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Políticamente... conservador

Crítica social

Jóvenes que se enfrentan a fantasmas del pasado: rebeldes sin causa

Cuando vivimos la apoteosis de una de las ideologías más opresivas conocidas, el nacionalismo, algunos aún se sienten revivir clamando contra el fascismo de hace 70 años.


Eso de que la juventud esté obligada a rebelarse contra todo lo anterior porque de no hacerlo no sería verdaderamente joven es uno de los tópicos más característicos de nuestros cursis días.

Pero lo que sí es cierto es que en muchos momentos de la historia la juventud se ha visto impulsada a protestar contra el orden recibido de sus mayores. Otra cosa es que le haya movido el buen sentido o la ceguera, cuestión muy discutible en cada circunstancia.

En sus extraordinarias memorias (El mundo de ayer) Stefan Zweig explicó cómo los jóvenes de principios del siglo XX, entre ellos él mismo, se lanzaron de cabeza a cualquier cuestionamiento del orden anterior –en arte, pensamiento, literatura, estética o política– por la sola virtud de su novedad y sin entrar a reflexionar sobre su bondad. Todo lo que fuera contrario al mundo que había desembocado en 1914 tenía presunción de veracidad.

Por motivos similares gran parte de la juventud europea se alistó a los movimientos comunistas y fascistas como contestación a unos regímenes democráticos que habían demostrado su estancamiento e incapacidad.

Igualmente, tras 1945 a la juventud le tocó ir de antifascista primero y de antiamericana después, pues era lo que pitaba si uno quería presumir de rebelde. Y en la España franquista, la opción contestataria estaba clara: la izquierda. Pero tras la caída en 1976 del régimen de derecha autoritaria, que no fascista, esa moda se ha estancado y la juventud "rebelde" sigue presumiendo de resistir contra el fascismo y el franquismo muchas décadas después de desaparecidos ambos.

Matar nazis no es un crimen, es un deporte, Contra el fascismo, contra la estupidez y otros lemas similares adornan las camisetas de quienes no se dan cuenta de que al llevarlas están rebelándose contra algo que hace mucho que dejó de existir. ¡Fácil rebeldía!

En cuanto las circunstancias lo permiten, el ¡Vosotros fascistas sois los terroristas! surge de las gargantas supuestamente rebeldes aunque en España todo el terrorismo del último medio siglo –salvo excepciones contadas con los dedos de la mano– haya sido de izquierdas.

Los cantautores que alzaron sus voces contra la dictadura franquista guardan estruendoso silencio sobre la dictadura de nuestros días, la de los nacionalismos, que no sólo oprimen con su asfixiante control ideológico, social, académico y lingüístico, sino también con las bombas y los tiros en la nuca.

Y los que van de progres y rebeldes no se rebelan contra la opresión de verdad, la de los nacionalismos, sino contra una imaginada, la de España.

Así que, queridos y rebeldísimos jóvenes, muy especialmente los vascos y catalanes, a ver si vamos espabilando y empezamos a darnos cuenta de por dónde soplan los vientos de la opresión.

Jesús Laínz

El Semanal Digital, 10 de agosto de 2006

Enseñar las bragas es una ordinariez

Enseñar las bragas es una ordinariez Hay algunas razones por las que no me gusta el verano. Una de ellas es que parece que todo el mundo siente un enorme placer por mostrar su ordinariez y su vulgaridad, como si alguien hubiera dado permiso para ser zafio hasta el extremo. Quizás sea que estamos hartos de tener una apariencia determinada ante jefes o clientes y aprovechamos para vengarnos cuando llega el verano.

Y conste que no me refiero a esos turistas indecentes que van por calles, museos y catedrales con barba de varios días, camiseta (sin mangas y sudada: “Fiestas de la siega 1995. Castrillo de Pinofuente. Viva la Virgen”), y mostrando groseramente en su cintura una riñonera de plástico y el teléfono móvil de última generación, mientras del cuello exhibe una cámara de vídeo “top total”. Bueno, sí, también me refiero a ellos y a la necesidad que experimentan de enseñar a todo el mundo lo ricos y poderosos que son y su dominio de las últimas tecnologías. Y eso que no me he referido al reproductor MP3 que llevan colgando de las orejas.

Lo de la ordinariez va por todos ellos y también por aquellas personas que supongo encuentran un placer íntimo e indescriptible en enseñar la ropa interior. Casi siempre son señoras o aspirantes a serlo algún día, aunque a veces es excesiva aspiración para ellas. A servidor le parece que la ropa interior lleva ese nombre por algún motivo justificadísimo que la jumentud actual desconoce. Me parece de lo más antiestético, antierótico y antinatural, además de ser del peor gusto, que se vayan mostrando por calles y plazuelas los tirantes del sujetador. Moderno puede que sí, moderno puede que lo sea, pero feo....... ¡¡¡un porrón!!! Y anda que no hay medios para solucionarlo, pero para qué, si es moderno!!!

Lo de las bragas.... también muy moderno, eh, joé que si es moderno, lo difícil es salir a las calles y volver sin haberle visto las inmundicias a más de una señora.... Y cuidao que se ponen bragas llamativamente feas y vulgares aquellas que se empeñan en enseñarlas a todo tren.... porque parece que hay cierta insistencia en que el mal gusto (A veces me pregunto si estas dos palabras no deberían formar un nuevo y definitivo neologismo) alcance cotas de premio Nóbel, oigausté.

Pero en esto de enseñar las bragas hace falta doble esfuerzo, porque para ello es necesario vestir camiseta especialmente reducida y pantalón corto de tiro, ambos destinados previamente a este gilipollesco hábito.

Esta estúpida demostración de incultura y mema burrez es especialmente chusca puesto que es un tipo de ropa que casi nadie puede llevar, sólo las más jovencitas chavalillas o aquellas más mayores a las que la Madre Naturaleza haya dotado con una cintura de diosa. Con excesiva frecuencia aquellas que pretenden enseñar la cintura en realidad enseñan la barriga, con la graciosa consecuencia estética que supone mostrar en público esa curvita curiosa producto de la edad y del buen vivir. Verlas de cerca supone un efecto propio de un chiste de Gila, pues las grasas rebasan por los laterales las medidas de la escueta ropa y salen al exterior en llamativo efecto “michelín”, desbordando sebosamente los límites de la talla. Y claro, ellas van tan felices y orgullosas observando que todo el mundo las mira, aunque jamás sabrán por qué.

Y el culo, ustedes perdonen. Que es que en definitiva lo que se busca es ir enseñando el culo, que a la que te descuidas, zas, en medio del general regocijo dejas muy generosamente que todo el mundo te vea “la hucha”. La sociedad que encuentra tan divertido enseñar el culo es que ya tiene mucho ganado, ya no tiene otras preocupaciones esenciales que mantener (¿encontraré trabajo, podré comer mañana, dónde dormiré?) es una sociedad que ha avanzado mucho y ya no tiene que andar pensando. ¿Para qué pensar si mostrar el culo es más importante que mostrar las ideas?


Pedro de Hoyos


Diario siglo XXI, 11 de agosto de 2006

EL 70 % DE LOS DELINCUENTES QUE INGRESAN EN PRISIÓN SON EXTRANJEROS

El número de internos en las distintas cárceles españolas ascendía a 63.806 a finales del mes de julio, y casi la mitad de ellos se encuentran en prisiones de tres Comunidades Autónomas: Andalucía, Cataluña y Madrid. Los datos ofrecidos por el Ministerio de Interior son especialmente alarmantes si se atiende a la evolución de la ocupación de las cárceles españolas en los tres últimos lustros. Desde 1990 la cifra de internos casi se ha duplicado, ya que en ese año era de 33.035.


Las cifras son escalofriantes. El 73 % de los delincuentes que en 2005 ingresaron en cárceles españolas son extranjeros, según ha señalado la Dirección General de Instituciones Penitenciarias. La mayoría procede del Magreb y de países sudamericanos.

El incremento de la población reclusa durante los últimos cinco años (38 %), ha desbordado el sistema. Las prisiones dependientes de la Administración General del Estado, excluida Cataluña por tener las competencias, están a casi el 171 % de su capacidad, según el último informe del sindicato ACAIP, que destaca que los centros penitenciarios con mayor tasa de hacinamiento son los de Ceuta -con un 343 %-, Santander -con un 333-, Martutene (San Sebastián), con un 295 y Murcia, con un 280 %.

En efecto, España se ha convertido ya en el país con mayor población reclusa de Europa, por delante de Francia, Alemania o Italia, y el ratio de presos por cada 100.000 habitantes, situado en 125, tan sólo es superado por Gran Bretaña. La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, ha atribuido en reiteradas ocasiones este cambio de la población reclusa al endurecimiento de las penas que introdujo la reforma del Código Penal impulsada por el anterior Gobierno del PP, sin embargo la legislación francesa o italiana son aún más duras. A lo que se debe añadir la entrada en vigor de los juicios rápidos.

El factor fundamental, que no se menciona por el gobierno, y que ha sido decisivo para alcanzar estos preocupantes datos estadísticos ha sido la inmigración. En los últimos cinco años, la población reclusa extranjera ha crecido un 156 %. Las cárceles son una torre de Babel. Hay personas de 190 países. Los funcionarios tienen problemas de comunicación con ellos y, junto al hacinamiento, esta situación genera tensiones. «Cada nacionalidad crea su propio grupo de poder y se enfrentan entre sí para ganar fuerza», relata José Ramón López portavoz del sindicato de funcionarios de prisiones ACAIP.

Criticas a la política de inmigración

El presidente de Coalición Canaria (CC), Paulino Rivero, censuró al Gobierno por no prestar suficiente atención a la situación del archipiélago ante la constante llegada de inmigrantes y dijo que los canarios están «cansados de palabras» y que hacen falta hechos para atajar el fenómeno migratorio.

Rivero destacó que el Gobierno de Zapatero se está equivocando «claramente» en el control de la inmigración y afirmó que se está demostrando la «falta de peso político» del Ejecutivo español por su incapacidad para generar la conciencia necesaria en la UE. Lamentó que todavía no se haya puesto en marcha el operativo de la Agencia Europea de Protección de Fronteras (Frontex) y que incluso sin haber comenzado, se hable de que terminará en cuatro o cinco semanas.

Rivero solicitó al Gobierno una reunión con las Comunidades Autónomas para acordar que los menores puedan ser distribuidos por el territorio nacional. CC presentará una propuesta para reformar de nuevo la Ley de Extranjería en esta vertiente. Recordemos que en los últimos años la legislación de extranjería ha sido objeto de múltiples reformas, sin que ninguna de ellas haya servido para atajar el problema de la inmigración, en buena parte debido precisamente a la permisividad de la normativa española.

Minuto Digital, 7 de agosto de 2006

Bush inédito

Los demócratas norteamericanos han hecho muchas tonterías en los últimos treinta años. Lo que no han hecho nunca es dejar de apoyar a Israel. Es uno de los raros puntos en que el consenso que una vez reinó en la política de EEUU permanece intacto. Ahora mismo, demócratas y republicanos apoyan sin fisuras al Gobierno israelí. Saben que sus intereses nacionales coinciden con los de Israel, y que, ante la provocación de los terroristas de Hamás y Hezbolá, Israel no tenía otra opción que desarbolar a estos grupos.

La Alianza de Civilizaciones tiene que organizarle una gira a Moratinos para que explique a los miembros del Partido Demócrata lo equivocados que están en este asunto y lo conveniente que es llevarse bien con los terroristas.

Mientras tanto, hay que apuntar que la pasada semana ha deparado dos novedades importantes, hasta el punto de que Bush ha dado dos pasos nuevos, inéditos en los anales de sus años en la Casa Blanca. El primero consiste en que por primera vez ha vetado una ley votada en el Congreso. Como se sabe, Bush era hasta ahora el primer presidente desde Garfield, en 1881, que no había ejercido nunca el derecho de veto que le otorga la Constitución. Esta actitud había suscitado fuertes críticas entre la coalición liberal-conservadora que le apoyó en las últimas elecciones presidenciales.

Se sabía, por ejemplo, que Bush no estaba de acuerdo con la ley de financiación electoral patrocinada por el senador republicano John McCain y por el demócrata Russ Feingold. Era una ley poco popular entre la derecha norteamericana, que pensaba, y sigue haciéndolo, que cercena la libertad de cada uno para apoyar al partido que le venga en gana. A pesar de todo, Bush la firmó, como ratificó proyectos presupuestarios que suponían un aumento de gasto considerado demagógico y desproporcionado por muchos en la derecha.

Es curioso que un presidente considerado por muchos un radical, incluso un revolucionario, se haya mostrado tan conciliador con el Congreso, incluso cuando, como ocurrió en su primera presidencia, su partido no tenía la mayoría en el Senado.

La ley sobre financiación pública a la investigación con células madre, aprobada por el Senado esta semana después de haber obtenido el visto bueno del Congreso, ha hecho saltar todas las resistencias. Era un trágala para Bush. Habrá quien entienda el veto como un gesto a su propio electorado, en tiempos difíciles como los que corren. Es más probable que Bush se haya negado a ratificar la ley por pura y simple convicción moral. Le enfrentará a algunos miembros importantes de su partido, entre ellos Bill Frist, el líder de la mayoría republicana en el Senado.

No acaban ahí las novedades. Otra muy notable es que Bush ha hablado oficialmente ante la NAACP (esta organización presume de ser la más antigua en la defensa de los derechos civiles. La veteranía se la disputa la NRA, la National Rifle Association, fundada en 1871 y según la cual la posesión de armas es un derecho protegido por la Constitución).

La National Association for Advancement of Colored People (Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color) fue fundada en 1909 por un grupo de afroamericanos encabezados por W. E. B. DuBois, uno de los líderes más influyentes y probablemente más nefastos que ha padecido la población negra de Estados Unidos.

DuBois pensaba que la vía para la mejora de la situación de los negros debía venir por la acción del Gobierno. Desde la NAACP promovió sus ideas acerca de la prioridad absoluta de la igualdad legal, que debía ser reconocida por el Gobierno como paso previo a cualquier otro avance. Lo primero era la lucha legislativa y política. La económica, es decir la individual, vendría después. El reconocimiento de la población blanca carecía de relevancia.

Durante mucho tiempo estas ideas parecieron exóticas. Prevalecían las de otro líder negro, Broker T. Washington (1856-1915), que había nacido esclavo, consiguió estudiar, fundó una institución universitaria que se convirtió en uno de los grandes centros de promoción de los afroamericanos, el Tuskegee Institute de Alabama, y preconizó siempre el trabajo duro, la confianza en uno mismo y el progreso económico como única vía para superar la discriminación y la desigualdad racial. Si se gana dinero, solía decir Washington, la igualdad llegará inevitablemente.

A partir del movimiento por los Derechos Civiles de los años 60 se pusieron de moda las ideas de DuBois. Éste había acabado elogiando a Stalin y a Mao, incluso renunciando a la ciudadanía norteamericana. Pero eso no importó. La vía de la radicalidad resultaba atractiva, y desde entonces la NAACP ha preconizado con éxito que la reforma política debe ser previa a cualquier reforma moral personal (como parece lógico, dada esta manera de pensar, la NAACP también ha tenido problemas de financiación muy serios).

En las últimas campañas electorales la NAACP adoptó una actitud militante contra Bush y el republicanismo. Invitado a participar en la convención nacional de la organización en 2004, Bush había declinado asistir, aunque manifestó su respeto por la larga lucha que la NAACP lleva sosteniendo desde hace un siglo contra el racismo. Ahora se ha presentado en la convención nacional de la organización, y pronunciado un discurso de alto voltaje moralista en contra de cualquier segregación.

Al parecer, fue consultada incluso una antigua colaboradora de Al Gore, Donna Brazile, pero las palabras de Bush son perfectamente consistentes con lo que siempre ha dicho acerca del problema heredado de la esclavitud y la segregación. Le acompañó, eso sí, Condoleezza Rice, que fue acogida con una ovación.

Obviamente, Bush no está en posición de desperdiciar ningún apoyo para su partido. Ante la NAACP, prometió su ratificación para la renovación, por otros veinticinco años, de la Voting Rights Act, la famosa ley de 1965 cuya vigencia acaba de ser renovada en el Senado, en buena medida a iniciativa de la Casa Blanca, un año antes de que fuera estrictamente necesario, dado que prescribía el año que viene.

Con su promesa, Bush cosechó grandes aplausos. Según todas las crónicas, se mostró natural y relajado, mucho más de lo que la atmósfera envenenada que ha presidido las relaciones entre la NAACP y su Administración dejaba prever.

En realidad, es posible que, más allá de cualquier posible consideración electoral, la presencia del presidente en la convención de la NAACP y la falta de tensión que ha exhibido tengan un significado algo dramático; o peor aún, revela una posición cínica por parte de la Administración Bush.

Desde mediados de los años 60 los negros votan al Partido Demócrata. Éste se apoya en una oligarquía, perfectamente bien representada en la asamblea de la NAACP, que vive en muy buena medida de venderle a la población negra su condición de víctima inocente de un sistema explotador. La situación es sumamente paradójica, porque la población negra es, en su mayoría, bastante más conservadora de lo que lo son sus líderes, casi todos ellos progresistas de la franja radical.

El caso es que una parte muy importante de la población negra se zafó de la segregación, pero no para asumir sus derechos y sus responsabilidades (como había preconizado Broker T. Washington), sino para depender de los programas del Estado benefactor que Johnson bautizó como Gran Sociedad, gestionados, en buena medida, por personas relacionadas con organizaciones como la NAACP.

Se ha creado así una comunidad desestructurada, con lazos familiares débiles, alta tasa de delincuencia y menor formación que el resto de la población. En vez de impulsar el progreso, la intervención del Gobierno ha corroído la consistencia moral del grupo y la capacidad de las personas para superarse. Eso sí, a cambio, los demócratas se han asegurado el voto de los afroamericanos por medio de organizaciones como la NAACP.

Los esfuerzos de Bush por romper esta dependencia –como ha tratado de evitar que ocurra con los hispanos– no han tenido éxito. En 2004 avanzó algo entre el electorado negro, pero sobre todo lo hizo en condados y estados –como Ohio– donde la comunidad negra está estructurada gracias a otro tipo de organizaciones, como algunas iglesias. Fue un avance muy pequeño, y tal vez momentáneo. Según una encuesta AP-Ipsos de junio, el 86% de los negros desaprueban la gestión de Bush, frente al 56% de blancos. El desastre del Katrina y el diluvio de demagogia caído desde entonces no han mejorado las cosas.

En estas condiciones, la negativa de Bush a acercarse a la NAACP tenía un cierto valor simbólico. Más que una revancha, se podía interpretar como un gesto de confianza: Bush pensaba que podía llegar directamente a los ciudadanos negros sin pasar por organizaciones como ésta, de tinte a veces casi mafioso.

Al parecer, no ha sido así. Ha prevalecido la política, y probablemente se habrá perdido la oportunidad de un cambio en la población negra norteamericana.

Por José María Marco

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 24 de julio de 2006

DELINCUENCIA E INSEGURIDAD: RETO AL ESTADO

Thomas Hobbes fue el primer filósofo de la modernidad que articuló la tesis del pacto de renuncia de derechos individuales a cambio de la protección de un soberano poderoso, aunque su teoría goza hoy de bastante menor popularidad que la de Jean-Jacques Rousseau, plasmada en “El contrato social”, de agudizado individualismo y sustento ideológico de los estados liberales. Podríamos debatir acerca de sus aportaciones doctrinales, pero el acuerdo sería unánime a la hora de señalar la legítima defensa frente a la agresión injusta como uno de los derechos fundamentales de todo individuo, derecho que resulta menguado y condicionado por la legislación penal. Personalmente soy una decidida defensora de dicha mengua y me repugna la libérrima aplicación del principio de autodefensa armada en los EE.UU. Pero, y en este punto suscribo la teoría de Hobbes, siempre y cuando el Estado asuma su responsabilidad y cumpla con su obligación de custodio y salvaguarda de la vida, la integridad física, la libertad y el patrimonio de los ciudadanos.

Ese entramado teórico se desmorona ante nuestros ojos aquí y ahora. España se convirtió hace ya tiempo en un paraíso de delincuentes, por efecto de las legislaciones penal, procesal y penitenciaria. En los últimos siete años se ha detectado un imparable ascenso de los delitos perpetrados por extranjeros, hasta alcanzar la proporción de ocho de cada diez. Analizando la casuística delictiva puede observarse una especialización según nacionalidades:

A. Las llamadas bandas latinas (ñetas, salvatruchas, latin-kings…) incurren preferentemente en pequeños robos, amenazas, extorsiones callejeras y agresiones. Sus integrantes son jóvenes inadaptados que imitan el modelo del desarraigo por antonomasia: el de los jóvenes hispanos marginales y automarginados de los barrios hispanos en EE.UU. Operan en demarcaciones urbanas cuyos límites son fruto del pacto o de la guerra entre bandas diferentes.

B. Los inmigrantes del África negra están especializados en la venta ambulante de todo tipo de falsificaciones, desde prendas de vestir y complementos hasta películas y música en CD y DVD y suelen operar por cuenta de terceros, frecuentemente de nacionalidades asiáticas. No pocos de los delincuentes africanos aspiran a obtener un mayor rédito de su actividad criminal y penetran en el sustancioso mercado de la droga: han llegado a desplazar a los gitanos de la “gama baja” del sector, es decir el comercio de cocaína más adulterada y de menor precio.

C. Los magrebíes (marroquíes, tunecinos y argelinos) comercian preferentemente con los derivados de la marihuana. Es creciente su participación en delitos contra la propiedad, violaciones y atracos a mano armada.

D. Los chinos abarcan una amplia gama de infracciones penales, desde la extorsión hasta la explotación laboral de menores pasando por el blanqueo en negocios aparentemente legales de dinero procedente de otras actividades ilícitas. Su particular hermetismo llega, de momento, hasta el punto de reducir casi exclusivamente sus actos criminales al interior de su propia comunidad.

E. Las bandas organizadas de delincuencia transnacional están compuestas por ciudadanos de la Europa Oriental. Son un sector delictivo de crecimiento exponencial, tanto en número de integrantes, como en crímenes cometidos. Por ende, puede afirmarse sin dudarlo un instante que representan el mayor motivo de alarma pues su modus operandi se caracteriza por una brutalidad insólita y extrema. A finales de la década de 1990 comenzaron a introducirse en España antiguos miembros de la guerrilla separatista albanesa de Kosovo, el UÇK de triste memoria y mitificado por una prensa irresponsable al dictado de las consignas norteamericanas. Su hipócrita solicitud de “asilo político” les facilitó el inicio en España de las mismas prácticas que habían estrenado en el sur de Serbia: pillaje, saqueo y asesinato sin escrúpulos. Tras ellos llegaron y siguen llegando oleadas de rumanos, búlgaros y rusos – no pocos de ellos antiguos miembros del ejército o policía de sus respectivos países.

El Estado de Derecho se quiebra en España por varios flancos y el de la impunidad de los delitos, o la desorbitada benevolencia de las penas impuestas, es uno de ellos. Parafraseando a Guillaume Faye podemos afirmar que los extranjeros en España, en su mayoría, son trabajadores y no delincuentes aunque es indudable que la mayoría de los delincuentes son extranjeros. Que los españoles somos un pueblo hospitalario es una realidad indudable, pero en ningún caso deseamos convertirnos en víctima colectiva de la hez internacional. Y ante esta disyuntiva la respuesta posible y necesaria es única: quien ha confundido esta tierra con un coto de caza ha de salir de su error a bordo de un avión tras ser fulminantemente expulsado de España. El status jurídico de residente extranjero queda reservado para quien con nosotros desee trabajar y vivir en paz; quien retribuya nuestra generosa acogida con su desprecio por nuestras leyes sólo merece la condición de repatriado.

Inmaculada Mompó

Bitácora Pi

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21 de julio de 2006

Los democristianos alemanes y el Parlamento polaco salen en defensa de la vida del embrión

Ante la perspectiva de que la Unión Europea diera su apoyo –más moral que económico- a la investigación con embriones, el Parlamento Europeo aprobó, por mayoría abrumadora, una resolución a favor de “la protección legal de la vida de todo ser humano”. Los Democristianos por la Vida, de la CDU alemana, advirtieron de que “la degradación de los seres humanos a material de investigación” amenazaría la unidad europea

Los ministros de investigación de la Unión Europea alcanzaron ayer un delicado compromiso, no carente de contradicciones, en el que se evita, sin embargo, legitimar la destrucción de embriones humanos para fines científicos. Polonia, Austria, Malta, Eslovaquia y Lituania lo consideraron insuficiente y votaron en contra, pero no se unieron a este bloque Alemania y Luxemburgo, lo cual hubiera bastado para frenar la aprobación de los nuevos presupuestos para investigación científica.

Tras las críticas de varios dirigentes democristianos en las últimas semanas, el grupo Democristianos por la Vida se pronunció ayer de forma contundente contra el proyecto inicial. Su presidente, Mechthild Löhr, insistió en el argumento de que “Alemania es el mayor contribuyente la UE, y no puede ser que nuestros impuestos se utilicen para algo que aquí está penado, y además con buenos motivos”. Añade Löhr que “la investigación con células embrionarias significa la destrucción de vida humana para fines de investigación. Además, hay alternativas con células madre adultas, que tienen un gran potencial”. Pero más allá de que esas técnicas respetuosas con la vida se hayan demostrado más eficaces cuando se trata de curar a pacientes, Löhr no quiere perder de vista el debate sobre los principios: “El hombre nunca puede, no importa en qué fase, ser degradado a material de investigación”, dice. Advierte Löhr, además, de que “con este tipo de comportamientos se pone en peligro la unidad europea”.

Hubo también contundencia en el pronunciamiento de la Cámara Baja polaca, que, por 341 votos a favor frente a 47 en contra, adoptó una resolución en la que se afirma que “esas prácticas reprobables son inconsistentes con la ley polaca”, ya que la Constitución de este país reconoce el derecho “a la protección legal de la vida de todo ser humano”. En declaraciones a Lifesite.net,Bogna Bialecka, de un grupo pro vida polaco, se lamentó de la desinformación general sobre esta tema, ya que –dice- ha cundido el mensaje de la “prensa liberal”, que se centra en las promesas terapéuticas (aún no demostradas) de la investigación con células madre embrionarias, mientras que silencia que implican la destrucción de vidas humanas.

Análisis Digital, 25 de julio de 2006

La vietnamización de Irak en los medios

Lo más destacado de este mes en Oriente Medio ha sido la resolución del problema Zarqaui. Sin embargo, con independencia de los éxitos logrados, el pueblo americano debe examinar y comprender la manera en que los principales medios cubren los acontecimientos de la región.

No escribo como blogger, espectador o experto instantáneo, figuras tan comunes hoy en día. Fui durante diez años reportero de primera línea en el San Francisco Chronicle, y resulté elegido secretario del sindicato del periódico, a pesar de mi reaganismo confeso. Conozco lo peor de los principales medios como Jonás conocía a la ballena: he estado dentro.

El "secreto" de la mendacidad del mainstream media es simple: los medios padecen un síndrome de Vietnam; uno distinto del típico "síndrome de Vietnam", de orden político y que se refleja, por ejemplo, en el temor a una intervención norteamericana en el extranjero. Los directivos, los redactores jefe, los reporteros, casi todos son miembros o productos de la generación de Vietnam, como yo. Pero, al contrario de los que fuimos izquierdistas y crecimos, la mayoría del mainstream media está obsesionada con una cosa: vietnamizar todo conflicto en el que América tenga intereses. Vietnam es su salvaguarda, el chupete pacifista que consigue que los bebés llorones duerman por las noches, incluso cuando ya han cumplido los 60 años.

Hagamos un repaso de lo que sucedió en Vietnam:

1) Estados Unidos hizo frente a un enemigo dotado de una significativa tradición marcial y una mezcolanza, desgraciada pero muy vigorosa, de nacionalismo y comunismo.

2) El enemigo vietnamita disfrutó, en distintas etapas del conflicto, del apoyo ilimitado de China y Rusia.

3) El Ejército americano se basaba en el servicio militar obligatorio.

4) La URSS, luego de desbancar a China como principal patrocinador de Hanoi, invirtió ingentes recursos políticos y económicos en esparcir por el mundo la especie de que EEUU era un monstruo imperialista.

Si pudiera establecerse alguna relación entre los puntos precedentes sería entre el tercero y el cuarto. La impopular leva y los conflictos sociales de los años 60 confluyeron con el esfuerzo propagandístico soviético para instilar en los americanos un derrotismo formidable.

Comparemos ahora Irak y Vietnam:

1) A diferencia de lo que ocurría con los vietnamitas, los iraquíes –excepto los kurdos– carecen de tradición de combate.

2) A diferencia de Vietnam, Irak no posee una identidad nacional. Irak es un país artificial desgajado del Imperio Otomano por los británicos. Alberga dos grandes comunidades lingüísticas (la árabe y la kurda) y dos tradiciones islámicas (sunnita y chiita), así como cristianos y otras minorías.

Las diferencias entre los budistas, los cristianos y las diversas sectas y minorías nacionales presentes en Indochina no son comparables con las que se dan en Irak. En Vietnam se podían explotar las rivalidades, pero se mantenían bajo control. En cambio, la tentativa wahabí de emprender en Irak una guerra contra los chiíes, los sufíes y los demás musulmanes es letalmente grave y tiende al descontrol, aunque puede ser, y será, derrotada.

El principal punto de contraste con Vietnam, y el asunto más importante para la coalición liderada por Estados Unidos, es éste: los chiitas y los sunníes nunca se unirán contra los Estados Unidos, a pesar de los comentarios recogidos en las calles de Bagdad por los gandules que trabajan para el mainstream media y los análisis de pega esparcidos por todo Occidente por los expertos de pega. Simplemente, esa conjunción no se va a producir. Por primera vez en toda su historia, los árabes chiitas han logrado hacerse con el control de sus lugares sagrados, Karbala y Nayaf; y lo han logrado gracias a George W. Bush. Nada cambiará ese hecho, ni siquiera una descomunal cantidad de desinformación propagandística.

3) En EEUU ya no hay servicio obligatorio. Como persona creyente, me gustaría sentir compasión por la estridente predicadora de la desmoralización, Cindy Sheehan, pero no puedo. Su hijo se alistó voluntariamente en las Fuerzas Armadas. Si no comprendió los riesgos de la batalla, la culpa es de ella por no haberlo educado bien. La Constitución no exige al presidente Bush someter a referéndum las decisiones relacionadas con la guerra, y, ciertamente, no está obligado a asumir las locuras izquierdosas de una bocazas de Berkeley.

4) Si bien los terroristas que operan en Irak cuentan con apoyos procedentes de Arabia Saudí y de todo el mundo wahabí, no disponen ni de los recursos ni de la capacidad intelectual de que disponían los comunistas soviéticos durante la guerra de Vietnam. La campaña islamista para minar el apoyo americano a la democratización de Irak ha obtenido unos pobres resultados, si se los compara con los que obtuvo el movimiento contra la guerra de Vietnam. En este punto, la izquierda radical ya no pesa tanto.

A pesar de las diferencias, los zombies de los grandes medios y los políticos demagogos pretenden convertir Irak en Vietnam. Parecen pensar que 1968 no acabará nunca y que América jamás estará a la altura de sus responsabilidades, como potencia global hegemónica, para con la democracia. Se equivocan.

Zarqaui está muerto. Ninguna muerte de ninguna figura norvietnamita o del Vietcong produjo un impacto tan negativo en la moral del enemigo. En Irak, Al Qaeda es una panda de irregulares. No es el Ejército de Vietnam del Norte.

Puede que los iraquíes quieran que los extranjeros abandonen el país, pero después que los yihadistas extranjeros; y es que no quieren vivir bajo un régimen de estilo talibán o saudí-wahabí. Quedó claro después de la batalla de Faluya: a los iraquíes les encantó ver el final del dominio yihadista, y cómo las tropas norteamericanas ponían en fuga a los criminales de Zarqaui.

Yo, como Laura Bush y tantos otros, creo que los americanos quieren mantener el rumbo en Irak. No obstante, el mainstream media continuará empeñado en convertir Irak en Vietnam. Ignorará las noticias importantes, distorsionará otras y hará uso y abuso de los titulares rimbombantes. Buscará paralelos con My Lai. Intentará atribuir más relevancia a Abú Grhaib que al 11-S. Afirmará, de la mano de sus pseudoexpertos, que la muerte de Zarqaui podría hacer aún más intensa la campaña de terror, bajo las órdenes de su sustituto. ¿De veras? ¿La muerte de Hitler llevó a una renovada ofensiva nazi? ¿La muerte de Stalin dio vida al comunismo? Sólo los que no piensan podrían aceptar las estupideces evacuadas por los medios y sus pseudoautoridades.

Algunos observadores califican de espejismo la democracia en Oriente Medio. No lo es; pero, incluso si lo fuera, se trata de un concepto más honorable que ese otro espejismo, el de los "dos, tres, muchos Vietnam" (que diría el Che) en Oriente Medio que difunden los grandes medios y la idiocracia política.

Por Stephen Schwartz (Suleiman Ahmed Schwartz), musulmán sufí. Es el director ejecutivo del Centro por el Pluralismo Islámico, con sede en Washington.

Libertad Digital, suplemento Ideas, 19 de julio de 2006

Los falsos mitos de hoy, y sus remedios

La religión laica nos pide que seamos invulnerables, infalibles e inflexibles.

La religión “laica” tiene unos mitos, para situarse en el éxito, sin fallos o al menos que no se noten, proponiendo un “modelo” que hay que seguir...

Thomas Wiliams analiza tres de ellos: la invulnerabilidad, la infalibilidad, y la inflexibilidad.

En primer lugar, no podemos estar todo el día en tensión estresante para no ofrecer nuestro “lado malo”: somos vulnerables y es bueno que así sea, la imperfección es una cualidad que evita el hundirse, fomenta la esperanza de ir mejorando, en una maduración progresiva.

Es más, eso nos permite poner más atención y evitar las piedras que nos hacen tropezar, pues como dice Pope, «los necios corren allí donde los ángeles no se atreven ni a pisar».

El fundamento de nuestra confianza no ha de ser la mentira de la feria de las vanidades, el cartón repintado, sino la grandeza de la verdad del hombre, como decía Machado: “¿tu verdad? No: la verdad. Ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”.


Por eso, no nos preocupa conocer que tenemos fallos: la humildad nos permite conocer nuestros límites, y –a partir de la realidad de “encontrarse existiendo”, de estar contentos ante la vida-, siempre tendremos un punto de insatisfacción como el artista que vive en la esperanza de acabar mejor su obra.


La rigidez puede aparecer si falta la sinceridad por debilidad o malicia, como vemos en los “talibanes” de hoy (tanto fundamentalistas religiosos como laicistas), hay como una falta de juicio...

Ante esa falsa cultura, una conciencia formada nos lleva a ser flexibles, a tener cierta al "relajación" o "distensión", y no tomarnos las cosas a la tremenda, saber reír, gozar de las cosas sencillas, relativizar los problemas... lo hermoso de la madurez es su armonía: saber reír, conversar, apreciar a los demás, admirar las maravillas de la naturaleza..., cualidades humanas que expresan la belleza de la vida, que sabe descubrir la persona verdaderamente madura.

Hay un tiempo de reír y un tiempo de llorar, tiempo el callar, y tiempo de hablar... tiempo de ponerse serio y tiempo de broma, pues la responsabilidad no está reñida con el buen humor, como dice el libro Eclesiastés... La madurez significa tener la capacidad para discernir entre un tiempo y otro, y para saber lo que conviene en cada ocasión.


Por tanto, ante los tres mitos hay que poner tres realidades: vulnerabilidad, falibilidad, flexibilidad. Como recordaba Mayra Nobledo, tres elementos fundamentales se contraponen a los mitos mencionados: formación de la conciencia, sinceridad de vida y la virtud de la prudencia.

No basta saber las cosas: hay que vivirlas, para que la opción sea verdadera, como no basta proyectar una casa, hay que construirla.

Es muy importante que ante una "religión" laica super-rígida en lo que no es básico (que marca de coche se usa, cómo se cuida la línea, etc.) y que descuida cosas importantes (afectividad, atención a la familia, sentido de la vida...).

El proyecto del hombre (ser imagen de Dios por el conocimiento y el amor) se ha de llevar adelante con el «estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo» (Ef 4, 13), es decir, «revestirse del Hombre Nuevo, creado según Dios, en la justicia y santidad verdaderas» (Ef 4, 24).

Llucià Pou Sabaté

Forum Libertas, 24 de julio de 2006