólo en el 3% de los casos tiene lugar el aborto en las 48 horas posteriores a la toma de la primera píldora, según los datos del FDA.

La píldora normalmente también causa síntomas como dolores y calambres abdominales, náusea, hemorragias, dolores de cabeza y vómitos. La parte más dolorosa del proceso, cuando el feto es finalmente expulsado del cuerpo de la madre, puede durar horas.

Según las autoras, una estimación conservadora del número de muertes en el mundo debidas a abortos químicos alcanzó las 13 (hasta finales de marzo). La cifra verdadera podría ser más alta, observa el libro, puesto que en general los medios han preferido mirar a otra parte a la hora de informar de las muertes y otros problemas debidos a la píldora.

Los efectos secundarios de la píldora van más allá de los meramente físicos. Muchas mujeres, el 56% según un estudio citado en el libro, ven realmente el cadáver del feto abortado. Esta experiencia traumática puede dar lugar a pesadillas y a recuerdos dolorosos en las mujeres. Si la píldora no acaba siendo antes fatal.
ZSI06061701

Hans Blix entrega al Papa su informe contra la proliferación de armas de destrucción masiva

CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 15 junio 2006 (ZENIT.org).- El diplomático sueco Hans Blix entregó este miércoles a Benedicto XVI su informe contra la proliferación de armas de destrucción masiva, las «armas del terror».

El encuentro con el Papa tuvo lugar al final de la audiencia general, en el atrio de la basílica de San Pedro, en presencia de unos 30.000 peregrinos, en el marco de la gira que el antiguo director de los inspectores de armas nucleares de la ONU en Irak está realizando por varias capitales.

El texto, redactado cuando presidía un grupo de expertos internacionales, lleva por título «Las armas del terror: liberar al mundo de las armas nucleares, biológicas y químicas». Fue entregado el 1 de junio pasado al secretario general de la ONU, Kofi Annan.

Según declaró a la prensa, Blix considera que el obispo de Roma puede desempeñar un papel muy importante en la reducción de las armas de destrucción masiva debido a que su «autoridad moral es reconocida por el mundo entero».

Blix ha entregado ya el informe a los representantes de la Organización de la Conferencia Islámica de la ONU y lo va a entregar también al Consejo Ecuménico de las Iglesias.
ZS06061504

PASEOS, CHECAS, PARACUELLOS... Matanzas en el Madrid Republicano

Este libro es el testimonio de un hombre neutral. La prueba de la existencia de este tipo de hombres es la existencia de este libro. Es un relato duro, no es fácil leerlo de un tirón. Hay que descansar de la lectura, y una vez repuesto volver a enfrentarse a la narración de las barbaridades que aquí aparecen. Es más que un libro. Es un retrato en color sepia del infierno republicano.

Ninguna historia nueva aparece aquí, pero se cuentan de tal modo que parecen nuevas. No tienen pretensiones literarias; sin embargo, la sinceridad, la ecuanimidad y la falta de partidismo del relator las convierte en un documento de primera mano para hacerse cargo del horror republicano.

Por supuesto, hoy, en 2006, casi nada de lo contado por Schlayer, en 1938, es novedoso. La historia crítica más rigurosa nos ha narrado sucesos que, sin duda alguna, por primera vez nos contó Schlayer, incluso muchos de esos trabajos están inspirados en este libro, que ha tardado más de 65 años en verterse, magníficamente, al castellano.
Sin embargo, la perspectiva desde la que se cuenta el horror sigue siendo novedosa para todos nosotros.
La ubicación del relator es todo. Gracias a su posición, a su destino de cónsul de Noruega en Madrid, Félix Schlayer consiguió, primero, salvar cientos de vidas humanas del terror implantado por los republicanos en el Madrid del 36 y el 37; pero, sobre todo, consiguió contarnos en un libro sólo y exclusivamente lo que vio. Ahí reside su aportación. Escribir en solitario lo visto. Fue su venganza del terror rojo.
La biografía del autor de esta obra no puede prescindir de dos rasgos: salvó a cientos de hombres de una muerte segura y escribió un libro para que nadie repitiese esas salvajadas. Acumula, pues, méritos suficientes para que nos acerquemos a esta obra con respeto. Se debe leer de principio a fin con el mismo sagrado respeto que tiene el autor por sus lectores: "Lejos de mí cualquier intención propagandística. Sólo espero que cada cual sepa extraer de mi escritos sus propias conclusiones".
Quizá, por seguir hablando de otros méritos del autor, fuera el primero que contó los horrores de esa época de primera mano, sin intermediarios ideológicos o narrativos; tan es así que, cuando los leemos, parece que estamos descubriendo esos sucesos, aunque ya los conociéramos. Contó, pues, al mundo por primera vez las persecuciones, los asesinatos masivos, las torturas de las checas en el Madrid de la revolución del 36.
Quizá fuera también el primero que descubrió la matanza, organizada racionalmente, de presos preventivos del día 8 de noviembre de 1936, en Torrejón de Ardoz y, seguidamente, en Paracuellos del Jarama. La mayor matanza de la Guerra Civil.
Por todo eso, resulta extraño, por no hablar de la indolencia de nuestras agencias de socialización intelectual, que este libro haya tardado tanto en publicarse en castellano. Reparemos, sí, en la fecha en que apareció por primera vez: 1938, en la lengua materna del autor, el alemán, y preguntémonos por los motivos de este retraso. Las respuestas a esos interrogantes formarán parte de la historia moral o, mejor dicho, inmoral de los intelectuales españoles…
En cualquier caso, esta obra sigue siendo una buena causa para enterrar definitivamente los fantasmas de aquella guerra atroz. Un motivo para saber que no hay verdadero recuerdo sin previo olvido. Es la gran lección de este libro. Los horrores, las miserias y las barbaridades descritas son para olvidar, para volver a empezar; o sea, para recordar de verdad. No hay, insisto, genuino recuerdo sin olvido, pero es necesario saber lo que sucedió, asumirlo y enjuiciarlo moralmente, no para revisarlo contra nadie sino para reconciliarnos con todos. Quien oculta el recuerdo crítico del pasado corre el riesgo de quedar fijado en el resentimiento.
Aunque a veces es difícil de seguir, su lectura es terapéutica. Su crudeza obliga a detenernos, insisto, a olvidarnos de lo narrado, a empezar de cero, a largarse de este país, a salir de su historia… Pero es nuestra historia. O la asumimos o fenecemos. Su asunción nunca será sencilla, pero nos da la vida. Por ahí va este libro. Es una inyección para resucitarnos. Quien lea algunos pasajes de este libro y no sienta vergüenza de esos sucesos, de esa guerra, de las atrocidades hispánicas, quizá no entienda jamás que es un ser humano.
En fin, en el septuagésimo aniversario del inicio de la Guerra Civil, Matanzas en el Madrid republicano tiene que ser un buen punto de apoyo, uno más, para sellar, otra vez, una verdadera reconciliación entre los españoles, que nunca podrá hacerse sobre la base del olvido, de la falsificación histórica o de la abyección moral que se intenta hacer recaer sobre uno de los dos bandos contendientes.
Félix Schlayer: Matanzas en el Madrid republicano. Paseos, checas, Paracuellos... Áltera, 2006; 254 páginas.
Libertad Digital, suplemento Libros, 16 de junio de 2006

Presentación, el martes 20 de junio de 2006, en Zaragoza, del libro

El Centro de Zaragoza de la Asociación Católica de Propagandistas presenta en esta ciudad el libro: La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas.

Participarán:

D. José Luis Orella Martínez, presidente de Foro Arbil, director del Departamento de Historia y Pensamiento de la Universidad San Pablo-CEU y director del texto;

D. Jaime Larrínaga, coautor, ex-párroco de Maruri, presidente de Foro El Salvador; y

D. José Marco Jalle, delegado en Aragón de la Asociación de Víctimas del Terrorismo.

Martes 20 de junio de 2006, 20’00 horas.

Sala de Conferencias de Acción Social Católica.

C/. D. Jaime I, Nº 33, pral. ZARAGOZA

Asistencia libre.

http://www.acdp.es

E-mail: acdpzaragoza@gmail.com