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Aznar alerta del riesgo para la libertad que supone la "coacción" nacionalista

Aznar alerta del riesgo para la libertad que supone la "coacción" nacionalista

El ex presidente del Gobierno ha presentado este sábado el estudio de FAES '¿Libertad o coacción? Políticas lingüísticas y nacionalismos en España', un análisis que denuncia que las políticas lingüísticas de Cataluña y el País Vasco son "instrumentos de coacción". Aznar ha denunciado, además, que "todo el que discrepa de la acción gubernamental es objeto de críticas, cuando no de acoso". Junto a él ha estado Daniel Sirera, que esta semana presentó un vídeo que prueba la imposibilidad de estudiar en castellano en Cataluña.

"Coincido con todos los que creen que llegado el momento de evaluar el efecto de décadas de políticas de supuesta normalización", dijo Aznar, en el acto de presentación en Barcelona del libro '¿Libertad o coacción? Políticas lingüísticas y nacionalismos en España'.
 
Por ello, abogó por "aportar las propuestas de reforma que aconsejan tanto la experiencia pasada como el futuro que preparan unos nacionalismos radicalizados, intervencionistas e insensibles a las exigencias del respeto a la pluralidad, la igualdad y los derechos inderogables de todo ciudadano español en cualquier parte del territorio nacional".
 
Aznar aseguró que el libro de la FAES detecta que "a pesar de la habilitación que le confiere el artículo tres de la Constitución, el Estado ha sido tan confiado como generoso, porque lo ha dejado en mano de los gobierno autonómicos". En el caso de Cataluña y el País Vasco, ambos ejecutivos han optado por el principio de "la negación de la realidad".
 
Para el ex presidente del Gobierno, "tanto en el País Vasco como en Cataluña se aborda un proceso de revisión de las políticas aplicadas hasta la fecha", cuyo objetivo es "incorporar nuevas dosis de coacción" en dichas comunidades autónomas. "No es posible asumir nuevas vueltas de tuerca en contra de nuestra lengua común, la de todos, como las que se proponen en el País Vasco y Cataluña", dijo Aznar, quien también consideró que "no es aceptable" que los padres que lo deseen no puedan escolarizar en castellano a sus hijos en Cataluña.
 
Se gobierna "buscando el silencio de disidente"
 
Aznar aseguró que, a día de hoy, se gobierna "buscando el silencio del disidente", y en este sentido, añadió: "Todo el que discrepa de la acción gubernamental es objeto de críticas, cuando no de acoso". "Se exige silencio a la representación institucional y democrática de millones de españoles, a organizaciones cívicas, a los analistas económicos, a los que se manifiestan por causas legítimas", añadió.
 
El libro que presentó Aznar analiza los diversos modelos lingüísticos que hay en cada una de las comunidades en que hay más de una lengua oficial. El trabajo, coordinado por Xavier Pericay y que cuenta con colaboraciones de varios autores, entre ellos de Valentí Puig es, para Aznar, "una reivindicación de la libertad", por lo que es "necesario" y "pertinente". En el acto, acudieron los dirigentes del PP de Cataluña, como el presidente del partido, Daniel Sirera; su vicesecretario, Xavier Garcia Albiol; y el presidente del grupo municipal de los populares en el Ayuntamiento de Barcelona, Alberto Fernández Díaz.

Libertad Digital, 12 de enero de 2008 

Partido Popular: es necesario un mayor compromiso

Partido Popular: es necesario un mayor compromiso

Es perfectamente comprensible que un partido grande, que aspira al gobierno, deba matizar sus propuestas para mirar de atraer al máximo electorado y producir el mínimo rechazo. Hay que decir que durante estos meses, la trayectoria del PP no se ha guiado por este criterio sino más bien el de tener unas actitudes muy duras que, sobre todo, podían ser comprendidas por sus votantes más fieles, pero que carecían de atractivo para los que habitan en fronteras más lejanas. Ahora, al acercarse las elecciones, busca un reposicionamiento.

Esto también es legítimo y nada criticable. Se trata de tener la garantía de que tus propios votantes están muy movilizados, para intentar ir a buscar otros más dudosos, menos fieles. Después en la práctica, el resultado está por ver, porque depende de la capacidad de modular sin perder credibilidad y de lo que haga el adversario. Hay que decir, en relación a este último aspecto que el gobierno se lo pone fácil, porque lo está haciendo francamente mal, muy mal.

 

Dicho todo esto, hay que constatar que la actitud del PP ante algunas cuestiones muy importantes resulta poco comprensible. Se trata de su posición, mejor dicho su no posición, al dar a entender que no va a tocar nada en relación al aborto, el divorcio express y los matrimonios y adopción homosexual. Todo esto merece precisarse.

 

Nadie le pide que cambie la ley del aborto pero después de lo que ha venido sucediendo, constatando la ilegalidad masiva y la crueldad con que se practica el aborto en España, parece lógico que el PP tuviera en su programa algunas propuestas concretas, no tanto de cambios de la ley sino de la forma de aplicarla, que garantice el real cumplimiento de la misma.

 

Esto es una medida de higiene democrática. Los países no pueden tener leyes que se incumplan masivamente porque dan lugar a situaciones cancerígenas. La metástasis del fraude de ley se ramifica, como es el caso, en muchos otros terrenos: dinero negro, usurpación profesional, riesgo sobre la salud pública y un montón de cosas más.

 

Sobre el divorcio express, es cierto que el Partido Popular tiene las manos bastante atadas porque no votó en contra de esta ley, no se atrevió, no tuvo el valor moral de hacerlo a pesar de constituir una anomalía legislativa, una ley única en el mundo, que el Consejo General del Poder Judicial, calificaba de inspirada en el repudio islámico al alcance tanto del hombre como de la mujer. Pero visto lo que está sucediendo lógico es que haya un replanteamiento.

 

Ningún país de las condiciones sociales y económicas de España puede soportar una tasa de divorcialidad como la actual. La combinación de ésta con la judicialización de las relaciones entre hombre y mujer, de la ley que debería proteger a la mujer contra la violencia de género -aunque no lo haga- llevan a una situación de colapso de la estructura familiar.

No se pueden sumar cada año decenas de miles de divorcios y decenas de miles de procesos judiciales sin arrasar las relaciones de pareja. El país necesita otro enfoque. ¿Cúal? Pues simplemente el que se encuentra en Europa. ¿Por qué no podemos tener una legislación sobre el divorcio y el conflicto familiar como la que tiene Alemania, Francia, Gran Bretaña? ¿Tan extraño es esto? Y ¿esto no es una propuesta razonable que el PP podría incorporar en su programa?

 

El tercer elemento guarda relación con el matrimonio y adopción homosexual. En su momento ahí si estuvo claro el PP. Votó en contra y desarrolló un discurso bien definido. Después presentó el correspondiente recurso ante el Tribunal Constitucional. Por eso ahora no puede dejar la cuestión en el limbo, ni ir a la excusa de lo que resuelva el TC, porque una cosa es que una ley se encuentre dentro o no de la Constitución y otra que sea una buena ley.

 

Una cosa no guarda relación con la otra. ¿Sería mucho pedir también aquí que nuestro país se igualara con el resto de los países desarrollados de Europa, o con EEUU? ¿No podríamos tener una ley como la francesa, o ya puestos en plan progre total, la sueca o la británica? ¿Tan puñeteramente reaccionarios son estas sociedades?

Y que no se hable de nuestra capacidad de innovar y ser precursores. Un país que ocupa el 24 lugar del mundo en el ámbito de la innovación no está como para ir dando lecciones a nadie, y menos a aquellos países que han demostrado hasta la saciedad que legislan normas bien hechas.

 

Cierto es que el PP se ha comprometido a crear un ministerio de la familia. Esto es bueno y hay que celebrarlo, pero se trata de una cuestión meramente instrumental que no define objetivos ni fines. Sin querer incurrir, en este punto, en una comparación, porque son odiosas, es necesario con todo, recordar que una de las primeras cosas que hizo Zapatero fue crear el Ministerio de la Vivienda y así nos ha ido.

 

El PP tiene la obligación, por credibilidad, de ser algo más concreto en cuestiones tan centrales como las apuntadas. Nadie le pide que mee agua bendita, porque además no es una práctica común, diríamos que más bien inexistente, sino que simplemente que presente en propuestas razonables sobre temas vitales mal planteado. En definitiva, que devuelva a España a Europa en este terreno, y termine con el periodo de la anomalía Zapatero.

 

Editorial de Forum Libertas, 11 de enero de 2008

Entre ´Heidi´ y el Parto de los Montes. El nuevo himno de España: anatomía de una banalidad

Entre ´Heidi´ y el Parto de los Montes. El nuevo himno de España: anatomía de una banalidad


Lo más simpático de la propuesta oficial de letra para el himno de España es su autor: Paulino Cubero, un parado de 53 años, escritor aficionado. Lo peor es, sin duda, la letra en cuestión, light y descremada hasta el punto de que podría valer para cualquier otro país. Cierto que la reacción de la izquierda antinacional ha sido tan acre, que casi dan ganas de comprarle al señor Cubero su ideíca. No obstante, lo cierto es que, se mire por donde se mire, esta propuesta de letra –avalada, no lo olvidemos, oficialmente- carece de pulso poético y, lo que aún es peor, de nervio propiamente nacional. Aquí proponemos una disección. No es de recibo.

 

La propuesta de letra dice así: "¡Viva España!/ Cantemos todos juntos/ con distinta voz/ y un solo corazón./ ¡Viva España!/ Desde los verdes valles/ al inmenso mar,/ un himno de hermandad./Ama a la Patria/ pues sabe abrazar,/ bajo su cielo azul,/ pueblos de libertad”. Y ya, que tampoco se han calentado la cabeza. Ahora, veamos:

 

"¡Viva España!/ Cantemos todos juntos/ con distinta voz/ y un solo corazón.”

 

Bueno, sí: respeto a la diversidad y todo eso, pero unidad por encima de las diferencias. La idea es respetable. Ahora bien, también valdría “con una sola voz y distinto corazón”. No termina de verse por qué la diversidad ha de estar en las voces y la unidad en los corazones. La viceversa también valdría. Sigamos:

 

“¡Viva España!/ Desde los verdes valles/ al inmenso mar,/ un himno de hermandad.”

 

Hombre, para tratarse del país más montañoso del occidente europeo, no deja de ser un singular retrato paisajístico. Los verdes valles, aquí, no es que sean inexistentes, pero tampoco es lo que predomina. Eso es más bien cosa de Suiza y tal. Respecto a lo del inmenso mar –todo mar es inmenso, como toda sequía es pertinaz y todo incendio, pavoroso-, ya se le había ocurrido a Pemán. Pero, por otro lado, ¿dónde quedan las dos mesetas? Pero hay más:

 

“ Ama a la Patria/ pues sabe abrazar,/ bajo su cielo azul,/ pueblos de libertad.”

 

Es decir que la razón por la que uno debe amar a la patria es que ésta “sabe abrazar” (bajo un cielo, de momento, azul) “pueblos de libertad”. Bien: ¿qué quiere decir “pueblos de libertad”? Los dos términos de la fórmula retoman los tópicos del lenguaje oficial español, y por eso habrá gustado al jurado, pero, semánticamente, “pueblos de libertad” es una expresión insignificante. Por otro lado, a la Patria se la debe amar por su mera existencia, no con un “sí, pero”. Es verdad que aquí hay un remoto tatarabuelo: las cortes medievales sólo aceptaban la soberanía del rey si éste juraba las libertades de la gente. Ahora bien, un rey no es la Patria, a la que se le supone, en cualquier himno que se precie, valor por sí misma, no porque abrace tales o cuales cosas. Respecto a lo del cielo azul, es como lo del inmenso mar: ya casi un pleonasmo (¿imagina alguien, en un himno nacional, un cielo gris y tormentoso?). Y termina la letra del siguiente modo:

 

“Gloria a los hijos/ que a la Historia dan/ justicia y grandeza democracia y paz".

 

Este es el verso más directamente ideológico del himno y retrata cuatro valores con los que todos podemos estar de acuerdo, es verdad. Ahora bien, vincula directamente el himno a una situación política concreta. No habría valido hace cien años. Quién sabe si dentro de medio siglo seguirá valiendo. Y lo más importante de todo:

 

“Viva España”.

 

¿Viva España? Bueno, sí, claro, pero este himno, si usted se fija, lo mismo podría ser de España que de Moldavia, Burkina Faso o Leganés: basta cambiar un nombre por otro y el resultado es idéntico. La letra es tan descremada, tan poco arraigada en la propia tradición nacional, que el “Viva España” casi suena más a un enojoso compromiso. Si mañana Singapur se propone buscar una nueva letra para su himno nacional, don Paulino podría perfectamente concursar sin más trance que cambiar el “Viva España” por “Viva Singapur”. Que viva, claro está.

 

Parece mentira que este haya sido el único fruto que ha podido brotar del “concurso de talentos” organizado por los escalones del Estado. Al final resultará que aquella idea de Aznar de juntar asambleas de poetas tenía más sentido.

 

José Javier Esparza

El Manifiesto, 12 de enero de 2008

Un católico no puede votar ni al PSOE ni al PP

Un católico no puede votar ni al PSOE ni al PP

Conste que es una opinión personal. Un católico no puede votar al PP porque, por si no había quedado claro, el señor Rajoy -insisto, un frívolo simpático- lo dejó claro ayer, durante una entrevista radiofónica: no piensa cambiar ni las leyes de divorcio ni de aborto, el gaymonio es un mera cuestión terminológica y las leyes más homicidas de la Legislatura Zapatero, (reforma la fecundación asistida e investigación biomédica), el matadero de embriones humanos, ni tan siquiera le merecen comentario alguno. Lógico, dado que la utilización de embriones como cobayas humanas la inició su colaboradora más directa, la entonces ministra de Sanidad Ana Pastor.

El PP ha creado un estado de cosas ideológico en el que cualquier cosa es admisible y en el que impera una especie de nominalismo: si las denominaciones son aceptadas por el cuerpo electoral.

 

De hecho, lo que diferencia la PSOE del PP es que, si pudiera, el primero se dedicaría a incendiar iglesias mientras el segundo miraría hacia otro lado. Por lo demás, en los asuntos no-negociables no encuentro diferencia entre ambos.

 

El miércoles era el gran día de Zapatero. Daba gusto verle sonreír, igualito que Mr. Bean, cuando la clá, dirigida por Pepiño Blanco, le reía unas ironías con mucha chispa. Por ejemplo, cuando dijo aquello de que la agresión de los dos cardenales se había producido “entre la Natividad y la epifanía de Nuestro Señor”, sutilísima ironía, para una católico muy similar a mentarle la madre al señor Zapatero, por ejemplo.

 

Con su mejor acto de Mr. Bean, “monsieur sapateró” se refirió al Nuncio de su Santidad, allí presente, para reconocer que le había invitado a comer “un caldo”. No habló de chocolates con picatostes, pero ahí le anduvo.  

 

Su ‘aplaudidor’ principal, el mencionado Pepiño, es más pundonoroso. Por ello, y aclarando que sigue siendo cristiano -lo cual ha tranquilizado mucho a la Curia- le preguntó al Papa qué entiende por “familia tradicional”. Según Pepiño, un hombre docto, se trata de la familia donde la mujer se queda en casa y con la pata quebrada (nunca he entendido lo de la pata quebrada, pero estoy seguro que Pepiño, un hermano en la fe, me lo aclará pronto).

 

Si algo bueno tiene la izquierda es que sabe unirse para mantenerse en el poder, porque es en el poder donde se reparten cargos, mientras en la leal oposición no hay cargos que repartir. A Zapatero, sin ir más lejos, habrá que sacarle en volandas del despacho monclovita cuando llegue el momento. Por eso, el mismo Felipe González que aconsejaba al ZP aprendiz de brujo de los primeros tiempos que dejara en paz a los curas, se rebelaba anteayer contra la clerecía, que le pone “impaciente e impertinente”. Una mentira enorme del sevillano, porque para ponerse impaciente, impertinente e insoportable a don Felipe no se precisa ni cura ni laico: se pone él solito.

 

En la mañana del jueves, la vicepresidenta primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, advertía a la Iglesia con otra ironía: la de que la sociedad, de la que ella es portadora, no volvería a los tiempos de una única moral impuesta.

 

Estamos, una vez más, ante el pensamiento invertido. Prohibir el aborto no es imponer una moral, sino impedir un asesinato. De la Vega podría alegar que en el vientre de la madre no hay un niño -que ya es alegar- pero no podrá decir que la penalización del aborto es una imposición moral, de la misma manera que no lo podrá decir de la persecución del homicidio. Esta chica es muy espabilada. Lo del PSOE es el mundo al revés: el verdugo empeñado en convertirse en víctima.

 

En definitiva, yo tengo muy claro que un católico está violentando sus principios tanto si vota al PSOE como si vota al PP. Y sí, hay terceros a quien votar. Porque lo que tenemos que preguntarnos, de una vez por todas, es si votamos por coherencia o votamos para figurar entre los ganadores. Además, ¿seguro que el votante gana algo cuando gana su partido?

 

Eulogio López

Hispanidad, 10 de enero de 2008

El Gobierno contra la Iglesia: ¿hay gato encerrado?

El Gobierno contra la Iglesia: ¿hay gato encerrado?


Están enfermos. Literalmente: enfermos. La reacción del Gobierno contra la Iglesia es tan desmesurada que no puede explicarse desde criterios políticos sanos. Aquí hemos visto, en muy pocos meses, manifestaciones a favor de ETA en el País Vasco, ruidosos ultrajes a España y al Rey en Cataluña, proclamaciones unilaterales de referendos por la independencia, incluso agresiones verbales manifiestas por parte de un jefe de Estado extranjero… Nada de todo eso ha hecho la menor mella en la proverbial pasividad gubernamental. Pero ha bastado una concentración de familias bajo manteo eclesial, con un par de frases críticas hacia la política socialista, para que el PSOE declare la guerra a los cristianos en general y a la jerarquía en particular. Pepiño Blanco ha llegado a exigir explicaciones al Papa. Esto no es normal. Aquí hay gato encerrado. Pero, ¿cuál?                            

Hipótesis A: están preparando las elecciones. Los estrategas del PSOE saben que, al paso que van, les va a ser imposible obtener una mayoría ya no absoluta, sino ni siquiera suficiente, y piensan que la única manera de recuperar votos es crispar a un sector del electorado que, normalmente, se abstiene. ¿Por qué no? ¿Acaso no les funcionó en 2004? En aquel momento el PSOE se subió encima de los muertos del 11-M y, culpando de la tragedia al Gobierno en plena jornada de reflexión, logró una mayoría por la que nadie daba un duro veinticuatro horas antes. Ahora estaríamos ante una operación semejante. ¿Cuánta gente en España puede movilizarse por un discurso anticlerical de tipo clásico? ¿Un millón de personas? Pueden ser suficientes en una situación de “empate técnico”. Claro que, al mismo tiempo, la operación puede costar una buena porción de voto moderado. Para eso el PSOE espera poder seguir articulando ese doble discurso del que viene abusando desde hace años. Veremos.

 

Hipótesis B: tienen miedo. A lo largo de estos cuatro años ha crecido en España algo que antes no existía: una derecha social movilizada, presente en la edición, en Internet, en la radio, en las asociaciones, en la calle… Y ellos no lo soportan más. Antes la calle era suya, de la izquierda; ahora es de todos y, mayormente, de esa gente que sale a las manifestaciones como de paseo, en familia y con banderitas de España, y que forma multitudes como nunca antes se había visto por estos pagos. Eso les da miedo; mucho miedo. Esas multitudes representan, ni más ni menos, que la izquierda ha perdido el monopolio de la legitimidad popular, la que se construye en la vía pública. Por eso reaccionan como fieras heridas, extremando respuestas desmedidas, elevando a casus belli la menor crítica, denunciando como agresión injustificable la más comedida de las disidencias. Tienen miedo y se comportan como ratas acorraladas: mordiendo.

 

Hipótesis C: lo llevan dentro, es su verdadero rostro. Los socialistas consideran que la Iglesia es su enemiga y esa convicción, habitualmente implícita, se ha hecho explícita a raíz de la concentración católica de Madrid. Ya venían escocidos por las beatificaciones de mártires de la guerra civil, hace pocos meses; lo de la plaza de Colón ha hecho que aflore la llaga. El PSOE, y más específicamente el PSOE de Zapatero, lleva dentro el anticlericalismo como parte de su ADN ideológico. Esta generación sociata de ahora, que no hizo la guerra ni vivió sus consecuencias, que en muy buena parte son hijos y nietos de los vencedores de la guerra civil, se han inventado un socialismo vindicativo que pasa por blasonar de todos y cada uno de los errores del socialismo español en su larga historia, incluido el furibundo anticlericalismo de la II República y el Frente Popular. En el fondo, es una consecuencia inevitable de la Ley de Memoria Histórica: si uno vuelve a dividir a los españoles en buenos y malos (Peces Barba dixit) y ennoblece la memoria de los chequistas, nada más natural que retomar la ofensiva contra sus víctimas.

 

Tres gatos, pues. ¿Cuál es que se agazapa, encerrado, en la furibunda reacción anticlerical del PSOE?

 

Seguramente las tres hipótesis son ciertas. Y las tres son desoladoras. La primera, la del cálculo electoral, porque indica la bajeza moral de unos políticos que son capaces de jugar con fuego –y aquí no es sólo una metáfora- con tal de mantenerse en el poder. La segunda, la del miedo, porque manifiesta la incapacidad de la izquierda española para aceptar una vida democrática normal. La tercera, la de la ofuscación ideológica, porque demuestra hasta dónde llega el inmenso agujero negro del PSOE en materia de ideas, tan hondo que, a poco que se hurga, reaparecen los peores fantasmas de la España más negra.

 

Nada de todo esto es imaginable en ninguna otra izquierda europea y democrática. Esto sólo pasa aquí, en España, y entre nuestra izquierda, que se ha convertido en la huella más siniestra de nuestros pecados remotos. Urge dejar atrás a este navío fantasma.

 

José Javier Esparza

El Manifiesto, 9 de enero de 2008

El socialismo como antesala del islam

El socialismo como antesala del islam

El pasado septiembre los norteamericanos recibieron un mensaje contra el colonialismo, la globalización, el sistema capitalista, las grandes corporaciones, el préstamo con interés, los neocons, la guerra de Vietnam, la Inquisición y el calentamiento global. En definitiva, una buena síntesis de las manías socialistas, apoyada en citas de Noam Chomsky. Ahora bien, el mensaje no proponía el socialismo, sino el islam. Y lo firmaba Osama ben Laden. 

Aunque el socialismo se presenta como doctrina de librepensamiento, progreso y secularización, es decir, como una aparente antítesis del islam, las afinidades entre ambos son notables. Durante un tiempo, cuando el musulmán bolchevique Sultán Galiyev trabajaba para extender el socialismo a las poblaciones islámicas, pareció que el islam iba a ser un instrumento de la expansión mundial del socialismo. Pero el fenómeno se invirtió tras la caída del Muro de Berlín, y el socialismo puede convertirse ahora en la antesala de la islamización de Occidente.

 

El socialismo es una ideología y el islam una religión, pero eso no entorpece sus mutuas conexiones. Hace tiempo que Proudhon demostró la naturaleza teológica del socialismo, y desde Mahoma hasta Sayid Qutb el islam funciona como una ideología. Es legítimo, pues, comparar socialismo e islam. Por otro lado, se dirá que ambos son polifacéticos, con versiones radicales y moderadas. Pero hay acuerdo entre los dogmas fundamentales de las tendencias mayoritarias, cuyas diferencias no son de partitura, sino de ritmo, volumen e instrumentos. El yihadismo resuena con fuerza en los principios del islam tradicional, y la mentalidad iluminista y revolucionaria del siglo XVIII pervive en la secularista socialdemocracia occidental. A pesar de sus matices, es posible definir socialismo e islam con bastante precisión.

 

Comparemos los fines de ambas doctrinas. Rousseau y Mahoma están de acuerdo en la bondad primigenia del hombre: su naturaleza es sana, y está libre de pecado original, pero la sociedad lo corrompe. Sólo la expansión de ciertas estructuras políticas colectivas, ya del socialismo, ya de la comunidad islámica o umma, pueden asegurar la paz y el bienestar de toda la humanidad. Por eso islam y socialismo proponen el establecimiento de una utopía terrenal, a golpe de Corán o de Código Civil. La utopía socialista se ha llamado falansterio, comunismo, socialismo bolivariano o Alianza de Civilizaciones; la musulmana se llama Dar al Islam y su ley es la sharia. Cualquier alternativa, especialmente la cristiana, debe combatirse por opiácea e impía. No es difícil imaginar cómo la concepción del hombre, el anhelo utópico y la manía anticristiana pueden convertirse en tobogán socialdemócrata hacia el mahometismo.

 

Tanto en el socialismo como en el islam, los medios para alcanzar estas promesas liberadoras pasan por la revolución y su necesaria ración de violencia. Ésta parece inherente al socialismo y a su sangrienta historia, desde la guillotina hasta el Gulag. Los "grupos de liberación" terroristas, el aborto invisible, la silenciosa eutanasia y la liquidación de embriones representan lo mismo, con estética socialdemócrata post-cheka. En el lado islámico, es revelador que el año cero del islam –la Hégira– recuerde el pacto entre Mahoma y los caudillos de Medina para guerrear contra La Meca; de ahí la reflexión de Donoso sobre una religión que "lleva en la punta de su espada todos sus milagros, todos sus argumentos y todos sus testimonios". También hoy el revivir islámico predicado por Maududi o Jomeini recomienda la espada como medio para alcanzar la emancipación, en el islam, de los débiles y oprimidos de todo el planeta. El acuerdo práctico de socialistas y musulmanes en que el buen fin justifica los malos medios anuncia mayores colaboraciones.

 

La mezcla de los fines y medios antedichos desemboca en el totalitarismo, donde se encuentran de nuevo socialismo e islam. Han pasado Fouché y Stalin, pero la alteración de la realidad, el sacrificio de las partes por el todo, el miedo paralizante de lo políticamente correcto, el progresismo, la destrucción de la familia, la ideologización de todos los ámbitos sociales, la omnipresencia del Estado, la soledad y el sentimiento de impotencia predominan en el Occidente socialdemócrata. En cuanto al islam, es sabido que nunca separó a Dios del César, que la aqida o credo religioso musulmán abarca todo aspecto de la existencia, y que casi siempre es utilizada por el gobernante de turno para controlar los detalles de la vida familiar y social. La convergencia del islam y el socialismo español en el camino totalitario es manifiesta, por ejemplo, en la ley –socialista y antifamiliar– de divorcio-repudio, en la ley de culto –de molde saudí– promovida por el tripartito catalán o en la promoción de la Educación para la Ciudadanía en las escuelas-madrasas españolas.

 

Hemos comprobado que las afinidades en los fines, medios y consecuencias del socialismo y el islam son más profundas de lo que muestran los mensajes de Al Qaeda, los seminarios sobre el Che organizados por Ahmadineyad, la conversión al islam de comunistas como Roger Garaudy y Mansur Escudero o la admiración del PSOE por Tarik Ramadán y la Alianza de Civilizaciones. Pero la sintonía de medios y fines no será la causa principal de la convergencia entre el socialismo y el islam. Como ya vio Tomás de Aquino, la utopía o "promesa de deleites" y la revolucionaria "violencia de las armas" no bastaron para extender el islam. Fue necesario un "creer a la ligera", un debilitamiento intelectual que aislara la fe de la razón. De manera semejante, el secularismo que aísla la razón de la fe parece el rasgo distintivo del socialismo. Y tal vez sea este común raciocinio defectuoso lo que más facilite la alianza entre islam y socialismo en el siglo XXI.

 

Guillermo Elizalde Monroset, 8 de enero de 2008

© Fundación Burke

La Asociación Católica de Propagandistas dice que el laicismo del PSOE y el nazismo tienen "similares raíces"

La Asociación Católica de Propagandistas dice que el laicismo del PSOE y el nazismo tienen "similares raíces"

El presidente de la Asociación Católica de Propagandistas, Alfredo Dagnino, dijo este viernes que el laicismo del Gobierno pretende "extirpar las creencias religiosas de la vida pública" para construir un "hombre nuevo", un pensamiento con "similares raíces" al Tercer Reich o a los países marxistas. Dagnino criticó la virulenta reacción del Gobierno contra los católicos, mientras no dice nada de las manifestaciones de los "cómplices del terrorismo".

Dagnino hizo estas afirmaciones en una rueda de prensa convocada para responder al comunicado del PSOE sobre el acto "Por la familia cristiana", celebrado el pasado domingo en Colón.

Para Dagnino, "un acto religioso, pacífico y sanamente reivindicativo" como el de Colón "no merece comunicados como el del PSOE" que, como algunas declaraciones públicas de sus dirigentes, produce "estupor, inquietud y desasosiego".

 

El comunicado "evidencia un laicismo esencialmente ideológico de hondas raíces", que al igual que algunas de las leyes que promulga el Gobierno o de las políticas que defiende, tiene la "deliberada intención de prescindir de Dios, de la Iglesia y del cristianismo en la visión del mundo", aseguró.

 

Su intención es "extirpar las creencias religiosas de la vida pública para confinar al cristianismo al ámbito de lo privado y de la conciencia individual" para construir la vida pública con el "hombre por sí sólo", agregó. "Apoyadas en similares raíces de pensamiento –continuó– determinaciones de este tipo ya se tomaron en la Alemania nazi, en el Tercer Reich, por personas que habiendo llegado al poder por métodos estrictamente democráticos se sirvieron de él para transformar la sociedad y conformar un hombre nuevo", como ocurrió también en los países marxistas, puntualizó.

 

Tras defender el derecho de los católicos a reunirse pacíficamente y a expresar libremente sus opiniones dentro del "más escrupuloso respeto a la Constitución y al ordenamiento jurídico", lamentó la reacción del PSOE, "que no tiene parangón", y que no se da cuando hay manifestaciones "verdaderamente graves" que pretenden "subvertir el orden constitucional".

 

"Las manifestaciones de corte independentista, unos actos organizados por los cómplices del terrorismo, en los que vemos cómo se veja a España, cómo se mancillan sus símbolos, cómo se cuestionan" los principios constitucionales y "cómo se proclama el derecho a la autodeterminación", criticó, "no merecen comunicados" ni declaraciones públicas como las que ha causado el acto de Colón.

 

Asimismo Dagnino acusó al Gobierno de "no observar ni cumplir la Constitución" en cuestiones como la enseñanza, el derecho a la educación o la defensa de la vida y del matrimonio, "que es la unión de un hombre y una mujer".

 

Sobre las afirmaciones del embajador español en el Vaticano, Francisco Vázquez, quien ha calificado el acto en favor de la familia de "mitin electoral", Dagnino dijo que son declaraciones "en clave partidista" porque "nunca he visto un acto más cívico, tranquilo y tolerante".

 

Libertad Digital, 4 de enero de 2008

Melchor, Gaspar y Baltasar tienen herederos, y están en peligro

Melchor, Gaspar y Baltasar tienen herederos, y están en peligro

Fernando Sánchez Dragó ha sido quizás el rostro más conocido y más eficaz en el motín nacional de este año contra Santa Claus y a favor de los Reyes Magos. Pues bien, sí, así están las cosas: es un importante signo de identidad saber quién trae los regalos a los niños de nuestra casa. No es inocente dejar que se nos meta por el balcón el tío barbudo de la Coca Cola después de haberse cargado a San Nicolás de Bari y de haber fagocitado los restos de unos cuantos mitos nórdicos. Si nos viene a ver ese huero advenedizo será una señal más de nuestra rendición a la modernidad ilustrada, inmanente, individualista y materialista. ¿Suena muy complicado? No debe de serlo tanto cuando ya se dieron cuenta los no menos lerdos nacionalistas vascos y se inventaron, o mejor dicho manipularon sin pudor alguno, su Olentzero, cargándose a su vez una interesante leyenda local para movilizar al personaje en funciones que nunca desempeñó en lugares a los que jamás llegó (curioso asunto, la identidad real frente a la recreada). No, no es una cosa sin importancia.

 

Llegan los Reyes Magos, y no es cosa de broma. Franco Cardini explicaba en 2000, traducido por Península en 2001, que los "magos" del Evangelio son sacerdotes o astrólogos paganos, de Oriente, ajenos a la tradición mesiánica judía pero adoradores de Dios encarnado. Que los primeros en reverenciar la divinidad del Niño hayan sido gentiles, como nuestros antepasados, fue señal de la universalidad –catolicidad- de la Encarnación; que hayan sido medas, zoroastrianos, caldeos o quién sabe qué es detalle menos importante. Realmente no es esencial saber si fueron o no indoeuropeos de origen o de lengua, pero sí lo es reconocer su importancia para nosotros: ya lo hizo el emperador Federico Barbarroja al entronizar sus reliquias en Colonia.

 

Porque los Magos nos importan también deben importarnos sus descendientes. Desde la frontera noroccidental de India hasta el Mediterráneo todos los posibles herederos y parientes de los Magos están en peligro. Hindúes en Pakistán, kafires en Afganistán, paganos en Irán, cristianos en Irak, en Siria, en Líbano y en Tierra Santa: unos u otros de ellos, o tal vez todos ellos, son lo que nos queda en 2008 de los Magos que adoraron al Niño. Están perseguidos, amenazados, oprimidos; son ilegales, alegales y en todo caso mirados con odio por los poderosos del lugar y con furia asesina por las masas. España, Europa, Occidente, para quienes el recuerdo de los Magos aún significa algo, no pueden lavarse las manos. Para que los Magos sigan viviendo, y no sólo en el recuerdo.

 

El Semanal Digital, 5 de enero de 2008