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Políticamente... conservador

La revista católica internacional de pensamiento y cultura, Communio, de nuevo en la calle y, también, en internet.

Quienes formamos parte de la Asociación Procommunio, e impulsamos esta nueva etapa de Communio junto con la editorial Encuentro, pensamos en la necesidad de que exista una publicación de pensamiento católico que pueda convertirse en una revista de referencia de alta divulgación en este campo, con una orientación diversa de la hasta ahora -casi exclusivamente- teológica y académica. Para ello deseamos, partiendo del enfoque actual, darle un nuevo impulso y, enriqueciendo su propuesta anterior, prestar un servicio renovado a la Iglesia y a la sociedad española.

Creemos que hay un espacio sin explotar en las publicaciones en nuestra lengua, el del pensamiento católico sosegado, sólido y de fondo -pero no sujeto a la disciplina cuasi perodística de la cita semanal o mensual con los lectores- ni tampoco a la formalidad académica. Por ello, apostamos por este proyecto, por una revista de referencia atenida a la circunstancia española e hispanohablante, que cubra la laguna cultural e intelectual de la publicación del tipo de la que ofrecemos en esta nueva etapa.

DESTINATARIOS

Los destinatarios potenciales, tal y como los vemos, comprenderían -entre otros-:

  • Lectores no católicos que se sientan interpelados por el diálogo que la Iglesia puede establecer con el mundo.
  • Lectores no católicos y católicos distanciados de la Iglesia, interesados en tener un conocimiento serio del pensamiento católico y eclesial.
  • Lectores católicos deseosos de encontrar una publicación que se tome en serio el trabajo por "conciliar" la comunión eclesial hoy.
  • Suscriptores antiguos.
  • Suscripciones de bibliotecas de facultades de ciencias y letras civiles.
  • Suscriptores y lectores universitarios.
  • Suscripciones de parroquias pujantes con matrimonios jóvenes y grupos jóvenes de universitarios donde puede interesar tener disponible una publicación católica de referencia con un juicio de la actualidad.
  • Suscriptores de familias que participen de movimientos eclesiales vivos.
  • Lectores laicos con un interés incipiente en teología.
  • Miembros y colectivos en general de instituciones religiosas, agrupaciones, asociaciones, centros de formación o espiritualidad, etecétera.

PROPÓSITO

Para dar abasto a un público tan amplio creemos que sería suficiente con ser fieles al propósito inicial de Communio, añadiéndole algún enriquecimiento. Un esbozo del retrato podría ser el siguiente:

  • Revista que se proponga se un espacio de diálogo con los no católicos, dando voz a autores con los cuales se confronte un juicio serio y católico, procurando no caer en el academicismo. Buscamos así establecer un diálogo "ad gentes" con el mundo de la reflexión y el pensamiento, así como con otras confesiones religiosas, otras inspiraciones éticas, u otras convicciones o creencias.
  • Revista que afronte los problemas de falta de entendimiento y distanciamiento respecto de la fe de puertas adentro en la Iglesia. Que sea capaz de abordar el exigente problema de las cuestiones fronterizas con inteligencia y valor, siempre al servicio de la comunión y para dar también a los cristianos claves de reflexión para la tarea misionera.
  • Revista fiel al Magisterio, que procure dar cabida a todas las líneas de opinión, escuelas, corrientes, movimientos, sensibilidades, etcétera, mientras quepan en el ancho marco del Evangelio.
  • Revista que incluya algunos artículos más propiamente teológicos, accesibles para personas interesadas en la temática, siendo -no obstante- muy interdisciplinar. Aspiramos, así mismo a que la edición española se convierta en una pieza más de la gran red de revistas de Communio, capaz de aprovechar sus riquezas y enriquecerla simultáneamente.
  • Revista capaz de mantener un seguimiento de la actualidad desde la reflexión serena, con la mayor apertura posible. Como católicos, “nada de lo humano nos es ajeno” y, partiendo de su corazón teológico, la revista debe apostar decididamente por los grandes debates de la cultura contemporánea.

NUEVA ÉPOCA DE COMMUNIO

En el inicio de esta nueva andadura de la revista Communio es preciso volver la vista atrás y tener muy presente el espíritu que presidió su fundación, allá por los años del posconcilio. Esta actitud respetuosa con los orígenes es la única razonable, habida cuenta de que no se trata de fundar una revista nueva -en cuyo caso habría que comenzar por buscarle otro nombre-, sino de dar continuidad a una realidad ya existente.

Lo que se acaba de decir no está reñido con el hecho de que, en este nuevo período de su historia, la revista haya de acomodarse a las circunstancias presentes y reorientarse en su planteamiento cuanto sea necesario para cumplir con mayor eficacia su función.

  • En esta nueva etapa, la revista Communio se concibe como una Revista de pensamiento y cultura en sentido amplio. Se trata de ofrecer una nueva tribuna al pensamiento católico, en la que éste pueda expresarse con el detenimiento y el rigor que suelen echarse en falta en muchos medios de comunicación españoles. La revista estará atenta a la realidad eclesial y social española, así como a la hispanohablante, a fin de ofrecer análisis iluminadores, desde la perspectiva cristiana, sobre cuestiones que preocupan -o deberían preocupar- a la opinión pública.
  • Apenas hace falta decir que la teología tendrá un peso importante dentro de la revista, que no en vano fue fundada por un grupo de teólogos. Más aún, parece imprescindible que la teología esté presente en todos los números de esta publicación. Pero no por ello será una revista teológica únicamente. Su campo de intereses es, como queda dicho, más amplio. De este modo espera llegar a un público más numeroso y cumplir mejor su función como instrumento de diálogo entre la fe y la cultura, ya que concebimos la cultura como un "lugar teológico" en toda su plenitud.
  • Se recordará que el alma del grupo de teólogos que fundó la revista fueron Balthasar, Ratzinger y de Lubac, etcétera con quienes tenemos una inmensa deuda de gratitud. Por eso las páginas de Communio estarán siempre disponibles para quienes hoy hacen teología -y no sólo teología- inspirados en la obra de estos autores. En este sentido, sería bueno que la revista trabara lazos de colaboración con instituciones dedicadas a difundir y prolongar la obra de los mismos. Pero, el mejor homenaje que cabe hacer a la memoria de estos teólogos es conservar la inspiración inicial de la revista, que nunca fue una revista sobre sus fundadores, sino un lugar de encuentro entre diferentes orientaciones intelectuales dentro de la Iglesia. Eso sí, se hará un seguimiento cercano del pensamiento y pontificado de Benedicto XVI, por razones obvias, al ser en la actualidad el sucesor de Pedro.
  • Conviene precisar el "género" en el que se escribirán las contribuciones a la revista. Debido a que queremos llegar a un público amplio, los artículos no incurrirán en un excesivo tecnicismo. No se tratará de trabajos especializados, repletos de referencias bibliográficas y escritos en un lenguaje para iniciados. Han de ser accesibles a una persona de cultura media, sin por ello incurrir en una simplificación o trivialización de los puntos de vista expuestos. Alcanzar ese punto de equilibrio entre el rigor y la accesibilidad es difícil, qué duda cabe. Pero esto justamente es lo que pretendemos pedir a nuestros autores.
  • Se mencionó más arriba que Communio ha de ser un lugar de encuentro de las distintas sensibilidades católicas. Convendrá insistir en este extremo. La revista no estará adscrita a ninguna corriente o movimiento eclesial en particular, sino que estará cordialmente abierta a todos. De este modo, pretende contribuir en la medida de sus fuerzas a la importantísima tarea del fomento de la fraternidad intraeclesial. Por eso parece conveniente que no esté vinculada o subordinada a ninguna institución en especial. Cualquier vinculación suscitaría recelos y allanaría el camino de quienes, aun antes de escuchar al prójimo, proceden a encasillarlo.
  • Debe quedar claro que si bien la revista será siempre respetuosa con los distintos puntos de vista, no siempre podrá aceptarlos todos. Al menos en lo que se refiere a lo que se presente por autores católicos como la fe la Iglesia no siéndolo. Precisamente porque se trata de una revista católica, la consonancia con el magisterio de la Iglesia será un criterio siempre aplicado a la hora de aceptar o rechazar artículos. Esto no quiere decir que no se puedan expresar libremente opiniones sobre temas aúna debate o procedentes de personas ajenas al carolicismo.
  • Los párrafos precedentes no pretender retratar exhaustivamente la nueva etapa de la revista Communio. Pero quizá sean suficientes para justificar la siguiente afirmación: que en el mundo editorial español no existe hoy en día una revista de estas características. A menudo deploramos el escaso nivel argumentativo de los debates que se registran en la opinión pública española, pero con lamentarse nada se gana. Es preciso que el pensamiento católico español tenga órganos de expresión propios en los que pronunciarse sobre esos debates -y, más en general, sobre cualesquiera cuestiones o eventos de tipo cultural-. Si lo hacemos, es razonable pensar que podamos ganar la adhesión de un sector del público lector que echa de menos propuestas de esta naturaleza.

El Director

 

http://communio.es

 

Gustavo Villapalos asegura que "Educación para la Ciudadanía” es una “pretensión totalitaria de un Estado que asume funciones que no le competen”.

Gustavo Villapalos asegura que "Educación para la Ciudadanía” es una “pretensión totalitaria de un Estado que asume funciones que no le competen”.

El catedrático de Historia del Derecho de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Gustavo Villapalos, se pronunció ayer sobre la educación en España y alertó del adoctrinamiento “en los modos absolutizados de un Estado convertido en fin y razón de ser de la vida humana" que van a sufrir los alumnos con la nueva materia de la LOE

Según informó Veritas, Villapalos aseguró que la nueva asignatura de “Educación para la Ciudadanía” que impone la Ley Orgánica de Educación (LOE) es "un adoctrinamiento de los escolares en los modos y formas absolutizados de un Estado convertido en fin y razón de ser de la vida humana". De esta manera, se pronunció durante su ponencia "Libertad de conciencia. Libertad de pensamiento. Libertad de educación", en el curso de verano de la Universidad Rey Juan Carlos.

En este sentido, se refirió al artículo 27 de la Constitución de 1978 y recordó que "el hecho de que todos los niños reciban instrucción no quiere decir que el Estado esté respetando el derecho a la educación, que pertenece a los padres" y añadió que “los defensores de la visión estatalista de la educación consideran que toda educación que se base en un ideario religioso atenta contra la democracia".

Finalmente, aludió a que “la libertad por sí no es absoluta, es la facultad del encuentro con el Absoluto", y abogó por "proponer de forma positiva al mundo el sentido de la libertad como realización del hombre interior en su búsqueda sincera de Dios".

Análisis Digital, 20 de julio de 2006

ESPAÑA: 21 AÑOS DE CRIMEN LEGALIZADO

España: 90.000 abortos quirúrgicos en 2005. “Los horrores del nazismo y del estalinismo no están lejos de una civilización que se autocalifica y presume de progresista y democrática”, (Mons. Gil Hellín, Arzobispo de Burgos)

El 5 de julio pasado se cumplió el 21 aniversario de la legalización del aborto quirúrgico en España. En 2005 se habrían producido unos 90.200 de esos crímenes abominables. La estimación la hizo el Instituto de Política Familiar en base al aumento en un año del 6,2% que se dio en la Comunidad de Madrid (16.228 abortos en 2.004; 17.245 en 2.005).

Según la misma fuente en los últimos 10 años el aumento fue del 77,5%. Con casi 250 muertes de niños no nacidos por día, el aborto es la principal causa de muerte en España. En Europa se perpetra un aborto quirúrgico cada 30 segundos, (vid. Alfa y Omega, n. 506, 06-07-06).

“Pero a la vez, según fuentes oficiales, el 70 % de las mujeres que han abortado lo niegan. Matar a un niño no nacido es muy doloroso para la conciencia de la madre. ¿No será ésta la causa, el huir de ese infierno en vida, por lo que tantas madres que han abortado recurren al mecanismo subconsciente de la negación?”, (cfr. Granada Digital, 07-07-06).

Evolución de asesinatos por aborto quirúrgico (cifras oficiales)

09, 1985; 17.180, 1987; 37.185, 1990; 45.503, 1993; 51.006, 1996; 58.399, 1999; 69.857, 2001; 79.788, 2003; 84.985, 2004.

Cabe señalar que en España sobre abundan los programas aparentemente dirigidos a “evitar el aborto” (educación sexual, distribución de anticonceptivos y abortivos químicos a menores, sexo seguro, etc.), que son sin duda la causa que ha llevado a un aumento constante este crimen legalizado.

En febrero pasado, cuando aún no se tenían las cifras estimadas de abortos quirúrgicos del año 2005, Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos, dio una carta pastoral que trascribimos a continuación:

Un hecho que clama al cielo

“Hace unos días se hizo público el número de abortos 'legales' cometidos en España durante el año 2004: ochenta y cinco mil (de 2005 no hay datos oficiales).

Todo el desglose de este dato es espeluznante: ha sido un 6,5 por ciento más que el año anterior; ha crecido en todas las comunidades; el 27,69 por cierto de las mujeres ha abortado más de una vez; el 23 por ciento de los niños abortados tenía más de doce semanas; la edad de las que cometen un aborto es cada vez más baja y cada día aumenta el número de las adolescentes.

Al cabo de veinte años de aprobarse la ley que lo despenalizaba, en España se han cometido casi un millón de abortos. Es decir, se ha quitado la vida a casi un millón de seres inocentes e indefensos. Más número de personas que las que tiene la ciudad de Valencia y tantas como tienen juntas las provincias de Burgos, Álava, La Rioja y Soria.

Los horrores del nazismo y del estalinismo no están lejos de una civilización que se autocalifica y presume de progresista y democrática. Sin miedo a exagerar, se puede afirmar que estamos ante una situación totalitaria, donde el más fuerte impone su ley sobre el más débil . Todo esto se hace, además, con el consentimiento, al menos tácito, de los políticos y de los medios de comunicación de masas. Uno se pregunta cómo puede haber tanta hipocresía a la hora de valorar, por ejemplo, la guerra de Iraq y el aborto. ¿Qué habría ocurrido si en España se hubieran cometido ochenta y cinco mil penas de muerte en un año? Es impensable.

No hace mucho, la prensa nacional e internacional se escandalizaba, con razón, de la vejación a que algunos soldados norteamericanos habían sometido a algunas víctimas en Iraq. El clamor de la protesta se oyó en todo el mundo. Pues bien, este suceso es un cuento de blanca nieves si lo comparamos con lo que ocurre con los abortados: la mayoría son despedazados, otros son envenenados, otros troceados mediante una legra o cuchillo de acero. Cuando superan las 21 semanas, se practica a la madre una cesárea, se extrae el feto vivo y se le deja morir

Mientras ocurre lo que el filósofo y escritor, recientemente fallecido, Julián Marías, calificaba como el máximo desprecio de la vida humana en toda la historia de la humanidad, toda una sociedad permanece adormecida y permite un genocidio sin precedentes. Es verdad que ya comienza a decirse que el aborto es malo. Pero esto no basta. Un clamor inextinguible se levanta desde todas las partes de nuestra geografía -y desde el mundo entero- hasta el Cielo pidiendo justicia y misericordia.

¿Cómo es posible que no lo oigamos? ¿Cómo es posible que se ataque a la Iglesia por denunciar esta barbarie y sensibilizar tantas conciencias narcotizadas? ¿Cómo es posible permitir que tantas mujeres sigan engrosando el número de madres destrozadas al mirar los ojos de un niño, porque ven en ellos el retrato del que pudo ser suyo?

La Iglesia no tiene vocación de agorera de desventuras. Pero no puede dejar de clamar como los profetas de Israel, guste o disguste a la gente. Entre otras cosas, porque no puede dejar que tantas adolescentes arrastren de por vida el peso de su conciencia. Y porque tiene que defender la dignidad del hombre, aunque la dejen sola en el intento. Más aún, aunque la llamen retrógrada y antiprogresista. Es consciente, además, de que la mentira tiene los días contados -muchos o pocos, pero contados- y que la verdad termina abriéndose paso. Como prueba, ahí están los hornos crematorios de Hitler y las purgas de Stalin”. Mons. Francisco Gil Hellín, Arzobispo de Burgos, 04-02-06. FIN, 18-07-06

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NOTICIAS GLOBALES, Año IX. Número 661, 32/06. Gacetilla nº 784. Buenos Aires, 18 julio 2006

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NOTICIAS GLOBALES es un boletín de noticias sobre temas que se relacionan con la PROMOCIÓN Y DEFENSA DE LA VIDA HUMANA Y LA FAMILIA. Editor: Pbro. Dr. Juan Claudio Sanahuja; E-mail: noticiasglobales@noticiasglobales.org ; http://www.noticiasglobales.org

Rajoy entra en harina

Ha sido una excepción, por eso conviene destacarla. Este lunes un político español ha hablado con rigor y con sentido común sobre el problema de la laicidad. Ha sido Mariano Rajoy en los cursos de verano de Aranjuez que organiza la Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid.

Se ha referido al corazón de la reforma educativa puesta en marcha por Zapatero: la asignatura de Educación para la Ciudadanía. El líder del PP ha señalado con acierto que esta asignatura va contra la laicidad del Estado porque pretende imponer una ideología. Rajoy ha afirmado que la verdadera laicidad impide que el Estado se identifique con una determinada concepción religiosa pero también con una cosmovisión como la que pretende imponer esta materia.

La verdadera laicidad, según el líder de los populares, excluye la beligerancia contra lo religioso y, como hace la Constitución del 78, desarrolla mecanismos de cooperación con las distintas confesiones.

Rajoy se ha adentrado por primera vez en un terreno en el que el centro derecha español no había querido definir posiciones hasta ahora. Ha realizado una interesante aportación sobre la regulación de la libertad religiosa que hace nuestra vigente Carta Magna. Una regulación con la que Juan Luis Cebrián, mente pensante de PRISA, Peces Barba y Zapatero quieren acabar.

F.H.

Páginas Digital, 18 de julio de 2006

Eufemismofilia, sinónimo de modernidad

La modernidad ha venido y nadie sabe por qué, ni como ha sido. Nadie sabe como ha llegado, pero sin apenas darnos cuenta, casi imperceptiblemente nos hemos visto inmersos en la modernidad. La modernidad ya está aquí. La modernidad se llama eufemismo, el eufemismo como requisito para llegar a lo política y socialmente correcto, el eufemismo para llegar al pensamiento único. La modernidad significa erradicar por todos lo medios posibles del habla de la gente aquello de “al pan, pan y al vino, vino”, no sea que alguien se vaya a ver especialmente perturbado o sufrir un especial impacto del cual no nunca sea capaz de recuperarse. Modernidad significa atenuar, endulzar, camuflar las expresiones especialmente groseras, malsonantes, “demasiado violentas”, es declarar como proscritos determinados vocablos por hacer referencia a cuestiones “tabúes”.

Como resultado de todo ello ha surgido una nueva ideología lingüística, que proclama que la tendencia al eufemismo es la manera de sentar las bases de una sociedad más “tolerante”, igualitaria y de respeto a los demás.

Hay quienes, por el contrario, opinan que todo ello es una forma de totalitarismo lingüístico tras el que se esconde el totalitarismo del siglo XXI.

Lo socialmente correcto es la forma de actuación de determinadas personas que están en la idea de que existe una única forma de ser correctos, proporcionados, justos en todos los ámbitos de la vida. Esta forma de pensamiento, esta doctrina-ideología los lleva a tener unos gustos estéticos socialmente correctos, formas de ocio, de recreación, de divertimento, socialmente correctos, vestimentas (“uniformes” mejor dicho) social y políticamente correctas, y por supuesto una forma de expresión oral y escrita socialmente correctas. En resumen: ellos (me niego a hacer uso del “ellas y ellos” aunque sea “antiguo”) son los “mejores”, los humanos (los demás son infrahumanos) poseen una superioridad moral fuera de lo común y nos van a redimir a todos, a “desasnarnos”, a civilizarnos, a sacarnos del subdesarrollo en el que (pobrecitos ignorantes nosotros) estamos los demás…

He aquí algunas muestras de esa bondad con la que tratan de ayudarnos a alcanzar la felicidad haciendo desaparecer (según parece) lo trágico, lo malo, lo feo, lo desagradable, lo mal visto, lo malsonante del idioma llegando a extremos absolutamente esperpénticos:

- Si no quiere ser tildado de “antiguo” no utilice “hombre” como genérico, use usted “ser humano”.

- No se le ocurra decir “niños”, debe decir “infancia”, y si además usted quiere evitar que además de poco moderno le digan que usted es “sexista”, diga “las niñas y los niños” (¡Ojo, siempre en ese orden!)

- Nunca diga “viejo”, o “anciano” o palabras sinónimas, evite ser ofensivo (no olvide que otro distintivo de la modernidad, postmodernidad tal vez, es ser joven y parecer joven a toda costa) diga “tercera edad”, gente mayor, o cosas por el estilo.

- No olvide, si usted quiere estar a la última y no desentonar que debe evitar vocablos tan políticamente incorrectos como “ciego”, “sordo”, o “paralítico” o cosas similares; diga usted “discapacitado” (mejor “personas con discapacidad”, no sea sexista…)

- No se le ocurra decir “maricón” o “tortillera”, diga “homosexual”, diga “gay”, diga “lesbiana”; las demás son antiguallas y además puede ser tachado de “homófobo” y eso ya son palabras mayores si hablamos de modernidad (también, otro distintivo de la modernidad es haber abrazado la religión de género…)

- Los ejércitos ya no hacen lo guerra, hacen excursiones con fines humanitarios, civilizadores y liberadores. Los muertos de esas acciones humanitarias son “daños colaterales”.

Otro rasgo importantísimo de la modernidad, en la línea de la “tolerancia”, el buen tono, el talante, es el “respeto a las minorías”. Se parte, obviamente, de que hay grupos sociales (“colectivos” los llaman ahora) que tradicionalmente han sido sojuzgados, que han sido víctimizados por la mayoría o por un grupo hegemónico-dominante con intereses egoístas y perversos. El primer paso es “concienciar” al grupo de ser “víctimas” (también al resto de la población) ésta es la premisa para iniciar el camino hacia la recuperación de la “autoestima”, proceso para el cual se requiera una actitud de “empatía solidaria” por parte del resto de la ciudadanía; hay que magnificar al máximo el asunto y darle una dimensión de genocidio, terrorismo, etc. para poder justificar la necesidad de compensar a esos “colectivos” con los que la sociedad tiene una “deuda histórica” pendiente (también es necesario este argumento para promover, desde la “mala conciencia” la erradicación de “las malas prácticas”).

Como es fácil suponer, estas “cruzadas” con fines liberadores-humanitarios comienzan con campañas de modificación del lenguaje, el objetivo es (según sus promotores) evitar que esos “colectivos” sigan siendo vejados-victimizados en el habla, en el idioma que según dicen “no es neutral”.

Lo que en principio puedan ser causas justas, ámbitos necesitados de mejoras para hacer que el mundo que nos ha tocado vivir sea un poquito más humano, preocupaciones razonables se convierten en causas reaccionarias de gente de la peor calaña.

El que se utilicen expresiones como “gente de color” o gente de “etnia tal” o cosas por el estilo, no hace que desaparezcan realidades como la xenofobia o el racismo; sólo se consigue con ello enmascarar, dulcificar la realidad pura y dura. No se olvide que el racismo, el machismo, y otros “ismos” son actitudes y no palabras. Al racista no le cuesta nada adaptarse y decir “subsahariano” por poner un ejemplo.

Y ya para terminar, y sin ánimo de ser “despertador de conciencias”: Ya que el lenguaje políticamente correcto no sirve para que la realidad cambie, ¿no será que los partidarios del uso de eufemismos intentan que la gente tenga una falsa conciencia de la realidad, falsear la percepción de la realidad para que la realidad pase desapercibida?

Carlos Caldito

Diario Siglo XXI, 20 de julio de 2006

El progresismo occidental frente al islamismo

En aras de la exaltación de la diversidad cultural, de la santificación del respeto a la otredad y de la glorificación de lo políticamente correcto hemos arribado a una situación absurda en lo que respecta a la denuncia del terrorismo islámico.

Estallan en mil pedazos subtes en Londres, trenes en Bombay y en Madrid, autobuses en Jerusalén; rascacielos en Nueva York, hoteles en Egipto, Indonesia, Marruecos, y en Occidente aún parece haber espacio para el decoro y la sensibilidad hacia aquellos que, con vistas a alcanzar el Paraíso, están transformando la Tierra en un infierno.

Ahora sabemos que en Inglaterra, víctima reciente del terror musulmán, el influyente diario The Guardian tenía entre sus colaboradores a un militante de la agrupación integrista Hizb ut Tahrir, con vínculos con el terrorismo islámico. El periodista en cuestión, Aslam Dilpazier, había sido contratado por el diario "para acrecentar la diversidad étnica en la redacción", según explicaron fuentes internas del medio.

Organizaciones radicales como Al Muhajiroun –que bregó para que "la bandera negra del Islam flamee sobre Downing Street"– y personajes como el jeque Omar Bakri Muhamad –que regularmente llamaba a la guerra santa contra Occidente– habían sido largamente tolerados en la tierra de Su Majestad. Asimismo, un informe conjunto de los ministerios británicos de Interior y Exterior de mediados del año pasado, titulado Jóvenes Musulmanes y el Extremismo, sugería que "el término fundamentalismo islámico es inadecuado y debería evitarse, porque algunos musulmanes perfectamente moderados probablemente lo perciban como un comentario negativo a propósito de su aproximación a su fe", y recomendaba "persuadir al público y a la prensa de que los musulmanes no son el enemigo interno".

Esto fue unos meses antes de los atentados múltiples del 7 de Julio, perpetrados por musulmanes británicos de ascendencia paquistaní. Esta desubicada rectitud política persistió aun luego de los ataques: la BBC tildó a los atacantes de "terroristas" sólo por un breve período; apenas unas horas después de la masacre abandonó el término, llegando incluso a reemplazar dicha palabra de informes ya publicados en su website por la más aséptica bombers, "que ponen bombas".

Esta cortesía delirante no es patrimonio exclusivo de los británicos. Al propio pueblo estadounidense le tomó casi tres años utilizar las palabras "terrorismo islámico" para definir al enemigo que enfrenta. Ello sucedió cuando la comisión investigadora de la gestión de la comunidad de inteligencia estadounidense previa al 11-S concluyó que EEUU no estaba enrolado en una genérica y vagamente descripta "lucha contra el terror", sino contra el "terrorismo islámico".

Durante el 11º acto de conmemoración de la voladura de la AMIA, celebrado en Buenos Aires menos de dos semanas después de los atentados acaecidos en Londres, ni uno solo de los oradores fue capaz de pronunciar la palabra "islámico" en sus discursos, optando en su lugar por denunciar genéricamente a los "terroristas" y a los "fundamentalistas" que perpetraron la matanza de 85 civiles en nuestra patria. Y todavía subsiste la farsa en los aeropuertos internacionales de efectuar chequeos al azar; como si revisar la cartera de una anciana chilena o los zapatos de un niño sueco fueran a aumentar la seguridad de los pasajeros, en lugar de inspeccionar a individuos que respondan al perfil del sospechoso típico.

Ciertamente, por momentos parecería que Occidente se hallara bajo el hechizo de una profundamente desquiciada pseudotolerancia progresista. Así, el Comité Internacional de la Cruz Roja –cuyos miembros musulmanes han objetado por décadas la aceptación del Maguen David Adom, la agencia humanitaria israelí, finalmente incorporada muy poco tiempo atrás– debe abstenerse de usar la cruz cuando opera en Irak, porque a los musulmanes iraquíes no les agradan los símbolos cristianos. La elitista universidad de Yale aceptó como alumno a Rahmatulla Hashemi, ex vocero del régimen talibán, sin que éste diera muestra pública de arrepentimiento. Inglaterra consideró anular la conmemoración del Día del Holocausto porque, de alguna manera, era ofensivo para los musulmanes del país; finalmente, Tony Blair rechazó la idea de englobar la Shoá dentro de un genérico Día del Genocidio. La municipalidad de Sevilla ha removido la figura del Rey Ferdinando III (patrón y santo de la ciudad) de sus celebraciones porque éste luchó contra los moros durante 27 años, tantos siglos atrás. En Italia se ha considerado quitar un fresco de Dante que adorna el techo de la catedral de Bolonia porque Mahoma aparece en el infierno.

Mohamed Bouyeri –el musulmán holandés de ascendencia marroquí que degolló al cineasta Theo van Gogh en Ámsterdam, en plena vía pública, por un film sobre el status de la mujer en tierras musulmanas, que, según él, ofendía al Islam– había sido presentado en la prensa holandesa, dos años antes, como un ejemplo de buena integración cultural. En esta nación, cerca del 80% de la población estuvo a favor de expulsar de su patria a Ayaan Hirsi Ali, una firme crítica del Islam radical, apelando como excusa a un tecnicismo burocrático. En las escuelas secundarias de Dinamarca, cuyo secularismo les ha impedido introducir la Biblia como material de estudio, se enseña no obstante el Corán. En Suiza, Tariq Ramadán –nieto de Hasan al Banna, fundador de la Hermandad Musulmana, y él mismo un polémico radical– es profesor en la Universidad de Friburgo y una reconocida figura mediática.

Sami al Arian –personaje vinculado a agrupaciones fundamentalistas– fue profesor en la Florida International University hasta que un escándalo precipitó su destitución. Yusuf al Qaradaui –buscado bajo cargos de terrorismo por las autoridades egipcias, y clérigo que aprueba golpizas a las esposas musulmanas y la pena de muerte para los homosexuales– fue recibido el año pasado en una ceremonia oficial por el alcalde de Londres.

Y, por supuesto, existe Hollywood, esa meca del progresismo occidental en la que incluso películas realizadas luego del 11 de Septiembre denotan dificultad en presentar a los musulmanes en el rol de los malvados. El film La suma de todos los miedos presenta a neonazis europeos en el papel de los malhechores que desean hacer explotar una bomba atómica en suelo estadounidense. Se trata de la versión en celuloide de una novela homónima de Tom Clancy en la que quienes planean semejante atrocidad son en realidad terroristas palestinos.

No es coincidente que haya tomado un caso del cine, puesto que, como están dadas las cosas, éste y nuestra realidad tienen en la ficción su común denominador. Es difícil determinar quién es más ilusorio en su percepción del Islam fundamentalista, si los creativos de la industria del celuloide o la legión de periodistas, políticos e intelectuales que gestan la forma políticamente correcta de captar y representar dicho fenómeno. Esta cosmovisión ingenua y derrotista de la intelligentsia occidental quedó legendariamente plasmada en estas palabras del escritor norteamericano John Updike, quien poco tiempo atrás decía al New York Times, acerca de su nueva novela, titulada Terrorist: "No pueden pedir, en cierta forma, un retrato de un terrorista más compasivo y tierno que el mío".

En el hecho de que ninguno de estos intelectuales pueda entender que no es precisamente nuestra compasión y ternura lo que debemos brindar a los islamistas fanatizados decididos a aniquilarnos yace la clave de la tragedia occidental.

Julián Schvindlerman, escritor y analista político argentino. Autor de Tierras por paz, tierras por guerra (Ensayos del Sud).

Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 15 de julio de 2006

Zafarranchos de combate

Lo hacen pésimamente pero lo hacen, y son los únicos. Los únicos en enfrentarse al terrorismo islámico, los únicos en jugarse la vida en defensa de nuestras democracias, tan poco liberales pero que constituyen el mínimo vital frente a todas las dictaduras, los totalitarismos, los fanatismos. Los únicos son los Estados Unidos y sus pocos aliados; y el Reino Unido, siempre presente, siempre valiente.

Se podrán desmenuzar los desastres en Irak y Afganistán, o donde sea, se podrá criticar e insultar desde las tribunas oficiales, o las reservadas a la prensa, lo que está ocurriendo en el ruedo. Que los gobiernos aliados y sus estados mayores fueran sorprendidos por este tipo de guerra sucia y larga, con más victimas civiles que militares, con atentados suicidas diarios, en Irak y de nuevo en Afganistán, es bastante probable; y hubiera sido, desde luego, preferible que hubieran previsto que esos dos países iban a convertirse en campos de batalla predilectos del terrorismo islámico internacional, precisamente porque allí se concentraban, en situación difícil y peligrosa, tropas "infieles". Pero esa imprevisión es poca cosa comparada con la imbecilidad de quienes, como el Gobierno zapaterista, se apresuraron a retirar el puñado de militares españoles de Irak para enviar un puñado semejante a Afganistán, como si no se tratara de la misma guerra, y cuando comienza a haber víctimas españolas intentan presentarlo como si de accidentes se tratara, como los que ya hubo. Pues no son accidentes, es la guerra.

La "guerra santa islámica contra Occidente y los judíos" es internacional y la misma en todos los países, de Filipinas a Nueva York, pasando por Bombay y el Cáucaso –no sólo Chechenia– o Europa, para recordar algunas catástrofes. Desde luego, no se trata de un solo ejército, jerarquizado y con mando único, y al fanatismo común a todos los locos de Alá se mezclan contradictoriamente intereses nacionalistas y luchas políticas por el poder. ¿Quién tiene interés en fomentar una guerra civil entre chiitas y sunitas en Irak? Pues todos los países que desean que fracase la democratización y la reconstrucción de Irak y que este país se convierta en fiel aliado de Occidente; y, en primer lugar, Irán y Siria. Pero también hay países, como Arabia Saudí y Pakistán, que, combatiendo el terrorismo en su territorio, lo apoyan y subvencionan fuera de sus fronteras, en Irak como en Palestina, en la India como en Chechenia.

Y una vez más, Israel está en guerra. Atacado por Hamas desde el sur y el Hezbolá por el norte, o sea por Siria e Irán, de los que Hezbolá depende y a los que obedece, Israel responde militar y enérgicamente; y, una vez más, la UE se cubre de ridículo y da vergüenza. Cuando no aconsejan "moderación" y, como contestadores automáticos, recomiendan "negociaciones de paz", vituperan contra Israel, exagerando las víctimas civiles palestinas para ocultar las israelíes.

¿Negociar con quién? ¿Con Hamas, cuyo objetivo declarado es la destrucción de Israel? ¿Con Irán, cuyo objetivo es el mismo y además tiene la posibilidad de bombardear Israel con armas nucleares? Todo esto procede de un lavado de cerebro que prospera sobre un fondo popular antiisraelí y antisemita. El País de hoy (13-7-2006) tiene la caradura de terminar su editorial sobre este tema con la chulería siguiente: "(...) es momento de que la comunidad internacional, y especialmente EEUU y la Unión Europea, actúe con medidas mucho más drásticas que los simples llamamientos a la calma".

Aparte de que poner en el mismo saco a EEUU y a la UE, en este caso como en otros (el nuclear iraní, pongamos), es pura ficción, ¿qué medidas drásticas proponen? ¿Bombardear Tel Aviv antes de que lo hagan los ayatolás? Tal vez no se atrevan a expresar tales extremos, pero sí abogan por meter a Israel en cintura, obligarle a retroceder, a rendirse, a abandonar a sus tres soldados secuestrados, como siempre lo han hecho ellos con sus rehenes; a que pierda Israel, en una palabra. Pues que no cuenten con los USA, por ahora, para apuñalar a Israel por la espalda.

Y aunque no se trate exactamente de la misma guerra, sí se trata de la misma lucha por la democracia, y es nuestra primera trinchera, puesto que es España. No me extraña nada que el Congreso "exija" máxima discreción –o sea, censura total– sobre las negociaciones habidas y por haber con ETA, porque si los españoles estuvieran al corriente de todo una mayoría estará no sólo en contra, sino profundamente indignada. La situación está pendiente de un hilo, y no muy sólido, porque no tiene solución. Por un lado, ETA y sus aliados, incluyendo amplios sectores del PNV –o la totalidad–, a cambio de la tregua quieren conquistar el "gran País Vasco", con Navarra y una región francesa. Nadie puede negar que lo hayan dicho y repetido claramente al Gobierno español, como, por cierto, al francés, al PSE y al PSOE. Van a por todo, y si no lo obtienen volverán a matar.

Esta es la base de sus chantaje. Rodríguez Z. sabe –o se lo ha dicho Guerra, y algún general, por lo menos– que eso no van a aceptarlo ni la mayoría de los españoles, empezando por los navarros, claro, ni los franceses, cualquiera que sea su futuro Gobierno. Su apuesta arriesgada es lograr mantener la tregua, mediante muchas concesiones a los terroristas, hasta poder apuntarse el tanto electoral de haber "ganado la paz". Secretamente puede prometer el oro y el moro, pero si puede concederles mucho a los asesinos etarras y a sus cómplices, no puede concederles todo lo que exigen. Y ese es el callejón sin salida en el que nos ha metido, con su bulimia de poder eterno y su desprecio por los intereses de los españoles; de todos los españoles, incluyendo a vascos y catalanes, porque no todos, ni muchísimo menos, comulgan con las ruedas del molino nacionalista, expansionista y terrorista. Véase si no su resistencia, no tan minoritaria como pretenden los medios a su sueldo.

Para lograr la paz es imprescindible vencer a ETA, y que se rinda, entregando sus armas y todo lo demás. Pero así como lo están haciendo, está visto que no. Por ello no hay más remedio que seguir atacando, protestando, debatiendo, sin tapujos, ni censuras.

Nota bene: "Incompetente, lamentable, irresponsable, traidor infecto, falso, calumniador, basura, abyecto, ridículo, siniestro, falsario, fariseo... ¡etcétera!". Nos enteramos por la prensa de que estos son algunos de los términos moderados que un juez mercantil (?) ha prohibido emplear a Federico Jiménez Losantos en sus críticas a ABC. Los hago míos, incluso fuera del contexto de las amenas conversaciones de La Mañana, confiando en que, si somos bastantes en solidarizarnos con Federico y la libertad de expresión, no habrá suficientes jueces mercantiles en España para pararnos los pies ni cerrarnos el pico.

Por Carlos Semprún Maura

Libertad Digital, suplemento Fin de Semana, 15 de julio de 2006

El PSOE convoca una manifestación contra Israel sin una sola mención de condena al terrorismo de Hezbolá y Hamas

El PSOE se ha posicionado de manera clara en el conflicto de Oriente Medio, en contra de la única democracia de la región, Israel. Junto con IU, CCOO, UGT y asociaciones izquierdistas ha convocado una manifestación en contra del derecho de Israel a defenderse del terrorismo. Pedro Zerolo, que ha presentado la convocatoria ha arremetido contra Israel, pero no ha expresado una sola palabra de condena al terrorismo que padece. Exactamente igual que Zapatero en un mitin del PSOE el pasado fin de semana. En la UE, sin embargo, Moratinos se vio obligado a apoyar un documento en el que se subrayaba la responsabilidad de los terroristas de Hezbolá. Desde la Embajada de Israel han vuelto a lamentar la reacción de Zapatero.

Con el esclarecedor lema "No a la guerra y a la ocupación. Por la paz en Oriente Próximo", PSOE, IU, CC.OO., UGT y diversas asociaciones de izquierdas han convocado una manifestación para el próximo jueves, 20 de julio, a las 19.30 horas en Madrid y en otras provincias españolas en rechazo a la "desproporcionada" acción militar israelí en el Líbano y Gaza. No hay rechazo a loas actos terroristas de Hezbolá y Hamas, ni se menciona en la convocatoria.

Idéntica postura a la expresada por Zapatero el apsado fin de semana en un mitin del PSOE en Ibiza. El presidente arremetía contra Israel, cosechando una gran ovación de los militantes socialistas. Pero los militantes del PSOE no han sido los únicos en celebrar los ataques de Zapatero a Israel, también ha sido muy elogiado en la televisión del grupo terrorista Hezbolá.

En rueda de prensa los partidos y asociaciones convocantes, entre las que destacan la Plataforma 2015, Paz Ahora y la Asociación Hispano-Palestina 'Jerusalén', precisaron que la protesta contra Israel también se llevará a cabo en Barcelona, Valencia, Zaragoza, Valladolid a las 20.00 horas del mismo jueves, y a la misma hora pero del día siguiente en Málaga. Pero, además, también se sumarán a la cita otras organizaciones, como el Intergrupo Parlamentario para la Causa Palestina, el Consejo de la Juventud de España y la Plataforma de Mujeres Artistas, entre otras.

Los convocantes y los asistentes realizarán un llamamiento para que cese "de inmediato" la intervención militar, puesto que "no se pueden consentir más actos de guerra que cuestionen las legítimas aspiraciones y derechos de las poblaciones que aspiran a vivir en paz y con dignidad". "Nunca podrá haber una solución militar para este conflicto", reza el manifiesto que los convocantes repartieron entre los periodistas; y añade que ante "tanta violación del derecho internacional", el próximo jueves estos grupos izquierdistas dicen que mostrarán su firmeza en la voluntad de contribuir al acuerdo y reconocimiento mutuo de dos Estados, uno israelí y otro palestino, dado que ahora "estamos asistiendo a la sinrazón de una nueva violación de los Convenios de Ginebra sobre las leyes de guerra".

Por último, el manifiesto reclama "el fin de la violencia, el cumplimiento de la legislación internacional, el levantamiento del castigo colectivo y que se impulse ayuda humanitaria masiva para las poblaciones afectadas por este conflicto". Pero, sobre todo, exigen al Gobierno español, a la Unión Europea y a los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que "actúen con urgencia" para lograrlo. Los terroristas, una vez más, ni se mencionan.

Durante la rueda de prensa, el secretario de Movimientos Sociales y ONG del PSOE, Pedro Zerolo, tras recordar "las mentiras de Bush, Blair y Aznar" sobre las que dijo que se basó la guerra de Irak y mostrar la preocupación de su formación de que el conflicto se extienda a otras zonas de Oriente Próximo, destacó la importancia estar "en la calle" del lado de "la cultura de la paz". Dicho esto, confió en que las diferentes movilizaciones que tendrán lugar los próximos jueves y viernes en España se extiendan al resto de Europa, para que sean más voces las que exijan a Naciones Unidas y la Unión Europea que actúen sobre este conflicto "de manera contundente". Además, dijo que hay que luchar por defender el "espíritu del 'No a la Guerra'", esto es, "el espíritu de la guerra de Irak".

Libertad Digital, 19 de julio de 2006