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Políticamente... conservador

Maragall: "Cataluña es el territorio europeo sin Estado que más se parece a uno"

Maragall: "Cataluña es el territorio europeo sin Estado que más se parece a uno"

El presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, ha asegurado esta mañana, con motivo de la entrada en vigor del nuevo estatuto de autonomía, que Cataluña "es, de todos los territorios de Europa que no son Estados, el que más se parece a un Estado porque en este momento puede hacer lo que quiera".

Maragall ha celebrado la entrada en vigor del nuevo texto en el pueblo más pequeño de Cataluña, Sant Jaume de Frotanyá, mientras que el PP ha asegurado que hoy "es un día muy triste para España".

En opinión de Maragall, el nuevo estatuto "es una ley potente" que aporta a Cataluña "una gran capacidad de actuación en todos los terrenos".

"Tenemos una España amiga", ha dicho Maragall, "que nos entiende, que nos ha aprobado un Estatuto fuerte, valiente, importante, que nos permite hacer prácticamente el 80% del gasto público desde la Generalitat y los ayuntamientos. El Estado queda prácticamente residual".

"Un día muy triste para la Constitución de 1978"

El Partido Popular, por su parte, ha calificado la entrada en vigor del nuevo estatuto, ratificado en referéndum el pasado 18 de junio, como el inicio del "camino del Estado anoréxico, la nación troceada y de la inviabilidad como proyecto común".

En rueda de prensa, Ignacio Astarloa, responsable de Seguridad, Interior y Libertades del partido, ha asegurado que "hoy es un día muy triste para España y para la Constitución de 1978", una jornada que "abre un escenario de inestabilidad e incertidumbre".

Por todo ello, Astarloa ha vuelto a pedir hoy al Tribunal Constitucional que resuelva lo antes posible el recurso de inconstitucionalidad presentado por el PP y ha criticado que la norma empiece a producir efectos antes de que el alto tribunal se pronuncie.

 

Periodista Digital, 9 de agosto de 2006

Los militares ante el Frente Popular

Los militares ante el Frente Popular

Sobre las conspiraciones militares, dijo en enero del 36 el político Álvarez Mendizábal, ministro de Portela: "Yo, durante la dictadura (de Primo de Rivera), he estado presente en todas cuantas conspiraciones se fraguaron, y ninguno de los militares comprometidos acudió nunca a cumplir su palabra. Es más de temer una reunión de camareros o de cocineras". Sin embargo, pronto iban a cobrar mayor enjundia.

Cuando el Frente Popular alcanzó el poder, el ejército se hallaba tan dividido como el resto de la sociedad. Había desde militares y policías que instruían a las milicias izquierdistas, hasta monárquicos o fascistas deseosos de acabar con el Frente Popular y con la república misma, pasando por una masa muy considerable dispuesta a obedecer a quien mandase, fuera quien fuere. Parte de los izquierdistas se agrupaban en la UMRA, Unión Militar Republicana Antifascista, de inspiración masónica en buena medida, y los conspiradores monárquicos en la UME, Unión Militar Española; ambas poco efectivas.

Tras las elecciones de febrero del 36, los militares y policías que habían defendido la legalidad constitucional en 1934 temieron por un momento serias represalias, pues las izquierdas propugnaban la amnistía para los sublevados y la persecución contra quienes los habían vencido. De hecho, como ya quedó indicado, la propaganda electoral del 36 giró especialmente sobre ese punto, acusando a las derechas de las mayores atrocidades, y en las calles los militares solían ser acosados, golpeados o insultados por las turbas. Sin embargo, la investigación judicial quedó rápidamente marginada tras las elecciones, reduciéndose todo a las detenciones del general López Ochoa, que había mandado la lucha en Asturias contra los revolucionarios, y de algún oficial de la Guardia Civil, seguidas ambas de una perezosa investigación judicial.

No había ningún misterio en ello. Una investigación abierta sólo pondría de relieve la falsedad o exageración de las acusaciones izquierdistas, y traería de nuevo a la escena las atrocidades cometidas a su vez por la izquierda. Gil-Robles exhortó varias veces al cumplimiento de las promesas de investigar las atrocidades derechistas, pero en vano. Éstas habían dejado de interesar al Frente Popular, una vez le habían servido para llegar al poder. Y así no hubo en el ejército otros cambios que los destinados a asegurar en los puestos de mando clave a militares y policías de izquierdas y poner bajo vigilancia a los de derechas. Una de esas medidas consistió en alejar a Franco a las Islas Canarias, donde tendría poca posibilidad de maquinar. El general acudió a ver a Azaña y, pensando sin duda, como la CEDA, que el político terminaría oponiéndose a los planes revolucionarios de sus aliados, le advirtió: "Hacen ustedes mal en alejarme, porque yo en Madrid podría ser más útil al Ejército y a la tranquilidad de España". Pero Azaña le replicó con una clara amenaza: "No temo a las sublevaciones. Lo de Sanjurjo lo supe y pude haberlo evitado, pero preferí verlo fracasar".

La conciencia de que habían conseguido el poder los mismos del 34, mantenía en vilo a muchos militares. El 8 de marzo, poco antes de salir para Canarias, Franco se reunió con otros generales, con vistas a un alzamiento "que evite la ruina y la desmembración de la patria". Unos pensaban en la monarquía, otros en mantener la república, pero Franco, según parece, impuso dos condiciones: "el movimiento sólo se desencadenará en el caso de que las circunstancias lo hiciesen absolutamente necesario", y no sería republicano ni monárquico, sino, simplemente "por España".

Pero el futuro Caudillo no estaba en condiciones de dirigir la conjura, e iba a pesar poco en ella. Aunque otros generales le hablaban con gran optimismo sobre los planes de golpe, él era más bien pesimista: "Me daba cuenta de que el movimiento militar iba a ser reprimido con la mayor energía". Conocedor de sus colegas, temía una acción mal organizada o prematura, que diera la victoria definitiva a la revolución.

Desde luego, la conspiración distaba mucho de estar bien organizada. La dirigía, al menos nominalmente, el general Sanjurjo, cuyas nulas habilidades conspirativas habían quedado bien manifiestas en su intentona de agosto de 1932. Y el gobierno vigilaba a la mayoría de sus integrantes, controlaba sus teléfonos, desbarataba sus medidas con cambios de destino, arrestos, etc. Azaña estaba convencido de que la sanjurjada iba a repetirse, dándole ocasión de aplastar a la derecha de una vez por todas.

Solo hacia finales de abril cobró la conjura mayor consistencia, al hacerse cargo de ella el republicano Mola. El gobierno lo había enviado a Pamplona, con la idea de que sus ideas chocarían con las de los monárquicos carlistas predominantes en la región; pero poco a poco, y no sin roces desesperantes, Mola había ido poniéndose de acuerdo con ellos. Al contrario que los socialistas de 1934, que preveían una guerra civil, Mola pensaba en una acción muy violenta, pero breve y decisiva, para evitar tal guerra. Planeaba instaurar luego una dictadura militar republicana y transitoria, que asegurase el orden, y permaneciese un tiempo tutelando al poder civil.

Las relaciones de los conspiradores con los partidos de derecha no eran muy satisfactorias. Los carlistas exigían la monarquía y los falangistas mostraban poco afecto a la monarquía y desconfiaban de los militares. La CEDA permaneció básicamente al margen, y solo a última hora apoyó Gil-Robles el golpe. Calvo Sotelo parece haber tenido conocimiento externo de los preparativos, sin participar en ellos. De todas formas, y salvo en Navarra, sería la organización militar la decisiva.

Entre los militares había serias dudas. La mayoría tenía conciencia de los enormes riesgos de la empresa, y no debía de mostrar mucha seguridad. Serrano Súñer describirá a uno de los comprometidos principales, Valentín Galarza, "el técnico", como mal informado, confuso y escaso de ánimo. En cambio se les unió un personaje tan resuelto como Queipo de Llano, viejo republicano, que tenía la ventaja de poder moverse con facilidad por el país, como jefe de los carabineros, y así enlazar a los jefes de las guarniciones comprometidos. Unos creían que había ya motivos de sobra para sublevarse cuanto antes, y otros mantenían alguna esperanza en la acción de los políticos: Mola representaba la primera postura, y Franco la segunda. De hecho, en un momento tan avanzado como el 23 de junio, Franco escribió una carta a Casares cuyo sentido evidente consistía en incitar al político a tomar él mismo medidas contra el deterioro de la situación. La actitud de Franco desesperaba a veces a sus compañeros.

A su vez, la actitud del gobierno desesperaba también a diversos izquierdistas, en particular a Prieto, que tenía bastante información sobre los preparativos del golpe y exigía su rápida desarticulación, al igual que los comunistas y otros. Ya en mayo el líder socialista había sostenido al respecto una agria discusión con Casares. Éste le explicó: "Todo eso que ustedes me cuentan y mucho más lo sabe el gobierno, y lo que yo quiero es que se echen a la calle de una vez para yugular la rebelión. Esta vez no vamos a quedarnos en una expropiación de bienes, como cuando la rebelión del general Sanjurjo". Pero Prieto no se dejó convencer, y salió furioso de la entrevista. Sentía crecer el peligro y no confiaba en las medidas del gobierno.

A principios de julio, Mola señalaba que "todo está en marcha y no ha de cundir el desaliento", pero que "el entusiasmo por la causa no ha llegado todavía al grado de exaltación necesario", existiendo aún "insensatos que creen posible la convivencia con los representantes de las masas que mediatizan al Frente Popular". Uno de éstos, un político de la CEDA, había echado por tierra sus planes en Valencia. Por fin, aprovechando los sanfermines como cobertura, los conjurados decidieron sublevarse el 14 de julio. Pero el día 10 varios jefes carlistas rompían con Mola, al no aceptar éste la bandera española tradicional, la disolución de los partidos y unas Cortes corporativas. Mola, desesperado, pensó en fusilar al carlista Fal Conde o en suicidarse. El día 12, nuevas gestiones terminaron sin avenencia. Y para colmo, ese mismo día, Franco, que había aceptado los planes anteriores, recomendaba aplazarlos a última hora. En el momento decisivo, el complicado artificio construido por Mola parecía a punto de venirse abajo, y los testigos han mencionado la mezcla de furia y desánimo en que se debatía "el director".

Pero en la noche de ese mismo día 12 caía asesinado Calvo Sotelo, y las vacilaciones entre los conjurados iban a desaparecer de un soplo. Como ha indicado Stanley Payne, para ellos se había vuelto mucho más peligroso no sublevarse que sublevarse.

Pío Moa

Libertad Digital, suplemento Agosto, 8 de agosto de 2006

Cómo ser de derechas y no morir en el intento.

Cómo ser de derechas y no morir en el intento.

Fragmentación; voluntarismo; falta de constancia; individualismo; predominio de la crítica destructiva sobre la propuesta; la acción antes que la reflexión; pasotismo y resignación por encima de la militancia; constatación de que ningún partido político, entre los parlamentarios, asume netamente nuestros valores consustanciales... Hablamos de nuestra derecha. Una mirada personal al tema.

Otra actividad de Fundación Leyre.

El pasado 13 de junio de 2006 se celebró, en los locales de la Fundación Leyre de Pamplona (http://www.fundacionleyre.com), una nueva sesión de los “Talleres de realidad”. Presentada por D. José Basaburua (Licenciado en Derecho y coautor del libro “La tregua de ETA: mentiras, tópicos, esperanzas y propuestas”), se analizaron diversas expresiones y perspectivas de la llamada “derecha” social y política bajo el título, algo provocador y desenfadado de “Cómo ser de derechas y no morir en el intento”.

A continuación reproducimos las líneas generales de su intervención.

Intervención.

El título está tomado -con la amable autorización de su administrador- de una web homónima (http://prevostmazp.blogspot.com/) que se presenta de la siguiente manera:

“Sal ya del armario, di que eres de derechas”. Ése ha sido hasta ahora, y será, el lema de esta bitácora. Hayas salido o no del dichoso armario, bienvenido a este blog. Es diario, personal de IV ciudadanos de derechas, liberales, y más que nada, enemigos de los liberticidas. Hay noticias, fotos, pero sobre todo humor, fundamental para sobrellevar el día a día”.

De derechas, ¿todavía?

De la lectura del párrafo anterior, verdadero programa y termómetro mental de todo un sector social español, se deduce una primera conclusión: para tal ámbito humano, que precisa fuertes “agarraderos” vitales y un ejercicio explícito de voluntad al objeto de mantener la propia identidad, la realidad es, por definición, hostil. Y ello es así pues partimos de una constatación: nuestra sociedad no es de derechas.

Lo “políticamente correcto” se ha impuesto en TODOS los ámbitos de la vida, con diversas proyecciones en las dimensiones de la afectividad, la religiosidad, la ética civil, el disfrute del ocio, la participación política, la historiografía, la concepción de la Ciencia… En definitiva, una auténtica y completa cosmovisión construida desde una calculada e impuesta artificialmente “escala de antivalores”.

La derecha marcha por las sendas actuales, por tanto, contra corriente. Y se siente en inferioridad de condiciones, acomplejada y a la defensiva. En resumen: somos una minoría marginada, criticada y vigilada.

Volvamos a la web con la que iniciábamos estas sencillas reflexiones. En ella se proporcionan las direcciones electrónicas de decenas de blogs y enlaces de interés; la mayoría de ellos bitácoras gestionadas por uno o unos pocos entusiastas y muchas de ellas agrupadas en algunas “redes” internautas, denominadas: “movimiento anti ZP”, “red liberal”, “red popular”, “red catalana”, “blogs pro Rajoy”…

Al igual que la mencionada, algunas tienen títulos memorables: Monclovitas; Los brother del Zapatazo; Liberalismo a tutiplén; Es la Libertad de Expresión, idiotas; No hay ZP que 100 años dure; Soy de Derechas ¿Algún problema?; El desgobierno de ZP; Amor, Patria y Libertad; Alianza de Mamones; Opiniones de un extraño; Anti ZetaPé; Políticamente incorrecto; Crónicas del Gulag; El país de las mentiras; Nunca caminaremos solos; ZaPatiesta; Pelayo rey el conquistador; País de zánganos; Latigazos Liberales; Archipiélago liberal; Despertaferro; Crónicas de un bobo solemne; Bitácora de Zeporro; Una máquina de Coca-Cola en el Reichstag; Liberales Irredentos… Sin duda, la nuestra, la de la derecha, es tal y como se titula otra de ellas, una “Dura historia”... pero con sentido del humor. Que no es poco.

Primer aspecto positivo a resaltar: existe vida en la derecha, por tanto. Al menos en internet. La “red de redes” es un medio en el que los de derechas nos movemos como pez en agua. Somos, casi, los amos. En sentido metafórico, evidentemente. Pero esta amplia y plural realidad contrasta con otros ámbitos de la presencia social de la derecha anónima y superdiscreta, ¿por qué? Por reunir este medio, pensamos, unas características que permiten el despliegue de algunas de las notas definitorias -para bien y para mal- de nuestra derecha política y social: anonimato, empleo de pocos medios, notables posibilidades de difusión, caracterizarse como un instrumento de contacto pese a la dispersión geográfica, su inmediatez, el ejercicio de una libertad de expresión sin restricciones… Resumamos: un medio que permite el desarrollo de una extraordinaria combinación de activismo, entusiasmo y… semiclandestinidad.

Pero, ¿cómo podemos caracterizar, ya, a la misma derecha? Con buena parte de las siguientes notas: fragmentación; voluntarismo; falta de constancia; individualismo; predominio de la crítica destructiva sobre la propuesta; preferencia de la acción sobre la reflexión; importantes vetas de pasotismo y resignación por encima de las de una militancia responsable; constatación de que ningún partido político, entre los parlamentarios, asume netamente los valores consustanciales de la derecha…

Apuntes para una definición del ser y estar de la derecha social y política.

1.- Ante las dificultades existentes para la definición de lo que significa –hoy- la “derecha”, hay que partir de su realidad marcada por una nota evidente: su pluralismo, sin que consideremos pertinente entrar en discusiones puristas y legitimadoras de la “marca”. Son muy diversas las sensibilidades que la integran: la tradicionalista, la populista, la nacional, la conservadora, la democristiana, la liberal. No existe, pues, una única derecha; y sí una derecha plural, diversas maneras de vivir y entender la derecha. Diversas familias doctrinales, por tanto.

2.- ¿Dónde situar los límites naturales, mentales y doctrinarios de lo admisible en ese amplio espectro? Podemos establecer los siguientes: el totalitarismo, por un extremo, la socialdemocracia y el liberalismo progresista (en cuyo seno anidan peligrosas semillas de los otros totalitarismos), por el opuesto.

3.- Una precisión: no es lo mismo “derecha sociológica” que “derecha política”; de hecho no coinciden exactamente. La primera se puede, incluso, cuantificar, pues integra la mayor parte de la vida asociativa de la Iglesia, de los movimientos en defensa de la vida, la familia, la libertad de enseñanza… Se la puede reconocer en numerosas obras sociales (colegios, cooperativas, centros deportivos, iniciativas empresariales y cooperativismo…). Pero esa heterogénea realidad social ¿se corresponde por completo con algún partido político concreto? Evidentemente, no. Una expresión palpitante de esa falta de correspondencia es la polémica existente hoy día –de manera más o menos soterrada- acerca de la necesidad o no de un partido netamente conservador diferenciado del Partido Popular.

4.- “Ésta es la derecha”, se ha afirmado durante siglos; lo que venía a significar que una acción humana es ajustada a la realidad, algo adecuado, que corresponde a la naturaleza de las cosas. Y, ya situemos los orígenes históricos de la derecha en la bancada monárquica de la Cámara francesa o en la Reforma católica, existe un núcleo común a todas las derechas: una política y vivencia de VALORES (familia, valoración de la libertad personal, social y económica) apoyada en una concepción SACRA de la vida y el mundo; el pleno desarrollo del principio “más sociedad, menos Estado”; una valoración positiva de la propia tradición; cierto pesimismo antropológico/realismo; una concepción contrarrevolucionaria; la defensa y promoción de la unidad nacional.

5.- Para ser de derechas, ¿hay que ser católico? O, dándole la vuelta a la pregunta, ¿ser católico equivale a ser de derechas? En ambos casos no. Existen derechistas agnósticos, paganos, católicos por concepción filosófica o estética, protestantes; y encontramos católicos en el PSOE, IU, los nacionalismos… Pero estamos en España. Y España es inconcebible sin la tradición católica que la hizo; de modo que, también mirando al futuro, tal tradición debe ser contemplada y asumida de manera creativa, consciente y positiva.

6.- Vienen desarrollándose, en los últimos años en España pero también en otros entornos nacionales, nuevas formulaciones políticas, tanto doctrinal como organizativas (“movimientos transversales”, “política de los valores”), en las que, pese a no reclamarse derechistas, podemos sentirnos muy cómodos en ellas. Una realidad que no puede olvidarse y que, al contrario, debemos conocer con el objetivo de buscar una confluencia sectorial o política expresas.

7.- La cosmovisión derechista implican un ser y un estilo. Ser: que concretamos en una ética personal y social. Estilo: una presencia coherente en el mundo que puede estar acompañada de una estética. ¿Cómo unificar ambas dimensiones? Por medio de las virtudes de la honradez y patriotismo; dos virtudes “pasadas de moda” y que nos exponen a que nos den “tortas” por todos los lados y se nos asegure, por activa y por pasiva, que “estamos en la luna”. Pues no. Estamos en la tierra y con los pies en el suelo. Y muy en el suelo. Es más. Si algo es la derecha es REALISTA; no en el significado de “monárquico” (soy de derechas y republicano, ¿pasa algo?), sino en el de presentar un buen ajuste a la realidad y la naturaleza de la persona, la sociedad y el mundo. La derecha no es utópica. Bastantes utopías han masacrado a la humanidad, especialmente a lo largo del siglo XX, con el concurso y entusiasmo de las izquierdas.

8.- Si estamos en un escenario que no es exactamente el nuestro, si debemos actuar a la defensiva, ¿existen recetas mágicas que nos permitan transitar con facilidad por el mismo? No. Además, ese tránsito, no olvidemos la valoración positiva de lo difícil y lo heroico por la derecha, no debe eludirse. Pero existen algunas fórmulas que ayudan; verdaderas propuestas para una resistencia efectiva y humana: apoyarse en una compañía (asociación activa); cuidar la formación (especialmente, la lectura); práctica de un ocio creativo y militante; el recurso a Internet (que jamás debe degenerar en un fin en sí mismo); una militancia política; un empleo consciente y permanente del lenguaje como gimnasia mental y frente de batalla; una vivencia religiosa/ética que sustente toda la vida, incluida la militancia política.

9.- Una serie de interrogantes atraviesan nuestros ambientes: el Partido Popular, ¿defiende la identidad católica y al segmento de electorado derechista?; ¿es un partido con incidencia social o una mera oficina electoral?; ¿existe alternativa al “voto útil”?; ¿es el Partido Popular/Unión del Pueblo Navarro la “casa común” de la “derecha plural”? O, dándole la vuelta, el movimiento social derechista, ¿sabe hacerse valer ante el PP y los poderes públicos? A este conjunto de preguntas se han dado, básicamente, tres respuestas. Veámoslas brevemente.

1. No existe otra alternativa realista: pese a sus evidentes defectos, el PP es la casa común en la que los católicos sociales pueden sentirse más o menos representados. Además, sus políticas permiten el desarrollo de espacios de libertad que, desde otras opciones políticas, se niegan a la mismísima sociedad de la que formamos parte de una manera particularmente activa.

2.- No. Entrar en el Partido Popular es la manera de neutralizar los impulsos militantes y las sinergias de la derecha. En consecuencia, habría que trabajar fuera de PP/UPN, en el seno de unos crecientes movimientos sociales, y esperar mejores tiempos para la acción política expresa.

3.- No, pero en lugar de esperar hay que tomar la iniciativa y organizar, ya, un partido político claramente de derechas que agrupe a todas las sensibilidades derechistas que ya no se reconocen en PP/UPN.

Por nuestra parte, consideramos que, en las actuales circunstancias históricas y ante las tentaciones de disolución de nuestra identidad o de la formación de un partido netamente derechista, el Partido Popular/Unión del Pueblo Navarro son “casa común” de la “derecha plural”. Conscientes de muchas de sus carencias, tal concepción exige trabajar en varias direcciones: que la identidad católica social y el segmento de electorado derechista encuentren mayor acomodo y aceptación de sus propuestas (ganar presencia y representatividad real en PP/UPN); y transformar progresivamente este partido, desde dentro y desde los movimientos sociales autónomos, en estructuras operativas que faciliten e impulsen las presencias sociales vivas. Casi nada.

10.- Una propuesta de futuro, en unas líneas, desde la perspectiva anterior, para la derecha social española: trabajar hacia el fortalecimiento de un movimiento social estructurado que actúe sectorialmente y en diálogo con los partidos políticos y los poderes públicos –por sí o por medio de las plataformas transversales- haciendo valer su potencial electoral. Y son olvidar una tarea decisiva: generar una nueva clase política que se alimente de la vida social, la conozca, y la apoye. Y que le rinda cuentas. Demócratas, más que nadie: ni burocracias, ni caudillismos incondicionales.

11.- Una pregunta a la que cada uno debe responder: ¿qué es anterior y más importante, la política o la religión? Si respondemos que la política, en tal caso, la absolutizamos, convirtiéndola así en ideología (al igual que las sectas progresistas), con el consiguiente riesgo de dividir y limitar la realidad, al interpretarla. Una propuesta, por tanto, para creyentes, agnósticos y ateos: desacralizar la política; anteponer los valores de la persona, la razón y la libertad a las tentaciones de la política descarnada y de la ideología. En definitiva: concebir a la política como un medio; nunca un fin en sí mismo. Pero sin olvidar que la política puede determinar a la CULTURA social; de modo que no puede reducirse a una mera gestión macroeconómica y poco más. Una política al servicio de la sociedad y sus valores creativos y positivos.

Cuestiones pendientes.

Existen diversas cuestiones doctrinales, históricas y culturales que, a lo largo de la historia, han ejercido una atracción muy relevante en el devenir y los conflictos de las derechas española.

Únicamente las mencionaré, lo que en absoluto indica que deban ignorarse o darse por sentadas: confesionalidad del Estado; derecha versus revolución; democracia y revolución; derecha y liberalismo; ¿liberalismo político ≠ liberalismo moral?; posibilidad de una derecha revolucionaria; ¿ha existido una izquierda patriótica?; el patriotismo ¿patrimonio de la derecha?

Anexo. Propuestas de trabajo en equipo.

Dos propuestas de ejercicios en grupo para el debate, la reflexión y la participación. Objetivo: una tormenta de ideas que faciliten la toma de una conciencia crítica y creativa en el actual contexto histórico.

1.- Ejercicio de agudeza visual, que diría Forges: ¿Cómo identificar a un derechista acomplejado o desorientado (sin que nadie se ofenda, por favor)?

Cuando emplea alguna de estas expresiones:

+ “El discurso izquierdas/derechas está superado”.

+ “Defiendo una política de valores: y los valores están en todas partes. Hay de todo en todas partes”.

+ “Soy liberal, moderado… ¿de derechas, yo?, ¡que va!”

+ Y una expresión que apenas se utiliza: “soy apolítico”.

¿Son razonables tales afirmaciones? Temas de fondo a discutir y sopesar, entre otros: valor de los conceptos y los términos, la batalla cultural actual, valores y política, valores y antivalores, lo común de la ética cívica actual y la derecha, ¿es mala la política?, la crisis de las ideologías, diferencias entre ideologías y doctrinas.

2.- Psicodrama.

En tu lugar de trabajo, el “sociata” más plasta te aborda, amablemente y con la delicadeza que caracteriza a quien se cree en la “cresta de la ola” y te suelta, delante de afines y acomplejados: “¡explícame por qué los de Jiménez Losantos estáis en contra de la libertad y de que los homosexuales se casen y adopten niños! ¿Es que no tienen derechos como tú?”

Algunas posibles respuestas. Véanse los aspectos favorables y desfavorables de cada una de ellas. Una posible técnica: dividirse en dos grupos que defiendan, consecutivamente, una valoración positiva y negativa de cada respuesta.

a) “No confundas libertad con libertinaje. El ejercicio de la libertad requiere unos límites que, especialmente en el caso de los más débiles, deben ser protegidos. Nos referimos, particularmente, a los niños. A situaciones distintas debe responderse con regulaciones y respuestas jurídicas y sociales diferentes. Etc., etc.”

b) “¿Realmente sabes lo que opino? No me juzgues y déjame en paz. Y no me digas qué dice el Boletín Oficial del Estado (por El País)”.

c) “Aquí el único intolerante eres tú. En la Edad Media sería el primero en ocupar las filas de mirones entusiasmados de las piras incendiarias de herejes. ¿Has captado, tío?”

d) “En realidad deberías exigir el derecho a casarte con tu perro. Y redactar ya un buen testamento para que el pobre no quede desatendido a tu temprana muerte…”

e) Con una sonrisa, faltaría más: “Vete a la m…”

f) “Nos vamos a comer, hablamos de la vida de verdad, del trabajo, de los problemas de tus hijos y, a lo mejor, entramos en ese tema”.

Tomar conciencia de lo que somos, de lo que podemos ser, de nuestra capacidad de transformación. Y seguir trabajando. O empezar, según los casos. O hacerlo MUCHO mejor.

Revista digital Arbil, número 106, agosto de 2006

El PP, en el punto de mira de los ultraconservadores

El PP, en el punto de mira de los ultraconservadores

La plataforma ultraconservadora HazteOir.org ha iniciado una campaña contra el PP de Castilla y León por su apoyo a los matrimonios entre personas del mismo sexo. Desde su página web ha instado a sus internautas a manifestar al Partido Popular “su malestar” por presentar candidatos que no apuesten claramente por la familia.

Según HazteOir.Org, a raíz de las declaraciones de unos concejales populares de Castilla y León, quienes aseguraron estar dispuestos a celebrar bodas homosexuales, en contra del criterio de su partido y de la sociedad de la región, han iniciado una campaña contra el PP bajo el lema: ¿Defiende el Partido Popular de Castilla y León la familia?

Así, a través de su página web invitan a sus internautas a que manifiesten al PP “tu malestar” por presentar candidatos que no apuesten claramente por la familia.

Por las elecciones
HazteOir.org, conocida por estar en contra, entre otras cosas, del Estatut, de la política antiterrorista del Gobierno o de los métodos anticonceptivos, considera que esta actitud del PP de Castilla y León corresponde a la presión que estas ejerciendo “ideólogos y activistas del homosexualismo”, conscientes de que se están configurando los programas y las listas electorales para las elecciones locales y autonómicas.

Por ello, pide a sus seguidores que es el momento de pedir un “claro afianzamiento del PP” en la postura que manifestó en septiembre al interponer el recurso de inconstitucionalidad contra esta ley injusta, ya que no le parece “propio de políticos serios y confiables” aprovecharse del mecanismo de listas cerradas para actuar “contra los intereses y deseos de sus votantes”.

Las bodas gays
Y es que desde la polémica suscitada por la boda gay que ofició el pasado 29 de julio el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se ha reabierto en el seno del PP y en los sectores más conservadores de la sociedad el debate sobre la ley de matrimonios homosexuales.

Pero Gallardón no ha sido el único que ha ido en contra de los principios de su partido. Al menos cinco alcaldes del PP han oficiado matrimonios entre homosexuales en la Comunidad Valenciana, uno de los feudos de los populares.

A los juzgados
Por ahora, las discrepancias en el PP en torno a este asunto se han hecho presentes en los tribunales de justicia, ya que el presidente de la Plataforma Popular Gay, Carlos Alberto Biendicho, ha presentado en los juzgados de guardia de León una denuncia penal contra los diputados nacionales del PP Ángel Acebes, Jorge Fernández y Gabriel Elorriaga como supuestos autores de discriminación e incitación a la discriminación con agravante de homofobia.

Elplural.com, 8 de agosto de 2006

La Iglesia y los símbolos de la democracia

La Iglesia y los símbolos de la democracia

El oráculo del desgobierno, el diario El País, ha anunciado, con grandes alardes tipográficos, que en la nueva ley de memoria histórica el gobierno va a pedir a la Iglesia la eliminación de los símbolos franquistas en los templos y lugres de culto. Una vez más, los socialistas radicalizados quieren arrojar a la cara de la Iglesia una historia manipulada y manipuladora.

El mensaje subyacente es claro: la identificación entre Iglesia y franquismo es una de las claves de nuestro reciente pasado. El franquismo supuso la ruptura con una tradición de progreso y democracia, un proyecto de modernización, de talante público –la II República– y la Iglesia es hoy la única institución vigente que legitima y permanece en la obstinación de la ruptura del progreso. Al fin y al cabo, nada nuevo bajo el sol. Lo que el gobierno, incitado y excitado por sus socios radicales, está haciendo no es recuperar la memoria, sino recuperar los odios fraticidas.

Mientras la modernidad tuvo una obsesión permanente, manipular la historia, la postmodernidad se ha entregado a la manipulación de la naturaleza. Vivimos en el primer período de la humanidad en el que el poder político incide, decisivamente, en la naturaleza, interviene en ella, actúa sobre ella, la manipulada a ciencia y a conciencia. La característica definitoria del gobierno de Rodríguez Zapatero es no sólo que está en la más desacreditada modernidad –obsesión por la historia– sino que se ha entregada a la más despreciable postmodernidad –destrucción de la naturaleza dada– en su afán por estar a la cabeza del progreso de la transformación radical y redefinición de lo humano –legislación sobre el matrimonio, la familia, la vida–.

Durante los primeros años del siglo XX, el laicismo operante actuaba en un frente, a lo sumo en dos. Hoy los ataques disolventes de lo humano y de lo cristiano se perciben desde una estrategia global, en varios frentes y de muy variadas formas, modos y estilos. Estamos asistiendo a una agresiva sustitución moral frente a una adormecida conciencia social. La pretensión sistemática de remover el pasado, la nocturnidad y alevosía estival de confundir a la opinión pública con leyes de memoria, es una maniobra política para que olvidemos los verdaderos problemas.

La política sobre la historia del gobierno respecto a la Iglesia se basa en una serie de lapsus imperdonables. Olvidan a los mártires de la persecución religiosa, la destrucción de Iglesia y conventos, la saña anticlerical y antieclesial, la ideología marxista subyacente en el proyecto de no pocos de los que tuvieron en sus manos el gobierno de la II República. Pero también olvidan –y eso es lo más importante– el papel de la Iglesia en la consolidación y desarrollo de la reciente democracia. Por más que se empeñen los socialistas radicales, la Iglesia hoy no tiene más símbolos que los del Evangelio, que es constructor de humanidad, de bien común, de democracia. Mientras el gobierno socialista se empeña en recuperar los símbolos laicistas, y en hacerlos visibles, la Iglesia campea por el respeto y la comprensión de y con la historia.

No se puede reivindicar la II República y la memoria de las víctimas de un bando en la Guerra civil sin tener en cuenta que llevamos treinta años de democracia y que ha existido una Transición que aceptó una serie de convenciones y convicciones sobre cuál sería el papel de la historia reciente en la construcción de la sociedad civil. El arzobispo de Pamplona, monseñor Fernando Sebastián, ha recordado en una reciente entrevista que "la influencia que el cardenal Tarancón y los obispos que trabajaban con él para orientar la vida de la Iglesia y sobre todo, las actitudes sociales de los católicos según las enseñanzas del Concilio Vaticano II, fueron decisivas para que grandes sectores de los católicos españoles aceptaran la democracia, aceptaran la renuncia de una manera habitual de ver las cosas e hicieran el esfuerzo generoso de acomodarse a unos esquemas nuevos de vida y a un estilo, nuevo también, de presencia y de acción de la Iglesia en la sociedad y en la vida pública. La Iglesia española, por fidelidad a sí misma y por servicio al bien de España, renunció a su estatuto jurídico, presuntamente de privilegio (porque también tenía muchas servidumbres) y entró muy decidida y sinceramente en el nuevo estatuto de Iglesia libre en un Estado libre, contando exclusivamente con el ámbito de las libertades civiles para ejercer su propia misión, sin ningún especial apoyo o privilegio, acomodándose a los espacios de libertad de una sociedad democrática para desarrollar su vida y anunciar el Evangelio".

Palabras que bien pudieran alentar una ley de agradecimiento histórico a la Iglesia y de memoria de quien ha contribuido, decisivamente, a la democracia.

Por José Francisco Serrano Oceja

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 27 de julio de 2006

Liberales, masones y libertinos

Liberales, masones y libertinos

El profesor Juan Velarde daba a la imprenta, hace 25 años, un notable y muy original ensayo consagrado a estudiar la influencia ejercida por las figuras, o tipos ideales, de los libertinos y los masones en la génesis y el establecimiento del capitalismo.

Se publica ahora, con buen criterio y oportunidad, una nueva edición, corregida y ampliada, de esta obra singular y crítica, atrevida y polémica.

Afirmar que es éste un trabajo singular y crítico no acepta discusión. Aun moviéndose entre la soltura propia de un ensayo y el rigor académico característico del trabajo de investigación, constituye, ciertamente, un libro único en su género. Por varias razones: porque ha sido escrito por una mano que conoce el material que toca, que firma y asume sus tesis sin vanas reservas, y, en suma, porque sobran justamente los dedos de una mano para contar los trabajos que han abordado con pareja desinhibición y rigor la temática que nos ocupa.

Calificar la empresa, en cambio, de atrevida y polémica exige una precisión inmediata: por ejemplo, advertir que no empleamos dichos términos en un sentido pacato, pudibundo o estrecho. Ocurre que el texto que comentamos aborda una materia que, aun siendo sabrosa y relevante, tanto por lo que interesa a los estudios sociológicos como a la propia doctrina del liberalismo, suele ser esquivada u olímpicamente declinada, por no decir callada.

Ha quedado suficientemente establecido entre los analistas de la filosofía social, la historia económica y demás áreas del pensamiento práctico y la acción humana que en el nacimiento del capitalismo concurrieron tres fenómenos principales: el progreso tecnológico, la revolución científica moderna y el sistema político liberal-democrático. Parte, entonces, el profesor Velarde de algo ya asentado y ampliamente reconocido, pero no para quedarse allí, sino para dar un paso más.

El tránsito del Antiguo Régimen a la Era Moderna supuso una auténtica brecha histórica. Y un hecho tan fenomenal precisaba, para su desarrollo y culminación, de la concurrencia de circunstancias y actores muy variados, a veces insospechados o imprevistos, los cuales de ninguna manera pueden quedar excluidos del relato.

Avanzando desde el principio la perspectiva del asunto –el nacimiento del capitalismo y sus agentes–, el profesor Velarde declara sin rodeos: "Era muy difícil tener una visión completa de lo sucedido si se eliminaba la cuestión de los libertinos, así como también si se prescindía de la masonería" (página 17).

Max Weber, en el texto clásico La ética protestante y el espíritu del capitalismo, esclareció bastante la génesis de la mentalidad capitalista, sin la que no es posible comprender cómo llegó a consumarse el nuevo orden político, social y económico y sin cuya intervención, por lo demás, jamás se hubiese instituido. Las claves interpretativas allí expuestas remiten, en última instancia, a la religión, entendiendo que es alrededor de esta clase de paradigma práctico (del ethos, en su conjunto) como se ordena la conducta humana, pues no sólo de "pan y mantequilla" vive el hombre, ni de "pan y circo". El ascetismo y el puritanismo, para el sociólogo alemán, constituyen, pues, las energías espirituales que coadyuvaron en el origen del capitalismo moderno.

Acaso porque Weber concentró demasiado la mirada en el patrón cultural europeo (o, simplemente, alemán) del tema, el caso es que las tesis que postula están necesitadas de una decidida revisión, como la que, con gran fortuna, afronta el profesor Velarde en su ensayo. No puede, en consecuencia, extrañar que la figura de Benjamin Franklin, protagonista ilustre de la obra clásica de Max Weber, sirva de punto de arranque –o riguroso pretexto– en la obra contemporánea de Juan Velarde.

El prohombre de Filadelfia es un hombre encrucijada: "Por una parte, lleva con él más el espíritu del libertino que del puritano. Por otra parte, es masón" (página 34). Junto a Franklin, otras personalidades emblemáticas, compartiendo con él parejos atributos y no resultando menos decisivos en el desenlace de los acontecimientos, merecen su justa atención: Voltaire, Casanova, Mandeville, Madame de Pompadour, Quesnay, Mozart.

La personalidad y el talante de Franklin, "su libertinaje mental o doctrinal y su amor a la Naturaleza" (página 44), junto a los que demuestran sus compañeros de aventuras, son, sin duda, necesarios para explicar el espíritu del capitalismo y el alma del liberalismo, los cuales nacen y se reproducen, en efecto, con instituciones como la fisiocracia y la Revolución Industrial pero se encuentran encarnados a la vez en unos modelos humanos determinados.

Por lo que respecta a Werner Sombart, sus posiciones no son menos conocidas: la figura representativa del capitalismo es el burgués, y las fuerzas que accionan la economía moderna son la satisfacción de necesidades y el lucro. En los afamados textos El burgués. Contribución a la historia espiritual del hombre económico moderno y Lujo y capitalismo expone con detalle la razón de ambas resoluciones.

Como ocurría con Weber, Sombart es objeto asimismo de justo juicio crítico por parte de Juan Velarde. La posibilidad de enriquecimiento representa, ciertamente, una condición necesaria para la liberación material de los individuos, pero no lo son menos la energía espiritual, la fuerza y la disposición de ánimo.

El acceso a la riqueza favorece la ruptura de los lazos que frenan la expresión libre de los deseos humanos, pero para que dicho efecto se produzca plenamente deben concurrir, asimismo, intencionalidad, conciencia y voluntad. Estímulos como el beneficio y el lucro incitan y mueven, sin duda, las reformas que conducen al capitalismo, mas otros móviles poderosos, como el principio del goce, la búsqueda de bienestar y el espíritu de aventura, no pueden ser dejados de lado.

En este sentido, no cabe entender la actitud y las acciones del libertino como muestras de vulgar disolución de las costumbres, tampoco interpretar las obras literarias que las glosan como ligeros productos de diversión o evasión: "Desde el siglo XVIII –afirma el profesor Velarde– el libertino es un prototipo del burgués, que además procura que el capitalismo liberal sea el sistema socioeconómico que prevalezca" (página 138).

Caricaturizar o demonizar al francmasón como un perverso conspirador supone un error no menos garrafal. Las logias, como los salones barrocos animados por elegantes e inteligentes madames, los ateneos literarios y las sociedades gastronómicas o de economistas, entre otros espacios de civilidad y encuentro de gentilhombres y desembarazadas damas, no justifican por sí solos el nacimiento del espíritu del capitalismo. Mas sin su intervención, éste se hace incomprensible e irrealizable.

El establecimiento de la modernidad y el liberalismo exige la participación de espíritus libres y abiertos, personas que ordenen sus afectos, intereses y acciones de acuerdo con la naturaleza humana y los nuevos tiempos. Hablamos, entonces, de unos personajes y tipos humanos que son "muestra perfecta de esta mezcla de liberalismo, aventurerismo, masonería y alta aristocracia" (página 176). El capitalismo florece en un terreno previamente cultivado por una disposición al buen vivir, sobre el que marchan con desenvoltura gentes emprendedoras y, sin duda también, osadas. O sea: atrevidas y audaces.

Sin embargo, este estado de cosas cimentado en los siglos XVII y XVIII se tuerce en el XIX. En la nueva centuria la figura del libertino queda convertida en florido dandi, cuando no en grosero licencioso. Por su parte, el aliento de la masonería –universalista, que aspira a la fraternidad entre los hombres, "liberal en lo económico" (página 208), fruto de librepensadores– sucumbe al empuje de las tendencias socialistas, siguiendo así la "marcha universal hacia el socialismo" de la que habló Schumpeter. "El liberalismo se tiñe cada vez más profundamente de socialismo", recapitula, por su parte, Juan Velarde.

Franklin, Casanova y Kipling ceden el testigo a François Mitterrand, a Kim Jong Il y a la Iglesia de la Cienciología. Toda una demostración de progresismo. Nada más decadente.

Juan Velarde Fuentes: El libertino y el nacimiento del capitalismo. La Esfera de los Libros, 2006; 232 páginas.

Por Fernando R. Genovés

Libertad Digital, suplemento Libros, 28 de julio de 2006

El Reino Unido lucha contra la circuncisión femenina

Sacdiya Husein Ali tenía siete años cuando en su Kenia natal la llevaron a una casa donde fue agarrada contra un colchón por 10 mujeres que le separaban las piernas mientras otra la cortaba con una navaja.


Ali es una de los casi tres millones de mujeres y niñas que sufren una mutilación genital femenina cada año.

Esta práctica, también conocida como circuncisión femenina, supone la amputación parcial o total del clítoris. Normalmente es llevada a cabo por una mujer mayor, sin preparación médica, usando desde tijeras a tapas de envases de lata o pedazos de vidrio y sin aplicar anestesia o antisépticos.

La ablación, que tiene siglos de antigüedad, se realiza principalmente en África, pero ahora está siendo introducida en países occidentales por los inmigrantes.

"La circuncisión femenina es un gran problema en el Reino Unido", dijo Ensharah Ahmed, encargada de desarrollo comunitario en la Fundación para la Salud, el Estudio y el Desarrollo de las Mujeres, con sede en Inglaterra.

Forward estima que hay alrededor de 279.500 mujeres viviendo en Gran Bretaña que han padecido esa práctica, y otras 22.000 jóvenes menores de 16 años corren el riesgo de sumarse a ellas.

Este año la policía de Londres lanzó una campaña de concienciación al principio de las vacaciones estivales, un periodo en que consideran que es más probable que las mujeres que realizan la circuncisión lleguen a Gran Bretaña, o que las familias envíen a sus hijas a sus países de origen.

UN CRIMEN DE AMOR

La inspectora Carol Hamilton del Comando de Abuso Infantil de la policía de Londres dice que es difícil enfrentarse a lo que ella denomina un "crimen de amor", ya que las responsables creen que hacen lo correcto para sus hijas.

Tradicionalmente se realizaba para dar estatus y honor o porque era un requerimiento religioso. También se usaba para controlar el deseo sexual de una mujer y reducir la posibilidad de promiscuidad en el matrimonio.

Sin embargo, puede desfigurar, causar dolor extremo, secuelas psicológicas, esterilidad e incluso matar.

Una ley promulgada en 2003 declaró ilegal que los residentes en el país lleven a cabo esta practica y quienes incumplan la norma se enfrentarán a penas de hasta 14 años de cárcel.

"La mayoría de las comunidades dicen que es necesario, que es algo que necesitan para proteger su identidad cultural ahora que viven en otro país", dijo Hamilton a Reuters. "Pero en realidad es una tortura física y emocional para las niñas. Va en contra de los derechos humanos y necesitamos hacerle frente, pero debemos hacerlo lentamente".

Los líderes religiosos se oponen también a la ablación, especialmente en las mezquitas, donde los imanes estaban molestos porque se realizase en nombre del Islam.

Minuto Digital, 7 de agosto de 2006

Dios está ganando

Dios está ganando

A pesar de las previsiones, la religión no se desvanece en el mundo moderno,

NUEVA YORK, sábado, 29 julio 2006 (ZENIT.org).- Lejos de desvanecerse a la sombra de la modernidad y la prosperidad, el fervor religioso, de hecho, está aumentando. Este es el tema de un artículo, «Why God is Winning» (Por qué Dios está ganando), publicado en el número de julio-agosto de la revista Foreign Policy.

Los autores, Timothy Samuel Shah y Monica Duffy Toft, explican que una de las confirmaciones más recientes de sus tesis ha sido la victoria el pasado enero en las elecciones palestinas del Partido Hamas.

Tras las elecciones, un seguidor de Hamas reemplazó la bandera que ondea sobre el parlamento con un estandarte proclamando a Mahoma. Poco después, las violentas protestas en muchos países sobre la publicación de las viñetas que caricaturizaban a Mahoma proporcionaron más evidencias de la fuerza del fervor islámico.

Esto no ha sido sólo un incidente aislado, mantienen Shah y Toft. «Voces clamando por la autoridad trascendente llenan los espacios públicos y ganan contextos políticos claves», afirman.

La política inspirada en la religión ha jugado un importante papel en situaciones como la lucha contra el apartheid en Sudáfrica y la victoria de los nacionalistas hindúes en India en 1998.

En Estados Unidos, los evangélicos han jugado un creciente e importante parte en las elecciones en los últimos años. «La democracia está dando a los pueblos del mundo su voz, y ellos quieren hablar de Dios», observa el artículo.

El fortalecimiento de la religión está teniendo lugar al mismo tiempo en que la democracia y la libertad se extienden por el mundo. La apertura de procesos políticos en países tales como India, Nigeria, Turquía e Indonesia durante la pasada década ha llevado una mayor influencia de la religión en la vida política.

Una tendencia similar está teniendo lugar en cuanto a la vida económica. Aunque la pobreza es todavía un grave problema en muchos países, a un gran número de personas les va mejor en términos económicos. Pero cuando la población del mundo se ha vuelto más rica y más educada no ha dado la espalda a Dios. Un caso a propósito es el rápido desarrollo económico en China, acompañado de un fuerte crecimiento de las creencias religiosas.

Citando datos de la World Christian Enciclopedia, el artículo de Foreign Policy apunta que los dos credos cristianos más importantes – el catolicismo y el protestantismo – y las dos mayores religiones no cristianas – el Islam y el hinduismo – han aumentado su proporción en la población mundial en el año 2000, si se compara con un siglo antes.

Las cuatro religiones juntas sumaban el 50% de la población mundial al comenzar el siglo XX. Esta proporción ha subido al 64% al comenzar el siglo XXI, y podría subir hasta cerca del 70% en el 2025.

Neo-ortodoxia
Pero el despertar religioso no está distribuido, apuntaban Shah y Toft. «El despertar religioso de hoy es menos una vuelta a la ortodoxia religiosa que una explosión de ‘neo-ortodoxias», sostienen.

Estas religiones tienen en común la capacidad de organizarse bien y de tener cierto sentido político. Son rápidas también a la hora de utilizar nuevas tecnologías para llegar a los creyentes y trasladar su número al poder político. Este ha sido el caso de las organizaciones hindúes en India, de la Hermandad Musulmana en Egipto, de Hamas en los territorios palestinos y de los pentecostales en Brasil.

Preocupa, no obstante, que tales grupos puedan ser demasiado extremistas en sus puntos de vista y puedan provocar también conflictos civiles. Pero aunque haya aspectos negativos en algunas aplicaciones del fervor religioso, la religión ha jugado un papel positivo en el apoyo a la democracia y a los derechos humanos en muchos países.

Shah y Taft explicaban esta afirmación en una entrevista en la página web de Pew Forum on Religion and Public Life. En el texto, con fecha 18 de julio, observan que, en los últimos años, la atención se ha centrado en el Islam. Sin embargo, no es sólo una cuestión islámica, y es necesario entender la cuestión islámica en el contexto más amplio de la religión en el mundo.

También admitían que algunos países occidentales, entre ellos las naciones europeas, Canadá y Japón, son bastante seculares. Incluso así, los debates religiosos y los diversos grupos todavía juegan su papel en estos países. En Europa, por ejemplo, muchos debates recientes sobre temas como la entrada de Turquía en la Unión Europea o la inmigración, tienen que ver con el Islam o el papel de la religión en la identidad europea.

Al intentar explicar el auge actual de la religión, Shah y Taft opinan que comenzó un cambio a últimos de los sesenta que se aceleró en los setenta y ochenta. En el mundo en desarrollo, los líderes e ideologías seculares que prometieron progreso comenzaron a fallar. Este fue el caso, por ejemplo, tanto de Egipto como de Irán.

La derrota subsiguiente del comunismo soviético aceleró este proceso, creando un vacío que los grupos religiosos podían llenar. Además, en los últimos tiempos, algunos líderes religiosos «proféticos», desde Juan Pablo II a figuras islámicas, han ejercido un alto grado de autoridad e influencia sobre sus seguidores. La movilización de los creyentes en Estados Unidos ha sido también un importante factor de influencia en la vida política y social, con consecuencias tanto dentro como fuera de Norteamérica.

Sin embargo, hasta hace poco tiempo los analistas daban poco peso al papel de la religión en la política. Esto ha cambiado actualmente y tanto los círculos académicos como los gobiernos se toman la religión de forma más seria.

Resurgir mundial
Otra visión de la religión en el mundo moderno la daba Ronald Inglehart, director de World Values Survey, y profesor de la Universidad de Michigan. Está disponible también en la Pew Web una trascripción de una entrevista a Inglehart en el National Press Club, el 8 de mayo. Se está llevando a cabo una encuesta sobre valores, la quinta, cuyos resultados ser publicarán el año próximo.

Inglehart subrayaba la complejidad de la situación con respecto a la religión. En muchos países la religión está en declive. Pero, continuaba, «hoy hay más personas vivas con creencias religiosas tradicionales que nunca antes en la historia, y son un porcentaje mayor de la población mundial del que eran hace 20 años».

Ha habido secularización debido a los cambios económicos, aunque Estados Unidos puede ser una excepción a este proceso. Pero la secularización tuvo lugar principalmente en el periodo de la industrialización, y todavía avanza en algunos países. Esto ha llevado al declive de la religión en muchos países y al debilitamiento de las religiones establecidas. En muchas naciones occidentales, por ejemplo, ha descendido la asistencia a la iglesia.

No obstante, la situación ha cambiado en las sociedades post-industriales o basadas en el conocimiento. En estos países hay un debate creciente sobre temas relacionados con los valores religiosos, como por ejemplo la cuestión del matrimonio del mismo sexo.

Así, aunque las iglesias tradiciones puede que todavía se enfrenten a muchos desafíos, hay un mayor interés por las cuestiones espirituales entre la población. Las cuestiones de cultura y religión, por tanto, tienen un peso mayor en el mundo de hoy.

Inglehart también precisaba que hay una notable diferencia entre los países económicamente avanzados y los países en desarrollo. El nuevo interés en la religión en los países desarrollados es diferente en el hecho de que aceptan menos la autoridad y está ligado a lo que se denominan creencias new age. En los países en desarrollo, sin embargo, hay considerablemente más énfasis en la religión tradicional y esto no ha cambiado en los últimos años. De hecho, no se están secularizando y ponen más énfasis en la religión tradicional.

Esta divergencia en las actitudes religiosas es una posible fuente de conflictos, observaba Inglehart. Conflicto que no es inevitable, pero hay una línea potencial dentro de la cual puede ocurrir. De este modo la globalización no ha traído consigo una mayor conformidad y convergencia en términos de valores culturales y religiosos. Una situación que sin ninguna duda se estudiará en profundidad en los próximos años.
ZSI06072902