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Políticamente... conservador

Should a Free Society limit Inmigration?

Uno de los debates más candentes en los Estados Unidos es el de la postura a adoptar ante una emigración, principalmente hispana, de dimensiones enormes y con dificultades en su integración hasta ahora desconocidas en un país de emigrantes

Uno de los esfuerzos más serios para promover un debate riguroso acerca de este tema lo ha promovido el ISI (Intercollegiate Studies Institute, www.isi.org), una de las instituciones conservadoras con más historia e influencia de Estados Unidos. En concreto, dentro de su serie de debates “Cicero’s Podium”, ha tenido lugar la sesión titulada "Should a Free Society Limit Immigration?", en la que intervinieron Victor Davis Hanson, Director de Estudios Clásicos en la California State University, y Benjamin Powell, Profesor de Economía en la San Jose State University. El interesante debate se puede seguir en http://www.isi.org/lectures/video/ram/cicero030606.ram

Publicado por Victor David Hanson y Benjamin Powell el 12-07-2006 en Intercollegiate Studies Institute

 

La libertad, en dos conceptos

Entendamos bien desde un primer momento la naturaleza y el alcance de nuestro asunto. No es cuestión de resumir el significado de la libertad en dos palabras. La cuestión, más bien, es diferenciar entre los usos del término. Y es que en nombre de la libertad se cometen tremendas tropelías y aun se justifica todo género de despotismos y tiranías. Isaiah Berlin ha dejado establecido, a la sazón, dos sentidos precisos de la libertad que nunca deben confundirse ni solaparse.

Desgraciadamente, el gran filósofo político e historiador de las ideas Isaiah Berlin (1909-1997) no es suficientemente conocido ni reconocido en los ámbitos hispánicos del pensamiento y la cultura, ni siquiera en aquellos de raigambre genuinamente liberal. Acaso el estilo fríamente depurado de la exposición analítica de sus trabajos y las maneras de gentleman que siempre exhibió hayan resultado a la postre demasiado ajenos e inalcanzables para los ojos y el paladar de una tradición cultural como la que entre nosotros está instalada desde hace siglos, inclinada más hacia lo apasionado y visceral, lo espiritual y trascendente, lo poético y literario, que hacia lo analítico y riguroso, lo práctico e inmanente, lo científico y filosófico.

Este filósofo impasible, venido de la fría y septentrional ciudad de Riga, por entonces perteneciente al Imperio Ruso, este estudioso disciplinado y meticuloso, quien, debido a su apariencia discreta y circunspecta, podría ser tomado fácilmente por agente del MI-6, fue el primer Prize Fellowship de origen judío aceptado en el seno del All Souls College de Oxford (1932). Los nazis afilaban por entonces sus cuchillos y lenguas con el objeto de hacerse con todo el poder en Alemania y, una vez en él, emplearse a fondo en las labores de liberticidio y barbarie para las que estaban tan bien dotados. Todo aquello, sin embargo, provoca una sensación de dejà vu en un hombre como Berlin, quien junto a su familia fue testigo directo de la Revolución Bolchevique en San Petersburgo (denominada en aquel tiempo Petrogrado; más tarde, Leningrado), jaula de la que logra huir para instalarse en Inglaterra.

El primer trabajo importante que sale de sus manos es una biografía intelectual de Karl Marx publicada en 1939, obra con la que sanciona la definitiva despedida de la madre patria rusa y el comienzo de una obra intelectual y académica muy meritoria que tendrá un principal y sólido argumento: la libertad individual.

La libertad es noción que puede ser abordada desde ángulos insospechados; ser tocada por manos muy sucias y cantada por coros poco celestiales; recibir adjetivos y apodos inapropiados que, no obstante, la sazonen o endulcen, según los gustos; y ser, en suma, festejada en homenajes falsarios y cargada con un sinfín de penosos tributos e impuestos revolucionarios varios, en cuyo caso pasa a convertirse sin remedio en un subterfugio, un objeto temible o un arma arrojadiza. Sea como fuere, lo cierto y claro es que, en sentido estricto, libertad no hay más que una: la libertad del individuo.

Para definir las cosas con rigor y comprenderlas sin malentendidos ni tergiversaciones conviene cotejarlas con sus contrarios. Por esta razón es aconsejable confrontar al menos dos conceptos de la libertad. Pues bien, bajo ese preciso título escribe Berlin en 1958 uno de sus textos más célebres, presentado en forma de conferencia en la Universidad de Oxford, durante la ceremonia en que fue nombrado profesor de Filosofía Política y Social. El texto del discurso aparece publicado generalmente junto a otros ensayos de similar temática, y se incluye una introducción del autor encabezada, precisamente, por una cita de Benjamin Constant correspondiente a Del espíritu de conquista.

Tal citación no es casual en absoluto. Tampoco significa un reconocimiento genérico y vago de deuda intelectual para con el gran teórico francés de origen suizo, sino algo más directo y definidor: la justa constatación de que Berlin continúa y desarrolla en la práctica el discurso liberal de Constant, y muy en particular la distinción que ofrece entre libertad de los antiguos y libertad de los modernos, que desde Berlin es conocida también como distinción entre libertad "negativa" y libertad "positiva".

No nos confundamos con los términos. La libertad "negativa", o la libertad de, es la liberal. Se denomina "negativa" no tanto porque represente lo que con ella uno adquiere cuanto por lo que con ella se restringe; principalmente, la coacción. Uno es libre, en consecuencia, en la medida en que no es coaccionado (o es coaccionado lo menos posible): "La libertad política es, simplemente –afirma Berlin–, el ámbito en el que un hombre puede actuar sin ser obstaculizado por otros".

Para los padres del liberalismo (Berlin cita expresamente en este punto a Mill y a Constant), las exigencias de la vida social no deben jamás transformarse en servidumbres o sacrificios de los que no poder escapar. Por ello, es preciso establecer un ámbito (lo menos restringido posible) de libertad personal –un espacio vital de individualidad, intimidad, vida privada– que no pueda quebrantarse jamás bajo ningún pretexto (bajo ningún concepto de presunta libertad), por estar aquél concebido como un espacio intocable, inviolable y sagrado, legitimado por unos principios superiores: "Pueden llamarse derechos naturales, la Palabra divina, la Ley natural, las exigencias que lleva consigo la utilidad", puntualiza Berlin.

Hay, por otra parte, una idea de la libertad, inspirada en el patrón comunitario de los antiguos, según la cual el hombre es libre sólo si lo es "para" algo, viniendo a decir con ello que la libertad se debe siempre a un fin distinto al que representa su propia realización. "Libertad, ¿para qué?", preguntaba Lenin con prepotencia bolchevique. Pues muy sencillo; le gustaba escuchar: "Para servirle a usted". O a los aparatos y funcionarios del Estado a su servicio.

La libertad "positiva", al oponerse en la práctica a la noción de libertad individual, se deforma en "libertad social", en bruto crecimiento de soberanía popular, en "voluntad general", en "interés general", en "ciudadanía"; esto es: en neto Poder de algunos, en artefacto aglutinador y triturador de personas, en sujeto colectivo que, según Rousseau, "al darme a todos, no me doy a ninguno". El Todo, o la libertad para todos, lapida así materialmente al individuo, a la libertad de cada uno.

Los partidarios de la "libertad social" y del "liberalismo social", díganse liberal-socialistas o social-liberales (tanto monta), no aspiran a disminuir la autoridad ni a limitar el poder del Gobierno y el Estado, sino a ponerlos en sus manos, para administrarlos y redistribuirlos mejor...

He aquí el estándar de libertad que progresa merced a la generosa acción del Gobierno, el Estado y el negociado, opuesto al modelo de libertad que crece con la industria, el comercio y el negocio. Aquella libertad no es, en rigor, verdadera libertad –o sea, liberada de coacción y fuerza externa–, sino libertad "condicional", libertad para otra cosa. Leamos de nuevo lo que escribe Berlin:

"Lo que quieren aquellos que están dispuestos a cambiar su propia libertad de acción individual, y la de otros, por el status de su grupo y su propio status dentro de su grupo […], tales personas están dispuestas a cambiar el penoso privilegio de decidir –'el peso de la libertad'– por la paz, la comodidad y la relativa innecesariedad de tener que pensar que lleva consigo una estructura autoritaria o totalitaria".

Las dos expresiones de la libertad aquí expuestas no constituyen dos interpretaciones diferentes de un mismo concepto, sino, añade, dos actitudes propiamente divergentes e irreconciliables, dos conceptos distintos de libertad.

Por Fernando R. Genovés

Libertad Digital, suplemento Ideas, 19 de julio de 2006

El IPF critica la campaña de Sanidad del Gobierno porque

El Ministerio de Sanidad presentó ayer la nueva campaña de salud sexual que insiste en el uso del preservativo como medio para reducir el número de abortos. De momento, cada 5,8 minutos se asesina un embrión y las cifras van en aumento

La nueva campaña del Ministerio de Sanidad viene cargada de polémica. ¿El uso del preservativo evita que se practique un aborto? Esta respuesta es la que el Ministerio de Sanidad propaga entre los jóvenes a través de un anuncio de televisión.

El aborto y el cáncer son las primeras causas de mortalidad en España. Sólo en el año 2005 se superaron los 90.000 abortos, lo que supone que cada día 250 niños son asesinados o uno cada 5,8 minutos.

Para el Ejecutivo no reviste gravedad el hecho de que uno de cada seis embarazos termine en aborto. Eduardo Hertfelder, presidente del Instituto de Política Familiar (IPF), criticó a las administraciones por ignorar el problema y aplicar “medidas obsoletas” cuando, en realidad, la raíz del mismo se puede solventar con el apoyo a la mujer embarazada.

Así, para paliar la lacra del aborto, “no basta con que se repitan los ya conocidos y tristemente ineficaces y trasnochados mensajes públicos sobre educación sexual, uso de preservativos o utilización de anticonceptivos, que se han demostrado incapaces de contener esa marea creciente de defunciones por aborto en España sino que han provocado, incluso, el incremento del número de abortos”.

El IPF apuesta por la necesidad de desarrollar una política preventiva en cuanto a la sensibilización sobre la importancia de la natalidad, el embarazo y la maternidad, el aumento de los recursos públicos, la implantación de medidas de apoyo destinados a la mujer embarazada y una Política de Información a la mujer embarazada. Es necesario, en definitiva, realizar una apuesta decidida por la vida.

Análisis Digital, 21 de julio de 2006

GUERRA CIVIL: el olvido de los mártires

Antonio Fontán escribió hace unos cuantos años que "en realidad, 1936, más que el principio de un conflicto, fue su clímax". Conmemoramos estos días el setenta aniversario del inicio de la Guerra Civil. Lo hacemos inducidos por la carga de pólvora con que el gobierno socialista nos quiere vender una ley de desmemoriados que sea receta social y legitimación de hecho de la revancha de los vencidos. Si de hablar de la Guerra Civil se trata, convendría distinguir y no mezclar ni las causas, ni los actores, ni los escenarios.

No es fácil escribir sobre la Iglesia y la Guerra Civil sin sustraerse a la cita de, por ejemplo, Andrés Nin, en La Vanguardia, del 2 de agosto de 1936: "La clase obrera ha resuelto el problema de la Iglesia sencillamente; no dejando en pie ni una siquiera". José Díaz, secretario general del Partido Comunista, decía en Valencia el 5 de marzo de 1937 que "en las provincias que dominamos, la Iglesia ya no existe. España ha sobrepasado en mucho la obra de los soviets, porque la Iglesia, en España, está hoy día aniquilada".

El Consejo de Europa, en su Resolución 1481 la Asamblea Plenaria del Consejo de Europa, "condena enérgicamente las masivas violaciones de derechos humanos cometidas por los regímenes totalitarios comunistas y expresa su simpatía, comprensión y reconocimiento hacia las víctimas de dichos crímenes". El responsable del texto, el diputado sueco Goran Lindblad, del Grupo Popular, señaló que "ya era hora de que se condenasen los crímenes del totalitarismo comunista". Sin embargo, el español Lluís María del Puig, del Grupo socialista, declaró que "los crímenes de los regímenes totalitarios tiene que ser condenados con firmeza, pero no el comunismo, ni los partidos comunistas".

Gran parte del esfuerzo de la propaganda progresista sobre la Guerra Civil está centrado en la recuperación de la memoria de las víctimas. Como señalaron los obispos españoles en el documento "La fidelidad de Dios dura por siempre. Mirada de fe al siglo XX", "también España se vio arrastrada a la guerra civil más destructiva de su historia. No queremos señalar culpas de nadie en esta trágica ruptura de la convivencia entre los españoles. Deseamos más bien pedir el perdón de Dios para todos los que se vieron implicados en acciones que el Evangelio reprueba, estuvieran en uno u otro lado de los frentes trazados por la guerra. La sangre de tantos conciudadanos nuestros derramada como consecuencia de odios y venganzas, siempre injustificables, y en el caso de muchos hermanos y hermanas como ofrenda martirial de la fe, sigue clamando al Cielo para pedir la reconciliación y la paz".

No se puede hacer historia sectorial basada en el olvido de los mártires de la fe, del Evangelio. No es correcto afirmar que los mártires que murieron por causa del Evangelio durante la Guerra Civil lo fueran de la Guerra Civil. Los mártires no eran combatientes en el campo de batalla, no estaban en guerra contra nadie, ni hicieron la guerra contra nadie. No se caracterizaron por ser militantes de partidos, ni activos agitadores, sino personas que vivían el Evangelio pacíficamente.

No existen razones políticas ni sociales en los asesinatos de los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Los asesinatos tuvieron una causa fundamental, un móvil único; el odio a la fe y el odio a la Iglesia. ¿Qué es lo que generó ese odio? Acaso sólo la historia inmediata de incoherencias, o la estructura económica y social, o la pobreza. Quizá esta descripción responda más a argumentos legitimadores a posteriori que a causas ciertas. Detrás existía una ideología materialista, nihilista y violenta por sistema que quiso imponer una utopía social que desarraigaba al hombre de su naturaleza trascendente y de la posibilidad de la felicidad plena.

Monseñor Antonio Montero escribió que "en toda la historia de la universal Iglesia no hay un solo precedente, ni siquiera en las persecuciones romanas, del sacrificio sangriento, en poco más de un semestre de doce obispos, cuatro mil sacerdotes y más de dos mil religiosos". ¿Acaso no es suficiente este cuadro para no confundir ni confundirnos con la historia?

Por José Francisco Serrano Oceja

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 20 de julio de 2006.

Rebelión ciudadana contra el adoctrinamiento laicista con los niños

CONCAPA, Foro Español de la Familia, Chequeescolar.org y Cristina López Schlichting llaman a los padres a la objeción de conciencia

La transmisión de valores y la formación de los hijos en función de las creencias de los padres se han resuelto siempre, básicamente, en el ámbito de la familia. Sin embargo, el Gobierno español ha decidido arrebatar esa responsabilidad a los progenitores y otorgársela a los centros escolares a partir del curso escolar 2007-2008. La nueva asignatura Educación para la Ciudadanía, cuyo borrador ya ha enviado el Gobierno español a las comunidades autónomas, contempla que se enseñe a los niños en la escuela, a partir de los 10 años, que tener dos papás o dos mamás es algo tan ‘normal’ como ser el fruto del amor entre un padre y una madre.

La decisión del presidente del Ejecutivo, José Luis Rodríguez Zapatero, de dar luz verde a la polémica asignatura de adoctrinamiento laicista con los ciudadanos más indefensos, los niños, ha provocado una auténtica rebelión ciudadana canalizada a través de muchas asociaciones y entidades que no están dispuestas a ‘traspasar’ sus competencias familiares. Para impedirlo, diversas entidades llaman a los padres a practicar la objeción de conciencia.

Así, la Confederación Católica de Padres de Alumnos (CONCAPA), recuerda al Ejecutivo español que “gran parte de la sociedad española no acepta que algunos ‘iluminados’ nos digan lo que está bien y lo que está mal”. Por su parte, el Foro Español de la Familia propone a todos los padres de familia que en nombre de la libertad ejerciten el derecho de objeción de conciencia; una reivindicación que también plantean Chequeescolar.org y la responsable del programa La tarde con Cristina (COPE), Cristina López Schlichting, que hizo un llamamiento en ese sentido a los padres este lunes, 17 de julio.

Son tan sólo algunos ejemplos representativos de una gran parte de la sociedad española, que se rebela ante una decisión más propia de regímenes totalitarios o caciquiles; como el de Hugo Chávez, que también intenta imponer un adoctrinamiento laicista en las escuelas y que ya ha obtenido una contundente respuesta por parte de la Conferencia Episcopal Venezolana.

“Al borde de la constitucionalidad”

También, en España, la Iglesia ha mostrado su disconformidad con el contenido de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, que pretende, entre otras cosas, ejercer desde las escuelas la transmisión de valores morales a los hijos de los ciudadanos, una tarea que siempre ha pertenecido a los padres.

El cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, alertó este martes, 18 de julio, de que el contenido del borrador de la asignatura está “al borde de la constitucionalidad” y podría “ir más allá de la información positiva del sistema jurídico español”.

Rouco Varela opina que lo que propone la asignatura, tal y como parece que se plantea en la Ley Orgánica de Educación (LOE), podría “entrar en el derecho de los padres, que son titulares exclusivos de la formación moral y religiosa de los hijos” El prelado añadió que, con esa materia, no se formaría ni se informaría a los estudiantes sobre el sistema jurídico español, sino que “se les transmitiría una forma de ver la vida”, no sólo en el ámbito social sino también en los aspectos “más íntimos” del individuo.

El problema, la LOE

Por otra parte, también el cardenal primado de Toledo, Antonio Cañizares, mostró su apoyo a la objeción de conciencia propuesta por diversas entidades: “Todo lo que sean iniciativas en libertad y estén dentro de un orden establecido me parecen buenas”, señaló Cañizares.

El también vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española insta a los padres a que “no permitan que sus hijos sean educados por otros” e insiste en que “el problema está en la concepción educativa que hay detrás de la LOE”. “Los padres deben exigir que la LOE se ajuste a derecho, es decir, a lo establecido por la Constitución y los acuerdos internacionales con la Santa Sede, y no que el derecho se ajuste a la LOE como pretende hacer el Ministerio de Educación”.

De hecho, al Gobierno no le basta con que los niños aprendan a ser considerados con las personas de otro sexo, raza o religión. Tienen que entender que la ‘igualdad’ implica también el reconocimiento pleno de cualquier opción sexual sin discriminación de ningún tipo. “Es necesario que los niños comprendan como está organizada la sociedad en la que viven y dentro de ella existen varios tipos de familia: biparentales, monoparentales y homosexuales. Negarlas es negar la realidad”, asegura Alejandro Tiana, secretario general de Educación.

No es de la misma opinión el secretario general de la Federación Española de Religiosos de Enseñanza (FERE-CECA), Manuel de Castro, quien señala: “Se empieza reconociendo que los homosexuales son una familia más y terminamos admitiendo como familia a un hombre con tres mujeres”.

“Interferir en la formación integral”

Por su parte, la CONCAPA acusa al Gobierno de “interferir en la formación integral que los padres queremos para nuestros hijos”. Para esta organización, la imposición ideológica que pretende llevar a cabo el Ejecutivo de Zapatero con esta asignatura “es una muestra palpable de que nuestros políticos sí tienen un importante ‘déficit democrático’, puesto que no son capaces de respetar las convicciones de quienes no piensan como ellos”.

CONCAPA rechaza “el adoctrinamiento al que quieren someter a nuestros hijos, a los que seguiremos enseñando que, desde el respeto a todas las personas y a sus opciones sexuales, no hay más que una única familia: la que forman el padre y la madre con sus hijos”.

Ante la posibilidad de que se genere en los niños un conflicto psicológico por las contradicciones en su educación, “reiteramos nuestro derecho a decidir cuál ha de ser su formación moral, recurriendo, si fuera necesario, a la objeción de conciencia y a cuantas medidas fueren precisas para defenderlos de un adoctrinamiento que recuerda peligrosamente a los intentos de las dictaduras por formar la conciencia colectiva de sus pueblos”, dicen los responsables de CONCAPA.

Imposición ideológica

“Este intento de imposición ideológica del Gobierno viola el derecho de los padres a decidir en libertad las convicciones morales o religiosas que quieren en la educación de sus hijos, según el artículo 27 de la Constitución”, dicen desde el Foro Español de la Familia (FEF). Su presidente, Benigno Blanco, asegura que “es la instrumentalización ideológica del sistema educativo al servicio de la particular concepción de vida del gobierno”.

“En contra de lo que afirman los responsables del Ministerio, no se trata de quitarle a la Iglesia su función de transmitir valores a través de la Religión para dárselos al Estado a través de Educación para la Ciudadanía, porque la asignatura de Religión es una opción libre y voluntaria de los padres que eligen esta asignatura”, dice Blanco.

El presidente del FEF añade que “lo que propone el Ministerio es imponer a todos una asignatura obligatoria, sin posibilidad de elegir por parte de los padres, y donde el Estado define los valores morales en los que se educa a los niños de forma obligatoria”.

“Tintes totalitarios”

La plataforma ciudadana Chequeescolar.org, que también ha propuesto a los ciudadanos la objeción de conciencia, califica la iniciativa del Gobierno de “imposición de tintes totalitarios que atenta contra la más básica libertad de los padres a educar a sus hijos de acuerdo a sus convicciones morales”.

El coordinador de la plataforma, José Castro, afirma que “estamos ante un claro intento, no disimulado, por parte del Gobierno, de convertir el sistema educativo en un instrumento de adoctrinamiento”.

Castro ha anunciado que se opondrán a una asignatura que considera “un atentado intolerable contra la libertad de los padres que debe ser respondido con firmeza y rotundidad. Promoveremos la objeción de conciencia masiva si se mantiene el desarrollo de la asignatura”.

El Gobierno ha tomado la decisión, pues, de adoctrinar moralmente a los ciudadanos y no lo pone en práctica, por ejemplo, con determinados sectores o colectivos de adultos, como podría ser el caso de las prisiones, sino que lo realiza con los más indefensos, los niños.

“Rebelión civil”

En defensa de esos niños y de los derechos de los padres a educarlos según su criterio, la conductora de La tarde con Cristina (COPE), Cristina López Schlichting, aseguró este lunes que “gays y lesbianas pueden pensar de sí mismos lo que quieran, y yo defenderé su derecho a hacerlo, pero yo no tengo por qué pensar lo mismo, ni pueden obligarles a mis hijos. Enseñar así es totalitario y exige la rebelión civil”.

López Schlichting se mostró dispuesta, si es necesario, a crear una plataforma de objeción de conciencia contra la decisión del Gobierno. “El último borrador de la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía, que el Ministerio de Educación ha remitido a las comunidades autónomas, enseñará a los niños a partir de los diez años que tener dos papás o dos mamás es tan normal como tener padre y madre”.

“Se obliga a todo el mundo a pensar lo mismo. Si se quiere pasar de curso, si se quiere acceder a la universidad, habrá que escribir en los exámenes que tener padres del mismo sexo es normal. Ni siquiera la legislación sobre el aborto o el divorcio es tan dura”, aseguró la conductora de La tarde con Cristina. “Los antecedentes de algo semejante sólo pueden hallarse en la educación racista de Hitler o atea del comunismo. En una, los judíos eran inferiores por decreto y así se obligaba a pensar a los niños; en la otra, Dios no existía, y así había que aprenderlo”, concluyó López Schlichting.

Víctor Ruiz

Forum Libertas, 19 de julio de 2006

La débil democracia europea

¿Es democrática la UE? Casi todos los europeos creen que sí, pero hay grados de democracia. Muchos europeos se sienten cada día más impotentes frente a sus gobiernos nacionales, y mucho más frente a la UE. Y tienen poderosas razones para sentirse así. Aunque muchas naciones europeas son más viejas que EEUU, todas las democracias del Viejo Continente (con la excepción parcial de Suiza) son más recientes; muchas de ellas lo son desde hace unas pocas décadas, y desde hace aún menos las que pertenecieron a la URSS.Muchas de las naciones europeas fueron monarquías autoritarias que se transformaron en socialismos autoritarios sin crear las instituciones democráticas que protegen a los individuos del Gobierno.

Cuando un pequeño grupo de personas se reúne y vota por sus líderes y por todas las cuestiones realmente importantes, a ese proceso lo llamamos "democracia directa". Muchos pueblos de EEUU, especialmente en Nueva Inglaterra, convocaban a la gente a reuniones de ciudadanos donde se decidía sobre los impuestos y sobre cómo gastar el dinero de los contribuyentes. La mayoría de los países tienen hoy "democracias representativas", donde la gente elige a los representantes que apoyan sus deseos y opiniones.

El sistema suele funcionar bastante bien cuando los ciudadanos conocen a sus representantes, pueden interactuar con ellos y éstos temen perder su posición si no reflejan el deseo de la mayoría.

Muchos países europeos han construido su sistema político de arriba abajo, no de abajo arriba. En tales países la élite política decide qué es lo que conviene a la ciudadanía. Francia es un buen ejemplo. La mayoría de los líderes políticos franceses fueron a la misma universidad elitista, donde desarrollaron su red de amigos, razón por la cual tanto los políticos de izquierda como los de derecha quieren un Gobierno grande, donde ellos lo controlen todo. Los parlamentarios están bajo el control estricto de los partidos, por lo tanto, y a diferencia de lo que sucede en Estados Unidos, las votaciones en contra de la línea partidista son muy raras.

En el Congreso de Estados Unidos los líderes están todo el tiempo negociando con sus compañeros de partido, tratando de lograr mayorías. La principal lealtad de los congresistas es hacia sus electores, no hacia los líderes de su formación. En Europa, y también en América Latina, lo normal es lo opuesto. Si los congresistas no siguen la línea partidista los eliminan de la lista de candidatos y son reemplazados por otros de su distrito. Por lo tanto, los congresistas ocupan casi todo su tiempo en quedar bien con los jefes del partido.

El líder del Partido Conservador del Reino Unido acaba de anunciar que su formación no luchará por rebajar los impuestos durante la próxima campaña electoral. Los dirigentes de la vieja guardia thatcheriana están indignados: lo consideran dañino tanto para el país como para el partido; pero si no bajan la cabeza y tragan, sus nombres no aparecerán en las listas de candidatos.

Otro factor influyente en el centralismo poco democrático que prevalece en Europa es la importancia de la televisión gubernamental. Como es de imaginar, los canales del Estado apoyan al Gobierno grande, que paga sus cuentas. El caso más notorio es la BBC, cuyos ingresos provienen enteramente del impuesto que pagan todos los que tienen un televisor en el Reino Unido. Como era de prever, los comentarios y la presentación de las noticias de la BBC son siempre en contra de un Gobierno limitado y de unos impuestos más bajos.

De esta forma, la defensa de la libertad individual y el libre mercado confrontan una doble desventaja en Europa en su lucha contra el monstruo gubernamental, que distribuye favores por cuenta del presupuesto nacional y manipula la información a través de la televisión estatal.

Dado que ni a las élites más poderosas ni a los medios de información mejor financiados les gusta mucho la democracia, en Europa crece el estatismo, lo que a su vez ha destruido gran parte de la vitalidad económica del Viejo Continente.

Por Richard W. Rahn (director general del Center for Economic Growth y académico asociado del Cato Institute).

© AIPE

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 18 de julio de 2006.

Benedicto XVI apoya la posición del G-8 ante la violencia en Oriente Medio

Y pide la oración de los creyentes por la paz

INTROD, miércoles, 19 julio 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha apoyado el comunicado emitido por el Grupo de los Ocho países más industrializados (G8) para acabar con el torbellino de la violencia en Oriente Medio y ha pedido a todos los creyentes que recen por la paz.

Al regresar este martes de una visita al Monasterio que se encuentra en el monte Gran San Bernardo, en los Alpes, el Papa respondió por sorpresa a una pregunta de los periodistas que le esperaban cerca del chalet en el que reside.

Uno de los reporteros le preguntó: «¿Qué debe hacer la comunidad internacional en esta situación cada vez más dramática?».

El Papa respondió: «Estoy totalmente de acuerdo con el comunicado del G-8. Me parece que indica el camino».

«No tengo nada que añadir, sino la importancia de la oración para que Dios nos ayude y nos otorgue la paz», añadió el Papa según refiere uno de los presentes, Salvatore Mazza, enviado especial del diario italiano «Avvenire».

La declaración aprobada el 16 de julio por los líderes del G8, reunidos en San Petersburgo (Rusia), pide a Israel, los palestinos y la milicia de Hizbulá que suspendan sus operaciones armadas y que liberen a los soldados capturados y a los ministros y parlamentarios palestinos detenidos (http://en.g8russia.ru/docs/21.html).

Al rezar este domingo el Ángelus, en la localidad en la que pasa estos días de desacanso, Les Combes (en Introd, Valle de Aosta), el Santo Padre consideró que «en el origen de estas oposiciones despiadadas hay, lamentablemente, situaciones objetivas de violación del derecho y de la justicia».

«Pero ni los actos terroristas ni las represalias, sobre todo cuando existen trágicas consecuencias para la población civil, pueden justificarse», aseguró.

«Por caminos así –como la amarga experiencia demuestra— no se llega a resultados positivos», recordó Benedicto XVI.
ZS06071905

La hora de la verdad

Los americanos necesitamos observar detenidamente lo que está pasando en Oriente Medio, porque es un reflejo de la guerra en que estamos inmersos. A un lado están Al Qaeda, Hamás, Hezbolá, Siria e Irán y sus aliados: Rusia, Francia, Grecia y la mayoría de la ONU; al otro, la única democracia en esa tierra asolada por el terror árabe y musulmán.

El origen de este frente de la guerra contra el terror es claro: el deseo de los terroristas musulmanes –el grupo más votado por los palestinos y el ejército chií que ocupa el Líbano, respaldados por Damasco y Teherán– de destruir Israel y echar a los judíos al mar.

La guerra revela la inviabilidad de un Estado palestino y la necesidad de establecer una fuerza ocupante civilizada en una región poblada por gente a la que se le ha lavado brutalmente el cerebro con una ideología de odio, lo que hace de su autogobierno un crimen anunciado.

Unos 10.000 judíos vivían en Gaza hasta hace bien poco, hasta la retirada israelí del año pasado. Eran tan creativos que, aunque ni siquiera representaban el 1% de la población, producían el 10% del PIB de la Franja. Productivos y respetuosos de la ley como eran, precisaban de la protección militar israelí. Así de incontrolable es el odio genocida que sienten los palestinos por los judíos (dicho sea de paso: más de un millón de palestinos viven pacíficamente en Israel, disfrutando de más derechos de los que disfruta cualquier árabe o musulmán en cualquiera de los países árabo-musulmanes). La presencia del Ejército israelí en Gaza también era necesaria para evitar que los palestinos genocidas y judeófobos atacasen con cohetes las guarderías israelíes.

El liderazgo israelí tomó la decisión de capitular ante el odio árabe: expulsó a los judíos residentes en Gaza y retiró las fuerzas que impedían que Israel fuera atacado por criminales árabes. En los meses que siguieron, los árabes no hicieron nada por introducir mejoras en su nueva patria, que entonces controlaban por completo. Todo lo contrario: eligieron ser gobernados por terroristas genocidas. Destruyeron la industria agrícola que los judíos habían creado, y que proporcionaba el 10% del PIB. Lanzaron alrededor de 800 cohetes contra Israel. Durante todo este desastre no llegó una sola palabra de condena contra los agresores de Gaza desde Francia, la ONU, Rusia y el resto de la comunidad internacional judeófoba, filoterrorista o apaciguadora de terroristas.

En consecuencia, el alto mando del ejército de Hamás, radicado en Siria, autorizó una nueva agresión: la excavación de un túnel para penetrar en Israel y el secuestro de un soldado israelí. Por añadidura, unos palestinos de la Margen Occidental ejecutaron a un autostopista judío de 18 años por el crimen de ser judío. Aún está por escucharse la condena contra los palestinos de los judeófobos de Francia, Rusia o la ONU. Este respaldo alentó al Hezbolá, patrocinado por Irán, a perpetrar otra agresión, esta vez desde el norte.

En esta guerra, el objetivo de Estados Unidos e Israel, y de toda la gente civilizada y amante de la libertad, tiene que ser la destrucción de las cúpulas de Hamás y Hezbolá, de sus infraestructuras y de sus capacidades militares. Si la ONU fuera digna de tal nombre expulsaría de su seno a Siria y a Irán y enviaría a la Margen Occidental y a Gaza una fuerza armada del Consejo de Seguridad para implantar una ocupación cuya duración no debería ser inferior a una generación.

Durante la ocupación, las escuelas de odio de la Margen y la Franja deberían ser reconstruidas desde los cimientos, para que los niños palestinos aprendan las normas básicas del comportamiento civilizado. Que aprendan, en vez de odio religioso y étnico, tolerancia; que aprendan a condenar a los terroristas suicidas, en lugar de venerarlos como mártires; que aprendan a clasificar como monstruos a especímenes como Samil Kuntar, el terrorista palestino que hizo rehenes a un padre y su hija y aplastó la cabeza de la niña contra una roca, tenido por héroe nacional y modelo para los niños palestinos.

El mundo no será un lugar seguro o decente hasta que los actuales regímenes de Gaza, la Margen Occidental, Siria e Irán hayan desaparecido. Esta es una guerra que todos los americanos deben apoyar.

Por David Horowitz

 

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 18 de julio de 2006