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Políticamente... conservador

Tradición religiosa y política

ASAMBLEA DE LOS OBISPOS: defender la unidad es un deber cívico

A propósito de la pasada Asamblea Extraordinaria del episcopado he leído las opiniones más diversas, algunas de ellas disparatadas e imaginativas. No logro entender por qué a unos les molesta y a otros repugna que los obispos defiendan la unidad de la nación Española.

Ahora bien, si la unidad no está en peligro y creen que no es importante, no tienen por qué escandalizarse ni injuriar a quienes les importa y preocupa; al punto de que, cuando dicen que la Iglesia no debe meterse en política, quieren que entendamos que la Iglesia debe aceptar la situación de facto y dejar de cuestionar la "filosofía" que la impregna.

Cosa bien distinta es unir la unidad de la fe católica con la unidad de España. Nadie en la jerarquía está en esta postura. Lo atestigua la obra "Moral Política", que tiene como subtítulo "Magisterio de la Conferencia Episcopal Española, 1972-2002". Acaba de publicarse y consta de nueve capítulos. El primero comienza con la declaración colectiva de la XVII Asamblea Plenaria de la CEE de 1972 titulada "La Iglesia y la Comunidad política". El último documento es el titulado "Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias", que se publicó en noviembre de 2002.

La experiencia histórica común es que la "indisoluble unidad de la Nación Española", artículo 2º de la Constitución, nos va bien prácticamente a todos. Ponerla en peligro, o en entredicho, ¿es sólo una fechoría política y jurídica y una traición histórica, o es algo más grave que merece todo tipo de reprobaciones? ¿Se puede romper este principio para generar otro modelo de nación al gusto de los nacionalistas excluyentes y de los terroristas? Por supuesto que no, y podemos aportar razones históricas, culturales, políticas, jurídicas y éticas para apoyarlo. Pero, de llevarse a cabo, debe decidirlo el pueblo soberano. Lo contrario es lo que algunos están imponiendo: la conquista y el reparto étnico del territorio, hasta consumar la caducidad de la Constitución, superada por los Estatutos de las autoproclamadas nuevas naciones. El fraude o el delito, no sé cómo definirlo, que se proyecta, es de órdago.

La paz y la unidad, como marco de mayor integración y solidaridad, como referencia a unos valores comunes y como sentido de pertenencia a unas raíces históricas, filosóficas, humanísticas, religiosas, éticas y culturales, no son incompatibles. En cambio, el régimen del terror es incompatible con la paz y la unidad.

A aquellos que prefieren la disgregación del pueblo intentan convencernos de que la unidad de España es un tema secundario, porque lo realmente definitivo es la paz. Sería de agradecer que aclararan sobre qué cimientos pretenden construir esa paz de la que hablan tanto. Aclaren si están de acuerdo en que se pase página sobre la masacre del 11-M, a partir de la cual se intensificó esta pesadilla en la que nos ha metido Zapatero, y que tantos beneficios está aportando a los objetivos de terroristas, socialistas y nacionalistas. Aclaren si les importa o no cuestionar los presupuestos de muerte y de mentira sobre los cuales apoyan el mal llamado "proceso de paz".

Aclaren qué están dispuestos a sacrificar para justificar el ocultamiento de las víctimas y la aceptación de las demandas de los asesinos.

Hay una perversión radical en la discusión. Y se trata de sanear de raíz los presupuestos, un saneamiento que no puede ser otro que el cumplimiento de la Constitución, la aplicación del Estado de Derecho y la recomposición del consenso del proyecto de 1978, proyecto común roto por Zapatero al ponerse en manos de los asesinos de ETA y del 11-M, que, por otro lado, van pareciendo una sola cosa.

La opción común decidida en la Transición (1975-1978), basada en la reconciliación entre los españoles, en la superación de traumas y fracasos colectivos y en la decisión de construir la convivencia sobre valores comunes recogidos en la Constitución, fue la opción más válida a lo largo de los últimos treinta y cinco años. ¿Se puede olvidar y enterrar este patrimonio, para tender puentes con la II República, una de las etapas más sangrientas de nuestra historia, y reconvertirla en los orígenes de la democracia actual?

A pesar de todo, afirmar que no se puede hablar de la unidad de España como "un bien moral" es discutible. No obstante, ¿podemos darle un sentido de deber si aceptamos buenamente que ya se ha discutido y que, hoy por hoy, mientras el pueblo soberano no apruebe otra Constitución, esta es la norma válida, legal y moralmente exigible, en la medida en que se adecua a la conducta responsable que se espera de cada ciudadano? La referencia jurídica y, me atrevo a decir, la base ética común de las opciones no puede ser el horizonte de la paz que promete Zapatero; ese horizonte es engañoso y perverso, porque es impuesto por los asesinos, construido sobre el antes y el después de la masacre del 11-M. La referencia jurídica y ética de las opciones comunes es la Constitución de 1978.

En ninguna cabeza razonable y ordenada cabe la idea de que los obispos vayan a decir que es inmoral no defender la unidad de España. No puedo entender que se diga que si los obispos defienden la unidad de España estarán defendiendo una postura partidista... La Constitución es de todos; el principio de la "unidad indisoluble de la Nación" (artículo 2) no es propiedad de ningún partido, más bien genera un deber cívico que obliga a todos los ciudadanos.

Un obispo, como cualquier ciudadano, tiene derecho a tener su opinión nacionalista, y si no quiere defender la unidad de la Nación Española, también está en su derecho y en su responsabilidad. Por otro lado, decir que, si los obispos se pronuncian en defensa del principio de unidad de España, estarán tomando partido sólo por los católicos que lo defienden, estarán dividiendo a los católicos, se cae por si mismo. Los obispos son ciudadanos obligados, como todos los demás, a respetar la Constitución y no procede que inviten a lo contrario, tanto por acción como por omisión. Y no creo que vayan a decir a nadie que si no lo hacen cometen pecado.

En todo caso, defender la unidad de España incluye un compromiso ético indiscutible, en la medida en que invita a desplegar recursos, a hacer opciones y a emplear medios que transcienden los intereses particulares para buscar los intereses comunes, sin excluir a nadie; en la medida en que los derechos de las personas se anteponen a los posibles derechos territoriales y lingüísticos; en la medida en que es más acorde a la moral actuar según un orden legal justo (el principio de legalidad constitucional), refrendado soberanamente, que romperlo bajo la presión del asesinato, la extorsión, la persecución y la mentira.

Juan Souto Coelho (miembro del Instituto Social "León XIII"). 

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 29 de junio de 2006.

Es «obligación» de la Iglesia pronunciarse sobre las «implicaciones morales» de la política

MADRID, viernes, 23 junio 2006 (ZENIT.org-Veritas).- El secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), padre Juan Antonio Martínez Camino, compareció este viernes en rueda de prensa para informar sobre la Asamblea Plenaria Extraordinaria, que finalizó el 22 de junio, y en la que se ha abordado por primera vez un sólo tema: los retos pastorales que plantea la situación actual de España.

Además de algunas acciones ya previstas en el Plan Pastoral 2006 2010, a las que los obispos han decidido dar prioridad (iniciación cristiana, cuidado del domingo, y matrimonio y familia) se ha acordado también iniciar los trabajos de una futura Instrucción Pastoral «sobre la misión de la Iglesia en la actual situación».

Según recoge Veritas, el portavoz reveló que 50 de los 64 obispos presentes en la Plenaria apoyaron la elaboración del documento, mientras 9 votaron en contra, 3 se abstuvieron y 2 votos fueron declarados nulos.

El portavoz quitó importancia a los votos negativos y dijo que el documento «La Iglesia y la comunidad política» (de 1972) tuvo más votos en contra (20) y «nadie lo pone en cuestión». En este contexto, consideró necesario insistir en «la unidad de los obispos», porque «cunde la idea en la opinión pública de que hay división».

Martínez Camino explicó que la Instrucción «abordará todas las cuestiones que preocupan» de modo similar a como se ha hecho en otras ocasiones (el portavoz hizo referidas alusiones en este sentido al libro «Moral Política», que recoge 9 documentos del magisterio de la CEE, aparecidos entre 1972 y 2002).

En este marco, el tema de «la unidad de España» podría también estar presente si se viera que «hay implicaciones morales». El portavoz defendió la «obligación» de los obispos de iluminar las realidad humanas y afirmó que «cuando no se ha hecho (y a veces no se ha hecho suficientemente) se les ha pedido cuentas», aunque reconoció que es «delicado» abordar estas cuestiones.

En cualquier caso, Martínez Camino dio por seguro que la Instrucción no será exclusivamente «sobre la unidad de España», aunque reconoció que este tema es uno de los asuntos «que está entre las preocupaciones de la sociedad actual y de los obispos».

Asimismo, dijo que «la unidad» tiene muchos aspectos, pero que la intención de los obispos no es abordarla desde el punto de vista político, sino desde las «implicaciones morales». «Otra cosa son las interpretaciones», añadió.

Junto al tema de «la unidad de España», la Instrucción abordará otras cuestiones que preocupan a los obispos, algunas de las cuales ya han recibido pronunciamientos por parte de la CEE (Ley Orgánica de Educación, Ley de Reproducción Asistida, Educación para la Ciudadanía, etc.)

El secretario y portavoz de la CEE dijo que aún no hay una agenda de trabajo para la elaboración de la Instrucción y que ni siquiera se ha fijado fecha para la primera ponencia.
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El PSOE defiende un "pacto de convivencia por el que la Iglesia no interfiera en la esfera pública"

El documento marco de la Conferencia Política que el PSOE celebrará en septiembre dice que "ahora" se dispone "de una seria" y "cierta" oportunidad "para poner fin al terrorismo de ETA que ha golpeado a la sociedad española a lo largo de cuatro décadas". "Los socialistas nos proponemos avanzar por un camino estrecho y difícil, que seguramente será largo y delicado", dice este texto que recoge Europa Press

El PSOE apuesta por avanzar "por un camino estrecho y difícil" para acabar con ETA con dignidad y respeto a las víctimas.

El documento marco de la Conferencia Política que el PSOE celebrará en septiembre dice que "ahora" se dispone "de una seria" y "cierta" oportunidad "para poner fin al terrorismo de ETA que ha golpeado a la sociedad española a lo largo de cuatro décadas". "Los socialistas nos proponemos avanzar por un camino estrecho y difícil, que seguramente será largo y delicado", dice este texto que recoge Europa Press.

Para ello, el PSOE aboga por mantener "con determinación" los principios de "firmeza en el respeto a la democracia y la vigencia del Estado de Derecho, unidad de las fuerzas democráticas, eficacia de los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado, esperanza de alcanzar el objetivo de la paz y dignidad y respeto para la memoria de las víctimas".

Esta es la única reflexión expresa que sobre el terrorismo etarra se hace en este texto --al que los Comités Regionales del partido puede formular aportaciones hasta el 30 de junio-- y que consta de cuatro apartados: 'Nuevos Retos', 'Nuevas Respuestas', 'Nuevos Derechos' y 'Nuevas Ciudades'.

En el capítulo dedicado al 'Terrorismo', además de la alusión mencionada, se indica que éste es un fenómeno de "larga y negra historia", como se sabe "muy bien en España" y que en etapas recientes ha alcanzado también "una dimensión internacional". Tras hacer alusión al 11-S y al 11-M, destaca que la amenaza del "terrorismo global" "contienen riesgos muy reales".

"El documento afirma que el terrorismo sólo puede combatirse ahora como siempre

Desde la democracia y el Estado de Derecho. Pero en el contexto de nuestras sociedades actuales, con una creciente complejidad étnica y cultural, con problemas incipientes de cohesión entorno a unos mismos valores, es preciso evitar que la exigida persecución de los terroristas, o el irrenunciable rechazo a su ideología fanática y violenta, desemboquen en enfrentamientos étnicos o conlleven tensiones interculturales crecientes". En este sentido, alertan de que la "xenofobia y el racismo" pueden resultar "tan más peligrosos como el propio terrorismo".

La religión

El documento dedica unos epígrafes a la religión. Se constata que "la sociedad española, aunque mayoritariamente sigue siendo católica, crecientemente está separando las esferas privadas y públicas de la religión en un proceso continuado de laicización positiva".

Así, señala que la Constitución, pero "también la propia Iglesia Católica a través del reconocimiento en el Concilio Vaticano II de la libertad religiosa y de conciencia, han conseguido que la laicidad se haya implantado en España de manera irreversible".

El PSOE cree que este proceso es "trascendental para alcanzar un mayor grado de integración y convivencia en la sociedad, en especial tras el fenómeno de la inmigración masiva". Por ello, defienden "un gran pacto de convivencia en este campo". "Este pacto busca que el Estado no intervenga en la actividad religiosa y que las distintas iglesias y organizaciones religiosas no interfieran en la esfera pública", explica.

A juicio del PSOE, el "respeto real por parte de las instituciones públicas a los creyentes y a los no creyentes exige que el hecho religioso se valore como una cuestión intima y personal, y como un elemento más de la sociedad plural" que defienden los socialistas.

Pero sobre todo, agrega, "exige que las religiones y sus enseñanzas sean respetuosas con el orden de convivencia socialmente establecido". Por ello, "el Estado no puede ni debe intervenir en cuestiones de religión, pero debe evitar que ésta pueda ser utilizada, por boca de fundamentalistas dogmáticos, para justificar las acciones violentas de unas minorías o para legitimar comportamientos sociales y culturales que choquen con los principios esenciales de una sociedad democrática comunes para todos".

En lo referente a las reformas estatutarias, en el documento se indica que "tras dos décadas y media de desarrollo y arraigo del Estado de las Autonomías" se está ante la posibilidad "de consolidar un modelo de autogobierno y cooperación que integre al país por un largo periodo, aún más fructífero que el anterior".

Con estos parámetros, y bajo el lema 'Diversidad y Cohesión Territorial', el PSOE indica que España se caracteriza "por su pluralidad lingüística, cultural y territorial".

"Ni España, ni ninguno de los territorios que la conforman, son homogéneos y esa diversidad dimana en gran parte de la manera tan variada con que cada persona vive su identidad territorial o ausencia de ella --asegura--. No es justo obligar a nadie a elegir entre las diversas identidades que posee este rico país".

El documento resalta que la Constitución, supo ordenar la complejidad "histórica y cultural" de España respetando la "diversidad". En ese punto, enfatiza que los socialistas ni comparten ni entienden "las actitudes obstruccionistas y retrógradas que la derecha plantea frente a los distintos procesos de reforma estatutaria". "Pero tampoco aceptamos la empobrecedora y negativa visión de España que frecuentemente proyectan otros", avisa.

"Creemos que el proceso de actualización del Estado de las Autonomías, de ampliación del autogobierno, y de garantía de los intereses generales y de la solidaridad, llevado a cabo con los valores constitucionales del consenso, el respeto a los procedimientos establecidos y la aceptación de la pluralidad, va a contribuir, al igual que procesos similares del pasado, a integrarnos en una sociedad más fuerte y cohesionada dentro de su diversidad", añade.

El PSOE aboga también por crear una "democracia de calidad". Según el texto, profundizar en ella implica la transformación de los partidos en organizaciones modernas, flexibles y atractivas que huyan "de discusiones de consumo propio". El documento expone que en esta etapa de Gobierno, el PSOE "no puede, ni debe ser indulgente, ni autocomplaciente, sino exigente y crítico".

Remarca que los socialistas defienden una oposición "constructiva" y que la función que compete a ésta no debe guiarse por el "simple cálculo electoral", menos aún, afirman, "cuando están en juego políticas de Estado". Según la tesis de este documento marco, la "gran tarea pendiente de la democracia española es la aceptación por parte de la derecha, de que el poder no le pertenece naturalmente".

Apunta que las "experiencias sucesivas de 1989, y sobre todo de 1993 y 2004", demuestran que cuando la derecha no obtiene la victoria que deseaba, "cuestiona los resultados " y "busca razones esotéricas para camuflarlos, niega o discute la legitimidad del Gobierno para serlo, trata de desestabilizarlo por los métodos más discutibles y acaba transformándolo, de adversario, en enemigo a batir y a destruir".

Añade que la derecha entre 1993 y 1996 quebrantó las "reglas más elementales de la democracia" y que "de nuevo lo están haciendo ahora".

El PSOE dedica también un apartado a la inmigración en el que enumera los principios de la política migratoria del Gobierno. Los socialistas ponen de manifiesto que la inmigración de España es "generacionalmente muy joven" y que, por tanto, se está "a tiempo" de anticiparse a algunos graves problemas que han conocido "recientemente sociedades" del entorno con experiencia migratoria de décadas.

"Si hoy somos capaces de construir estrategias que eviten la marginalidad y promuevan la presencia y participación de los inmigrantes en todos los ámbitos de la vida colectiva del país, estaremos avanzando hacia un futuro en el que la extensión de la ciudadanía, incluida la ciudadanía política, se convierta en el cemento sobre el que se asiente la convivencia", proclama".

Análisis Digital, 14 de junio de 2006

Reforma inmigratoria a la francesa

Analicemos lo realmente básico en el debate sobre la inmigración. No, no quiero decir que repitamos los debates sobre el impacto económico o el número de inmigrantes o la diferencia entre legal e ilegal. No, vayamos a algo mucho más básico. ¿Por qué están aquí y qué quieren?

 La mayor parte de los inmigrantes provenientes del mundo entero viene buscando oportunidades económicas. ¿Por qué hacen eso? Porque nosotros somos ricos y ellos no. Para ser más exactos, nosotros tenemos una economía que funciona, que genera riqueza y ellos no. ¿Por qué funciona nuestra economía y la suya no? Nosotros tenemos un Estado de Derecho y ellos no. Lo crean o no, ese obsequio tan sencillo de nuestra herencia británica sigue dando grandes dividendos tanto a nosotros como al resto del mundo angloparlante.Estado de Derecho significa que existe una única serie de leyes que se aplican a todos por igual. No hay un conjunto de leyes para la gente en el poder y otro para el hombre corriente. Significa que los derechos de propiedad son algo relativamente seguro. Da lo mismo ser rico o pobre, trabajar para el gobierno o estar en las últimas; se puede comprar, vender y ser dueño de su propiedad y puede estar muy seguro de que seguirá siendo suya el día de mañana. El Estado de Derecho y los derechos de propiedad seguros crean un ambiente en el que la gente puede invertir, embarcarse en riesgos financieros y crear riqueza. Damos por hecho que nuestros ahorros estarán en el banco donde los dejamos. La mayoría de los norteamericanos no se preocupa de si ha dejado sus casas o negocios sin vigilancia.¿Cómo se puede crear corrupción sin realmente quererlo? Teniendo leyes que no se cumplan de manera uniforme. El principio del Estado de Derecho es que las mismas leyes son aplicables a todos y que todos saben más o menos cuáles son esas leyes y qué castigos hay por no cumplirlas. En muchos países del Tercer Mundo, hay tantas regulaciones que no es posible hacer negocios de manera legal. Grandes sectores de la economía operan en la economía sumergida, ilegalmente o, como se dice a veces, "de manera informal". En un sistema corrupto, la gente que tiene contactos puede llegar más lejos que el ciudadano común. Si mi cuñado es el jefe de policía, puedo conseguir licencias de construcción y mi negocio queda protegido. Pero si soy un pobre diablo tratando de ganarme la vida, puede que no. Esa inseguridad y ese trato injusto se confabulan socavando la energía que la gente debería estar usando para producir mejores artículos y, en ese proceso, contratar más trabajadores. Todo eso reprime la formación de capital y el desarrollo empresarial. Hacer que se cumpla la ley¿Qué tiene que ver todo esto con el debate sobre la inmigración? Tenemos una serie de leyes inmigratorias que no se están haciendo cumplir. Tampoco, obviamente, estamos haciendo que se cumplan las leyes laborales. Es casi seguro que los empresarios que contratan a trabajadores ilegales incumplen cada una de nuestras leyes laborales concernientes a horarios, sueldos, beneficios y condiciones de trabajo.Tanto las leyes inmigratorias como laborales están en compás de espera para ser aplicadas cuando sea conveniente. Ésta es una receta para socavar el Estado de Derecho, eso que nos hace más ricos que el resto del mundo. Y esto es verdad independientemente del contenido exacto de las leyes. Cualquier ley que no se piense hacer cumplir, o que se piense hacer cumplir de manera selectiva, invita a la corrupción. Pero al ver cómo se está desarrollando el debate de la inmigración, hay muchas más razones para estar preocupados por el Estado de Derecho. Las manifestaciones de las semanas anteriores revelan algo mucho más siniestro: la llegada a Estados Unidos de la política callejera a la francesa.Mire el control que tienen los sindicatos franceses de funcionarios sobre la política. Más de un millón de personas salió a las calles a protestar contra una ley que suponía un intento totalmente razonable de abordar el desempleo juvenil que ha permanecido por encima del 20% durante una década. Los sindicatos franceses de funcionarios organizaron a los estudiantes para que llenasen las calles, asustaran al gobierno y controlaran el "debate". Es hacer política usando la intimidación. Francia es una república bananera con mal tiempo. Si la izquierda se sale con la suya, lo verá pronto en alguna esquina cerca de usted.Los grupos izquierdistas están trabajando activamente en el debate sobre la inmigración. Los sindicatos y organizaciones izquierdistas trabajaron entre bastidores promoviendo las demostraciones estudiantiles de las semanas anteriores. Reflexione acerca de lo siguiente: se envió toda una serie de correos electrónicos durante el fin de semana del 24 y 25 de marzo. A la semana siguiente, los chicos de bachillerato en todo el país abandonaron las escuelas "de manera espontánea", ayudados y protegidos por grupos izquierdistas que incluían, en el caso de Los Angeles, a los propios funcionarios de las escuelas.El clero de Washington D.C, que organizó un servicio de oraciones para apoyar a los inmigrantes ilegales, fue patrocinado casi en su totalidad por grupos activistas de izquierda, envueltos en un fino velo de cristianismo. Asociaciones como The Center for Community Change, Association of Community Organizations for Reform Now y La Raza patrocinaron la concentración. Estos grupos están mucho más cerca del activismo antiamericano que de la fe cristiana. Mi verdadero temor respecto a la inmigración es la continua importación de personas que se conviertan en clientes del estado del bienestar y del aparato político que lo defiende. Mi parroquia tiene muchos mexicanos. Los aprecio. Ellos podrían salvar a la Iglesia Católica en Estados Unidos. Es un privilegio orar con ellos. Pero, por otro lado, no puedo soportar la idea de que los mexicanos se conviertan en clientes de por vida de la izquierda radical, con su política de identidad, su antiamericanismo con pretensiones de superioridad moral y su mentalidad subvencionadora. Piense lo que piense del equilibrio entre controlar el flujo futuro de inmigrantes y el humanitarismo para con los que ya están aquí, la introducción de una política callejera a la francesa es muy mala señal.

Si importamos políticas tercermundistas, destruiremos nuestra economía primermundista. Y todos, nativos e inmigrantes por igual, estaremos peor debido a ello.

 Por la doctora Jennifer Roback Morse, investigadora especialista en Economía del Instituto Acton para el estudio de la religión y la libertad y autora del libro: "Smart Sex: Finding Life-long Love in a Hook-up World".

*Traducción por Miryam Lindberg del artículo original.

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 8 de junio de 2006  

Izquierda Unida pide al Gobierno que facilite por ley la apostasía de la fe católica. IU-ICV acusa a la Iglesia de utilizar los registros de bautismo para «obtener privilegios económicos»

Madrid- «Los obispos españoles niegan sus derechos a los ciudadanos y ciudadanas que expresan, de manera inequívoca e indubitativa, su voluntad de abandonar toda relación de pertenencia a la Iglesia católica». Ésta es la afirmación lanzada por el grupo parlamentario de Izquierda Unida-Los Verdes para solicitar una reforma de la ley, que permita acelerar los trámites para apostatar de la fe católica. La iniciativa será defendida hoy en el Congreso por parte de la portavoz de IU-ICV en la Comisión de Justicia, Isaura Navarro, con el fin de que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero fije un procedimiento «sin trabas» para abandonar la pertenencia a la Iglesia. «La apostasía es la renuncia a la fe cristiana recibida por medio del bautismo, el abandono explícito y voluntario en los dogmas y creencias de la Iglesia que se asumen por este sacramento», recordó Navarro, según recoge Servimedia.
   Acusaciones y mentiras. Además de agilizar los trámites para apostatar, que IU-ICV ha calificado de «lentos» e «inciertos en su resolución», la propuesta de ley va más allá. Exige que el Gobierno «actúe legalmente contra la Iglesia católica» porque, en opinión del grupo catalán, «impide» y «obstaculiza» estos procesos. Fuentes de la Iglesia aseguraron para LA RAZÓN que estas acusaciones «son falsas y carecen de fundamento. Sólo buscan hacer daño a los católicos y posibilitar que el abandono de la fe se convierta en un juego, en una moda, en algo superfluo. Además, cuando alguien solicita apostatar no se le ponen trabas. Sólo se siguen los pasos necesarios. Ellos piden algo imposible: nosotros sólo recogemos que se ha llevado a cabo un hecho, algo histórico, y eso no se puede eliminar». Y es que IU-ICV solicita, además, que se borre el nombre de los bautizados que consta en las partidas de bautismo de cada diócesis. De hecho, han solicitado que la Agencia Oficial de Protección de Datos «vigile» la destrucción de estos registros. Es decir, que las actas levantadas para recoger la celebración de un bautizo sean eliminadas. Pero Isaura Navarro fue más allá.
   La diputada acusó a la Iglesia católica de «obtener beneficios» con estos datos pues «gracias a los registros de bautismo hacen aumentar artificiosamente su número de fieles en determinadas estadísticas, para obtener mayores privilegios sociales y económicos, sin preocuparles la integridad de las creencias de esos fieles». En todo caso, el motivo esgrimido por la formación es el de una supuesta demanda social. «Cada día son más los ciudadanos y ciudadanas que se quejan de las enormes dificultades, y en ocasiones la imposibilidad, de obtener lo que en terminología eclesiástica se llama apostasía», afirmó en un comunicado Francisco Garrido, portavoz de ICV.
   Sin embargo, aunque la propuesta de la izquierda se muestra especialmente beligerante con la Iglesia católica, su petición no se limita a reclamar que se agilice el abandono de la fe cristiana. Así, hoy solicitará en el Congreso que se garantice un sistema «rápido, directo y eficaz» para «dejar de pertenecer de manera expresa a las confesiones religiosas». Sean las que sean.
   No es la primera ocasión en que IU-ICV solicita al Ejecutivo medidas contrarias a los principios de las religiones mayoritarias, y especialmente de la fe católica, como la legalización de la eutanasia. El día 31 de mayo, durante el Debate sobre el estado de la Nación, el portavoz de ICV en el Congreso, Joan Herrera, aseguró que «ésta puede ser la legislatura del derecho a morir con dignidad» y pidió «que acaben los privilegios de la Iglesia».

José Antonio Méndez

La Razón, 7 de junio de 2006

ANTE LA INDEPENDENCIA: ¿Quién protegerá a los cristianos de Kosovo?

Esta semana, Montenegro votó por finiquitar su unión con Serbia, la última alianza que quedaba de la ex Federación Yugoslava. Las noticias referentes al voto dan con frecuencia como un hecho que Kosovo, la provincia serbia bajo administración de la ONU desde 1999 será la siguiente en lograr su independencia; probablemente sucederá a finales de este año.

Pero a cualquiera a quien le interese la libertad religiosa, los derechos de las minorías y el Estado de Derecho debería ser muy escéptico con la idea de un Kosovo independiente. Desde 1999, cuando una campaña de bombardeos de la OTAN sacó a las fuerzas militares serbias que luchaban contra un movimiento separatista albanés, la minoría cristiano-ortodoxa en Kosovo ha estado bajo la intensa presión de los extremistas musulmanes de Albania.

Artemije, el obispo ortodoxo serbio de Kosovo y Metohija y el oficial eclesiástico de más rango en la región, escribió una carta fechada el 18 de Febrero y dirigida al presidente George Bush en la que aseguraba que conceder la independencia a la provincia significaría dar a los terroristas "una victoria importante" en Europa.

"Separar Kosovo de una Serbia democrática prácticamente significaría la sentencia de extinción para mi gente en la provincia –la mayor parte de mi diócesis – que sigue sufriendo una violencia incesante a manos de elementos yihadistas terroristas y criminales que dominan la cúpula musulmana de Albania" decía el obispo.

Docenas de iglesias, monasterios y santuarios han sido destruidos o dañados desde 1999 en Kosovo, cuna del cristianismo ortodoxo en Serbia. La Iglesia Ortodoxa de Serbia lleva una lista de casi 150 ataques a lugares sagrados que a menudo tienen que ver con la profanación de altares, vandalismo de iconos y el arrancar cruces de los techos de las iglesias. Un ataque en marzo de 2004 protagonizado por una turba albanesa contra los serbios se saldó con 19 muertos, incluyendo a 8 serbios de Kosovo, y más de 900 heridos según la agencia de noticias France Press (AFP). La misión de la ONU en Kosovo, según afirmaba AFP, dio cuenta de que 800 casas y 29 iglesias y monasterios serbio ortodoxos –algunos del siglo XIV– habían sido quemados durante la refriega. La OTAN tuvo que enviar a la provincia 2.000 tropas extra para detener la destrucción.

Todo esto sucedió a pesar de la presencia de los cascos azules de la ONU. Según las noticias del Consejo Americano por Kosovo, los separatistas albaneses se oponen a la expansión de la protección militar de los lugares cristianos sagrados con fuerzas de la ONU. Una de las principales preocupaciones de los cristianos es la suerte que pueda correr el Monasterio Visoki Decani, el único lugar de Kosovo reconocido como patrimonio mundial de la UNESCO.

Se está en conversaciones directas bajo los auspicios de la ONU. Serbia se resiste a la presión de los poderes occidentales para amputar Kosovo porque según la ONU los albaneses superan 9 a 1 a los serbios en población. Uno de los asuntos más espinosos es el posible regreso de los no albaneses que han huido de la provincia desde 1999. Algunos cálculos hablan de una cifra tan alta como 250.000.Los diplomáticos occidentales y los grupos independentistas de Albania están prometiendo que un Kosovo nuevo e independiente permitiría a la minoría serbia vivir en paz y eso ayudaría a que la provincia –una de las regiones más pobres de Europa– reconstruya su economía.

La Alianza por un nuevo Kosovo, grupo pro independentista que cuenta en su Consejo con ex funcionarios del Departamento de Estado americano y con funcionarios electos del mismo, ha estado presionando por una escisión de Serbia. William Ryerson, ex embajador americano en Albania y uno de los consejeros del grupo, escribió recientemente que Serbia había perdido "cualquier derecho moral" para gobernar Kosovo después de su "campaña de limpieza étnica" en los años 90. Predijo que un Kosovo independiente, ligado económicamente al resto de Europa "probablemente sería una mayor fuente de estabilidad en los Balcanes que si le negaran ese estatus".

Si eso ha de suceder, la provincia primero tendría que comportarse mucho mejor. Por años esta región ha sido el centro de actividad de bandas criminales. "Kosovo se ha convertido en un agujero negro de corrupción y crimen organizado que incluye el tráfico de drogas, armas y esclavos", decía el obispo Artemije al Presidente Bush. "Estas cosas pasan con demasiada frecuencia bajo las narices de los soldados de la OTAN que temen enfrentarse directamente con estos criminales".

El periodista Srdja Trifkovic, desde la web Serbianna.com, escribe que un Kosovo independiente resultaría en "un estado criminal como no se ha visto desde la defunción del régimen talibán en Afganistán" justo en la frontera sur de Europa. Seguía diciendo que aunque la comunidad internacional comprensiblemente desea una "conclusión" al asunto Kosovo después de unos 7 años de control asumido por la ONU, un desenlace como la escisión de la provincia "convertiría en una farsa" algunas de las preocupaciones americanas más importantes en cuestiones de seguridad.

"Será difícil encontrar otro ejemplo de un lugar en el que los gobiernos, que ven como su prioridad principal la guerra contra el terrorismo internacional, sean los que ayuden a un movimiento musulmán terrorista con un fuerte elemento yihadista a que dividan lo que es universalmente reconocido como parte de un estado soberano y que además destinen a la extinción al elemento cristiano que queda", dice Trifkovic.

Dado el historial de persecución a los cristianos en Kosovo mientras han estado bajo la supervisión y protección de la ONU ¿qué se puede esperar de una provincia independiente administrada por políticos y fuerzas de seguridad musulmanes de Albania?

Como se lo dijo el obispo Artemije al Presidente Bush en su carta, la única disminución de la violencia contra los cristianos serbios ha ocurrido porque hay cada vez menos en la provincia y menos iglesias, monasterios y cementerios, ahora en proceso de demolición. Le rogó a Bush que trabajase en una solución para Kosovo que "procure la dignidad humana y el respeto para todas las personas sean albaneses o serbios, romanos o turcos, musulmanes o cristianos". Añadía que un Kosovo independiente "no es inevitable ni deseable".

Los cristianos preocupados por la persecución de su iglesia deberían prestar atención a las advertencias del obispo. Sin una protección legal adecuada y sin seguridad, la minoría cristiana y el legado de siglos de la fe en Kosovo podría convertirse pronto en un simple recuerdo.

 John Couretas es director de Comunicaciones del Instituto Acton.

Traducción por Miryam Lindberg del artículo original. Libertad Digital, suplemento Iglesia, 1 de junio de 2006

De lo que pasa en España

Los partidarios del “no a la guerra” han desatado una cruda guerra cultural en España. EEUU nos demuestra que, si se acude a la batalla, la cultura de la muerte no es invencible. ¿Qué cree Ud. que pasa en España? La mayoría son malos jueces acerca de las cosas propias, así que traigamos la respuesta de los lejanos estadounidenses. “Nosotros pensamos que nuestra política está polarizada. Comparado con España, el discurso político norteamericano es un gentil y dulce diálogo”. Así escribía el conservador Richard Neuhaus en First Things, refiriéndose a la tensión entre la vida religiosa y política que había detectado durante un viaje a Madrid a finales de 2005. A principios de marzo de 2006, el Washington Post repetía el mismo diagnóstico del problema español: “La batalla entre la Iglesia y el gobierno de Zapatero se ha extendido desde el parlamento a las calles (...) creando en España uno de los cismas socio-políticos más profundos” desde 1978. ¿Qué pasa, pues, en España? Que se libra una guerra cultural. ¿Quién ha desatado tal guerra? Los del “no a la guerra”. ¿Quiénes contienden? Los cristianos y los secularistas. ¿Bajo qué banderas? La libertad y el laicismo. ¿Qué defienden? La cultura de la vida y la cultura de la muerte. ¿Qué es la cultura de la muerte? El odio a la persona, la vida, la familia y a su libertad. ¿Han atacado a la persona? Sí, proponiendo en el Congreso su equiparación con el mono y anunciando para el verano la elección caprichosa del sexo. ¿Han atacado la vida? Sí, promocionando el aborto y legalizando la clonación y eliminación de embriones humanos. ¿Han atacado a la familia? Sí, modificando el Código Civil para fomentar el divorcio e inventar el matrimonio homosexual, mientras intentaban borrar “padre” y “madre” del Libro de Familia. ¿Han atacado la libertad? Sí, expulsando la enseñanza religiosa de la escuela pública y acosando a la privada. En definitiva, España ha pasado a la vanguardia de la guerra contra la cultura de la vida.¿Qué debe pasar en España? Lo mismo que viene sucediendo en EEUU desde mediados del siglo XX: hay que saber que hay una guerra, hay que desear acudir y hay que desear ganar. Hay que estimular el avivamiento espiritual, personal y comunitario, como sucede en los “awakenings” estadounidenses. Hay que recordar que fue la cobardía episcopal la última responsable de la crisis de la Iglesia estadounidense en 2002. Hay que rechazar, por tanto, la tibieza y ambigüedad de los obispos catalanes con su nuevo Estatuto, y seguir a los andaluces, que tan valientemente se han enfrentado al suyo. Hay que luchar por la vida en cada caso de eutanasia, como se hizo en Florida con Terry Schiavo. Hay que estimular la asociación de políticos por la cultura de la vida, al estilo de la Christian Coalition norteamericana. Hay que organizar cada año una alegre Marcha Por la Vida en Madrid, como sucede en Washington, con objetivos alcanzables y progresivos. Hay que tomar la delantera en las propuestas intelectuales, según el ejemplo de los “think tank” estadounidenses. Hay, en fin, mucho más por hacer.¿Qué está pasando ya en España? Los cristianos se alistan. Se fundan medios de comunicación, asociaciones y grupos de pensamiento contraculturalmente cristianos. Se sale a la calle. Algunos obispos y sacerdotes muestran su coraje. Unos se apean, y a otros habrá que apearles. Pero no estamos solos. Tiempo atrás, un inválido vestido de blanco nos llamó desde la vanguardia: “¡No tengáis miedo! ¡Levantaos! ¡Vamos!”. El próximo julio, su sucesor acude a España para enfrentarse a los lobos y renovar la llamada. ¿Nos levantaremos e iremos de una vez? Publicado en American Review por Guillermo Elizalde Monroset,
30-05-2006 

MORALEDA Y LA RELIGIÓN LAICISTA: Catequistas del laicismo

Al señor Fernando Moraleda, secretario a la sazón de prensa y propaganda, se le está atragantando la Iglesia y, como dijo algún protagonista de nuestra historia, de cuyo nombre no me quiero acordar, tendrá que tener muy en cuenta que la carne de cura es indigestaAl señor Moraleda le gusta calentar el ambiente, sea con el atizador o con los SMS. Tardó menos de lo que canta un gallo, el de la traición del apóstol Pedro por eso de que hablamos de las cosas de Roma, en replicar al Papa y, de paso, recordarle que lo que hace este Gobierno, que nos desgobierna, es seguir el programa del partido socialista y no el Catecismo, sin especificar a cuál de ellos se refería.No sé por qué me da que el señor Moraleda hace ya mucho tiempo que no lee catecismos, pese a que sigue a pies juntillas el origen etimológico de la palabra: meter ruido. Si acaso, ojea el libro rojo de Mao, que seguro le sugiere no pocas estrategias de conformación cultural de la ciudadanía. Aquí no se trata de catecismos, se trata de catequizados ideológicos y de catequistas del laicismo opresor. Se trata simplemente de cumplir la Constitución –artículos 16 y 27–, la Declaración de Derechos Humanos y los Tratados y Acuerdos Internacionales –Constitución, artículos 10 y 96– como es el caso de los firmados entre la Santa Sede y el Estado español.En la presentación de las cartas credenciales del nuevo embajador de España ante la Santa Sede, el católico confeso y confesante Francisco Vázquez –a quien Dios guarde muchos años por el bien de todos–, el Papa hizo, una vez más, un repaso de los principios de la relación entre la Iglesia y el Estado español. Su descripción iba acompañada de un fino ejercicio de contextualización, con el que recordó que "las multiseculares relaciones diplomáticas entre España y la Santa Sede reflejan el vínculo constante del pueblo español con la fe católica. La gran vitalidad que la Iglesia ha tenido y tiene en su país es como una invitación especial a reforzar dichas relaciones y fomentar la colaboración estrecha entre ella y las instituciones públicas, de manera respetuosa y leal, desde las respectivas competencias y autonomía, con el fin de lograr el bien integral de las personas que, siendo ciudadanos de su patria, son también en gran medida hijos muy queridos de la Iglesia".Con el tono mesurado que le caracteriza, con la precisión conceptual propia de un maestro del pensamiento, en coherencia con los últimos discurso de Juan Pablo II a los obispos españoles, Benedicto XVI recordó que los Acuerdos conforman un marco viable para las relaciones entre la Iglesia y el Estado en pos del bien común de todos y cada uno de los españoles. ¿Acaso está pensando el señor Moraleda que los católicos, por el hecho de tener convicciones, son sospechosos de ser malos ciudadanos, conflictivos, complejos, problemáticos? Convendría que no se confundiera, ni confundiera a la opinión pública con bonitas frases hechas, en el estela de su líder, quien suele repetir que la fe no legisla. Da la impresión de que el señor Moraleda y quienes le suministran las frases ni entienden ni quieren entender. Lo que ocupa y preocupa al Papa, y a los católicos españoles, es lo que un pensador de nuestro tiempo, nada sospechosos de ser seguidor del catecismo, Jürgen Habermas, escribió en el Die Welt: "Creo que el Estado liberal debe ser muy cuidadoso con las reservas que alimentan la sensibilidad moral de sus ciudadanos, porque además esto es algo que redunda en su propio interés. Estas reservas amenazan con agotarse, sobre todo teniendo en cuenta que el entorno vital cada vez está más sujeto a imperativos económicos".La contraposición que establece el señor que mora en la lerda dialéctica entre laicismo y confesionalidad oculta sus verdaderas intenciones. Hoy, si existe un cierto confesionalismo, es más laicista que religioso. Un Estado confesional no es sólo aquel que proclama una religión oficial y protege una religión determinada, sino también el que pretende orientar las decisiones éticas de los ciudadanos, privilegiando una concepción antropológica, del matrimonio, de la familia, de la vida, de los valores fundamentales de la enseñanza y de las relaciones humanas. En España, el Estado aconfesional proclamado por la Constitución ha pasado ya a ser un Estado confesional laicista por obra gracias de magos de la palabra y el ingenio como el señor Moraleda, a quien la Moncloa guarde muchos años.  Por José Francisco Serrano Oceja Libertad Digital, suplemento Iglesia, 25 de mayo de 2006