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Políticamente... conservador

Kosovo dependiente

Kosovo dependiente


Finalmente, la ONU ha sido incapaz de lograr un acuerdo  sobre el reconocimiento de la independencia de Kosovo. Quien tenga un poquito de memoria recordará que la OTAN fue a la guerra en 1999 para salvar a Kosovo de un genocidio (que nunca sucedió, dicho sea de paso) y para evitar la aparición de estados socialmente puros y homogéneos gracias a una política de limpieza étnica. Los miembros de la OTAN y de la UE defendían no sólo los estados multiétnicos como principio rector, sino también la no modificación de fronteras por la fuerza o la amenaza del uso de la misma.

 

Sorprendentemente, todo aquello por lo que se fue a la guerra hoy parece olvidado. Tampoco quien, como el actual gobierno español, hace de la ONU una institución sacrosanta, se muestra capaz de hacer respetar su opinión, marginales como somos en la escena internacional gracias a Rodríguez Zapatero. El mundo occidental camina inexorablemente hacia el reconocimiento de la independencia de Kosovo, declarada unilateralmente y en contra de la legalidad internacional.

 

Pero lo peor es quien quiera que haya viajado a esa provincia serbia sabe que como país no tiene ningún futuro a corto plazo. Sus instituciones son inexistentes o ineficaces; su economía incapaz de asegurar el mínimo para la subsistencia. Todo Kosovo, hoy por hoy, es una ficción subsidiada por la UE y la comunidad internacional. Kosovo es, más que nunca, dependiente. Tal vez no de Serbia, pero si de nosotros. ¿Queremos engañarnos reconociendo algo que es inviable sin nuestra ayuda y sustento?

 

Estados Unidos piensa que eso del nacionalismo es una cosa del pasado y que con Kosovo se pone fin a este fenómeno; la UE siempre ha preferido más estados a menos, siempre y cuando éstos fueran débiles. Pero unos y otros se equivocan. Kosovo no es algo del pasado, sino de pasado mañana, cuando empecemos a sentir las implicaciones de olvidarnos de nuestros principios y de nuestros intereses estratégicos. ¿No sería preferible reincorporar a Serbia a nuestro mundo? ¿Es este el momento de generar más tensión con Moscú?  ¿Para qué está la ONU?

 

Por Rafael L. Bardají

GEES, Notas nº 31   |  16 de Febrero de 2008

 

¿Los conservadores al borde de un ataque de nervios? Por qué la derecha no debería ver una victoria de McCain como el fin del mundo

¿Los conservadores al borde de un ataque de nervios? Por qué la derecha no debería ver una victoria de McCain como el fin del mundo


GEES, Colaboraciones nº 2183   |  15 de Febrero de 2008

 

(Publicado en Townhall.com, 7 de febrero de 2008)

Me viene a la memoria la historia de una joven monja que le preguntó a la madre superiora si estaba bien fumarse un cigarrillo mientras rezaba. La madre superiora montó en cólera ante la sola idea. Humildemente la monja planteó una segunda pregunta: “¿Está bien rezar mientras se fuma un cigarrillo?” La madre superiora respondió: “Eso no sólo está bien, sino que es encomiable”.

 

Entre conservadores, hay ahora mucho lamento y rechinar de dientes por la posibilidad de que John McCain sea el candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos. En temas tan importantes como la inmigración, el cambio climático, la concesión de nuevos derechos a combatientes enemigos ilegales y libertad de expresión política, se dice (con razón) que las posiciones de McCain, son indistinguibles de las de un demócrata.

 

Pero imagine a un candidato presidencial demócrata que se oponga vehemente a la retirada americana de la batalla contra al-Qaeda en Irak; que comprenda claramente la amenaza a mayor escala planteada por el islamismo militante; que esté a favor de jueces que respeten la autoridad de la Constitución así como la santidad de la vida; que apruebe la política de menos impuestos y de responsabilidad fiscal. Un conservador podría decir que eso no sólo está bien, sino que es encomiable

 

Los conservadores – me cuento entre ellos – tienen derecho a luchar por el candidato más conservador. Pero ganar no es un derecho. Ni tampoco es conservador decir que si su candidato llega segundo, usted preferiría devolverles la Casa Blanca a los Clinton o darle las llaves a Barack Obama - un candidato respaldado por los extremistas de MoveOn.org.

 

Medido con el criterio de un conservador, todos los candidatos republicanos de esta temporada han sido deficientes. Rudy Giuliani revitalizó Nueva York, pero a duras penas es un conservador social. Mike Huckabee es un conservador social pero no es ni un conservador económico ni un halcón de seguridad nacional.

 

Ron Paul no es para nada un conservador sino más bien un libertario  dogmático (que es algo así como ser un anarquista obsesivo-compulsivo). Fred Thompson es un conservador de los pies a la cabeza pero parecía mirar la presidencia como una faena que estaba dispuesto a soportar más que como un reto deseoso de aceptar.

 

En cuanto a Mitt Romney, sus partidarios – que inclyuen a muchos de mis amigos y colegas – tienen razón al decir que es el candidato más conservador que quedaba. Pero sus críticos también tienen razón al decir que no siempre ha parecido ser tan firme en sus convicciones y no parece tener la habilidad de conectar emocionalmente con los votantes.

 

El movimiento conservador se encuentra en una posición incómoda. Una respuesta conservadora tendría dos partes (1) Hacer campaña intensamente, luego aceptar el veredicto del mercado en las primarias y, en las elecciones generales, no se convierta en el enemigo perfecto de lo bueno: Apoye al candidato más conservador. (2) Reconozca dónde se ha equivocado el movimiento conservador y esfuércese para hacer las cosas mejor.

 

La verdad es que la mayoría de los conservadores pasa la mayor parte de su tiempo predicando a los conversos, principalmente en radio, blogs y diarios de opinión. Los centros conservadores de investigación política ofrecen propuestas conservadoras a legisladores conservadores. Pero pocos conservadores sólidos hacen el trabajo duro de procurar atraer a independientes de mente abierta y a conservadores moderados – los votantes que más importan en la mayoría de elecciones. 

 

Las elecciones de este año serán extraordinariamente importantes. En 2006, los demócratas recuperaron el control de ambas cámaras del Congreso. Son demócratas la mayoría de los gobernadores y las legislaturas estatales. La izquierda ha reinado desde hace mucho en las universidades, en los principales medios de comunicación, en la industria del entretenimiento y en los sindicatos.

 

Una victoria de Clinton u Obama pondría todos los resortes del poder en las mismas manos. ¿Qué harían los jefes del Partido Demócrata con todo eso? ¿Qué tal dar la condición de estado a Washington, D.C. que proporcionaría dos nuevos votos demócratas al Senado? ¿Qué tal nominar jueces que miran la Constitución como si fuese arcilla y usan la política de inmigración para  ampliar los márgenes electorales de la izquierda? Éstas y otras maniobras creativas podrían crear una mayoría anticonservadora que duraría una generación o más.

 

Lo más preocupante de todo: Los americanos están librando un conflicto tan serio como ninguno otro anteriormente. Romney y McCain entienden eso. Quizás Hillary Clinton también lo entienda aunque uno no lo sabría después de escuchar lo que ella ha estado diciendo recientemente. Pero ¿Barack Obama? ¿O es que él piensa que todo es un gran malentendido que uno puede solucionar hablando, apaciguando, con programas globales antipobreza y el sincero esfuerzo de hacernos inofensivos ante aquellos que han jurado destruirnos?

 

Pensar arduamente sobre estas preguntas durante los meses venideros no sólo estaría bien; sería encomiable – y conservador.

 

 

 

 

 

Clifford D. May, antiguo corresponsal extranjero del New York Times, es el presidente de la Fundación por la Defensa de las Democracias. También preside el Subcomité del Committee on the Present Danger.

 

 

 

 

©2008 Scripps Howard News Service

©2008 Traducido por Miryam Lindberg

Santa Sede ante la ONU: El tráfico de seres humanos, «uno de los fenómenos más vergonzosos»

Santa Sede ante la ONU: El tráfico de seres humanos, «uno de los fenómenos más vergonzosos»


VIENA, jueves, 14 febrero 2008 (ZENIT.org).- El tráfico de seres humanos es uno de los fenómenos más vergonzosos de nuestra época, ha denunciado la Santa Sede.

El arzobispo Agostino Marchetto, secretario del Consejo Pontificio para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, intervino el miércoles en el foro contra el tráfico de seres humanos convocado por la Oficina de Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito (UNODD), que se celebra en Viena del 13 al 15 de febrero

 

La Santa Sede, dijo el representante del Papa, «aprecia e impulsa los esfuerzos emprendidos en varios ámbitos para combatir el tráfico de seres humanos, que es un problema multidimensional y uno de los fenómenos más vergonzosos de nuestra era».

 

El prelado destacó, según recoge la crónica de «Radio Vaticano», «el peligro real que sufren las numerosas personas que, ante la pobreza, así como la falta de oportunidades y de cohesión social, se ven impulsadas a dejar sus países de origen, buscando un futuro mejor».

 

 

Sin olvidar que también hay otros factores que contribuyen a extender este crimen, como son los conflictos armados, la ausencia de reglas específicas y de estructuras socio-culturales en algunos países, así como la falta de conocimiento de sus propios derechos de parte de las mismas víctimas, monseñor Marchetto hizo hincapié en que «la Santa Sede alienta todas las iniciativas justas que contribuyen a suprimir este fenómeno inmoral y criminal y a promover la recuperación y el bienestar de las víctimas».

 

«La Santa Sede ha seguido constantemente la gravedad del tráfico de seres humanos», recordó monseñor Marchetto, evocando al Papa Pablo VI, que en 1970, estableció la Pontificia Comisión --hoy Consejo-- para el cuidado y la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, dedicándose con especial esmero a las víctimas de este crimen, que son «los esclavos de la época moderna».

 

En esta misma perspectiva, este dicasterio pontificio ha organizado dos Congresos Mundiales. El primero, para la liberación de las mujeres de la calle y, el segundo, para los niños de la calle, informó.

 

 

Asimismo, la Santa Sede indica sin cesar que todos los esfuerzos para afrontar las actividades criminales relacionadas con este flagelo deben centrarse en los derechos humanos y dirigirse también a los que protagonizan la demanda de la explotación sexual, afirmó el prelado.

 

A los hombres --jóvenes y mayores-- a los maridos y a los padres, para intervenir en las razones que motivan el maltrato y la falta de respeto de las mujeres.

 

Entre las actividades concretas impulsadas por la Iglesia católica, Marchetto recordó las que han realizado numerosos obispos y conferencias episcopales, citando algunos ejemplos como España, Nigeria e Irlanda. Actividades que han implicado además la acción directa de organizaciones e instituciones católicas, que asisten a las víctimas. Las escuchan, les brindan ayuda material, incluyendo la forma de escapar de quienes las esclavizan por medio de la violencia sexual. Creando hogares de acogida, promoviendo los pasos necesarios para la reinserción en la sociedad y patrocinando la prevención.

 

Monseñor Marchetto presentó también la decidida actividad de la Iglesia católica en aquellos países que sufren violentos conflictos, como República Democrática del Congo, Sierra Leona y Liberia, para salvar a los niños soldado, que también acaban siendo vendidos.

 

Son numerosas las acciones de la Iglesia católica, gracias también a las iniciativas que impulsan las congregaciones religiosas, en favor de estos menores.

 

«Se trata no sólo de salvarlos de semejantes horrores, sino también de curar sus heridas físicas y emocionales y de sostener a las familias y comunidades. Admitiendo que no existen soluciones fáciles, la Santa Sede subraya la importancia de tutelar a las víctimas del tráfico de seres humanos, de establecer penas justas para castigar este crimen y de promover medidas preventivas. La prevención abarca el conocimiento también de las causas de este horrible fenómeno, incluyendo la situación macro-económica», afirmó.

 

Por lo que se refiere a la ayuda que se debe otorgar a las víctimas el Arzobispo Marchetto insistió en los cuidados médicos y psicológicos, así como en los permisos de residencia y de empleo que faciliten su reinserción social.

 

Recomendando asimismo que cuando se les ayuda a volver a sus países de origen es indispensable acompañar esta ayuda con proyectos y microcréditos, que se podrían financiar con la incautación de las ganancias de los mismos traficantes.

 

Como conclusión, Marchetto citó las palabras de Benedicto XVI en su encíclica Spe Salvi: «La grandeza de la humanidad está determinada esencialmente por su relación con el sufrimiento y con el que sufre. Esto es válido tanto para el individuo como para la sociedad. Una sociedad que no logra aceptar a los que sufren y no es capaz de contribuir mediante la compasión a que el sufrimiento sea compartido y sobrellevado también interiormente, es una sociedad cruel e inhumana» (n. 38).

 

 

 

El humo de la confusión de los cristianos socialistas

El humo de la confusión de los cristianos socialistas

No sé si los cristianos socialistas son muchos o pocos, mártires de unos o de otros, submarinos en la Iglesia o en el PSOE, ingenuos utópicos o realistas esperanzados. No sé si sus escritos tienen mucha difusión o poca. No sé si cuentan con mucho apoyo en el PSOE laicista de Zapatero y en la Iglesia o poco.

No sé si su incursión en los grupos federales –al menos así aparecen en la página web del PSOE–, junto con Participación de la realidad latina; gays, lesbianas y transexuales; grupo de árabes socialistas... es algo más que una casualidad. No sé si su afán por tender puentes se ha quedado en eso o han sido capaces de construir al menos un trampolín. No lo sé. Lo que sí sé es que han publicado una nota ante las próximas elecciones que está tan pegada a la de la Conferencia Episcopal que parecen haberse constituido en conferencia eclesial paralela, en germen de una iglesia cristiana nacional financiada por el PSOE.

 

Cuando se hizo pública aquella magnífica clarificación de los obispos, que sirvió al menos para elevar el nivel del debate público respecto a lo que vamos a votar en las próximas elecciones, los citados cristianos socialistas y, por ende, socialistas cristianos, declararon que el reino de Dios había avanzado en España gracias a "la retirada de las tropas de Irak, la acción decidida contra la dominación por razón de género, la política de paz en el País Vasco, la regularización de casi un millón de inmigrantes y el firme compromiso contra la discriminación histórica que han sufridos las personas homosexuales".

 

Por supuesto que siempre es posible un paso más. Señalaban, desde sus convicciones cristianas, que "es precisamente la motivación moral la que ha impulsado las acciones más señeras del Gobierno del presidente Zapatero en esta legislatura y la que sostiene el programa de gobierno para la próxima". No hay más que oír estos días al ministro Bernat Soria hablar de un plan integral para el aborto y darnos cuenta de las motivaciones cristianas de las políticas futuras del Gobierno socialista.

 

Pero la historia no ha acabado ahí. En un ejercicio de auténtico profetismo de agrupación de salón y tentempié han emitido un amplio comunicado en el que matizan con un "pero" todos y cada uno de los puntos de los obispos de la Comisión Permanente, como si a la doctrina de los obispos les faltara una tilde, o se hubieran olvidado de un aspecto importante de su magisterio y por tanto hubieran estado manipulando los criterios iluminadores de la conciencia cristiana y de la recta razón frente a las próximas elecciones. El texto que ahora proponen es un remedo que, sibilinamente, reproduce el lenguaje y parafrasea las palabras episcopales en un ejercicio de confusión doctrinal de largo alcance.

 

Uno de los problemas de estos cristianos socialistas es que nunca parecen satisfechos con lo que dicen los obispos mientras la jerarquía no se dedique a aplaudir las buenas obras éticas y morales de las políticas de Zapatero. Matizar a los obispos supone matizar el Evangelio, o al menos, llevarlo a un terreno pantanoso de fecales aguas políticas de partido. Máxime si de un partido como el socialista se trata, que no se caracteriza, precisamente, por propuestas legislativas que respeten la naturaleza de la condición humana y que permitan la libre expresión de la propuesta de la experiencia cristiana.

 

Con este nuevo comunicado de los cristianos socialistas el programa del PSOE ha dado un paso más: se ha revestido de teología de la liberación de baja intensidad y se ha presentado como la legitimación de la conciencia para unos ciudadanos que votan con la sola buena fe. Una vez más, el humo de la ideología socialista no les deja ver lo que está ocurriendo; no les permite oír la nítida voz de los obispos.

 

No se trata, como ellos afirman reiteradamente, de un ejercicio de discernimiento dentro del episcopado. La estrategia de la desunión de la Iglesia tiene ya muchos años. Lo dramático del caso que nos ocupa es que son quienes se denominan cristianos los que han trazado con la tiza de la inoportunidad una línea divisoria entre nuestros obispos que, cuando realizan un discernimiento moral, van a una. Por más que argumenten su texto con citas de un magisterio pontificio a su medida, lo que van a sembrar es la semilla de la confusión y ese relativismo destructor que lleva a muchas personas a respirar el humo negro de la disidencia.

 

José Francisco Serrano Oceja

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 14 de febrero de 2008

«Kulturkampf»

«Kulturkampf»


Hay algo que difícilmente va a cambiar ya en el estado anímico de los españoles y en el escenario político, social y cultural de España en años, sea cual sea el resultado de las elecciones del 9 de marzo. Se equivocan quienes creen que la polarización política, la destrucción del tejido social y de la voluntad de convivencia impuesta a la legislatura se revelará como fenómeno pasajero. El radicalismo sectario y la voluntad excluyente no son la «enfermedad infantil del zapaterismo» (Lenin pixit-dixit) sino la esencia de un proyecto político aglutinado en torno a una persona, rodeado por una guardia pretoriana intelectual encanallada, una sofisticada y abrumadora maquinaria de intoxicación y una soldadesca política que busca la eliminación de todo disenso, crítica y oposición. Aunque Zapatero tuviera un arrebato de decencia para dimitir o su partido para inhabilitarlo, mucho tardará en recomponer el (aún) ciudadano español, la voluntad de convivencia y respeto que existía antes de que Z nos lanzara hacia «las ansias infinitas de paz».

Esta última semana demuestra que la deriva en la que nos embarcó un presidente del Gobierno llegado de la nada con el único bagaje del odio a su antecesor y su mensaje redentorista, nos ha llevado a una situación de difícil retorno. La proclamación oficial de la existencia de un enemigo interno en el sistema democrático se produjo muy pronto en la legislatura cuando Zapatero se identificó plenamente con un bando de la guerra civil y proclamó su voluntad de llevarlo, 70 años después, a la victoria. Para imponer así su intrínseca bondad. Quienes se opusieran se situaban con el mal y eran enemigos a batir y humillar.

Pronto es para hacer balance de tanta desgracia. La catarata de insultos, descalificaciones e insidias, las manipulaciones y tergiversaciones de las palabras críticas hacia el poder la única oposición parlamentaria del PP, la Asociación de Víctimas del Terrorismo, movimientos cívicos y ahora la Iglesia Católica y la infinita sumisión de la inmensa mayoría de los medios de comunicación al dictado de un líder tan despreciado como temido que muchos se resignan o desean ver ya como fundador de un nuevo régimen, han creado ya en España una situación de democracia anómala. Nada tiene que ver con la legítima y leal competencia entre opciones políticas, diversas y adversarias, pero con vocación de buscar el bien común de toda la sociedad.La voluntad de Zapatero de consolidar un nuevo régimen que nada tiene que ver con letra y espíritu de nuestra constitución, -con una victoria en las urnas que considerarán un plebiscito a favor de toda su política-, se traduce en su política sistemática de quebrar la voluntad de los discrepantes, acallar toda voz crítica y amenazar a disidentes potenciales.

A pocos parece importar que voceros del régimen, desde ministras a columnistas llamen al frentepopulismo con independentistas y socios de ETA a la ofensiva común para la liquidación de la oposición en Cataluña o a la sedación de opositores (curioso resulta que un periódico publique el deseo de una escribidora de ver muerta a una líder de la oposición y la envíe a la sala de urgencias con el doctor Montes. Grave lapsus freudiano de la indigente intelectual. Su periódico no lo percibió, habituado como está al olor de su sentina. Montes debería querellarse contra Torres por sugerir que es Mengele).

Miedo

Este nuevo «Kulturkampf» desatado por Zapatero, ante la temida posibilidad de que toda su tropa reclutada en la selección de los peores del PSOE se quede sin sueldo el 10 de marzo, nos lleva al enfrentamiento social. Aquí no hablamos del Estado laico que Bismarck defendió en su día. Se trata de la persecución de la oposición y por tanto de una voluntad totalitaria cada vez más agresiva. La Iglesia debe callar ante la amenaza de linchamiento. Eso sí, la SGAE tiene franquicia fanariota con el canon. La oposición no debe oponerse ni a la mentira del presidente respecto a las negociaciones con ETA -que ningún jefe de Gobierno europeo habría sobrevivido políticamente-, ni a la coordinación de políticas con la banda terrorista, ni a la ocultación de datos sobre economía. «Nadie se oponga porque no lo vamos a tolerar». Sería recomendable que todos los españoles empezaran a tener miedo.

 

HERMANN TERTSCH

ABC, 4 de febrero de 2008

Retorno al mayo francés

Retorno al mayo francés


Estos son los más conspicuos firmantes -y hacedores de vídeo- del Manifiesto de las Cejas en apoyo de Zapatero ante las próximas elecciones: Concha Velasco, nacida en 1939; Juan Manuel Serrat, nacido en 1943; Víctor Manuel, en 1947; José Luis Cuerda, en 1947; Joaquín Sabina, en 1949; Pedro Almodóvar, en 1951; Ana Belén, en 1951 y Miguel Bosé, en 1956. Con la excepción de doña Concha, que sin duda se remonta a épocas pretéritas, casi todos ellos superan o rozan los sesenta años. Son, en suma, la generación del Mayo francés, la del relativismo filosófico, la de la mentecatez llevada al extremo, la del existencialismo nihilista sartriano, la generación que comenzó criticando al poder hasta que, al final, decidieron usurparlo -para poder cambiarlo, naturalmente-. La misma generación hoy acusada por el presidente de Sarkozy de haber creado una sociedad de aprovechados.

 

Es curioso, porque, por general, los admiradores son más jóvenes que admirados pero, en este caso, se invierten los términos -no es una expresión homófoba-. ZP pertenece a la Generación “X”, la generación perdida tras la marea progre. El líder suele mirar al futuro y atraer a sus seguidores, pero con el Zapatismo ocurre justamente al revés: es el líder quien mira al pasado, hacia la Sorbona del 68 y hacia la tontuna indulgente del ‘hipismo’, enfermedades que, como la adolescencia, se curan con el tiempo.

 

Otra curiosidad, hasta ahora, tanto la izquierda como la derecha tenían claro que la experiencia del mayo francés había sido un desatino que convenía olvidar. Recordemos que los sindicatos obreros franceses enseguida se desentendieron de un movimiento al que calificaron con gran acierto como “gamberrismo”. Su lucha era por la justicia social, no para que unos jovencitos pudieran fornicar.

 

Con el Mayo francés, la izquierda se convirtió en progresismo. La lucha contra la pobreza se cambió por la lucha por la desesperanza, y por una anti-ideología que podríamos resumir así. “Abajo los curas y arribas las faldas”. El progresismo es la aniquilación de  la izquierda política.

 

Pues bien, ZP ha vuelto al progresismo y le apoya la generación progre. Quizás lo más llamativo es que, si hay un nota distintiva del mayo francés es la desesperanza, las vidas destrozadas, amargas, de Sartre, Marcuse, Sontag, Foucault, Beauvoir, evocan cualquier cosa menos la alegría que Zapatero pretende vendernos como signo distintivo del zapatismo. Si algo distingue al progresismo, es la desesperación, estación término de quien no encuentra un sentido a su vida.

 

Bueno, tampoco conviene olvidar al artista invitado, Luis Montes, muy creativo en materia de sedaciones. Un verdadero artista, asimismo correspondiente a la Generación del Mayo francés.

 

Eulogio López

Hispanidad, 11 de febrero de 2008

Aniversario de Krasni Bor

Aniversario de Krasni Bor


Ayer se cumplió el 65 aniversario de la batalla de Krasni Bor. La División Azul combatió como las mejores alemanas, no cometió los crímenes y matanzas que perpetraron muchas de estas, y sirvió de advertencia a cualquier posible agresor de que una invasión de España podría resultar muy costosa.

De Años de hierro:

 

"Todavía sería más furioso el combate de Krasni Bor, en el extremo del sector español.  Desde allí se percibía, en la cercana Kolpino, el trasiego de armas y tropas: los rusos preparaban un golpe tremendo. Los desertores y prisioneros también informaban de él. “La noche llega a las reservas del Batallón de Reserva Móvil… Sobrecoge el silencio (…) y el capitán Miranda, siendo plenamente consciente de la situación, (…) recuerda el capitán Oroquieta, tuvo la feliz iniciativa de rogar al Padre Pumariño (…) que oficiase una misa en el búnker de mi compañía, para que así asistiera el mayor número posible de voluntarios (…) La comunión puso una paz total en nuestro espíritu, confortándonos para todo aquello que pudiera sobrevenir”. Alfredo Miranda, un capitán campechano y  audaz,  advirtió al páter que probablemente ninguno sobreviviría..

 

“Miranda se enderezó y sonrió, subió las escaleras y marchó a la 2ª compañía de Ulzurrun, a la izquierda. Oroquieta volvió a sentarse, y en ese momento un centinela llamó a la puerta. “Ruidos, mi capitán”. Echó a correr el oficial hacia la fría oscuridad y oyó paladas, martillazos y voces de mando rusas. Preparaban los emplazamientos para la nueva artillería. Luego, un sonido distinto: el fuerte rugido de motores de carros de combate, a distancia”.  Los motores funcionarían toda la noche,  por temor a que la helada les impidiera arrancar por la mañana.  “Palacios envió a buscar a los tres jefes de sección de la 5ª Compañía. “Mañana correrán los toros”, les dijo, y les dio instrucciones de doblar la guardia y comprobar el estado de las posiciones, pero no de despertar a los soldados. “Dejadles dormir”, musitó. “Para muchos puede ser su último sueño” .

 

El ataque artillero superó todo lo imaginado, uno de aquellos de los que los hombres solo podían salir para el cementerio o para el manicomio, en frase de un general ruso. “Eran las siete menos cuarto de la mañana del miércoles 10 de febrero de 1943. Kolpino entró en erupción como un volcán colérico. Ochocientas bocas escupían fuego sobre el sector de Sagrado. La tierra temblaba y se movía”; “El bombardeo sorprendió a Palacios bajando a “El Trincherón” (…). Los pinos estallaron en llamas como luminarias. Los fogonazos de las granadas le cegaban pero, en unos segundos, también ellos quedaron oscurecidos por una sucia nube de turba, humo y cristales de hielo (…) El acre olor de la cordita le ahogaba. Se hundió la trinchera. Desapareció el fortín de mando. Callaron los teléfonos”;  “Negro contempló fugazmente el frente. Los puntos rojo herrumbre de las granadas soviéticas se concentraban en las compañías 5ª y 6ª. Los puntos se expandían, devoraban el humo, se clavaban al cielo y subían como un acantilado de fuego rojo. Negro se pegó al fondo de la trinchera”. 

 

Parte del frente español quedó volatilizado, pero no todo. “Convencidos de que las líneas españolas estaban destruidas [los ivanes] venían confiados (…). A Negro se le hizo un nudo en la garganta. ¡Tantos rusos! “Calma, calma”, tranquilizaban los oficiales”. La angustia que precede al choque se desvaneció de golpe: “Negro vio a sus compañeros ponerse en pie. Gritando, riendo, saltando, lanzaban ráfaga tras ráfaga y tiraban bombas y más bombas a las figuras que pugnaban más abajo con la barrera (…) Toda la tensión acumulada durante hora y media de bombardeo saltaba como un resorte. (…). La 63ª de Guardias [soviética] se retiró, dejando atrás los cuerpos mutilados de sus compañeros. Siguió un sepulcral silencio” .

 

Pese a una resistencia febril, Krasni Bor cayó en manos rusas, porque la ayuda alemana llegó tarde. Los rusos podrían haber avanzado mucho más, dado el agotamiento de sus enemigos, pero se detuvieron, debido a sus pérdidas extraordinariamente altas, entre 7.000 y 9.000 hombres, según estimaciones alemanas, aparte de numerosos tanques, hasta el punto de que los rusos interrogaban a los prisioneros de la División sobre una supuesta arma secreta que explicaría tal efectividad. En menos de 24 horas la División Azul tuvo 1.125 muertos, 1.036 heridos y 91 desaparecidos, además de 300 prisioneros. Las pérdidas más fuertes, con diferencia, tenidas hasta entonces en una sola batalla. Pero, en conjunto, fue una victoria pues, en combinación con las defensas alemanas, desbarató los ambiciosos planes de ofensiva soviéticos".

 

“Atrás quedaban dos años de combates incesantes en las condiciones casi inconcebibles (para los dos bandos) del frente ruso. Atrás quedaban los nombres y a menudo los hombres: Román, Ordás, Ulzurrun, Garay, Palacios, Escobedo y tantos otros, en  escenarios apenas pisados nunca antes por españoles.  Habían nutrido la división, en distintos relevos,  más de 45.000 soldados o guripas, que dejaban en tierra rusa unos 4.000 cadáveres, el 9%, y en torno a 400 prisioneros (Según Morán, en el bando soviético lucharon 749 españoles, con 204 muertos, una tasa tremenda del  28%. Los rusos se habían opuesto al principio a su participación, pensando reservarlos para futuras operaciones políticas o militares en España, pero muchos de ellos se habían enrolado, incluso saltándose las rígidas normas soviéticas). Los heridos pasaban un poco del doble. Habrían infligido a los soviéticos más del triple de bajas, unas 50.000, dato difícil de comprobar  pero muy posible, habida cuenta del escaso ahorro de vidas propias por parte del Ejército rojo. Las bajas hispanas  por enfermedad y congelación habrían elevado la cifra  en 9.000 más. La proporción de oficiales caídos fue alta, por la costumbre atacar a la cabeza de sus hombres. Hubo muy pocas deserciones, y quienes se alistaron con intención de pasarse a los soviéticos tuvieron la brutal sorpresa de ser recluidos también en el GULAG, donde sobrevivía asimismo un número de pilotos y marineros españoles del Frente Popular, retenidos en 1939 e internados por no aceptar la ciudadanía soviética. De los prisioneros morirían en los campos un 30%(*).

 

La división ganó dos cruces de caballero de la cruz de hierro, una de ellas con hojas de roble, 2 cruces de oro, 2.497 cruces de hierro (138 de primera clase), 2.216 cruces del mérito militar con espadas (16 de primera clase), innumerables distintivos, pasadores y ostmedaillen de 1942, más una medalla específica de la división, ordenada por Hitler, distinción que ninguna otra unidad tuvo. Y por parte española, 8 laureadas, 44 medallas militares y otras condecoraciones.

 

Aunque Moscú acusó a la división de crímenes de guerra,  parece más cierto que no los hubo. El trato de los voluntarios a los civiles rusos fue en general correcto, incluso afectuoso y correspondido por los paisanos, que a menudo los protegían frente a los partisanos;  tampoco hubo crueldades con los prisioneros, aunque en algunos casos extremos los divisionarios no admitieran la rendición de enemigos. Hay testimonios del buen recuerdo dejado por la unidad cuando algunos veteranos, ya viejos, volvieron de visita por aquellas tierras. Con los alemanes no faltaron roces y malentendidos, fuera por la disciplina poco estricta o la grosería de algunos españoles con las mujeres germanas, o por su protección a grupos de judíos, o por la altanería de algunos mandos teutones, o por el abandono de estos en Krasni Bor, durante unas horas. Pero prevaleció ampliamente la camaradería y  el respeto mutuo.

 

En la unidad combatió una representación peculiar de la sociedad española, pues la integraron personas de todas las regiones y de capas sociales urbanas. Si bien muy pocos campesinos, en aquella España todavía mayoritariamente rural. Fue absolutamente desusado el porcentaje estudiantes universitarios e intelectuales, sobre todo en las primeras expediciones: el 25%. Abundaron los empleados –pero no los funcionarios– los obreros mecánicos, conductores etc., y pocos de la construcción.

 

Al margen de su significación moral como cancelación bien sobrada de la deuda de sangre con Alemania y en parte de la deuda económica, la división tuvo otros valores, desde el punto de vista del régimen: contribuyó, aun si modestamente, a frenar al comunismo, pero sobre todo cumplió un doble papel político muy relevante: sirvió para calmar un tanto los recelos y actitudes amenazantes de Berlín, y ofreció una prueba palpable, a los Aliados y al  Eje, de que una agresión a España no saldría barata.

 

(*) La mayoría restante, unos 250, volverían a España en 1954, en el buque Semíramis, que recibió en Barcelona una acogida entusiasta y multitudinaria. Unos pocos se casaron y se afincaron en Rusia, y no volvieron.

 

Pío Moa

Libertad Digital, 11 de febrero de 2008

Cardenal Rylko: Persistente urgencia de un «nuevo feminismo»

Cardenal Rylko: Persistente urgencia de un «nuevo feminismo»


Apertura del Congreso Internacional del dicasterio para los Laicos

ROMA, jueves, 7 febrero 2008 (ZENIT.org).- Urge la promoción de un «nuevo feminismo» que reconozca el «genio femenino» y trabaje por la superación de toda forma de discriminación, advierte el presidente del Pontificio Consejo para los Laicos.

Se hizo portavoz de la propuesta, de Juan Pablo II, el cardenal Stanislaw Rylko este jueves, al abrir el Congreso internacional que sobre el tema «Mujer y varón, la totalidad del humanum» promueve su dicasterio en el XX aniversario de la carta apostólica «Mulieris dignitatem».

 

Fue el primer documento del magisterio pontificio dedicado por completo a la mujer; mantiene su actualidad y es de reflexión obligada porque, como alertó el purpurado polaco, presenciamos a diario la «rápida y profunda transformación de los modelos de la identidad femenina y masculina, y de la relación entre sexos».

 

Son consecuencia de «nuevos paradigmas culturales»; entre ellos, dos tendencias dominantes del feminismo radical: el «empowerment», que pretende defender la identidad femenina «haciendo de la mujer la antagonista del hombre», y la «ideología de género», que pretende suprimir la diversidad sexual concibiéndola «exclusivamente como el resultado de condicionamientos socio-culturales», apuntó el cardenal Rylko.

 

De ahí la difusión de identidades masculinas y femeninas «extremadamente confusas» --observó--, reflejo de una modernidad sin puntos de referencia que sustituye la verdad con una pluralidad de opiniones.

 

«Esta tendencia amenaza y pone en cuestión particularmente la figura de la madre y del padre», por lo tanto, «la institución del matrimonio heterosexual y la familia biparental», constató.

 

En concreto alertó de que «hoy está en marcha una gran batalla por la persona humana, por su dignidad y su vocación trascendental, que se combate precisamente en torno a la mujer, al concepto de femineidad».

 

Consciente de ello, el Pontifico Consejo para los Laicos lleva años siguiendo «con gran interés todo lo que sucede en el gran mundo femenino a nivel cultura, a nivel social y también a nivel político», explicó el purpurado a Zenit posteriormente.

 

«Como dicasterio que se ocupa precisamente de los laicos, estamos especialmente comprometidos ante este desafío que actualmente la Iglesia, y sobre todo los laicos católicos, debe afrontar, porque --insistió-- este reto antropológico se dirige no sólo a la Iglesia en abstracto, sino justamente a los hombres y a las mujeres católicas».

 

Ciertamente «se necesita una denuncia de la injusticia y de la discriminación de la mujer, se necesita una denuncia de la peligrosidad de estos nuevos paradigmas culturales, promovidos actualmente en el mundo a nivel global, pero sobre todo se necesita un testimonio», puntualizó.

 

Tal testimonio se debe traducir en «un anuncio positivo de que vale la pena vivir la propia identidad, masculina y femenina, según el plan de Dios, de que esto es bello y da mucha felicidad», recalcó a Zenit.

 

En su intervención, el cardenal Rylko había hecho hincapié la enseñanza de Juan Pablo II: «Femineidad y masculinidad --decía-- son complementarios entre sí no sólo desde el punto de vista físico y psíquico, sino ontológico»; «gracias a la dualidad de lo masculino y lo femenino el [ser] humano se realiza plenamente».

 

Ni «igualdad estática y homologante» ni «diferencia abismal e inexorablemente conflictiva»: la relación hombre-mujer es natural y responde al plan de Dios, que es la unidad de los dos «que consiente a cada uno --escribía el fallecido Papa-- sentir la relación interpersonal y recíproca como un don enriquecedor y responsabilizante ».

 

La persona «existe siempre y sólo como hombre y mujer», añadía.

 

Y fue el propio Juan Pablo II quien invitó a los laicos «a hacerse promotores de un "nuevo feminismo"» que supiera «reconocer y expresar el verdadero genio femenino en todas las manifestaciones de la convivencia civil, trabajando por la superación de toda forma de discriminación, de violencia y de explotación», recordó el cardenal Rylko en su intervención.

 

La fuerza moral de la mujer --apuntaba el Papa Karol Wojtyla en «Mulieris dignitatem»-- «se une a la conciencia de que Dios le confía de manera especial al hombre, al ser humano», y se necesita esa sensibilidad por cada persona.

 

«De aquí --apuntó el purpurado-- surge también un papel particular de la mujer en la evangelización de la cultura».

 

De jueves a sábado, el Congreso Internacional --en el que están representados medio centenar de países de los cinco continentes--, con sus trabajos, busca recalcar la necesidad de fundar en principios sólidos, antropológicos y teológicos, toda reflexión orientada a contribuir a una auténtica promoción de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

 

Benedicto XVI recibirá a sus participantes el sábado.

 

Por Marta Lago