Blogia
Políticamente... conservador

Crónicas de actualidad

Olvido selectivo

A buenas horas, mangas verdes. El Parlamento Europeo acaba de regalarnos otra ración de frivolidad con su extemporánea condena del régimen franquista, realizada a instancias de los socialistas españoles embarcados en su particular campaña de recuperación de la memoria. Durante dos decenios, estos arriscados promotores de la verdad histórica no habían sentido necesidad de pronunciarse sobre el particular, y ahora, treinta años después del inicio de la Transición a la democracia, han destapado el frasco de las esencias purificadoras, porque al decir del ilustre Josep Borrell, es preciso terminar con el olvido selectivo que se había practicado en aquel periodo.

Los socialistas de esta hora, la hora del revisionismo zapateril, se han quitado la careta y han puesto negro sobre blanco su rechazo a lo que significó el gran pacto de convivencia trenzado por entonces con los mimbres de la derecha reformadora que procedía del franquismo, del PSOE de Felipe González, del eurocomunismo de Carrillo, de la monarquía de Don Juan Carlos, de los sindicatos y de la Iglesia Católica. La empresa que reunió a todos no consistió en practicar el olvido selectivo, sino la reconciliación. Sencillamente porque la situación española no era fruto de una simple asonada militar, sino de un cruel enfrentamiento civil que en muchos casos partió por la mitad familias y pueblos enteros. Esa fue nuestra tragedia, que de manera tan burda tratan ahora de simplificar algunos.

Si realmente buscaran la recuperación de la memoria, los socialistas deberían hacer las cuentas con un partido y unos líderes que condenaron a muerte al experimento republicano al negar legitimidad a la derecha que ganó en las urnas el 34, al promover el levantamiento contra la legalidad en Asturias y en Cataluña, al decantarse por la revolución proletaria siguiendo el modelo del camarada Stalin, y al promover junto a sus colegas comunistas y anarquistas una de las mayores persecuciones religiosas de la historia. Ahora acarician la imagen de una República tan ficticia como la Ínsula de Barataria, pero entonces jugaron a minar las bases de aquel régimen y fueron corresponsables de que se hundiera en una ciénaga de odio y de violencia. Eso es lo que Borrell no dijo ante sus colegas europeos, ese es el olvido selectivo que él y sus colegas practican cada día.

El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Esa fue la convicción compartida por todos en aquellos días de finales de los 70, cuando decidimos fundirnos en un abrazo y sentar las bases de un futuro de paz y libertad, de una empresa común en la que el adversario político no fuese nunca más un enemigo. El franquismo, que sin duda tenía su cuota de sangre a las espaldas y había cercenado las libertades durante cuarenta años, legaba una robusta prosperidad económica y una apreciable vertebración social. En su propio seno germinaron los fermentos de la reforma que Adolfo Suárez haría fructificar bajo el paraguas de la Corona. Por su parte la izquierda también había hecho su propia reforma interna: el PSOE girando hacia la socialdemocracia, y el PCE abjurando del estalinismo. La Iglesia Católica, que llevaba años postulando la apertura y la reconciliación, había asimilado la necesidad de asentar los principios de libertad religiosa y distinción de la comunidad política. Así se escribió aquella historia, y es para estar orgullosos de ella. Sin embargo ahora, como denunció el eurodiputado Mayor Oreja, algunos se empeñan en abrir una segunda transición, empezando por el ajuste de cuentas con los adversarios. Lo que entonces no se reclamó, se reclama treinta años después, al servicio de una utopía violenta que reabre antiguas heridas ya cicatrizadas. No sólo eso, se vuelve a los peores vicios de la malhadada República: el sectarismo, la ideologización furibunda, la insolidaridad entre las regiones, la abominación de la historia común de siglos. Quizás después, algunos de sus intelectuales de bandera tenga que repetir aquello de “no era esto, no era esto”.

P.D.: Le brindo una última reflexión al Presidente Borrell. En las bancadas de su grupo socialista en el Parlamento Europeo, se sientan muchos que hace poco más de una década militaban en los partidos comunistas de los países del otro lado del Telón de acero. Aún estamos esperando de tan impoluta institución, una condena de lo que significó en media Europa el socialismo real. Anímese, que se ha abierto la veda.

José Luis Restán

Páginas Digital, 6 de julio de 2006 

LOS FORAJIDOS, ENVALENTONADOS: el misil norcoreano

Bastó que EEUU cediese a las presiones de los acobardados europeos y comenzase a negociar con Irán sobre el programa nuclear de los ayatolás para que Pyongyang empezara a amenazar con el posible lanzamiento de un misil de largo alcance capaz de transportar un arma nuclear.  

Con su intransigencia, y a sabiendas de que los europeos perdieron hace rato la voluntad de defenderse, los iraníes han ganado lo que siempre han buscado: más tiempo para desarrollar la bomba atómica, meta que seguramente lograrán.

Los déspotas coreanos aprendieron rápido la lección, que consiste en blandir amenazas y confiar en las inhibiciones de Washington.

La izquierda internacional en general y la norteamericana en particular han logrado su objetivo: maniatar al presidente Bush.

La consecuencia es simple: los regímenes forajidos del mundo están envalentonados, y no se detendrán sino a costa de una guerra mucho peor de la que hoy se requeriría para doblegarlos. 

Lamentablemente, la historia nos enseña que las cosas son así y no de otra manera. Hace falta un enorme coraje, una gran visión política y una perseverancia a toda prueba para sobreponerse a las actitudes "biempensantes", timoratas y apaciguadoras que dominan la cultura política de Occidente.

La falta de apoyo en la actual coyuntura histórica a la doctrina de guerra preventiva de Bush significará una guerra más cruenta en el futuro. Irán y Corea del Norte se encargarán de ello.

Por el momento, muy pocos se atreven siquiera a sugerir que Washington actúe a tiempo y con decisión para impedir que ambos estados forajidos concreten sus amenazas y arrodillen a una comunidad internacional tan intimidada como hipócrita. 

No hay duda de que los campeones de la hipocresía son los rusos, seguidos de cerca por los chinos. El dictador moscovita, sostenido por los restos de la KGB y las nuevas mafias rusas, entra igualmente en juego utilizando el petróleo y el gas para chantajear a sus vecinos y estrangular un poco más el ya debilitado espíritu de los dirigentes europeos. No contento con eso, Vladimir Putin continúa suministrando tecnología nuclear a Teherán, con la vana esperanza de que en su momento los misiles iraníes apunten hacia París, Londres y Berlín y se olviden de San Petersburgo. Pierde de vista el tirano ruso que el fanatismo religioso no admite tales sutilezas.  

Por su parte, Pekín alienta a sus asociados en Corea del Norte, "tira la piedra y esconde la mano", bloqueando a su vez las iniciativas de la pobre ONU orientadas a sancionar los proyectos nucleares iraníes. Irritados ante el inmenso poder (sobre el papel) estadounidense, Moscú y Pekín se refugian en lo que Lenin calificaría como una política aventurera. 

En Venezuela, el más reciente recluta en las filas de los gobernantes forajidos, Hugo Chávez, se arma hasta los dientes con la excusa de que el Pentágono se apresta a invadirle y poner fin a su disparatada revolución. Lo patético del caso es que Chávez cree a pie juntillas en el asunto. Si bien es cierto que las armas también le servirán para reprimir a un pueblo que le dará la espalda, lo es también que para él resulta crucial –en términos de su imagen internacional y del cumplimiento de su fantasía heroica– adquirir armamentos que puedan disuadir al enemigo externo. Por ello no deberá sorprendernos que los lazos con Irán y Corea del Norte se profundicen y Chávez acabe por proveerse de armas capaces de alcanzar directamente Estados Unidos. Al fin y al cabo, Miami se encuentra a sólo tres horas de vuelo desde Caracas, y Nueva York a seis. Un misil tomaría mucho menos en golpear esos jugosos blancos. 

¿Qué hay de nuevo en esto? ¿Olvidamos acaso que Fidel Castro y los soviéticos intentaron hacerlo? Y con satrapías como las que hoy dominan Irán, Corea del Norte, Rusia y China, ¿qué se puede esperar? Al menos los soviéticos eran más serios: habían conocido la guerra de cerca y en ocasiones respondían a una concepción menos insensata del poder.

Los de ahora son tiranuelos repletos de ambición y dinero y carentes de sentido de las proporciones. 

Nunca como ahora han estado tan comprometidas la seguridad nacional y la soberanía de Venezuela, un país empujado por la fantasía revolucionaria de Hugo Chávez y sus socios cubanos al borde de la tragedia. El estamento militar venezolano no puede eludir su parte de responsabilidad en el diseño gradual de un ya visible escenario de confrontación, que puede cobrar un elevado precio a esta nación sumida en el delirio.  

© AIPE Aníbal Romero, profesor de Ciencia Política en la Universidad Simón Bolívar. 

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 4 de julio de 2006

Un mundial de economía

Interesante y sugerente artículo en que se reflexiona sobre las políticas económicas de EEUU y algunos países europeos.

Es evidente y notorio que pese a los logros futbolíticos de estos últimos, hay una competición más importante que se está perdiendo.

Un Mundial de Economía

Edwin FeulnerAquí tenemos 2 noticias. ¿Puede decirme cuál es la buena y cuál es la mala?

Se espera que el crecimiento económico en los meses venideros esté entre el 3% y el 4%. Se espera que el crecimiento económico en los meses venideros sea del 0,7%. Las respuestas podrían dejarle sorprendido. La primera oración en realidad representa malas noticias porque estamos hablando de la candente economía de Estados Unidos. El PIB creció el 5,3% en el primer trimestre así es que una caída al 3% significaría una ralentización.

La segunda oración representa buenas noticias porque estamos hablando de la moribunda economía francesa. El Banco Central de Francia ha hecho una predicción del 0,6% de crecimiento en el segundo trimestre, de modo que cualquier cosa por encima de eso es motivo para que París descorche champán. Es el cuento de dos economías. La de Estados Unidos sigue expandiéndose rápidamente, produciendo crecimiento y empleos. Mientras tanto, en los países de la Unión Europea, la política monetaria unificada no ha ayudado a las naciones de forma individual a mejorar sus estancadas tasas de crecimiento.

Si Francia, Italia y Alemania fueran estados de Estados Unidos, estarían entre los más pobres de la Unión. La economía francesa sólo aventajaría a Arkansas, Montana, West Virginia y Misisipi en PIB per cápita. Alemania estaría por detrás de todos los 50 estados. Las compañías alemanas se desviven por hacer coches en Carolina del Sur y Alabama en lugar de hacerlos en casa. Estados Unidos crea más empleos en un mes que Francia o Alemania en un año.

Hay una lección aquí. Los equipos de fútbol europeos pueden hacer algo más que simplemente competir con el equipo norteamericano en el Mundial porque los franceses, alemanes, italianos y otros esperan que sus equipos destaquen. Si exigieran que sus gobiernos proporcionaran el mismo nivel de crecimiento económico que el gobierno americano, quizá las economías de Europa podrían competir con Estados Unidos. El Secretario General de la ONU Kofi Annan casi planteó este punto en un artículo del 12 de junio en el periódico británico The Guardian. Escribió que le gustaría ver "a los ciudadanos preocupados por cómo podría mejorar su país el Índice de Desarrollo Humano o por la manera de reducir las emisiones de carbono o las infecciones de VIH".

Annan tiene razón manifestando esas preocupaciones. ¿Pero se da cuenta Annan que esas mejoras vendrían automáticamente a continuación si los países en cuestión aumentasen la libertad económica que, a su vez, generaría crecimiento económico?

En décadas recientes, Estados Unidos ha sobresalido en desarrollo humano. En 1959, el 22% de los americanos vivía por debajo del umbral de la pobreza.Hoy es sólo el 12%. Ése es el poder de una economía en crecimiento, que realza a sus ciudadanos y mejora vidas. Y cuando las economías crecen, la gente tiene más dinero para gastar en hacer que sus países sean más limpios y saludables.

Los europeos podrían reactivar sus economías haciendo lo que nosotros hemoshecho: bajar impuestos, limitar la intervención del gobierno y estimular el desarrollo empresarial.

El Índice de Libertad Económica de la Fundación Heritage suministra un práctico mapa de ruta. Clasifica 161 países basándose en 10 factores decisivos. Algunos de estos incluyen el nivel de intervencionismo en la economía por parte del gobierno (lo que tiende a ralentizar el crecimiento), los niveles de presión fiscal (los impuestos altos limitan el crecimiento), regulación, derechos de propiedad y política comercial (los europeos van arrastrando los pies en la cuestión de subsidios agrícolas). Mientras que Estados Unidos está en el noveno puesto entre las economías más libres en el mundo, la "Vieja Europa" pugna penosamente. En el número 19 está Alemania, en el 42 Italia y Francia en el 44. Los tres puntúan marcadamente mal debido al "agobio fiscal del gobierno".

Esto representa un enorme estorbo para sus economías. Sólo porque las naciones más ricas puedan pagarse unos gobiernos más grandes no significa que deban tenerlos, a menos que lo que quieran sea estancarse. Lo que el mundo necesita es un Mundial de Economía, una competición para recortar el intervencionismo gubernamental y la presión fiscal y así poder mejorar la economía mundial. Esa competición hacia la cima generaría buenas noticias en el mundo entero. Y nos daría a todos la oportunidad de ser ganadores.

©2006 The Heritage Foundation

©2006 Traducido por Miryam Lindberg  

La injuria como arte

Yo insulto mucho en mis artículos, pero también soy insultado, lo cual no es una justificación, sólo un hecho. Recibo insultos de toda índole, desde el casi cariñoso de "tonto y envidioso" a lo de "tránsfuga profesional" (Joaquín Leguina), pasando por "fascista" y "chivato" (Haro Tecglen).

Haro Tecglen fue algo así como un campeón de los insultos, y se ensañó tanto conmigo que sus señoritos le obligaron a no mentarme más, porque me estaba haciendo una publicidad exagerada. Ser tan frecuentemente insultado por semejante rata me procuraba mucho prestigio, mucho más que varios honoris causa. Con lo cual se demuestra que los insultos no siempre obtienen los resultados deseados. 

Pues resulta que, pese a mi experiencia de insultador e insultado, no alcanzo a encontrar insultos dignos de esas heces que se firman Miguel Ángel Aguilar y José Vidal-Beneyto. No son los únicos, desde luego, pero éstos tienen en común lo de ser tránsfugas o renegados del Opus Dei. Cuando se llamaba Pepín Vidal, opusdeísta, fue el correveidile de Calvo Serer en París, y concretamente en Ruedo Ibérico, que auxilió financieramente con dinero de la Obra, o suyo, no sé; pero debieron de ser sumas considerables para que Pepe Martínez aceptara publicar varios libros del asimismo opusdeísta Calvo Serer, porque Pepe era tan sectario que prefería editar sólo libros de extrema izquierda; de cualquiera de las izquierdas extremas: castristas, trotskistas, estalinistas, maoístas, y hasta anarquistas. Pero libros del Opus, ¡jamás! Salvo, sí... Es cierto que sus problemas económicos fueron reales y muy graves. 

Pepín Vidal hace mutis por el foro y aparece José Vidal-Beneyto, enchufado en la burocracia de la UE y columnista en El País. Forma parte de los más histéricos plumíferos antimundualistas y anticapitalistas. Con lo cual demuestra su transformismo, porque si algo tiene de bueno el Opus es su procapitalismo. Recuerden, por ejemplo, el "Gobierno de los López", o "del Opus", y sus excelentes resultados.  

Su frenesí reaccionario es tal (porque yo le considero mucho más reaccionario hoy que cuando apoyaba a Ruedo Ibérico) que no puede limitarse a su vómito semanal y escribe "cartas al director" para insultar a Mario Vargas Llosa y a Václav Havel. A éste, por denunciar la dictadura castrista, y al primero por defender a Hirsi Ali. ¿Cómo encontrar insultos para calificar semejante monstruosidad? 

Yo no soy muy aficionado a las hipérboles, pero considero que esta "diputada holandesa de origen somalí", como la definen los papeles, es una mujer excepcionalmente valiente, inteligente, magnífica, en una palabra, cuya lucha contra el islam radical, a partir de la condición infame que sufren las mujeres en esa "civilización", pero no únicamente, me parece ejemplar. Y está amenazada de muerte, lo cual en todos los países, pero aún más en España, donde hay tantos asimismo amenazados de muerte por ETA, debería enaltecer nuestra más firme solidaridad. No para Vidal Beneyto, claro, quien la tilda de "extrema derecha" y, por lo tanto, justifica cualquier medida contra ella: expulsión, cárcel, ¿muerte? 

Si yo no había hablado aún de las medidas injustas y cobardes que la ministra Rita Verdonk había tomado contra ella es porque consideraba que en los Países Bajos esas medidas carcas no podrían aplicarse. En eso discrepaba, está visto que con razón, de Vargas Llosa, aunque aplaudí su artículo en defensa de Hirsi Ali, y admito que, teniendo en cuenta su fama internacional, es muy probable que su artículo haya tenido influencia en Holanda. Es siempre preferible exagerar en defensa de la libertad que quedarse corto, pazguato y mudo ante sus amenazas.  

No es el caso de Vidal Beneyto, que no se queda ni corto ni pazguato a la hora de asesinar verbalmente a la libertad; y además hace el ridículo afirmando que tiene "amigos de derecha". ¿Nos lo dice o nos lo cuenta? También hay imbéciles de derecha, y sobre todo tratándose del islam radical. 

Por otra parte, la decisión de Hirsi Ali de aceptar la invitación del American Enterprise Institute y marcharse a EEUU, siendo algo personal, la respeto, no faltaba más. Comprendo que esté harta de las amenazas de muerte perpetuas, y de los problemas de toda índole que ha tenido que afrontar en Holanda; y me digo, además, que desde allí puede perfectamente seguir luchando por sus ideales de libertad y democracia, sobre todo en los países musulmanes.  

Desde luego, como el AEI no es una institución anti Bush, no faltarán beneytos para echarle en cara su "traición". ¿Traición? A la libertad, desde luego, no. Nuestro enemigo no es Bush, ni los USA; nuestro enemigo es el terrorismo, el fanatismo y la tiranía.  

A propósito de tiranía: tampoco conozco insultos lo bastante fuertes para definir la enrevesada defensa de Vidal de la Cuba socialista y sus ataques al líder de la "revolución de terciopelo" anticomunista, Havel. 

El otro es peor. El renegado opusdeísta Miguel Ángel Aguilar (la Obra debería cuidar más quiénes son sus socios, fieles o miembros) es peor porque ni siquiera tiene el tono exagerado, cómico y reaccionario de Pepín. Aguilar sienta cátedra, con aparente mesura y saliva académica en la comisura de los labios, para defender lo que sea, lo que le ordenen, hasta el crimen. Pero siempre con el tono pausado del que se pasa del sitio. Sólo pierde los estribos con dos personas: Pedro Jota, debido a viejos odios y deseos de venganza, en relación con la dirección perdida de Diario 16, y Federico Jiménez Losantos, sencillamente porque es el mejor. 

Eso no puede perdonarlo nadie, y sobre todo quien quiso que El Sol aplastara  a El País y después de otros fracasos se ve condenado a ser el más conformista de los columnistas de este último diario, y el perrito faldero de otro fracasado y amargado, Javier Pradera. Ya que no ha logrado ser amo, Aguilar finge deleitarse siendo el más servil de los esclavos. 

Con el lameculismo que pretende ejercer, laboriosamente, semana tras semana, para vendernos la magna labor de Rodríguez y sus sicarios, en su última cagadita, 'Con ETA ni hablar' (El País, 27-VI-06), llega a decir sandeces como que lo que está haciendo el Gobierno es bueno ¡porque Aznar hizo lo mismo! ¿En qué quedamos? ¿Aznar es un "monstruo criminal" o un ejemplo? Para mí, claro, un ejemplo. Y ya que hay que repetir, repetir y repetir, repetiré que el Gobierno de Aznar tuvo, sí, contactos con ETA en Suiza; y tuvo razón: había que explorar todas las posibilidades, incluso sin creer en ninguna, pero jamás cesó su lucha contra el terrorismo etarra, jamás invitó a todos los partidos a firmar el entierro de España, su Constitución y su democracia.  

Da la casualidad –pero ¿es casualidad?– que, en la misma página de El País en que deposita su crotte, se publica una foto en la que se ve a dos etarras sometidos a juicio, Echevarría y Aramburu, ejercer de bestias, pero de bestias que saben que han ganado.  

Y, puestos a repetir, repito: ¿cuándo se discute la entrega de las armas de los terroristas? ¿Cuándo va a cesar la extorsión? ¿Cuándo va a clararse en serio aquello de Euskal Herria? ¿Es que los navarros están de acuerdo? ¿Es que alguien piensa (no me refiero a Aguilar, quien desde Calvo Serer ya no piensa: Pradera lo hace por él), es que alguien piensa seriamente que se va a discutir "pacífica y democráticamente" con ETA sobre la anexión de una región de Francia? ¿Y cuándo va a cesar el terror en las calles de las provincias vascongadas? Me importaría un bledo llamarlo Euzkadi, pero a condición de que se trate de paz, precisamente, y somos algunos los que no vemos paz por ningún lado, sólo rendición.  

Ya podéis echarle mierda y mentiras al asunto: no hay guerra sin vencedores y vencidos, y no habrá paz hasta que no se rinda ETA. Que el vencedor sea más o menos generoso con el vencido, eso sí que se merece negociación y consulta popular, pero primero hay que vencer y no rendirse.  

Carlos Semprún Maura 

Libertad Digital, suplemento Fin de semana, 1 de julio de 2006

El día en que a ZP se le entendió todo (a su pesar, tal vez).

Tal y como exigió ETA, el presidente del Gobierno ha cumplido sus compromisos y en la fecha indicada ha anunciado la apertura del diálogo con los terroristas.

El anuncio ha venido envuelto en la habitual parafernalia retórica del zapaterismo: una mezcla un tanto indecente de buenas intenciones, medias verdades y mentiras enteras, todo ello vertebrado por una confusión ética y conceptual que quita el aliento. En la pieza oratoria de ayer hay muchas cosas que llaman la atención: la burla de hablar en un Congreso sin diputados, el reconocimiento brumoso del derecho a la autodeterminación, el maquillaje de la Ley de Partidos, la contradicción de negar concesiones (políticas) y anunciar conversaciones (políticas), la voluntaria ceguera ante la persistente actividad de ETA… Pero, junto a todo eso, hubo un momento decisivo: el momento que a ZP se le entendió todo.

Ese momento es aquel en que Zapatero, tras reconocer el altísimo grado de autogobierno del País Vasco, constata que la violencia persiste y de ahí deduce la necesidad de negociar. Reduzcámoslo a esta oración: "Habéis sido más libres que nunca, pero ETA ha seguido matando; por tanto, hay que hablar con ETA". La conjuntiva –"por tanto"- no figura expresa en el texto de
ZP, pero va implícita en el argumento y es lo único que le da sentido. Estamos ante un ejemplo perfecto de razonamiento perverso o, mejor, pervertido. Traspasémoslo a una situación cotidiana: "Vivís muy bien en vuestro chalé, pero los ladrones os sigue robando; por tanto, hay que hablar con los ladrones, a ver qué quieren". Lo que los ladrones quieren, evidentemente, es lo que hay dentro de la casa; si se les da sin necesidad de romper cristales o disparar, tanto mejor para todos y, sobre todo, para los ladrones, ¿no? Y aquí es lo mismo: lo que ETA quiere es la autodeterminación, la amnistía para sus presos, la legalización política de ETA y la anexión de Navarra; si se les da sin necesidad de asesinar, secuestrar y chantajear, mejor para todos, ¿no? Pues no: será mejor sólo para ellos.

El País Vasco, en efecto, ha sido más libre y autónomo que nunca; para empezar, ha sido un país, cosa que antes no era. Pese a ello, ETA ha seguido matando. Lo que pide el sentido común, por tanto, es que se acabe con ETA, no que se negocie con ella. Porque si aceptamos la negociación, entonces estaremos reconociendo implícitamente que su derecho a matar era tan bueno como nuestro derecho a una generosa forma de autogobierno. Zapatero, quizá sin darse cuenta, ha enunciado el principio general de todas las rendiciones indecorosas: ceder ante quien te amenaza. El espíritu de la claudicación.

(En La Moncloa han habilitado un contenedor para dar cabida a una insólita correspondencia masiva. Son miles de sobres que llegan a Palacio. En su interior, cada sobre guarda una pluma blanca).
 

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 30 de junio de 2006

LA UE FINANCIA UN FORO DE SECTAS EN NAVARRA

«Obispos» alternativos, gurús, teólogos, promotores del «New Age», futurólogos, grupos orientalistas, jesuitas y franciscanos, entidades camufladas... y, entre ellos, varios grupos catalogados como sectas a nivel internacional.

Variopintas «personalidades» que, desde el pasado viernes, se reúnen en Estella-Lizarra (Navarra) en un «Foro Espiritual» para promover, en sus propias palabras, «espacios para el diálogo y el encuentro».

Pero, para Juantxo Domínguez, concejal socialista en el País Vasco y presidente de Red Une (Asociación para la prevención de la manipulación sectaria), el Foro de Estella es en realidad «un auténtico mercadeo, y no sólo de espiritualidad». Y todo ello con las subvenciones de la Unión Europea a través de los fondos Teder y el auspicio del Ayuntamiento de la ciudad y de Federico Mayor Zaragoza, en representación de la Fundación Valora, según informan fuentes del Foro.

Vuelve la «Secta Moon». La página web del Foro de Estella (foro espiritual.org) informa de las más de doscientas actividades en las que participan ponentes como Armando Lozano, reconocido líder en España de la Iglesia de la Unificación o «Secta Moon». Esta vez, se presentarán en el Foro como Federación Internacional Interreligiosa para la Paz Mundial.

La «Secta Moon», según explica monseñor Francisco Azcona -que fue responsable de Estadística de la Conferencia Episcopal Española (CEE)- en un informe elaborado en 1987, es una«mezcla de cristanismo, budismo, anticomunismo, ocultismo, espiritismo y cientifismo». Manuel Guerra, máximo experto de la Iglesia española en sectas, sigue en la misma línea calificándolos de «ideología política e imperio económico».

Otro de los ponentes es Guillermo Elvira, en representación de Sathya Sai, más conocidos como «Sai Baba». Este grupo, como tantos otros que participan en el Foro, aparece citado como secta en varios informes oficiales, como el de la Cámara de Representantes de Bélgica en 1997, la Asamblea Nacional Francesa en 1999 o un informe del Parlamento de Alemania en 1998.

Brahma Kumaris, muy presente en eventos de diálogo interreligioso y ahora también órgano con estatus consultivo en la ONU, tiene tras de sí acusaciones en informes oficiales franceses, belgas, suecos y alemanes. También Ananda Marga (conocida como la Asociación Espiritual Mundial), otro grupo que ha tenido serios problemas en la India por haber sido responsabilizado de atentados y asesinatos, aparece en el Informe Cottrell que el Parlamento Europeo elaboró en 1984. El primero de ellos ha sido calificado también como secta en el informe de «Las sectas en España» realizado por monseñor Francisco Azcona en representación de la CEE, y el segundo recibe la misma calificación en el «Diccionario Enciclopédico de las Sectas» de Manuel Guerra.

Desde el Foro, Koldo Aldai -responsable de prensa- y el franciscano Javier Arregi (del comité organizador) defienden el evento y particularmente a estos grupos (exceptuando la «Secta Moon», de cuyo ponente dicen «no saber nada») alegando que si no existen sentencias condenatorias «es injusto calificarlos como sectas». Sin embargo, Domínguez, que también ha sido presidente de la Comisión de Investigación sobre sectas del Parlamento Vasco durante cuatro años, denuncia que «algunos de estos grupos son tapaderas de mafias, atentan contra los derechos de las mujeres, o contra la protección de la infancia». «Es hora de que, por higiene democrática y mental, los partidos políticos se pongan a trabajar en este tema sin miedo y creen un Observatorio de Protección ante estas sectas», concluye.

Publicado en el diario La Razón y recogido en Navarra Confidencial, 28 de junio de 2006

La lección canadiense

La lección canadiense Cómo se pueden ganar las elecciones con un programa conservador aprovechando las políticas de la izquierda. Las contradicciones del Partido Popular ante el cumplimiento de la Transición  

El 6 de febrero de 2006 se ha constituido el nuevo gobierno canadiense de la mano de Stephen Harper, candidato del Partido Conservador, a pesar de que las elecciones no le hubieran otorgado la mayoría absoluta. Con su victoria ha sido derrotada una izquierda que gobernó durante trece años y ha sido confirmado – a ejemplo de las presidenciales americanas de 2004 – que es posible ganar unas elecciones con un programa neoconservador en política exterior (esto es, conscientes que las fronteras de Occidente se defienden interviniendo allí donde se presentan los peligros) y de “conservadurismo compasivo” (defensa de la vida, de la familia, de la identidad e historia nacional, principio de subsidiariedad, etc.) en política interior.

A menudo se considera a Canadá más próximo a Europa que a Estados Unidos, y de hecho en el 2005 fue aprobado el “matrimonio” homosexual cuando en 2004 el mismo fue rechazado por mayorías abrumadoras en once Estados de los Estados Unidos. Sin embargo, los sondeos demuestran que en Canadá (como en España) un número importante de electores no aprueba la unión “matrimonial” entre personas del mismo sexo. El punto ha sido uno de los temas de la campaña electoral del Partido Conservador y Harper ha anunciado que solicitará la abrogación de la ley. Quizás en el parlamento no hay la mayoría necesaria para su abrogación, lo cual, con toda probabilidad, le obligaría a pasar a una segunda fase, esto es, a convocar un referéndum popular.

Por otra parte, también han fracasado las maniobras para presentar a Harper como un meapilas manipulado por las denominaciones evangélicas más conservadoras cuando ha anunciado que no modificaría la ley del aborto, sino que trataría de aplicarla también en las partes que prevén medidas preventivas y disuasorias con el fin de reducir el número de abortos en lugar de multiplicarlo. Lo cual, a pesar de dejarme cierta insatisfacción ya que considero el aborto como un crimen abominable – cuando no como un auténtico genocidio digno de un severísimo Juicio de Nuremberg –, representa un primer paso hacia un cambio de actitud respecto del aborto: ya no es una “conquista civil”, sino un mal que hay que tolerar, y en la medida de lo posible, evitar. Ello sin contar las muchas víctimas inocentes que se conseguiría salvar si de verdad hubiera un compromiso serio y firme de utilizar todos los recursos que la ley ofrece para prevenir y/o disuadir, y para castigar los abusos y las ilegalidades (nuestras clínicas abortistas nos aleccionan al respecto...).

Repito: no es nada más que un primer paso en la justa dirección ya que la batalla a favor de la vida ha de proseguir hasta que el aborto en todos sus supuestos sea una mala pesadilla de la historia.

Otro de los problemas que ocupó el centro de la escena durante la campaña electoral canadiense fue el de la inmigración y el de la multiculturalidad. Canadá vive de inmigrantes y está orgullosa de la pacífica convivencia entre culturas distintas, las cuales, a pesar de sus diferencias, hallan en la identidad nacional canadiense su elemento de unión. La izquierda, sin embargo, ha confundido el recurso de la multiculturalidad, que es antes que nada un hecho, con la ideología de un multiculturalismo exasperado, según el cual todos los sistemas de valores – ya sean o no conformes a la historia y a la Constitución del país – tienen que ser acogidos sin más.

El símbolo de este multiculturalismo exasperado ha sido la ley de la Provincia de Ontario que permitía a los cónyuges musulmanes que lo desearan remitir las controversias en materia de derecho familiar a tribunales coránicos que aplicarían la ley islámica. La ley ha sido paralizada por el veto del gobernador de Ontario, pero ha sido merced a estas “escapadas” multiculturalistas de la izquierda que Harper ha jugado inteligentemente su partida proporcionando una sonora derrota a la izquierda.

Una lección esta última que sirve también para España, donde temas como los “matrimonios” homosexuales, la jurisprudencia sobre las uniones civiles, las políticas anti-vida, el proyecto social-comuno-nacionalista de destrucción de la unidad histórica, cultural y religiosa de España, las políticas sesentayochistas y multiculturalistas en tema de islam e inmigración, etc., merecerían toda la atención por parte del partido de la oposición, en lugar de la indecisión, ambigüedad y confusión que está demostrando.

No basta, por ejemplo, con oponerse tibia y contradictoriamente a los Estatutos “nacionales” de las varias regiones de España (cuando al mismo tiempo sus representantes elaboran o aprueban otros que son un calco de los criticados), o presentar en el último momento un recurso al Tribunal Constitucional – sin la firma del presidente del partido – contra el “matrimonio” homosexual (mientras – sólo por poner un ejemplo más de los muchos que se podrían poner – dirigentes homosexuales regionales y nacionales se “casan” con el beneplácito y/o silencio de las direcciones locales y nacionales).

Ello, sin contar la contradicción que representa tener como único referente a la Constitución vigente, cuando es precisamente esta última la que con sus ambigüedades, sus contradicciones (España como Patria indivisible de los españoles acompañada por el reconocimiento de “nacionalidades”...), sus silencios (ni una palabra sobre la imposibilidad de entender y vivir España sin la referencia obligada al Catolicismo y a la Iglesia, ni tampoco sobre la necesidad de blindar los derechos fundamentales de la persona empezando por la defensa de la vida, en todas sus fases, y el reconocimiento de la familia tradicional – única posible – como cimiento de la sociedad), etcétera, representa el punto de encuentro de todos los errores que se han dado cita (por la ingenuidad – por no utilizar otra palabra más fuerte, que aunque reconocida por la Real Academia, mal se adapta al estilo sobrio de esta publicación... – el oportunismo, las derivas ideológicas de los procuradores franquistas y el revanchismo de otros) en la reforma-ruptura que ha dado lugar a la conocida como “Transición”.

Pues bien, hasta que el Partido Popular no se decida abandonar el vacío doctrinal que le aboca al suicidio en el nuevo régimen social-comuno-nacionalista que da cumplimiento cabal a la “Transición” (no cabe olvidar que la primera transición fue sólo un apaño temporal para llegar a la actual fase, verdadero objetivo de las izquierdas y de los nacionalistas de todos los colores junto, como no, a los muchos topos de la “derecha”), la Derecha española (entendida como defensa de la ley natural y cristiana y como actualizadora de la misión histórica de España – Ramiro de Maeztu con su Defensa de la Hispanidad, enseña ), se verá abocada a buscar nuevas formas de representación y actuación (como ya, providencialmente, ocurre), abandonando el “centro-reformismo” a su suerte, que no es otra que la de ahogarse en el vómito con el cual Dios castiga a los tibios y a los fríos de corazón.

Ángel Expósito Correa

Revista digital Arbil, Nº 105, mayo de 2006

La rebeldía gira a la derecha

¿Puede aceptar una sana cabeza juvenil que un atentado cambie los destinos de una gran nación?

Uno de los factores principales del cambio histórico es el conflicto generacional. A la juventud se le suele atribuir, no siempre con razón, el descontento, la rebeldía y el afán de cambiar el mundo. Esa rebeldía no siempre ha ido bien encauzada, pues muchas veces conserva lo peor y combate lo mejor del legado de la generación anterior. En otras ocasiones, diagnostica equivocadamente las causas de los males que combate y termina por agravarlos.

Las buenas intenciones, por sí solas, no mejoran el mundo. También hay una juventud acomodada e integrada, atenta sólo a los valores inferiores. Pero, en sí misma, la juventud no es de derechas ni de izquierdas, sino que suele oponerse al poder vigente, pertenezca a un lado o a otro. Por eso no es extraño que cuando, como ahora sucede en España, el poder gira a la izquierda y se radicaliza, pueda preverse un viraje de la rebeldía juvenil hacia la derecha. Cuando la izquierda se acomoda e instala, la rebelión juvenil necesariamente la abandona. Y no parece dudoso que estamos ante una izquierda retórica, aburguesada y acomodada.

Mal puede encajar el materialismo más rastrero y ramplón con el idealismo que suele atribuirse a la edad juvenil. Mientras el poder parece complacido en conducirlos a la negación de la trascendencia y a la satisfacción de los deseos más bajos y pasajeros, los mejores de ellos se rebelarán contra la manipulación y aspirarán a los valores más elevados y permanentes. Cuanto más se les predique el abandono del espíritu, con más fuerza los rebeldes mirarán hacia él. Aquí acaso se encuentre la explicación del creciente movimiento juvenil hacia la religión y la causa de la decepción que proporciona la ausencia de Dios. Muchos jóvenes comprenden hoy que no luchan más y mejor contra la miseria quienes más invocan a los pobres o pretenden hablar en su nombre sino quienes más hacen por ellos. Una Teresa de Calcuta vale más que todas las ideologías reunidas. La juventud tolera mejor la bajura de miras que la hipocresía y sabe que quienes verdaderamente trabajan en favor de la paz y la justicia hacen poco ruido y no presumen de ello. El primer paso hacia la transformación del mundo consiste en mejorarse a uno mismo. Mala cosa es ese parloteo contemporáneo sobre la paz y la extensión de los derechos. Quien presume de justo no suele serlo. La injusticia del mundo no deja de ofrecerles motivos para la indignación y la acción inteligente, es decir, para la genuina rebeldía. Ahí están, entre nosotros, por ejemplo, las víctimas del terrorismo y su justa indignación. ¿Puede un hombre honrado situarse en una posición equidistante entre la dignidad de las víctimas y la abyección de los terroristas que puede leerse en sus rostros? Pocas cosas producen tanta vergüenza y sonrojo como la pretensión de que quienes se oponen a la negociación y claudicación ante la ETA, desean en el fondo que continúe el terrorismo por razones de interés partidista. Pues resulta muy claro que existe un camino muy fácil, pero perverso, hacia el final del terrorismo, que consiste en aceptar sus reivindicaciones y satisfacer algunas de sus exigencias.

El Gobierno de Aznar habría podido evitar el asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero pagando el precio de la indignidad. Bastaría con haber satisfecho las exigencias de sus secuestradores. Pero nunca la derrota de la justicia es el camino hacia la paz.

También sospechan los jóvenes (o la mejor porción de ellos) de las bondades del pensamiento dominante y de la corrección política, de la manipulación del lenguaje y de la verdad histórica. Y así, dejan de repetir esos viejos falsos tópicos, que se les presentan como novedad y que suelen tener su fecha de nacimientos tres o cuatros siglos atrás, y sólo un poco más acá su fecha de caducidad. Pero, por encima de todo, quizá debieran los jóvenes rebelarse contra la educación plana, niveladora, mediocre, materialista, edulcorada y fácil a la que se les viene invitando o que se les impone, con la limitada excepción de la reforma educativa del PP, frustrada como consecuencia del cambio de Gobierno. Y, por cierto, ¿puede aceptar una sana cabeza juvenil que un atentado terrorista cambie los destinos de una gran nación? Por mi parte, creo que recuperaré la confianza en la juventud española el día en que la contemple clamar a favor de un sistema educativo exigente y reclame su derecho a aprender y a pensar, y que reivindique el valor de las escuelas, institutos y universidades como centros de estudio y reflexión, y no como lugares de propaganda y acción política. Y también el día que reclamen la verdadera libertad, que nace de la verdad, y no la servidumbre que procede de la satisfacción de los instintos. Mientras tanto, lo natural es que si el poder gira a la izquierda, la rebeldía gire a la derecha.
 

La Gaceta de los Negocios

Ignacio Sánchez Cámara

28-06-2006