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Políticamente... conservador

Algunos pierden las elecciones tres años antes de convocarse

Algunos pierden las elecciones tres años antes de convocarse


La claridad compensa, y curiosamente el PP es la mejor prueba. Porque el centroderecha ha sido derrotado allí donde se ha avergonzado de ser lo que realmente es –una derecha social y plural en una España unida y moderna- y ha arrasado donde ha mostrado sin complejos su rostro. Valgan como ejemplos geográficos de lo uno y de lo otro Cataluña y Madrid.

 

Esto tiene mucho que ver con dos cosas íntimamente relacionadas, la selección y formación de la clase política y las relaciones con el adversario político. Pasadas ya las elecciones de 2008 nuestra próxima gran cita va a ser en 2011, en unas autonómicas (y forales) en las que el centroderecha se juega mucho y Navarra todo. Ahora que queda tiempo, veamos qué problemas tenemos.

 

¿Se pueden eludir los principios?

 

Una práctica cazurra limita la exposición de los principios y valores de un partido al odioso "ya sabemos por qué estamos aquí", y prefiere dedicar el tiempo de formación a versiones adocenadas de técnicas de comunicación política con un par de décadas de retraso. El orden eficaz a largo plazo –demostradamente- es el inverso al que se sigue: debería ser anterior la definición de principios irrenunciables, después la selección del personal, a continuación su formación doctrinal mínima, y por último la formación práctica. Al menos, ésta no puede ser la única: cuando se presta nula atención a las convicciones son seguras las derrotas estructurales futuras.

 

Salvo que se quiera el poder a corto plazo, y se subordine todo a ese anhelo. El centroderecha español ha recibido muchas críticas por la selección de algunos candidatos, y sin duda más de una estaba justificada. Pero se ha callado en cambio la enorme responsabilidad de los encargados de formación que han promovido hacia arriba a un par de generaciones en las que el deseable pragmatismo se ha convertido en un agnosticismo estéril. Si se quiere algo más que un sillón la lealtad a unos principios es inexcusable; esa firmeza en las propias convicciones permite, además de ser creíble, relacionarse con el adversario sin caer en ningún extremismo. Porque tan indeseable es el fanatismo histérico de quien no sabe qué cree como la volubilidad de quien no cree nada.

 

Cómo tratar al adversario

 

En Navarra, el número de votos obtenido por Zapatero el 9-M es el mayor de la historia, 115.837. Son más votos que en la victoria de 1982 y que en el repunte de 2004. A un año de su desgarro interno el PSOE se ha recuperado entre nosotros de una manera espectacular. Tales son los frutos electorales del pacto UPN-PSOE, cuyo único beneficiado es el partido de la rosa. Se ha evitado, con mucho miedo primero, mucho cariño después y un abrazo del oso a la inversa al final, un hundimiento más que posible hace poco tiempo. ¿Buenas noticias? ¿Por qué y para quién?

 

Si el PSOE fuese totalmente de fiar –es decir, si compartiese con UPN los principios esenciales- podrían ser buenas noticias. Pero si algo demuestra la primera legislatura de Zapatero es que el PSOE es marxista, de Groucho, y que está dispuesto a casi todo con tal de conseguir el poder y de imponer su agenda progre. Esa agenda no es ni puede ser la del centroderecha navarro. Tendría triste gracia aplicarla primero desde el poder para evitar que la izquierda gobierne, alimentar a ésta mientras tanto y al finar ser igualmente desalojados, eso sí habiendo renunciado a elementos esenciales del propio ideario. La manera de conseguir un PSOE fiable no es extender un cheque en blanco a su actual dirección, sino en todo caso favorecer el diálogo con esa amplia parte de la izquierda que es antes honrada y española que antiderechista. Favorecer al adversario, si éste sabe dónde va, sólo hace que al día siguiente uno se encuentre con un rival más vigoroso.

 

A día de hoy los votos contrarios a la Navarra foral y española –los de quienes se negaron a estar el 17 de marzo de 2007 en el paseo de Valencia- pesan más que en mayo de 2007. A mi juicio las causas locales han de buscarse en el trinomio valores-selección-formación y en una idea errónea de cómo se trata a un adversario político. La falta de claridad no compensa, y para 2011 no falta tanto. 

 

Pascual Tamburri

Elsemanaldigital.com, 12 de marzo de 2008

El ayatolá Jamenei, nada menos que todo un feminista

El ayatolá Jamenei, nada menos que todo un feminista


El ayatolá Alí Jamenei, Guía Supremo de la Revolución, ha afirmado en fechas recientes que Occidente "maltrata a la mujer", mientras que la República Islámica de Islam las "honra". ¿Qué prueba esgrimió para ello? Pues que el islam las obliga a cubrirse con el hiyab. Las mujeres veladas son completamente invisibles para el hombre de la calle, que así no se excita y, por tanto, no viola a todas las que se le ponen por delante. Palabra de Jamenei.

 

El Gran Ayatolá se ha revelado un feminista de marca mayor, y no lo digo en broma. Sus puntos de vista coinciden ce por be con los de, por ejemplo, Ann Chamberlain, autora de A History of Women's Seclusion in the Middle East (Una historia del aislamiento de la mujer en Oriente Medio), donde sostiene que las occidentales que tratan de buscar un sitio en espacios antes reservados a los varones son mucho más "conservadoras" y "patriarcales" que las musulmanas que llevan el velo y observan el purdah.

 

Para Chamberlain, ese espacio exclusivo para las mujeres es equivalente a las protestas antipatriarcales y a los movimientos feministas de resistencia. Por otro lado, esta autora dice que en el Oriente Medio pagano las esclavas eran obligadas a trabajar desnudas y a estar en todo momento sexualmente receptivas, por lo que las mujeres obligadas a llevar velo y observar el purdah están más seguras que aquéllas. Las mujeres sanas lucen el velo, que es una declaración de fortaleza e inaccesibilidad.

 

¿Está el Guía Supremo de la Revolución iraní en comunicación telepática con Ann Chamberlain? "Jamenei informó a los estudiantes iraníes de que, de acuerdo con la versión iraní del islam, a las mujeres pobres se les obliga a ocultar el rostro y el cuerpo entero con el objeto de honrarlas y de que su vestimenta esté en consonancia con el estilo adoptado por las aristócratas", ha relatado Terence P. Jeffrey, de la CBN. "Esta medida, añadió el ayatolá, se sigue de la conclusión de que los hombres albergan un 'deseo innato de violencia sexual'. 'En el antiguo Irán, las aristócratas solían llevar el hiyab, a diferencia de lo que ocurría con las mujeres de los estratos inferiores, pero el islam rechazó ese tipo de discriminación', añadió. Asimismo, explicó de esta manera por qué las mujeres han de llevar el hiyab: 'En otras palabras, queremos honrar a todas las mujeres. Esto es lo que dice el islam. Ahora, ellos [Occidente] se comportan como si nosotros estuviéramos haciendo lo malo y ellos lo bueno. Pero se equivocan, y han de dar cuenta de por qué tratan a la mujer como un producto para la satisfacción de su lujuria'".

 

Entre las formas de "deshonrar" a la mujer, el ayatolá Jamenei no cuenta (probablemente ni se le pasa por la cabeza algo por el estilo) la poligamia, los matrimonios temporales o la lapidación de presuntas víctimas de una violación. Él prefiere hablar del empleo que se hace en Occidente de mujeres desnudas (¡ese pelo al aire, esos codos sin cubrir!) para vender determinados productos, así como de la negativa a que las mujeres lleven el velo en las universidades. También destaca que, según estadísticas recién recopiladas, un tercio de los occidentales pega a las mujeres. De acuerdo con una encuesta reciente, entre el 12 y el 16% de las mujeres residentes en Europa recibe palizas en casa. ¿Se disparará tal cifra cuando se incluya en los sondeos a los países del Tercer Mundo?

 

Me pregunto qué porcentajes arrojarán las estadísticas iraníes. ¿Quizá un 90%? Puede que las abayas no sean lo suficientemente gruesas, lo suficientemente oscuras, lo suficientemente asfixiantes. Por cierto: ya estamos viendo a los gobernantes iraníes insistir en que las mujeres no naden en piscinas públicas, o que lo hagan por separado, o que se enfunden para la ocasión trajes que las cubran por completo. Ya hay ropas especiales para montar en bicicleta. ¿Qué será lo próximo, obligarlas a llevar velos en las pestañas? ¿O quizá taparlas la cara de una maldita vez?

 

Atienda un momento, señor Jamenei: cuando se deja tan poco espacio para la imaginación, una mujer cubierta de pies a cabeza puede ser muy excitante para más de un gilipollas. Así pues, ¿por qué no imponer toques de queda masculinos, como propuso un buen día Golda Meir? Todo parece indicar que el problema está en los hombres, no en las mujeres.

 

PHYLLIS CHESLER, psiquiatra y autora de libros como THE NEW ANTI-SEMITISM.

 

Libertad digital, suplemento Ideas, 12 de marzo de 2008

Cambio de líder en el PP: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”

Cambio de líder en el PP: “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”


Toda la opinión pública y publicada se debate en torno a la retirada de Mariano Rajoy. Desde hace meses, casi años, se daba por supuesto que el candidato del PP o PSOE que pediera las elecciones debería tirar la toalla e irse a casa. Zapatero ha ganado y Rajoy ha perdido. Sin embargo, apuesto claramente por la continuidad de Rajoy como líder del principal partido de la oposición.

 

No sólo por los datos objetivos extraídos tras analizar los resultados de las pasadas elecciones del 9 de marzo: Rajoy ha conseguido unos resultados en número de votos mejores que los obtenidos por José María Aznar, es el partido que más ha subido en estos comicios en número de votos y porcentaje de voto. El PP ha obtenido más votos, más escaños y mejor porcentaje que el 14 de marzo de 2004.

 

Además, Rajoy ha aglutinado todo el voto de la derecha y del centro político. Toda la bolsa del supuesto votante del centro es para él, ya que lo que ha quedado meridianamente claro en estas elecciones es que el PSOE ha pescado en la izquierda más radical, obviando el centro. Representa la izquierda pura y dura, ya no hay dudas.

 

Es verdad que el trabajo en la oposición del líder de los populares no ha sido del todo bueno. Ha dado muchos palos de ciego, ha cambiado de estrategia en grandes asuntos como la reforma de los estatutos o la manera de afrontar el 11-M de manera dubitativa y, lo peor, bastante influido por presiones ajenas al partido. Pero también es cierto que ha hecho una excelente campaña electoral. Ha convencido, ha trasladado confianza y seguridad, ha lanzando un mensaje moderado y, sobre todo, ha trabajado mucho, y eso cuando lo hace Mariano Rajoy se nota, porque se ve la diferencia respecto a los cuatro años anteriores. En conclusión: regular legislatura, buena campaña.

 

Mariano Rajoy ha sido en esta larga campaña electoral verdaderamente él. Y en cierto modo este fracaso electoral puede considerarse como el primero, el primero verdaderamente de su proyecto. En 2004 se presentaba tras una legislatura en la que no era el último responsable, ya que el entonces presidente del Gobierno era José María Aznar. Ni era un presidente que se sometía a valoración por los españoles ni era el líder de la oposición. En esta ocasión, el 9 de marzo, por primera vez sí era responsable de su trabajo. Es por ello que creo que, aunque son dos las elecciones perdidas siendo cartel electoral, es el primer fracaso de su proyecto personal.

 

Por ello creo que puede tener una segunda oportunidad, porque los resultados han sido buenos y porque ha sabido mantener, como ha podido, las aguas revueltas en un partido totalmente bloqueado por pasar a la oposición. Y, además, estos resultados le permiten mantener la cabeza bien alta y con orgullo, tras la dura legislatura a favor de aislamiento antidemocrático que ha sufrido el PP, sin precedentes en nuestro país, con la bendición del PSOE.

 

A él solito hay que atribuirle la dignidad de que hoy el PP siga representando a una amplísima mayoría de españoles, que le han respaldado todavía más que en 2004. No se puede decir lo mismo de su actual equipo de colaboradores en la dirección. Es difícil encontrar otro nombre, otra cara, para sustituir a Mariano Rajoy en caso de que no quiera seguir. Otro líder que consiga aglutinar a un número creciente de votantes gracias a la imagen de consenso, confianza, seguridad, el sentido común que tanto le gusta, y sobre todo moderación. Creo que no hay otro dirigente mejor ahora en el PP. Cambios en el PP, sí, profundos y en la dirección. Cambios en el líder, no. “Virgencita, virgencita, que me quede como estoy”.

 

Raquel Martín

Páginas Digital, 11 de marzo de 2008

El movimiento cívico debe seguir adelante

El movimiento cívico debe seguir adelante


La gran novedad de la legislatura que acaba de terminar, en el plano social, ha sido el surgimiento de una conciencia popular nueva. Un amplísimo sector de la comunidad, antes generalmente silencioso, ha salido a la calle para reivindicar cuestiones de principio: la dignidad de las víctimas del terrorismo, el derecho a la vida, el derecho a educar a los propios hijos, la defensa de la nación española, etc. A eso se le ha llamado “movimiento cívico”. Pues bien: el movimiento cívico debe continuar.   

    

Nunca habían salido a la calle. Eran la “gente de orden”. La mayoría pensaban que el poder –el Estado, el Gobierno, los obispos, los generales, los banqueros- resolverían los problemas de la gente en nombre del sentido común. La dura realidad les enseñó lo contrario. Tardaron en aprenderlo. Hasta que llegó Zapatero, y la evidencia de un poder hostil lanzó a toda esa gente a la calle. No tardó en llamarse “movimiento cívico”.

 

Cuatro años después, lo que tenemos es una realidad social nueva. Ha emergido una miríada de iniciativas sociales, ajenas a los partidos políticos, que han dado voz a reivindicaciones muy concretas en el plano de los principios. Se ha defendido la dignidad de las víctimas del terrorismo, preteridas y hasta reprobadas por el poder. Se ha defendido el derecho de los padres a controlar la educación que reciben sus hijos. Se ha defendido la idea de nación española. Se han multiplicado las iniciativas contra el aborto y por el derecho a la vida. Se ha despertado un pujante movimiento de objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía…

 

Todos estos movimientos son ciertamente minoritarios. Pero siempre los grandes procesos de transformación social han empezado a partir de minorías activas. Por otro lado, no se trata sólo de asociaciones de ciudadanos. En la misma estela han surgido numerosas iniciativas que han aplicado la protesta cívica al campo cultural. Internet es un buen ejemplo de esa dinámica. También el campo editorial, que ha empezado a romper el monopolio ideológico de la izquierda. En estas iniciativas de carácter cultural ha encontrado acogida y eco el trabajo del movimiento cívico.

 

La gran virtud del movimiento cívico es que funciona de manera completamente autónoma. Es una realidad comunitaria espontánea y natural. No necesita de los partidos políticos para vivir. Tampoco necesita estructurarse de manera organizada. Responde a motivaciones muy directas y muy concretas, y se materializa en acciones igualmente concretas. Es una manifestación de ciudadanía permanente, cotidiana. Es una expresión directa de libertad personal y colectiva. Por eso es vital para la salud del sistema democrático.

 

Los cuatro años que se presentan por delante hacen todavía más necesario el trabajo del movimiento cívico. Esta realidad es una de las pocas cosas prometedoras que ha dado la vida pública española en los últimos años. Hay que presumir que la presión del poder se hará todavía más fuerte; un poder que ya ha demostrado su intención de inmiscuirse en los ámbitos de soberanía de las personas. Frente a tal presión, el movimiento cívico seguirá significando una esperanza de libertad real en una sociedad dormida y adocenada.

 

Elmanifiesto.com, 10 de marzo de 2008

Es tiempo de construir, no de resistir

Es tiempo de construir, no de resistir


Zapatero ha ganado las elecciones después de cuatro años de política nefasta. Ha ganado gracias al apoyo del voto de izquierda, al avance de los socialistas en Cataluña -donde la gestión ha sido más que negativa- y en el País Vasco. Esto último indica que una parte importante de los vascos y de los españoles están a favor de la negociación con ETA. Un resultado como el del 9-M pone más en evidencia que nunca que la cultura está antes que la política.

 

No hay cambio político sin un cambio cultural que saque al centro-derecha de su encastillamiento. El castillo se hace más grande, sí, pero no lo suficiente para ganar. Y no hay cambio sin un trabajo cultural que favorezca la movilidad del voto. Estamos pues en una legislatura en la que habrá que intensificar el trabajo de la sociedad civil en favor de una mentalidad crítica pero no reactiva; es tiempo de construir, no de resistir.

 

Zapatero puede tomar dos caminos. Uno es el de gobernar para contentar a los votantes de Izquierda Unida y Esquerra. Su política sería entonces una política contra los casi diez millones doscientos mil ciudadanos que han votado al PP. El segundo camino, el más responsable, tendría muy en cuenta que hay otra mitad de España. “Los españoles han hablado con claridad y han decido abrir una nueva etapa. Una nueva etapa sin crispación”, afirmó ayer en Ferraz. Sería una gran noticia que Zapatero hubiese decidido realmente gobernar de otro modo, dejando de lado la crispación y los esfuerzos por arrinconar a un partido que respaldan más de 10 millones de votantes. Fue muy positivo que hablase de acuerdos en asuntos de Estado. Acuerdos sobre política internacional, territorial, educativa y antiterrorista que no hemos tenido en su primera legislatura.

 

El problema es que su palabra tiene poca credibilidad. Pero lo que no va a hacer Zapatero sí lo puede hacer una sociedad civil responsable que se aleje de la crispación y que sepa construir espacios de libertad.

 

Flavio Clemente

Páginas Digital, 10 de marzo de 2008

Ganó Chikilicuatre

Ganó Chikilicuatre


La gente aplaudiendo y sacando adelante una canción deliberadamente chabacana, estúpida y obscena, cantada por un personaje deliberadamente grotesco, para que represente a España en Eurovisión: he ahí la imagen fidedigna del país actual.

 

En fin, Chikilicuatre Zapo ha ganado. No lo habría logrado sin ese PP que usufructúa el voto de la España seria, pero falta de liderazgo, sin los chikilicuatres del perfil bajo y la nena futurista que habla inglés. Pero, en definitiva, qué más da, ahí están las Nuevas Degeneraciones peperas: "¡Da unos botes, Mariano! ¡Da unos botes, que hemos perdido pero a chikilicuatres no nos ganan los sociatas, no nos ganan los titiriteros!".

 

No toda la sociedad es así, claro, pero así son sus líderes y comparsas. Y la España chikilicuatre, la España del botellón, la telebasura y la pornopolítica, va ganando por goleada. De momento. Cualquier análisis en detalle de las elecciones debe partir de esta evidencia.

 

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Por desgracia, UPD no aparece hoy como el comienzo de una izquierda democrática influyente, por lo que los separatistas quedan árbitros de la situación y se harán pagar muy caros sus favores. La línea donjulianesca y liberticida de Zapo puede ir a más, pero el coste y las tensiones de sus chanchullos con terroristas y secesionistas, así como la inquietud internacional que susciten, podrían empujar a Zapo a una mayor conciliación con el PP.

 

Y en el PP puede acentuarse el perfil bajo –Gallardón– o puede surgir algo diferente. Mayor Oreja, Vidal Quadras, Esperanza Aguirre, tienen de nuevo su oportunidad, si bien su flojera durante la pasada legislatura no autoriza grandes optimismos.

 

Señalaba Arcadi Espada la ausencia de la política exterior en la campaña electoral chikilicuatre que hemos sufrido. Cierto, es otro dato clave de la situación: España carece de política internacional. También ha estado ausente la cuestión judicial, otra de las más graves y amenazantes para democracia española. Chikilicuatria.

 

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Dice Rajoy que seguirá defendiendo los intereses de España. No, Mariano, por favor.

 

Pío Moa

Libertad Digital, 10 de marzo de 2008

Una sociedad que olvida su historia es manipulable, alerta el Papa

Una sociedad que olvida su historia es manipulable, alerta el Papa

Denuncia las consecuencias provocadas por el positivismo y el materialismo

CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 7 marzo 2008 (ZENIT.org).- Una sociedad que olvida su pasado es manipulable ideológicamente pues pierde su identidad, alerta Benedicto XVI.

Su llamada de atención fue escuchada por los miembros del Comité Pontificio de Ciencias Históricas, con quienes constató cómo la historiografía se encuentra en crisis a causa de la influencia «del positivismo y del materialismo».

«Ambas ideología han llevado a un desenfrenado entusiasmo por el progreso que, animado por espectaculares descubrimientos y éxitos técnicos, a pesar de las desastrosas experiencias del siglo pasado, determina la concepción de la vida de amplios sectores de la sociedad».

«De este modo, el pasado se presenta sólo como un telón de fondo oscuro, en el que el presente y el futuro resplandecen con seductoras promesas. A esto sigue estando ligada la utopía del paraíso sobre la tierra, a pesar de que esta utopía se ha demostrado falaz».

«El desinterés por la historia es típico de esta mentalidad, algo que se traduce en la marginación de las ciencias históricas. Donde están activas estas fuerzas ideológicas, son descuidadas la investigación histórica y la enseñanza de la historia en la universidad y en las escuelas a todos los niveles».

«Esto produce una sociedad que, olvidando su propio pasado y, por tanto, desprovista de los criterios alcanzados a través de la experiencias, ya no es capaz de proyectar una convivencia armoniosa y un compromiso común en la realización de los objetivos futuros. Esta sociedad se presenta particularmente vulnerable a la manipulación ideológica».

Las consecuencias de esta situación para el Papa son evidentes: «la pérdida de memoria provoca en el individuo la pérdida de la identidad, y de una manera análoga este fenómeno se verifica en la sociedad en su conjunto».

El obispo de Roma concluyó afirmando que la Iglesia no puede quedar indiferente ante esta situación, pues «no es de este mundo pero vive en él y para él» y, por este motivo, reconoció la importancia del trabajo del Comité Pontificio de Ciencias Históricas.

Un análisis de Alexandra Viatteau: Totalitarismo blando y sociedad infantilizada

Un análisis de Alexandra Viatteau: Totalitarismo blando y sociedad infantilizada


Los libros de historia podrán decir lo que quieran, hacernos creer que totalitarismos como el soviético cayeron hace casi veinte años y que, en consecuencia, vivimos en el mejor de los mundos: en un estado de bienestar en el que la gente ha dado la espalda a esos experimentos de ingeniería social que caracterizaron al siglo XX. El estalinismo ha muerto y ha triunfado un concepto de la libertad sin límites que nos vacunaría de volver al pasado. Si encima tenemos la suerte de vivir en la Europa posmoderna, le hemos dicho definitivamente adiós a esos tiempos de penuria y ciega obediencia a consignas de partido o líderes carismáticos. Pero una historiadora francesa de origen polaco, Alexandra Viatteau, se empeña en despertarnos de esos ensueños, del "no pasa nada" elevado a la categoría de dogma incuestionable. Mas si presentar este discurso en Francia se encuentra con el rechazo o la indiferencia, ¿qué podríamos decir de España, país instalado en la poshistoria salvo en lo referente a la mitificación de algunos acontecimientos sucedidos desde 1931?

 

Alexandra Viatteau ha publicado un libro, La société infantile (éditions Hora Decima, 2007), en la que se atreve a comparar el totalitarismo de la URSS, pues es una especialista en la historia de ese país y de la Polonia comunista, con las actitudes mentales extendidas en nuestra sociedad occidental posmoderna. El panorama presentado por la autora, en el que no sería difícil ver a España como alumna aventajada, nos presenta a una sociedad que se deja llevar por el visceralismo de las emociones colectivas y evita las cuestiones de fondo. En muchas ocasiones todo intento de raciocinio recibe como respuesta el grito o el insulto. Es muy característico de una sociedad infantil cuya existencia debe bastante a un sistema que pretende ser educativo aunque no eduque precisamente en la responsabilidad. A este respecto, Viattaeu denuncia que la enseñanza se está convirtiendo en un ejercicio de relaciones humanas más que de transmisión de saberes, los profesores son más "acompañantes" o de "apoyo" que educadores; y lo peor es que los conocimientos no se construyen alrededor del saber sino de la discusión permanente. Por lo demás, hemos llegado al extremo de que todo comunicador que se precie, debe exhibir nutridas dosis de ironía o de provocación, y sería capaz de justificar sus gesticulaciones o insultos en nombre de la justicia o de un mundo mejor. ¿Y qué decir del mundo de la creación artística, el de los “subversivos subvencionados”, en expresión de Viatteau? Esos creadores imponen sus gustos en la creencia de que no existe la verdad, aunque por lo visto tampoco la inteligencia o el buen gusto. Vivimos tiempos de un narcismo colectivo, y cuando hay narcisismo impera el tribalismo, segura antesala del odio. Sin embargo, no todo es perceptible en el mundo de lo “políticamente correcto” porque un neolenguaje, no muy diferente al del 1984 orwelliano, sirve para ocultar la realidad.

 

¿Cómo hemos llegado a esta situación de “totalitarismo blando”, una expresión que agradaría a un Tocqueville, denunciador de la tiranía de la mayoría? Viatteau nos recuerda que es el resultado del hedonismo libertario de mayo del 68. Los años han puesto al descubierto que más que una rebeldía, aquel movimiento era una nueva forma de conformismo materialista y cínico. Con todo, la profesora franco-polaca insiste en buscar relaciones de la situación actual con la época soviética. Por ejemplo, Lenin era un especialista en la manipulación de las masas y un fustigador de la moral burguesa. Stalin calificaba a los psicólogos de “ingenieros de almas”, y hoy en día algunos dogmas del psicoanálisis están contribuyendo, según Viatteau, a la fabricación de un nuevo tipo de hombre totalitario. Pero quizás un modelo para nuestro tiempo sería el de Wilhem Reich, predicador de la liberación sexual y militante comunista, en el que las ansias liberadoras pasaban sobre todo por escapar de la prisión del cuerpo y dar riendas sueltas a los deseos. Todo lo contrario de la idea aristótelica de que la libertad verdadera pasa por un hombre dueño de sí mismo y de sus impulsos. Quizá los “bohemios burgueses” de nuestro tiempo sean un buen ejemplo de que el marxismo o el leninismo no han muerto por completo, pese a que la bandera roja fuera arriada del Kremlin.

 

Libros como el de Alexandra Viatteau nos pueden parecer un tanto desordenados en su aluvión de interesantes ideas y reflexiones, pero tienen el indudable mérito de llamar la atención sobre un totalitarismo de nuevo cuño, “un fascismo interiorizado y voluntario”, en expresión de su autora.

 

Antonio R. Rubio Plo, Historiador y Analista de Relaciones Internacionales 

Análisis Digital, 7 de marzo de 2008