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Políticamente... conservador

La extraña muerte del marxismo

La extraña muerte del marxismo

¿Qué queda del marxismo? ¿Qué es la izquierda? Preguntas como éstas inundaron a partir de los 80 los programas y manifiestos de la izquierda europea. Junto a sesudas reflexiones sobre la vigencia de éste o aquél párrafo de Marx, en los textos había llamados a la creación de frentes basados en el estilo de vida, la etnia o raza, el género y la orientación sexual, como alternativa al neoliberalismo. Eran propuestas basadas en teorías de varios autores europeos que ya habían cuajado en EEUU.

Paradójicamente, no fue hasta su triunfo definitivo entre la progresía americana que la izquierda europea las hizo suyas. Un curioso viaje de ida y vuelta que para Paul E. Gottfried, catedrático de Humanidades y profesor adjunto del Mises Institute, desmiente el popular argumento neoconservador que culpa a los europeos de la sustitución del igualitarismo por el particularismo y el relativismo como eje de la izquierda estadounidense.

Partiendo de las preguntas sobre el cómo y el porqué del declive electoral del comunismo y de la paulatina desaparición del discurso clasista en Europa, el autor se propone explicar el proceso por el cual la izquierda europea ha pasado a ser "parasitaria de las modas americanas". Una hipótesis de trabajo "que tanto los defensores de América como los izquierdistas europeos rechazarían con idéntica indignación" y que Gottfried defiende de forma rigurosa y persuasiva a lo largo de las páginas del libro, aunque de forma un tanto impresionista y discontinua, tal vez debido a que este trabajo es en buena parte la compilación de diversos avances publicados en algunas revistas especializadas. Sin embargo, tanto el planteamiento de una hipótesis alternativa, que no inédita (entre otros, el autor cita a Jean-François Revel y al sociólogo alemán Arnold Gehlen como precursores de este enfoque), como la ingente cantidad de datos aportada para apoyarla convierten esta investigación en una obra de obligada referencia para todos los interesados en política comparada.

 

En efecto, el análisis del comunismo de posguerra muestra un paulatino desencanto con la ortodoxia marxista-leninista proveniente de Moscú, sobre todo entre los llamados "comunistas existencialistas", aquellos intelectuales y burgueses que apoyaron esa ideología por motivos morales y personales. En la búsqueda de una nueva ortodoxia, se produce una revalorización general de los primeros escritos de Marx y un redescubrimiento de la raíz hegeliana de su pensamiento, lo que dio pie a interesantes polémicas en el seno del comunismo entre autores como Althusser, que buscaban al Marx esencial al final de su vida, y otros que hallaban en obras como La cuestión judía y La ideología alemana el argumento principal de su crítica a la sociedad burguesía y al capitalismo. Al mismo tiempo, se desarrolla una crítica radical a EEUU por su presunto imperialismo, un discurso que adopta un guión conocido en algunos círculos conservadores y aislacionistas norteamericanos, y se da un "giro hacia los trópicos" que lleva al ensalzamiento de las dictaduras castrista y maoísta y que se manifiesta en fenómenos como la Teología de la Liberación.

 

En este contexto, autores como Sartre hacen un renovado hincapié en los límites morales de la vida burguesa, mientras que en Italia Antonio Gramsci es rescatado por su énfasis en la modificación de la conciencia política y cultural como paso previo e imprescindible a la creación del nuevo orden socialista.

 

Sin embargo, la formulación más sistemática e influyente del neomarxismo se debe a los miembros de la Escuela de Frankfurt (Horkheimer, Adorno, Marcuse, etc.), cuyos trabajos encontraron en EEUU el terreno más apropiado para su aceptación, difusión y finalmente traducción en políticas públicas, emuladas más tarde en Europa. Así, La personalidad autoritaria (1950), el estudio de Adorno sobre las raíces psicológicas de la mentalidad autoritaria, establece un vínculo entre nociones como conservadurismo, patriotismo, religiosidad y liberalismo económico y ciertas tendencias profascistas. La premisa subyacente a ésta y otras investigaciones posteriores es la existencia de "un desorden emocional inherente al capitalismo tardío", lo cual propició el desarrollo de posturas políticas antiburguesas militantes ajenas a los presupuestos económicos marxistas.

 

Autores como Fromm ya habían señalado "el vínculo destructivo entre el cristianismo y la personalidad autoritaria", mientras que Marcuse reelabora en los años 60 y 70 su crítica al capitalismo como sexualmente represivo, y más tarde Foucault irrumpirá con sus teorías sobre el sadismo de las sociedades occidentales. Cabe destacar el anti-anticomunismo agresivo de estos socialistas, hábilmente disfrazado de antifascismo y lucha contra los prejuicios, conceptos adoptados por la mayoría de los medios de comunicación, las agencias estatales y las empresas del entretenimiento de EEUU:

 

Los teóricos de la Escuela de Frankfurt elaboraron una definición de fascismo que retóricamente podría aplicarse a cualquier cosa que se considere retrógrada o insensible. Puede ser que éste no haya sido su único logro conceptual, pero ha sido el más significativo desde el punto de vista histórico.

 

A partir de los años 80, la izquierda europea busca, igual que lo había hecho la progresía americana diez o quince años antes, aliarse con los inmigrantes y con "una clase profesional en ascenso que estaba dejando de lado los valores cristianos burgueses", como respuesta al abandono del comunismo por parte de la clase obrera continental, en beneficio de opciones nacional-populistas. Simultáneamente, los partidos socialistas comienzan a adoptar algunos rasgos comunistas, como la negación de los crímenes estalinistas y en general soviéticos, el fomento de una memoria selectiva que subraya el Holocausto y tacha de fascista a todo aquel que encuentre coincidencias entre el nazismo y el bolchevismo y, por último, el intento de monopolizar la educación y la conversación cultural en torno a la negación del valor de la tradición nacional y la crítica implacable a todo lo que suene a liberal, burgués o cristiano.

 

Se trata de la creación de una nueva religión política, algo cercano a lo que Tocqueville denominó le doux depotisme, representado en Francia por lo que Jean Sévillia denomina le terrorisme intellectuel. Así, tal y como comenzaron a hacer los progresistas en EEUU, el comunismo se valora como experiencia humanitaria y la izquierda se presenta como poseedora de una "pureza de intenciones". Al mismo tiempo, la tolerancia es redefinida como "glorificación de lo extranjero y de lo antioccidental", y se fomenta un laicismo que asimila buena parte de los elementos religiosos que reemplaza. Asimismo, todas las continuidades históricas son vistas como imperfecciones que demuestran que la nación no ha ido lo bastante lejos en su ruptura con el pasado autoritario.

 

En este último punto, el autor describe los casos alemán e italiano, enormemente instructivos para el lector español, que comprobará que la memoria histórica y los distintos memoriales democráticos promovidos por la izquierda y los nacionalistas, y miopemente apoyados por alguna mediática parlamentaria "liberal-conservadora" del Partido Popular en Cataluña, no son en absoluto una excepcionalidad española (aunque sí su éxito y la rapidez con que se han impuesto).

 

En fin, estamos ante una izquierda menos violenta pero "más radical a nivel cultural y social", contra la que se ha opuesto "un menor grado de resistencia explícita" debido, sobre todo, a una "falsificación de lo que está sucediendo". Una impostura que pretende la sustitución de la sociedad liberal burguesa por una "democracia administrativa" y elitista cuyos principales agentes son la mal llamada educación en la tolerancia y el aislamiento de los "ofensivos fanáticos". Un intento de "transformación antropológica" contra el que, en opinión del autor, los europeos carecen de las herramientas de resistencia de la sociedad norteamericana. Sin duda, una ominosa profecía cuyo desmentido pasa, según Gottfried, por el liderazgo de una elite que se enfrente a la campaña multicultural de la izquierda posmarxista, algo difícil de visualizar por el momento.

 

PAUL EDWARD GOTTFRIED: LA EXTRAÑA MUERTE DEL MARXISMO. Ciudadela (Madrid), 2007, 205 páginas.

 

Publicado por Antonio Golmar el 13-11-2007 en www.libertaddigital.com

Y Pedrojota, tocando las narices. El PP lanza un programa lleno de buenas ideas y vacío de principios

Y Pedrojota, tocando las narices. El PP lanza un programa lleno de buenas ideas y vacío de principios

El PP ha celebrado una convención que supuestamente es su banderazo de salida para las próximas elecciones. En su discurso final, Mariano Rajoy ha señalado una serie de objetivos bastante razonables, aunque desprovistos de fervor. Es obvio que se ha abandonado la “tentación Sarkozy”, el discurso de principios, para ceñirse al confortable estilo “centrorreformista”. Lo que no podían esperar en el PP era que, ese mismo día, uno de sus principales apoyos mediáticos, Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, golpeara a Rajoy con un sonado artículo repleto de tópicos “progres”. Esto se calienta.

Lo que Rajoy ha dicho en la convención del PP lo ha resumido él mismo en tres puntos: “Que dejemos tranquilas las cosas que no precisan más discusión y no crear problemas donde no los hay. Resolver los problemas que realmente preocupan e incluso roban el sueño a los españoles. Prepararnos para el futuro”.

 

Un programa templado

 

Rajoy apuesta por construir lo que él llama un “nuevo consenso”, que en realidad es un consenso sobre lo anterior: “lo primero que haré si gano las elecciones, será llamar al principal partido de la oposición y tratar de establecer un Nuevo Consenso institucional que despeje cualquier duda sobre las cosas que no se tocan o que se tocan de común acuerdo, porque son patrimonio de todos los españoles y no pueden estar al arbitrio de cualquier gobernante”. Más interesante es ver en qué consiste ese “nuevo consenso”: en subrayar que no hay otra nación que España y en cerrar el Estado de las autonomías fijando “un núcleo básico de competencias del Estado que sean intransferibles”.

 

El paquete del consenso incluye algunas otras cosas bastante acertadas, como “garantizar la capacidad de las Cortes para regular la política educativa y lingüística”: “Garantizaremos por ley –dice Rajoy- el derecho a utilizar y a aprender el castellano en todas las etapas del sistema educativo en toda España”. El “nuevo consenso” incluye determinar líneas estables en política exterior, política anti-terrorista, “poner fin al chalaneo de los resultados electorales” (eso va por el exceso de poder de los nacionalistas), etc.

 

Como era de esperar, el punto más extenso de la propuesta del PP es el económico: “Si los españoles quieren, si nos confían el gobierno, realizaremos una gran reforma fiscal para ayudar a todas las familias que lo están pasando mal”. El paquete incluye exención de IRPF para salarios por debajo de los 16.000 euros anuales, incorporación masiva de las mujeres al trabajo asalariado (una obsesión del PP), subida de las pensiones más bajas… La idea es muy razonable: con más dinero en el mercado –dinero particular, el de la gente-, aumenta el consumo, y con él la producción, y con él, el empleo, lo cual aumenta de nuevo el dinero en circulación… El “círculo virtuoso”.

 

Rajoy se permitió también una parte “comprometida” en su discurso, apelando a principios y, en particular, al sentimiento nacional: “Somos una nación valiente, pujante, trabajadora, emprendedora, capaz… Podemos ser ambiciosos”. Y también: “Me llena de orgullo que aplaudan a nuestros deportistas internacionales. Pero quiero que aplaudan a nuestros científicos, a nuestros ingenieros, a nuestros trabajadores, a nuestra capacidad para convivir en paz, a nuestro amor por la libertad, a nuestra defensa de los derechos humanos. Quiero que hagamos las cosas bien para que otros puedan contemplarse en nuestro espejo y seguir nuestro ejemplo”.

 

Las flaquezas y el aguijón

 

Lo que se puede reprochar a Rajoy en particular, y al PP en general, es que en toda esta batería de propuestas parece haber prescindido por completo de cualquier discurso sobre principios, sobre ideas fuertes. La carencia resalta más si comparamos este discurso con el que pronunció Sarkozy en Bercy pocos días antes de las elecciones que le llevaron a la victoria. El PP se ha agarrado a dos banderas –una en cada mano- que son la unidad nacional y la bonanza económica. Es un repertorio que cuadra bien con el talante “gestor” del centroderecha español y más concretamente del propio Rajoy. Ahora bien, es el mismo repertorio que no pudo derrotar al PSOE en 2004.

 

El PP elude discursos más “fuertes” para evitar compromisos de tipo ideológico: nada le resultaría más dañino –piensan en Génova- que ser identificados con una “derecha doctrinal”. Y sin embargo, en Génova deberían saber que, haga lo que hagan, nunca dejarán de reprocharles el ser la derecha, entre otras razones porque esa es exactamente su función en la política española.

 

Como para disipar en el PP cualquier expectativa en ese sentido, el mismo domingo publicaba Pedro J. Ramírez, director de El Mundo, una de sus cartas-homilía en la que literalmente bañaba en lodo al equipo de Rajoy. Según Pedrojota, que responsabiliza a Aznar de las pocas expectativas actuales de Rajoy, lo que el PP tiene que hacer es sumarse a la lucha contra el cambio climático, apoyar la ley de matrimonios homosexuales, apoyar la investigación con embriones humanos, apoyar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, alejarse de cualquier convergencia con las posiciones de la Iglesia Católica, dejar de apoyar a las víctimas del terrorismo y apoyar al Gobierno en la lucha contra ETA.

 

El programa de Pedrojota habrá sorprendido a quienes desde hace cuatro años vienen escuchándole y leyéndole. Es evidente que no puede decir esas cosas en serio, porque, en ese caso, la derecha dejaría de ser la derecha. Entonces la pregunta es: ¿Qué nueva maniobra se mueve entre bambalinas para que el director de El Mundo se haya descolgado con semejante alegato? ¿Dinero? ¿Poder?

 

ElManifiesto.com, 19 de noviembre de 2007

Progresista Pedro José

Progresista Pedro José

Siempre solícito a la hora de desasnar a la derecha española, el director de El Mundo, Pedro J. Ramírez, ha marcado la pauta a la Convención Política del PP, que se clausuró el domingo en Madrid. El solícito don Pedro ha recordado a los díscolos peperos que “El cometido del PP no es la defensa de una supuesta e inaprensible la Ley Natural, sino la protección de los derechos de todos los españoles ante las concesiones arrancadas por los nacionalistas a un Zapatero voluble y oportunista”.

Es decir, que lo que importa, por si no habían caído en la cuenta, es la unidad de España, de la que Pedro José siempre ha sido muy devoto, al menos desde hace 3 años, de la cuestión territorial. Y por si no había quedado claro el asunto de la ley natural, Ramírez especifica que el PP tampoco debería haber dado la lata (¿La dio?) contra el gaymonio “en términos propios de quien combate un pecado, tampoco debería oponerse a la investigación con embriones o a cualquier otro avance razonable de la biociencia y tampoco debería ser beligerante contra Educación para la Ciudadanía”.

 

O sea: vida, familia y educación, de un solo tajo. El comentarista de la COPE (¿Irá este martes Pedro J. al programa de Federico Jiménez? Podría jurar que sí), siempre coherente, responde al primer y principal mandamiento progre. “Abajo los curas y arriba las faldas”. La verdad es que el PP lleva más de una década mirando para otro lado cuando le hablan de vida y de familia. Y también desvía la mirada cuando alguien pone sobre la mesa el asunto de la libertad de enseñanza y acaba por lanzar una soflama en pro de los derechos de los empresarios de la educación.

 

Es igual. El director de El Mundo tiene claro que lo que debe vender el PP es unidad de España frente a las cesiones zapateriles ante los nacionalistas. Ahora bien, la unidad de España no tiene, ni de lejos, capacidad para generar un debate político en el siglo XXI, donde ya no hay izquierda ni derecha, sino hombres que creen en algo y personas que no creen en anda: creyentes y relativistas. O sea, gente que cree en la denostada Ley Natural y otros que no creen. Tampoco la política económica, porque con ser muy importante, también en el capítulo de derechos humanos, no es definitiva. No nos engañemos: la política económica puede cambiar la economía real… lo justito. Los gobiernos incluyen en la economía pero la economía no depende del Gobierno sino en un porcentaje ínfimo. Depende de los ingresos y gastos de las familias.

 

Es más, un Gobierno puede influir más en la ley natural que en la economía o en la unidad de España. Al menos, en el sentido de que los gobiernos pueden hacer poco por promocionar la ley natural pero sí pueden hacer mucho por fastidiarla. Como Pedro José.

 

Eulogio López  

Hispanidad, 19 de noviembre de 2007

El consejero navarro de Educación choca con la Iglesia

El consejero navarro de Educación choca con la Iglesia

Un caso reciente en Navarra pone contra las cuerdas la doctrina oficial zapaterista sobre la educación. Gloria López Hernández quiere educar a su hijo. Ha buscado en la legalidad vigente los resquicios que le permitirán hacerlo. La Comunidad, sin embargo, quiere imponerle la enseñanza estatalizada, a pesar de los principios que sustentan teóricamente al Gobierno, y a pesar de que nada obliga a nadie a cursar 1º de la ESO en un centro concreto. ¿Hasta ese punto domina Zapatero las conciencias?

El primer caso, en Navarra

Una vecina de la ciudad de Estella, Gloria López Hernández, ha decidido educar a su hijo en casa. El muchacho cursa 1º de ESO y desde ahora será su madre quien se encargue de impartirle las asignaturas de su nivel. Gloria López, que se trasladó a Navarra precisamente para que su hijo pudiese recibir la educación de la Comunidad Foral y no la de Cataluña, tomó la decisión de sacar a su hijo del colegio a principios de noviembre tras sufrir un posible episodio de acoso escolar.

 

La causa es, sin embargo, lo de menos. El hecho es que una madre decide sacar a su hijo del colegio para educarlo en casa. Según el artículo 27 de la Constitución existe un derecho a la educación a la par de una libertad de enseñanza; la enseñanza básica es obligatoria para todos, y gratuita para quien lo requiera, pero en ese sentido los poderes públicos sólo tienen obligaciones explícitas, como la de garantizar que los hijos recibirán la formación religiosa y moral que los padres decidan. La Administración debe garantizar los derechos, en efecto, pero nada más. Incluso la LOE socialista, desarrollando la LODE de José María Maravall, reconoce el derecho a escoger centro docente por parte de las familias, siempre que se cumplan unos objetivos mínimos.

 

Los principios de UPN y la identidad navarra

 

No es un caso como tantos otros. UPN sustenta su ideario en el "humanismo cristiano", aún hoy, y desde los mítines previos a la fundación del partido, con intervención entonces de Jesús Aizpún, quedó explícitamente claro el compromiso con la libertad de las conciencias y con los valores cristianos, entendidos además como raíz de la identidad navarra y española. Eso está aún en el ideario de UPN, y es en Navarra incluso Ley, porque el Fuero Nuevo se fundamenta en el derecho natural de manera explícita.

 

Esto quiere decir –porque bien puede ocurrir que el consejero de Educación, Carlos Pérez Nievas, no esté entendiendo el razonamiento- que para la inmensa mayor parte de los votantes en los que se sustenta este Gobierno, para UPN en particular, y hasta prueba en contra para el ordenamiento propio de Navarra, está en vigor el principio de subsidiariedad. La educación de los hijos corresponde originariamente a las familias, y sólo subsidiariamente, por dejación, imposibilidad o voluntad de los padres, las instituciones tendrán que hacerse cargo. Otra cosa es que la Administración fije unos niveles y ritmos de aprendizaje; pero de ahí a negar a una madre el derecho natural a educar a su hijo hay un abismo. El abismo que separa, o separaba, las ideologías socialistas –marxistas o no- y los principios que UPN quiso defender desde su fundación.

 

¿Está el Estado por encima de la familia?

 

En Navarra el departamento de Educación –que se supone que no es socialista ni de izquierdas- asegura ahora que la decisión de la madre estellesa carece de cobertura legal, no está recogida en la LOE y constituye un "despropósito y error". Nótese la inversión del razonamiento, al suponer Pérez Nievas que todo lo que la Ley no dé a las familias corresponde a su Departamento; algunos creemos exactamente lo contrario, y en concreto debe haber quien se lo recuerde en el mismo Gabinete.

 

Gloria López tiene el mismo derecho que cualquier madre a educar a su hijo, y el Estado la obligación de asegurarse de que así lo hace. Ahora bien, si quiere hacerlo en casa, como por cierto solía hacerse cuando en las familias de la mayor parte de los actuales parlamentarios las letras no destacaban por su abundancia, Dios sabe que tiene derecho a hacerlo. Que se lo negase un Gobierno socialista sería una aberración comprensible, ya que la ideología de la izquierda es la que es; sería una interesante pugna jurídica. Pero que lo haga un Gobierno de centroderecha –nadie ha mandado aún callar al polluelo de Alli, ni siquiera el otrora militantemente católico Alli- es lamentable.

 

Lógicamente la señora Hernández no va a ser apoyada por el Defensor del Pueblo de Navarra, Francisco Javier Enériz, a pesar de que UPN "consensuó" su elección. Claro, claro, hijos míos, es que este señor es de izquierda, como todos estos tipos a los que estamos regalando los cargos de la manita del PSN, y dice lo que piensa: que "la competencia a este respecto recae en el Ministerio de Educación y en las Comunidades Autónomas" y que "éste es el modelo legal establecido, el resto es contrario a la ley, porque ésta no lo recoge; es alegal". Bien, que un hombre de izquierdas niegue el principio católico de subsidiariedad, en el que por cierto se fundamente toda la construcción foral, tiene un pase; pero no lo tiene que haga otro tanto Carlos Pérez-Nievas, para quien la educación en casa "no es una alternativa válida" y como tal anuncia que tomará medidas legales ante cualquier caso de "desescolarización injustificado".

 

Ahora bien, quien ha hablado recientemente de los principios de UPN como algo permanente, es más, como algo presente en la acción de Gobierno, es el presidente del mismo, Miguel Sanz. Miguel, que además conoció bien el tacto de la tiza, tiene que elegir si desautoriza a Pérez Nievas o si reniega de la base ideológica de UPN. Sé que se va a intentar una tercera vía –los paños calientes en el caso concreto, para rehuir la claridad en la cuestión de fondo- pero eso no es solución. En esto, más que en la EpC, nos vamos a retratar.

 

Pascual Tamburri

El Semanal Digital, 19 de noviembre de 2007

Cómo neutralizar a los skin

Cómo neutralizar a los skin

Buen trabajo periodístico el de Cruz Morcillo en el diario ABC, al radiografiar a los grupos violentos de extrema derecha y de extrema izquierda (suelen confundirse). Los famosos ‘skin head’, más su versión roja, los ‘red skin’, y a los que habría que añadir -con los barbarismos- lo que ahora se denomina el ‘Sharp’ -una denominación de tono más ‘comercial’- que abarca a ‘okupas’, ecologistas, nacionalistas, anarquistas y otros convencidos de que la higiene nada tiene que ver con la ética (Y en esto, querido lector, andan sobrados de razón).

Habla de 8.000 ultras, y de que los de izquierdas están menos controlados que los de derechas. ¿Por qué será? Pero eso es lo de menos. Lo de más es que van en aumento, y que todos ellos tienen un común denominador: les gusta la violencia, les gusta tener un enemigo y, sobre todo, masacrarlo. O sea, la civilización del amor, que le dicen.

 

Y es entonces cuando todos nos llevamos las manos a la cabeza: Pero, ¿qué les ocurre a estos chicos? Y, con premura, elaboramos un código de valores para meternos en vereda. Sin ir más lejos, el desarrollo sostenible, la cursilería infinita del cambio climático. Y claro, el skin en formación acaba concluyendo que, puestos a elegir, mejor abrir un cráneo que macerar un cerebro, mejor la conclusión que la discusión y mejor el petate que el debate. En las escuelas de negocios, a esta doctrina le llaman eficiencia.

 

Pero vamos a ver: ¿Cómo vamos a luchar contra los totalitarismos, contra el nazismo y el comunismo redivivos, contra ‘skin’ o ‘red skin’, con el nihilismo como única arma? Pobres ilusos. O con la diosa Gaia, de la madre tierra (su pastelera madre, que diría Forges), es decir, con ese panteísmo vacuo que a nadie consuela ni a nadie sacia, precisamente porque no habla de alguien, porque lo que predica es un ‘qué’, no un ‘quién’.

 

No hombre no. Los skin son darwinianos: creen en la muy liberal filosofía de la supervivencia del más fuerte, y en esa filosofía no hay sitio para la clemencia, ni tan siquiera con los niños no nacidos. Lo de menos es que ese darwinismo adopte modelos marxistas o fascistas, independentistas o inmobiliarios (los okupas): lo mismo da. Los skin son radicales de la violencia -no de la verdad- y los cristianos del siglo XX, bajo la máscara de la democracia y la libertad individual, se enfrentaron y  vencieron a los radicales de entonces, a los totalitarismos marxista y fascista. El Estado de Derecho no es más que otro hijo de la civilización cristiana, que establece la radical igualdad de todos ante la ley bajo la premisa, no de que hayamos nacido hermanos (fraternidad ilustrada) sino de que somos hijos del mismo Dios. De la idea cristiana nace la igualdad en la diversidad, así que tanto leninismo como nazismo tardaron minutos en chocar contra esa civilización cristiana.

 

Ese sentimiento cristiano, aún vigente en la modernidad del pasado siglo, destruyó al comunismo y al nazismo, que sólo creían en la unidad de las clases sociales o de las razas, dos sublimes tonterías que no podían mantenerse en pié ni un siglo, aunque les dio tiempo para cosechar el siglo más homicida de la historia.

 

Los red ‘skin’, o los ‘ultraskin’, al igual que los fundamentalistas islámicos, creen en algo. Ese algo es aberrante, está lleno de odio y no sabe construir, sólo destruir. Pero creen en algo, al igual que los fanáticos musulmanes. Contra ese algo, sólo puede luchar una sociedad que cree en la dignidad incomparable de los hijos de Dios. Esa sociedad se llama cristiandad porque, se lo aseguro, Gaia no va a terminar con las puñaladas entre skin y red skin en las calles de Madrid. El catecismo cuenta con muchas más probabilidades de éxito.

 

Eulogio López

Hispanidad.com, 16 de noviembre de 2007

 

Por qué es importante el padre

Por qué es importante el padre

Informes muestran que los niños necesitan la presencia de ambos progenitores

ROMA, domingo, 11 noviembre 2007 (ZENIT.org).- Los niños necesitan más que nunca la presencia y guía de su padre. Según una reciente recopilación de ensayos, un significativo cuerpo de investigación científica documenta claramente el papel vital que desempeña un padre en los años formativos de la vida del niño.

El libro se titula «La importancia de los padres y de su implicación con los hijos» («Why Fathers Count: The Importance of Fathers and Their Involvement with Children», Editorial Men’s Studies Press).

 

Sean E. Brotherson y Joseph M. White, editores y autores también del primer capítulo, dan el tono al libro con una revisión de los argumentos sobre la importancia de los padres para los hijos. La presencia de un padre tiene un impacto positivo de muchas maneras, observa, puesto que los niños con padres tienen menos problemas de comportamiento, obtienen mejores resultados académicos y están mejor económicamente.

 

Brotherson y White también dejan claro que no quieren en modo alguno minimizar la aportación hecha por las madres a la vida familiar. De hecho, indican, ambos padres cuentan: padres y madres. No obstante, como confirman ampliamente las estadísticas, se ha dado un marcado aumento de las familias sin padre en las últimas décadas, de ahí que el libro se centre en los padres.

 

Rob Palkovitz, profesor en la Universidad de Delaware, dedicaba un capítulo al tema de la transición de los hombres hacia la paternidad. Los hombres pueden convertirse en padres en el sentido biológico, observaba, pero no siempre hacen los ajustes psicológicos y de comportamiento necesarios para abrazar el papel de padre.

 

Palkovitz explicaba que ser padres conlleva un tipo diferente de responsabilidad de la de ser marido y requiere un compromiso adicional. Este cambio afectará a las elecciones, comportamiento y prioridades del hombre en su vida diaria. Esto lleva tiempo, y la paternidad es un papel que los hombres desarrollan gradualmente.

 

La transición a la paternidad, continuaba, es un punto de inflexión monumental en la vida de un hombre. Si los hombres quieren entablar esta relación con sus hijos será a través de grandes cambios en la vida y desarrollo del hombre como persona, concluía Palkovitz.

 

El factor matrimonio

La relación entre los esposos y su impacto en los padres lo examinaba un capítulo de H. Wallace Goddard, profesor de la Universidad de Arkansas. Cuando las parejas tienen una sólida relación pueden usar sus diferencias para complementarse mutuamente, y reforzarse el uno al otro, y hay muchas más posibilidades de tanto la madre como el padre desempeñen bien su función, sostenía.

 

Goddard también observaba que de muchas formas la cultura contemporánea contribuye poco a preparar a las futuras parejas para el compromiso de llevar adelante y proteger un matrimonio. Una cultura que sobredimensiona el romance y los flechazos rápidos, apuntaba, hace poco para preparar a las parejas para los inevitables periodos de dificultades que atraviesa todo matrimonio.

 

Brotherson, de la Universidad Estatal de Dakota del Norte, examinaba lo que él denomina «conectividad» en la relación entre padres e hijos. Esta conexión implica construir un lazo durante el tiempo que es más que el solo amor que tiene un padre por su hijo, sino también el grado en que un hijo percibe este amor y aceptación.

 

La conectividad, añadía Brotherson, se desarrolla en los detalles de amor hacia otra persona y en la confianza y proximidad que desarrolla en dicha relación.

 

Citando diversas fuentes de investigación sobre la vida familiar, Brotherson explica que cuanta más conexión sienta un niño con sus padres más posibilidades tendrá de confiar en los demás y gozar de relaciones estables con sus compañeros y adultos fuera del hogar. Una relación familiar estrecha es también más eficaz para proteger de problemas como la depresión, el suicidio, la actividad sexual precoz y el abuso de drogas.

 

La parte final del capítulo ofrecía sugerencia a los padres sobre cómo pueden conectar con sus hijos. Brotherson recomendaba jugar juntos con los hijos, y también ayudarles en su educación. Ser accesible para confortarlos en tiempos de necesidad, expresar afecto, y compartir actividades espirituales como rezar juntos estaban entre los puntos mencionados.

 

Amor paterno

Los académicos Shawn Christianson y Jeffrey Stueve escribían sobre la importancia del amor de un padre para sus hijos. La mayor parte de la investigación sociológica, indicaban, no reconoce suficientemente el lazo que forman los padres con sus hijos con su amor y cariño hacia ellos. No sólo hay pocas menciones al amor en la teoría familiar, sino que las principales teorías contemporáneas se centran en el propio interés.

 

El amor de un padre por sus hijos se suele expresar en los sacrificios que hace, sea en tiempos de crisis o en las elecciones diarias de la vida familiar. Obviamente, algunos padres no se responsabilizan de sus hijos, reconocían Christianson y Stueve. Al mismo tiempo, sin embargo, muchos colaboran con sus esposas en criar a su hijo.

 

La mayoría de la investigación en esta área se ha hecho sobre los padres de hijos más jóvenes. Esta ha mostrado que los padres son capaces de verdad de ser sensibles a las necesidades de sus hijos y pueden mostrar afecto.

 

Definir el amor paterno no es fácil, observaban Christianson y Stueve. Una forma de intentarlo es demostrar la forma en que un padre está presente en la vida de un hijo, ayudándole en las necesidades físicas, emocionales, sociales y espirituales. El compartir tiempo, actividades, conversación y a uno mismo, significa un apoyo constante que los niños perciben que durará en sus vidas.

 

Vicky Phares y David Clay, profesora y estudiante de doctorado respectivamente en la Universidad de South Florida, trataban la influencia de los padres en el bienestar psicológico de los hijos. Apuntaban tres principales estilos de paternidad: autoritativa, autoritaria y permisiva.

 

Guía

Phares y Clay explicaban que los padres cuyo estilo de paternidad es autoritativo – combinación de control con calidez y respeto – tienen más posibilidades de que sus hijos se sientan seguros y muestren una buena salud mental.

 

Otro factor que influye es la disposición emocional de los padres. Implicarse en la vida del hijo y responder a sus necesidades emocionales es importante en el sano desarrollo de los niños y adolescentes.

 

Terrance Olson, de la Universidad Brigham Young, y James Marshall, de la Universidad de Kansas, analizaban el papel de los padres en el desarrollo moral de sus hijos.

 

Apuntaban que el tener influencia moral se manifiesta de diversas formas. Puede ser algo tan simple como mantener una promesa hecha a un hijo, o poner ciertos límites que dejen claro qué comportamientos son aceptables y cuáles no.

 

En este sentido, aunque es importante la cantidad de tiempo que los padres dedican a sus hijos, también es vital cómo reacciona el padre ante las necesidades y el comportamiento de su hijo. El ejemplo personal que da un padre, y cómo enseña a sus hijos a tratar a los demás en la comunidad, son otras oportunidades de enseñar. De esta forma los padres tienen muchas posibilidades de transmitir actitudes y valores a sus hijos y enseñarles las implicaciones de la responsabilidad moral.

 

Benedicto XVI ha continuado con sus frecuentes comentarios sobre la importancia de las familias en su discurso al nuevo embajador eslovaco ante la Santa Sede, Jozef Dravecky, el 13 de septiembre.

 

«La familia es el núcleo en el que una persona aprende primero el amor humano y cultiva las virtudes de la responsabilidad, la generosidad y la preocupación fraternal», comentaba el pontífice.

 

«Las familias sólidas se construyen sobre la base de matrimonios sólidos. Las sociedades sólidas se construyen sobre la base de familias sólidas», continuaba el obispo de Roma. Animaba a los gobiernos a reconocer, respetar y apoyar el matrimonio, en el que un hombre y una mujer se unen en un compromiso de por vida.

 

Por el padre John Flynn, L. C.

Zerolo fracasa, la izquierda agrede y un skinhead muere

Zerolo fracasa, la izquierda agrede y un skinhead muere

Este lunes por la tarde fracasó estrepitosamente la manifestación convocada en Madrid por la extrema izquierda extraparlamentaria, el Foro Social, el Movimiento contra la Intolerancia y la Coordinadora de Asociaciones de Vecinos de Vallecas Puente y Villa, en protesta por la muerte del joven skin Carlos J.P. Con el apoyo de todos los medios de comunicación y la presencia de Diego López Garrido, Pedro Zerolo, Gaspar Llamazares e Inés Sabanés, reunir un millar personas (según cifras de la prensa de izquierdas) es, sin paliativos, un fracaso. 

Quizás suceda que los madrileños, y tanto más los vecinos del barrio afectado, no sean tan fáciles de manipular. Carlos J.P. era un skinhead perteneciente a grupos violentos y radicales, militante de las BAF (Brigadas AntiFascistas, un grupo dedicado al "combate callejero") que participó este domingo en una agresión en masa al skinhead Josué E. De la H., que viajaba por el metro de la capital. Efectivamente, se trató de un enfrentamiento entre tribus urbanas, de estética similar, símbolos opuestos e idética carencia de ideas. Ni más ni menos, aunque el muerto esta vez cayó de un lado y no del otro.

 

Un radical violento

 

La muerte del cabeza rapada Carlos J.P. ha sido una gran desgracia, que nunca debe volverse a repetir. Ahora bien, la responsabilidad por su muerte ha de recaer ante todo en los organizadores y financiadores de las tribus urbanas radicales, que con una cómoda etiqueta, "fascistas" o "antifascistas", se creen autorizadas a imponer sin límite sus amenazas y sus agresiones. Carlos tenía un fotolog, curiosamente ya cerrado, en el que expresaba en fechas muy recientes ideas tales como "ERIK VA POR TI T VOI A RAJAR EL KUELLO ATI Y ALA PUTA DE TU NOVIA" o delicadezas del siguiente tenor: "SI NO ERES DE LOS NUESTROS NAVAJAZO POR TUS HUESOS". Al final él, un radical que había hecho del extremismo su entorno vital, fue la víctima.

 

A Carlos le han matado por ser un radical que iba con sus amigos radicales a pegarse con otros radicales casi idénticos. Y además se produjo en el contexto de una agresión masiva, lo que no sirve de excusa al homicida pero sí de condena a todo un sector extremista (también de izquierdas) hasta ahora impune. La excusa que cada uno de estos radicales tenga para llenar de sentido su vida huera me es indiferente. Uno no es patriota o deja de ser progresista por jugar a bandas con una estética u otra. Sencillamente, es un problema psiquiátrico o social, según los casos, pero en modo alguno es, ha sido nunca o puede ser jamás una parte de la lucha por unos principios que superan ampliamente la capacidad de comprensión y hasta de sentimiento de unos u otros radicales. Por la muerte de Carlos es todo un ambiente quien merece la condena.

 

Descanse en paz Carlos: él ahora está físicamente muerto, pero tanto él como sus amigos y sus enemigos están realmente esterilizados y anulados, por una dinámica que aquí y ahora sólo beneficia a quien quiere una juventud inerte y sólo perjudica a quien quiera un país joven, vigoroso y con convicciones. Todo esto es un problema para la nación, y no una solución para otros problemas mucho más reales y profundos. Seguirán llegando generaciones que seguirán siendo seducidas por ese camino sin sentido, un falso activismo que sirve de desahogo a una parte de nuestra juventud que encontraría de otro modo mejores cauces para su generosidad y sus energías. Pero esto ya está dicho, muchas veces. Yo me niego a seguirme siquiera enfadando por tanta basura intelectual y moral.

 

A la espera de lo que diga el juez, ha sido el ataque de una manada de extrema izquierda a un chaval que había hecho de su estética bandera de unas ideas que, sin duda ni matiz, tampoco se defienden así incluso si realmente se tienen. Josué, que al parecer mató a Carlos, vale tanto como su víctima. Ninguno de los dos merece tolerancia, salvo por lealtad personal de sus amigos y familiares, y ambos merecen una solución que desde luego no puede pasar por la reiteración cobarde de los lugares comunes habituales. Mientras tanto, la gente normal, la que no vive para drogarse ni para cultivar su colección de ropa de marca skin, sigue sin solución para sus problemas. Esos mismos problemas que los gobernantes y algunos periódicos camuflan detrás de noticias como ésta.

 

Pascual Tamburri

El Semanal digital, 13 denoviembre de 2007

¿Por qué la prensa española no habla nunca de él? La revolución de Ron Paul: un candidato (USA) para la derecha social

¿Por qué la prensa española no habla nunca de él? La revolución de Ron Paul: un candidato (USA) para la derecha social


Es la gran sorpresa en la carrera de las presidenciales norteamericanas, y también la esperanza blanca de la derecha social mejor informada. Ron Ernst Paul, de 72 años, natural de ittsburg, Pennsylvania, congresista republicano por Texas y ginecólogo de profesión. La Historia podría colocarle como candidato a la presidencia de los Estados Unidos por el Partido Republicano en las elecciones de 2008. Esto de por sí no sería nada del otro mundo si no fuera porque las tesis de Paul están en contra de la opinión de la mayoría de los demás congresistas, tanto republicanos como demócratas. Por eso es tan interesante. Pero ¿qué es lo que piensa y defiende Ron Paul? Aquí explicamos lo que nadie más en España le contará.   

 

La política real se decide en unos pocos lugares y, desde luego, no son las urnas ni las elecciones, porque hay ciertos temas que asumen por igual todos los partidos del espectro político y que, sin embargo, revisten una importancia trascendental para el destino de los pueblos. Por eso, cuando en un lugar estratégico, como por ejemplo la presidencia de los Estados Unidos, se dirime la posibilidad de que un “outsider” tome el control, el complejo político-mediático-financiero y ciertos “lobbies” omnipotentes se ponen muy nerviosos. Es el caso de Ron Paul.

 

Es difícil resumir en unas pocas líneas qué defiende el senador por Texas. Sus tesis entroncan directamente con algunos de los temas estrella del genuino pensamiento tradicional de los Estados Unidos. Básicamente, Ron Paul defiende a ultranza la constitución y la herencia de los padres fundadores. Por este arraigado sentido de la libertad, Paul se ha declarado públicamente en contra de un sistema de identificación nacional y ha votado en contra de cualquier forma de regulación de Internet. Además, está a favor de convertir el cuidado de la salud de los Estados Unidos en un mercado libre, oponiéndose así a la socialización del mismo.

 

En lo económico aboga por el libre comercio, una reducción drástica de los impuestos y un gobierno limitado basado en una fuerte soberanía nacional. Es necesario subrayar que por “reducción de los impuestos”, Ron Paul entiende algo que va mucho más allá de los consabidos recortes a los que nos tienen acostumbrados los políticos al uso. Y es que lo que Paul quiere es la abolición del Servicio de Rédito Interno (el célebre IRS) y del impuesto federal de ingresos. Fuerte defensor de la economía clásica –defiende el retorno al patrón oro y plata como respaldo monetario- Paul jamás ha votado para aumentar impuestos o aprobar presupuestos no balanceados. Sin embargo, pese a defender el libre comercio, Paul entiende que no son estrictamente “libre comercio” las grandes áreas liberalizadas, tal y como pretenden los grandes visionarios mundialistas; más bien se trata de competencia desleal. Por ello, Paul se ha opuesto a “tratados de libre comercio” como el NAFTA y la OMC, entre otros, que en su opinión sirven a intereses especiales y a grandes corporaciones, no a los ciudadanos.

 

Políticamente incorrecto

 

En lo tocante a la política exterior, Paul apoya el no intervencionismo y se opone a las ayudas a países extranjeros. En su opinión, si se debe luchar una guerra, ésta debe librarse para proteger a los ciudadanos, ser declarada por el Congreso, combatida y ganada para luego retirarse del campo de batalla. En plena coherencia con estas ideas, es el único candidato republicano a la presidencia del 2008 que votó en contra de la Resolución de la Guerra de Irak en el 2002 y en contra del USA Patriot Act.

 

En temas sociales de candente actualidad en Europa, Ron Paul, médico de profesión, está en contra del aborto inducido y opina que el gobierno no es quién para redefinir el concepto de matrimonio. Paul opina que la intervención federal en esta cuestión es una “usurpación trascendental en el poder de los Estados”. Por si fuera poco, Ron Paul ha declarado que no debería de haber ningún control federal sobre la educación, de modo que las competencias para impartirla deben recaer solo sobre entidades de carácter local y estatal.

 

Naturalmente, la gota que colma el vaso de la incorrección política es su rechazo tajante a la amnistía de inmigrantes ilegales y a la inmigración en sí, y su defensa del cierre de fronteras, si es preciso recurriendo al ejército, como ejercicio de soberanía nacional.

 

Todas estas ideas son muy poco populares entre las elites políticas demócratas y republicanas y son francamente odiadas por los ideólogos neoconservadores, así como por el lobby pro-israelí, todos ellos favorables a la intervención militar generalizada en Oriente Medio y a la inmigración irrestricta. Por el contrario, estas cuestiones gozan de gran popularidad entre el pueblo norteamericano, que castigó duramente a la administración Bush en las últimas elecciones legislativas, para ver más tarde cómo, por acción u omisión, el poder demócrata abundaba en exactamente los mismos errores del actual presidente.

 

La popularidad de Paul se está construyendo desde la nada. Un ejército de voluntarios alienta y promueven la denominada “Ron Paul Revolution”, de manera que es ya el tercer personaje más citado en los motores de búsqueda de Internet y sus foros, en inglés y español, crecen por igual. Además, el pasado 5 de noviembre los voluntarios de Ron Paul hicieron historia al conseguir el record histórico de donaciones para un candidato, cuando 36,672 donantes únicos –de los que unos 20.000 donaban por vez primera- aportaron 4,2 millones de dólares en tan solo 24 horas, todo ello a través de una página web creada al efecto.

 

En Europa la prensa “de derechas”, así como la “progresista”, secuestra a la opinión pública la existencia de terceros candidatos que cobran cada vez más relevancia porque los problemas que preocupan a la gente son sistemáticamente ignorados por los partidos oficiales. Así, cuando en España los “dazibaos” de “El País” y “ABC” o esa especie “pravda” del universo “neocon” de “La Razón” coinciden en omitir temas que preocupan a todos, hablar y escribir sobre Ron Paul supone un maravilloso soplo de aire fresco.

 

Eduardo Arroyo

El manifiesto.com, 12 de noviembre de 2007