Blogia

Políticamente... conservador

Dónde está la extrema derecha

Hace ya un tiempo que la prensa viene agitando el fantasma de la extrema derecha en España. La prensa que no ha vacilado en reunir bajo esa denominación a Pim Fortuyn y a Jörg Haider. Claro que resulta que no son lo mismo. La consigna "Holanda para los holandeses" fue la base del desplazamiento electoral de la socialdemocracia por Fortuyn, y tras su asesinato, aún no aclarado, casi toda la información recibida en España lo calificaba ultraderechista. Mucho distaba el gay Fortuyn, que hacía gala de su homosexualidad y era partidario de la eutanasia y de la legalización de las drogas blandas, de ser un ultraderechista. Pero había abierto el debate sobre la inmigración y debía ser castigado. ¿Cómo no abrir ese debate en Holanda, el segundo país del mundo en densidad de población? Era un tipo duro y no se recataba en sus opiniones sobre el islam, al que consideraba "retrógrado" en relación con la homosexualidad desde el momento en que proclamaba que los gays eran aún más inmundos que los cerdos, los más inmundos de los animales.  Decía que era vergonzoso que el clero islámico establecido en Holanda fuera ofensivo con la homosexualidad, y que los musulmanes intentaran imponer costumbres rurales medievales en el país. "¿Cómo puede usted respetar una cultura si la mujer tiene que caminar varios pasos detrás de su hombre, tiene que permanecer en la cocina con la boca cerrada?". No era políticamente correcto, pero tampoco era un ultraderechista. Era esencialmente un populista que había sabido conectar con una porción importante del electorado y había puesto el dedo en la llaga en la cuestión migratoria. Sólo la hipocresía de la UE y los gobiernos de los estados miembros pudo imponer ese rótulo a su memoria. La noción de ultraderecha que se maneja habitualmente incluye, desde luego, a Oriana Fallaci, que dice sin pelos en la lengua lo que muchos europeos piensan:  "Estoy diciendo que, exactamente porque está definida y es muy precisa, nuestra identidad cultural no puede soportar una oleada migratoria compuesta por personas que, de un modo o de otro, pretenden cambiar nuestro sistema de vida. Nuestros principios, nuestros valores. Estoy diciendo que en Italia, en Europa, no hay sitio para los muecines, los minaretes, los falsos abstemios, el maldito chador y el aún más jodido burka. Y hasta si hubiese, yo no se lo daría. Porque sería como echar a nuestra civilización. Cristo, Dante Alighieri, Leonardo da Vinci, Michelangelo, Rafaello, el Renacimiento, el Risorgimento, la libertad que bien o mal hemos conquistado, la democracia que mal o bien hemos instaurado, el bienestar que sin duda hemos conseguido. Equivaldría a regalarles nuestra alma, nuestra patria". Quien dice que la inmigración es un problema y no una solución es de extrema derecha; quien dice que los nacionalismos periféricos en España son un problema y no una expresión lógica de las diferencias regionales es de extrema derecha; quien dice que la discriminación positiva es discriminación a secas es de extrema derecha; quien dice que el Islam es un problema cuya solución real es vital para Occidente, y que la UE está en plena rendición, es de extrema derecha; quien dice que la religión católica es, al menos, tan respetable como las demás, es de extrema derecha. En suma: todo lo que no es políticamente correcto es de extrema derecha. Y la corrección política, por consiguiente, como solía decir un político que ahora dice que hace joyas, es lo propio de la izquierda, del progreso, del partido y el Gobierno socialistas, y de sus socios. Pues bien: las cosas no son así, y ni ése es el retrato de lo que históricamente se ha llamado (mal) extrema derecha ni quienes lo dibujan lo hacen con honestidad. La extrema derecha no es en absoluto una derivación radical de la derecha: los grandes enemigos del nazismo, empezando por Winston Churchill, fueron gentes de la derecha tradicional, conservadora en las costumbres y liberal en lo económico. El nazismo no fue una hipertrofia del pensamiento de la derecha, sino una hipertrofia de la reacción romántica, nacionalista, estatalista, racista y, atendiendo a cuestiones actualmente relevantes, filoislámica; en la misma medida en que lo fue el stalinismo. Los líderes fascistas de los años 20, 30 y 40 en Europa salieron de las filas de la izquierda, desde Benito Mussolini hasta Jacques Doriot, y el propio Hitler llamó socialista a su partido nacional.  La extrema derecha está histórica e ideológicamente más próxima a la extrema izquierda que a la derecha de toda la vida. En este sentido, vuelvo a recomendar a mis lectores el libro de Jean Sévillia que reseñé en el suplemento de Libros: Históricamente incorrecto. Hoy mismo, la extrema derecha vuelve a encontrarse en la izquierda: ¿quién está liquidando derechos fundamentales? ¿Quién ha abolido la igualdad de los ciudadanos ante la ley mediante la discriminación de género? ¿Quién ha extendido los derechos humanos al reino animal, en la mejor tradición hitleriana, una tradición de discurso ecologista en la cual un mono valía más que un judío o un gitano? ¿Quién ha equiparado la racionalidad política con los sentimientos de pertenencia a un colectivo, sean éstos experimentados por un vasco o por un ario germánico?  ¿Quién hace nacionalismo empresarial, estatalinismo, por encima de la voluntad y la necesidad de empresas como Endesa? ¿Quién hace antiamericanismo activo, amparándose en las supuestas intenciones y la perversidad intrínseca del presidente de los Estados Unidos, retirándose de alianzas militares preestablecidas? ¿Quién hace apaciguamiento político con Irán? ¿Quién se vincula políticamente con los socios de Irán en Hispanoamérica, Castro y Chávez?  Porque lo de Irán no es una broma: hace unos años Rafsanjani recogió todos los votos, conservadores y progresistas, contra Ahmadineyad, tal como Chirac los recogió contra Le Pen: Rafsanjani era el candidato conservador (moderado, decía la prensa española) frente al talibán Ahmadineyad, la derecha frente a la extrema derecha de los ayatolás, extrema derecha con la que simpatiza la izquierda europea, que se frota las manos ante la posibilidad de que alguien se haga cargo de llevar a cabo lo que en su boca ni siquiera aparece: la aniquilación de Israel. Todas estas preguntas llevan a una sola respuesta: la extrema derecha, las políticas de la extrema derecha tradicional, la liquidación de la igualdad ante la ley, la disolución de los derechos del hombre establecidos en 1776 y 1789, el filoislamismo disfrazado bajo mantos transparentes como la alianza de civilizaciones, la promoción de la identidad colectiva como instancia superior a la identidad individual, el antidemocratismo vestido de antiamericanismo (y, ocasionalmente, también de anglofobia), todo eso es el ejercicio cotidiano de las izquierdas en el poder. La extrema derecha está en el Gobierno. Y la derecha tradicional, encarnada entre nosotros por el PP, no atina a decirlo con claridad, y por ello pierde fuerza y poder de convicción. Temo, inclusive, que haya gente en el Partido Popular que se ha tragado la mayor de las mentiras de campaña del PSOE, promovida desde 1993 bajo la especie de un caramelo envenenado: la idea de que uno de los grandes "éxitos" de José María Aznar fue la incorporación en una organización de centroderecha de todos los contingentes hasta entonces dispersos en grupos de ultraderecha. Con lo cual hacían dos cosas: recaracterizar al PP como un partido con serios componentes ultras y justificar la desaparición electoral de grupos minoritarios de la extrema derecha que, a la larga, les iban a servir a ellos.  Hoy por hoy, en España no hay formaciones extraparlamentarias, ni en la derecha ni en la izquierda: sólo hay formaciones que no han conseguido los votos suficientes para dejar de serlo, con votantes desalentados que, si no se abstienen, votan al PP o al PSOE. Es una política general de desprestigio de todo lo que no forma parte del poder del que disfrutan: todo lo que no es socialista o nacionalista regional es ultraderecha. Incluida, por definición, la Iglesia Católica, con contadas excepciones como el cura irlandés al servicio de las mafias terroristas, con quien el Vaticano no se compromete ni se enfrenta. Bien nos iría un acuerdo de nuestros obispos a ese respecto, pero no caerá esa breva.  Un amigo mío, ferviente católico y políticamente muy lúcido, me decía hace poco que las actitudes de la Iglesia, tan frecuentemente erradas en materias políticas, le convencen de la esencia milagrosa y sobrenatural de la institución, porque sólo así se explica que haya sobrevivido dos mil años. Mientras esto sea así, en el discurso oficial la Iglesia seguirá siendo ultra. Por último, la ultraderecha se lleva bien con la ultraderecha. De ahí las alianzas, harto eficaces, del PSOE con ETA-Batasuna, con ERC, con el BNG. Todas estas organizaciones, más o menos desconocedoras de las reglas del juego, y multitud de cuyos miembros no vacilan en considerar tan legítima la vía democrática como la vía armada hacia la conquista del poder, como gustaba de decir Lenin, pertenecen, y no sólo por ideología nacionalista etnicista, sino también por razones éticas y estéticas, a la ultraderecha. Cuando el presidente de la sonrisa boba dijo que el poder no lo cambiaría no mintió. Y es que, como escribía el periodista argentino Ignacio Fidanza hace unos días, a propósito de personajes afines al zapaterismo, el poder no corrompe, sino que delata. Como el alcohol y los años, el poder revela lo peor, y apenas si excepcionalmente lo mejor, de cada alma. Y de cada ideología. Entretanto, no diga usted España, ni mucho menos patria o nación, ni les cuente a sus amigos más íntimos que va a misa, ni sugiera que le inquietaría la posibilidad de que su hija se casase con un musulmán, por aquello de la liberación de la mujer: el aparato de escucha de la ultraderecha no vacilará en señalarlo como ultraderechista.  Por Horacio Vázquez-Rial vazquez-rial@telefonica.net www.vazquezrial.com

Libertad Digital, suplemento Ideas, 16 de mayo de 2006

 

Que va oliendo a Resistencia

Me lo contaba un cura este domingo: se acaba de legalizar la clonación terapéutica. El PSOE ha despreciado las enmiendas introducidas por el PP en el Senado, de manera que la Ley de Reproducción Asistida (vulgo tráfico de embriones) vuelve a su objetivo inicial. Como andábamos todos con la atención distraída por la bronca parlamentaria, los estragos del Estatut y el timo de las estampitas, apenas nadie ha caído en la cuenta del suceso. Y también ha pasado casi desapercibido –no para mi cura- ese disparate de la Diputación General de Aragón que pretende conceder a las menores de edad el derecho a abortar sin el consentimiento de los padres de la niña. El gobierno aragonés incluye esta medida dentro de una ley llamada "del Derecho de la Persona". Qué cuajo, carajo.

Con todo, lo peor es que semejante marejada nihilista se está asentando en medio de una cierta indiferencia. Se diría que no hay nadie con voz suficiente para plantar cara. Ese papel debería corresponder a la oposición parlamentaria, pero ésta anda muy ocupada en otras cosas. Esta semana la veíamos en vehemente protesta por ese asunto de las detenciones ilegales. ¿Bronca callejera? ¿Barricadas incendiarias? ¿Asalto de ministerios? ¿Manifestaciones ante Ferraz? No, no: simplemente, una gamberrada en las Cortes. En esta actitud del PP hay algo tristemente cómico, como aquella vez que ese muchacho tan formalito, el primero de la clase, espejo de virtudes burguesas, hizo una pintada en el retrete y pasó a considerarse un audaz subversivo. No es más decente, por cierto, el malestar de los medios "moderados" ante este episodio, que juzgan inconveniente para el buen orden parlamentario: esos prudentes opinadores son el tipo de hombre que asiste a una matanza y sólo se preocupa porque la sangre ensucia la alfombra. El glosario popular tiene un nombre para ellos: "cagapoquito".

Como tampoco hay una oposición civil vertebrada, la única institución en condiciones de responder es la Iglesia. A muchos nos podrá resultar incómodo que el debate social, en España, lo protagonicen las sacristías, pero las cosas son como son: fuera de los ámbitos católicos, parece no haber nadie con criterio –ético, filosófico, social- para mantener la cabeza en su sitio. Y esto, seguramente, también forma parte de la enfermedad general.

Conviene no perder de vista dónde estamos: nos encontramos ante un profundo proceso de transformación de la sociedad española en su sistema político y en sus principios éticos. En ambos frentes, el zapaterismo pretende trastocar las cosas sin el necesario consenso social. Si va ganando –y nadie dude que así es-, ello se debe sobre todo a la incapacidad de quienes deberían oponer resistencia.

- ¿Y qué puedo hacer yo? –pregunta el ciudadano desbordado por la marea.

Hablar. Mucho y en todas partes. Que nadie calle. No hay resistencia más inútil que la del disidente mudo.

(Y si hablar no basta, habrá que actuar).

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 15 de mayo de 2006

¿Por qué Uganda ha tenido más éxito en la lucha contra el sida?

Los factores más decisivos son los cambios en la conducta sexual, la lucha contra la pobreza y la mejora del estatus social de las mujeres.

Alrededor de 1990 en Uganda, la prevalencia estimada del sida alcanzó un máximo del 20% de la población. Ahora está entre el 6% y el 7%, y Uganda se ha convertido en modelo de prevención del sida para los demás países africanos.

Angelina Kakooza-Mwesige, pediatra del hospital Mulago, el más grande del país, cuenta en una entrevista ("MercatorNet", 18-04-2006) qué ha ocurrido en Uganda. Su experiencia es que la solución no es más preservativos, sino cambios en la conducta sexual, la lucha contra la pobreza y la mejora del estatus social de las mujeres.

— Uganda ha tenido un notable éxito en la lucha contra el sida. ¿Cuáles han sido los principales factores de este éxito?

— En primer lugar, hemos contado con la valentía y el empeño del presidente, Yoweri Museveni, cuya franqueza en el debate sobre el sida y los comportamientos sexuales contribuyó a que la población captara la magnitud del problema. A continuación se optó por conseguir que la población cambiara su comportamiento para evitar el riesgo, y no solo reducirlo, como hacen los programas de prevención centrados en la difusión de preservativos. El mensaje sobre el cambio de comportamiento fue muy claro y práctico: A (abstinencia), B (fidelidad) y, si no se vive lo anterior, C (condón). Para la Iglesia católica, la C indica Carácter, formación del carácter. El hecho fue que la campaña ABC produjo un cambio de conducta: personas sexualmente activas decidieron ser fieles a una sola pareja y otras resolvieron retrasar el comienzo de las relaciones sexuales. Según el informe "Uganda's Demographic and Health Survey 2000-2004", el 93% de los ugandeses cambió su comportamiento sexual para evitar el sida.Hay otros muchos aspectos importantes de la campaña: empezó a impartirse educación preventiva contra el sida en las escuelas de primaria, antes de que los chicos comenzaran la actividad sexual; los líderes religiosos pusieron a disposición sus asociaciones para difundir la campaña; las personas infectadas participaron en actividades de prevención, etc. El objetivo básico era infundir miedo hacia la enfermedad, que es realmente terrible, para que la gente reflexionara sobre el riesgo de tener ciertos comportamientos y motivarles a cambiar. Al mismo tiempo, comenzamos a luchar contra la estigmatización de las personas infectadas porque eso les privaba de las posibilidades de tratamientos y cuidados, y contribuía a que extendieran la enfermedad. Hemos trabajado mucho para sustituir la negación por la comprensión. También ha sido muy importante el avance social de las mujeres y, por supuesto, la mejora en el acceso a los antirretrovirales.

— Los expertos occidentales no tienen mucha fe en la capacidad de los jóvenes para ser castos y fieles. ¿Fue muy difícil que los jóvenes ugandeses se tomaran este mensaje en serio?

— Siempre es difícil de entrada difundir este discurso entre los jóvenes. Muchos piensan que es imposible. Sin embargo, una vez que comprueban la verdad del mensaje y sus ventajas, se convierten en sus firmes defensores y lo apoyan entre sus coetáneos. Existen varios grupos de jóvenes, como Youth Alive y Ma-Play, que están convencidos del mensaje, lo difunden entre sus compañeros y tratan de ayudarles a llevarlo a cabo.

— ¿Hay dificultades provocadas por el estatus de la mujer en el país? ¿Es un problema especial la poligamia?

— Sí, existen muchos problemas en ese ámbito. Todavía hay una desigualdad de género que subordina los derechos de la mujer a los de los hombres en las relaciones sexuales. Muchas mujeres son dependientes social y económicamente de los hombres, y algunas no tienen la capacidad de decir "no" a un marido infiel. La poligamia es un problema real. El 32% de las ugandesas viven en uniones polígamas.

— ¿Es un gran obstáculo la pobreza para cambiar el comportamiento sexual de la gente?

— Fundamental. Algunas adolescentes pueden empezar a tener relaciones sexuales a cambio de poder comprar ciertas cosas o para sentirse aceptadas en actividades que les permitan formar parte del grupo de amigos. Algunos padres dan a sus hijas en matrimonio para conseguir una dote que les permita hacer frente a las necesidades de su familia. Algunas mujeres que no están casadas o son viudas y pierden su empleo, pueden verse en la necesidad de intercambiar sexo por dinero, para comprar ropa y alimentos o pagar el colegio de los hijos.

Aceprensa 

La libertad religiosa sigue preocupando

WASHINGTON, sábado, 13 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Comisión para la Libertad Religiosa Internacional de Estados Unidos ha publicado la semana pasada su informe anual sobre la situación mundial. Ha anunciado también las recomendaciones de este año para el secretario de estado sobre «países de especial preocupación», CPCs en la jerga del gobierno.

Según la Ley sobre Libertad Religiosa Internacional de 1998, Estados Unidos designa como CPCs a aquellos países cuyos gobiernos están implicados o toleran violaciones sistemáticas y manifiestas del derecho universal a la libertad de religión o creencia.

Tras el informe del año pasado, la Secretaria de Estado, Condoleeza Rice, designó como CPCs los siguientes países: Corea del Norte, Eritrea, Irán, China, Arabia Saudí, Sudán, Vietnam y Myanmar (la antigua Birmania). El informe de esta semana recomendaba que estos ocho países siguieran en la lista, y que se añadieran Uzbekistán, Turkmenistán y Pakistán.

La comisión, o USCIRF para ser breves, también tiene una «lista de observación» de países con graves problemas en cuanto a libertad religiosa. El informe de este año añadía Afganistán a la lista de Bangladesh, Bielorrusia, Cuba, Egipto, Indonesia y Nigeria.

El USCIRF también supervisa de cerca la situación de la India, Rusia y Sri Lanka. Además, continúa estando «especialmente preocupado» por Irak.

Sobre este último, el informe del USCIRF indica que «siguen las cuestiones fundamentales sobre el contenido final de la constitución, y sobre cómo se implementarán las disposiciones sobre libertad religiosa y otros derechos fundamentales a través de la legislación». Como consecuencia, los derechos humanos, incluyendo la libertad religiosa, siguen en peligro. El informe también expresaba su preocupación por la violencia en Irak debida a la intolerancia religiosa, al igual que por los ataques a los lugares de culto.

Están en especial peligro las comunidades minoritarias, incluyendo a los cristianos irakíes. Debido a la violencia continuada, los cristianos están abandonando el país, y el USCIRF advertía que el éxodo puede significar el fin de una larga presencia cristiana.

Post-Talibán

En cuanto a la presencia de Afganistán en la lista de observación, el informe comentaba que las condiciones han mejorado desde los días del régimen talibán, pero que el año pasado ha sido problemático para la libertad religiosa.

La nueva constitución afgana tiene defectos, que incluyen la falta de protecciones claras del derecho de religión o creencia, indicaba el informe. Esto tiene como resultado un creciente número de procesos penales y otras actuaciones oficiales contra los individuos.

Los defectos constitucionales se han visto exacerbados por el Tribunal Supremo del país, «que sigue siendo dirigido por un Juez que rechazó la ayuda sobre estándares internacionales de derechos humanos de la Comisión».

Además, la falta de control eficaz por parte del gobierno de la mayor parte del país, a excepción de los alrededores de la capital, Kabul, ha llevado a un deterioro progresivo de la situación de la libertad religiosa y de otros derechos humanos en muchas provincias.

Visita a China

China, por su parte, ha aumentado su control sobre los líderes religiosos, afirmaba el informe norteamericano. Los miembros del USCIRF han visitado China por primera vez el pasado agosto. Entre otras reuniones, se encontraron con representantes de las organizaciones religiosas «patrióticas». Estos organismos aprobados oficialmente se limitan a cinco creencias: budismo, catolicismo, Islam, protestantismo y taoísmo.

El coste del reconocimiento oficial ha sido alto, observaba el USCIRF. Las organizaciones aprobadas deben someterse a que el gobierno controle sus actividades. También han aceptado restricciones sobre qué doctrinas y tradiciones pueden enseñar. Se ha informado de que algunos líderes cristianos han tenido que refrenarse sobre las enseñanzas que implican la segunda venida de Jesús, la sanación divina, la práctica del ayuno, y el nacimiento virginal.

«La mayoría de la práctica religiosa en China tiene lugar fuera del sistema de las organizaciones aprobadas por el gobierno», indicaba el informe del USCIRF. Esto a pesar de las graves penas legales para quienes se implican en actividades religiosas no aprobadas.

Los budistas en el Tíbet y los musulmanes en la región de Xinjiang también se enfrentan a graves restricciones en la práctica de sus religiones, y el informe acusaba a las autoridades de graves abusos de los derechos humanos en estas dos regiones.

Otro país de la lista CPC es Vietnam. El gobierno «sigue cometiendo violaciones sistemáticas y manifiestas de la libertad de religión o creencia», indicaba el informe. En mayo del 2005, el departamento de estado de Estados Unidos anunció un acuerdo con Hanoi sobre algunas directrices que demostraran una mejoría en las condiciones de la libertad religiosa.

«El expediente de cumplimiento de este acuerdo por parte de Vietnam tiene altos y bajos», sostenía el USCIRF. Algunos presos han sido liberados y se ha abierto un cierto número de lugares de culto religioso. Se han suavizado algunas de las restricciones a los budistas y católicas. Pero todavía existen restricciones.

África en conflicto

Sudán ha sido otro país señalado con preocupación en el informe. El 9 de enero de 2005, las partes en conflicto en la guerra civil norte-sur firmaron un acuerdo de paz. Las disposiciones sobre libertad religiosa, no obstante, no han sido respetadas, según el informe norteamericano.

La situación ha mejorado algo en el sur, según el informe. Pero en la parte norte de Sudán todos los habitantes, incluidos los cristianos y los seguidores de las religiones tradicionales africanas, están sujetos a la Charia, o ley islámica. Se requiere la aprobación del gobierno para la construcción y uso de lugares de culto, y aunque se conceden con regularidad permisos para construir mezquitas, normalmente se deniega el permiso para construir iglesias. De hecho, durante más de 30 años, el gobierno ha negado el permiso para construir iglesias católicas en las zonas bajo su control.

Se suele atacar las iglesias construidas sin permiso. Además, las propiedades de la iglesia que han sido reconocidas legalmente son vulnerables de ser expropiadas. El informe observaba el caso de unas instalaciones recreativas católicas que fueron confiscadas por el gobierno para el uso privado del Partido del Congreso Nacional.

Aunque no se ha aplicado en los últimos años, todavía existe en Sudán la pena de muerte por apostasía del Islam. Los convertidos al cristianismo se enfrentan, por lo general, a tantas presiones sociales y acosos oficiales que no pueden permanecer en el país.

La religión también es un elemento de conflicto en Nigeria. El informe norteamericano indica que, desde que el presidente Olusegun Obasanjo llegó al poder por elección popular en 1999, más de 10.000 nigerianos han sido asesinados en ataques sectarios y comunales y por represalias entre musulmanes y cristianos. Los últimos conflictos incluyen el asesinato de al menos 120 musulmanes y cristianos durante las protestas de febrero pasado sobre las caricaturas del profeta Mahoma. Las protestas han fomentado las tensiones religiosas y étnicas.

Los cristianos en los estados del norte, donde se ha adoptado la Shariah, se quejan de discriminación por parte de los gobiernos controlados por musulmanes y hablan de sus comunidades como de ciudadanos de segunda clase.

Financiar el odio

Otro país que ha sido incluido en la lista negra del USCIRF es Arabia Saudí. El informe de este año comentaba que el gobierno sigue prohibiendo cualquier forma de expresión pública religiosa que no sea de la escuela del Islam sunní oficialmente reconocida. Las autoridades también reprimen la práctica religiosa privada.

El informe acusaba también al gobierno saudí de seguir financiando «actividades a través del mundo que apoyan una extrema intolerancia religiosa, el odio, y, en algunos casos, la violencia hacia los no musulmanes y los musulmanes no afectos».

La violencia por motivos religiosos persiste en Pakistán, el informe observaba que esto explicaba por qué se recomendó que el país se añadiera a la lista CPC. Además, la respuesta del gobierno a este problema, aunque ha mejorado «sigue siendo insuficiente y no totalmente eficaz».

El informe observaba que algunas de las leyes del país implican penas de prisión por motivos de religión o creencias. La situación se complica dada la alianza política del gobierno pakistaní con los partidos religiosos militantes, que ha reforzado a estos grupos y les ha dado influencia en los asuntos del país.

Una tendencia que va contra la corriente de la separación entre la Iglesia y el Estado.
ZSI06051302

PORNOGRAFÍA, MUJER Y REVOLUCIÓN

        Podemos decir que se ha generalizado el hecho de asociar pornografía con ser progresista o liberal, y el rechazo a la misma con conservadurismo moral. Que esto sea así, lógicamente, no es casualidad sino que responde a una estrategia con dos objetivos principalmente: uno de tipo ideológico que veremos a lo largo de este artículo, y otro económico pues la industria pornográfica produce miles de millones de beneficios al año, ocupando el tercer lugar después de la industria de armamento y el narcotráfico. Interesa, por lo tanto, que la pornografía esté bien vista y que se consuma, y tachar de mojigatos a sus detractores.         El contenido ideológico de la pornografía no viene a ser otro que convertir en fuente de placer la horrible explotación del hombre por el hombre, del fuerte sobre el débil, legitimando una forma jerárquica de entender la relación entre las personas. Veamos porqué esto es así.
En la pornografía los cuerpos, la sexualidad y así mismo las personas de los hombres y mujeres que aparecen sobre uno u otro soporte (revistas, películas, cd-room, ...) se convierten en mercancía disponible para la compra-venta, utilizable y desechable según los deseos del que paga. En el caso de la mujer además hay que decir que la relación entre sexos que aparece en la pornografía es profundamente misógino y violento contra las mujeres. Si la publicidad nos ha venido acostumbrando al consumo de la mujer como objeto, la pornografía nos muestra el aspecto de dominación sobre la mujer, cuyo sentido de existir es dar placer.         La mujer que se nos propone como ideal en la pornografía es la puta, es decir la que puede ser impunemente vejada sin derecho a reclamar nada. La propia palabra ya lo dice pues pornografía deriva del griego “porné”: descripción de las prostitutas y su oficio; ganado sexual, marrana. Aunque un poco mal sonante esta palabra que estamos empleando describe claramente la sexualidad que propone la pornografía: la puta, la esclava sexual, y por lo tanto el amo/a sexual. Como putas, las mujeres que nos muestra la pornografía estarán dispuestas a realizar cualquier acto sexual que el hombre, a veces incluso otra mujer, le pida, por muy humillante o violento que sea, y expresarán “libremente” el deseo de ser poseídas por su dueño.
        Los pornógrafos están especialmente interesados en demostrar que la mujer en cualquier momento, situación o estado, va a gozar con cualquiera de las prácticas sexuales a las que se la quiera someter. Con la gestualidad tan exagerada, que se hace hasta ridícula, los gemidos y gritos, el lenguaje empleado, las tomas fotográficas, ..., lo que quiere quedar muy claro es que la mujer y el hombre están disfrutando intensamente con una actividad sexual en la mayoría de los casos más propia de animales que de personas, restringiendo además la relación sexual plena a la imposición de la relación coital.         De esta manera la mujer que en la vida real no accede a las prácticas sexuales con las características anteriormente expuestas se tilda de estrecha y puritana, de reprimida, amargada, ..., algo imperdonable para el objeto-bien de consumo que es la mujer “liberada y moderna”.
        La pornografía escenifica sin pudor alguno comportamientos sexuales que podemos calificar sin tapujos como fascismo sexual. Establece una jerarquía implacable y clarísima acerca del valor de las personas según su sexo, raza, edad, condición económica,... Incluso la violencia y el sufrimiento físico es representado como una pantomima: el dolor de los protagonistas no es tal sino un vehículo hacia el placer; el sufrimiento no es sino un elemento de excitación sexual. Para mantener la novedad y no caer en el aburrimiento por la visión de las mismas prácticas sexuales los pornógrafos se esmeran en introducir nuevos alicientes en forma de mayor violencia y extravagancias: se introducen niños, animales, ..., como decía Alice Scwazer, directora de la revista feminista alemana “Emma”: “Ya no les basta con ponernos medias de red, escote y orejitas de conejo, ahora nos tienen que atar, torturar y matar”. Parece que lo último en pornografía es el llamado cine masacre, o kiddi porno, donde se filman violaciones con muertes reales, torturas reales, descuartizamientos reales, ..., es el siguiente paso lógico a la relación entre personas que se establece y potencia desde la pornografía más convencional.         Llegamos pues a la conclusión que ideológicamente lo que pretende la pornografía es colonizar el cuerpo y la mente de mujeres y hombres de manera que asuman como conductas normales aquellas de explotación, uso y abuso, entre personas en contra del reconocimiento de la dignidad que toda persona humana tiene por el mero hecho de serlo, en contra de poner, como diría el maestro Kant, a la persona como fin y no como medio.
        He leído de alguna asociación feminista que condena la pornografía que la causa de ella es la expresión de la sexualidad del hombre propia de una sociedad patriarcal. Creo que afirmar esto es quedarse cojo en el análisis y echar los perros a presa equivocada. La cuestión no es ya que se trate de hombres o mujeres pues en el fondo el ser hombre o mujer no deja de ser adjetivo de algo que lo supera y que es ser persona humana. La clave de la pornografía está en aquello que anida en el corazón de toda persona y de lo que ya el propio Pascal nos advertía en aquel debate sobre el amor propio, el amor de sí mismo, de moda entre los pensadores de su época y que se extendería a buena parte del S. XVIII. Pascal nos explicará que hay quienes aman sobre todo los placeres, como los epicúreos (el amor al sentido); los que aman sobre todo el conocimiento, como los academicistas, los aristotélicos o los cartesianos (el deseo de saber); y los que aman sobre todo la sabiduría, o la maestría (el deseo de dominar). Pascal refleja en esta idea tres tendencias que anidan en el corazón de todo hombre y toda mujer que podríamos reenunciar como el deseo de disfrutar y pasárselo lo mejor posible; el deseo de poseer, ya sea conocimiento, dinero, ...; y el deseo de ser el primero, de estar por encima de cualquier otro. En estas tres tendencias está la clave para entender no sólo el porqué de la pornografía sino también del expolio violento a los países empobrecidos, o la violencia doméstica, o las condiciones laborales precarias, o el asesinato del no nacido.         La pregunta de M. Foucault de si la liberación sexual no era una nueva forma de dominación-explotación de la población tiene una clara respuesta afirmativa en el caso de la pornografía. Al imperialismo económico le interesa una cultura en la que primen como valores sobre ningún otro el ser el primero, el pasarlo bien a toda costa, y poseer cuanto más mejor, una cultura en la que la explotación del hombre por el hombre se acepte sin cortapisas, una cultura en la que se respete como sacrosanto el poder de los más poderosos sobre los más débiles. La pornografía no hace sino alimentar este tipo de cultura. La duda planteada al principio de asociar pornografía con progresismo o conservadurismo queda resuelta a la luz de lo dicho. Aunque la progresía de este país la defienda en no pocas ocasiones como una forma de libertad, la pornografía no puede ser más conservadora, más vil, y más represora de la persona humana, sea ésta hombre o mujer, mujer o hombre, me da igual el orden.

        La pornografía huye de la utopía, es el camino fácil del que no se atreve a andar el camino del amor (el amor sólo es amor si es fiel), es el rancho del rebaño de Epicuro. Pero nosotros amamos la utopía por eso le decimos no sin cortapisas. ¿Somos conservadores? No, somos revolucionarios.

Frank Pavesa. Filósofo y escritor
www.solidaridad.net

La Santa Sede ilustra en la ONU el papel de las religiones en la lucha contra el terrorismo

NUEVA YORK, viernes, 12 mayo 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede ha ilustrado en las Naciones Unidas la clave para que las religiones se conviertan en «la solución y no en el problema» del terrorismo.

«Las religiones están llamadas a crear, apoyar y promover la precondición de todo encuentro, de todo diálogo y de todo entendimiento del pluralismo y de la diferencia cultural. Esta precondición --aclaró este jueves el arzobispo Celestino Migliore, observador permanente de la Santa Sede, es «la dignidad de la persona humana».

El representante del Papa ante el palacio de cristal de la ONU presentó su propuesta ante la sesión general de la asamblea que está realizando consultas informales sobre estrategias de lucha contra el terrorismo.

«Nuestra común dignidad es una auténtica precondición, pues precede toda consideración o principio metodológico, incluso los del derecho internacional», reconoció.

Se trata de la «ley de oro» que «puede encontrarse en las religiones del mundo» --«no hagas a los demás lo que no quieres que a ti te hagan»--, explicó. Esto es, lo que quiere decir, con otras palabras el concepto de «reciprocidad».

Según el representante vaticano, «alentar la conciencia y la experiencia de esta herencia común entre todas las religiones ayudará sin duda a traducir esta visión positiva en categorías políticas y sociales que, a su vez, influirán en las categorías jurídicas ligadas a las relaciones nacionales e internacionales».

«La Santa Sede quiere apoyar iniciativas que alienten a los creyentes a ser agentes de paz y unirse a todos los que quieran ser puentes de nuestra convivencia pacífica», afirmó monseñor Migliore.

«Cuando es comprendida y vivida la auténtica naturaleza de la religión, puede convertirse en parte de la solución y no en el problema, pues promoverá un compromiso y un respeto de la dignidad de los demás, y del bien común de todos nosotros», aseguró.

El prelado explicó que Benedicto XVI ha invitado a los católicos y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad «a unir sus esfuerzos de reflexión, cooperación, diálogo y oración para superar el terrorismo y edificar una convivencia pacífica en la familia humana».

Estudiar las causas del terrorismo, explicó, no significa justificarlas. «Ninguna causa, por justa que sea, puede legitimar el asesinato o mutilación de civiles y no combatientes», advirtió.
ZS06051207

23 razones por las que no podemos votar a favor del Estatuto por culpa de su Título I

  1. Las consecuencias del Título I no son teóricas. Tendrá efectos en los ámbitos de las leyes, de la actuación de la Generalitat, en el ámbito judicial y producirá iniciativas legislativas ante el Parlamento español. Afectará a nuestras vidas.
  2. Define un proyecto para la sociedad incompatible con el que tenemos una buena parte del pueblo catalán. A diferencia del Estatuto de 19799, hecho por consenso, éste alza el muro de la división social. Es conflictivo, motivo de confusión jurídica y, por tanto, de debilitamiento de las garantías de los ciudadanos. Nos hace más indefensos ante el poder político.
  3. Su ambigüedad y confusión permite con facilidad configurar un modelo de sociedad muy distinta al que establece la Constitución Española adoptada por consenso.
  4. Los catalanes no podemos aceptar el argumento de que como la Constitución Española ya nos protegerá de los excesos del nuestro Estatuto de Autonomía, podemos votarlo favorablemente. ¿Para qué queremos un Estatuto que es un peligro?
  5. El Título I crea unas expectativas que todo el mundo sabe que la Generalitat no podrá satisfacer por falta de recursos económicos. Es una acto fruto de la demagogia o la inconsciencia. El resultado producirá frustración, desconfianza y desacreditará al Estatuto y a la Generalitat.
  6. El Estatuto se afirma en los Derechos Históricos, pero a la vez censura toda referencia al Cristianismo, fundamento de estos derechos, cultura y tradición. La Cataluña que dibuja el Estatuto no se quiere a sí misma.
  7. El Título I, al imponer unos principios políticos partidistas, liquida la alternancia de programas de gobierno, que es el fundamento de la democracia
  8. Establece una sociedad intervenida por los poderes públicos en todos los ámbitos de la vida personal y social, y excluye de los principios contemplados en el Título I la subsidiariedad.
  9. A pesar de la larga enumeración de principios –algunos bien discutibles- para guiar la acción de gobierno, se menosprecia uno de tan necesario como es la seguridad.
  10. Elude el derecho a la libertad de educación que está establecido en la Constitución.
  11. Puede limitar el derecho a recibir clases de religión en la escuela pública (art. 21.2)
  12. El Título I fomenta las uniones de hecho a la vez que ignora el matrimonio.
  13. No contempla la especificidad de la familia. Da pie a considerar como tal a formas de convivencia que la Constitución Española excluye de la definición de familia.
  14. Olvida escandalosamente la solidaridad intergeneracional con los menores de 50 años amenazados por la quiebra de la Seguridad Social.
  15. Da pie a introducir la eutanasia y el suicidio asistido, por los que la Generalitat ya ha hecho pública una iniciativa política (art.20)
  16. El artículo 41.5 vulnera el derecho a la vida desde su concepción que establece la Constitución Española, al instaurar el principio de que la mujer tiene derecho a disponer de su propio cuerpo sin ninguna limitación, estableciendo así el aborto libre.
  17. El Título I ignora los retos de la ciencia en la ética al no incorporar ningún principio, derecho o deber que proteja al ser humano, ni siquiera los acordados por las Naciones Unidas sobre la clonación.
  18. Impone la ideología de género (art. 41 et al) como principio del gobierno de Cataluña. Esta ideología reproduce el mismo esquema de la lucha de clases del marxismo y lo traslada a las relaciones entre hombres y mujeres, presenta el matrimonio religioso, la familia y la maternidad como fuente de injusticia y violencia contra la mujer.
  19. Olvida los dos grupos de mujeres más marginadas por los poderes públicos: las viudas con bajas pensiones y las mujeres que trabajan en casa a causa de los hijos a quienes cuidan.
  20. No traduce el principio de elección directa de los diputados al mantener las listas cerradas y bloqueadas, sobre las que todavía aplica más restricciones a la voluntad del elector.
  21. Da un trato marginal e insuficiente al escándalo social de la pobreza y la marginación.
  22. Para el Estatuto, la religión, las confesiones religiosas, en Cataluña no existen. Fomenta el laicismo que pretende reducir la religión a un hecho privado, negándole su dimensión social. Silencia lo que establecen las Constituciones Española y Europea.
  23. Utiliza la memoria histórica en términos partidistas y sectarios que promueven la división.
 Publicado por E-Cristians el 2006-04-24 

Patriotismo descremado, bajo en calorías

Hay que alegrarse del éxito de crítica y público que está cosechando la plataforma Ciutadans per Catalunya. En una vida pública como la catalana, tan aherrojada, tiene mucho mérito lanzarse al ruedo contra el asfixiante nacionalismo local. Lo que resulta llamativo es que el principal apoyo de este grupo sea la (exigua) derecha mediática. A juzgar por estos medios, la Plataforma sería una sana erupción del mejor patriotismo español contra la hidra separatista. Y, en efecto, el discurso de la Plataforma no puede ser más nítidamente antiseparatista; sin embargo, ¿puede definirse lo suyo como "patriotismo español"?

En todo esto hay una confusión que conviene disolver. Como los nacionalismos periféricos se nos han presentado en forma invasiva y agobiante, con ánimo de regular hasta las etiquetas de la ropa interior, el desafío separatista se está confundiendo con un desafío a la libertad. Y es verdad que ambos desafíos concurren simultáneamente, pero hay que subrayar que ocupan planos distintos. La salvaguarda de los derechos individuales –por ejemplo, que yo pueda rotular el nombre de mi negocio en la lengua que me dé la gana- es una guerra, y la defensa de la unidad nacional –por ejemplo, que no haya más "realidad nacional" que España- es otra guerra distinta. La Plataforma está alineada sin sombra de duda con las libertades públicas, pero su discurso lo mismo podría servir para la nación española que para la francesa… o para una nación catalana respetuosa con la libertad de los individuos. Porque, en efecto, si nuestros nacionalismos no fueran tan opresivos, ¿habría nacido esa Plataforma?

Al fondo hay un problema de tipo filosófico-político. Los medios que se han atribuido el monopolio del patriotismo están subordinando la idea de España a una determinada interpretación de la democracia; una interpretación que se reduce al molde del individualismo liberal y en la que provoca urticaria cualquier cosa que suene a comunidad, a sentimiento colectivo, a pertenencia. Ahora bien, ¿qué es el patriotismo sino un sentimiento colectivo, de comunidad, de pertenencia? Sin una dimensión comunitaria, el patriotismo puede servir para pasar por "políticamente correcto", pero será un patriotismo descremado, bajo en calorías.

Lo que necesitamos es otra cosa. Precisamente el gran pecado de la España constitucional ha sido su incapacidad para construir un patriotismo adaptado a las instituciones democráticas y, viceversa, para edificar una democracia que no se manifieste como abominación del patriotismo. Nuestro país no ha sido capaz de conjugar las libertades individuales y la descentralización del Estado, que son las señas de la Constitución de 1978, con un mínimo sentimiento comunitario que permita a la gente reconocerse en su propio país. El resultado de esa carencia, treinta años después, lo tenemos a la vista: surgen "realidades nacionales" por todas partes mientras que declararse "patriota español" se convierte en algo sospechoso. Tan sospechoso que nadie osa dar el paso crucial: pensar democracia, comunidad y patria al mismo tiempo.

España neurótica.
 José Javier EsparzaEl Semanal Digital, 12 de mayo de 2006