Blogia

Políticamente... conservador

Por qué el PP no está a gusto en la calle

Están pasando cosas extrañas en la derecha. Por decirlo en dos palabras: es como si algo no terminara de arrancar en la derecha política. La derecha social lo ve y frunce el ceño. Como el mejor modo de ilustrar la realidad es con la realidad misma, le contaré a usted un sucedido al respecto.


Fue después de la manifestación del miércoles. Desde donde yo estaba, justo detrás del mussoliniano monumento a la Constitución, vi salir a Acebes y a mi amigo García Escudero. Había algo cómico en la precipitación con que las personalidades abandonaban el lugar. Corrían apresurados para ganar sus potentes vehículos oficiales, como si el contacto con el populacho les molestara. Acebes, visiblemente azorado, protegido por la muralla de sus guardaespaldas, respondía a la gente que acudía a saludarlo con un gesto entre afable y distante, como el que se dispensa al servicio. Al mismo tiempo, los sentimientos del pueblo iban girando a medida que los grandes hombres se alejaban: de los gritos de "Bravo" y "Ánimo" se pasaba rápidamente al "Más mala leche" y "Más caña". Cuando los coches partieron a toda velocidad, calle Vitrubio arriba, llevaban tras de sí una comitiva de ciudadanos indignados cuya voz era al mismo tiempo de estímulo y de cabreo. No podría decirse si vitoreaban a los políticos del PP o si los estaban abroncando. Quizás ambas cosas a la vez.

¿Merece el PP ser abroncado? Veamos: la política de Zapatero ha fragilizado la unidad nacional, ha invertido la posición del Estado ante el terrorismo, ha roto la cultura social con un radicalismo arbitrario y ha dislocado los equilibrios derecha/izquierda en beneficio de los partidos separatistas. El resultado es algo muy parecido a un cambio de régimen. En semejante tesitura, la derecha social se hace una pregunta: ¿debe combatir contra un Gobierno o contra un sistema? Y esta pregunta, en la calle Génova, suscita general canguelo, porque el PP, inevitablemente, forma parte del sistema y no podría sobrevivir fuera de él. Así que el PP está atrapado entre una disidencia de principios y la fidelidad al sistema del que forma parte. Para la derecha política, es una situación angustiosa. Para la derecha social, es exasperante.

Cuando se grita "A por ellos" hay que cuidarse de que el camino haya quedado bien marcado. De lo contrario, la fuerza puede adoptar direcciones imprevistas. Lo que hoy se está viviendo entre los elementos más activos de la protesta ciudadana, que descansa sobre todo en la derecha social, es un impulso de dirección incierta, desconcertada, algo así como una fuerza centrífuga de trayectoria caótica. La culpa de eso no la tiene Rajoy, sino Zapatero. Pero es el PP, si quiere aprovechar la ola, quien tiene que marcar la dirección. De lo contrario, el "A por ellos" se convertirá en un lema de doble filo.

José Javier Esparza

El Semanal Digital, 14 de julio de 2006

El Estado, contra los padres

A este gobierno la responsabilidad de los padres con la educación de sus hijos le importa poco. Lo considera tan superfluo que se dedica a adoptar medidas que desvirtúan la naturaleza del significado de ser padre y ser madre, así como sus atributos.

La historia no es de ahora mismo como lo revela el Código Penal modificado en 1995 y que situó la edad de emancipación sexual en los 14 años, la más baja de Europa.

Pero en la era Zapatero las medidas en este sentido, por acción u omisión, se han multiplicado. Véase por ejemplo la nueva ley de educación que relega a los padres a la inexistencia, al tiempo que crea la categoría del comisario político municipal para intervenir en los centros concertados.

Lo legislado en el Código Civil, donde el padre y la madre como instituciones específicas desaparecen y son substituidas por el asexuado “progenitor”, hasta la ley de fecundación asistida que convierte la maternidad en la realización de un deseo machacando todas las condiciones, edad, salud, pareja, que necesita la familia de un niño para venir al mundo, en un proceso tan forzado como es éste.

Pero no es solo en el plano de las leyes donde se actúa, porque la acción de gobierno incorpora medidas eficacísimas en el día a día. Véase el caso de la pastilla abortiva del día después dispensada sin acto médico y, lo que seguramente es peor, sin conocimiento de los padres.

También la nueva línea interpretativa del “adolescente maduro” que justificaría el aborto sin necesidad del consentimiento de los padres. Cada vez más se les acorrala en un ámbito donde sus responsabilidades son enormes, como mínimo mantener a los hijos hasta la mayoría de edad, incluso la emancipación económica, mientras que les son recortadas sus atribuciones.

Un padre no puede evitar legalmente que su hijo Juan de 14 años se eche como pareja a Pedro, un concejal de 50 años.

Tampoco recibe información sobre los estragos nocturnos que puede registrar su hija en materia sexual.

Ahora, la ministra de Sanidad introduce una nueva reducción del papel de los padres. Constatado el problema de los niños obesos en España, manifestada su incapacidad para que se retiren las máquinas que expenden refrescos, patatas fritas y bollería de los colegios, como han hecho en Francia y en Estados Unidos; vista su incapacidad para establecer normas generales, subrayemos lo de generales porque es muy importante, sobre los menús del comedor escolar, ha decidido intervenir “manu militari” sobre los niños obesos y sus familias.

La señora Salgado establecerá menús diferentes a la hora de comer para los escolares que califiquen de obesos y los obligara a participar tanto a ellos como a sus familiares en actividades extraescolares para fomentar la nutrición saludable.

Es decir, en lugar de promover unas pautas alimenticias sanas para todos, se dedicará a señalar con el dedo, a estigmatizar a los obesos, para que así puedan ser todavía más objeto de burla por parte de sus compañeros. Su argumento sobre este último punto es “que no se puede caer en la inacción”.

Que diga esto la señora ministra responsable de la más perfecta inacción en relación a las listas de espera de la sanidad pública y el escándalo de Forum Filatélico y Afisa, es ridículo. Al proponer estas medidas la Sra. Salgado demuestra que es una perfecta irresponsable, que no entiende nada de educación y, mucho nos tememos, que sepa lo mismo de sanidad pública.

Son los padres quienes deben asumir la educación de sus hijos, con la ayuda personal y privada de tutores y maestros, sin caer en el grave error pedagógico de las “listas de gordos”. La escuela debe limitarse por la vía del ejemplo a promover la alimentación saludable para todos, sin máquinas de engordar y con menús saludables adaptados a las peticiones dietéticas justificadas, y religiosas que los propios padres puedan formular.

Eso es todo. Y ya sería mucho.

Editorial de Forum Libertas, 14 de julio de 2006

DE LA DESTRUCCIÓN A LA DEIFICACIÓN DEL ESTADO: la religión socialista

El socialismo es, en última instancia, una religión, cuyo dogma central: la igualdad, es antinatural porque los seres humanos son todos diferentes. La sociedad sin clases es su utopía, que –decían– se podía alcanzar usando la fuerza proletaria para apoderarse del Estado explotador –según el profeta Marx–, que sólo desaparecerá cuando el capitalismo concluya. Esto se lograba antes con violentas revoluciones, como las de los millones de muertos del siglo pasado, que concluían en la abolición de la propiedad.

Ahora se hace con impuestos, leyes represivas o mandamientos en la línea de terminar con la libertad, ya que ésta es lo que posibilita que las personas, interactuando y creando, generen propiedad y la "explotación".

La profecía de la desaparición del Estado ha sido revisada en sucesivos concilios y el neosocialismo ha terminado por convertirlo en un dios eterno e infalible, sabedor de lo que los hombres deben hacer para progresar y alcanzar la igualdad. Los que tienen este conocimiento revelado son sacerdotes que conforman órdenes religioso-políticas y nos instruyen sobre la adoración a "santos" como Neruda, Allende, Fidel, Chávez o Evo y a instituciones como el palacio presidencial, la universidad estatal y la empresa nacionalizada.

Al dios Estado se le deben ofrecer crecientes sacrificios y limosnas, impuestos, aportes forzosos, patentes o permisos, sobre cuyo destino es un pecado mortal dudar. La libertad es inútil y peligrosa, y debe regularse por los sacerdotes oficiales, que saben lo que debemos comer, beber, fumar, cómo y cuánto trabajar, qué aprender y emprender, en qué ahorrar para la vejez, cómo tratar el "auge" de enfermedades y hasta cómo emparejarnos y hacer el amor.

Estos últimos asuntos, que antes estaban a cargo de curas, rabinos, parientes y grandes maestros, hoy corresponden al Estado y a sus sacerdotes, a los que pagamos para lograr el cielo aquí y ahorita.

Las empresas estatales son templos, y reformarlas una herejía; las privatizaciones son un atentado contra dios mismo, como revisar la eficiencia del gasto y de las oficinas públicas. Los ministerios son sagrados y nunca se cerrarán. Las denuncias de ineficiencia, exceso de personal, corrupción o mal uso de fondos son, simplemente, blasfemias.

El desarrollo es siempre peligroso y pecaminoso. ¿No ve que va ligado al capital, y éste a la libertad de trabajo y pensamiento? Por eso no es una prioridad; más bien, todo lo contrario. ¿Para qué tener auto, si hay bicicletas y carretas? ¿Y para qué la globalización, que sólo sirve al imperialismo? Lo que importa es extender la igualdad, incluso a los animales, los árboles y los recursos naturales. Es un retorno al milenario panteísmo, algo que los verdes tienen claro, al igual que los pueblos originarios, tan de moda en este polo de progreso que es América Latina.

Las personas y sus libertades son secundarias. Lo que importa son los "derechos sociales", es decir, la represión mediante la ley manejada por los sacerdotes estatales. Y no se diga –como hacen los liberales– que el calificativo "social" distorsiona el significado de la palabra "derecho", del mismo modo que oscurece y vacía conceptos entendibles como "justicia", "democracia", "trabajo" y tantos otros.

La creencia socialista igualitaria quiere el paraíso en la tierra, no en el más allá, y por esto es violenta y conduce a luchas fratricidas y dictaduras. Afortunadamente, la conversión a la libertad va en aumento en el mundo; y pidamos a Dios que continúe, con perdón de algunos confundidos curas socialistas.

© AIPE

Álvaro Bardón, profesor de Economía en la Universidad Finis Terrae y ex presidente del Banco Central de Chile.

Libertad Digital, suplemento Ideas, 11 de julio de 2006

La asociación Vérité pour la Vendée por el reconocimiento del Genocidio Vandeano por el Estado francés.

¿Saben que el Arco de Triunfo de París lleva los nombres de dos de los peores criminales que la humanidad haya podido generar, los de los generales TURREAU y AMEY, que estuvieron entre los principales instigadores del Genocidio Vandeano del invierno de 1794, que causó entre 150.000 y 200.000 muertes?

¿Saben que con el Genocidio Vandeano, tuvimos el único caso en la historia donde un estado (la joven República Francesa, en plena demencia revolucionaria) firmó por decreto el exterminio de una parte de su pueblo (Decreto del 1 de octubre de 1793)?

No puede tolerarse más que la llama del Sacrificio y del Recuerdo brille por estos dos verdugos de la Vandea.

Este enorme escándalo debe cesar.

- Turreau era el general en jefe de las "columnas infernales" que tenían la misión de exterminarlo todo. Hombres, mujeres, niños, y ancianos, almas del pueblo de Francia, fueron objeto de matanza despiadada por odio hacia su Fe y hacia las Tradiciones rurales de nuestro país.

- Amey era uno de los generales de estas 12 columnas que extendieron el fuego y la sangre a su paso por la Vandea. Fue un psicópata sanguinario que se divertía arrojando a las mujeres y los niños vivos en los hornos de pan. Testimonios de comisarios republicanos del 24 de marzo de 1794: "En los Epesses y en muchos otros lugares, el general Amey hace encender los hornos y cuando están bien calientes, arroja en ellos a las mujeres y los niños... A quien se atreve a reprochárselo, él responde que es así como la República quiere cocinar su pan" ¡!

Borrar estos nombres de los pilares del Arco de Triunfo aportará el mayor alivio para la memoria de todos los que han muerto defendiendo la más noble de las causas: la Libertad.

Esta verdad histórica debe por fin ser conocida. El memoricidio ha durado demasiado. Nuestra asociación "Verdad para la Vandea" necesita su apoyo para que estos nombres odiosos para los descendientes de los supervivientes de este Genocidio sean por fin borrados del Arco de Triunfo. Desde hace 15 años, numerosas personalidades, en particular el diputado vandeano Philippe de Villiers, han efectuado gestiones en este sentido, en vano. Nosotros continuamos esta noble causa.

-----------------------------

Association Vérité pour la Vendée. Journal Officiel du 3 novembre 2001. 112 bd de la Reine, 78000 Versailles. Francia.

Objetivo principal de la Asociación: reconocimiento del Genocidio Vandeano por el Estado francés.

-----------------------------

Fuente: Restauration Nationale.

El bienestar autogestionado, un disparate muy serio de Murray

El próximo número de la revista italiana Atlantide contiene una intervención que suena a provocación en la Italia actual. El autor es Charles Murray, célebre politólogo del American Enterprise Institute. Parte de una premisa de la que podemos estar seguros: el Estado asistencia, tal como lo conocemos, no puede sobrevivir.

Ningún experto mantiene que el gasto federal para la seguridad social y la asistencia sanitaria pública pueda crecer del actual nueve por ciento del PIB al 28 previsto para el 2050. La propuesta de Murray es sencilla: en vez de pagar los impuestos a Washington, aumentando la burocracia y convirtiendo el resultado en una mezcla confusa de servicios y subsidios vinculados a limitaciones y exclusiones, ¿por qué no unificar los impuestos, dividirlos y restituirlos bajo la forma de donaciones para todos los americanos mayores de edad? Esta subvención eliminaría la pobreza, garantizaría una pensión cómoda y haría accesible para todos la asistencia sanitaria.

El ?Proyecto Murria?, por darle un nombre, permitiría asegurar una contribución anual de diez mil dólares (de los cuales tres mil deben ir destinados a la asistencia sanitaria) para todos los ciudadanos americanos, excepto los reclusos, mayores de 21 años. En el año 2020, el proyecto costaría cerca de 500 millones de dólares menos cada año respecto al sistema actual. En 2028, la diferencia supondría un ahorro de hasta un trillón de dólares.

Este proyecto devolvería a la vida la existencia de los ciudadanos de muchas maneras, sobre todo a través de sus efectos en las instituciones fundamentales de la familia y de la comunidad. Las estrategias que no sean accesibles para un individuo lo pueden ser para la pareja, o para una familia numerosa, o para media docena de amigos que comparten recursos, o para un grupo de vecinos.

Daría a cada uno la responsabilidad de ocuparse de sus propias necesidades, que durante décadas han sido sostenidas por las manos del Estado asistencial (lo que ha tenido como consecuencia la pérdida de vitalidad de algunas de las más importantes fuentes de satisfacción de nuestra vida). La solución podría consistir en no delegar en el Estado la elección de algunos servicios, asumiendo la propia responsabilidad, como individuos, como familia, como comunidad. ¿Una provocación? ¿Una utopía? ¿Sería mejor o peor si cada persona o comunidad se autogestionara su propio bienestar? Antes de mirar hacia otro lado, al menos hablemos de ello.


Por Giorgio
Vittadini (presidente de la Fundación para la Subsidiariedad, Italia).

 

Páginas Digital, 13 de julio de 2006

El Líbano, en la encrucijada

Hezbolá, ese partido de Dios (eso significa su nombre) que sirve a dos diablos bien distintos: la dictadura nacionalsocialista siria y la mulocracia iraní, ha vuelto a atacar a Israel desde ese país minuciosamente destrozado por los enemigos de la libertad: el Líbano.

El Líbano. Lo llamaban en tiempos "la Suiza del Mediterráneo". Luego, por obra y gracia del baazismo criminal, los asesinos de la OLP y demás ralea, degeneró hasta tal punto que el nombre de su capital, Beirut, se empleaba en los idiomas occidentales para componer metáforas alusivas a una gran devastación. Ha sido durante decenios una colonia de la Siria de los Asad, que sólo a regañadientes, y debido a la presión tanto de la calle libanesa como de la comunidad internacional, se retiró en 2005. ¿Se retiró?

Los libaneses deben volver a salir a la calle y defender su país de quienes quieren nuevamente derruirlo o someterlo. La Revolución de los Cedros no ha terminado, ni mucho menos. En juego está la mera supervivencia nacional: el Líbano o Siria/Irán/Hezbolá. No hay alternativa. A estas alturas (y con el recuerdo del asesinado Hariri aún bien vivo en la memoria colectiva) deberían tenerlo claro.

En cuanto a Israel, ¿qué debe hacer? ¿Negociar? "¿Cómo negociar –se pregunta nuestro columnista Marcelo Birmajer– cuando no hay tierras que ofrecer a cambio de paz?". "¿Cómo negociar –prosigue– con un grupo terrorista cuyo único objetivo es matar judíos?". Israel, pues, tampoco tiene opción: sólo le queda mantenerse firme. Como ya dejamos escrito en estas mismas páginas a últimos de junio, no hay nada que negociar con terroristas. "Que les quede claro. A ellos, a sus cómplices y a los pescadores en aguas turbulentas", escribimos como colofón. Entonces, ahora y siempre. Cuantas veces sea.

Editorial de Libertad Digital, 13 de julio de 2006

Las universidades holandesas acuerdan autocensurarse cuando hablen del Islam

En un encuentro de rectores universitarios celebrado en Ámsterdam, se ha acordado que “la libertad de cátedra debe ser reinterpretada” de modo que no ampare “opiniones acientíficas” sobre el Islam. Se trata de evitar que se divulguen postulados como el de un profesor de Utrecht que sostiene que “el odio irracional de los nazis hacia los judíos ha sido adoptado por el Islam contemporáneo”

Por ocho votos contra dos, los rectores holandeses acordaron limitar la libertad de cátedra de los profesores universitarios para así evitar el “antagonismo” con el Islam. Según publica De Volkskrant, el origen de este debate ha sido la censura de una conferencia el mes pasado del profesor retirado de la Universidad de Utrecht Pieter W. van der Horst. La tesis central que iba a defender Van der Host es que “la islamización del antisemitismo europeo es una de las tendencias más preocupantes de las últimas décadas”. El rector consideró que estas opiniones son “acientíficas” y que “incitan” a la violencia de “unos grupos contra otros”. Además, alegó el peligro de que “estudiantes islámicos boicotearan la conferencia”, en cuyo caso la universidad “no podría garantizar la seguridad de Van der Host”.

El profesor tuvo que leer una versión de la conferencia censurada por el rector. El texto íntegro, sin embargo, ha sido publicado en la página web de la Facultad de Teología de esta Universidad, junto con una resolución crítica hacia la decisión del rector. Esto ha dado un lugar a una intensa polémica en Holanda, precisamente cuando acaba de dimitir el Gobierno, entre otras cosas, por la retirada del partido D66 –heredero de la revolución del 68- en protesta por las políticas de inmigración.

Análisis Digital, 13 de julio de 2006

Un tremendo fragmento de Historia

Como muy bien dice la contraportada de este libro, la conquista de México constituye uno de los acontecimientos más asombrosos de la historia. Y es que es asombro lo que produce esta sucesión trepidante de hechos que pueden calificarse de trascendentales para la historia del mundo. Todavía hoy y seguramente durante mucho tiempo, seguirá repitiéndose la pregunta de cómo fue posible que un grupo de unos cuatrocientos hombres se apoderara de un auténtico imperio de aproximadamente cinco millones de personas.

En síntesis, Diego Velázquez, gobernador de Cuba, encarga a Hernán Cortés el mando de la tercera expedición desde Cuba a México (después de las de Hernández de Córdoba y de Grijalva). Ya antes de salir, Velázquez advierte que los planes de Cortés no son exactamente seguir sus órdenes ni mantenerse bajo su autoridad, pero ya no puede evitar la salida (18 de noviembre de 1518). Cortés entabla relaciones con pueblos de la costa, vence en batallas, establece alianzas y decide avanzar hacia Tenochtitlán. Moctezuma, emperador de México, muestra una actitud confusa y ambigua y, a través de sus emisarios, sus mensajes y regalos no hacen sino estimular los deseos de Cortés de dirigirse a la fabulosa Tenochtitlán. Finalmente, la expedición de Cortés y sus aliados llega a Tenochtitlán y se establece una situación dudosa, inquietante y ciertamente tensa. Cortés decide secuestrar a Moctezuma, con lo que la situación cambia, aún manteniendo su indefinición.

En estas circunstancias, Cortés tiene que dejar a Pedro de Alvarado al mando de la situación en Tenochtitlán para ir a enfrentarse a Narváez (enviado por Diego Velázquez para detenerle) a la costa. Ausente Cortés (que derrota a Narváez e incorpora a su bando a muchos de sus hombres), Alvarado ordena una ejecución de numerosos nobles en el Templo Mayor de Tenochtitlán, desencadenando una sublevación. De vuelta a Tenochtitlán, Cortés hace salir a Moctezuma a una terraza para intentar calmar los ánimos, pero Moctezuma muere.

Cortés decide abandonar Tenochtitlán desesperadamente como mal menor tras varios días de penosa resistencia y lo consigue con un coste tremendo en la llamada Noche triste (30 de junio a 1 de julio de 1520), en la que perdió aproximadamente dos tercios de sus fuerzas. Cortés va rehaciendo sus alianzas (maltrechas por la derrota) y recuperando sus fuerzas y comienza la reconquista de Tenochtitlán. La tarea lleva meses de recomposición de las fuerzas españolas, de las alianzas, de desarrollo del plan ofensivo y el asedio y el ataque se producen a lo largo de varios penosos meses, concluyendo el 13 de agosto de 1521.

La historia contiene batallas, sublevaciones, traiciones, castigos, diplomacia, traducciones dudosas, malentendidos, engaños, sobornos, masacres, sucesos surrealistas, valor, ingenio, ingeniería improvisada, una resistencia impresionante, sacrificios humanos, enfermedades infecciosas, un contacto precario con España, supersticiones, ritos, ambición, codicia, una famosa inutilización (que no quema) de barcos, la primera llegada de caballos al continente americano y mucho más.

Por encima de todo, destaca la habilidad de Cortés para desenvolverse en los ámbitos militar, diplomático, de espionaje y contraespionaje, del uso de la información y la comunicación. Algún ensayista lo califica como “especialista en comunicación humana”. Los personajes con los que lo
compara Octavio Paz no son cualesquiera: Julio César, Alejandro, Maquiavelo, Borgia, …. como tampoco es cualquier batalla la de Troya con la que compara el asedio final de Tenochtitlán.

Esta alucinante habilidad de Hernán Cortés se muestra en la estrategia más general y se extiende hasta los detalles más nimios, que nunca dejaba al azar. Una y otra vez, consigue que se ejecuten sus designios ya sea mediante lealtad verdadera hacia él o mediante trucos que le revelan como un maestro consumado en el manejo de las personas. En muchas ocasiones, se hace lo que él decide aunque formalmente sea contra su opinión, como ocurre en la fundación de la Villa Rica de Veracruz. Cada una de sus decisiones parece milimétricamente calculada siempre con la vista puesta en sus objetivos fundamentales. Al mismo tiempo, el conquistador muestra una sorprendente capacidad de improvisación, lo que le permite ir adaptando sus planes a medida que se producen novedades.

Toda esta capacidad de Cortés sería algo vacío si no la acompañara una audacia prácticamente temeraria. Cortés no rehuyó tampoco el riesgo físico, que afrontó en la misma medida que sus tropas. Hasta en dos ocasiones, por lo menos, estuvo a punto de morir en batalla.

Sólo hay un campo en el que Cortés no tuvo éxito y fue su relación con la Corte española, que le trató con ingratitud, explicable quizás por la desconfianza que generaba su conducta respecto a Diego Velázquez y su indudable poder personal en México.

La figura de Hernán Cortés en México es, por decirlo muy suavemente, conflictiva. En un breve ensayo, de 1985 (quinto centenario del nacimiento de Hernán Cortés), Octavio Paz realiza un llamamiento a exorcizar este mito que planeaba, según Paz y que quizás siga planeando sobre la cultura mexicana.

Otro elemento clave es la enigmática conducta de Moctezuma. En el libro de Thomas, esta conducta parece resultado, por un lado de la fatalidad religiosa y por otro, de su temor a y/o admiración por Hernán Cortés. Al parecer, numerosos presagios anunciaban la llegada de Quetzalcoatl (o quizá otro dios) o uno de sus emisarios precisamente cuando llegaron los españoles y, Moctezuma, al contrario que los personajes de las tragedias clásicas, no se resiste al cumplimiento de los presagios, sino que,
aterrorizado, mantiene una actitud inicialmente pasiva, si bien poco a poco recobró cierta acción. El trato final que Cortés da a Moctezuma es dramático.

El libro comienza con una larga introducción sobre los mexicas (mal llamados aztecas), sobre la España de los Reyes Católicos y sobre los primeros descubrimientos, para pasar a una detallada narración de los
hechos ocurridos en México desde 1519 a 1521.

Thomas pasa admirablemente de los antecedentes más generales que permiten obtener una perspectiva histórica, a los detalles más curiosos y muchas veces, reveladores. En conjunto, son 806 páginas de narración, acompañadas de varios apéndices y de numerosísimas notas bibliográficas. El autor
dispuso de documentación que no tenía Prescott cuando escribió su libro clásico (del siglo XIX) sobre el mismo tema.

Hugh Thomas trata con una honradez que es de agradecer los episodios acerca de los que existen dudas o diversas interpretaciones, como la muerte de Moctezuma y las dudosas conspiraciones de Cholula y
Tenochtitlán.

Los recuentos de personas son un asunto espinoso y discutible, que Thomas tiende a resolver indicando las diversas cifras y señalando la que le parece más próxima a la realidad. Son especialmente polémicas las cifras correspondientes a la población mexica antes de la conquista, sujetas a variación según los autores pretendan exagerar o reducir la magnitud de la mortalidad. Tampoco es fácil determinar el tamaño de los contingentes en lucha en las diversas batallas.

Afortunadamente, para mi gusto, Thomas se abstiene de incluir en este libro elementos de tipo ensayístico. Sin duda, un ensayo más interpretativo de Hugh Thomas sobre la conquista tendría un gran interés, dado su privilegiado conocimiento de la historia. Pero, de esta manera, La Conquista de México es un libro de Historia con mayúsculas, que pretende y consigue narrar de forma fluida y apasionante unos acontecimientos que, por sí solos, resultan fascinantes.

En resumen, un magnífico libro sobre un acontecimiento extraordinario.

***

«La Conquista de México», de Hugh Thomas
Editorial Planeta, (colección booket), 2004
Rústica, 1109 páginas
ISBN 84-08-05521-6


Mariano Zomeño | Miércoles, 12 de julio de 2006 a las 0:14

Hispalibertas.com