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Políticamente... conservador

Dos enfermedades del PP

Dos enfermedades del PP


A fuerza de eludir la batalla de las ideas, el PP ha terminado quedándose sin ninguna. Con alguna razón se burla de él Zapo: “ustedes siempre van a rastras de lo que nosotros hacemos, poniendo obstáculos y pegas, para terminar aceptando de mala manera nuestras iniciativas, sean los nuevos estatutos, el matrimonio homosexual, la ley de paridad o casi cualquier otra cosa. Son ustedes puramente negativos”. El PP se ha convertido en un partido que no defiende nada propio y claro, excepto su aspiración a ganar poder presumiendo de una gestión económica mejor y promocionando el inglés. Ah, y la igualación del número de hombres y mujeres en el mercado laboral, otra idea muy zapesca. Sus votantes le atribuyen, además, ideas firmes en cuanto a la unidad de España, la defensa de las libertades o la lucha contra el terrorismo, pero ni siquiera eso está muy claro: no solo ha imitado el estatuto catalán, sino que ha aplicado en Galicia y Valencia políticas de enseñanza muy similares a las de los separatistas y anunciado su voluntad de entenderse con ellos para gobernar… Sin duda algunas corrientes dentro del partido defienden la democracia española, pero otras no, y estas no solo diluyen el mensaje, sino que parecen hegemónicas en el partido.

 

El PP, pues, vive de unos votantes que en su gran mayoría quieren y defienden la unidad de España y las libertades, y son sensibles a los peligros que estas sufren, los mayores desde la época del Frente Popular. Ante la situación, los jefes del PP podían haber optado por una campaña de denuncia, explicación del peligro y planteamiento de alternativas claras, tratando de ganarse a la masa de población anestesiada por la demagogia, en el fondo simplona, de la izquierda y los separatistas. En cambio ha elegido una política de “bajo perfil”, evitando defender con energía cualquier postura, imitando muchos rasgos de la política de Zapo y colaborando así a desmovilizar a la sociedad. Con esta línea de acción ha buscado no alarmar a las izquierdas más extremistas y ganarse a un sector intermedio de votantes indecisos, a quienes suponía interesados únicamente en el bolsillo. La crisis económica ha venido en su auxilio, pero sospecho que no será suficiente.

 

A esta política, completamente alejada de los peligros y retos reales, suele llamársele centrismo, y se completa con el futurismo, consistente en huir del pasado, esconderlo y perderse en divagaciones ni siquiera estimulantes sobre el porvenir. Dos auténticas enfermedades morales, a mi juicio. Si el PP gana las elecciones no será gracias al voto de los ciudadanos supuestamente afectos al bajo perfil, sino al de la gran masa que mira con horror la posibilidad de que Zapo continúe su labor siniestra. Y si pierde se deberá justamente a ese centrismo y futurismo, que ha permitido a los liberticidas maniobrar a su gusto, arrebatando al PP cualquier iniciativa.

 

Si el PP pierde no quiero ni imaginar su depresión de ánimo y peleas internas. Coincidiendo en eso con quienes dan prioridad absoluta a desplazar a Zapo, solo puedo expresar mi deseo de que gane Rajoy, aunque sea por poco, y de que UPD y Ciudadanos salgan como fuerzas capaces de sustituir a los separatistas en cuanto a la gobernación del país. Gane quien gane, será preciso un movimiento de regeneración democrática.

 

Pío Moa

Libertad Digital, 5 de Marzo de 2008

 

Kosovo: aviso a navegantes (esto se pone muy feo)

Kosovo: aviso a navegantes (esto se pone muy feo)


La declaración de independencia por parte de Kosovo y su aceptación por los defensores habituales de la legalidad internacional tiene al menos la virtud de exponer en su cruda realidad la constante eterna de las relaciones internacionales: que éstas se rigen por los intereses de sus actores, y por su capacidad para imponerlos por la fuerza. Que una obviedad semejante merezca ser subrayada, es sólo una muestra indicativa del grado de intoxicación mental al que la opinión pública se ve sometida por el discurso sedante de la “legalidad internacional”, y por el espejismo inducido según el cual pronto los Estados tendrán como supremo norte de sus decisiones la anuencia de las Naciones Unidas, y las bendiciones de los catedráticos de derecho internacional.

 

La independencia de Kosovo constituye una violación flagrante del principio básico de derecho internacional: la integridad territorial de los Estados. Una violación admitida, entre otros, por el defensor más inmaculado y prístino de la mencionada legalidad internacional: la Unión Europea. La independencia de Kosovo es ante todo una aberración jurídica, por los siguientes motivos:

 

Viola la Resolución 1.244 que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptó en 1999 tras la intervención de la OTAN en Serbia. Esa resolución reafirmaba el principio de soberanía e integridad territorial de Serbia, y establecía que, en cualquier caso, la solución al problema de Kosovo debería alcanzarse por acuerdo entre las partes, y no de forma unilateral.

 

Viola también el principio de soberanía e integridad de los Estados recogido en la Carta de las Naciones Unidas, así como en el Acta Final de Helsinki, en la Carta de París para la Nueva Europa y en la Carta para la Seguridad Europea, instrumentos que recogen los principios y valores por los que se rige la Organización de Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE).

 

Y viola además el propio ordenamiento jurídico serbio, que afirma la soberanía e integridad territorial del Estado. Cabe señalar que, a diferencia de las demás repúblicas separadas de la antigua Yugoslavia —que según la Constitución yugoslava de 1971 tenían derecho a la autodeterminación—, Kosovo nunca fue una República, sino una provincia de Serbia.

 

El sinsentido se amplía si analizamos el caso desde los puntos de vista político y humanitario.

 

El caso de Kosovo supone la creación de un Estado en base a razones puramente étnicas: la mayoría albanesa residente en el enclave. Esto es la solución exactamente contraria a la acordada en 1995 en Dayton para Bosnia-Herzegovina: la creación de un Estado multiétnico y multiconfesional, en base a los famosos principios occidentales de tolerancia y respeto. Una inconsecuencia política y moral, y un peligroso precedente.

 

¿Identidad étnica?

 

Y ello porque ese mismo principio —identidad étnica— podría ser ahora invocado por la mayoría serbia del enclave de Mitrovica para separarse del nuevo Estado kosovar, o por los serbios de la República Srpska que forma parte integrante de Bosnia-Herzegovina.

 

Y más allá de los Balcanes, también sería aplicable a las poblaciones rusas en Abjasia y Osetia del Sur (Georgia), en Transnistria (Moldavia), o en Crimea (Ucrania). Dentro de la propia Rusia, a los casos de Daguestán, Ingushetia o Chechenia entre otros. Y a los armenios de Nagorno-Karabaj. Y a los turcos del Norte de Chipre. Y a Taiwan y a Tibet. Y a la India. Y en definitiva, a casi todos los Estados surgidos del proceso de descolonización. Un principio de incalculable potencial desestabilizador.

 

La intervención de la OTAN en 1999 se justificó en base a motivos humanitarios: impedir que los serbios perpetraran una limpieza étnica sobre los albaneses. Lo cierto es que ese presunto genocidio no fue más que una campaña de manipulación orquestada, entre otros, por el actual líder de Kosovo, Hasim Thaci. Pero la intervención occidental sí provocó una limpieza étnica en sentido contrario: el éxodo de más de doscientos mil serbios, proceso completado en el año 2004 tras otra explosión de violencia sospechosamente oportuna para los nuevos dueños de Kosovo.

 

Durante el proceso de negociaciones para el futuro de Kosovo, los serbios ofrecieron un estatuto de autonomía que implicaba la práctica desaparición del Estado en dicho territorio: exención de impuestos, moneda y sistemas judicial y educativo propios, representaciones en el extranjero y erradicación de la presencia militar en el territorio. Nada de esto fue suficiente. Los líderes de Kosovo, salidos del movimiento terrorista KLA, impusieron unilateralmente el derecho a la autodeterminación, y lo asociaron de forma fraudulenta a la independencia.

 

Vocación parasitaria del Kosovo

 

Por último, cabe añadir que la viabilidad de Kosovo como Estado es una quimera. Se trata de una de las zonas más corruptas y pobres del mundo, con una vocación eminentemente parasitaria: la de eterno subsidiado de la Unión Europea. Eso sí, con una “perspectiva europea”, lo que en el lenguaje corriente significa que este enclave de narcotraficantes algún día podrá sentarse al lado de Francia, Alemania o España, con voz y voto en el seno de la Unión Europea.  

 

Los EE. UU y la UE han pretendido exorcizar todos estos inconvenientes por la vía declarativa, acuñando una fórmula según la cual Kosovo es “un caso único” que “no crea precedente”. Afirmación que habrá que admitir como un artículo de fe por venir de quien viene, aunque ello suponga negar la evidencia y contradecir toda lógica política y jurídica.

 

Lo cierto es que la creación del Estado de Kosovo no obedece a motivos humanitarios, ni a ese criterio político-jurídico de respeto a la “libre determinación de los pueblos”. En último término, reposa sobre la fuerza —la superioridad militar de la OTAN y los EE. UU— y sobre intereses geoestratégicos bien concretos.

 

Recién concluida la intervención de la OTAN, los EE. UU comenzaron a preparar lo que hoy es la mayor base militar norteamericana construida en el extranjero desde la guerra de Vietnam. En Kosovo, Camp Bondsteel cuenta con una extensión de 1.000 acres de tierra, más de 25 kilómetros de carreteras y 300 edificios, con una capacidad para albergar cerca de 7.000 soldados. Un elemento esencial en el despliegue militar norteamericano en el Este de Europa, con proyección a los enclaves militares de EE. UU en las Republicas ex soviéticas y en Afganistán.

 

Estratégicamente, uno de los principales objetivos es proteger los “corredores de la energía”: el transporte del petróleo del Mar Caspio a los mercados europeos y americanos, a través del gasoducto transbalcánico AMBO (Albanian Macedonian Bulgarian Oil Corp). Y con ello proteger las inversiones de las compañías estadounidenses y sus filiales en la explotación de los recursos petrolíferos de esta zona. Estos recursos permitirán diversificar la dependencia energética occidental de Oriente Medio, y competir con los gasoductos rusos alrededor del mar Negro. Y ello mediante la relación privilegiada de EE. UU con los musulmanes turcos, albaneses y kosovares. Para todo ello, nada mejor que un gigantesco portaaviones en el sur de Europa.

 

El caso de Kosovo es sintomático del funcionamiento del nuevo orden internacional dentro de un sistema unipolar. Y nos aporta varias conclusiones de cara al futuro:

 

El recurso a la legalidad internacional, mediante su empleo alternativo, funciona de hecho como coartada ideológica para legitimar las políticas intervencionistas de las potencias. Al igual que la doctrina de los Derechos Humanos, el principio de legalidad internacional es piadosamente invocado u olvidado, según los casos, cuando así convenga a los gestores del nuevo orden internacional.

 

La Unión Europea confirma que es poco más que un Mercado, sin peso político específico en la escena internacional. La irrelevancia de los países europeos se ha puesto de manifiesto en su división y en su política seguidista de los EE.UU. La solución impuesta a Kosovo por el directorio dirigido por los EE.UU socava los fundamentos de la legitimidad de la mayoría de los Estados Europeos, y favorece una Europa fraccionada, despolitizada y pintoresca, conforme a los intereses de Washington. Introduce en la familia europea a un Estado de mayoría musulmana, dirigido por una mafia, vasallo de una potencia extraeuropea y pagado por los propios europeos. En cuanto a Rusia, la cuestión de Kosovo le ha permitido presentarse como defensora de la legalidad internacional, e incrementar su peso como líder de la causa eslava en los Balcanes. Todos ganan, menos Europa.

 

Aviso a los navegantes: un movimiento terrorista con una adecuada campaña de relaciones públicas y con poderosos valedores internacionales está en condiciones de destruir la integridad territorial de un Estado soberano. Y que no se aleguen razones históricas en contra: Kosovo es la cuna de Serbia, el santuario de su memoria histórica, parte integrante de la misma desde los albores de la Edad Media. Pero en el nuevo orden internacional está visto que la inmigración y los cambios demográficos sobrevenidos pueden invalidar cualquier argumento histórico o jurídico.

 

En esta tesitura, la diplomacia española ha hecho probablemente lo poco que se podía hacer: declarar discretamente que no reconocerá (de momento) a Kosovo. Pero se ve impotente para impedir que, en determinadas instancias internacionales, ya se hable —con una frecuencia creciente— del problema de las “minorías” en España. Un lenguaje a años luz de la realidad española, pero no por ello menos inquietante.

 

Todo ello nos lleva a concluir que, para gestionar este tipo de situaciones, se requiere algo más que confianza en la “legalidad internacional” y un deseo infinito de paz. Se requiere, ante todo, un país vertebrado, con una Política Exterior, con aliados internacionales, y con un Estado seguro de la fuerza de sus razones y de las razones de su fuerza. Pero esa es otra historia, claro.  

 

MIGUEL SARMIENTO

elmanifiesto.com, 6 de marzo de 2008

 

 

Crisis de militancia en toda la sociedad

Crisis de militancia en toda la sociedad

El militante romántico que pegaba carteles en la calle es ya un objeto de arqueología: hoy hay que contratarlos. 

La militancia es una realidad que cobra fuerza en la modernidad, a partir de la convicción de que toda persona es protagonista de su historia. Pero hoy ese protagonismo se ve empañado por el desencantamiento con el optimismo ilustrado.

 

El pesimismo de la razón nos invade, generando desesperanza y favoreciendo que la militancia se reconvierta frecuentemente en otra cosa.

 

Los ideólogos de las formaciones políticas y asesores de campaña ya no saben qué hacer, ni qué decir para ilusionar a las personas. El ausentismo electoral crece y todavía crecerá más y, con ello, también el desprecio por la cosa pública.

 

La gran protagonista de estas elecciones generales, cuanto menos en Cataluña, es muy probable que sea la abstención. En el caso que el pronóstico se cumpla, ésta podrá ser interpretada, legítimamente, como un voto de castigo, de desgana y de desdén por la denominada clase política.

 

De este modo, el proyecto de futuro al que sirven las organizaciones que se pretenden transformadoras de la sociedad acaba siendo frecuentemente sustituido por finalidades propias de la organización y de sus élites dirigentes.

 

El resultado es una crisis de militancia en partidos y sindicatos, que hace que sean cada vez más escasas las referencias militantes en la sociedad: en partidos y sindicatos hay cuadros o afiliados, pero la figura del militante se ha desdibujado bajo el predominio de la burocratización.

 

Todo se profesionaliza y se convierte en negocio. El militante romántico que pegaba carteles en la calle es ya un objeto de arqueología. Siempre quedan, a pesar de todo, algunos resistentes de la vieja guardia que todavía son capaces de dar tiempo y gastar fuerzas para hacer realidad un proyecto de país.

 

Ser militante hoy es asumir, más que en otras épocas de nuestra historia reciente, esa condición minoritaria, resistiendo a la marea que barre las motivaciones del compromiso. Requiere una gran dosis de estoicismo, porque no es fácil soportar el sarcasmo de los cínicos, de los que vienen de vuelta de todo.

 

Es preciso aceptar esa condición minoritaria sin asomo de elitismo, porque la educación para la militancia se contrapone a la educación para ser élite y quien es militante está llamado a mantener su fidelidad a la masa, al pueblo del que procede y con el que comparte básicamente valores y cultura.

 

Quien vive la militancia, vive una fidelidad hacia su pueblo, aunque ese pueblo no resulte especialmente digno de ese compromiso militante ni valore su acción a favor de la comunidad.

 

El militante se entrega por su pueblo no porque éste sea en sí mismo merecedor de tal entrega. Quien es militante se siente, a la vez, parte de ese pueblo y conoce y experimenta sus limitaciones y necesidades; pero se sabe también llamado a asumir la doble responsabilidad de anunciar a su pueblo la conversión y de mostrarle los caminos que puedan transformar una realidad negativa e injusta hacia un futuro de libertad y de solidaridad.

 

El declive de la militancia es un grave desafío a la democracia tal y como la conocemos en la actualidad. El pleno desarrollo de ésta no sólo requiere de personas conscientes de sus deberes de ciudadanía, sino también capaces de entregarse a una causa más grande que su propio yo.

 

Francesc Torralba Roselló   

Forum Libertas, 3 de marzo de 2008

¿Ha muerto el conservadurismo americano?

¿Ha muerto el conservadurismo americano?


William F. Buckley Jr. empezó a cobrar notoriedad intelectual con God and Man at Yale (Dios y el Hombre en Yale), que publicó en 1951, al poco de graduarse por esa prestigiosa universidad. Se trataba de la primera denuncia de la preponderancia de la izquierda en las grandes universidades. Cuatro años más tarde fundó la National Review, y con ello consiguió poner los cimientos del conservadurismo norteamericano moderno.

 

Con gran habilidad, Buckley logró unir en torno a su proyecto a libertarios, tracidicionalistas y anticomunistas, incluso a algún ex comunista redimido. Aunque sostenían puntos de vista diferentes, compartían su oposición al comunismo y al avance del socialismo en Estados Unidos.

 

Fue en la casa de Buckley en Sharon (Connecticut) donde nació la Young Americans for Freedom, un grupo de jóvenes comprometido con la libertad individual, el Gobierno Limitado, la Constitución, el federalismo, la economía de libre mercado y la defensa nacional, principios todos ellos respaldados por la National Review y que se encontraban en la base de la campaña de Barry Goldwater de 1964, en la que llevó a Reagan a la Casa Blanca (1980) y en el Contrato con América de Newt Gingrich (1994).

 

Mediante el referido Contrato con América, los conservadores ofrecían a los norteamericanos terminar con los Gobiernos demasiado grandes, demasiado intervencionistas y despilfarradores del dinero público. Tanto en 1980 como en 1994, los conservadores que seguían a Goldwater y a Buckley pensaban que sus principios habían triunfado.

 

En el año 2000, los republicanos no sólo lograron mantener su control sobre el Congreso, sino conquistar, con George W. Bush, la Casa Blanca. Por fin podrían aplicar su programa.

 

Pero las cosas tomaron un derrotero muy distinto del que imaginaban. Durante los seis años siguientes, los republicanos incrementaron el gasto en un billón de dólares, multiplicaron los programas sociales, metieron las narices del Gobierno federal en la educación (hasta entonces competencia exclusiva de las administraciones locales), concedieron poderes sin precedentes a la Casa Blanca y, con la intervención en Irak, dieron inicio a la vasta empresa de "construir democracias" por todo el mundo.

 

Lo peor de todo fue que el movimiento intelectual conservador se olvidó de sus vínculos con el Gobierno Limitado. Los neoconservadores viraron hacia la izquierda radical e implicaron al Gobierno en la vida social y económica de la nación, mientras que la derecha religiosa reclamó al Gobierno que impusiera sus valores al resto del país.

 

Los conservadores que en el pasado creían a pies juntillas en la máxima de Reagan: "El Gobierno no es la solución a nuestro problema; el Gobierno es el problema", ahora se han convertido en fieles seguidores de Bush, que dice cosas bien distintas; cosas como ésta: "Cuando alguien padece, el Gobierno tiene que actuar".

 

Los conservadores como Buckley denunciaban la transferencia de poder desde los estados federados a Washington y desde el Congreso a la Presidencia imperial. Hoy, son muchos los que quieren que el presidente no dependa ni del Congreso ni de los tribunales, especialmente en lo relacionado con la política exterior.

 

En 2006, Buckley lamentó que Bush careciera de una ideología conservadora consistente, y que hubiera incurrido en una política de gasto "extravagante". Asimismo, aseguró que el creciente intervencionismo en el exterior estaba resultando un fracaso. En 2008, Buckley ha muerto. Descanse en paz también el conservadurismo norteamericano.

 

 

© AIPE

 

Por DAVID BOAZ, vicepresidente ejecutivo del Cato Institute y autor de LIBERALISMO. UNA APROXIMACIÓN.

 

Libertad Digital, suplemento Ideas, 5 de marzo de 2008

 

“Lo importante a partir del 9 M: un nuevo entramado social”. Mayor Oreja en la presentación del manifiesto de la CdO sobre las elecciones

“Lo importante a partir del 9 M: un nuevo entramado social”. Mayor Oreja en la presentación del manifiesto de la CdO sobre las elecciones


“Si Zapatero vuelve a se presidente del Gobierno, habrá una segunda parte de la negociación, pero esta vez con dimensión internacional”. Jaime Mayor Oreja vaticina una segunda parte de las ofensivas nacionalista y laicista radical que han caracterizado el proyecto de Zapatero durante esta legislatura, “más preocupado por destruir que por gobernar, pues la primera verdad es que su proyecto ha sido el de hacer a España irreconocible”.

 

“Todas las campañas tienen un efecto narcotizante, pero nunca antes ha habido un debate tan claro entre los que cuentan lo que ha pasado y los que tratan de falsear lo que ha pasado. Es una batalla entre la mentira, que flota como un corcho en el agua, que se queda en la superficie de las cosas; y la verdad, que pesa, que hay que empeñarse para hacerla emerger”. Una mentira que se resume en los eslóganes “extrema Iglesia” y “extrema derecha”. Dos eslóganes cuya falsedad demuestra mirando hacia lo que realmente han sido estos cuatro años: “Respecto a lo primero, la ofensiva laicista radical del Gobierno Zapatero ha sido mucho más agresiva y protagonista en este tiempo que la Iglesia. Respecto a lo segundo, ETA ha sido mucho más protagonista que el PP”.

 

Y su vaticinio (y Mayor Oreja en sus predicciones sobre terrorismo suele acertar, desgraciadamente) apunta a que este protagonismo de ETA continuará más allá de nuestras fronteras si Zapatero vuelve a ser presidente del Gobierno. “ETA y el nacionalismo han visto que España ha reaccionado, se ha movilizado, y le ha obligado a cambiar de estrategia. Zapatero ha tenido que engañar, ETA lo sabe y entiende por eso que la autodeterminación necesita un impulso desde el exterior. Y ya tiene un referente en Serbia”.

 

La ofensiva laicista, la más difícil

 

Mayor Oreja participó ayer en la presentación del manifiesto que la Compañía de las Obras ha publicado de cara a las elecciones generales del próximo domingo, un acto en el que reflexionó sobre los dos grandes desafíos que ha planteado esta legislatura. “Ha habido dos grandes ofensivas, distintas pero simultáneas: la ofensiva nacionalista, protagonizada por ETA; y la ofensiva laicista radical, protagonizada por el Gobierno. Ambas son complementarias porque a las dos les sobra lo mismo: España. Lo que las diferencia es que mientras que la ofensiva nacionalista tiene un proyecto sustitutivo, la laicista sólo busca la destrucción de lo que hay, de los valores comunes, que no son sólo los de nuestra tradición, sino que también afecta a los valores constitucionales”.

 

Una ofensiva que nadie diagnostica, salvo la Iglesia. Una ofensiva que hace que el adversario siempre esté presente, “sea cual sea el resultado de las elecciones del 9 de marzo, porque esta ofensiva es más difícil de combatir que cualquier otra cosa. Hay un miedo reverencial a hacer frente a esta mentalidad, un miedo que es más difícil de superar que el miedo físico a que te peguen un tiro”. Una ofensiva que con la victoria de Zapatero también tendría una segunda parte garantizada en el ámbito internacional. “Los europeos saben que el modelo económico-social ha sido sustituido en España por este proyecto laicista radical en el ámbito de los valores. Aquí Zapatero no es que haya entrado como elefante en cacharrería; es que no tiene límites. En la ofensiva nacionalista se cuida más, pero aquí no. Todo lo transforma en ampliación de derechos”.

 

Mayor Oreja subrayó anoche la importancia de generar un entramado social comprometido, protagonista de la vida pública, que sea el interlocutor de los partidos políticos. “Lo importante es que a partir del 9-M sepamos interpretar un nuevo papel en la sociedad española”.

 

Yolanda Menéndez

Páginas Digital, 29 de febrero de 2008

¿Cómo acabar con la violencia doméstica?: La ley no frena los feminicidios

¿Cómo acabar con la violencia doméstica?: La ley no frena los feminicidios

Con la ley de Zapatero, cada 5 días murió una mujer a manos de su pareja; se judicializan los conflictos y se desprecian las posibilidades de mediación o conciliación

En plena campaña electoral, este martes, 26 de febrero, España registró la jornada más sangrienta por violencia doméstica desde que se manejan datos estadísticos. En menos de 24 horas cuatro mujeres perdieron la vida a manos de su pareja.

Como era de esperar, tanto Zapatero como Rajoy se apresuraron a hacer declaraciones al respecto. El presidente del Gobierno anunció al día siguiente que, si gana las elecciones, convocará una Conferencia de Presidentes de las Comunidades Autónomas “extraordinaria y urgente” para lanzar un plan común.

Por su parte, Mariano Rajoy aseguró que, si él es el vencedor el 9-M, será “implacable y contundente” con la violencia de género. Pero, también advirtió que no se combate esa lacra con la actual ley, sino que “se necesitan juzgados, policías y medidas preventivas”.

 

Más feminicidios que nunca

 

Lo cierto es que, hasta ahora, la Ley Integral contra la Violencia de Género que el Ejecutivo de Zapatero puso en marcha el 29 de diciembre de 2004 no sólo se ha mostrado ineficaz para atajar el goteo de muertes por esta causa sino que los feminicidios van en aumento.

 

El año pasado hubo más mujeres muertas a manos de su pareja que nunca, un total de 78, y desde que se hizo efectiva la ley ya han muerto 224 mujeres por violencia doméstica, o sea que en ese tiempo ha habido un feminicidio en España cada 5 días.

 

Además, el inicio de 2008 no ha mejorado la situación: en enero murieron 7 mujeres por esta causa y en este mes de febrero, si no se produce ningún otro caso de última hora, se han cometido ya otros 9 feminicidios.

 

De seguir a este ritmo, una media de 8 asesinatos por mes, a final de 2008 se podrían llegar a contabilizar casi 100 muertes de mujeres por esta causa.

 

Ante estos datos y los que exponemos en la tabla que sigue a continuación, que se refieren a la evolución de la violencia doméstica desde que se activó la ley, cabe hacerse la siguiente pregunta: ¿Cómo conseguir que haya menos violencia y menos feminicidios?

 

EVOLUCIÓN DE LA VIOLENCIA DOMÉSTICA (Desde el inicio de la Ley Integral contra la Violencia de Género)

 

Estadística

 

Total de feminicidios: 224

 

Denuncias por maltrato: 185.275

 

Procedimientos judiciales abiertos: 207.623

 

Sentencias dictadas: 69.400

 

Condenados: 50.000

 

Hombres encarcelados: 4.000

 

Órdenes de protección: 84.005

 

Cifras que se acumulan

 

 

Desde diciembre de 2004 hasta el 31 de diciembre de 2007 se han producido 185.275 denuncias por maltrato, según los datos que manejan los ministerios de Interior y Justicia.

 

En el primer año de la ley (2005) se produjeron 59.758 denuncias, en 2006 fueron 62.170 y en 2007 la cifra ascendió a 63.347, o sea más de 170 denuncias por día, por lo que se puede observar un incremento constante de denuncias año tras año.

 

Además, desde la entrada en vigor de la tutela judicial, o sea el 25 de junio de 2005, hasta el 15 de febrero de este año se han abierto 207.623 procedimientos judiciales por violencia de género, según constata el Observatorio Estatal de Violencia de Género (OEVG) del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Es decir, cada día se incoan unos 216 procedimientos judiciales por esta causa.

 

El número de personas juzgadas por este motivo supera de largo las 69.400, una cifra que ya esgrimía en octubre de 2007 la presidenta del OEVG, Montserrat Comas, quien constataba que de esa cifra de sentencias dictadas unas 50.000 fueron condenadas, es decir un 72%. Así, casi tres de cada cuatro supuestos agresores fueron declarados culpables.

 

4.000, en prisión

 

Según fuentes penitenciarias, hay 4.000 hombres encarcelados por violencia doméstica, esto es un 8% de los condenados. Además, esos 4.000 presos suponen el 6% de la población reclusa.

 

Cabe imaginar el caos que se organizaría en las prisiones españolas si se hubieran resuelto de forma rápida todos los procedimientos judiciales abiertos. Actualmente habría en prisión el triple de hombres encarcelados por violencia doméstica, o sea 12.000.

 

Por otra parte, a fecha de 15 de febrero de 2008 había 84.005 mujeres con protección oficial, según los datos del OEVG. La pregunta que surge inmediatamente es ¿cómo se puede proteger de forma efectiva a un número tan alto de mujeres?

 

Pero, la ineficacia en la protección de estas mujeres aún sería más grave si ya se hubieran resuelto todos los procedimientos judiciales, pues estaríamos hablando de más de 250.000 mujeres con órdenes de protección. Parece evidente que estas cifras resultan imposibles y que, de ser ciertas, el número de muertes por violencia doméstica sería mucho más elevado.

 

En cualquier caso, la propia Confederación Española de Policía (CEP) denuncia las carencias que tienen en la protección de mujeres maltratadas.

 

Hay provincias donde un sólo policía prejubilado o en segunda actividad está destinado a proteger a alrededor de cien supuestas víctimas de malos tratos, mientras que la ley establece que este número no puede superar la decena.

 

¿Judicializar?, mejor conciliar

 

Todo lo expuesto anteriormente lleva a concluir que se han enconado y judicializado conflictos que, en lugar de ir directamente al juzgado, podrían haberse solucionado mejor con un mediador o terapeuta de familia, por ejemplo.

 

Al mismo tiempo, hay que señalar que todos los juicios que no acaban en condena suelen dejar una ‘huella’ posteriormente en la pareja y en sus hijos, que en nada beneficia a su relación y que puede volver a ser fuente de conflictos.

 

Otro aspecto a destacar es la excesiva dureza de la ley, que provoca una gran magnitud de condenas en ocasiones por causas leves. La ley trata como delito lo que muchas veces no pasa de ser una falta que no tiene por qué considerarse como violencia condenable judicialmente, como ya han denunciado numerosas asociaciones de padres separados.

 

Las sentencias pueden acabar en no condena, en condena ‘leve’, como alejamientos, multas, separaciones, etc., o en prisión. Las penas de cárcel lo son en muchos casos por faltas consideradas como delitos, cuando no como resultado de una denuncia falsa en un proceso de separación.

 

Este tipo de condenas no se producirían si esa falta fuera ocasionada por una mujer a un hombre o a otra mujer, o por un hombre a un hombre. De hecho, muchos de los hombres que han ido a prisión por esta causa no se puede considerar que sean delincuentes peligrosos como para estar encerrados.

 

Efecto multiplicador

 

Al mismo tiempo, la propia ley es susceptible de producir un efecto multiplicador en las agresiones: a más denunciados, detenidos y presos por esta causa, más violencia por parte de muchos de estos hombres, cuando no más muertes, como se constata por el incremento de víctimas.

 

Y es que la ley está mal hecha. Parte del principio de que la violencia es estructural y es innata en el hombre. Además, da por hecho que cualquier conflicto entre la pareja es indicio de una situación de violencia.

 

Minusvalora la figura del mediador o conciliador entre los conflictos de pareja, que podría, como mínimo, evitar que ese conflicto fuera a más, o incluso reconciliar a la pareja.

 

Un enfoque menos ideológico sería admitir que la violencia contra la mujer es patológica, no estructural. Es la excepción, no la norma. Surge en gran medida de las situaciones de ruptura.

 

Se intenta implantar la idea de que el amor, el compromiso o la reconciliación son inviables, e incluso caldo de cultivo de violencia.

 

En el fondo hay un conflicto entre dos antropologías: la que confía en la bondad del hombre y su capacidad de mejorar, de cambiar, y la que hace peligrosa la condición del varón y del amor.

 

La Administración debería de ocuparse de este problema con mucha más atención, si quiere evitar el incremento de cifras de violencia doméstica y, sobre todo, del aumento de víctimas mortales.

 

Víctor Ruiz   

Forum Libertas, 29/02/2008

 

Niños soldado, carne de cañón

Niños soldado, carne de cañón

Tratando de poner fin a la situación de los niños soldado

ROMA, miércoles, 27 febrero 2008 (ZENIT.org).- Ha llegado la hora de penalizar a quienes utilicen a niños en guerras, se decía en un reciente debate del Consejo de Seguridad de la ONU. El 12 de febrero, el consejo tuvo una reunión de todo un día para analizar la cuestión de los niños soldado.

 

En su discurso a los asistentes, la representante especial para niños y conflictos armados del secretario general de la ONU, Radhika Coomaraswamy, se quejaba de la falta de actuaciones contra quienes utilizan a niños como combatientes en las guerras, informaba una nota de prensa de la ONU el 12 de febrero.

 

Recomendaba al consejo que considerara medidas como restricciones para viajar a los líderes, embargos de armas y limitaciones de asistencia militar. Durante el curso del debate, los portavoces que representaban a docenas de naciones hablaron del azote de los niños obligados a portar armas en conflictos.

 

El debate del Consejo de Seguridad siguió a un informe sobre el tema del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon. Según el informe publicado el 21 de diciembre, se sigue usando a niños en conflictos armados en más de una docena de países.

 

El informe nombraba Afganistán, Burundi, Chad, República Centroafricana, Colombia, la República Democrática del Congo, Myanmar, Nepal, Filipinas, Somalia, Sudán, Sri Lanka y Uganda, como los principales infractores. El informe, titulado «Niños y Conflictos Armados», cubre el periodo de octubre de 2006 a agosto de 2007.

 

El documento explicaba que, con frecuencia, el reclutamiento de niños está ligado al problema de los refugiados forzados a huir de conflictos. Por un lago, las familias se ven forzadas a huir de sus hogares y evitar que sus hijos sean apresados por grupos armados. Por otro, los campos de refugiados suelen ser objetivo de grupos armados puesto que tienen un gran número de niños indefensos.

 

Abusos sexuales

 

Los niños, tanto chicas como chicos, también sufren frecuentemente violaciones y abusos sexuales durante su participación forzada en los conflictos. Dada la extensión de este problema, el secretario general se mostró de acuerdo con la reciente decisión del Tribunal Penal Internacional de abrir una investigación en la República Centroafricana por acusaciones de violaciones y otros crímenes sexuales cometidos durante el conflicto entre el gobierno y las fuerzas rebeldes.

 

De los abusos no sólo son culpables los grupos rebeldes. El informe observaba que en algunos países los niños son usados como guías e informadores para las operaciones militares del gobierno, normalmente bajo coacción.

 

El secretario general trató también algunos problemas ligados a los conflictos que afectan a los niños. Con frecuencia los colegios y sus profesores son objetivos de los grupos rebeldes, lo que significa que los niños se quedan sin educación. Los niños también sufren al estar en medio de la lucha, y son más vulnerables que los adultos. Asimismo, el uso de bombas racimo y de minas en algunos países sigue causando bajas después de que haya cesado la lucha.

 

El 4 de febrero el Consejo de Seguridad también publicaba un informe titulado: «Niños y Conflictos Armados». Describiendo como «horrible» el impacto en los niños de los conflictos armados, el informe calculaba en más de 2 millones el total de niños asesinados en las zonas de guerra durante las últimas dos décadas.

 

Otros seis millones han sufrido lesiones o han quedado discapacitados de forma permanente, indicaba el informe. En cuanto al tema de los niños soldado, el Consejo de Seguridad afirmaba que «más de un cuarto de millón de jóvenes han sido explotados como niños soldado en al menos 30 países».

 

Necesidad de soluciones

 

El interés en el tema del Consejo de Seguridad ha aumentado desde que una resolución, en el 2005, estableció un mecanismo de seguimiento e información, junto con un grupo de trabajo, sobre el tema de los niños y los conflictos armados.

 

Sin embargo, este interés ha tenido efectos prácticos limitados, admitía el informe. Aunque ahora hay disponible más información, el informe observaba que hay una falta de respuesta a los problemas identificados.

 

El texto del Consejo de Seguridad enumera algunos resultados positivos. Un acuerdo el 2007 en la República Centroafricana dio como resultado la liberación de 400 niños de grupos armados. En mayo del año pasado el gobierno de Chad firmó un acuerdo de desmovilización de niños soldado. En Costa de Marfil, cerca de 1.200 niños fueron liberados tras un acuerdo en noviembre de 2005.

 

Estos éxitos han sido limitados, llevando al informe a concluir que: «se necesita una actuación más decidida, que incluya sanciones, contra los violadores persistentes así como procedimientos más sistemáticos para que se elaboren informes y se asegure su cumplimiento».

 

Quedan dudas, no obstante, de que esto pueda ocurrir. El informe confesaba que muchos de los miembros del Consejo de Seguridad son reacios a actuar de forma decidida contra los infractores.

 

Dudas similares comparten algunas organizaciones de derechos humanos implicadas en la campaña contra la utilización de niños soldado. Una de ellas, la Coalición para Poner Fin al Uso de Niños Soldado, publicaba un informe sobre el tema antes de la reunión del Consejo de Seguridad. La entidad, con sede en Londres, la crearon en 1998 varios organizaciones humanitarias y de derechos humanos.

 

En su documento, titulado «El Consejo de Seguridad y los Niños y los Conflictos Armados: Próximos Pasos para poner Fin a las Violaciones contra los Niños», la coalición reconocía los avances de Naciones Unidas frente al problema.

 

No obstante, el informe criticaba al Consejo de Seguridad por ser «inconsistente y generalmente débil» en su actuación contra los violadores persistentes que reclutan y utilizan niños soldado. Esto significa que los infractores, continuaba la coalición, pueden llegar a considerar que no se enfrentarán a penas significativas.

 

Los problemas de las chicas

 

Otro informe publicado con ocasión del debate de la ONU ha sido: «Bajas Olvidadas de Guerra: las Chicas en los Conflictos Armados», de la Alianza Internacional Save the Children. También con sede en Londres, la organización se ocupa de ayuda humanitaria para niños.

 

Estimando aproximadamente en 300.000 el número de niños que se han visto implicados en conflictos a lo largo del mundo, el informe calculaba que más del 40% eran chicas. Además de en la lucha activa, las chicas están implicadas en la limpieza y en proporcionar ayuda médica, y también son usadas como posesiones sexuales por los líderes de los grupos armados.

 

El informe defendía que las chicas suelen ser víctimas invisibles, cuyas necesidades no son tenidas en cuenta. Un caso ejemplar son los programas para los antiguos niños soldado una vez que terminan los conflictos. La alianza indicaba que con frecuencia se pasan por alto las necesidades de los niños y, en especial, de las chicas.

 

De igual forma, tras volver a casa, las chicas suelen ser marginadas y excluidas de sus comunidades, observaba el informe, puesto que se las considera o violentas o promiscuas. Esto ocurre incluso más si están embarazadas o vuelven con sus bebés.

 

La alianza pedía a la comunidad internacional que apoyase y financiase la liberación de niños de grupos armados, y también proporcionara fondos para programas que ayudasen en su integración a la comunidad. También pedía una atención especial y fondos para ayudar a las chicas a volver a la vida normal.

 

Eliminar la violencia

 

El Vaticano también ha mostrado su preocupación por el destino de los niños atrapados en los conflictos. El 23 de marzo del año pasado, monseñor Silvano Tomasi, observador permanente de la Santa Sede ante las Naciones Unidas en Ginebra, pronunciaba un discurso en la cuarta sesión del Consejo de Derechos Humanos.

 

Los niños suelen ser las primeras víctimas de las hambres y de las guerras, observaba monseñor Tomasi. Tras enumerar algunos de los problemas a los que se enfrentan los niños, el representante vaticano comentaba que: «El objetivo de eliminar la violencia contra los niños y proporcionar un contexto constructivo y sano para su desarrollo exige que el estado y la sociedad apoyen de forma concreta y favorezcan a la familia para llevar a cabo su tarea».

 

«El futuro de la sociedad depende de los niños y de cómo se preparen para ello, y su vulnerabilidad pide una especial protección», observaba.

 

Por el padre John Flynn, L. C., traducción de Justo Amado

 

 

 

Los Talibanes de Chad entran en la capital mientras Occidente duerme

Los Talibanes de Chad entran en la capital mientras Occidente duerme

(Publicado en World Defense Review, 3 de febrero de 2008)


2 de febrero de 2008: mientras los americanos debaten quién puede confrontar mejor a los jihadistas, o al menos evitar sus ofensivas en todo el mundo, de entre sus candidatos a las primarias, fuerzas jihadistas en ciernes han invadido en cuestión de un día un país africano (bajo protección europea), una localización clave para las próximas misiones de paz de Darfur.

 

En menos de 12 horas, la llamada oposición armada del Chad cruzaba todo el país desde sus fronteras orientales con el Sudán del gobierno islamista, hasta su capital N 'Djamena, pasando por el noreste de Nigeria. Las informaciones mencionan feroces batallas alrededor del palacio presidencial y en los aledaños de la ciudad. Pero en esta etapa, las consecuencias geopolíticas son cruciales para las próximas fases, local, regional e internacionalmente. La idea central es que en cuestión de un día, lo que podría convertirse en los futuros Talibanes de Chad han marcado una victoria estratégica no solamente contra el gobierno del país (que se suponía respaldaba los planes de la ONU para salvar Darfur en Sudán) sino también contra los esfuerzos de la Unión Africana y la Unión Europea por contener al régimen sudanés y detener el genocidio. La ofensiva de ahora, al margen de próximos avances, ya ha alterado la geopolítica de África. Desbancando a Occidente y los africanos, esos regímenes y fuerzas tras la "oposición" han demostrado que son implacables en su campaña contra los derechos humanos y la autodeterminación del continente. Pero lo que es más importante, los sucesos del día demuestran lo poco preparados que están europeos y americanos en comparación con regímenes jihadistas que a primera vista parecen débiles pero que son altamente capaces de sorprender y dar al traste con los esfuerzos occidentales de contención.

 

El sábado 2 de febrero del 2008, mientras el Presidente francés Nicolas Sarkozy se casaba en París y los americanos compraban comida para disfrutar de la “Super Bowl” el domingo, fuerzas militares de respaldo jihadista lanzaban un ataque a través del Chad utilizando un millar de vehículos todoterreno armados. Alcanzaban la capital en cuestión de pocas horas y comenzaban a enfrentarse al ejército chadiano aislando al Presidente en su palacio y declarando la victoria ante medios internacionales. La denominada "oposición" dispone de un "alto mando militar" unificado que incluye a la Unión de Fuerzas para la Democracia (UFDD), encabezada por Mahamat Nouri, la Unión de Fuerzas para el Cambio (RFC), encabezada por Timane Erdimi, y el UFDD-Fundamental, encabezado por Abdelwahid Aboud Mackaye. A primera vista, un observador sin experiencia concluiría que este es un país africano más con problemas, con un puñado de "separatistas", "rebeldes" o "insurgentes". La realidad no es tan simple. Estas fuerzas han sido respaldadas por el régimen jihadista de Jartoum y parte de su financiación - según el gobierno de Chad - ha sido enviada desde Arabia Saudí.

 

En el centro de la confrontación se encuentra Darfur. Esta provincia musulmana negra dentro de Sudán viene siendo víctima de genocidio a manos de fuerzas árabes fundamentalistas conocidas como los Janjaweed, respaldadas esencialmente por el régimen de Sudán. El pueblo de Darfur se resiste a la "arabización" forzosa - convertida en limpieza étnica - a manos de los Janjaweed. Tanto del vecino Chad como Naciones Unidas llegaron desde 2005 en ayuda de Darfur. A su vez, los salafistas y los wahabíes de la región llegaron en ayuda del régimen de Sudán contra los africanos y Occidente. Francia envió algunas unidades militares a Chad y enseguida se montó una “Eurofor” (Fuerza Europea) bajo auspicios de la ONU para enviarse a las fronteras entre Sudán y Chad con el fin de ayudar a los refugiados de Darfur. Los islamistas de Jartoum se opusieron a la iniciativa internacional y parecen contar - aunque discretamente - con el respaldo de los círculos wahabíes de Arabia Saudí, pero también con los regímenes de Siria e Irán. De ahí que el campo de batalla de Darfur se haya convertido en el frente entre la comunidad internacional y los extraños compañeros de cama del eje jihadista.

 

Utilizando la clásica doctrina del Khid'aa (o engaño) el régimen de Jartoum ganaba tanto tiempo como le fue necesario para armar y entrenar a "los rebeldes" dentro de Chad. El equipo utilizado por las milicias ha sido comprado en cuestión de pocos meses y se abrieron "oficinas" en varios países de la región. Los dividendos del petróleo han ido rápidamente a los futuros Talibanes de Chad y su entrenamiento político y mediático fue intensivo. Todo lo que tuvo que hacer el régimen sudanés para abortar las inminentes operaciones de la ONU en Darfur fue desestabilizar el sustrato desde el que se iban a lanzar estas operaciones: el Chad. La pregunta no es cómo concibieron esto los jihadistas con tanta inteligencia, sino cómo es que los estrategas de Washington y París no lo predijeron. Aunque fue muy simple: los movimientos sobre el terreno dentro de Chad y la intensa actividad mediática de apoyo fue proyectada durante meses en Al Yazira con bastante antelación. Cómo no han visto venir la amenaza a los aliados atlantistas es sobrecogedor.

 

Que los sistemas internacionales y occidentales de defensa hayan fracasado estrepitosamente en detectar y monitorizar el movimiento de miles de efectivos armados que ingresan en un país aliado procedentes de una frontera abierta es alarmante. Estados Unidos acaba de organizar un Alto Mando Africano - respaldado por las tecnologías más avanzadas en todo el mundo - y el ejército francés dispone de un destacamento en Faya Largau, así como de un escuadrón de cazas en la capital preparados para despegar. ¿Hubo dejadez? ¿Ha habido un acuerdo entre bambalinas con Darfur? Lo veremos. Sin embargo, el suceso más interesante -- junto al ataque de las milicias -- ha sido la preparación de la maquinaria propagandística jihadista. Sorprendentemente, mientras las fuerzas de la "oposición" alcanzaban N'Djamena, el ministril de lo que podría convertirse en el futuro régimen Talibán de Chad, Jibrin Issa, aparecía confortablemente sentado en los estudios centrales de Al Yazira en Qatar. Obviamente no fue transportado de manera improvisada desde África hasta el Golfo Pérsico a petición del departamento de invitados de la cadena de financiación qatarí como reacción a la ofensiva. Ya se encontraba en la cadena - o al menos en Qatar - cuando comenzó la ofensiva. Llamativamente, el caballero vestía un traje occidental clásico de ejecutivo y aparecía afeitado al milímetro. La estrategia de relaciones públicas consiste en demostrar al mundo, Francia y Estados Unidos incluidos, que las fuerzas que se ciernen sobre su aliado no son una delegación de los Tribunales Islámicos de Somalia ni una milicia de orientación Talibán. La jugada es proteger este golpe de estado como algo "nacional" contra "la corrupción” y el resto de la letanía, aburriendo así al público occidental medio.

 

Issa siguió el guión al milímetro hasta un punto en el que la realidad afloró de golpe. A primera vista, mientras escuchaba su impecable árabe, me preguntaba porqué tiene este acento de la Península Arábiga y deja colgando de manera mecánica las oraciones. Es extraño escuchar a "un ministro" africano de un futuro régimen en el Chad practicando un impecable árabe, pero puede pasar. A menos que, al final de su entrevista, cometa un error imperdonable. Sin ningún motivo, empezó a agradecer al "valiente mando de la República Islámica de Sudán", el General Omar al Bashir (el cabeza del régimen responsable del genocidio de Darfur) su ayuda al "movimiento", y empezó a deshacerse en elogios hacia "su alteza el sirviente de los dos lugares sagrados" (léase el monarca saudí) por su apoyo (al movimiento, obviamente). De pronto, y para frustración del presentador de Al Yazira cuya jugada quedaba en evidencia, se unieron los puntos. Realmente es una operación de respaldo sudanés encaminada a cambiar al régimen de Chad y respaldada por los círculos wahabíes, una maniobra preventiva concebida para frustrar la futura operación humanitaria en Darfur. Los jihadistas, los reyes de la estrategia, lograban otra victoria. Para impedir una maniobra de la ONU contra uno de sus regímenes (Sudán) expulsaban al gobierno que había accedido a ayudar a Occidente y la ONU. En mi opinión fue altamente predecible. Pero el fracaso de Occidente a la hora de predecirlo es altamente cuestionable.

 

Los próximos días podrían modelar o remodelar el escenario en el Chad y la dirección de los sucesos podría conducir a más cambios dramáticos en el escenario político de África. Si Washington y París se lavan las manos, los futuros Talibanes chadianos consolidarán su poder aún más hasta el Sahara. La operación de Darfur estará sentenciada. Si el ejército de Chad y la comunidad internacional intervienen, el estatus quo anterior podría ser restaurado. También se predice que la "oposición" se va a emplear a fondo en cuestiones de imagen. Intentará ocultar de cualquier manera la identidad "jihadista" inmediatamente. Además, no todos los componentes de la "oposición" son de tipo Talibán. Cuando la oposición se asiente en la capital, los islamistas comenzarán a crecer lentamente y decapitarán estratégicamente a sus aliados al estilo Afganistán. Aún es muy pronto para decirlo.

 

Por ahora, los americanos están ocupados viendo el juego desde la grada, nominando candidatos y evaluándolos en materia de cuál tienen las mejores credenciales para ganar la guerra contra el terror. En Francia el debate trata de dónde pasó su luna de miel la pareja presidencial. Admitámoslo, los estrategas jihadistas lo tienen fácil. Un país más ha caído camino de Constantinopla.

 

 

 

 

Por Dr. Walid Phares; experto en terrorismo, fundamentalismo islámico y movimientos yihadistas. Es miembro decano de la Fundación de la Defensa de las Democracias y escribe en publicaciones especializadas como Global Affairs, Middle East Quarterly, and Journal of South Asian and Middle East Studies además de para diversos periódicos de renombre mundial y de opinar para medios como CNN, MSNBC, NBC, CBS, ABC, PBS y BBC.

 

Colaboraciones nº 2196   |  28 de Febrero de 2008

GEES, 28 de febrero de 2008