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Políticamente... conservador

Por primera vez, quien anuncia el fin del mundo no es un profeta

Por primera vez, quien anuncia el fin del mundo no es un profeta

Se trata uno de los arabistas norteamericanos más prestigiosos, Bernard Lewis. El "apocalipsis" del que habla no es el mismo de la Biblia, pero podría estar a la vuelta de la esquina.


El pasado miércoles se publicaba una Tercera de ABC (reproducción del artículo de The Wall Street Journal), que recogimos en nuestra diaria Revista de Prensa, en el cual el arabista norteamericano Bernard Lewis, profesor emérito en la Universidad de Princeton, advertía de los riesgos que corría el mundo el día 22 de agosto.

"Nuestro" 22 de agosto. Porque en el calendario islámico, este año esa fecha corresponde al 27 del mes de Rayab del año 1427, noche en que se conmemora el vuelo nocturno de Mahoma, a lomos del caballo Buraq, hasta la "mezquita más remota" (Jerusalén), y luego hasta el cielo y de nuevo hasta la tierra.

Según este especialista en Oriente Próximo, en esa fecha el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, podría estar preparando "el fin apocalíptico de Israel y, si es necesario, del mundo".

Al día siguiente, la policía británica abortaba un atentado inminente de corte realmente monstruoso: la destrucción en pleno vuelo de un número aún indeterminado de aviones, en mitad del Atlántico y mediante el empleo de armas químicas (líquidos explosivos introducidos como equipaje de mano).

Apocalipsis, ¿en qué sentido?

Aunque muy respetado en ámbitos académicos, Lewis comenzó a ser conocido para el gran público a raíz del 11-S. Los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York coincidieron con la aparición de su libro más popular: ¿Qué ha fallado? El impacto de Occidente y la respuesta de Oriente Próximo (editado en España por Siglo Veintiuno en octubre de 2002). En él estudia las razones por las cuales las sociedades árabes de predominio islámico, que en tiempos tuvieron un grado de civilización parejo al occidental, en un momento dado se estancaron. Y cómo ciertas corrientes musulmanas culpan a Occidente de ese atraso y buscan una salida en la pureza del Corán, desarrollando una mentalidad victimista y paranoide que está en la raíz del terrorismo fundamentalista.

Que no encontraría, por tanto, razones en la opresión política o la pobreza, sino en el fanatismo religioso. Quizá el ejemplo más claro está en los autores de los atentados del 7-J en el Metro de Londres, o en los que iban a ser asesinos de masas en el complot desarticulado esta semana: una veintena de jóvenes de nacionalidad británica, nacidos en el Reino Unido aunque de origen paquistaní, y de clase media. Y dos de ellos, ingleses "puros" recientemente convertidos al islam.

Aunque Lewis refería su artículo a la "visión apocalíptica del mundo de los actuales gobernantes iraníes", esa visión reside también en "el complejo de suicidios o martirios que afecta a algunas zonas del mundo islámico actual, sin parangón en otras religiones y tampoco, de hecho, en el pasado islámico". En virtud de todo ello, a Ahmadineyad no le importaría que Israel destruyese Irán después de un ataque nuclear iraní contra Israel: la destrucción tiene un valor en sí porque mientras "a las víctimas infieles, es decir, a las no musulmanas, les espera un merecido castigo en el infierno, los musulmanes serán enviados directamente al cielo", explica el profesor.

O los destruimos, o nos destruyen

El diario El Mundo entrevista este sábado a Lewis sobre esta misma cuestión, aunque la abre más allá de Irán y de su cada vez más cercano acceso a la bomba atómica.

Para el estudioso norteamericano está claro que "los terroristas de Al Qaeda, Hizbulá, Irán y Siria se han unido para urdir un plan único y apocalíptico cuyo objetivo es acabar con Israel y Occidente". Y el problema está en que "nuestros enemigos son hombres resueltos y sin escrúpulos, completamente volcados en su voluntad de destruirnos. Ellos creen en sí mismos y en lo que están haciendo, mientras que nosotros carecemos de esa convicción. Estamos pagando la crisis moral de Occidente con una mezcla explosiva de corrección política, complejo de culpa liberal y multiculturalismo. Me refiero, sobre todo, al caso de Europa".

Y se muestra partidario de liberar a los pueblos subyugados por el fundamentalismo de sus "tiranos" y "regímenes autocráticos": "Créame, tenemos que liberarlos, porque si no, nos destruirán".

Desde luego, con el complot desarticulado por la policía británica pocas horas antes de ponerse en marcha, lo intentaron. No es el Apocalipsis de la Biblia, pero a quienes cayeran en él ¿qué les importa la diferencia?

El Semanal Digital, 12 de agosto de 2006

Estamos atrapados entre una derecha cobarde y una izquierda ignorante

Estamos atrapados entre una derecha cobarde y una izquierda ignorante

El fracaso de las derechas no es sólo organizativo, sino intelectual y espiritual. Rajoy no puede ser cobarde ni conservador para vencer a un Zapatero que ya tiene su Prestige en Galicia.


El pasado sábado, mientras Galicia empezaba a arder y Zapatero seguía tomando el sol, tuve la oportunidad de hablar durante unos minutos ante un grupo de navarros de la Montaña. Gente endurecida por la presión terrorista de ETA, por la manipulación partidista de unos y por la desidia oficial de los otros. Pero españoles de una pieza, conscientes del problema fundamental de la España de hoy, que no es la política, ni la miseria moral, ni la indigencia exterior, ni los apátridas interiores, ni el pobre Zapatero, sino, sencillamente, la cobardía.

Y es que somos cobardes. Cuando intuimos parte de la verdad sobre la crisis de España, cuando vemos las raíces de lo que se nos avecina, nos da miedo. No importa si votamos a un partido, a otro o a ninguno, porque lo realmente grave es que nos escondemos. Tenemos al menos la tentación de huir de la realidad, de cerrar los ojos, de buscarnos un paraíso artificial, un mundo imaginario, utópico o ucrónico, para no afrontar la realidad. Siempre hay una ficción, una ensoñación, un pasado imaginado o ajeno, una presunta lealtad fosilizada, un enemigo de fantasía, una sutileza ideológica, una querella personal, una familia, un negocio, un bar de copas o una discoteca donde escondernos del deber. Porque abrir los ojos a los problemas reales de la patria nos obligaría a actuar con realismo en la España de 2006.

Así las cosas, la cobardía es el vicio más peligroso para los españoles que son conscientes de los males de España y son contrarios a ellos, la derecha. Y la ignorancia de esos males es el vicio más característico de la izquierda de buena fe, que también existe. De la izquierda y la derecha de mala fe –los pancarteros ambidextros del Prestige y de una mal llamada paz, que hoy callan ante los incendios o invierten sus argumentos para Líbano- hablaremos otro día.

Sin miedo a las palabras

¿Derecha? ¿Izquierda? ¿Tienen aún sentido esas palabras? Desde un punto de vista histórico, la "izquierda" ha sido en los dos últimos siglos la fuerza que en cada momento ha impulsado la destrucción del orden –tradicional- y su sustitución por los principios modernos, ilustrados y revolucionarios. Y la "derecha" ha sido el conjunto de fuerzas (nótese el plural) que se han opuesto a esa voluntad de la izquierda, rechazando en todo o en parte los sistemas, ideas, elementos y política de la modernidad. Así que ha habido diferentes "derechas", superpuestas, enlazadas, mutuamente enfrentadas, según los tiempos y los modos de su lucha contra los efectos de la modernidad. Ha habido muchas derechas políticas, llamándose así o no, y diferentes derechas ideológicas y metafísicas, que no son una mera ficción interna del modelo político actual.

Las derechas han acertado en parte en sus diagnósticos espirituales e intelectuales del proceso revolucionario y antiespañol; han fracasado a menudo en su acción política, social y cultural; pero precisamente de cada uno de esos fracasos ha surgido un nuevo haz de derechas, dado que cada paso de la izquierda genera nuevos resistentes y nuevos descontentos. Los politólogos no nominalistas llaman a eso "derecha". Por cierto: un signo claro de la cobardía derechista que nos ocupa es que nadie o casi nadie se reconoce en la palabra "derecha", como si estuviese contaminada o como si pese a su imperfección hubiese una mejor. Sea pues, no es grave, las palabras preocupan más que su significado sólo a los dogmáticos: no la utilicemos si prácticamente no es conveniente, pero saquemos los colores a quienes huyan de ella sólo por comodidad personal, si no es por ignorancia.

Una lucha que no cesa, salvo si se huye de ella

Así que el fracaso de las derechas españolas no es sólo organizativo, sino antes de eso intelectual y espiritual. Todo movimiento social que se oponga a la revolución moderna será una "derecha", de entre las muchas posibles. Ahora bien, la modernidad ha tenido lugar. El ciclo revolucionario iniciado en lo espiritual con el güelfismo, en lo cultural con el Renacimiento, en lo religioso con la Reforma, en lo político con la Revolución Francesa y en lo económico con la Revolución Industrial y el liberalismo nos ha dado siglos de sangre y sufrimiento por un lado, y de progreso por otro. Sus valores hoy imperan. No se trata ya de un cambio político, sino de un cambio radical que hace de todos nosotros, sean cuales sean nuestras convicciones, hombres en todo o en parte modernos. No podemos fingir que los revolucionarios -Gregorio VII, Maquiavelo, Martín Lutero, Robespierre, Adam Smith, Lenin- no han existido, no han condicionado lo que hoy somos o pueden ser aún hoy combatidos como si no hubiesen triunfado. Somos hijos de la modernidad, incluso quienes desearían otra cosa.

Para Werner Sombart la modernidad implica un determinado tipo psicológico al que el capitalismo ha permitido predominar. Pero el egoísta, egocéntrico, ególatra (dicho sea sin matices negativos: de eso se trata en la cultura de la razón individual y del beneficio individual) siempre ha existido. Para André Gide, podía haber burgueses tanto entre los nobles como entre los obreros. El hombre moderno se reconoce por el nivel de sus pensamientos. Es ajeno a la gratuidad, al desinterés, a todo lo que no puede llegar a entender, o a calcular. Para Gilles Lipovetsky, la acción conjunta del Estado moderno y del mercado (que históricamente han sido aliados y no adversarios, contra la vulgata liberal) ha dado lugar al tipo de sociedad en el que el hombre individual se toma a sí mismo por fin último y existe sólo para sí. He ahí una verdad auténticamente exportable.

La derecha no puede ser ni cobarde ni conservadora

En la medida en que la izquierda alcanza sus objetivos se convierte en conservadora, y la derecha, en la medida en que deja de tener posiciones que conservar se torna revolucionaria en nombre de los principios permanentes que defiende. Hasta ahora, en España, una cierta derecha ha sido conservadora porque tenía más que conservar, pero estamos viviendo un punto de inflexión a partir del cual las derechas o aceptan el desafío de ser modernas y revolucionarias o tendrán que resignarse a no existir, a vagar en el limbo de los ensueños y a reducirse a ser tropas auxiliares de la izquierda triunfante.

La valentía necesaria en la derecha empieza por aceptarse a sí misma, si no en el nombre –realmente insignificante pese a su vigor histórico obvio- sí en el contenido, complejo y contradictorio. Tomando una idea de Filippo Ceccarelli, la "derecha" es esa acumulación compleja de liberales e intervencionistas, de proamericanos y antiamericanos, de europeístas y nacionalistas, de católicos tradicionales, anticlericales, laicos y paganos, de moderados y de integristas, de güelfos y gibelinos, de tradicionales y progresistas. Un sujeto para algunos imposible e indefinible, que causa más miedo a sus propios componentes –especialmente a los que niegan serlo, claro- que a la izquierda. Un sujeto que tenga como meta no el regreso, sino la superación, y que en vez de manejar viejas colecciones de lugares comunes sea valiente al articular las "nuevas síntesis" de las que viene hablando Marco Tarchi. Un sujeto necesario.

No todos son cobardes, ni ignorantes

La cobardía en la defensa de un principio es la mejor ayuda en su destrucción. Negarse a aceptar que la situación es de una determinada manera sería, por ejemplo, intentar hacer política en España sin conocer las características del sistema político y social, el nombre de los gobernantes o la historia del país. Cobardía, al fin, porque la consecuencia sería la inacción, el abandono de posiciones, la traición a los compañeros de trinchera. Y así la cobardía de unos reforzaría la ignorancia de otros y la habilidad de quienes impulsan la destrucción por principio.

Lo más curioso es que en las calles está más viva que nunca esa "derecha social española" de la que hablaba Juan Ramón Calero en 1985, "es decir, la de cuantos creemos que la persona es más importante que la sociedad y ésta más que el Estado". Mientras que algunos de los que se suponían más capaces, informados y formados huyen con distintas excusas de los tiempos recios que decían anhelar, la gente normal resiste, aunque sea por instinto. Ya saben ustedes, comunidad viva, como la resistencia españolista en algunas zonas de Navarra.

Tengo un amigo que en breve va a escribir "Cómo ser de derechas y no morir en el intento" y otro empeñado "En busca de la derecha perdida". Ambos usan sin pudor la palabra maldita, y ambos desean superar esa mecanización y esa soberbia que J.R.R. Tolkien consideraba definitorias del mundo moderno. Porque no todo empeora, y ahora toca construir, dejando atrás las ruinas y quienes se aferren a ellas. Toca superar, y no negar evidencias, porque estamos más que sobrados de miedos y de ignorancia.

Pascual Tamburri


El Semanal Digital, 11 de agosto de 2006

Bashir Gemayel, un cedro con madera de cruz

Bashir Gemayel, un cedro con madera de cruz

Bashir nunca fue olvidado por la comunidad maronita libanesa. Nacido el 10 de noviembre de 1947 en Beirut, Bashir Gemayel fue el pequeño de una familia de seis hermanos. Su padre Pierre Gemayel fue uno de los principales dirigentes políticos de la comunidad cristiana maronita del Libano. Fundador del Kataeb o la Falange libanesa, partido católico que defiende las peculiaridades de la cultura maronita libanesa. El nombre fue adoptado por la simpatía que el viejo Pierre tenía por el ideal joseantoniano de la Falange española.

El joven Bashir estudió en el colegio Nuestra Señora de Jamhour y después en el Instituto Moderno Libanés. En 1962 siguió los pasos de su padre y se integró en la sección estudiantil de la Falange. Seis años después Bashir se convertirá en uno de los líderes estudiantiles que defenderá en polémicos coloquios universitarios la neutralidad libanesa frente al conflicto que enfrenta a palestinos con israelíes. En aquel momento, el pequeño país del cedro había acogido gran número de refugiados palestinos. Sin embargo, las organizaciones armadas de éstos atacaban las posiciones norteñas de Israel planteando problemas a la neutralidad libanesa. Pero este conflicto dividirá al país, las izquierdas del país, defensoras de un alineamiento político con los refugiados palestinos y los nacionalistas, entre los cuales estaba el Kataeb, favorables a la neutralidad y a la prohibición de los ataques armados palestinos desde el Líbano.
En 1970 Bashir Gemayel fue víctima de un secuestro durante ocho horas por activistas palestinos por su postura contraria al apoyo sin condiciones con la OLP. El hecho influirá bastante en su posterior actividad política. En ese mismo año el hijo de Gamal Abdel Nasser, presidente del gobierno egipcio y principal líder de la causa árabe, invitó al joven maronita a visitar el país del Nilo, quedando impactado por la personalidad del Rais.
En 1971 Bashir conseguirá licenciarse en derecho y dos años después lo hará en Ciencias Políticas. Ambas carreras realizadas en la Universidad San José de Beirut. Después estuvo en Dallas (Texas) donde se graduó en la American and International Law Academy. Hasta 1975 Bashir abrirá un bufete en Beirut Oeste. No obstante, de manera paralela fue nombrado inspector de las Fuerzas Regulares Falangistas, milicia armada del partido. En 1974 fundó la escuadra BG formada por estudiantes universitarios para la protección de la comunidad maronita ante los ataques armados de los palestinos.
En 1976 fue nombrado vicepresidente del Consejo Militar del Kataeb, pero a la muerte del presidente William Hawi, lideró la unificación de las Fuerzas Libanesas frente a la invasión siria del país, siendo apresado por un corto tiempo por las autoridades militares sirias. Al año siguiente se casaba con Solange Toutoungi, cuya unión pronto se verá premiada con el nacimiento de su hija Maya y escribe "Cien días de Guerra", un libro contrario a la presencia siria en Líbano al bombardeo de los barrios cristianos de Beirut. Pero en 1980 cuando nace su segunda hija Youmna, su hija Maya muere a consecuencia de un coche bomba puesto contra su padre. En ese mismo año Bashir unifica las fuerzas militares del sector este de Beirut, zona bajo control cristiano.
En 1981 visita los Estados Unidos donde departirá en numerosas conferencias la defensa del Líbano en sus terribles circunstancias de guerra civil. Al año siguiente, preocupado por su país, organizó la primera conferencia internacional de solidaridad con el Líbano. 1982 se convierte en un año de fuerte influencia para Bashir y su país, nace su hijo Nadim y el país es invadido por las fuerzas israelíes. En una rápida operación de ocupación, los israelíes ocupan el sur del pequeño país y llegan hasta Beirut, donde expulsarán a los palestinos de la OLP en dirección al lejano Túnez. Sin embargo, el castigado país encerrado en una guerra civil y ocupado por su dos vecinos decide el 23 de agosto, a través del parlamento libanés elegir a Bashir como presidente de la república libanesa.
Las esperanzas abiertas por la elección del joven líder maronita para la más importante magistratura del país, quedó cerrada el 14 de septiembre del mismo año cuando el cuartel general del Kataeb situado en el barrio de Achrafieh fue destruido por una bomba que mató a treinta y cinco falangistas y al propio presidente Bashir Gemayel.
Sin embargo, a pesar de su muerte y su sustitución por su hermano Amín, Bashir nunca fue olvidado por la comunidad maronita libanesa por sus numerosas fundaciones. Campamentos para jóvenes, la construcción del aeropuerto Hamat, la Radio Libre del Líbano, el Socorro libanés para los niños de la guerra, la televisión de las fuerzas libanesas, la Asociación Cultural libanesa, el comité comercial de Achrafieh, el comité de fiestas de Achrafieh... diferentes actividades que ahondaron en organizar la sociedad libanesa en un sentido católico maronita y que convirtió a Bashir en uno de los hombres de mayor talla de la historia del Líbano.

J.L.O.M.

 

Revista Digital Arbil, Nº 51

Enseñar las bragas es una ordinariez

Enseñar las bragas es una ordinariez

Hay algunas razones por las que no me gusta el verano. Una de ellas es que parece que todo el mundo siente un enorme placer por mostrar su ordinariez y su vulgaridad, como si alguien hubiera dado permiso para ser zafio hasta el extremo. Quizás sea que estamos hartos de tener una apariencia determinada ante jefes o clientes y aprovechamos para vengarnos cuando llega el verano.

Y conste que no me refiero a esos turistas indecentes que van por calles, museos y catedrales con barba de varios días, camiseta (sin mangas y sudada: “Fiestas de la siega 1995. Castrillo de Pinofuente. Viva la Virgen”), y mostrando groseramente en su cintura una riñonera de plástico y el teléfono móvil de última generación, mientras del cuello exhibe una cámara de vídeo “top total”. Bueno, sí, también me refiero a ellos y a la necesidad que experimentan de enseñar a todo el mundo lo ricos y poderosos que son y su dominio de las últimas tecnologías. Y eso que no me he referido al reproductor MP3 que llevan colgando de las orejas.

Lo de la ordinariez va por todos ellos y también por aquellas personas que supongo encuentran un placer íntimo e indescriptible en enseñar la ropa interior. Casi siempre son señoras o aspirantes a serlo algún día, aunque a veces es excesiva aspiración para ellas. A servidor le parece que la ropa interior lleva ese nombre por algún motivo justificadísimo que la jumentud actual desconoce. Me parece de lo más antiestético, antierótico y antinatural, además de ser del peor gusto, que se vayan mostrando por calles y plazuelas los tirantes del sujetador. Moderno puede que sí, moderno puede que lo sea, pero feo....... ¡¡¡un porrón!!! Y anda que no hay medios para solucionarlo, pero para qué, si es moderno!!!

Lo de las bragas.... también muy moderno, eh, joé que si es moderno, lo difícil es salir a las calles y volver sin haberle visto las inmundicias a más de una señora.... Y cuidao que se ponen bragas llamativamente feas y vulgares aquellas que se empeñan en enseñarlas a todo tren.... porque parece que hay cierta insistencia en que el mal gusto (A veces me pregunto si estas dos palabras no deberían formar un nuevo y definitivo neologismo) alcance cotas de premio Nóbel, oigausté.

Pero en esto de enseñar las bragas hace falta doble esfuerzo, porque para ello es necesario vestir camiseta especialmente reducida y pantalón corto de tiro, ambos destinados previamente a este gilipollesco hábito.

Esta estúpida demostración de incultura y mema burrez es especialmente chusca puesto que es un tipo de ropa que casi nadie puede llevar, sólo las más jovencitas chavalillas o aquellas más mayores a las que la Madre Naturaleza haya dotado con una cintura de diosa. Con excesiva frecuencia aquellas que pretenden enseñar la cintura en realidad enseñan la barriga, con la graciosa consecuencia estética que supone mostrar en público esa curvita curiosa producto de la edad y del buen vivir. Verlas de cerca supone un efecto propio de un chiste de Gila, pues las grasas rebasan por los laterales las medidas de la escueta ropa y salen al exterior en llamativo efecto “michelín”, desbordando sebosamente los límites de la talla. Y claro, ellas van tan felices y orgullosas observando que todo el mundo las mira, aunque jamás sabrán por qué.

Y el culo, ustedes perdonen. Que es que en definitiva lo que se busca es ir enseñando el culo, que a la que te descuidas, zas, en medio del general regocijo dejas muy generosamente que todo el mundo te vea “la hucha”. La sociedad que encuentra tan divertido enseñar el culo es que ya tiene mucho ganado, ya no tiene otras preocupaciones esenciales que mantener (¿encontraré trabajo, podré comer mañana, dónde dormiré?) es una sociedad que ha avanzado mucho y ya no tiene que andar pensando. ¿Para qué pensar si mostrar el culo es más importante que mostrar las ideas?


Pedro de Hoyos


Diario siglo XXI, 11 de agosto de 2006

Michel Onfray, profeta del individualismo radical

Michel Onfray, profeta del individualismo radical

El filósofo francés Michel Onfray, un antiguo profesor de instituto normando que vive sobre todo de los ingresos de sus best sellers, es uno de los autores de referencia obligada para el laicismo de nuestros días. Ese laicismo dice defender un humanismo basado en la razón, afirma que quiere contribuir al bienestar del hombre, pero tan loables propósitos se quedan en teorías por la violencia dialéctica que respira –por no decir el odio- el discurso de autores como Onfray. ¿Dónde queda la discusión filosófica, basada en el diálogo, la racionalidad, el consenso...? En realidad, no puede haberlos si alguien está convencido de la superioridad de sus argumentos y cree ciegamente que los otros no sólo están equivocados sino que su visión del mundo es, además de un error, es una superchería para engañar a los demás y que ha provocado baños de sangre a lo largo de la Historia. La consecuencia de todo esto lleva a blandir una especie de “espada de la justicia”, con el uso continuado de la ironía, la burla o la injuria. No es muy diferente esta actitud de la de afirmar que “los únicos demócratas somos nosotros”, planteamiento que es de, por sí, una invitación a la discordia civil.


Michel Onfray en su Tratado de ateología (2005), considera la religión como la expresión de un espíritu enfermo y dedica a los cristianos los calificativos de “menores mentales”, recluidos en un “infantilismo perpetuo”, adeptos a las “estupideces”, “verdades grotescas”, “ficciones prehistóricas”... El verbo del autor es fluido, más versado en el continente que en el contenido, pues si examinamos toda la exposición del libro no encontraremos más que ignorancia sobre los fundamentos del cristianismo: malentendidos sobre el sermón de la Montaña, los habituales tópicos denigratorios sobre san Pablo como verdadero fundador de la religión cristiana.. No sabemos si Onfray figurará en la bibliografía recomendada de los futuros manuales españoles de Educación para la Ciudadanía, pero no nos extrañaría en absoluto, también por el hecho de que el pensamiento del filósofo francés se mueve también por las aguas del materialismo hedonista, que son, en definitiva, las de un individualismo radical. En Onfray los términos de libertario y libertino se hacen sinónimos. De ahí que la máxima preferida por este pensador sea la de “Goza y haz gozar, sin hacer daño a ti ni a nadie, he aquí toda la moral”. Se observa que el componente –por así decirlo “solidario”- es el “haz gozar”, pero esto no convierte a nadie en buen ciudadano, ni en el sentido de los griegos ni en el de los seguidores de Rousseau en la Francia revolucionaria. Es de suponer, por ejemplo, que ese “haz gozar” también conlleve el objetivo de convencernos de la realidad de esta cruda afirmación: “La esposa y la madre matan a la mujer”, que también aparece en el Tratado de ateología, y que, aunque no sea ése es el propósito de un autor que pretende ser liberador, termina por convertir a la mujer en un objeto.

Todo esto nos recuerda en cierto modo al filósofo alemán Max Stirner, el autor de El único y su propiedad (1845), el único es el Yo, que rehúsa cualquier otro valor y cualquier otro fin que no sea él mismo, que no sea el de su puro capricho. Las ideas de Onfray conllevan que es la sociedad la que debe adaptarse al individuo, y no el individuo a la sociedad. El resultado no es otro que la “asociación de egoístas”, preconizada por Stirner, en la que la sociedad se pone al servicio de las necesidades de sus miembros, sin exigir nada a cambio. Pero el individualismo radical de Onfray también pasa por la defensa de un nietzscheanismo de izquierdas: otra vez la teoría de que el auténtico Nietzsche fue manipulado por el nazismo, del mismo modo que al genuino Marx lo manipularon los comunistas... Hay que volver a los orígenes, incluso a los orígenes precristianos si queremos construir una sociedad poscristiana, tal y como preconizara Foucault, otro de los maestros de Onfray. Todo es válido, hasta el cínico Diógenes, mucho más auténtico, espontáneo y libre que un Platón o un Aristóteles. Es plenamente coherente la defensa que hace Onfray de Diógenes en su Por una estética cínica (2003). Y es que este camino nos lleva a la consabida fusión entre la estética y la ética, de la que nos vienen hablando desde hace más de dos siglos, aunque también nos puede servir para apreciar, por ejemplo, las excelencias de un Vega Sicilia o las de la nouvelle cuisine, ejemplo material de la deconstrucción al estilo de un Derrida. Nada nos resultará extraño, dada la apología de los placeres de la buena mesa hechos por Onfray en El vientre de los filósofos (1996).

Antonio R. Rubio Plo
Historiador y analista de relaciones internacionales

Análisis Digital, 8 de agosto de 2006

Información sobre Cuba y Venezuela.

Información sobre Cuba y Venezuela.

Dado que el dictador cubano anda mal de salud y que los medios de comunicación no dejarán de tocar el tema, quizás quieras también tener acceso directo a páginas web de cubanos que luchan por los derechos humanos y la democracia en la isla. Aquí van algunas:

http://cubademocraciaya.org/

http://www.cubaentransicion.com/

http://www.solidaridadconcuba.com/

http://www.hispanocubana.org/

Artículos de Carlos Alberto Montaner sobre Cuba en http://www.firmaspress.com/ (es el vicepresidente de la Internacional Liberal y escribe además artículos muy clarividentes sobre la economía de mercado, el intervencionismo estatal y el desarrollo del tercer mundo).

Como las desgracias nunca vienen solas, incluyo una página Web redactada por demócratas venezolanos que residen en España.

http://www.plataformademocratica.es/

Fuente: Espacios de Libertad.

LOS LATIN KINGS SON YA UNA ASOCIACIÓN LEGAL EN CATALUÑA (¡¡!!)

LOS LATIN KINGS SON YA UNA ASOCIACIÓN LEGAL EN CATALUÑA (¡¡!!)

El Gobierno regional aprueba los estatutos del grupo, que debe abandonar la violencia

barcelona. Los Latin Kings, una de las principales bandas latinas implantadas en España, se han constituido como una asociación cultural legal en Cataluña (noreste), después de que el Gobierno regional aprobara los estatutos del grupo.

Asociación Cultural de Reyes y Reinas Latinos de Cataluña es el nombre bajo el que la banda ha presentado su reglamento, que la Generalitat (Gobierno regional) ha aprobado tras más de dos meses de estudio, confirmaron ayer fuentes del Ejecutivo catalán.

La Dirección General de Derecho y Entidades Jurídicas del Gobierno regional no halló ningún principio que pudiera ser contrario a las leyes vigentes en Cataluña y en España, y procedió a dar su autorización, explicaron las citadas fuentes.

Según informó ayer el diarioEl Periódico de Catalunya , la constitución de este grupo como entidad legal permitirá a los Latin Kings disfrutar de los beneficios de una asociación reconocida, como recibir ayudas y subvenciones de las administraciones.

desde 2004 El proceso comenzó en 2004, cuando el Ayuntamiento de Barcelona activó un plan para convencer a los Latin Kings y a los Ñetas, la otra banda latina con fuerte presencia en España, de la necesidad de abandonar la violencia e iniciar un proceso de legalización. A lo largo de este período, un grupo de juristas y estudiosos ha colaborado con los líderes de los Latin Kings en la elaboración de los estatutos de la nueva asociación legal, que entre otras costumbres consagran el abandono de los ritos violentos de iniciación y obediencia que caracterizan a estos grupos. >efe

Diario de Noticias de Navarra, 10 de agosto de 2006

"Muy parecido a Azaña". Payne ve a Zapatero como un "iluso"

"Muy parecido a Azaña". Payne ve a Zapatero como un "iluso"

El historiador hispanista Stanley G. Payne -que se posiciona en torno a los neocon norteamericanos- comparó a José Luis Rodríguez Zapatero con Manuel Azaña: “Azaña era un iluso, muy parecido en cierto sentido a Zapatero”.

Payne, de 72 años, continuó su comparación: “Ambos han tenido mucha confianza en su capacidad de combinar contradicciones. Zapatero carece de talento literario o del poder de la palabra de Azaña, pero en esto de formar frentes populares y de intentar conciliar contrarios no le va a la zaga. A Azaña la situación acabó yéndosele de las manos. El balance para España fue desastroso, como pasará, me temo con Zapatero”.

Todo esto, lo dijo en una entrevista publicada ayer en La Gaceta de los Negocios, cuando el periodista Miguel Villarejo se refirió al debate sobre el Estatut catalán de 1932, en el que Azaña se decantó por dar a los catalanes la oportunidad de "vivir de otra manera dentro del Estado español".

"Ante un abismo"
Asimismo, Payne consideró que los españoles “estamos ante un abismo de mucha crispación, de competencia entre las regiones, y posiblemente, si la cosa no sale bien para los fascistas de ETA, de vuelta al terrorismo”.

Sin embargo, para Payne, lo que sucederá, en relación al abismo mencionado, “no” será tan desastroso como la Guerra Civil. “La situación es completamente distinta”, matizó. Y explicó que “entonces había grandes movimientos revolucionarios violentos. La opinión pública tampoco está hoy tan movilizada. No le interesa mucho la política y eso favorece a Zapatero”.

Payne afirmó que “Zapatero ha introducido la doctrina de los políticamente correcto en España y ha convertido el país en un laboratorio de ideología radicales, como ya sucedió en los años 30 con la Segunda República”.

“Apuesta peligrosa”
El también profesor de la Universidad de Wisconsin-Madison no discute que algunas de las iniciativas de Zapatero puedan funcionar un tiempo como las bodas homosexuales, pero sostuvo que otras son una “apuesta peligrosa”. Según él, la creencia de que todas las culturas son igualmente respetables es “una bomba de relojería”: “Occidente no puede aceptar la formación de enclaves de inmigrantes que no comparten sus valores y rechazan la tolerancia”.

De la misma forma, Payne se mostró crítico con la política antiterrorista del Gobierno. “El llamado proceso de paz le va a salir muy mal. Zapatero ha anunciado que los límites de la negociación será la ley y la Constitución, pero lo que los fascistas -de ETA- le están reclamando es la semiindependencia y la anexión a Navarra. Se ha puesto en una situación imposible”, dijo.

“El PP no hace nada”
A la hora de evaluar la actitud del PP, Payne afirmó que no ve que esta formación “aliente la crispación”. Según él, tampoco ve “que el PP haga nada. Su oposición es muy débil”. No obstante, echa un cable al partido que lidera Mariano Rajoy: “¿Cómo te levantas contra un señor -por Zapatero- que dice que lo va a cambiar todo, pero sin molestar a nadie?”.

En opinión de Payne, el PP tiene que “ocupar el terreno ideológico de un modo más agresivo y desenmascarar al PSOE, que es un partido muy dogmático, muy poco respetuoso de la democracia, que utiliza al Gobierno para controlarlo todo, desde la prensa hasta los tribunales”.

Junto a la extrema derecha
Precisamente, Payne es colaborador de la macrofundación del PP, que preside José María Aznar. A principios de año, el neocon escribió un artículo en Cuadernos de Pensamiento Político de FAES, en el que acusó a la izquierda de querer revisar la realidad histórica cuando “siempre ha mostrado escaso respeto por la historia”. Además, decía que en España existen “indicios” preocupantes de un proceso de radicalización de la vida política provocado “por un debate ligero y superficial de una segunda transición en España”.

Por otra parte, Payne es uno de los mayores admiradores de la obra del revisionista Pío Moa. “Introduce un chorro de aire fresco en la historia contemporánea”, es uno de sus piropos hacia él.

En el mismo marco de revisionismo historico, hace un mes, la revista Época dedicó un número a explicar las perversidades de la II República. Stayne colaboró con un análisis sobre Azaña -al igual que Ricardo de la Cierva y César Vidal- en el que salía muy mal parado: “Siempre mantenía una política sectaria, de buenos y malos”.

 

Elplural.com, 8 de agosto de 2006