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Políticamente... conservador

Paz para Europa y libertad para América

En tiempos en los que ser antiamericano está de moda, el autor nos aporta sólidos argumentos para estar más que agradecidos a la defensa de los estadounidenses de la libertad y de la paz.

Que el sueño de la Razón crea monstruos es algo tan evidente como que Francia todavía existe porque los chicos de Kansas se dejaron la piel (y algo más) en las playas de Normandía. No obstante, ni el chauvinismo francés responde a antibióticos ni la Razón europea parece ir a despertar de su sueño dogmático, al menos en el actual milenio. Permanecer en estado cataléptico de encadenamiento en la caverna platónica (gracias a Dios y para el bien de Occidente, Platón se mantuvo alejado de ella) es la atracción favorita del parque lúdico con sede en Bruselas. Cuales perros de Paulov, los actuales europeos post-postmodernos segregan saliva como reacción al estímulo respecto al cual se los ha condicionado. Y tal estímulo no es un silbato sino una palabra: ‘paz’.

Muchas cosas diferencian a los Estados Unidos y a Europa. Mas la diferencia crucial que nos interesa aquí tiene que ver con aquello que Aristóteles tuvo el acierto de llamar ‘filosofía primera’. Yo, particularmente, siento una querencia especial por otra palabra: ‘ontología’. El motivo es que ‘ontología’ contiene un matiz estructural del cual carece la otra expresión, matiz que refleja a la perfección la mentalidad americana. Los americanos tienen más espíritu luchador porque valoran más la independencia y capacidad de iniciativa que proporciona el ser hombre cabal, o sea, libre. Y eso pasa por saber renunciar a lo circunstancial, como por ejemplo la paz.

El diccionario de la RAE define la ‘paz’ como la “situación y relación mutua de quienes no están en guerra”, mientras dice de la libertad que es la “facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos”. Tales definiciones ayudan a comprender la profundísima distinción entre paz y libertad: la paz es un estado de cosas circunstancial, mutable, variable, como la acción de que llueva; la libertad, al contrario, es una cualidad estructuralmente inherente al ser humano. El hombre es libre porque es espíritu, y la libertad le pertenece ontológicamente. La paz es accidental, pero la libertad es substancial.

No es un drama intelectual llegar a la conclusión de que lo que importa de verdad en esta vida es la libertad, no la paz. Todos sabemos que se vive en paz en Corea del Norte, igual que en un cementerio. Por eso se dice acerca del finado que “descanse en paz”. A nadie se le pasa por la cabeza pronunciar algo como “descanse en libertad”. Porque para descansar en libertad hay que haberse cansado primero, y para cansarse hay que luchar. Los anglosajones, o como dice Mark Steyn, la anglosfera (EE.UU., Reino Unido, Australia y Canadá) no son casualmente naciones que no han sufrido nunca una dictadura. Tampoco son casualmente los que se partieron la cara contra Alemania en dos guerras consecutivas, ni los que tienen ahora mismo a sus fuerzas especiales en el Hindu Kush buscando a Ben Laden en circunstancias vergonzosamente vetadas para las tropas españolas, que tienen prohibido disparar al enemigo (palabro que también aparece en el diccionario de la RAE). Europa ha elegido libremente mirar la película mientras otros la protagonizan, pero sin dejar de reclamar los beneficios para mantener el nivel de vida que esos otros pagan. Los dados se han tirado. Y la jugada no favorecerá a Europa, porque la suerte sólo ama a los valientes.


Francesc Passani
American Review, 16-06-20006.

The West´s last chance

Reseña del último libre de Tony Blankey, estrecho colaborador de Reagan y en la actualidad "editorial page editor" en el Washington Times. Reflexiona sobre la realidad europea con suma crudeza.¿podrá algún día escapar a la sharia?


El autor de esta enésima reflexión en torno al choque de civilizaciones es Tony Blankley, “editorial page editor” en el Washington Times y antiguo secretario de prensa de Newt Gingrich. No estamos hablando pues de un plumilla cualquiera, sino de alguien que además empezó trabajando a las órdenes del hoy en día venerado Ronald Reagan. Blankley planteo desde un primer momento un escenario de pesadilla pero que considera posible y en el que finalmente se proclama la sharia en Enrabia, la antigua Europa. ¿Podemos escapar de este futurible?

El libro, que no se anda por las ramas, señala el primer gran problema de nuestra civilización, el demográfico. Tras esta constatación y después de contemplar a vuelapluma el panorama intelectual europeo, uno estaría tentado de arrojar la toalla; no así Blankley que, sin grandes argumentaciones, explica que la historia es discontinua y que podemos recuperarnos de golpe como ha sucedido en otras ocasiones. No es cuestión de hacernos los pesimistas, pero lo cierto es que el olor a voluntarismo invade estas páginas.

El libro plantea principalmente el antagonismo entre Occidente y el islamismo. Para Blankley, y aquí vuelve a acertar, el islamismo de los Hermanos musulmanes y del wahabismo se caracteriza por una nueva concepción de la yihad individual, desligada de la autorización tradicional y por tanto muy difícil de controlar. Pero no todo el problema radica en nuestro antagonista; nosotros mismos estamos enfermos. En especial las élites europeas que se han desnacionalizado y abrazan una utopía global en la que el relativismo y lo políticamente correcto llevan al suicidio de Occidente.

Tras el planteamiento del problema, en el que a pesar de algunas divergencias el saldo de aciertos es claramente positive, el autor aborda las medidas concretas que deberían abordar los gobiernos occidentales y, más en concreto, Bush. Y es aquí, como era de esperar, donde la discusión se hace más intensa. Blankley, hay que reconocerlo, no duda en proponer medidas polémicas que incluyen la censura, el internamiento de sospechosos o las restricciones a los viajes y a la libertad de expresión. Más allá de la discusión de principios, uno se queda con la duda, fundada, de si todo esto sería realmente eficaz o de si la reacción que Occidente necesita no debe suceder en un plano más profundo y vital.


Publicado en Regnery por Tony Blankley
American Review, 14-06-2006

La irresistible ineptitud de la izquierda estadounidense.

Reseña del libro Whats the matter with America, en el que Thomas Frank, afamado colaborador de Le Monde Diplomatique y Harper´s Magacine explica las claves del éxito del pensamiento conservador en la América de hoy.


Thomas Frank nació en Kansas City (1965). Tras una adolescencia reaganista, el rechazo de la fraternidad universitaria a la que deseaba pertenecer despertó su “conciencia de clase” y su voto demócrata. Estudió en Chicago, y hoy es el editor de The Baffler, una revista de izquierdas que busca animar el carácter revolucionario de la cultura. Con su primer libro (The conquest of cool, 1997), una crítica de la absorción de la contracultura por el capitalismo, Frank se abrió las puertas de Le Monde Diplomatique y Haper’s Magazine. Siguió One market under God (2000), un libelo contra la nueva economía globalizada. Desde la publicación de What’s the matter with America?, Frank empezó a firmar en New York Times, y algunos oyeron en sus escritos “la verdadera voz de la izquierda liberal estadounidense”. Lo cierto es que What’s the matter with America? no es timbre de tenor, sino de mediocre cupletista.

Frank ilustra el éxito del movimiento conservador estadounidense con el ejemplo de Kansas, antaño cuna del izquierdismo populista y hoy cabeza del movimiento conservador. Dos conceptos explican esta transformación: “contragolpe” (backlash) y “trastorno” (derangement). El “contragolpe” consistiría en la reacción conservadora contra el elitismo liberal. El “trastorno”, consecuencia del “contragolpe”, significaría el voto de las clases pobres a los opulentos republicanos. La clave del éxito de este “contragolpe” sería haber conseguido centrar la discusión política en los valores, y no en la economía. Separando la clase social de las condiciones económicas, el capitalismo habría provocado una “trágica inversión de la conciencia de clase”. Sin embargo, una vez en el poder los republicanos priorizarían la agenda económica y olvidarían la contienda moral. Liberalizaciones y privatizaciones arruinarían a unas bases conservadoras que, alienadas por cuestiones morales, ignorarían sus propios intereses. Sólo la recuperación del “lenguaje de clase” por el Partido Demócrata podría evitar que la paranoia de los valores conduzca a EEUU al apocalipsis económico.

Pero, ¡ay!, tan raído lienzo recibe muy aguada acuarela. La izquierda, experta en camuflar bajo disfraz económico propuestas inmorales, se siente ahora incómoda en el debate ético. Por eso Frank junta la obsesión marxista de la lucha de clases con la denigración del “capitalismo criminal” (c.II); la demagogia laicista (el Opus Dei es “una prelatura ultraconservadora renombrada por su papel en el régimen de Franco, c.III) con la exageración apocalíptica (“Kansas arde en la pira del libre mercado”, c.III); los lugares comunes progresistas (Sam Walton, de Wal-Mart, es un nuevo robber baron, c.II), con la falta de rigor en las fuentes; las imágenes superficiales (los Sex Pistols como símbolo de libertad, c.IX) con la endeblez analítica y los errados vaticinios (“el aborto nunca es detenido” cuando ganan los republicanos, Intro.); las anécdotas elevadas a tesis con la parcialidad anticonservadora. Frank, atrapado en su esquema decimonónico, resulta panfletario y parece no haber entendido nada.

No obstante, What’s the matter with America? contiene lecciones para conservadores. La primera, enseñar que éstos pueden ser muy revolucionarios. La segunda, comprobar que el derrumbe del viejo análisis marxista sitúa de nuevo las cuestiones morales en el epicentro político. La tercera, ilustrar cómo la lucha pro-vida es esencial para romper el marco político socialdemócrata. La cuarta, mostrar que la escisión entre los RINO (Republicans In Name Only, republicanos sólo de nombre) y los conservadores es la necesaria división entre los intereses y los valores, y que la victoria pertenece a los últimos. La quinta, poner de manifiesto que en este nuevo campo de juego los partidos de izquierda son fácilmente derrotables. La sexta, probar la importancia de la organización popular y la eficacia del ataque incansable para alcanzar éxitos políticos. Y, finalmente, la séptima lección de Frank: demostrar, con su ejemplo, que los intelectuales izquierdistas tienen poco que decir a la sociedad estadounidense.

Guillermo Elizalde Monroset

American Review, 15-06-2006

Hay 1.400 parejas gays casadas: faltan 98.600 para las previsiones del gobierno

Para aprobar el matrimonio gay, la prensa bombardeó con cifras absurdas; la realidad hoy las desmiente

Tenemos memoria y tenemos archivos: en septiembre de 2004, hace menos de 20 meses, la agencia EFE publicaba una nota en la que decía:  “serán beneficiados directos de la medida [de considerar matrimonio legal a la unión de dos personas del mismo sexo] unos 4 millones de ciudadanos españoles, que son, según los estudios disponibles que maneja el Gobierno, gays o lesbianas.”

¡Cuatro millones de personas!  Hasta el diario ABC repitió las cifras, ya que las daba EFE.  Y el rotativo pro-socialista EL PERIÓDICO DE CATALUNYA titulaba en portada ese mes de septiembre 2004:  "100.000 parejas gays se casarán con la nueva ley en los próximos 3 años". En el interior exponía una tabla con cifras: en España habría, se supone, 3 millones de gays, un 7,5 por ciento de la población 

Por su parte, EL PAÍS también exageraba, aunque con más moderación: decía que había censadas en España 14.000 parejas de hecho homosexuales.  

La realidad, un año después Ha pasado un año desde que se pueden registrar "matrimonios" homosexuales. Según el Ministerio de Justicia, son 1.400 las parejas que se han registrado como tales. También según el ministerio de justicia, 50 parejas han solicitado adoptar un niño.  Ha habido 416 bodas gays en Madrid, 250 en Barcelona, 135 en Valencia, 64 en Sevilla... 

¿Cuánto falta para las 100.000 en tres años que anunciaba en portada El Periódico? Fácil: faltan 98.600 bodas gays y sólo quedan dos años.Incluso si aceptáramos las cifras de los grupos gays que hablan de 3.000 "matrimonios" (dicen ellos que en registros no informatizados"), son una nota anecdótica en las estadísticas españolas, no las cien mil que decía la prensa. 

En ForumLibertas nos apostábamos 6.000 euros hace un año a que en 24 meses no habría ni 25.000 matrimonios homosexuales. Jugábamos sobre seguro, porque dábamos por supuesto que el Gobierno mentía. Nadie creyó al Gobierno, o al menos nadie quiso aceptar nuestra apuesta. 
 

Mientras tanto, en el contexto del Estatut, el activista gay Jordi Petit sigue apareciendo en los periódicos de Cataluña insistiendo en que los homosexuales son el 10% de la población. A base de repetir las mentiras, muchos se las creen. Por suerte, nos quedan los archivos y las cifras reales.  

Forum Libertas, 14 de junio de 2006

Manifiesto por la Constitución

El respeto a la Constitución, y su defensa cuando es vulnerada, son la clave del sistema que nos permite convivir civilizada y pacíficamente. Marcan también la diferencia entre los pueblos libres y los que no lo son.

En 1978, España se dotó de la Constitución más democrática y consensuada de su historia, basada en tres valores clave: la unidad de la nación, las libertades y la reconciliación final y oficial entre los vencedores y los vencidos de la guerra civil, ya lograda en la sociedad muchos años antes. Ninguna otra ley obtendría hoy tal consenso, y por ello tal valor para nuestra convivencia. Como toda obra humana, tiene defectos, y puede y debe ser reformada. Pero sus virtudes han traído al pueblo español una larga época de paz, libertad y prosperidad, que sería una locura poner en riesgo.

Algunos partidos y políticos rechazaron la Constitución, abierta o solapadamente. Sus métodos los definen: el asesinato, en sus formas más cobardes, de cientos de personas, o la connivencia política con los asesinos; el ataque a los derechos ciudadanos, sobre todo en Vascongadas y Cataluña; el recurso a los antiguos odios mediante una propaganda de revancha, casi siempre falsaria, sobre la guerra civil; la terca corrosión de la unidad de España cultivando el agravio y el narcisismo regional, vieja técnica totalitaria.

Esos partidos estuvieron siempre muy lejos de sus objetivos. Pero hoy el gobierno, en alianza de hecho o de derecho con ellos, procura con actos consumados y fraudulentos la quiebra de la Constitución, sacrificándola a una "paz" con los asesinos tan imaginaria como la "guerra" que vendría a detener. Mientras nuevos fenómenos, como el terrorismo islámico, aumentan la incertidumbre.

Tal alianza ha transformado en su contrario el Pacto Antiterrorista y por las Libertades, y pretende reducir España a un inviable conglomerado de naciones inventadas, sin apenas lazos políticos o sentimentales entre ellas, mutuamente resentidas, irrisorias en el plano internacional y peones de los intereses de otras potencias. El plan se combina con una alianza internacional de dictaduras, llamadas pomposamente "civilizaciones", entre ellas algunas muy agresivas hacia España. Esta involución antidemocrática divide cada día más profundamente a la sociedad española, abocándola a una crisis de imprevisibles consecuencias.

Frente a la involución, nosotros, españoles dispuestos a defender nuestra libertad, alzamos la bandera de una España unida y democrática, garantía de la única paz y estabilidad admisibles. Y llamamos a los ciudadanos y a sus asociaciones a impulsar un movimiento por la Constitución, que alerte a la totalidad de la población y restablezca el imperio de la ley. En las manos de todos está impedir un nuevo fracaso histórico de nuestra convivencia.
 

Elaborado por el historiador Pío Moa

El PSOE defiende un "pacto de convivencia por el que la Iglesia no interfiera en la esfera pública"

El documento marco de la Conferencia Política que el PSOE celebrará en septiembre dice que "ahora" se dispone "de una seria" y "cierta" oportunidad "para poner fin al terrorismo de ETA que ha golpeado a la sociedad española a lo largo de cuatro décadas". "Los socialistas nos proponemos avanzar por un camino estrecho y difícil, que seguramente será largo y delicado", dice este texto que recoge Europa Press

El PSOE apuesta por avanzar "por un camino estrecho y difícil" para acabar con ETA con dignidad y respeto a las víctimas.

El documento marco de la Conferencia Política que el PSOE celebrará en septiembre dice que "ahora" se dispone "de una seria" y "cierta" oportunidad "para poner fin al terrorismo de ETA que ha golpeado a la sociedad española a lo largo de cuatro décadas". "Los socialistas nos proponemos avanzar por un camino estrecho y difícil, que seguramente será largo y delicado", dice este texto que recoge Europa Press.

Para ello, el PSOE aboga por mantener "con determinación" los principios de "firmeza en el respeto a la democracia y la vigencia del Estado de Derecho, unidad de las fuerzas democráticas, eficacia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, esperanza de alcanzar el objetivo de la paz y dignidad y respeto para la memoria de las víctimas".

Esta es la única reflexión expresa que sobre el terrorismo etarra se hace en este texto --al que los Comités Regionales del partido puede formular aportaciones hasta el 30 de junio-- y que consta de cuatro apartados: 'Nuevos Retos', 'Nuevas Respuestas', 'Nuevos Derechos' y 'Nuevas Ciudades'.

En el capítulo dedicado al 'Terrorismo', además de la alusión mencionada, se indica que éste es un fenómeno de "larga y negra historia", como se sabe "muy bien en España" y que en etapas recientes ha alcanzado también "una dimensión internacional". Tras hacer alusión al 11-S y al 11-M, destaca que la amenaza del "terrorismo global" "contienen riesgos muy reales".

"El documento afirma que el terrorismo sólo puede combatirse ahora como siempre

Desde la democracia y el Estado de Derecho. Pero en el contexto de nuestras sociedades actuales, con una creciente complejidad étnica y cultural, con problemas incipientes de cohesión entorno a unos mismos valores, es preciso evitar que la exigida persecución de los terroristas, o el irrenunciable rechazo a su ideología fanática y violenta, desemboquen en enfrentamientos étnicos o conlleven tensiones interculturales crecientes". En este sentido, alertan de que la "xenofobia y el racismo" pueden resultar "tan más peligrosos como el propio terrorismo".

La religión

El documento dedica unos epígrafes a la religión. Se constata que "la sociedad española, aunque mayoritariamente sigue siendo católica, crecientemente está separando las esferas privadas y públicas de la religión en un proceso continuado de laicización positiva".

Así, señala que la Constitución, pero "también la propia Iglesia Católica a través del reconocimiento en el Concilio Vaticano II de la libertad religiosa y de conciencia, han conseguido que la laicidad se haya implantado en España de manera irreversible".

El PSOE cree que este proceso es "trascendental para alcanzar un mayor grado de integración y convivencia en la sociedad, en especial tras el fenómeno de la inmigración masiva". Por ello, defienden "un gran pacto de convivencia en este campo". "Este pacto busca que el Estado no intervenga en la actividad religiosa y que las distintas iglesias y organizaciones religiosas no interfieran en la esfera pública", explica.

A juicio del PSOE, el "respeto real por parte de las instituciones públicas a los creyentes y a los no creyentes exige que el hecho religioso se valore como una cuestión intima y personal, y como un elemento más de la sociedad plural" que defienden los socialistas.

Pero sobre todo, agrega, "exige que las religiones y sus enseñanzas sean respetuosas con el orden de convivencia socialmente establecido". Por ello, "el Estado no puede ni debe intervenir en cuestiones de religión, pero debe evitar que ésta pueda ser utilizada, por boca de fundamentalistas dogmáticos, para justificar las acciones violentas de unas minorías o para legitimar comportamientos sociales y culturales que choquen con los principios esenciales de una sociedad democrática comunes para todos".

En lo referente a las reformas estatutarias, en el documento se indica que "tras dos décadas y media de desarrollo y arraigo del Estado de las Autonomías" se está ante la posibilidad "de consolidar un modelo de autogobierno y cooperación que integre al país por un largo periodo, aún más fructífero que el anterior".

Con estos parámetros, y bajo el lema 'Diversidad y Cohesión Territorial', el PSOE indica que España se caracteriza "por su pluralidad lingüística, cultural y territorial".

"Ni España, ni ninguno de los territorios que la conforman, son homogéneos y esa diversidad dimana en gran parte de la manera tan variada con que cada persona vive su identidad territorial o ausencia de ella --asegura--. No es justo obligar a nadie a elegir entre las diversas identidades que posee este rico país".

El documento resalta que la Constitución, supo ordenar la complejidad "histórica y cultural" de España respetando la "diversidad". En ese punto, enfatiza que los socialistas ni comparten ni entienden "las actitudes obstruccionistas y retrógradas que la derecha plantea frente a los distintos procesos de reforma estatutaria". "Pero tampoco aceptamos la empobrecedora y negativa visión de España que frecuentemente proyectan otros", avisa.

"Creemos que el proceso de actualización del Estado de las Autonomías, de ampliación del autogobierno, y de garantía de los intereses generales y de la solidaridad, llevado a cabo con los valores constitucionales del consenso, el respeto a los procedimientos establecidos y la aceptación de la pluralidad, va a contribuir, al igual que procesos similares del pasado, a integrarnos en una sociedad más fuerte y cohesionada dentro de su diversidad", añade.

El PSOE aboga también por crear una "democracia de calidad". Según el texto, profundizar en ella implica la transformación de los partidos en organizaciones modernas, flexibles y atractivas que huyan "de discusiones de consumo propio". El documento expone que en esta etapa de Gobierno, el PSOE "no puede, ni debe ser indulgente, ni autocomplaciente, sino exigente y crítico".

Remarca que los socialistas defienden una oposición "constructiva" y que la función que compete a ésta no debe guiarse por el "simple cálculo electoral", menos aún, afirman, "cuando están en juego políticas de Estado". Según la tesis de este documento marco, la "gran tarea pendiente de la democracia española es la aceptación por parte de la derecha, de que el poder no le pertenece naturalmente".

Apunta que las "experiencias sucesivas de 1989, y sobre todo de 1993 y 2004", demuestran que cuando la derecha no obtiene la victoria que deseaba, "cuestiona los resultados " y "busca razones esotéricas para camuflarlos, niega o discute la legitimidad del Gobierno para serlo, trata de desestabilizarlo por los métodos más discutibles y acaba transformándolo, de adversario, en enemigo a batir y a destruir".

Añade que la derecha entre 1993 y 1996 quebrantó las "reglas más elementales de la democracia" y que "de nuevo lo están haciendo ahora".

El PSOE dedica también un apartado a la inmigración en el que enumera los principios de la política migratoria del Gobierno. Los socialistas ponen de manifiesto que la inmigración de España es "generacionalmente muy joven" y que, por tanto, se está "a tiempo" de anticiparse a algunos graves problemas que han conocido "recientemente sociedades" del entorno con experiencia migratoria de décadas.

"Si hoy somos capaces de construir estrategias que eviten la marginalidad y promuevan la presencia y participación de los inmigrantes en todos los ámbitos de la vida colectiva del país, estaremos avanzando hacia un futuro en el que la extensión de la ciudadanía, incluida la ciudadanía política, se convierta en el cemento sobre el que se asiente la convivencia", proclama".

Análisis Digital, 14 de junio de 2006

EL CHEQUE ESCOLAR: Por una educación libre y de calidad

En un tiempo como el actual, en que la crispación aumenta día a día por el absurdo empeño de este Gobierno de elevar a la categoría de ley reivindicaciones minoritarias de variopinto pelaje que amenazan nuestro Estado de Derecho, llama la atención la fuerza con que se está levantando buena parte de la sociedad en defensa de los derechos fundamentales de los ciudadanos. Un ejemplo de ello es la plataforma Cheque Escolar, que persigue la salvaguarda del derecho a la libertad de enseñanza, reconocido en el artículo 27 de nuestra Carta Magna.

La campaña por el cheque escolar, impulsada por la plataforma ciudadana Hazte Oír, se alza frente a las últimas iniciativas legislativas que privan a los padres de su legítima condición de primeros educadores.  

El pasado mes de abril, el Congreso de los Diputados aprobó una ley educativa que atenta directamente contra el derecho de los padres a elegir libremente la educación de los hijos. Frente a ello, padres, educadores, juristas, economistas y entidades civiles, agrupados ahora en la plataforma Cheque Escolar, pretenden aportar soluciones a las graves deficiencias del actual modelo educativo.

Su objetivo: que el Estado reconozca que son los padres los que deben decidir qué hacer con el dinero que ellos mismos aportan, a través de sus impuestos, para favorecer la educación de sus hijos. 

Financiación a las familias 

El cheque escolar es un sistema de financiación de la educación por el cual el Estado atribuye a las familias una cantidad de dinero por cada hijo en edad escolar. De este modo el Estado cumple el mandato constitucional sobre la gratuidad de la enseñanza básica, pero en vez de financiar a los centros educativos financia a los educandos, que son los verdaderos sujetos del derecho a la educación.

La cantidad atribuida a las familias estaría en relación con el coste medio del puesto escolar. "En nuestro actual sistema educativo no hay igualdad a la hora de elegir centro educativo –sostiene el portavoz de la plataforma, Luis Zayas–. Se discrimina a los padres en función de su renta, de tal forma que únicamente los más ricos pueden elegir el centro que quieren para sus hijos.

Este falta de equidad se resolvería mediante la implantación del cheque o bono escolar".  La campaña incide, precisamente, en la necesidad de que los poderes públicos erradiquen la discriminación por causas económicas. 

Por la calidad, la igualdad, la libertad y la pluralidad educativas 

El cheque escolar fue planteado por primera vez en 1955 por Milton Friedman, en su ensayo El papel del Gobierno en la educación, como instrumento para asegurar la calidad, la pluralidad y la accesibilidad educativas.

De implantarse en España, haría realidad el mandato constitucional de la libre elección de educación y de constitución de centros, pues, al tiempo que lucha contra las discriminaciones económicas o de estatus social, trata por igual la educación gubernamental o dirigida y la de iniciativa social o libre, fomentando una sana competencia que aumenta la calidad y una gestión más eficiente de los centros escolares, todo ello en beneficio de la sociedad española. 

El intervencionismo estatal vigente en materia de educación ha generado en la práctica una situación límite de fracaso escolar, violencia en las aulas y estrés del profesorado. Además, ha acentuado injustamente las diferencias sociales, puesto que ha restringido la libertad de enseñanza de las familias trabajadoras (que no pueden permitirse pagar un colegio conforme con sus preferencias) pero no la de las familias de políticos, empresarios y profesionales de altos ingresos, que sí pueden elegir para sus hijos un colegio de calidad y conforme con sus valores y creencias.  

De este modo, la falta de libertad del sistema educativo ha hecho que éste haya dejado de ser un medio de movilidad social basado en el mérito para convertirse en un instrumento que perpetúa injustamente las diferencias sociales.

Ante el fracaso del Estado como educador, el cheque escolar se presenta como una solución eficaz a estos problemas, devolviendo el protagonismo a las familias. Frente al adoctrinamiento estatal, garantiza una oferta de idearios educativos tan plural como la sociedad en que se implanta, y vacuna a los menores frente a los intentos de adoctrinamiento del Gobierno de turno.  No es competencia del Estado valorar cuál debe de ser el grado de diversidad del sistema educativo. Son los padres quienes, al ejercer su libertad, deben decidir qué grado de diversidad desean.

La misión del Estado debe limitarse a garantizar una oferta suficientemente plural para cubrir la diversidad demandada.

Junto a ello, el cheque escolar evita los ataques laicistas que sufre la educación en España y pone de relieve el principio, recogido en la Constitución, de que el Estado es aconfesional (no laico); pero los ciudadanos no tienen ninguna obligación de serlo.

Los colegios pueden ser católicos, pero también de otras confesiones religiosas o ideas filosóficas. Aconfesionalidad significa tolerancia y respeto a la pluralidad de las opiniones, y un Estado definido como aconfesional no debe oponerse a las convicciones personales ni manipular el sistema educativo.

No es el Estado quien financia el sistema educativo, sino los ciudadanos, en su calidad de contribuyentes. El Estado es un mero administrador del dinero ajeno, y por ello debe garantizar el derecho a la educación y la libertad de elección.

Con este tipo de medidas es posible que, a corto plazo, hubiera que incrementar el presupuesto en educación –ya que el Estado tendría que cumplir su deber de garantizar la gratuidad de la enseñanza a todos los niveles, cosa que ahora no hace–, pero a medio plazo el gasto público disminuiría, porque aumentaría la eficiencia del gasto educativo. Estudios sobre la financiación del sistema educativo revelan que los conciertos actuales y las subvenciones a la escuela pública le resultan muy baratos al Estado. Teniendo en cuenta que en las aulas de titularidad social está escolarizado un tercio del alumnado, resulta que con el 15% del presupuesto público se escolariza al 33% del alumnado no universitario, y el 67% restante (aulas estatales) se beneficia del resto del presupuesto. La desproporción entre la financiación de una y otra enseñanza es evidente.
 

Implantación mundial 

El éxito de la medida está avalado también por la experiencia. En Estados Unidos existen sistemas de cheque escolar en Washington, Milwaukee, Cleveland, Maine, Vermont, Florida o Colorado.  En Milwaukee, y según declaraciones de su alcalde (del Partido Demócrata), se benefician de él 11.000 estudiantes de 106 colegios, y su introducción ha sido muy beneficiosa para los colegios estatales, que han mejorado su calidad y la atención a padres y alumnos. En Washington (también con alcalde demócrata) se implantó en 2004 un programa para familias necesitadas que ha permitido a 1.023 alumnos elegir entre 53 escuelas de titularidad social: los alumnos beneficiarios han sido, en su mayoría, de origen asiático, afroamericano e hispano.

En Europa también hay programas de cheque escolar en países como Dinamarca, Suecia, Italia o Gran Bretaña. En Suecia, introducido en 1992 por un Gobierno liberal y mantenido posteriormente por los socialdemócratas, permite escoger entre escuelas estatales o de iniciativa social y financia el 85% del coste. En Dinamarca el sistema es similar.
 En el Reino Unido, los gobiernos conservadores implantaron el cheque para guarderías y escuelas de iniciativa social. En 1997 el Gobierno laborista lo eliminó, aunque desde 2002 hay determinados miembros del Ejecutivo y del partido que abogan por implantar un programa similar al sueco.

Otros países con cheque escolar son Chile y Nueva Zelanda.

El cheque en España
 

En España existen experiencias de cheque escolar en las ayudas que distintos ayuntamientos o comunidades (como el Ayuntamiento de Valencia, o el de Albacete en su día, y la Comunidad de Madrid) prestan para la escolarización preescolar o infantil. La limitación de estos programas es que discriminan a aquellos padres que deciden cuidar ellos mismos de sus hijos en la etapa infantil u optan por modelos distintos a la guardería. 

En distintas comunidades se ha implantado el cheque libro, consistente en financiar el coste de los libros y del material escolar. Los defensores del cheque quieren extender el sistema a todo el coste de la enseñanza.

Pero sin duda el hito más importante fue el protagonizado por el ministro de UCD Otero Novas, quien llevó la propuesta del bono escolar al Congreso de los Diputados a través de su proyecto de ley sobre financiación de la enseñanza. De haber prosperado aquel proyecto la educación en España sería, hoy, realmente plural.
 La campaña Cheque Escolar cuenta con un ilustre Comité Asesor, donde figuran el ya citado ex ministro José Manuel Otero Novas, los economistas Carlos Rodríguez Braun y Pedro Schwartz, el recientemente nombrado presidente de la COPE, Alfonso Coronel de Palma, el periodista Enrique de Diego, el rector Daniel Sada y el profesor universitario experto en temas de familia Antonio Moreno, entre otros.  

Por Cristina Castro 

Libertad Digital, suplemento Ideas, 14 de junio de 2006 

Judío y agnóstico, pero respecto al Código, estoy con la Iglesia

El Código Da Vinci no es sólo un film desolador. No es sólo una especie de juego pueril (Cristo y su mujer tienen una hija) con el texto de las Escrituras. Es algo más y peor que la infamia intelectual denunciada aquí y allá por periodistas empeñados en aclarar, en el maremagnum de escenas que son presentadas como “los hechos”, cuál es la parte documental y cuál la fantástica.

Es una película que, apuntando sin nombrarlos a algunos de los temas más ambiguos del imaginario político contemporáneo, flirtea con el peor. Tres libros muy útiles han sido publicados recientemente en Francia, escritos por Pierre-André Taguieff, Philippe Muray y René Rémond.

El de Taguieff, La foire aux illuminés, lo considera como un alarde de falsa ciencia y de falsedad que da crédito a una conjura mundial concebida al inicio de la Historia Contemporánea e impenetrable hasta nuestros días, la ilusión de acceder, a través del libro y ahora de la película, al misterio de los misterios, al enigma absoluto, aludiendo a un complot que dio lugar a todos los totalitarismos.

El de Philippe Muray, Dix-neuvième siècle à travers les âges, naturalmente no habla del Código Da Vinci pero establece la genealogía de un “ocultismo político” que nos lleva a los grandes iluministas que forjaron el cuerpo doctrinal de esta obra. Y Le nouvel antichristianisme de René Rémond, que recomiendo a todos aquellos que, cristianos o no, perciben el hedor a oscurantismo, a odio, del pensamiento y de la verdadera ciencia, que se mueven en los últimos tiempos en contra una Iglesia a la que, desde pío XII a Benedicto XVI, consideran culpable de todos los males.

Se empieza a saber que el famoso Priorato de Sión, que en el film ocupa un lugar esencial y que aparece como una orden oculta, fundada hace mil años por Goffredo di Bugione y encargada de preservar el Santo Grial que guardaría el secreto del matrimonio de Jesús y María Magdalena, es una asociación creada después de la Segunda Guerra Mundial por una banda de nostálgicos de Da Vinci. Mientras se sabe menos de otras cosas como del nombre del personaje de Dan Brown (el Radcliffe de Ángeles y demonios) tomado de John Readcliff, supuesto autor de un Discurso del rabino de los años 1860 y considerado uno de los precursores del Protocolo de los Sabios de Sión.

De lo que se sabe un poco más es de la idea paranoica de una verdad oculta hasta el final de los tiempos por poderosas estirpes de conjuradores, del credo científico alternativo de un gobierno mundial con códigos que permitirían a algunos iniciados descifrarlos y adentrarse en todas las elucubraciones de los imitadores franceses del III Reich. ¿La lucha, no de las clases, sino de las sociedades secretas, verdadero motor de la historia? Sí. Era la convicción, antes de Dan Brown, del sabio Henry Coston, que terminó su vida obsesionado por los gobiernos ocultos, por las trilaterales y otras organizaciones internacionales masónicas y neomasónicas.

Lo que por ahora no se quiere saber es que bastaría sustituir en el texto y en las imágenes de Brown al Opus Dei por la Compañía de Jesús, el personaje de Silas por el de Loyola, o la “guardia blanca” del papa por los “hombres de negro” de la Compañía de Jesús, para reencontrarnos con el tono de las diatribas antijesuíticas que llenaron de infamia los siglos XIX y XX y que culminaron con deportaciones con la marca “nzv”, literalmente “no fiables, como los judíos”. Su crimen era haberse mostrado sucesivamente cómplice del jacobnismo, del bolcheviquismo, de la internacional judía, en definitiva –ésta era la verdad- de una resistencia alemana antinazi.

No estoy defendiendo al Opus Dei, naturalmente. Pero recordemos que las palabras tienen una historia y que, dentro de estas palabras, dentro del fantasma de una confraternidad de monjes mafiosos y asesinos que no tienen otro objetivo que no sea aprovechar sistemáticamente el universo, hay un peso de delirio y de crimen que evoca recuerdos temibles y contra los cuales no es inútil poner en guardia al público.

Que los primeros interesados no lo hagan es una cosa. Y sobre esto, entre paréntesis, hay un ejemplo de sangre fría sobre el que se podría partir para pensar en otras ofensas que, comparadas con ciertas “caricaturas” que hace poco tiempo tuvieron una resonancia diez veces menor que el Código Da Vinci, provocaron una reacción tan exagerada como la que conocemos. Lo que no significa, por otro lado, la obligación de callar. Y no impide aquí a un agnóstico y judío expresar el disgusto que le supone aquello que llamará, con Freud, la marea negra del nuevo anticatolicismo.

Bernard-Henri Lévy

(publicado el 24/05/06 en el Corriere della Sera)

Páginas Digital, 13 de junio de 2006