Blogia

Políticamente... conservador

EL PROCESO NACIDO EL 11-M: La impunidad pudre las instituciones

¿Queremos que perdure la España de la Constitución de 1978 o permitimos que Zapatero se junte con los nacionalistas y los terroristas y la rompan? ¿Permitimos que Zapatero sea el cabecilla impune de esta hazaña, y estamos a lo que venga, porque nos da igual? ¿Es esta la manera de organizar la convivencia entre los españoles y de construir una paz duradera para nosotros y para las generaciones futuras? ¿Se puede asumir éticamente que Zapatero decida con terroristas antiguos y actuales cómo va a ser España?Una de las lacras más preocupantes del experimento político y social de Zapatero es la impunidad, en cuanto actitud y situación de falta de un castigo o ausencia de una sanción social, política o jurídica, ante el sistemático incumplimiento de leyes, acuerdos y palabras dadas, por parte de servidores públicos significados. La impunidad anida en sociedades e instituciones enfermas, en las que el tejido social, político, ético y jurídico está podrido. La impunidad debilita la justicia y hace efímera la paz, ofende la memoria y la dignidad de las víctimas, inutiliza gravemente las leyes y corrompe la tarea de las instituciones.A lo largo de los tres últimos años, y especialmente a partir del 11-M, Rodríguez Zapatero se ha dedicado principalmente a tres objetivos de orden interno: a remover el resentimiento y el rencor del pasado entre los españoles; a facilitar el ajuste de cuentas republicano y masón; y a ensanchar las puertas a los depredadores nacionalistas. Intuyo que todo ello pertenece a un complejo guión oculto del 11-M, para eso se diseñó y se consintió. No digo nada nuevo, el "proyecto" de Zapatero "viene ya desde el 11-M", le dijo Llamazares en el debate del estado de la nación. ¿Quiénes fueron entonces y quiénes son hoy los responsables?Que nadie se lleve a engaño, lo que está pasando en España se construye sobre la masacre de 192 personas y más de 1500 heridos. Si se confirma, y hay bases sólidas para ello, que la masacre fue para cambiar de gobierno y también de régimen, ¿puede algún servidor público de buena fe permanecer en un cargo, sabiendo que han matado a 192 personas para que esté dónde está, haciendo lo que le digan? La maldad radical de todo el proceso debería gritar en la conciencia de todos los ciudadanos y no dejar impune ni a los autores intelectuales y materiales de la masacre, ni a los que se benefician de ello. Ese grito debería sonar también en la conciencia de quienes les gusta este Gobierno porque "son de izquierdas de toda la vida". ¡El precio que tienen que pagar algunos: el silencio y el oscurecimiento de la propia conciencia!No se trata de demostrar que el problema de fondo es que la derecha lo puede arreglar y hacer mejor, o que la izquierda lo pinta bien y lo hace rematadamente mal. ¿Cuándo seremos capaces de plantear nuestros proyectos comunes, no en términos de derecha- izquierda, sino según lo que exige el bien común de toda esta comunidad humana llamada nación española? Estamos sumidos en un mar de desmadres e incertidumbres: la política exterior desprestigiada e ineficaz, la justicia politizada, la educación hecha un desorden y un caos, la sanidad, la vivienda, el campo, la inmigración, la seguridad pública, la deslocalización de empresas... más de lo mismo. Todo lo que preocupa realmente a los ciudadanos, especialmente a las familias, a los trabajadores, a los jóvenes y a las mujeres con menos posibilidades y oportunidades, ZP lo tiene abandonado.Doy un repaso la lista de los prohombres de la nueva nación de naciones: Otegi y los encapuchados, Carod Rovira, Rubalcaba, Polanco, Patxi López, Pepiño Blanco, López Garrido, Maragall, Montilla, Mas, Chaves, Bosé, Zerolo, Boris... ¿Nos da igual lo que haga Zapatero con esta pléyade de hombres? Estos gestantes de la nueva nación son los que marcan el perfil y los rasgos de la nueva España política, los que deciden lo que es democrático y lo que no lo es, los que nos enseñan lo que dice y lo que no dice la Constitución. Es patético contemplar que tenemos a un Gobierno que se exaspera en convencernos de que los terroristas y los que los apoyan son gente de paz, que están entrando por el buen camino; y que, en cambio, los diez millones de ciudadanos, que representa el PP, están en peores disposiciones democráticas que los terroristas. Se ha roto todo sentido de la moral y la justicia, se ha perdido el pudor y la decencia.Además, ¿cuáles son los pilares o fundamentos reales, declarados, debatidos y expuestos con transparencia, sobre los cuales se construye este experimento social de nación? ¿Acaso la libertad? No parece, porque los nuevos estatutos no pueden ser más intervencionistas y fiscalizadores de las libertades; el monolitismo informativo cocinado por el Gobierno no puede ser más insultante. ¿Es acaso la justicia uno de los pilares de la nueva nación del tándem ZP y nacionalistas? ¿Es acaso la igualdad? No parece, si no ¿para qué establecer Títulos de derechos para los ciudadanos según el territorio de nacimiento y lengua? ¿Es acaso la paz el pilar sobre el cual ZP quiere construir la nueva realidad nacional? No, porque en Zapatero el discurso de la paz no pasa de palabras entre lo enigmático y lo desleal.Si no reaccionamos, la impunidad contaminará todas las instituciones y todo el tejido social. ¿Toca hablar de perdón? Siempre es hora de perdón, pero toca hablar sobre todo de verdad y de justicia, para que el tiempo de perdonar no sea ocupado por la desidia de la impunidad. Ningún bien superior puede ser levantado sobre graves atentados contra la vida y la dignidad de las personas, son el desprecio a la ley y a las instituciones. Nadie puede pedirnos el perdón y la reconciliación si no es sobre los pilares de la verdad, la justicia y la dignidad. Que nadie nos anime a la impunidad al son de promesas de un proceso de paz tan oscuro como engañoso: debilitaríamos la justicia y ofenderíamos la dignidad de las víctimas, de las que han perdido su vida, de los familiares que guardan en su dolor su memoria, y de los que han tenido que huir de su tierra amenazados.

Ningún servidor público está legitimado para romper el Estado de Derecho, para incumplir la ley, para cambiar la Constitución, para construir una historia a medida de sus ambiciones personales de perpetuarse en el poder. Necesitamos servidores públicos que garanticen el respeto a la ley, el fortalecimiento de las instituciones y el desarrollo de la democracia fundada en los valores irrenunciables de la dignidad de la persona.

 Juan Souto Coelho es miembro del Instituto Social "León XIII"

Estudioso de fama mundial demuestra que el feto experimenta dolor

ROMA, miércoles, 7 junio 2006 (ZENIT.org).- El profesor de la Universidad de Kansas K.J.S. Anand, neonatólogo de fama mundial acaba de publicar un estudio en el que demuestra el dolor que siente un feto incluso antes del estado avanzado de gestación.

Anand ha publicado un artículo sobre el argumento en el número de junio de 2006 de «Pain Clinical Updates», la revista oficial de «International Association for the Study of Pain» (Asociación Internacional para el Estudio del Dolor), que es considerada mundialmente la fuente más autorizada sobre el argumento.

Su estudio nace de la necesidad de ofrecer un punto de referencia, alejado de las polémicas partidistas, porque «el dolor fetal tiene tantas implicaciones que exige un enfoque científico independiente de las polémicas sobre el aborto, derechos de las mujeres o inicio de la vida humana», afirma Anand.

Gracias a los estudios de K.J. Anand en los años ochenta, se demostró ya que el recién nacido podía experimentar dolor, por lo que se comenzó a difundir la práctica de suministrar morfina en el momento de las operaciones quirúrgicas a estos pequeños pacientes.

Anand comienza su artículo afirmando que «los precedentes argumentos contra la posibilidad del dolor fetal estaban basados en la inmadurez o la inhibición de las neuronas corticales y los estímulos talamocorticales en el feto, dado que estos elementos son considerados esenciales para una percepción consciente del dolor. Pero la inmadurez o la hipofunción de las neuronas corticales no son en sí suficientes para obstruir el dolor fetal».

El autor incluye explicaciones sobre la actividad y el desarrollo neuronal y presenta ejemplos de percepción sensorial consciente en el feto. Citando investigaciones precedentes, afirma: «En un atento análisis del comportamiento fetal basado sobre el aprendizaje y la memoria, como evidencias de la función psicológica en el útero, Hepper y Shihidullah concluyen que se da una percepción consciente en el feto».

Anand critica los trabajos que ponían en duda la percepción del dolor prenatal, basándose en la peculiaridad del sistema nervioso del feto: «Estos trabajos presuponen que la activación cortical es necesaria para la percepción del dolor por el feto. Este razonamiento ignora el dato clínico de que la ablación de la corteza somatosensorial no altera la percepción del dolor en los adultos».

Por lo que concluye: «La evidencia científica muestra como posible e incluso probable que la percepción del dolor en el feto comience antes del periodo avanzado de la gestación».

«Nuestros actuales conocimientos sobre el desarrollo --añade-- muestran las estructuras anatómicas, los mecanismos fisiológicos y la evidencia funcional de la percepción del dolor que se desarrolla en el segundo trimestre, cierto no en el primero, pero mucho antes del tercer trimestre de gestación humana».

Entrevistado por Zenit sobre el alcance científico de este estudio, el profesor Carlo Bellieni, neonatólogo del Departamento de Terapia Intensiva Neonatal del Policlinico Universitario «Le Scotte» de Siena, ha comentado: «La evidencia científica sobre el dolor del feto encuentra aquí una exposición sistemática por parte de la máxima autoridad mundial».

«La lucha contra el dolor de quien no puede expresarse sale reforzada. Por otra parte, no se puede sostener que el niño prematuro de 500 gramos experimenta dolor pero tampoco se puede decir que el feto del mismo peso no lo experimenta sólo por el hecho de que está todavía en el útero», puntualizó.
ZS06060702

Reforma inmigratoria a la francesa

Analicemos lo realmente básico en el debate sobre la inmigración. No, no quiero decir que repitamos los debates sobre el impacto económico o el número de inmigrantes o la diferencia entre legal e ilegal. No, vayamos a algo mucho más básico. ¿Por qué están aquí y qué quieren?

 La mayor parte de los inmigrantes provenientes del mundo entero viene buscando oportunidades económicas. ¿Por qué hacen eso? Porque nosotros somos ricos y ellos no. Para ser más exactos, nosotros tenemos una economía que funciona, que genera riqueza y ellos no. ¿Por qué funciona nuestra economía y la suya no? Nosotros tenemos un Estado de Derecho y ellos no. Lo crean o no, ese obsequio tan sencillo de nuestra herencia británica sigue dando grandes dividendos tanto a nosotros como al resto del mundo angloparlante.Estado de Derecho significa que existe una única serie de leyes que se aplican a todos por igual. No hay un conjunto de leyes para la gente en el poder y otro para el hombre corriente. Significa que los derechos de propiedad son algo relativamente seguro. Da lo mismo ser rico o pobre, trabajar para el gobierno o estar en las últimas; se puede comprar, vender y ser dueño de su propiedad y puede estar muy seguro de que seguirá siendo suya el día de mañana. El Estado de Derecho y los derechos de propiedad seguros crean un ambiente en el que la gente puede invertir, embarcarse en riesgos financieros y crear riqueza. Damos por hecho que nuestros ahorros estarán en el banco donde los dejamos. La mayoría de los norteamericanos no se preocupa de si ha dejado sus casas o negocios sin vigilancia.¿Cómo se puede crear corrupción sin realmente quererlo? Teniendo leyes que no se cumplan de manera uniforme. El principio del Estado de Derecho es que las mismas leyes son aplicables a todos y que todos saben más o menos cuáles son esas leyes y qué castigos hay por no cumplirlas. En muchos países del Tercer Mundo, hay tantas regulaciones que no es posible hacer negocios de manera legal. Grandes sectores de la economía operan en la economía sumergida, ilegalmente o, como se dice a veces, "de manera informal". En un sistema corrupto, la gente que tiene contactos puede llegar más lejos que el ciudadano común. Si mi cuñado es el jefe de policía, puedo conseguir licencias de construcción y mi negocio queda protegido. Pero si soy un pobre diablo tratando de ganarme la vida, puede que no. Esa inseguridad y ese trato injusto se confabulan socavando la energía que la gente debería estar usando para producir mejores artículos y, en ese proceso, contratar más trabajadores. Todo eso reprime la formación de capital y el desarrollo empresarial. Hacer que se cumpla la ley¿Qué tiene que ver todo esto con el debate sobre la inmigración? Tenemos una serie de leyes inmigratorias que no se están haciendo cumplir. Tampoco, obviamente, estamos haciendo que se cumplan las leyes laborales. Es casi seguro que los empresarios que contratan a trabajadores ilegales incumplen cada una de nuestras leyes laborales concernientes a horarios, sueldos, beneficios y condiciones de trabajo.Tanto las leyes inmigratorias como laborales están en compás de espera para ser aplicadas cuando sea conveniente. Ésta es una receta para socavar el Estado de Derecho, eso que nos hace más ricos que el resto del mundo. Y esto es verdad independientemente del contenido exacto de las leyes. Cualquier ley que no se piense hacer cumplir, o que se piense hacer cumplir de manera selectiva, invita a la corrupción. Pero al ver cómo se está desarrollando el debate de la inmigración, hay muchas más razones para estar preocupados por el Estado de Derecho. Las manifestaciones de las semanas anteriores revelan algo mucho más siniestro: la llegada a Estados Unidos de la política callejera a la francesa.Mire el control que tienen los sindicatos franceses de funcionarios sobre la política. Más de un millón de personas salió a las calles a protestar contra una ley que suponía un intento totalmente razonable de abordar el desempleo juvenil que ha permanecido por encima del 20% durante una década. Los sindicatos franceses de funcionarios organizaron a los estudiantes para que llenasen las calles, asustaran al gobierno y controlaran el "debate". Es hacer política usando la intimidación. Francia es una república bananera con mal tiempo. Si la izquierda se sale con la suya, lo verá pronto en alguna esquina cerca de usted.Los grupos izquierdistas están trabajando activamente en el debate sobre la inmigración. Los sindicatos y organizaciones izquierdistas trabajaron entre bastidores promoviendo las demostraciones estudiantiles de las semanas anteriores. Reflexione acerca de lo siguiente: se envió toda una serie de correos electrónicos durante el fin de semana del 24 y 25 de marzo. A la semana siguiente, los chicos de bachillerato en todo el país abandonaron las escuelas "de manera espontánea", ayudados y protegidos por grupos izquierdistas que incluían, en el caso de Los Angeles, a los propios funcionarios de las escuelas.El clero de Washington D.C, que organizó un servicio de oraciones para apoyar a los inmigrantes ilegales, fue patrocinado casi en su totalidad por grupos activistas de izquierda, envueltos en un fino velo de cristianismo. Asociaciones como The Center for Community Change, Association of Community Organizations for Reform Now y La Raza patrocinaron la concentración. Estos grupos están mucho más cerca del activismo antiamericano que de la fe cristiana. Mi verdadero temor respecto a la inmigración es la continua importación de personas que se conviertan en clientes del estado del bienestar y del aparato político que lo defiende. Mi parroquia tiene muchos mexicanos. Los aprecio. Ellos podrían salvar a la Iglesia Católica en Estados Unidos. Es un privilegio orar con ellos. Pero, por otro lado, no puedo soportar la idea de que los mexicanos se conviertan en clientes de por vida de la izquierda radical, con su política de identidad, su antiamericanismo con pretensiones de superioridad moral y su mentalidad subvencionadora. Piense lo que piense del equilibrio entre controlar el flujo futuro de inmigrantes y el humanitarismo para con los que ya están aquí, la introducción de una política callejera a la francesa es muy mala señal.

Si importamos políticas tercermundistas, destruiremos nuestra economía primermundista. Y todos, nativos e inmigrantes por igual, estaremos peor debido a ello.

 Por la doctora Jennifer Roback Morse, investigadora especialista en Economía del Instituto Acton para el estudio de la religión y la libertad y autora del libro: "Smart Sex: Finding Life-long Love in a Hook-up World".

*Traducción por Miryam Lindberg del artículo original.

Libertad Digital, suplemento Iglesia, 8 de junio de 2006  

Enmienda en defensa del matrimonio (con epílogo para españoles)

Mañana 7 de junio se vota en el Senado de EEUU una enmienda a la Constitución, la llamada “Enmienda del matrimonio”. Si prosperara, la norma fundamental norteamericana definiría el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, cerrando la puerta tanto a la poligamia como al matrimonio entre personas del mismo sexo.

 

Mañana 7 de junio se vota en el Senado de EEUU una enmienda a la Constitución, la llamada “Enmienda del matrimonio”. Si prosperara, la norma fundamental norteamericana definiría el matrimonio como la unión de un hombre y una mujer, cerrando la puerta tanto a la poligamia como al matrimonio entre personas del mismo sexo. Esta propuesta ya fue votada en 2004, obteniendo sólo 48 de los 67 votos necesarios. En la votación de esta semana, no se espera que obtenga más de 52 votos. Normalmente, se aduce que este tipo de votaciones perdidas de antemano son una maniobra de los republicanos para dejar en evidencia a los demócratas, pues el radicalismo progre de éstos se encuentra a años luz de las convicciones del americano medio. Y, sin embargo, destacados líderes republicanos preferirían que este debate no se repitiera. De hecho, cuando el líder de los republicanos en el Senado, Bill Frist, preguntó a sus colegas si querían que planteara esta cuestión, ninguno manifestó tener prisa por repetir una votación que teóricamente perjudica al partido contrario, pues consideran que puede quitarles voto “de centro”. Incluso Laura Bush ha dicho que sería mejor dejar la defensa del matrimonio para otro momento. Por tanto, debe haber alguna explicación para que a pesar de todo se haya planteado esta enmienda precisamente en un año electoral como es este 2006. La clave la ofrece Fred Barnes, editor ejecutivo de The Weekly Standard, el semanario más influyente del mundo neocon. En un artículo aparecido la semana pasada, Barnes explica cómo Frist tomó esta decisión tras reunirse con Tony Perkins, directivo del Family Research Council, un think tank pro-familia con sede en Washington. En opinión de Perkins, el miedo de los políticos republicanos a perder votos “de centro” es completamente infundado, si nos atenemos a lo que está sucediendo en el conjunto del país. En cualquier Estado en que se ha sometido a referéndum la oposición al matrimonio homosexual, ésta ha sido aprobada por más del 70 por ciento de los votantes.  Además, subraya Perkins cómo ya no es suficiente para un político decir que está en contra del matrimonio homosexual, sino que debe demostrar hasta qué punto está dispuesto a evitar que los jueces lo impongan (debe recordarse que el matrimonio homosexual, al igual que el aborto, está siendo impuesto en EEUU gracias al activismo judicial). Una manera eficaz es votando la enmienda a la Constitución en defensa del matrimonio, enmienda que según una encuesta de Gallup es apoyada por dos tercios de la base republicana. Finalmente, Perkins hizo notar a Frist que la defensa del matrimonio tendrá una importancia capital a la hora de decidir la candidatura republicana en las presidenciales de 2008. Conocedor de las bases conservadoras que dieron la victoria a Bush en 2004, Perkins ha señalado que ningún político que vote en contra de esta enmienda puede aspirar a la candidatura por el Great Old Party. Como destaca Barnes, esto supone un gran problema para el Senador John McCain, uno de los precandidatos republicanos para 2008. Bien visto por los “centristas”, últimamente se ha escorado a la derecha en cuestiones como impuestos o aborto, consciente de que debe ganarse a la base conservadora del partido. McCain ya votó en contra de la enmienda en 2004, y el mes pasado anunció en la cadena Fox que volverá a hacerlo en esta ocasión. En una entrevista a dicha cadena, afirmó lo siguiente: “Votaré en contra porque creo firmemente, en primer lugar, en la santidad de la unión de un hombre y una mujer, pero también creo que esta decisión debe quedar en manos de los Estados”. Esta postura es considerada inaceptable por los activistas pro-familia. La razón está en que el activismo judicial no permite dejar esta cuestión a lo que decidan los electores en los Estados. Es un hecho que éstos apoyan la definición del matrimonio como la unión de un hombre y una mujer. Treinta y siete Estados han promulgado leyes que impiden el matrimonio homosexual, diecinueve de ellos por referéndum. El problema son los jueces, que están anulando estas leyes. En respuesta, líderes de diferentes confesiones religiosas han formado una Coalición por el Matrimonio, Coalición que está llamada a tener un papel relevante en futuras contiendas electorales. Surgida de una iniciativa del catedrático de Princeton Robert George (el intelectual conservador más importante en estos momentos), la Coalición agrupa a los ocho cardenales norteamericanos (sea cual sea su etiqueta, “conservador” o “liberal”), a obispos de la Iglesia Ortodoxa y a dirigentes de la Convención Baptista del Sur y de la Asociación Nacional Evangélica, así como a destacados mormones. Ayer, Bush recibió a una delegación de esta Coalición, y –a pesar de la opinión en contra de su mujer- expresó públicamente su apoyo a la enmienda. Parece, por tanto, que la cuestión del matrimonio formará parte de la agenda política de cara a las elecciones del próximo otoño, y por supuesto será un test eliminatorio para quien quiera aspirar a la nominación por el Partido Republicano de cara al 2008. Epílogo para españoles:Recientemente, Zapatero le echó en cara a Rajoy que el PP carece de principios, poniendo precisamente como ejemplo que una eventual mayoría popular no se atrevería a derogar el matrimonio homosexual. Puede que Zapatero tenga razón, a pesar de que cerca de un millón de españoles se manifestaron en defensa del matrimonio y la familia hace ahora un año. En los cálculos de Génova la derecha social es insuficiente para obtener la mayoría necesaria para gobernar. Pero también es cierto que sin ella, dicha mayoría es imposible. Los conservadores norteamericanos han hecho saber a sus representantes que hay temas innegociables. Mientras la derecha social española no haga lo mismo, será un voto cautivo, Rajoy mantendrá las leyes antifamilia de Zapatero y éste estará en lo cierto al decir que el partido que representa a la base social conservadora carece de principios. ¿De qué servirá, entonces, echar a los socialistas del Gobierno? Publicado en American Review por Pablo Nuevo
06-06-2006 

 

Izquierda Unida pide al Gobierno que facilite por ley la apostasía de la fe católica. IU-ICV acusa a la Iglesia de utilizar los registros de bautismo para «obtener privilegios económicos»

Madrid- «Los obispos españoles niegan sus derechos a los ciudadanos y ciudadanas que expresan, de manera inequívoca e indubitativa, su voluntad de abandonar toda relación de pertenencia a la Iglesia católica». Ésta es la afirmación lanzada por el grupo parlamentario de Izquierda Unida-Los Verdes para solicitar una reforma de la ley, que permita acelerar los trámites para apostatar de la fe católica. La iniciativa será defendida hoy en el Congreso por parte de la portavoz de IU-ICV en la Comisión de Justicia, Isaura Navarro, con el fin de que el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero fije un procedimiento «sin trabas» para abandonar la pertenencia a la Iglesia. «La apostasía es la renuncia a la fe cristiana recibida por medio del bautismo, el abandono explícito y voluntario en los dogmas y creencias de la Iglesia que se asumen por este sacramento», recordó Navarro, según recoge Servimedia.
   Acusaciones y mentiras. Además de agilizar los trámites para apostatar, que IU-ICV ha calificado de «lentos» e «inciertos en su resolución», la propuesta de ley va más allá. Exige que el Gobierno «actúe legalmente contra la Iglesia católica» porque, en opinión del grupo catalán, «impide» y «obstaculiza» estos procesos. Fuentes de la Iglesia aseguraron para LA RAZÓN que estas acusaciones «son falsas y carecen de fundamento. Sólo buscan hacer daño a los católicos y posibilitar que el abandono de la fe se convierta en un juego, en una moda, en algo superfluo. Además, cuando alguien solicita apostatar no se le ponen trabas. Sólo se siguen los pasos necesarios. Ellos piden algo imposible: nosotros sólo recogemos que se ha llevado a cabo un hecho, algo histórico, y eso no se puede eliminar». Y es que IU-ICV solicita, además, que se borre el nombre de los bautizados que consta en las partidas de bautismo de cada diócesis. De hecho, han solicitado que la Agencia Oficial de Protección de Datos «vigile» la destrucción de estos registros. Es decir, que las actas levantadas para recoger la celebración de un bautizo sean eliminadas. Pero Isaura Navarro fue más allá.
   La diputada acusó a la Iglesia católica de «obtener beneficios» con estos datos pues «gracias a los registros de bautismo hacen aumentar artificiosamente su número de fieles en determinadas estadísticas, para obtener mayores privilegios sociales y económicos, sin preocuparles la integridad de las creencias de esos fieles». En todo caso, el motivo esgrimido por la formación es el de una supuesta demanda social. «Cada día son más los ciudadanos y ciudadanas que se quejan de las enormes dificultades, y en ocasiones la imposibilidad, de obtener lo que en terminología eclesiástica se llama apostasía», afirmó en un comunicado Francisco Garrido, portavoz de ICV.
   Sin embargo, aunque la propuesta de la izquierda se muestra especialmente beligerante con la Iglesia católica, su petición no se limita a reclamar que se agilice el abandono de la fe cristiana. Así, hoy solicitará en el Congreso que se garantice un sistema «rápido, directo y eficaz» para «dejar de pertenecer de manera expresa a las confesiones religiosas». Sean las que sean.
   No es la primera ocasión en que IU-ICV solicita al Ejecutivo medidas contrarias a los principios de las religiones mayoritarias, y especialmente de la fe católica, como la legalización de la eutanasia. El día 31 de mayo, durante el Debate sobre el estado de la Nación, el portavoz de ICV en el Congreso, Joan Herrera, aseguró que «ésta puede ser la legislatura del derecho a morir con dignidad» y pidió «que acaben los privilegios de la Iglesia».

José Antonio Méndez

La Razón, 7 de junio de 2006

EL CASO HIRSI ALI: ¿Dónde están las feministas?

Los holandeses han expulsado a la heroica Ayaan Hirsi Ali del Parlamento, de Holanda y de Europa. Su vergonzoso apaciguamiento del islamismo totalitario y criminal ha logrado lo que no consiguieron los yihadistas: afligir a uno de los más importantes críticos de la yihad. Bat Yeor, la autora de Eurabia: The Euro-Arab Axis (Eurabia: el eje euro-árabe), me cuenta que esto confirma "lo bajo que ha caído Europa". "En lugar de mostrarle agradecimiento, la proscriben". Robert Spencer, autor de The Politically Incorrect Guide to Islam (La guía políticamente incorrecta del Islam), me asegura que "Holanda preferiría convertirse en un Estado regido por la sharia antes que soportar a alguien que trata de impedirlo".  Para ser justos, ha de decirse que Holanda ha reforzado recientemente sus políticas de inmigración, en un sentido que los musulmanes consideran "ofensivo" y "discriminatorio". De ahora en adelante los futuros inmigrantes deberán pagar 350 euros para someterse a un "examen de integración cívica", dominar el neerlandés y mostrar su disposición a vivir en un país en el que son legales las playas nudistas y los matrimonios homosexuales.  Se trata de un esfuerzo tardío pero serio por controlar la inmigración. Sin embargo, Holanda acaba, también, de sacrificar y exiliar a su profeta más importante. Theo van Gogh, colaborador de Hirsi Ali en la película Submission (Sumisión), fue asesinado por un holandés de segunda generación de origen marroquí. Desde entonces, Hirsi Ali ha vivido bajo vigilancia las 24 horas del día. Sus vecinos holandeses no querían vivir al lado de semejante riesgo para la seguridad (que, por si fuera poco, rebajaba el valor de sus propiedades) y presentaron una demanda para que fuera desahuciada. Lo consiguieron el 27 de abril. Poco después se emitió un documental en Holanda en el que se afirmaba que Hirsi Ali había "mentido" para conseguir tanto el asilo político como la ciudadanía. El ex ministro de Inmigración Hilbrand Nawijn pidió que fuera "privada de su nacionalidad holandesa y deportada". Nawijn era el jefe del Servicio de Inmigración y Naturalización cuando Hirsi Ali solicitó el asilo. En el mencionado documental, la propia familia de Hirsi Ali aportaba "pruebas" contra ella. El 15 de mayo, según recogía el Wall Street Journal, la actual ministra de Inmigración comunicó a Hirsi Ali que "su pasaporte, extendido en 1997, será anulado".  Al igual que Oriana Fallaci, que no se atreve a viajar a su querida Italia natal o a Suiza por temor a ser detenida y procesada debido a sus opiniones sobre el Islam, Hirsi Ali vivirá ahora exiliada en América, el último, y quizás el único, refugio contra la yihad. ¿Se le concederá el asilo político? Y si es así, ¿con qué argumentos?  El American Enterprise Institute (AEI) ha ofrecido un puesto a Hirsi Ali. Karlyn Bowman, del AEI, me informa de que el presidente de la institución, Christopher DeMuth, "le ofreció ser profesora visitante el 16 de mayo". Hirsi Ali había visitado el AEI el año pasado; habló ante un reducido grupo de personas, que quedaron "impresionadas por su extraordinaria odisea y por su coraje, encantadas con su trato fácil y, nuevamente, impresionadas por los proyectos académicos que quería desarrollar".  O sea, que una institución conservadora ha brindado un puesto destacado a una de las más relevantes feministas del mundo. No me sorprende. Mis propias opiniones acerca del apartheid –religioso y de sexos– islámico han sido recibidas cálida y respetuosamente por los conservadores, mientras que muchas feministas las han motejado de "nacionalistas blancas" y "racistas".  Que yo sepa, el movimiento feminista americano, con su enorme acceso a los cargos universitarios, no ha ofrecido puesto alguno a Hirsi Ali. Quizá las feministas multiculturalmente correctas sean ambivalentes a la hora de desafiar la misoginia islamista por temor a ser, también ellas, censuradas como "racistas", o amenazadas de muerte. En realidad, como documento en mi libro The Death of Feminism: What's Next in the Struggle for Women's Freedom (La muerte del feminismo: qué viene ahora en la lucha por la libertad de la mujer), la mayoría de las feministas anteponen la raza al sexo. Muchas están hoy más preocupadas por la supuesta "ocupación" de Palestina que por la ocupación de los cuerpos de las mujeres bajo el Islam, y tienden a culpar a América y a Israel de los pecados del Islam.  La revista norteamericana Nation publicó una crítica contra Hirsi Ali (una africana negra que fue musulmana) en la que se la presentaba como una "reaccionaria" que "echa al Islam toda la culpa" en lugar de cargar contra las "costumbres patriarcales"; asimismo, se le censuraba no haberse centrado en "el papel que Occidente ha desempeñado (...) en el auge de los movimientos islamistas".  Por otra parte, según la presidenta de NOW (National Organization for Woman), Kim Gandy, "Hirsi Ali forzó que se hablase en la arena pública holandesa del trato a las mujeres inmigrantes, y pagó por ello. Quizá su franco alegato haga que tal cuestión penetre también en la conciencia americana". Sin embargo, las despertadoras de conciencias representan un desafío psicológico para muchas mujeres. Desafían las normas no establecidas del comportamiento femenino. No son conformistas ni pasivas. No pretenden complacer ni apaciguar a quienes denuncian por sus criminales fechorías. No son "indirectamente agresivas".  Hirsi Ali no está difamando ni censurando a otras mujeres, que es lo que se estila en las justas femeninas; lo que hace es desafiar pública y directamente la autoridad masculina en representación de las mujeres. Las mujeres menos valientes, feministas incluidas, pueden no identificarse con ella, o compadecerse de ella. Por otro lado, las mujeres suelen encontrar difícil apoyar a una mujer que disfruta de más atención pública que ellas.  ¿Encontrará Hirsi Ali el apoyo que se merece en Estados Unidos? Ciertamente, eso espero, pero no soy completamente optimista. También está en marcha la islamización de América. El proceso no es el mismo que en Europa. A pesar del mito del todopoderoso lobby sionista, los islamistas y sus partidarios occidentales tienen una influencia cada vez mayor en los campus americanos y, en gran medida, en los principales medios. Aquí, el discurso del odio islamista y las Grandes Mentiras a menudo quedan amparados por las libertades de expresión y académica. Mientras que en Europa muchos se solidarizaron con los dibujantes daneses y reprodujeron ampliamente sus trabajos, las famosas viñetas no se publicaron en los principales medios americanos.  Hirsi Ali, que ha aludido cada vez más a la traición holandesa hacia sus conciudadanos judíos durante el Holocausto, llega a América en un momento en que se está juzgando a funcionarios del American Israel Public Affairs Committee y en que el Pentágono ha comenzado a retirar pases de seguridad a empleados del Gobierno que poseen doble ciudadanía americana e israelí y tienen parientes en Israel.  Como Fallaci, Hirsi Ali sostiene que, si Europa no hace frente a los islamistas, la civilización europea está perdida. "El Islam radical no sólo va contra mí –dice–. También va contra [mis vecinos holandeses]. Al haber sido expulsada, los terroristas han ganado. Lo cual hace que la situación sea más peligrosa para todos".  Tiene toda la razón. Que Dios proteja a América, si no somos capaces de proteger a Hirsi Ali y a todos los que, como ella, dicen la verdad.  Phyllis Chesler, profesora de Psicología y Estudios de la Mujer, columnista de medios como National Review (donde apareció la versión original este artículo, el pasado 19 de mayo) y Front Page Magazine y autora de libros como The Death of Feminism y The Islamization of America.  

Libertad digital, suplementos Ideas, 7 de junio de 2006

Programa nuclear iraní: La Santa Sede cree que se puede superar la crisis con diálogo

CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 5 junio 2006 (ZENIT.org).- La Santa Sede publicó este sábado un comunicado para impulsar abiertamente el diálogo como camino de superación de la crisis internacional abierta por los proyectos de Irán de continuar con su programa nuclear.

La toma de posición vaticana tuvo lugar después de que los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania acordaran el jueves ofrecer a Irán un nuevo paquete de incentivos en caso de que detenga su programa de enriquecimiento de uranio.

«La Santa Sede apoya, como siempre, cualquier iniciativa encaminada a un diálogo abierto y constructivo», afirma el comunicado emitido por el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Joaquín Navarro Valls.

«La Santa Sede está convencida firmemente de que incluso las dificultades presentes puedan y deban superarse por vía diplomática, empleando todos los medios de los que esa misma diplomacia dispone», afirma la nota.

El Vaticano considera «particularmente necesario que, a través de contactos confidenciales, se remuevan los elementos que impiden objetivamente la confianza recíproca, sin descartar ningún signo de buena voluntad procedente de una u otra parte, y prestando atención al honor y la sensibilidad de cada país».

«Así se podrán dar pasos de acercamiento recíproco», concluye el comunicado.
ZS06060505

DESDE JERUSALÉN: Una activa década de inexistencia

Habla bien de la Cristiandad que entre los problemas sociales que aquejan a la Humanidad no se mencione el odio anticristiano. Esta omisión no es negligente: resulta de un simple respeto a las proporciones. En términos relativos, la mayoría de los cristianos viven en plena libertad y con acceso a la prosperidad, y su persecución y muerte son lacras del pasado.

Paralelamente, pocos consideran necesario invertir recursos en neutralizar la budistofobia o la lusofobia. Aunque debe de haber individuos que albergan rencores contra budistas o portugueses, no cabe denunciarlos como si fueran una acuciante epidemia.

 

En cuanto a la judeofobia, sigue empecinada en constituir un problema, aunque menor que el de hace unas generaciones. Nos hemos extendido en otras oportunidades sobre los israelitas asesinados en virtud de su identidad y sobre la demonización a la que a veces se somete al judío de los países.

 

Pero donde no hay corrientes de odio, blandir la urgencia de superarlas es extemporáneo y aun contraproducente. Así, desde el mundo árabe-musulmán se oye con preocupante insistencia cuán peligrosa es una supuesta islamofobia sobre la que la Humanidad debería estar alerta. Se saltea el detalle de que no existe tal "islamofobia", voz inventada en 1996 por la Comisión de Musulmanes Británicos como reacción a la tentativa del Reino Unido de proscribir al grupo islamista Hizb ut Tahrir (Partido de la Liberación). Éste, fundado en 1953, sigue presente en varios países y pretende imponer la ley islámica en el planeta e incitar a los ataques suicidas contra judíos. Tony Blair anunció (5-8-05) un nuevo amague de prohibirlo, pero se sabe que Occidente es reacio a malograr los embates totalitarios que lo jaquean.

 

Ante la posibilidad de ser vetado por vía legal, Hizb ut Tahrir lanzó una campaña en universidades británicas que clamaba: "Detengan la islamofobia". Y el término pasó a ser escudo para desalentar toda iniciativa de enfrentar el totalitarismo islamista.

 

Se vio también aquí en Israel, en febrero, durante la campaña electoral. En una conferencia de prensa televisada, el candidato de la Lista Árabe Unida y actual miembro de la Knéset Ibrahim Sarsur se autodefinió como islamista y sostuvo que "el mundo entero –o por lo menos las tierras en donde gobierna el Islam– deberían volver a estar manejadas por un califa" (es decir, por un autócrata reverenciado como "sucesor del profeta"). En pocas palabras, proponía desmantelar la democracia y retrotraernos a la Edad Media.

 

Recordemos que la última versión del califato fue eliminada en Turquía por Kemal Atatürk en 1929, y la reacción islamista fue lanzar la Hermandad Musulmana en Egipto, donde el Gobierno la reprimió (el ala local de dicha "Hermandad" es Hamas, que a los veinte años de edad acaba de hacerse cargo de la Autoridad Palestina).

 

Y bien, cuando se solicitó al tribunal electoral israelí que vetara a la lista islamista de Sarsur, su segundo líder, Ahmed Tibi, repuso airadamente que dicha solicitud "demostraba una rampante islamofobia": quien se resista a subyugar sus derechos a un paternal califa debería, bien avergonzarse de su islamofobia, bien consultar a un psicoanalista para superarla.

 

Ese prurito nos paralizó cuando el susodicho Sarsur y dos de sus correligionarios visitaron a los líderes del Hamas, para expresar solidaridad (19-4-06), y nadie los impugnó –no vaya a ser que se nos atribuyera islamofobia.

 

El Gobierno hebreo empieza lentamente a tomar el toro por las astas: el ministro del Interior, Roni Bar-On, declaró en una entrevista televisiva (29-5-06) que ha enviado intimaciones escritas a cuatro parlamentarios de Hamas en las que se les concede un mes para optar entre renunciar al grupo terrorista o a su residencia en Jerusalén.

 

¿Cómo se dice autocrítica en árabe?

 

Una manera de esconder un odio es empezar por argüir que el victimario es víctima. En Rusia, el matemático judeófobo Igor Shafarevich (quien atribuye la intrínseca maldad de la moderna sociedad tecnológica a la "mentalidad judía") suele denunciar la "rusofobia" con la que supuestamente "los judíos" ahogan a su país.

 

También la islamofobia debe ser descartada como irrelevante fantasma. Se acusa de ella a eruditos como Bernard Lewis o Daniel Pipes, y en general a toda persona que rechace convertirse al Islam o aceptar su imperio.

 

Si el fenómeno se reduce a sentimientos negativos con respecto a la religión mahometana, se trata de una cuestión meramente personal; sería un problema social sólo si tradujera esos sentimientos en acción violenta.

 

No es el caso de la islamofobia, que no pasa de ser una cortina de humo para soslayar la violencia por parte de algunos musulmanes contra judíos, hindúes, homosexuales, feministas, liberales, sijs y otras minorías que clamen por la igualdad de derechos. No existen figuras públicas en cincuenta estados musulmanes que se atrevan a declararse ateas, homosexuales, sionistas, anarquistas, o partidarias de otros "desvíos" cualesquiera.

 

Bien lo entendió el pensador musulmán Yasmin Alibhai-Brown, cuando tuvo la valentía de admitir: "Con demasiada frecuencia, la islamofobia se utiliza para chantajear a la sociedad".

 

Menos sagaz fue Kofi Annan, que en diciembre de 2004 presidió un congreso, titulado "Enfrentando la islamofobia", en el que Sayed Husein Nasr (profesor de estudios islámicos en la Universidad George Washington) ejemplificó la islamofobia en el hecho de que "se oculta" el origen árabe de la palabra "adobe" (que en rigor proviene del egipcio antiguo). Menos lingüista que desvergonzado, Nasr agregó que el término "antisemitismo" siempre se ha referido a la hostilidad contra los árabes (la verdad es que la palabra fue acuñada en 1879 por Wilhelm Marr para designar la judeofobia, y sólo en ese sentido fue y es universalmente aceptada).

 

El mentado congreso instaló la islamofobia como problema digno de foros internacionales, un logro nada despreciable para un odio que no existe. A partir del revuelo por las caricaturas en el diario danés, los regímenes árabes presionan más sobre el tema y ya no se contentan con que deba combatirse la supuesta islamofobia: aspiran a que no se combata nada más.

 

Así, otro congreso acaba de tener lugar en el Palais Albertina de Viena; sobre "Racismo, xenofobia y los medios" (22-5-06), organizado por el Ministerio austriaco de Exteriores, la Comisión Europea y el Centro Europeo para Monitorear el Racismo y la Xenofobia. Omitieron toda mención de la judeofobia, como si ésta no existiera (¡en Austria!), a tal punto que el embajador israelí en ese país, Dan Ashbel, decidió no participar en el evento.

 

Al mismo fueron invitados representantes de los 35 países del Euromed, los 25 de la UE y los 10 de la Cuenca del Mediterráneo: Argelia, la Autoridad Palestina, Egipto, Israel, Jordania, Líbano, Marruecos, Siria, Túnez y Turquía (Libia es observador).

 

Recordemos que el EuroMed nació en Barcelona (27-11-95) como marco para las relaciones sociales, económicas y políticas entre la UE y los países mediterráneos. El Banco Europeo de Inversión asignó para la iniciativa un préstamo de 14.000 millones de euros.

 

Concurrieron a Viena cerca de 120 delegados, y los de algunos regímenes árabes impusieron borrar del orden del día el problema de la judeofobia. No el de la islamofobia, por supuesto, que siguió presentándose como acuciante. Téngase en cuenta que, entre los periodistas invitados al evento, de los tres israelíes… dos fueron árabes.

 

Hay precedentes de esta deliberada exclusión de los judíos de un foro internacional. En Barcelona (11-11-04), un debate sobre el odio de grupos promovido por la ONU terminó titulándose "Islamofobia, cristianofobia y antisemitismo" (ya sabemos qué significan con este último).

 

Previsiblemente, el debate se despeñó a un festival más de antiisraelismo, en el que hasta el delegado de apellido judío propuso destruir el Estado hebreo.

 

La escalada es clara: en el transcurso de una década han conseguido instalar la "islamofobia" como problema; ahora la esgrimen como uno de los más graves.

Y no lo es. En el mundo de hoy las decapitaciones, las torturas, los atentados, las violaciones a los Derechos Humanos, la violencia misógina y la mayoría de las peores atrocidades son perpetrados por musulmanes en el nombre del Islam.

 

Es razonable esperar que éste asuma con humildad el hecho de que despierta un natural recelo en muchas personas, y en lugar de acusarlas debería sumarse a ellas para reflexionar por qué los islamistas vienen transformando su fe en una ideología de celebración de la muerte y en un proyecto de hegemonía mundial que preocupa.

 

Juntos, musulmanes y no musulmanes podríamos procurar la estrategia idónea para rescatar al Islam de las garras del islamismo, que es el verdadero portador de islamofobia.

 

La imagen que va consolidándose no es muy alentadora, ya que los musulmanes que parecen dispuestos a protestar raramente lo hacen contra sus propias fallas.

 

 

Gustavo D. Perednik es autor, entre otras obras, de La Judeofobia (Flor del Viento), España descarrilada (Inédita Ediciones) y Grandes pensadores judíos (Universidad ORT de Uruguay).

 

Libertad Digital, suplemento Exteriores, 6 de junio de 2006